Karissa se desmayó, y lo único que pasaba por la mente de Amira era exactamente quién era ese tipo que la llamó por su nombre, y el porqué de la drástica reacción de su amiga.

Afortunadamente, Karissa había estado muy cerca del sofá, y cuando se desvaneció, lo único que Amira tuvo que hacer era jalarla un poco hacia atrás para que cayera segura en el mueble. Un sátiro se asomó por la puerta con curiosidad, y Quirón lo envió en busca de Will para poder revisar a Karissa y asegurarse de que estaba bien.

Amira estaba un 80% segura de que la razón de su desmayo era la cantidad de emociones a las que había sido sometida en un solo día pero no opinó en pos de observar fijamente al chico frente a ellas.

Tenía la mirada clavada en Karissa, y sinceramente ya le estaba pareciendo un poco perturbador. ¿Acaso sería un acosador de Karissa? ¿Quizá se había desmayado por el miedo que le tenía?

Las posibilidades eran infinitas en la mente de Amira, y mientras ella pensaba todo esto, se hizo un silencio incómodo en la sala. Danny miraba del chico, luego a Amira, luego a Karissa y luego a Quirón y finalmente posó la mirada en el chico nuevamente.

La chica, por su parte, se veía mitad confundida mitad enojada, pero Amira empezaba a sospechar que el enojo era su emoción predeterminada, algo que por lo que no podía culparla.

Y Quirón, bueno, Quirón solo esperaba pacientemente a que alguien trajera a Will.

Tras varios segundos de silencio, Danny no lo soportó más.

—¡¿Y bien?! —rugió hacia el chico, que apenas y parpadeó ante el ruido—. ¡Cuenta el chisme, Chris! ¿Cómo conoces a Karissa?

Chris ni se molestó en mirar a Danny y se agachó frente a Karissa, extendiendo una mano hacia ella.

Amira lo apartó de un manotazo, perdiendo la mínima paciencia que le quedaba después de todo lo que estaba pasando.

Odiaba no saber qué relación tenía ese tipo con su mejor amiga. ¡Se había desmayado, por Dios! ¡¿Qué clase de reacción era esa?! No podía ser nada bueno si lo primero que hacía Karissa al verlo era entrar en shock y luego desmayarse.

¿Había mencionado que Karissa se desmayó?

—¡No la toques! ¡¿Quién te crees que eres?! —siseó. Se acercó más a Karissa, con los ojos fijos en Chris por si se le ocurría la *brillante* idea de tocar a su mejor amiga sin su consentimiento otra vez.

Chris frunció el ceño levemente, pero se abstuvo de hablar.

"Por lo menos conoces tu lugar", pensó Amira, histérica. Cada segundo que pasaba Karissa sin abrir los ojos era como el sonar de una bomba a punto de explotar, y la bomba era ella.

Y estaba a nada de explotarle en la cara a esta bola de idiotas.

Cada pequeño momento que pasaba, Amira estaba mil veces más convencida de que debían dejar ese asqueroso lugar de una vez por todas. ¿A quién le importa si había estado pensando en lo contrario hace unas horas? Eso había sido antes de que le dijeran que cualquier iluso podía meter al Campamento a un monstruo si tenía la suficiente valentía, y Amira sabía perfectamente que habían muchos tontos valientes en el mundo.

¿Cómo podía estar tranquila en este lugar, sabiendo que debería ser el sitio más seguro para ellas y aún así alguien se las arregló para entrar y "advertir" a su amiga con una terrorífica visión de ella muriendo?

—¡Ya llegué!

Will entró como un torbellino a la sala, con un botiquín en las manos que dejó en el piso junto al sofá y se dispuso a sentir los vitales de Karissa, luego revisó su cabeza, pasando sus dedos por su cráneo en busca de algún golpe y finalmente miró a Amira.

Amira endureció la mirada, tratando de no mostrar lo aliviada que estaba de tenerlo cerca.

(Will se había colado muy rápidamente en su lista de gente decente, aún cuando le parecía muy sociable y amable para ser una persona humana).

—¿Sufrió algún tipo de alteración hoy? —preguntó.

Amira quería reír sarcásticamente pero se contuvo a tiempo.

—Sí, ha tenido varias sorpresitas hoy —asintió, tratando de sonar lo más calmada posible

Will asintió de regreso, sacando un frasco con un líquido verduzco y abriéndolo. —Lo imaginé.

