Los personajes no me pertenecen son de J.K Rowling y Rick Riordan.

Summary: Él siempre supo que pertenecía a dos mundos muy diferentes, que no interactúan entre ellos. Hijo de tres hombres. Con dos profecías sobre su cabeza y seres poderosos que lo quieren muerto. Deberá dividir su tiempo para poder proteger a sus amigos y las personas que ama.

Hechizos Accio

Palabras griegas ¡Maya!

Idioma "Hola"

Recuerdos [Hola]

Chat: Hola

Llamada —Hola—


Capítulo 16 Sueños

Pov Hadrien

A la mañana siguiente, los gritos de Tyson me despertaron, no pude evitar gruñir molesto, pero de igual forma me levante. Quiero ver la cara de todos, cuando vean su nueva apariencia, puede que sea un cíclope, pero eso no le quita el atractivo que la ropa grande, sucia y vieja le resto, sin mencionar el nido de pájaros que antes tenía.

—Buenos días, Percy, Tyson—dije cuando los vi, me tomo horas enseñarles a combinar los colores y tipo de ropa.

Tuve que colocar la ropa de Tyson por dia, ya que por más que le explique, no conseguí que entendiera. Por lo que tiene por orden de dia, la camisa, pantalón, zapatos, ropa interior y calcetines que se pondrá, no pensé que fuera necesario incluir esto último, pero cuando Percy me dijo que él tiene que recordarle que se los ponga, tuve que incluirlo.

—Buenos días ¿Cómo dormiste? —pregunto Percy animado, supongo que se siente apoyado ahora que estoy aquí. No pude evitar asentir con aprobación al ver el conjunto que lleva puesto hoy, camisa de vestir manga larga blanca, suéter a rayas negro con gris, pantalón café y mocasines del mismo color.

— ¡Ángel! —grito emocionado Tyson, abrazándome con fuerza, lleva pantalón de vestir negro, camisa a cuadros rosada, un suéter café la cubre, encima de esto lleva una chaqueta de vestir negra, mocasines café, gorro negro y para completar el look unos guantas grises con los dedos descubiertos.

—Es hora que vayamos a desayunar, tengo hambre—dije guiándolos fuera, en el camino nos topamos con varios campistas, quienes ven sorprendidos a Tyson y Percy. Una de las hijas de afroditas se acerco con una enorme sonrisa.

—Por los dioses, pero que lindo se ve, pueda que sea un ciclope pero eso no le quita lo atractivo—dijo Silena Beauregard con una sonrisa, tomándolo del brazo y caminando con nosotros, otra hizo lo mismo con Percy, justo cuando un chico y una chica pensaban colgarse de mis brazos, el celular sonó. No pude evitar sonreír al ver que mi novio esta llamándome.

Buenos días, que agradable sorpresa—dije ignorando las miradas embobadas de quienes me rodean.

Te extraño, ya estás en ese estúpido campamento—dijo con desprecio, debido que me encuentro aquí, le dije que no podría verlo hasta dentro de dos meses.

Sí, yo también te extraño—le susurre deteniéndome y haciéndoles señas a los chicos para que avanzaran sin mí.

Puedes mandarme comida para Seiryu, ya se acabo la que dejaste—para poder hacer el ritual y volverlo su familiar, le dije que escribiera a su padre para lo recogiera, ya que sería raro que de repente apareciera con un dragón, acepto solo porque no desea separarse de Seiryu, al dia siguiente llego tío Lucius y nos llevo a los dos a la mansión Malfoy.

La comida de Seiryu no es común ni fácil de encontrar, esto lo descubrí por las malas, si no es por su madre, estos pequeños se hubieran muerto de hambre, ellos comen un cristal que solo crece en los más profundos bosques de Polonia, no sé cómo es que terminaron en Rusia.

Estos cristales no son los mismos para todos, depende del elemento, por lo que el dragón de Draco come cristal de agua.

No te preocupes, mandare una cantidad razonable dentro de un bolso de extensión, solo debes pedir lo que desees y el bolso te lo proporcionara, no solo te mandare comida, sino también pociones, libros, juguetes y algunos collares que estoy seguro le quedaran magníficos—le dije relajado al escucharlo reír, no me gusta que este enojado conmigo.

Bien, te llamo luego, tengo que ir a clases, te quiero—dijo apenado.

