Se le pide al lector su discreción debido a que algunas descripciones son explícitas y muchas otras no tienen sentido alguno. Este AU está hecho solo con el fin de entretener y no de buscarle sentido a las cosas, por su comprensión, gracias.
AU Tercermundista (Alternative Universe)
—¡Puta Madre!
En las malas películas mexicanas de terror de los 80's, este era el momento perfecto para que cayera un trueno, pero si en ese momento y en ese barrio caía uno, de seguro quemaba los fusibles mal puestos de la colonia y la CFE no se dignaría a repararlo hasta que los vecinos metieran una demanda y cerraran la calle.
—¿Está muerto? —preguntó Subaru, blanco como una hoja, detrás de su hermana.
—No, solo tenía frío y se puso el mueble encima. ¡Claro que está muerto! —respondió su gemela, aguantando las ganas de ahorcar a su hermano.
—¿P-Pero estaba vivo antes de morir?
Hokuto miró a su hermano sin saber si ponerse a reír o a llorar.
—Hermanito, creo que TODOS estamos vivos antes de morir. ¡Le cayó la puta vitrina encima y le quebró la cabeza! ¡¿Cómo pretendes que siga vivo después de semejante madrazo?
—¿Ya revisaste su pulso?
La hermana mayor levantó su falda del Conalep, no queriendo mancharla de sangre y echó un vistazo a la parte de abajo del mueble, donde una mancha viscosa se veía por todo el piso. Hizo un gesto de asco, intentando no vomitar y después se levantó.
—No creo que se pueda… digo, no hay cuello que revisar… Parece menudencia de pollo ahí abajo.
—¡¿Qué hacemos?!
Hokuto se quedó pensando, mirando la cosa asquerosa que había en el piso de su abuela. Maldita la hora en la que le pidieron al mayor asomarse a ver si la mujer guardaba ahí sus ahorros. Se agarró el cabello sin estar segura de que hacer. Si llamaban a la policía se haría todo un alboroto en la colonia y la abuela terminaría por desheredarlos. ¡Se los llevarían a la cárcel! Y Hokuto no quería volver a pisar la cárcel, ni mucho menos quería que su hermano pasara por esa experiencia.
—Primero vamos a limpiar este desastre.
—¿Y la policía?
—¡No vamos a llamar a la policía! —dijo entre enojada y casi al borde de las lágrimas, respiró profundo y miró a su gemelo, tomándolo de los hombros—. Subaru, alguien acaba de morir por nuestra culpa… Espero que entiendas en el PEDÍSIMO que estamos metidos. Sí le decimos a alguien no nos dejarán de acosar nunca, NUNCA, ¿Me oíste? Perderás tu beca por buenas calificaciones y conducta y eso no nos lo podemos permitir —Subaru miraba atónito a su hermana, entendiendo la gravedad del asunto, pero sin dejar de desviar la mirada al cadáver (O puré de cadáver, como quieras llamarlo)—. Ahora que ya entendiste, ve por agua y ponle un chingo de Pinol de lavanda, pero UN CHINGO, Subaru, también tráete el cloro y los guantes. Yo voy por unas cuerdas y unas bolsas de basura. Tenemos 5 horas antes de que la abuela llegue.
Mientras los gemelos empezaban a buscar todo lo que necesitan, yo me tomaré el tiempo de explicar quiénes son.
Subaru Santos Y Hokuto Santos (Vaya nombrecitos… pero no puedes esperar mucho de hijos de un otaku de barrio) eran estudiantes del Conalep, ambos con 16 años; habían perdido a sus padres cuando eran chiquitos. Su padre fue apuñalado en una convención en la Friki plaza y su madre se perdió en el sendero de la vida. Total, ambos quedaron huérfanos y bulleados por sus nombres otakus, además, la gente solía acosarlos a menudo porque no era muy común ver gemelos en las desniveladas calles de la ciudad. Todos creían que ellos eran como monstruitos curiositos a los que era divertido molestar de vez en cuando.
Ambos hermanos fueron criados (como muchos otros niños de Latinoamérica) por su abuela, una doña que los regañaba 24/7 (más a Hokuto porque era más rebelde) pero los amaba con todo el corazón y solía consentirlos mucho. Aunque a veces era muy estricta, sobre todo con los novios, no quería que ninguno de sus nietos anduviera besuqueandose con cualquiera antes del matrimonio. Regla que ambos hermanos rompieron con todas las de la ley.