Chris, Danny y la chica desconocida inmediatamente gruñeron con una mueca de asco.

—Ugh, aquí va —murmuró Danny, cubriendo su nariz con su camisa.

En cuanto el olor proveniente del frasco alcanzó la nariz de Amira, comprendió perfectamente la reacción de los otros tres.

Y es que olía a mierda.

En serio, ni siquiera los establos olían tan feo. Amira giró el rostro ligeramente, suficiente apra seguir viendo lo que Will haría, y casi se vomita cuando le acercó el frasco a Karissa, colocándolo justo debajo de su nariz.

Amira sintió un escalofrío recorrer su columna completa, de arriba a abajo y luego al revés.

Si a lo lejos le había parecido un olor extremadamente repugnante, ¿qué dejaría olerlo de cerca?

Estaba muy segura de que no podría ganar esa batalla.

Aún con el terrible olor, o precisamente gracias al terrible olor, Karissa despertó sobresaltada, con una mueca de disgusto que solo podías encontrar en alguien que acaba de meter su mano en el inodoro para recuperar algo que se cayó dentro de este (y no es que a Amira le haya pasado, pero si había presenciado muchas cosas cuando iba a sacar a Karissa de su escondite en el baño).

Amira sostuvo su mano entre las suyas, mirándola a los ojos cuando Karissa se recostó nuevamente en el sofá.

Para el alivio de todos, Will cerró el frasco y se levantó con una sonrisa, sentándose al otro lado de Karissa.

—¿Qué pasó? —preguntó Karissa.

Antes de que pudiera siquiera pensar en qué decir, la mirada de Karissa se desvió hacia Chris e inmediatamente se congeló en su sitio.

Danny suspiró, exasperado. —A estas alturas creo que todos aquí queremos saber qué carajos está pasando.

Amira no lo diría en voz alta, pero realmente pensaba lo mismo.

Chris seguía mirando a Karissa y Amira estaba a nada de lanzarle un cojín en la cara para despertarlo de su ensueño, o quizá un toque técnico le haría bien.

—Karissa...

—Chris... —se le aguaron los ojos a la niña, soltando una lágrima al parpadear, e inmediatamente todos se congelaron, incluido Quirón, que lentamente se hizo hacia atrás con toda la intención de retirarse sin que nadie se fijara. Karissa se sorbió la nariz—. ¡Te extrañé tanto!

Chris se acercó un poco más, pero no estiró su mano de nuevo, evitando que Amira le volviera a dar un golpe.

—Yo también te extrañé, Kari, no sabes cuánto —murmuró, y Amira observó con horror como se le llenaban los ojos de lágrimas también.

Karissa cruzó los brazos alrededor del cuello de Chris, y Amira siseó. —¡Karissa!

Fue ignorada brutalmente y Danny soltó una risita incrédula, mirando la escena con una mezcla de sorpresa, confusión y preocupación, esta última dirigida a Chris más que nada, probablemente porque Amira lo iba a matar si no empezaba a cantar como pajarito.

Amira se mantuvo en silencio el resto del tiempo, esperando (im)pacientemente a que los dos se separaran, pero incluso cuando estaba segura de que habían pasado más de cinco minutos, seguían unidos y sin la mas mínima intención de alejarse.

Danny pareció percibir que estaba perdiendo la poquísima paciencia que le quedaba, y tosió ligeramente.

—Y... —empezó, cruzando los brazos—. Entonces, ¿qué pasa con ustedes?

Chris abrió los ojos, y los rodó con tanta fuerza que Amira estaba sorprendida de que no se le hubieran desprendido ahí mismo. Siguió abrazando a Karissa, y con una mueca murmuró: —Eres un chismoso, cállate un rato, ¿quieres?

—¡Oye! Hablo por todos cuando digo que estamos esperando ansiosamente a salir de esta confusión —se quejó. Amira frunció el ceño, pero no negó sus palabras.

Chris suspiró. —Relájate. Es solo una gran coincidencia...

—¿La cual es...? —cuestionó Amira.

Karissa se separó un poco de Chris, y le sonrió a Amira.

Amira la miró en blanco. ¿Qué significaba eso? ¿De dónde salió esa sonrisa tan angelical y feliz?