Yo también te quiero—en vez de ir a desayunar, regrese a la cabaña, de igual forma ya me perdí la reacción de los campista, luego lo veré en la mente de Percy. Al entrar a mi habitación, fui directo a mi baúl y llame a mi mensajero, este es de la especie celestial, lo uso para mandar cartas, es muy rápido, sorprendentemente le toma la mitad del tiempo que a una lechuza.

—Ven aquí Maitea—un hermoso conejo con alas voló del baúl a mis brazos, hizo un sonido parecido a un ronroneo, es tan adorable.

—Necesito que le lleves esto a Draco, ten cuidado, descansa y luego regresas—mire maravillado como lo tomo y lo inserto en su pecho, al parecer estas criaturas tienen la habilidad de meter muchas cosas dentro de su pelaje, parecido a los Niffler.

Lo mire partir con una sonrisa, se que nadie nunca ha podido atraparlos, debido a que se vuelven invisibles, cuando desapareció de mi vista, regrese a mi habitación, tengo hambre pero antes quiero ver a mis criaturas, ayer descubrí que algunos celestiales enfermaron, por lo que quiero revisar como se encuentran hoy.


Pov Percy

Luego que Hadrien nos dijo que nos fuéramos, retomamos nuestro camino, no me sorprende que ya tenga novia, con su apariencia, sería raro que no tuviera.

—Es una lástima que tenga novia, me hubiera gustado tanto salir con él—se quejo una de las hijas de afrodita.

—Aunque quisieras, eso nunca hubiera pasado, somos semidioses y el señor D dijo que ellos no salen con los de nuestro tipo—dijo seria Silena. Iba a responderle, pero el jadeo sorprendidos de muchos campista me distrajo, no pude evitar ruborizarme, al ver que algunas miradas se dirigen a mi persona, aunque la mayoría estan en Tyson, no los culpo, si no es por su único ojo, nadie lo reconocería. Es impresionante lo que un buen corte de pelo y ropa nueva puede hacer.

Tántalo se ve furioso, se nota por como mueve los brazos cuando habla con el señor D. mirándonos continuamente, es obvio que salimos del campamento, pero ninguno de nosotros dirá nada y Hadrien le ordeno a Tyson que no hablara del asunto.

—Se ve…diferente—dijo Annabeth atónita. Antes que alguien pudiera decir algo, el idiota de Tántalo interrumpió.

—Ya vi suficiente sobre la rutina y actividades de este campamento, es hora que hagan algo en verdad desafiante. ¡Habrá algunos cambios! ¡Vamos a instaurar otra vez las carreras de carros! —Un murmullo de excitación, de miedo e incredulidad, recorrió las mesas.

—Ya sé, que estas carreras fueron suspendidas hace unos años a causa, eh, de problemas técnicos—prosiguió, alzando la voz.

— ¡Tres muertes y veintiséis mutilaciones! —gritó alguien desde la mesa de Apolo.

— ¡Sí, sí! —dijo Tántalo

—Pero estoy seguro que todos coinciden conmigo en celebrar la vuelta de esta tradición del campamento. Los conductores victoriosos obtendrán laureles dorados cada mes. ¡Mañana por la mañana pueden empezar a inscribirse los equipos! La primera carrera se celebrará dentro de tres días; los liberaremos de sus actividades secundarias para que puedan preparar los carros y elegir los caballos. Ah, no sé si he mencionado que la cabaña del equipo ganador, se librará de las tareas domésticas durante todo el mes.

Hubo un estallido de conversaciones excitadas. ¿Nada de cocinas durante un mes? ¿Ni limpieza de establos? ¿Habla en serio? Hubo una objeción. Y la presentó la última persona que me hubiese imaginado.

— ¡Pero señor! ¿Qué pasará con los turnos de la patrulla? Quiero decir, si lo dejamos todo para preparar los carros…—dijo Clarisse. Parece nerviosa, pero aun así se puso de pie para hablar desde la mesa de Ares.

— ¡No hay de qué preocuparse, querida! Esto es un campamento de verano. Estamos aquí para divertirnos, ¿verdad? —Tántalo sonrió de oreja a oreja.

—Pero el árbol…—no la dejo hablar y siguió hablando sobre la carrera, es obvio que no le interesa la seguridad del campamento.

