Primero que nada les ofrezco una enorme disculpa, no actualice pronto porque enferme y perdí un poco el rumbo de la historia pero aquí les traigo el epilogo el cual llevo meses tratando de terminar (risas), me sentí inspirada con las canciones Powerful-Ellie Gouldingy Don't Upset The Rhythm- Noisettes para escribir esto, no estoy muy acostumbrada a escribir lemmon pero trato de hacerlo y no morir en el intento, por favor no sean crueles conmigo (risas), sin más les dejo continuar.


Me siento agotado, necesito amor

Me cargas como si fuera electricidad

Mi corazón salta con tu amor


Los fines de mes siempre tenía montañas de trabajo, por ello era común que saliera de la oficina a altas horas de la noche, era estresante y eso provocaba que saliera a la terraza a fumar, un mal hábito adquirido pero que intentaba mantener bajo control. Unos minutos más tarde volvía a ingresar al interior de piso 18, fue hasta su oficina y arremango las mangas de su camisa blanca, de pronto en todo el piso se sentía un molesto calor.

La pantalla de su celular se iluminó anunciando un mensaje.

"¿Ya vienes?"

Kenshin lo miró y una leve sonrisa se dibujó en su rostro, tomó el dispositivo de pantalla táctil para responder.

"En un par de minutos cariño"

Sin más dejo el celular y siguió con su trabajo.

Kaoru miró con resignación la contestación del pelirrojo, poco a poco se había acostumbrado a aquella rutina, aun así siempre sentía que no era suficiente el tiempo que pasaban juntos, su hermano le había dicho que parecía una lapa, siempre pegada a su amigo; incluso se atrevió a decirle que de hostigarlo este la terminaría botando pero eso estaba muy lejos de la realidad.

Kenshin odiaba tener que dejarla tanto tiempo, en más de una ocasión le comento sobre los puestos de trabajo que se ofrecían dentro de la empresa donde estaba el, a lo que ella se había reusado rotundamente. Kaoru valoraba mucho su tiempo y quería que Kenshin también lo hiciera y de estar juntos temía que lo que su hermano decía se cumpliera.

Se había metido a bañar desde hacía un buen rato, desde días atrás se encontraba muy inquieta y creyó que un baño de burbujas la calmaría pero eso no hizo más que empeorarla. La verdad detrás de esa inquietud era que no había tenido intimidad con Kenshin y eso la estaba desquiciando por dentro; ella se había vuelto adicta al pelirrojo cosa que nunca imaginó que pasaría.

Si bien no lo hacían todos los días cuando se enredaban entre las sabanas era como tocar el cielo, en su primera noche juntos Kaoru creyó que enloquecería pues todo aquel deseo contenido durante años se había liberado y había sido de la manera más intensa…

Flashback

A pesar de que tenía que estar concentrado en el trabajo Enishi simplemente no podía, deseaba ver a Kaoru, llenarla de besos y flores, disculparse de alguna forma porque siempre la dejaba plantada.

Ella era joven y hermosa, también sincera, dulce y muy ardiente, y él era consciente del grave error que había cometido apenas unos meses atrás, sin embrago le era difícil controlar a el monstruo dentro de él. A sus 35 años aún seguía con el problema de los celos y su obsesión con controlar todo; aquello le generó muchos conflictos en el pasado y parecía seguir arrastrándolos.

No dejaba que Kaoru vistiera prendas que dejaran su piel al descubierto, le prohibió amistad con supuestos amigos, incluido el mocoso pelirrojo, con respecto a su padre y hermano no tenía opción, quería tener a Kaoru solo para él. Sin embargo también experimentaba cierto odio hacia ella, pues era como si Kaoru se burlara de su persona cuándo le desobedecía.

Después de la junta se apresuró a marcarle, quería verla, pasar la noche a su lado, asegurarse de que él era el único en su vida. Pero como respuesta solo tenía el buzón, intento llamarla varias veces y el resultado fue el mismo.

Enojado subió a su auto y arrojo el celular al asiento del copiloto, trato de relajarse y se dijo así mismo que ella debía estar ocupada con la fiesta.

