[One Shot]
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En los brazos del villano
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— Dio & Oc/Jenny Joestar —
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Si un protagonista puede enamorarse y tener a la chica de sus sueños...¿Por qué no un villano le es permitido amar y juntarse con alguna mujer? Debido a la naturaleza inquietante de éstos antagonistas, suelen ser incomprendidos y tildados como seres ruines y diabólicos.
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Disclaimers:
JoJo Bizarre Adventure: © Hirohiko Araki
En los brazos del villano: LadySirin
Advertencias: lenguaje zoes, presencia de Oc, crackship, canon x Oc, irrespeto al trama original y a sus shipeos formados.
Aclaración: El Dio que voy a usar es al de Stardust Crusaders y mi Oc es un clon modificado de Jotaro Kujo, nacia en el 2012 y viajando al pasado en el 2029, no yaoi.
Notas:
Si acaso les incomoda que use a una Oc para emparejarla con el vampiro pomposo, les pido discretamente que no sigas la lectura, ni lancen comentarios venenosos, ni destructivos. Por cierto, no busco fanaticos, ni pedir reviews forzados, no mas un poco de comprensión.
Gracias de antemano.
Esto sucede en Stardust Crusaders.
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Salió de un hostal donde se albergaba temporalmente, yendo a la tienda por goma de mascar con sabor a café, para ella e Iggy: como suele ser constantemente.
Atravesando el pueblo de Egipto, con su andar ligero, silbando una canción metálica, buscando aparte de sus dulces, una tienda donde puedan amoldarle sus tatuajes. Más de uno de los muchachos, posados en las esquineras de la vereda, tuvieron suerte de ponerle los ojos encima, no pudieron desviar sus miradas a la estrella de su omóplato, porque un par de hombres también la tenían: la marca de nacimiento de los Joestar.
Tampoco eludieron la mirada a esa figura ataviada por curvas y el candor que una adolescente posee a los quince años.
Y ella los ignora, ya que alguien la ha tratado de reclamar, sin inmutarse por esa mirada pérfida; como la de esos chicos, muy indiscretos, con estúpidas sonrisas atrevidas y morbosas.
Llegando a la tienda, vislumbró en la sección de golosinas, anunciando el nuevo chicle sabor a café de marca "Happy Donkey" traducido al burrito feliz, le compra varias cajas, para sorprender al can y tener unas de reserva. Salió con pasos presurosos sin antes pagar y llevarse una gaseosa enlatada y unos burritos tipo birria.
Al avanzar mucho, dobló a un caminito apenas perceptible con grandes palmeras. Sin mayor preámbulos se adentró, avanzó entré el seco paisaje y sintiendo el tremendo calor de la temporada. Sabiéndose el trayecto de memoria, continuó su recorrido a un lugar donde puede descansar, lejos de los problemas y sobretodo lejos de...Dio.
Una rama seca se quebró bajo la pisada fuerte y concisa, presión ejercida por un pie que no había sido el suyo. Se giró, rápidamente; apenas tuvo tiempo de esquivar una mano con garra que intentó aprensar su brazo. La peculiar risotada, le fue muy familiar y al voltear, escudriñando al dueño de esa voz, sólo concluyo: Dio.
Para su mala suerte era de noche, momento perfecto para asechar a sus víctimas, porque en el día se jode.
— Hola, dulce Jenny — esa voz tan sedosa y profunda como habitualmente le habla a las mujeres que no tarda en seducirlas —¿Por qué estás aquí, tan solita y vulnerable? — acercándose y acortando la distancia que los separaba.
La muchacha se erizó con sentir su aliento pegarse en sus mejillas, pese a la gran altura de él. Con el corazón latiendo rápido, disimilando falta de interés.
— ¡No puede ser!... ¡Dio! — ella gritó — ¿Cómo supiste donde estaba? ¿Y por qué me has seguido? — la exigencia de la Joestar, intensificó las risotadas del vampiro — ¡Aagh! ¡Fuera de aquí!.
Él sonríe coquetamente, como si le causara mucha gracia su enojo, le parecía que un bufón le estuviese hablando en lugar de una persona común.
— Quería verte — le responde tan condescendiente, aunque para Jenny es una contestación muy cínica de su parte — Mi mansión se siente muy sola, desde que la abandonaste y yo me siento igual, en la soledad.
Jenny ojeo a Dio con desdén. Siempre supo lo falso que es y que trata de disuadirla para hacerle caer en sus juegos mentales; cosa que ya no funciona una tercera vez en ella. El pecho aún le dolía al ver la naturaleza maquiavélica y mentirosa. Ella se había marchado de ese lugar tras haberla embaucado con tantas mujeres y burlarse de sus sentientos y dejarla llorar en silencio, algo que Dio odiaba de una mujer: las lágrimas y sus lloriqueos.