— ¿Y Hadrien? —pregunto Annabeth acercándose a nosotros, luego que nuestro director de actividades simplemente se fuera.

—No lo sé, debe de estar en la cabaña, nos venimos porque estaba hablando con su novia y no quisimos interrumpir—dije tranquilamente.

— ¿T…tiene novia? —tartamudeo con una mirada extraña en su rostro.

—Sí, ¿Para qué lo buscas? —pregunte curioso.

—Pensé que nuestras cabañas podrían trabajar juntas de nuevo, ya lo hicimos una vez y ganamos, estoy segura que tendremos el mismo resultado en este evento. Además no hay que olvidar que Athena fue quien invento los carros y Poseidón creo a los caballos—dijo con confianza. Es la primera vez que varios chicos del equipo de Athena deciden ayudarnos, pensé que dejarían que Annabeth fuera quien se encargara de todo, al parecer me equivoque.

—Mason Keith, Josh Mathew y Annie Johnson —mire a los chicos que Annabeth nos presento, todos son como ella, rubios, altos y bronceados.

— ¿Y Hadrien? —pregunto Annie con una sonrisa coqueta en su rostro.

—Hablando con su novia—dijo Annabeth seria.

—Empecemos a diseñar nuestro carro, tenemos mucho trabajo que hacer—dijo Josh interrumpiendo la conversación de las chicas.

—Me sorprende que no se enfade de tener un hermano monstruo, es decir, incluso Percy se veía abrumado al enterarse que son parientes, Hadrien al parecer le encanto la idea—lo mire molesto al oírlo hablar tan descuidadamente del asunto con Tyson aquí, lo bueno es que esta distraído jugando con unas piezas.

—Podrías bajar la voz, no quiero que Tyson te escuche. Hadrien dice que aunque los dioses y semidioses, tengan la absurda idea de nombrar a toda criatura o ser diferente que conocen como monstruo, no quiere decir que lo sean. Sus palabras no las mías —aclare al ver la mirada molesta de todos.

Pasamos una hora discutiendo el tipo de diseño y las piezas que usaremos en nuestro carro, cuando se decidió que continuáramos mañana, o mejor dicho los chicos de Athena decidieron, solo pude asentir, no es como si me pudiera oponer a cuatro de ellos cuando ni siquiera consigo nada con uno.

—Es hora de irnos Tyson, nos vemos—dije despidiéndome de todos.

—Hasta mañana, recuérdale a Hadrien que también debe de participar y que debe de reunirse con nosotros, para ultimar detalles—sonrió Annabeth para luego hacer una mueca al ver la efusiva despedida de Tyson, no comprendo su odio hacia él.

Al llegar a la cabaña note que Hadrien no se encuentra en ella, probablemente esté en su habitación, no me atrevo a molestarlo en este momento, esperare que sea la hora de la cena.

— ¿Dónde vas Tyson? —pegunte al ver sus intenciones de ir al cuarto de Hadrien.

—Quiero contarle sobre los ponis gallina, estoy seguro que le gustaran—dijo emocionado.

—Porque no buscas a Beckendorf y le ayudas, Hadrien esta hablando con su novia y no queremos enojarlo ¿Cierto? —todo lo dije con seguridad y claridad. La única persona del campamento que no tiene ningún problema con Tyson es Beckendorf, de la cabaña de Hefesto.

El dios herrero siempre ha trabajado con cíclopes en su forja, así que Beckendorf se lleva a Tyson a la armería para enseñarle a trabajar el metal. Dice que en un periquete consigue que Tyson forje instrumentos mágicos como un maestro.

Aunque desde que Hadrien llego, es como si todos tuvieran un bozal, nadie dice nada, ni siquiera Clarisse, algo sorprendente si me pregunta. Ella ama burlarse y ridiculizar. Tyson y yo somos sus juguetes favoritos, al menos lo éramos.

Tyson asintió feliz y se fue, suspire aliviado y decidí dormir un rato, estoy feliz que nuestra cabaña sea diferente a las otras, aunque no tenga muchos amigos, estar en este lugar es como un santuario de paz, donde nadie puede entrar a molestarme.