El día que la abuela descubrió que sus nietos le estaban viendo la cara, fue el mismo día que supo que Subaru era más gay que Six Flags el día mes del orgullo (Aunque todos sabemos que eso es mentira).
"¡Les advertí que no quería que se anduvieran besuqueando con cualquiera!"
"Am… en mi defensa, dijiste que no me querías besuqueándome con cualquier niñita por ahí y pues, no es una niñita… jajaja" Ni las risas nerviosas de Subaru lo salvaron del chanclazo que se ganó y el castigo que le impuso. Lamentablemente, Hokuto estaba muerta de la risa y a ella también la castigaron. Al final llegaron a un acuerdo.
"Está bien. Pueden salir con quien sea, siempre y cuando no sea de este barrio, ¿Me oyen? Si salen con alguien de este lugar a ambos los meto a un convento". La abuela quería mejorar la raza, (Aunque se vea por donde se vea, Subaru nunca le daría bisnietos) "Y se llevan esto a donde quiera que vayan" dijo aventándoles un paquete de condones del gobierno a cada uno "No quiero chamacos en esta casa, suficiente hay con una Hokuto, ya no estoy para perseguir Mini versiones de ustedes" Subaru alzó un dedo pero la abuela lo interrumpió tajante "Y a ti no te quiero enfermo, porque si me vienes a la casa con una de esas madres vas a ver"
Desde ese día comenzó el descontrol de los gemelos Santos.
Subaru era más tranquilo, él buscaba relaciones serias y no muy comprometedoras. Nunca, hasta conocer al tipo que ahora estaba hecho caca debajo de la vitrina de su abuela, nunca había usado el paquete que ese día la mujer les aventó, por otro lado, Hokuto… Ah se crean, tampoco los usó demasiado, sus estándares eran demasiado altos para los chicos de su prepa, solo uno que otro había tenido suerte, pero no duraban mucho.
Para no hacer el cuento largo (además que los gemelos ya comenzaron a limpiar mientras yo sigo en el monólogo) Hokuto había ido a la cárcel (correccional pues, pero era una jaula de todos modos) por 2 meses cuando uno de sus novios le plató cocaína en la mochila, salió gracias a un tío en la policía, pero el susto no se lo quitaba nadie. Graciosamente, en esos dos meses Subaru iba a visitarla bajo la estricta vigilancia de un oficial llamado Seishiro… y vaya que era vigilado muy estrictamente. Una vez ni siquiera llegaron a la sala de visitas.
Cuando Hokuto salió de ahí, no se sorprendió de ver a su hermano y al policía casi cogiendo en la sala de su casa. De ahí, Hokuto no dejaba de molestarlos y sacarle uno que otro beneficio a Seishiro (recordemos que su relación era más que ilegal así que lo tenía contra las cuerdas). El oficial quedó ahí aplastado gracias a que los chicos querían ir a un concierto de Justin Bieber y a Seishiro no le pagaban hasta la siguiente semana, y para esa fecha todos las preventas y los boletos habrían volado, así que su plan era tomar prestados los ahorros de la abuela y cuando le pagaran al policía, reponerlos (Subaru le iba a pagar con cuerpo el favorcito a su novio).
Y fue así como llegamos a este punto. Gracias por haber leído las últimas 747 palabras de contexto innecesario, prosigamos con el accidente.
—Ok, a la cuenta de tres tiramos de las cuerdas y levantamos el mueble —habían amarrado la vitrina con unas cuerdas que encontró en el sótano y gracias a que todas las cosas se habían caído y roto, el mueble ya era bastante ligero—. Cuando lo levantemos, cierra los ojos, ¿Sí?
El mueble había cedido y Subaru se negó a ver al cadáver, centrándose únicamente en ayudar a su hermana, arrastrando el mueble a su lugar original. Por su parte, Hokuto trataba de hacerse la fuerte, pero las arcadas que sentía al ver tal escena la delataban demasiado. Solo había dado un vistazo rapidísimo, pero era suficiente para saber que no podría dormir bien en años; se mordió el labio inferior lo suficientemente fuerte para hacerlo sangrar.