Giró la llave del auto y este encendió, estaba dudoso de aparecer en casa de su futura esposa, pues desde aquella agresión no había puesto ni un solo pie por ahí.

Esperaba a que el semáforo cambiara a verde, sin dudarlo volvió a intentar comunicarse con ella una vez más.

Kaoru miro la pantalla de su teléfono, el nombre de Enishi estaba en ella.

Deberías contestarle– Kenshin acariciaba suavemente el brazo desnudo de ella.

Kaoru estaba tan abstraída con el pelirrojo que su mente bloqueo el tema de Enishi –No sé qué decirle.

Tal vez si lo escuchas todo fluya– con su dedo deslizó el pequeño símbolo de teléfono hacia el lado verde y colocó la bocina en el oído de ella.

Hasta que por fin contestas

Disculpa Enishi, ¿Qué sucede? – eso último fue lo primero que le vino a la cabeza.

Del otro lado el prometido tenía una expresión desencajada, Kaoru le hablaba con un tono serio cosa poco habitual en ella –quería disculparme por no estar ahí contigo, sé que era muy importante…

Descuida, me las apañe sola con mi familia, deberíamos hablar en otro momento por ahora estoy ocupada.

Si entiendo, bueno entonces hablamos en otro momento.

Sin más Enishi colgó, ella normalmente no solía ser así, otras veces ella le suplicaba que fuera y el muy firme se negaba. Intuía que todo eso la había cansado y de alguna manera lo entendía pero también sentía coraje pues ambos tenían muy claro que si asistía todo podía terminar muy mal.

¿Todo bien?

Sí, un poco– Kaoru restregó ambas manos sobre su cara, después lo miro directamente a los ojos –no, no está bien, Kenshin yo…

Entiendo si esta confundida, es normal; yo he tenido la culpa por presionarte.

No estoy confundida, se bien que es lo que quiero, ¡maldición! ¡Siempre lo he sabido y ahora que estas aquí y tengo la oportunidad de tomarlo todo de ti…! y luego esta Enishi… dios me siento una basura– recargó sus brazos en la mesa y cubrió su cara con las manos.

Kenshin comprendía que ella necesitaba tiempo para poner las cosas en orden.

Sin importar que es lo que elijas siempre estaré para ti

Kaoru levanto la cabeza y lo miró con asombro, estaba a punto de decir algo pero él planto un beso sobre sus labios.

Sus preciosos ojos azules tenían un brillo muy bonito y la expresión melancólica había sido sustituida por una totalmente opuesta, sin pensarlo tomo la mano de Kenshin y lo llevo lejos de aquel bullicio.

Sanosuke se dio cuenta como su hermana iba con su amigo hacia la casa, un poco nervioso bebió el contenido de su vaso, intuía que pronto la familia se enteraría de algo muy bochornoso pero aquella señal de alarma desapareció cuando notó que ambos volvían a salir y se subían a la camioneta de su madre.

El trayecto al departamento de Kaoru había sido toda una tortura, mientras Kenshin manejaba ella intentaba no distraerle pero le era imposible, su delicada mano acariciaba la pierna de él, en cada movimiento se acercaba un poco más a la entrepierna donde algo comenzaba a ponerse duro. Kenshin apretaba el volante y mantenía la mirada fija en el camino, lo que le hacía Kaoru le estaba volviendo loco.

Apenas entraron al estacionamiento y aparcó el auto cuando ella con habilidad se le echó encima, sus besos era hambrientos y la forma en cómo se aferraba a su cuello era estremecedora. El pelirrojo intentaba recordar cómo habían sido sus pequeños encuentros y llegó a la conclusión que no se comparaban con lo que estaba sucediendo en ese momento.

Ella separó sus afelpados labios de él y al hablar lo hizo con un tono urgente y sofocado –Kenshin te quiero dentro de mí.

Kaoru…

La voz de él sonaba igual que la de ella, una sonrisa seductora lucia en el rostro de Kaoru. Acalorados bajaron de la camioneta, ambos llevaban los labios hinchados y con un tono rojizo, además de que en sus mejillas un rubor delataba lo excitados que ya estaban.