— ¿Crees que te estoy engañando? — mostrando su falsedad, tras ese ademán medio afligido que fingió.
Ella ladea el rostro, tozuda, carente de captar su atención, con los brazos alzados —Porque he de creerte, con lo último que me dijiste cuando coqueteabas a la puta de mierda esa de Mariah...¿No te bastó con lo que hiciste para verificar, ese "arrepentiento tuyo? ¡Cínico! Te detesto Dio.
Una sonora carcajada se escapa de sus labios, como si el bufón le hubiera contado una historia muy graciosa, y camina hasta la chica que lo fulminaba con la mirada. Ella nunca tuvo un concepto honorable hacia Dio o llamarlo "Amo o señor", jamás sintió respeto por él u obediencia, sabe lo rencoroso que puede ser y aún así, se atrevió a desafiarlo con no postrarse a sus pies, ni reverenciarse.
—¡Lárgate de aquí! — ofendida e inquieta — Deja de burlarte de mí, no soy tu jodido bufón.
Tan mal hablada como Jotaro, algo que lo heredó de él, sin que los uniera la sangre en familia, no mas es un clon de Kujo. Ella clavaba su mirada en esos ojos dorados y centellantes de maldad pura.
— Yo, Dio, nunca jugaría contigo, así. Después de todo, tú eres la chica que besé genuinamente — un punto a su favor, pese a que bisbiseó con sorna — No te molestes conmigo, niña — ronroneó cuando la tuvo en su pecho — Usualmente no me gustan las niñas pequeñas, tu tienes la culpa de heredar la belleza de Erina.
La chica quedó absorta...¿Dijo Erina? ¿Quién era Erina para que Dio la comparase?.
Se sacudió entre sus brazos, ordenándole que la soltase de una condenada vez. Pero él tan cínico como siempre, la encerró con más fuerza, riendo ante el refunfuño.
— ¡Suéltame! —continuando sus sacudidas —¿Acaso no dijiste que acabarías por completo el linaje Joestar? Yo soy una Joestar...creada en un laboratorio, pero también soy parte de tus enemigos, y tú...¿Qué quieres conmigo?.
Un par de labios aplastaron los suyos, callándola súbitamente, sus mejillas se tiñeron de rojo, ¿Acaso ese es el carisma que usa para seducir mujeres?.
—¿Por qué no nos entretenemos un rato, pequeña Joestar? Te aseguro que no soy tan cruento como tú crees...
—¿En que sentido piensas divertirte conmigo? — musitó con un leve nivel de sarcasmo, pese a sus nervios, al estar pegada a Dio.
El vampiro ríe. ¿Quién imaginaria que un clon tuviera ese mal humor de Jotaro Kujo, junto a su obstinación y ese comportamiento tan testarudo? Agradecía a quienes han alcanzado el éxito en ese proceso de clonación, que le dió un hermoso juguetito.
Y tiene todo lo que le fascina de una mujer difícil. Tan obcecada que le encantará someter a su voluntad, quebrantarle el orgullo como a Jonathan y destruirle mentalmente su valentía como a Erina. Pero no lo hizo.
—Ya veo por qué tienes esa personalidad de Jotaro —dijo sin soltarla. La mirada aguamarina se entrecerró —Eres afortunada de tenerme para ti... — olisqueando su delicado y blanco cuello — JoJo.
El rostro de la chica se enrojeció más de la ira.
—¡S-Silencio, depra...
Un beso delicado en su cuello, bastó para callarla —No creo que Jotaro venga a rescatarte, nadie lo hará, eres completamente mía...Jenny Joestar.
El mascullo de esa voz profunda y pudorosa así como la tremulosa piel, le llenaron de complacencia. Su lengua lamió amablemente las clavículas no tan descubiertas, pero si su marca de nacimiento. Percibió un estremecimiento en su entrepierna; admitiendo con descaro, que Dio posee mucha experiencia en el arte de la seducción y como todo un amante, sabe lo que hace, pero ella no quería una aventura nada más, le había dicho para algo serio; algo que fue tomado como chiste.
—¿Por qué haces ésto? —Dio sonrió a su propio favor, por sus acciones afectaban a la adolescente frente a él. Jenny era tan hermosa como la mismísima Erina Pendleton, no podía culpar a los Joestar por sentirse muy atraído hacia ella — ¡Ba-Basta!.
—Nada mal cariño. Ha sido una experiencia agradable, ¿No es cierto, JoJo? — ronroneando contra su piel — No te contengas, quiero oírte decir mi nombre — esas palabras fueron lo suficiente para arder las mejillas, ante ese ademán íntimo.