—Amira, este es mi hermano, Chris.

—Ah, tu hermano, creí que era un acosador tuyo o algo —suspiró aliviada.

Se hizo un silencio incómodo en la sala, y Quirón terminó de salir de la Casa Grande en completo silencio, algo que Amira guardó en su mente para recordar en otra ocasión.

Mientras tanto, trataba de asimilar lo que acababa de decirle su amiga.

¿Hermano? ¿No que su hermano era Nico? ¿O sea que Chris también era hijo de Hades? ¿Y cómo se conocían de antes?

Espera, ¿qué?

Danny tenía la boca abierta, y la cerraba, y la volvía a abrir, pero las palabras parecían huir de él, pues no emitía sonido alguno.

Will abrió los ojos, pero aún así no llegaba a la expresión de asombro de Danny, y solo dijo "¡Oh!", antes de levantarse. —Voy a buscar algo de agua, jaja.

Por alguna razón, no creía que fuera a regresar.

Amira volvió a mirar a Karissa. Respiró hondo.

—¿A qué te refieres con que es tu hermano?

Karissa sonrió, y Amira podía ver la culpabilidad en esa sonrisa.

—Pues, es mi hermano... —repitió. Amira alzó las cejas.

—Compartimos madre —aclaró Chris—. Soy hijo de Hermes, me llamo Chris Rodríguez.

Danny silbó, aún en shock. —¿Dos dioses? ¡Wow!

¡Que falta de tacto! Amira le lanzó una mirada asesina, pero él la ignoró a favor de sentarse en el lugar de Will, con los ojos pegados de Chris y Karissa.

Amira entendía el impulso, la verdad.

Se mantuvo en silencio, solo mirando a los dos hermanos, apenas y procesando lo que estaba oyendo.

Primero, ¿y ella estaba pintada o qué? ¿Más o menos por qué nunca le había dicho que tenía un hermano? Claro, Amira nunca preguntó tampoco, pero, ¿no era algo que normalmente se dice? ¡Amira claramente había mencionado ser hija única antes! ¿Por qué no le había dicho "oh, yo tengo un hermano"?

Karissa sonrió, culpable. —¿Nunca se me ocurrió? Perdón...

¿Acaso habló en voz alta? Sacudió la cabeza.

Chris le hizo una seña a la chica detrás de él, que miraba todo como un fantasma, y que Amira había olvidado completamente que estaba ahí. —Ella es Clarisse, es mi novia. Clarisse, esta es mi hermana. Ya te había hablado de ella...

Amira miró a Karissa, acusadora.

¿Lo ven? ¡Ese tipo de cosas se dicen!

—Es que Chris se fue de casa hace años, antes de conocernos —se defendió. Amira hizo una mueca insatisfecha, y Karissa asintió efusiva—. ¡En serio! Se fue de casa cuando yo tenía 11, y no me gustaba hablar de eso porque lo extrañaba mucho...

Amira interrumpió antes de que se pusiera más emocional. Sacudió la mano en el aire y le restó importancia. —De acuerdo, ¡está bien, está bien! Olvídalo.

—Chris, ella es mi mejor amiga, se llama Amira —presentó contenta.

Danny miró todo, cerrando la boca por una vez. Y Amira al fin, al fin tuvo unos minutos de paz.

Hizo una cara. —Un gusto, supongo.

Chris alzó las cejas antes de forzar una sonrisa medianamente amigable en su rostro. —Un gusto.

Ambos intercambiaron una mirada hostil antes de volver su atención a Karissa, que se veía suficientemente feliz para evitar un conflicto entre los dos.

—Un placer, Clarisse, soy Karissa —se presentó, estirando su mano para estrecharla. Clarisse, muy a regañadientes imitó su gesto, ignorando las risitas de Danny.

La sala se sumió en silencio nuevamente, y Amira sentía que su cabeza iba a explotar. No confiaba para nada en este tal Chris, que sabiendo de los problemas de Karissa había decidido irse de casa y dejarla a su suerte con su adorable madre, así que mantendría un ojo en él.

Para eso tendría que, sí o sí, interactuar con él.

Ugh.

La tensión en la sala se hizo tanta, que Danny levantó la cabeza y aplaudió con una sonrisa. —Oigan ya como que es hora de comer, ¿no? ¡Vamos, vamos!