Ingresaron al elevador poniendo un poco de distancia, Kenshin quería devorarla completa pero sabía que si la tocaba perdería el juicio y se lo haría en ese mismo lugar y él no quería hacer un escándalo; al pensar en eso una pregunta se formó en mente ¿su ardiente Kaoru seria ruidosa en la cama? , de solo pensarlo sintió un dolor exquisito en la parte más vulnerable de él.

La puerta del ascensor se abrió y Kaoru tomó la mano de su compañero y lo guio hasta la puerta de madera con número dorado 406, insertó la llave y al abrir ella le tomo por el cuello y retomo los besos apasionados arrastrándolo dentro sin importarle nada.

A la mañana siguiente…

Estaba en medio de la cama cubierta únicamente con la sabana, fumaba un cigarrillo mientras su adorado luchador estaba en la ducha, él odiaba que lo hiciera y con ese recordatorio en su cabeza se levantó completamente desnuda y abrió la ventana para que el humo saliera.

El cabello largo caía libremente por su espalda y comenzó a moverse por culpa del viento. Caminó hasta la mesita de noche y apagó el cigarrillo en el cenicero de vidrio, sus dedos dejaron caer la colilla y sin más comenzó a vestirse.

Creí que me alcanzarías en la ducha– Sanosuke secaba su cabello mientras salía del baño únicamente vistiendo un bóxer.

Si me metía no seriamos capaces de salir de ahí y luego lo lamentarías cuando el recibo del agua llegara– las bragas de encaje eran de un tono azul claro al igual que su sostén, en seguida sus manos pálidas agarraron un pantalón negro que estaba sobre la alfombra.

Sanosuke se acercó hasta ella y rodeo con sus brazos el cuerpo femenino en un abrazo amoroso, inmediatamente noto el aroma peculiar.

Pensé que habías dejado de fumar

Claro que lo deje pero a veces no puedo evitar caer en la tentación– Megumi se dejó mimar por su joven amante.

Hueles bien– tenia pegada la nariz al cabello de su mujer.

Megumi sonreía dulcemente – ¿Qué tal fueron las cosas en la casa de tus padres?

Más que bien, Kaoru se puso como una chiquilla cuando vio a Kenshin.

Ella se dio la vuelta para así poder ver a Sanosuke a los ojos– ¿Enishi también estaba ahí?

No, otra vez la dejó plantada pero Kenshin se encargó de ella– Sanosuke abrazo la cintura y escondió el rostro en el cuello de Megumi.

Ella correspondió ese abrazo con mucho amor.

Ambos habían empezado a salir por mero pasatiempo, llevaban más de un año guardando ese secreto pues Megumi seguía casada con un doctor que para nada la hacía feliz, principalmente porque él se andaba enredando con una enfermera en sus propias narices.

Cuando se dio cuenta había ido a visitar a Kaoru, necesitaba un hombro para llorar por su desgracia y fue así como coincidió con su hermano. Obviamente se sorprendió mucho al verlo pues se había puesto muy guapo, Kaoru se encargó de presumir lo talentoso y famoso que era, ella entre risas y bromas había entablado una breve conversación con Sanosuke.

Por supuesto que todo había quedado en eso pero antes de irse a casa el hermano de su amiga la invito a tomar un café.

Te advierto que ella es una mujer casada así que no intentes nada– Kaoru intento sonar seria pero no había salido del todo bien.

No tiene nada de malo que la invite a salir, es doctora y si no te has dado cuenta podría ser de mucha ayuda tenerla cerca de mí.

Megumi tenía un brillo especial en los ojos –podrías pasarte a mi consultorio uno de estos días.

Kaoru la miraba incrédula, en cambio Sanosuke tenía un semblante seductor plasmado en su bonita cara. La doctora le entregó una tarjetita donde estaban sus datos personales para contactarla y la dirección del consultorio.

Tras una semana de arduo trabajo decidió llamarla con la excusa de que necesitaba un chequeo, Megumi como toda una profesional atendió la llamada y procuró sonar muy seria. Por un momento pensó en Sanosuke como un medio para cobrársela a Cho pero al cabo de varios meses se dio cuenta de que no estaba resultando como había planeado.