Por las noches he tenido los sueños más extraños, hoy no fue la excepción, otra vez vi a Grover. A veces sólo me llega su voz a ráfagas, y una vez le oí decir: "Es aquí". Y otra: "Le gustan las ovejas" Pensé en contárselo a Annabeth, pero me habría sentido estúpido. Es decir "¿Le gustan las ovejas?". Pensaría que me he vuelto loco. Confuso di vueltas y vueltas, hasta que me volví a dormir.


Pov Hadrien

Mire algo preocupado a mis pequeñas Ocammy, estan irritadas, según lo que me dijo Aisha, es común entre los de sus especie mudar de piel como las serpiente, cuando le pregunte porque nunca me di cuenta, dijo que no quería que la viera de esa forma, por lo que espero que el proceso pasara. Supongo que fue en el tiempo que se la paso cazando todo el tiempo, ahora conozco el motivo.

Viendo la apariencia de estas Ocammy, comprendo a mi querida Aisha, estan en carne viva, si no es porque estoy viendo como sus escama crecen poco a poco, estaría muy preocupado, tome toda la piel que soltaron y la guarde, aun no se para que puedo usarla, pero estoy seguro que le encontrare un buen uso.

Termine de revisar y alimentar a todas mis criaturas, una vez acabe, salí del baúl y fui a buscar a los chicos, dentro de poco es hora de cenar.

En el camino, Percy me comento de la carrera que esta a punto de darse, es algo interesante si me preguntan. Cuando nos dirigíamos al pabellón, nos topamos con Tyson y Charlie.

—Hola Charlie, un gusto verte de nuevo—dije con una sonrisa, es un chico amable y serio.

—Lo mismo digo, tienes un hermano muy hábil aquí—dijo palmeando la espalda de Tyson.

—Lo sé, con un poco de entrenamiento sera el mejor, espero lo apoyes—se que Charlie no tiene mucho que enseñarle, los ciclopes tienen habilidades naturales con respecto a forjar, pero no esta de mas que reciba consejos.

Los días pasaron rápido, les ayude a los chicos a terminar el carro, a diferencia de Percy, no necesito clases para montar un pegasos, cuando he subido en dragones, hipogrifos e incontables criaturas místicas. Solo queda un dia para la gran carrera, todos estan emocionados, no estoy prestando atención a lo que dicen, Draco esta contándome emocionado, lo impresionante que fue la entrada de mi adorable Maitea.

— ¿Chateando con tu novia? —pregunto Annabeth con una nota molesta en su voz.

—Es prometido y si—dije ausentemente.

— ¿Es un chico? —pregunto Josh ruborizado.

—Así es, un hermoso e inteligente chico—dije mostrándoles sus fotos.

— ¡Qué atractivo! —exclamo Annie encantada.

— ¿Prometido? Pero solo tienes doce años—dijo Annabeth confundida.

— ¿Y? —puede que sea joven e inmaduro para muchas personas, pero sé que mi magia no miente y siento que Draco es mi alma gemela, tal como tía Bella es la de tío Remus.

Cuando íbamos de regreso a nuestro cabaña, escuche a unos chicos llamando a Tyson monstruo, no pude evitar verlos molesto, sin que nadie se diera cuenta, le lance un hechizos que los mantendrá en el baño toda la noche, puedo ver que Percy esta molesto por el asunto, al llegar decidimos ver un poco de televisión.

Iba a poner Tokyo Ghoul pero Tyson lloro cuando Kaneki empezó a ser torturado, lastima, es la mejor parte. Por lo que puse un anime llamado Full metal Alchemist, a Tyson le encanta, más que todo, ver como Edward transforma su brazo.

— ¿Estás enfadado? —le pregunto Tyson a Percy, al verlo tan callado.

—No, no estoy enfadado—respondió serio.

—Soy un monstruo—dijo serio y muy claro, en este momento no parece un niño en absoluto.

—No digas eso—dije tomando su mano y apretándola con cariño, es mi hermano después de todo.

—No me importa. Seré un buen monstruo. Y no tendrás que enfadarte—note que Percy no supo que responder. Miro al techo y note que hay lágrimas en sus ojos, odio que lastimen a mi familia y estos chicos aunque no sean tan cercanos, son mi familia, no pude evitar entrecerrar los ojos, pensando en una forma de hacerles pagar el dolor que causaron.

—Es sólo… que nunca había tenido una familia tan grande —dijo procurando evitar que se quebrara la voz.