Jaló a Amira del brazo y la fue arrastrando fuera de la Casa, haciéndole una seña a Clarisse, que los siguió volteando los ojos. Amira se debatió entre golpearlo o golpearse a sí misma, ¿desde cuándo alguien la trataba de esa manera? Extrañaba los días en la escuela donde nadie se atrevía a mirarla mucho rato.

Hey, espera. ¡No podía dejar a Karissa sola con Chris!

—¡Oye, oye! ¿Y ellos dos qué?

Danny la jaló con más fuerza y Amira clavó los pies en el piso. —Ven, quédate tranquila. ¡Estarán bien!

—¿Qué bien ni que bien? ¡No me voy sin Karissa!

Clarisse bufó. —¡Son hermanos! ¿No crees que necesitan un poco de tiempo para ponerse al día? Mocosa.

Amira sintió su ojo izquierdo temblar. Por alguna razón, Clarisse le recordaba bastante a la estúpida de Tronchatoro, y eso solo le hacía hervir la sangre más.

—¡¿Y a mi qué?! No conozco a ese tipo, Karissa-

—Lo conoce y se siente bien con él, ¿no te parece injusto alejarla de él solo porque no confías en Chris? —Danny alzó las cejas.

Amira apretó los dientes.

—No me hables de Karissa como si la conocieras mejor que yo, ¡me preocupo por ella y es por algo! ¿Quién eres para decirme que estoy siendo injusta? ¡Ni siquiera nos conoces!

Danny rodó los ojos, pero Clarisse se adelantó a él. —Yo creo que ella está grande para que que la tengas que estar cuidando, ¿eres su amiga o su niñera?

¡Claro que estaba grande y se podía cuidar sola! El hecho de que a veces le daban ataques de pánico cuando tenía emociones muy fuertes no tenía nada que ver con la preocupación de Amira, por supuesto. ¿Eran idiotas o qué?

Amira permaneció en su lugar, hasta que Clarisse le dio un empujón nada delicado y Danny aprovechó su falta de equilibrio para empezar a llevarla al pabellón. Amira tropezaba cada tanto, pero Danny era una fuerza constante que la hacía seguir caminando y no le daba tiempo de hacer nada, así que se tomó la libertad de apretar su brazo con su mano libre y enterrar cada una de sus uñas en su piel, pero Danny simplemente la ignoró y siguió su camino.

¡Este imbécil!

Clarisse se había separado de ellos hace largo rato, y Danny empujó los hombros de Amira hasta que se sentó de mala gana en la mesa de Apolo.

Cada bocado que daba se sentía como si le abrieran la boca a fuerzas y le tiraran arena junto a la comida (quizás estaba exagerando un poco, pero se sentía de pésimo humor antes y con estos acontecimientos solo tenía unas inminentes ganas de golpear a alguien en el rostro). Incluso cuando Karissa regresó junto a Chris y se sentaron en mesas diferentes, Amira no se sentía mejor

A pesar de tener los ojos rojos, Karissa parecía estar de buen humor y comía con gusto todo lo que había en su plato. Amira hizo una mueca antes de apartar su plato y llevarlo a hacer su ofrenda. Echó toda la comida restante al fuego sin ningún reparo, y luego sentó su trasero de nuevo en la mesa de Apolo, esperando a que Karissa terminara de comer para salir juntas.

No era que quisiera ser testaruda a propósito, lo que menos quería era ser una molestia para Karissa, pero simplemente le ponía los nervios de punta la reacción tan extrema de Karissa. Además, aparentemente tenía un hermano del que nunca le había hablado y que, al menos desde el punto de vista de Amira, había abandonado a Karissa hace años y la había dejado a la merced de su dulce madre.

Y claro, nunca le había hablado de él.

¿Cómo se suponía que confiara en un tipo que ni siquiera sabía que existía con la seguridad -emocional, más que nada- de su mejor amiga?

Cubrió su rostro con su mano, respirando hondo para tratar de dispersar la frustración que estaba sintiendo. No era justo para Karissa, y aunque tenía muchos argumentos para reclamar este pequeño problema, Amira podía apreciar que ambas necesitaban un minuto de paz, por lo que mantuvo la boca cerrada cuando Karissa se levantó y ambas se juntaron de camino a la hoguera para compartir asientos.

Claro, hasta que Nico y Chris se toparon frente a frente al tratar de hablar con Karissa al mismo tiempo.