Ok Hokuto… pensó para sí misma, recargándose en el mueble, una vez que estuvo en su lugar: Es como ver esos programas de la tele, es como ver esos programas de la tele, esto es una alucinación, limpias, impides que Subaru se traume, recoges los vidrios e inventas una excusa y olvidas todo ¿ok?, es fácil porque no es real, es fácil porque es como en un programa de televisión Negación, Hokuto estaba apartando todo sentimiento de empatía o solidaridad por el cadáver, se obligó a no pensar en su nombre, ni en su cara, ni en nada que le hiciese saber que eso alguna vez fue humano. Se amarró un trapo en la cara para evitar cualquier hedor y miró a su hermano.
—Ve por la bocina y pon música.
—¿Qué?
—Hazme caso y pon música, pon la playlist con la que limpiamos la casa normalmente.
—¿Vas a poner a Amanda Miguel en un momento así?
—¡Ve y pon la maldita música, CHINGADAMADRE!
Subaru salió corriendo, evitando ver la escena a toda costa. Hokuto podría apartar su empatía para protegerse mentalmente, pero Subaru -quien había mantenido una relación sentimental con él y era mucho más amable- seguramente no lo lograría.
Se giró y lo vio de lleno. La sangre, las vísceras y los huesos rotos. Suspiró y sacó aire, relajándose.
—Manos a la obra.
Primero empujó la vasija que había aplastado la cabeza de su cuñado. Una pesada pieza de barro gigante que su abuela guardaba como tesoro, la desgraciada no tenía ni un rasguño después de haber matado a una persona. Con el recogedor, se encargó de recoger las menudencias en una bolsa negra que tiraría en el baldío que estaba a tres cuadras de la prepa, lo que sucediera con él después de eso, ya no era su problema. La ropa la puso en otra bolsa, la cual quemarían antes de que la abuela llegara. Zapatos… los zapatos serían más escandalosos de quemar y más difíciles de abandonar, Los limpió con un trapo con mucho cloro y con una navaja empezó a perforarlos y a hacerle hoyos. Era muy común que la gente tirara zapatos usados. Había soportado la parte más dura sin vomitar, se felicitó mentalmente, cuando ya no había cuerpo en el suelo, llamó a su hermano para que por fin la ayudara.
Cuando Subaru llegó a la escena, la miró horrorizado. Su hermana parecía carnicera con todas las manchas rojas en su uniforme.
—Tranquilo, es el uniforme viejo, de todos modos, ya no me quedaba —Hokuto le sonrió medianamente, casi con dolor—. Recoge los vidrios de los platos, entre los dos limpiamos la vasija y la colocamos. Ahorita trapeo la sangre, deja descanso un poco —dijo poniendo una mano en su cabeza y levantándose del piso.
—No te preocupes, yo lo hago, tú siéntate un ratito.
—Gracias.
Subaru recogió los platos rotos y los pocos que se habían salvado. Las servilletas de la abuela las pusieron a lavar en la lavadora con vinagre y vanish, cómo habían visto en un tutorial de YouTube; vasos, tazas de adornos y todo lo roto, se tiró, lo salvable se lavó con muchísimo cloro y desinfectante. Entre los dos limpiaron el enorme jarrón y trataron de ponerlo en la vitrina, pero era demasiado pesado, ahora no había duda de que eso lo mató. Cuando Hokuto metió la mano para limpiarlo encontró muchos billetes. Ambos se miraron desanimados y los dejaron en su lugar. Se rindieron con el jarrón y solo lo dejaron a un lado de la vitrina vacía.
Subaru salió a quemar la ropa (entre ella, el uniforme de Hokuto) y la chica restregaba los trapos en el fregadero antes de ponerlos a remojar en cloro. La voz de Amanda Miguel cantando "castillos" era lo único que se oía, ninguno de los dos adolescentes tenía ganas de hablar. Hokuto trataba de pensar en otras cosas, como que había derramado agua de Jamaica y eso era lo que trataba de quitar de los trapos. Subaru todavía no digería lo sucedido debido a lo rápido que fue, parecía un sueño, un sueño muy extraño.
—Se nos cayó la vitrina por estar peleando —dijo Hokuto de la nada.
—Pero no estamos heridos —recalcó Subaru, sin notar que su hermana se había acercado a él por detrás.