—Es una experiencia muy diferente para mí, estoy preocupado por el campamento y tengo otro amigo, Grover, que quizá corra peligro. Siento que debería hacer algo, pero no sé qué—termino de decir preocupado. Tyson permaneció callado.

— ¿Qué pasa con Grover? —le pregunte al escuchar su preocupación, al parece aunque solo hayan estado unos horas juntos, se hicieron amigos, algo raro si me preguntan, no puedo ser amigo tan rápido de una persona, debo de conocerlos aunque sea por unos días.

Escuche con seriedad los sueños que ha tenido, se ve avergonzado de decirlo, pero lo calme diciéndole que no son sueños normales, es obvio que Grover ha querido comunicarse con él, supongo que no lo hizo conmigo porque aprendí a bloquear por completo mi mente. Después de la experiencia con el abuelo Cronos, decidí perfeccionar mi Oclumancia, volviendo mi mente impenetrable a cualquier ser.

—La próxima vez que sueñes con él, procura prestar atención a cada palabra, aunque tengo una leve idea, no hay suficiente información para estar seguro—dije serio, debo de buscar una forma de rastrear a Grover, pero para eso necesito la ayuda de Quirón y no esta.

—Bien, prestare atención—contemple ausentemente la televisión, el grito emocionado de Tyson, fue lo que me hizo regresar a la realidad.

—Es hora que nos vayamos a dormir, buenas noches chicos—dije levantándome con pereza, estoy agotado.


Pov Draco

Recuerdo cuando Hadrien me conto la verdad de su nacimiento, quede en shock, nunca había escuchado de un mago que haya logrado terminar el embarazado, siendo el otro padre un Dios. Que su padre lo consiguiera y sobreviviera, es un milagro.

Dijo que al estar comprometidos, no desea que haya secretos entre nosotros, esta muestra de confianza y amor, contándome algo tan serio e importante me hizo muy feliz. Por eso cuando dijo que debía de ir a un campamento de semidioses, me molesto, ya que no podrá venir a visitarme como lo había estado haciendo los últimos meses.

—Tendremos que pedirle a tu papi que nos mande comida, ya se acabo—le dije a Seiryu. El pequeño solo gruño y asintió, adoro a mi familiar. Le marque sin importar que en este momento este con esos semidioses. No pude evitar pensar con desprecio. Cuando confirmo que mandaría la comida, me despedí.

— ¿Hablando con tu novio? —pregunto Blaise con burla.

—Mi hermoso Seiryu necesita comida y no es una que se pueda conseguir en cualquier lugar—dije con arrogancia.

—Aun estoy sorprendida que Dumbledore te haya permitido traer un dragón a Hogwarts—dijo Daphne acariciando a mi lindo familiar.

—No pudo negarse por tres razones: la primera es que todo el mundo sabe que un mago no puede separarse de su familiar, la segunda, es que contamos con la autorización del ministro, tercero y no menos importante, es que Hadrien posee como familiar una Ocammy y no es un secreto para nadie que ese viejo chocho quiere que estudie en Hogwarts, si me lo hubiera prohibido, sin importar la excusa que de, sabe que estaría bloqueando la entrada de Hadrien—dije feliz caminando con los chicos, todos se apartan de nuestros caminos, no quieren acabar como Weasley, cuando Seiryu le prendió fuego a su cabello, luego que el muy idiota siguiera proclamando que soy el heredero de Slytherin, insultándome y tratando de denigrarme.

El tiempo paso rápido, cuando menos me di cuenta, ya había pasado dos días, nos encontramos desayunando, cuando la llegada del correo y los gritos de los alumnos hizo que buscara el origen de su sorpresa, al ver un conejo con ¿alas? Volar a mi lugar, me paralizo.

—Por las barbas de Merlín ¿Qué es? —grito Pansy incrédula. Antes que dijera algo, aterrizo frente a mí y entrego un pequeño bolso, lo tome sorprendido y acaricie cuando empezó a buscar mimos. Es tan lindo.

—Es Maitea, pensé que era una lechuza cuando Hadrien lo menciono—dije acariciando con suavidad sus alas.

— ¿Qué criatura creen que sea? —pregunto Theo acercándose y viéndola con detenimiento.

—No lo sé, pero es tan lindo—murmuro encantada Daphne. Solo en ese momento me di cuenta de lo inusualmente silencioso esta el gran comedor.