Amira se habría reído si no estuviera tan cansada, pero como estaba exhausta simplemente observó a los dos chicos enterarse de que tenían que compartir a Karissa, quien los miraba con una mueca nerviosa. Amira simplemente apoyó sus años detrás de su espalda, observando el espectáculo que eran Nico y Chris hablándose entre dientes con Karissa de por medio.

A lo lejos captó la mirada divertida de Danny, que apenas y podía respirar de lo mucho que reía en voz baja. Amira le hizo una seña despectiva antes de volver a mirar al trío de hermanos.

¿A esto habían llegado sus vidas?

Pero aún cuando Karissa tenía esa mueca en el rostro, aún cuando trataba de interrumpir el concurso de gruñidos de sus hermanos en una posición neutra, era evidente que estaba contenta. Amira podía verlo, en sus hombros, en su espalda, en sus manos y en sus ojos. Para Amira, era más que obvio que Karissa estaba feliz entre los dos chicos, incluso si se sentía nerviosa por si la situación se ponía algo más violenta.

En menos de una semana, Karissa había logrado salir de su usual agujero de nervios y ansiedad, por muy mínimo que fuera el progreso, y había logrado sentirse a gusto en este extraño lugar, en vez de pensar en volver a la ciudad, a lo que debería ser su hogar, tal como Amira había estado planeando. De hecho, había recibido toda esta información con los brazos abiertos, había abrazado su nueva identidad como quien no quiere la cosa, como si le dijeran que solo debía cambiar de escuela en lugar de mudarse indefinidamente a un lugar completamente irreal, con personas completamente irreales, y dioses completa y absolutamente irreales.

Sin mencionar su experiencia de casi muerte con la estúpida arpía que las había traído al Campamento en primer lugar.

—Solo siéntense aquí junto a mi, no hay problema —Karissa trataba de apaciguar la situación pero los dos estaban echando chispas por los ojos. Amira resopló, sin moverse de su sitio a la izquierda de Karissa. Que ni soñaran que les daría su puesto, no señor.

Al final, Nico fue empujado por Will a sentarse un poco detrás de ellos, lo que dejaba la nuca de Chris expuesta a la mirada entrecerrada de Nico.

Amira suspiró, moviendo la cabeza ausente al ritmo de las voces que cantaban en tonos diferentes. Con todo el alboroto de Chris y su reencuentro con Karissa había olvidado la razón principal por la que habían ido a hablar con Quirón.

No entendía bien qué estaba sucediendo, pero si lo que Danny había dicho era cierto, y los campistas eran capaces de invocar monstruos al Campamento, entonces definitivamente no era un lugar tan seguro como lo querían hacer ver. Si había considerado en algún momento el quedarse, la idea estaba más que desechada ahora, porque, ¿qué sentido tenía quedarse en el Campamento por seguridad si podían pasar ese tipo de cosas? No había mucha diferencia con vivir en la ciudad, ¿o sí?

Además, ¿cuál era el propósito de mostrarle algo tan horrible a Karissa? ¿Una advertencia? Pero si era así, ¿por qué querría advertirle a ella en específico? ¿Y qué exactamente estaba advirtiendo?

Esas preguntas no salían de su cabeza, le daban vueltas y vueltas y al final de la noche sólo consiguió una gran jaqueca que no la dejó dormir bien.

Cuando despertó de la pequeña siesta que tomó (porque eso no podía llamarse dormir) repitió en su cabeza cada cosa que había sucedido el día anterior, y con una mueca indignada reparó en que Karissa se pasó la noche envuelta en el asunto de sus hermanos, que apenas y la habían dejado respirar por un segundo sin tenerla en la mira. Gruñó en voz baja, revolviéndose en su cama, tratando de ignorar a sus alegres hermanitos, que ya estaban iniciando el día con unas irritantes voces relajadas, como si fuera normal levantarse a las 6am.

Eran unos monstruos, Amira estaba casi completamente segura.

Se tomó unos minutos para respirar.

Se levantó e inmediatamente se arrepintió de haberlo hecho.

Echó una mirada al amanecer que empezaba a iluminar la Cabina y con todo el dolor del mundo bajó de su litera para entrar al baño, aprovechando que los demás estaban distraídos con sus propias cosas, además de que casi todos ya estaban listos para salir.