—Perdóname.
Hokuto volteó a su hermano y le aventó un puñetazo. Vaya que se sentía liberador. No es que culpara a su hermano ni que le tuviera rencor, pero tanto estrés había salido en forma de golpe. Subaru se agarró el pómulo y la miró sin entender, entonces, ella le dijo decidida:
—Empújame con todas tus fuerzas varias veces contra la pared, deben quedar marcas.
—No… no quiero —su gemela lo tomó de los hombros con fuerza, haciendo que se quejara.
—Tú y yo nos enamoramos del mismo chico, nos saltamos las clases y lo vinimos a resolver aquí en casa, empezó el forcejeo, yo te golpeé y tú, en respuesta, me empujaste contra uno de los laterales de la vitrina y se cayó. Será mejor que empieces a imaginártelo porque eso pasó —la mujer apretó más los hombros de su hermano—. Nunca existió un oficial, nunca tuviste algo que ver con él y nuestra pelea es lo único cierto en esta casa.
Se miraron, el menor nunca había visto tanta determinación en los ojos verdes de su hermana, y con todas sus fuerzas la aventó contra la barda haciéndola caer y toser. De inmediato fue a ayudarla y solo asintió con la cabeza.
Lo que restó del tiempo, ambos se la pasaron afinando detalles de la limpieza, pasaron la aspiradora y vaciaron en el fuego su contenido, cabello, lentes, se deshicieron de todo. Hokuto corrió hasta el terreno baldío cerca de la prepa y dejó la bolsa, al mirar atrás, solo observó como unos perros la olfateaban. Sacó todo el aire de sus pulmones y se echó a correr, a esa hora del día había mucha gente ahí y muchos iban y dejaban sus bolsas de basura, sería como buscar una aguja en un pajar. O eso esperaba.
Faltaba una hora para que su abuela llegara y ambos se sentaron en la entrada de la casa, ambos se habían cambiado el uniforme, y recreaban la escena imaginaria de lo sucedido en sus cabezas; se hacían preguntas, se corroboraban, no debía haber errores ni tantos detalles.
Cuando la abuela llegó y los vio ahí sentados supo que algo estaba mal. Le contaron lo "sucedido" y pidieron disculpas. La señora, por supuesto se enojó, pero al ver a sus nietos tan agüitados y golpeados, solo los reprendió un poco, los abrazó, le puso un castigo y los tres se sentaron a comer.
Al llegar la noche ambos se acostaron juntos, no querían estar separados por un tiempo. Miraron el techo por casi una hora sin decir ni una palabra.
—Fue un accidente, ¿cierto? —susurró Subaru, agarrando la mano de su hermana.
—Si, Subaru. Fue un accidente, ni tú ni yo hicimos nada malo —Hokuto se giró y tomó el rostro triste de su hermano y lo acarició para después abrazarlo—. Solo… olvídalo, ¿sí? Lo que le contamos a la abuela es verdad, es la única verdad, no importa los años que pasen o las cosas que escuches, nosotros tiramos esa vitrina al pelear. Esa es la verdad.
La gemela mayor mimó a su hermano hasta que ambos se quedaron dormidos.
Caso cerrado.
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Holi~
Holi~
Que bonito tema para el 14 de febrero veda?
Love is in the air ( )
JAAJAJA Debo confesar que este capítulo es de mis favoritos (lo siento cap 14, mi capítulo favorito es el Trans/HomoFobia) WEEEEY POR FIN MATE A SEISHIRO JAJAJAJA Ustedes no lo saben, pero yo soy muy feliz 3
Y recuerden amiguitos, primero que nada, FELIZ DIA DEL AMOR Y LA AMISTAD!!! El amor más valioso y bonito es el que se tiene uno mismo, aunque si tienes novix pues besuqueatelx, disfruta!!!
Y segundo, los boletos de el conejo malo (estamos en febrero de 2022, ese es el concierto de sensación) no valen que le roben a sus familias. No roben, eso es malo.
Besos en sus colitas~
Bye~~
Aaaaa sisisi, recuerden que ya mañana termina el Angstruary, pero probablemente el último capítulo lo suelte por partes porque está muy largo y todavía faltan varios detallitos.
Ahora sí, bye~~