—Señor Malfoy ¿De quién es esa criatura? —siseo con frialdad el profesor Snape.

—Es de Hadrien, creo que la usa para mandar correspondencia, lo llevare a mi habitación para que descanse, Hadrien dijo que necesitara al menos un dia y luego regresara con él—dije tomándolo en mis brazos, Seiryu subió a mi hombro.

—Claro, no tarde, las clases ya comenzaran—asentí e ignorando a todos, regrese a mi habitación. Tengo que hablar con Hadrien, en verdad me gustaría tener un conejito como este.

—Come y descansa, Seiryu te hará compañía—susurre con suavidad, no sin antes dejarles comida.

Al entrar a clases de encantamiento, note la mirada fija de Weasley y Granger, esos dos son en verdad una molestia. Los ignore y me senté junto a Blaise.

—Estoy deseando que las vacaciones de verano comiencen pronto—susurre aburrido.

—Lo que quieres es ver a Hadrien, tener una relación a distancia es fastidioso, muchas chicas y chicos te han pedido una cita, pero como tienes novio, no sales con nadie, eso es aburrido—se quejo Blaise.

—Ninguno se compara a mi prometido, además a diferencia tuya, no me interesa en lo mas mínimo salir con chicos y chicas al mismo tiempo—porque querría tal cosa y no veo nada de malo querer pasar el rato con Hadrien, nos complementamos perfectamente y estar juntos es agradable y divertido.

— ¿Qué tiene de malo tener dos novias? No les miento a ninguna, ellas saben que salgo con las dos y si no quieren estar en este tipo de relación, simplemente se pueden ir—dijo encogiéndose de hombros, un dia de estos, conocerá a la persona que lo hará pensar de otra manera. De igual forma, no es mi asunto. Dejamos de hablar y nos centramos en la explicación del profesor.


Pov Percy

En mi sueño, Grover lleva un vestido de novia. No le queda muy bien; es demasiado largo y tiene el dobladillo salpicado de barro seco, el escote se le escurre por los hombros y un velo hecho jirones le cubre la cara.

Esta de pie en una cueva húmeda, iluminada únicamente con antorchas. Hay un catre en un rincón y un telar anticuado en el otro, con un trozo de tela blanca a medio tejer en el bastidor. Me mira fijamente, como si yo fuera el programa de televisión que había estado esperando.

— ¡Gracias a los dioses! ¿Me oyes?—gimió.

Mi yo dormido fue algo lerdo en responder. Sigo mirando alrededor y registrándolo todo: el techo de estalactitas, aquel hedor a ovejas y cabras, los gruñidos, gemidos y balidos que parecían resonar tras una roca del tamaño de un frigorífico que bloquea la única salida, como si más allá hubiese una caverna mucho más grande.

— ¿Percy? Por favor, no tengo fuerzas para proyectarme mejor. ¡Tienes que oírme!—dijo Grover.

—Te oigo Grover, ¿qué ocurre?—dije luego de salir de mi aturdimiento. Una voz monstruosa bramó detrás de la roca.

— ¡Ricura! ¿Ya has terminado? —Grover dio un paso atrás.

— ¡Aún no, cariñito! ¡Unos pocos días más! —Gritó con voz de falsete.

— ¡Pero…! ¿No han pasado y a las dos semanas? —se quejo molesto.

—N-no, cariñito. Sólo cinco días. O sea que faltan doce más—El monstruo permaneció en silencio, quizá tratando de hacer el cálculo. Debe ser peor que yo en aritmética, porque acabó respondiendo:

— ¡Está bien, pero date prisa! Quiero VEEEEER lo que hay tras ese velo—grito soltando una risa escalofriante. Grover se volvió hacia mí.

— ¡Tienes que ayudarme! ¡No queda tiempo! Estoy atrapado en esta cueva. En una isla en medio del mar—me puse serio y trate de concentrarme en sus palabras.

— ¿Dónde? —lo iré a buscar y salvare.

—No lo sé exactamente. Fui a Florida y doblé a la izquierda—parpadee sorprendido por su vaga respuesta.

— ¿Qué? ¿Cómo pudiste…?—dije molesto.