Enfermos, negó con la cabeza.

Cuando Amira terminó de arreglarse y prepararse mentalmente para el día de mierda que seguro la esperaba, casi todos los hijos de Apolo habían salido de la Cabina. Solo quedaba Gracie, que parecía buscar algo debajo de su cama. Amira se encogió de hombros y salió de la Cabina. Levantó la mirada y se fijó en que el cielo estaba más claro.

Lamentó tener que levantarse a tal hora tan inhumana mientras caminaba al lago para despejarse un rato mientras esperaba a una hora algo más aceptable para ir a buscar a Karissa. Solo porque Amira se tenía que levantar temprano por el ruido que hacían los hijos de Apolo al iniciar el día no quería decir que sometería a su amiga a esa misma tortura.

Mientras miraba el agua del lago, por alguna razón recordó vagamente el rostro incrédulo de Chris al momento de mirar a Karissa.

Realmente, Amira no sabía qué pensar sobre él. Confiaba plenamente en Karissa aunque su preocupación hiciera parecer lo contrario, pero no podía evitar dudar de las intenciones de Chris. Era mayor que Karissa, y conocía de primera mano lo abrumadora que podía ser su madre, y aún así había decidido huir y librarse de esa situación sin pensar por un segundo en cómo podría afectar a Karissa.

Bien, Amira no era la persona más considerada y altruista, pero le gustaba pensar que por su única amiga podía hacer lo que fuera. De hecho, si había soportado un regaño de 45 minutos (que los contó) de parte de la irritante Señora Rodríguez y su arrogante tono de voz, estaba segura de que podía soportar cualquier cosa.

Apretó los dientes. No era su intención ser dura con todos a su alrededor, de verdad, pero una gran parte del tiempo, sus pensamientos se iban de lo que debería ser neutral y terminaban en un territorio negativo que envolvía su mente.

Inevitablemente, siempre tenía algo malo que decir, especialmente desde que sus pensamientos positivos se dirigían a Karissa. Cada cosa que pudiera hacerle daño era lo peor del mundo para Amira.

Suspiró, guiando su mirada a través del lago. Al menos había una muy bonita vista en el Campamento. De alguna manera, siempre que empezaba a ver no podía desviar la mirada. Debía admitir que por más que no le agradara el lugar y lo que conllevaba quedarse ahí con toda su sospechosa gente y monstruos invocados, seguía siendo uno de los lugares más hermosos que alguna vez había visto.

Se quedó inmersa en las olas del lago, tratando y tratando, una y otra vez, de controlar sus emociones antes de ir por Karissa. Si ella de verdad quería pasar tiempo con Chris, a pesar de que a Amira no le agradaba el tipo, tendría que aceptarlo, al menos por el hecho de que no parecía tener malas intenciones.

Por ahora.

Si hacía lo más mínimo para herir a Karissa, no se lo iba a dejar pasar.

Miró al cielo, sintiendo los rayos del sol en el rostro.

Sí, definitivamente no lo dejaría pasar.

Tras un rato de absorber la calidez del sol se levantó, dirigiéndose a la Cabina de Hades.

Karissa parecía de buen humor, sonrió al verla y la siguió al pabellón, donde fueron por caminos separados para desayunar. Honestamente, a Amira le parecía una completa estupidez el sistema de las mesas. ¿Por qué demonios no podía sentarse en una mesa con su mejor amiga? ¿Solo porque a los dioses no les daba la gana de dejar que sus hijos se juntaran con los hijos de otros dioses? ¿Qué tipo de segregación era esa?

Bufó, aspirando su desayuno con violencia.

Gracie la miró con una mueca y le pasó un pañuelo para limpiarse el rostro, a lo que Amira asintió en su dirección con un bajo gracias.

Cuando terminaron de comer, Amira y Karissa se unieron de camino al Coliseo, donde Amira recordó con lujo de detalles porqué estaba de tan mal humor el día anterior, solo que esta vez no fue Giselle quien pateó su trasero, si no Clarisse.

La cantidad de ira que recorría la sangre de Amira era demasiada para ser sana, pero se tragó cada una de las palabras que quería decirle a la chica. Fue un trago pesado y seco, pero lo logró, especialmente viendo el rostro nervioso de Karissa.

