Reconstrucción

Pasaron varias semanas desde el retorno de Maka. No se integró a las misiones inmediatamente, había que esperar un alta médica, y psicológica para empezar. Fue a terapia tres veces por semana, llevada por Soul, obviamente. Él no se quería despegar de su lado, así que cuando él iba a dar clases o cualquier cosa a Shibusen, iban juntos. Maka empezó a ayudar en la clase de sincronización y realmente los alumnos avanzaron bastante en poco tiempo.

Trataron sin éxito de reordenar las cosas en el departamento. Al final, dejaron las cosas de la bebé en el antiguo cuarto de Maka y ella trató de reponer o reorganizar sus libros, álbumes. No hablaba de su tiempo en la otra dimensión, más que casualmente, de vez en cuando dejaba caer un comentario tipo "extrañe tanto la pizza, allá no tenían" o "allá tenían una versión de esta misma salsa pero con tocino… " y así.

Finalmente, llegó el día que le pidieron acompañar un grupo de estudiantes con Blackstar, para supervisar sus primeras misiones. Subieron al avión, porque estaban al otro lado del globo, cuchicheando y tocándose las puntas de los dedos. Maka estaba inquieta, no se concentraba en leer, ni tenía ganas de dormir, como su arma quien roncaba visible y muy sonoramente.

-Hey, Maka. -Blackstar se trepó al asiento de delante. -¿cómo han ido las cosas? ¿estás mejor?

-Sí -tocó su vientre, sonriendo -la verdad es que fue un alivio poder hacerlo. Como el fin de una pesadilla. Me preocupa un poco Soul.

-Como que se guarda algo, verdad?

-Siempre se guarda algo este bastardo. Comida, rabia, lo que sea pero algo esconde. Igual, creo que por ahora es un poco más de lo clásico.

-¿Tensión sexual? -Maka lo miró extraña, sospechosa. -No te avergüences. Me doy cuenta por el olor que tienes, nada mas.

-¿Mi olor? -acercó el borde de la blusa a su nariz. -¿Huelo raro?

-Es uno de mis superpoderes, y hueles a caliente. No, espera, no me pegues… -se cubrió con ambas manos, ya veía bajar el infame libro hacia su cabeza -de verdad estoy preocupado.

Maka se lo pensó, antes de respirar hondo y empezar a hablar.

-Cuando volví, esa noche, lo hicimos. Luego me dijeron que era como una molestia para las tomas de ADN, por eso Soul firmó un consentimiento. El tema es que además debo hacer como una cuarentena, un tiempo que debo pasar sin… ya sabes… porque puedo contagiar a Soul de algo que ellos tuvieran. Mis exámenes salieron limpios pero algunos hay que repetirlos.

-y esa cuarentena aún dura?

-Una sí, porque me piden que se sane del todo mi cuerpo antes de volver a…

-ok, ya entiendo. Pero tú entiendes que eso no es todo lo que puedes hacer, verdad? hay hartas cosas que uno puede hacer sin hacer eso.

Un silencio incómodo se llenó entre ambos amigos.

-Pues sí. Pero es que necesito mucho "eso" que no es "eso" y pues…

-Anda para atrás. Este avión tipo militar tiene esa ventaja de hacer mucho ruido. Hay unas frazadas y todo. Eso sí, en silencio. Puse adelante al chico que tiene buen oído.

-Pero Soul duerme… -miró a su lado, no se había dado cuenta que la sonora expresión de sueño de Soul se había detenido.

-Algo me despertó -Le sonrió de lado. -Hagámosle caso a Star, incluso si no hacemos nada y sólo conversamos, será más cómodo que estos asientos.

-Moveré los pocos chicos del medio para delante. -Les afirmó Star.

Ya cómodos, Maka sonreía algo tímida por la situación. El avión lleno a la mitad de miembros del shibusen, mayormente dormidos, no era una muy buena incitación a la intimidad, pero tal como había dicho Star, era casi una molestia tener tantas ganas. Estaba a punto de estallar, pero algo la detenía de dejarse llevar, tal vez el miedo a ser expuesta, no lo sabía. Los últimos días se había dedicado a retomar su entrenamiento de manera muy liviana, tras ser prisionera y a veces retenida de movimiento, sus músculos tenían que usar terapia para volver a un punto óptimo. Pero tal cual estaba, aún podía patear traseros, por eso le habían dado autorización.

Pero no el ginecólogo. Si bien le dijo entender su necesidad de estar con Soul, tenía abrasiones y microheridas que necesitaban sanar. Aunque si no ejercitaba tales músculos, corrían riesgo de volverse más duros también. Como las consultas médicas fueron justo antes de subir al avión, de alguna forma Maka se había sentido mas y mas entusiasmada, a la vez que complicada de explicar a Soul. Sin embargo, en la oscuridad y rodeados de frazadas y cosas del avión, se sintió mas segura de abrazarlo y dejarse llevar por sus caricias, conduciendo sus manos hacia donde quería o necesitaba estimulación. Tras el primer orgasmo, que logró mantener en silencio, el muchacho la dejó descansar para bajar ostensiblemente hacia sus rodillas y besarlas calladamente, subiendo poco a poco hasta hacer que ella tuviera que concentrarse en respirar silenciosamente y no dejar que sus gemidos despertaran al resto.

Maka lo atendió también, ella extrañaba el sabor de sus genitales y si bien trataba de acallar sus gemidos, no fue tan exitoso como la rubia. Jadeando, se besaron, sucios de los jugos del otro y de sudor, odiando no poder arrancarse los uniformes y lo arrugados que estarían al día siguiente.

Antes de dormirse, ambos piensan en lo mismo, el fantasma que los acompañará por un tiempo según la terapeuta. Soul recuerda unos días atrás, que Marie le pidió que cuidaran unos días de su hijo, para ir a una misión con Stein. Soul se negó.

-Pensé que podrías extrañarla, sentir nostalgia por cuidar de una bebé.

-Al contrario, Marie. Te puede parecer muy feo, pero sentí alivio. Es muy pronto para mí.

Por su parte, Maka toma una decisión. Dejarán el apartamento. Soul no quiere ser padre aún -subrayando ese aún como si fuera a cambiar alguna vez- pero tampoco puede tirar las cosas de la bebé. Lo cierto es que Maka podía viajar como fantasma algunas veces, mediando ciertas técnicas brujeriles y fue un alivio para su madre saber que la niña, su hermana, era cuidada tan atentamente.

Unas semanas después, Tsubaki toca la nueva puerta de la pareja con una canasta de frutas. Se sorprende de ver la cuna convertida en estante, donde están los discos y el gramófono junto con el álbum familiar de Maka.