— ¡Es una trampa! Esa es la razón de que ningún sátiro haya regresado nunca de esta búsqueda. ¡Él es un pastor, Percy! Y tiene eso en su poder. ¡Su magia natural, es tan poderosa que huele exactamente como el gran dios Pan! Los sátiros vienen aquí creyendo que han encontrado a Pan y acaban atrapados y devorados por Polifemo—dijo Grover.

— ¿Poli… qué? —pregunte confundido.

— ¡El cíclope! Casi logré escapar. Recorrí todo el camino hasta St. Augustine. —aclaró Grover, exasperado.

—Pero él te siguió. Y te atrapó en una boutique de vestidos de novia—dije, recordando mi primer sueño.

—Exacto. Mi primera conexión por empatía debió de funcionar, después de todo. Y mira, ese vestido de boda es lo único que me ha mantenido con vida. Él cree que huelo bien, pero yo le dije que era un perfume con fragancia de cabra. Por suerte, no ve demasiado; aún tiene el ojo medio cegado desde la última vez que se lo sacaron, pero pronto descubrirá lo que soy. Me ha dado sólo dos semanas para que termine la cola del vestido. ¡Y cada vez está más impaciente! —narro asustado y apresuradamente.

— ¡Espera un momento! El cíclope cree que eres…—me siento estúpido, no logro seguir lo que esta diciéndome.

— ¡Sí! ¡Cree que soy una cíclope y quiere casarse conmigo!—gimió Grover. En otras circunstancias habría estallado en carcajadas, pero el tono de Grover es serio y tiembla de miedo.

— ¡Iré a rescatarte! ¿Dónde estás? —le prometí.

—En el Mar de los Monstruos, por supuesto—parpadee confundido, otra vez me perdí.

— ¿El mar de qué?

— ¡Ya te lo he dicho! ¡No sé exactamente dónde! Y escucha, Percy, de verdad que lo siento, pero esta conexión por empatía… Bueno, no tenía alternativa. Nuestras emociones ahora están conectadas. Y si yo muero…—eso sí lo comprendo.

—No me lo digas: también moriré yo—dije abrumado.

—Bueno, tal vez no, quizá sigas viviendo en un estado vegetativo durante años. Pero, eh… sería todo mucho mejor si me sacaras de aquí.

— ¡Ricura! ¡Es hora de cenar! ¡Y hay deliciosa carne de cordero!—bramó el monstruo.

—Tengo que irme ¡Date prisa! —Lloriqueó Grover.

— ¡Espera! Has dicho que él tiene « eso»… ¿El qué? —La voz de Grover ya se esta apagando.

— ¡Dulces sueños! ¡No me dejes morir! —El sueño se desvaneció y me desperté con un sobresalto. Es plena madrugada. Tyson me mira preocupado con su único ojo.

— ¿Te encuentras bien? —me preguntó. Un escalofrío recorrió la columna al oír su voz. Suena casi exactamente igual que la del monstruo que acababa de oír en mi sueño. Negué con la cabeza y trate de recordar las partes importantes de mi sueño, la mañana de la carrera, hace calor y mucha humedad. Una niebla baja se desliza, pegada al suelo como vapor de sauna. En los árboles se han posado miles de pájaros: gruesas palomas blancas y grises, aunque no emiten el arrullo típico de su especie, sino una especie de chirrido metálico que recordaba al sonar de un submarino.

La pista de la carrera ha sido trazada en un prado de hierba, situado entre el campo de tiro y los bosques. La cabaña de Hefesto había utilizado los toros de bronce, domesticados por completo desde que les habían machacado la cabeza, para aplanar una pista oval en cuestión de minutos.

Hay gradas de piedra para los espectadores: Tántalo, los sátiros, algunas ninfas y todos los campistas que no participaban. El señor D no apareció. Nunca se levanta antes de las diez de la mañana. Hadrien se ve agotado, al parecer se desvelo.

— ¡Muy bien! —anunció Tántalo cuando los equipos empezaron a congregarse en la pista. Una náyade le ha traído un gran plato de pasteles de hojaldre y mientras habla, su mano derecha persigue un palo de nata y chocolate por la mesa de los jueces.

—Ya conocen las reglas: una pista de cuatrocientos metros, dos vueltas para ganar y dos caballos por carro. Cada equipo consta de un conductor y un guerrero. Las armas están permitidas y es de esperar que haya juego sucio. ¡Pero traten de no matar a nadie! —Tántalo nos sonrió como si fuéramos unos chicos traviesos.