Ese mal humor solo empeoró cuando fueron llamadas a la Casa Grande por Quirón, luego de unos quince minutos de haber descansado de las clases de espada. Al llegar, lo primero que Amira notó fue la presencia de su nueva humilladora, Clarisse, y por supuesto, su nuevo enemigo jurado, Chris. Ambos estaban sentados en el sofá, viéndose tan cómodos como si estuvieran en su propia casa, un contraste con la postura tensa de Karissa, que no se relajó por completo incluso con la sonrisa que le dirigió Quirón.

Amira alzó las cejas, empujando a Karissa a tomar asiento.

Ignoró que su amiga se sentó junto a Chris y se quedó de pie esperando a que alguien abriera la boca y dijera algo.

—Señoritas, las llamé porque la información que tienen Chris y Clarisse podría ser útil para aclarar algunas dudas —Quirón le hizo una seña a Amira de que se sentara, pero tercamente sacudió la cabeza, negándose a hacerlo. Tenía demasiadas dudas y necesitaba que las respondieran.

Chris empezó a relatar su misión, y de como mientras buscaban al semidiós que se les había encomendado junto a Junior (un sátiro bastante cómico que le había echado una mirada sucia a Danny cuando estaba haciéndole caras a Amira durante la hoguera la noche anterior), cuando oyeron de una ninfa del Parque Rockefeller que aparentemente, la diosa de los pies ligeros había estado causando problemas a los mortales durante un tiempo, al menos unas semanas, aunque no tenían idea de porqué.

Amira quedó en blanco.

¿Quién mierda se suponía que era la diosa de los pies ligeros? ¿Huh?

Momento, ¿qué tenía que ver eso con ellas?

A menos-

—¿Quieren decir que esa diosa, quien quiera que sea, es la que le se estaba metiendo con Karissa ayer?

Karissa se removió en su lugar, todavía incómoda con los recuerdos de la visión que tuvo, y Amira puso una mano sobre su hombro, apretando suavemente. La miró unos segundos y luego devolvió los ojos a Quirón.

El centauro asintió, aunque no se veía muy convencido.

—Tengo una idea de quién podría ser esta diosa, pero no tiene sentido que tome represalias en contra de Karissa, especialmente porque apenas ha sido reclamada —recalcó Quirón.

Chris intervino. —Todos sabemos cómo son los dioses, podría ser cualquier cosa.

Amira frunció el ceño. ¿Como son los dioses? ¿A qué se refería con eso?

Estaba a punto de preguntar cuando Quirón suspiró.

—Por el momento no podemos confirmar nada. Preguntaré al Señor D si sabe algo al respecto, ahora, Karissa —se detuvo. Miró a Karissa un largo momento, y Amira estaba a nada de explotar cuando le sonrió nuevamente, tratando de transmitir una paz que Amira iba a ignorar completamente porque ¿qué demonios estaba pasando?—, por favor concéntrate en mejorar tu defensa personal. Trataré de averiguar lo que sucede, estoy seguro de que es un malentendido.

Al final, Amira quedó con más preguntas que respuestas.

¿Quién se suponía que era esa tal diosa de pies ligeros y exactamente por qué tendría algún problema con Karissa? Porque Quirón tenía razón. Apenas tenían una semana en el Campamento, ni siquiera se habían adaptado por completo, ¿y una diosa ya quería causarle problemas a Karissa?

Genial, ¿se habían metido en una novela o qué demonios?

Además, Chris no parecía muy sorprendido sabiendo que Karissa estaba en un posible peligro por culpa de una diosa a la que de seguro le faltaba un tornillo, por lo que solo podía adivinar que Quirón ya lo había informado sobre lo sucedido con la visión de Karissa.

Toda esta situación le estaba dando un gran dolor de cabeza a Amira, y honestamente desearía no haberse levantado nunca de su cama.

Karissa empezó a hablar con Chris, viéndose un poco más nerviosa de lo que a Amira le gustaría, pero para su pesar podía ver cómo se calmaba mientras más hablaba con su hermano. Clarisse le dirigió una mirada presumida que ignoró, bufando.

"Todos sabemos cómo son los dioses."

Al igual que todas las dudas que le quedaron con respecto a la fulana diosa y sus motivos para intimidar a Karissa, no pudo sacarse esas palabras de la mente por el resto del día.

¿En qué mierda se estaban metiendo?