Realizó un chequeo completo, le dio una orden de análisis de sangre y orina, todo resulto muy profesional hasta que Sanosuke empezó una charla que nada tenía que ver con lo que estaban haciendo.

¿Cuántos años tenías cuando decidiste casarte?

Con una sonrisa sobre sus labios rojos contesto – 24 años

¡Vaya!, no creí que llevaras tanto tiempo… si mi calculo no falla ahora estas en los 30 ¿no?

Aun no y no creo que lleve tanto tiempo con Cho, es decir hay parejas con muchos años más que yo.

A mi parecer es un sujeto muy afortunado– Sanosuke la observaba profundamente y ella inevitablemente se ruborizó.

Intercambiaron más preguntas personales durante media hora más hasta que un nuevo paciente llego al consultorio.

Después de eso comenzaron con amistosas salidas a algún café las cuales fueron evolucionando con el tiempo.

Cuando terminaron de vestirse salieron del edificio, tomados de la mano caminaban por la acera. Sanosuke la invito a cenar a un restaurante italiano antes de que volvieran a su rutina.

Era evidente que Kaoru estaba colada hasta los huesos por él y a su vez Kenshin por ella, esa noche ambos habían experimentado una conexión a otro nivel la cual originó que los sentimientos de Kaoru fueran solamente para el pelirrojo.

El romper la relación toxica había resultado en todo un melodrama, Kaoru fue quien dio el primer paso, en esa ocasión Enishi se esforzó por mantener la calma y cuestionaba las razones de ella, si bien no la agredió alzo la voz ligeramente haciendo notar su molestia.

Kaoru omitió el tema de Kenshin, aunque aún sentía una ligera culpa por haber coqueteado todo tiempo con el pelirrojo estando con él. Pero ahora todo era tan claro como el agua, siempre mantuvo un amor especial por el amigo de su hermano y en esas pequeñas vacaciones de invierno se dio cuenta de la verdad. Ambos compartían una gran química a niveles que no imaginaban, al principio pensaba que se trataba de un capricho pero gracias a los años y a su reciente contacto físico comprendió que no se trataba de eso. Era lógico que a sus 17 años imaginara que Enishi era el apasionado pelirrojo de 14, en el fondo quería estar con el adolescente pero sabía que eso era muy malo y no le quedo remedio que desquitar sus ganas con el chico Yukishiro y termino por aferrarse a una equivocación.

Después de mucho tiempo en terapia al fin podría hacer su vida junto a Kenshin.

Meses después…

Había visitado varias tiendas y en ninguna encontró el vestido perfecto, cansada de tanto caminar paro frente a una cafetería y entro dispuesta a pedir una bebida fría.

Normalmente muchas acostumbraban a ir a acompañadas por un par de amigas pero Kaoru había preferido ir sola, mientras esperaba su frappe sentada en la terraza saco su celular y comenzó a teclear algo en la pantalla.

Kenshin estaba en casa revisando un par de depósitos bancarios cuando recibió un mensaje de su adorada Kaoru.

"No encuentro nada de mi agrado.

Me he puesto 5 vestidos y ninguno me termina a de gustar."

"¿Quieres que vaya por ti?"

"No será necesario Sanosuke ya viene en camino,

Además no puedes verme vestida de novia, es de mala suerte."

Kenshin al leer eso empezó a reír, de solo imaginarla vestida de blanco se le aceleró el pulso.

"Ken mi hermano ya está aquí, luego platicamos."

Sin más siguió con su trabajo tratando de apartar aquella imagen de su mente.

¿Encontraste algo de tu agrado? – Sanosuke acaricio la cabeza de su hermana como si se tratara de una niña pequeña.

Ella levanto la cabeza y lo recibió con una gran sonrisa –No, todos los vestidos que he visto son muy estrafalarios, quiero algo más sencillo pero bonito.

¿Y por qué no invitas a alguna amiga?, tal vez te ayude un poco.

Me siento muy cómoda así, además si invito a alguien estaré más indecisa y será peor.