—Cualquier muerte tendrá un severo castigo. ¡Una semana sin malvaviscos con chocolate en la hoguera del campamento! ¡Y ahora, a los carros! —Beckendorf, el líder del equipo de Hefesto, se dirigió a la pista. El suyo es un prototipo hecho de hierro y bronce, incluidos los caballos, que eran autómatas mágicos como los toros de Cólquide. No tengo la menor duda de que aquel carro alberga toda clase de trampas mecánicas y más prestaciones que un Maserati con todos sus complementos.

Del carro de Ares, color rojo sangre, tiran dos horripilantes esqueletos de caballo. Clarisse subió con jabalinas, bolas con púas, abrojos metálicos, de esos que siempre caen con la punta hacia arriba, y un montón más de cacharros muy chungos. La mirada de Hadrien esta fija en sus caballos desde que los vio, hay un brillo extraño en sus ojos.

El carro de Apolo, elegante y en perfecto estado, era todo de oro y lo tiraban dos hermosos palominos de pelaje dorado, cola y crin blanca. Su guerrero esta armado con un arco, aunque había prometido que no dispararía flechas normales a los conductores rivales. Tal como paso con el equipo de Ares, Hadrien solo se en las criaturas que tiran de casa carruaje.

El carro de Hermes es verde y tenía un aire anticuado, como si no hubiese salido del garaje en años. No parecía tener nada de especial, pero lo manejaban los hermanos Stoll y yo tiemblo sólo de pensar en las jugarretas que deben de haber planeado.

Quedan dos carros: uno conducido por Annabeth y otro por mí. Debido a Tyson, terminamos peleando, Hadrien se molesto tanto con ella, que incluso la ignora como si no existiera, dijo que no piensa ser amigo de una chica de mente estrecha, también me enoje por lo que dijo, pero no me atrevo a ignorarla, me agrada.

Antes de empezar la carrera, me acerqué a ella y empecé a contarle mi sueño. Pareció animarse cuando mencioné a Grover, pero en cuanto le expliqué lo que me había dicho, volvió a mostrarse distante y suspicaz.

—Lo que quieres es distraerme —decidió al fin.

— ¡De ninguna manera! —no puedo creer que piense eso de mi, solo quería limar asperezas, ya se lo conté a Hadrien y dijo que haría un hechizo de seguimiento, lo que sea que eso signifique.

— ¡Ya, claro! Como si Grover tuviese que ir a tropezar precisamente con lo único que podría salvar al campamento.

— ¿Qué quieres decir? —Ella puso los ojos en blanco.

—Vuelve a tu carro, Percy.

—No me lo he inventado. Grover corre peligro, Annabeth—Ella vaciló, intentando decidir si confiaba en mí o no. Pese a nuestras peleas ocasionales, juntos habíamos superado muchas cosas. Y yo sabía que ella no quería que le pasara nada malo a Grover.

—Percy, una conexión por empatía es muy difícil de establecer. Quiero decir que lo más probable es que estuvieras soñando.

—El Oráculo. Podemos consultar al Oráculo—dije apresuradamente. Annabeth frunció el ceño.

— ¡Competidores! ¡A sus puestos! —Gritó Tántalo.

—Hablaremos después. Cuando haya ganado la carrera—me dijo Annabeth. Mientras iba hacia mi carro, advertí que hay muchas más palomas en los árboles soltando aquel chirrido enloquecedor y haciendo que crujiera el bosque entero. Nadie parece prestarles atención, pero a mí me ponían nervioso; sus picos brillaban de un modo extraño y sus ojos relucían más de lo normal.

—Esas palomas no son normales, no te distraigas—me advirtió Hadrien, su mirada es sumamente seria. Tengo un mal presentimiento, sabía que había algo raro con esas cosas, suspire y trate de relajarme. Solo queda esperar.


Hola chicas y chicos, espero les haya gustado el capitulo, mil gracias por sus comentarios, leo todo lo que escriben aunque no me dé tiempo de contestar. El próximo capitulo sera el viaje de nuestros chicos al mar de los monstruos, este no sera exactamente igual al libro, cambiaran muchas cosas. Lamento no haber podido actualizar destino, aun trabajo en el capitulo.

Nos seguimos leyendo, besos y abrazos. Bella.