— ¡No! — lo aparta de una buena vez —Me mentiste con falsas promesas y cuando estaba dispuesta a estar contigo, te encontré con esas...con esas mujeres — sosteniéndose las lágrimas, quería llorar, pero su orgullo no le permitía hacerlo, no se podía darse la idea de verse hincada al suelo, lloriqueando, mientras él se burla de sus lamentos.
— ¿Y esa es la razón de haberte ido? — enarcando una ceja — Pequeña celosa, lo que haga con mi vida, no te incumbe.
Ésta vez se sintió más ofendida que antes.
¡Maldito vampiro! No... ¡Maldito hombre! Era igual a todos los bastardos que inician siendo rectos, pero no tardan en convertirse en unos auténticos cerdos, son de lo peor y lastimosamente cuando una mujer enamorada dependa de ese él, la tristeza es notoria. No tenía a nadie en particular que se fije en alguien tan poca femenina, alguien que odiaba las cosas de chicas, nunca tuvo una muñeca o puesto un vestido, algo que odiaba y con saña.
Hasta detestaba dejarse crecer el cabello.
¿Por qué no puede dejar de pensar en Dio? ¿Qué le ven de genial, si no mas es un hombre entre tantos? ¿Habrá algo especial en ese hombre, que las mujeres parecen gatas en celo?.
— Sabes qué, olvida lo que dije y haz lo que se te de la regalada gana — volteándose para largarse de ahí — Ya todo me importa un carajo.
Dio no pensaba quedarse con la palabra en la boca y dejar que se valla.
¡Ni hablar!.
— ¿Por qué has cambiado de parecer?.
— Dije que lo olvides, Dio.
Sujetando sus muñecas, evitando causarle alguna magulladura — Dímelo, Jenny.
— ¡Por que te amo, maldito bastardo! — el aludido quedó apabullado ante tal declaración, era obvio que lo celaba, porque lo amaba y nunca tuvo el atrevimiento de hacérselo saber, por temor a que una mofa sea su respuesta — Tú te has plagado en mi vida, debería odiarte, pero me es imposible hacerlo, eres el primer hombre que se fija en mí...Dio.
Ahora si estaba sumamente complacido de oirla decir que lo ama, la besó amablemente sin antes observar que no echara un griterío taladrante o algo peor. Las pequeñas aguamarina lo contemplaron con incierto, el rubor de sus mejillas no había desaparecido. Unas pequeñas manos se aferraron a sus fornidos hombros.
— ¿No es está, una prueba suficiente de mi amor por tí, JoJo? —ella asintió débilmente — Quizá en otra ocasión — Dio se percató de que se aproximaba Iggy olfateando el rastro de Jenny, con Jotaro, Joseph y Kakyoin, buscándola que se había tardado mucho en ir a comprar sus gomas de mascar con sabor a café. Sin antes besarla por última vez, no por la presencia de sus enemigos, si no por que estaba amaneciendo y para Dio, es tiempo de refugiarse.
¿De día? ¿Cuánto tiempo estuvo conversando con Dio?.
—¡Dio! ¡¿A dónde irás?! — su voz sonó demandante al poco tiempo.
Él se giró a verla: — Sabes lo que conlleva el vampirismo a uno refugiarse del sol. Aparte tengo mucho que planear — caminando — No quiero ver a Jotaro berreando por ver a su cloncito sin una pieza.
— No tienes remedio —lo vio alejarse — Eeh...¡Dio! —quiso decirle algo antes que los rayos del sol lo toquen y lo desintegren — Viéndote fuera de las sombras, no eres un monstruo pringoso con tentáculos... Eres muy atractivo — recibiendo una sonrisa genuina de su parte.
Desapareciendo en las sombras, hasta ser hallada por el perro que le olisqueaba sus piernas y de un salto a su cabeza para acomodarse. Iggy tuvo un fetichismo de usar el cabello de Jenny como su nido para dormir.
— ¡Jenny! —Jotaro la vio en una pieza, bostezando — ¿Estás bien? ¿Algún enemigo te atacó?.
Ella no se atrevería a decirle que estuvo en los brazos de Dio — Me deshice del mugroso —sonando sincera su mentira — Ah Iggy, te traje la goma de mascar que tanto te gusta —recibiendo un meneo de cola y unos ladridos alegres por parte del can. El grupito se fueron a ver a los demás al hostal, pero Jenny quedó satisfecha de que Dio si la amaba y genuinamente, tal vez lo vería en otro casual encuentro o en una posible contienda contra Jotaro.
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Fin
Espero que les halla gustado, como mi Oc, se enamoró genuinamente del villano y pienso que Dio si tiene derecho a amar, pese a que éste seduce mujeres para el sexo desenfrenado, aquí a alguien le pudo decir un indirecto "Te amo".
Y lo siento mucho por las fujoshis, pero nunca me atrajo el yaoi, pero le doy su debido respeto sin denigrar.