El llevo la mando a su mentón –podemos ir a otra tienda tu y yo.

El rostro de Kaoru se ilumino – ¡pero claro! – ni siquiera había probado su frappe cuando tomo la mano de su hermano y lo arrastro afuera del establecimiento y se encaminaron a una nueva tienda.

Sanosuke nunca en su vida había entrado a una boutique de vestidos de novia y hacerlo junto a su hermana le hizo sentir un poco raro y al mismo tiempo experimento un sentimiento de felicidad muy peculiar.

Aquel lugar era pequeño a comparación de otras tiendas pero tenía un aire bohemio y tranquilo, Kaoru estaba radiante, su semblante mostraba lo que significaba la verdadera ilusión. Ella había estado platicando con la vendedora y tras mostrarle un par de vestidos se decidió por uno y fue a probárselo.

¿Es usted el novio? – pregunto la simpática joven.

No, la señorita es mi hermana.

La mujer apenada se disculpó, Sano le restó importancia pero a partir de ahí ella se mantuvo muy callada.

Kaoru salió del vestidor a la pequeña salita y se subió sobre una plataforma circular, Sanosuke quedo sorprendido ante lo bonita que lucía.

¿Qué tal me queda?

Te vez preciosa.

Kaoru lo miro risueña – ¿enserio?, no te sientas obligado a mentir– coloco sus brazos en forma de jarras sobre sus caderas.

Estoy siendo muy sincero, te vez muy linda.

Kaoru se miró en el juego de espejos, le gustaba mucho y como su hermano había dicho que se veía preciosa se decidió por ese.

La vendedora con una sonrisa empezó a verificar que el vestido le quedara bien y de vez en cuando colocaba un alfiler ajustando la prenda, tras varios minutos por fin fueron a la caja y se pagó una parte.

El regreso a casa de sus padres fue muy animado, Sanosuke escuchaba a su hermana con atención pues ella le daba salto y seña de todo lo que haría con la decoración del salón.

Comprar el vestido de novia era algo que había deseado hacer desde que sabía que quería casarse y más al haber cambiado de novio y como no podía ser el padrino se conformó con eso; ver feliz a su hermana era lo que más le gustaba.

Fue un detalle muy lindo el que le regalaras su vestido y sobre todo el que la hayas acompañado– Megumi acaricio la mejilla de Sanosuke

Aunque solía tener un aire fanfarrón en el fondo era un hombre bueno y cariñoso, y eso era lo que a la doctora tenía enganchada irremediablemente.

Ambos miraban con atención el altar de la iglesia, ahí estaba Kaoru envuelta en metros tela fina y de encaje, lucia bellísima; Kenshin no se quedaba atrás, el traje color negro le sentaba muy bien aunque mantenía ese aire fiero que había adquirido con la madurez.

La novia tenía una expresión vivaz y el brillo en sus ojos se intensifico enormemente, sin poder contenerse el pelirrojo tomo una de sus delicadas manos en cuanto el padre se la entrego.

Tras una larga ceremonia se entregaron los anillos nupciales y con ellos un beso, Kaoru se arrojó con los brazos abiertos a su ahora esposo y planto beso nada tímido, un beso tan electrizante para los dos que apenas si pudieron separase.

Fin flashback

Kaoru se levantó del sillón color negro y fue a la alcoba principal, andaba descalza por el piso de madera color chocolate, el color rojo oscuro de las uñas de sus pies resaltaba mucho gracias a su piel blanca; de entre su guardarropa saco una bolsa de papel, dentro se encontraba un conjunto de cosas que había comprado recientemente a escondidas de Kenshin; quería darle una sorpresa y saciar sus ganas de él.

Kenshin cerró su oficina, de su hombro derecho colgaba la mochila; caminó por los pasillos hasta llegar al elevador de vidrio templado, este abrió sus puertas y el ingreso tecleando en al acto el botón de sótano 1. Miraba las luces de la ciudad mientras bajaba hasta el estacionamiento, el ascensor se detuvo en el piso 6 y un par de compañeros subieron dándole las buenas noches.

El regreso a casa era tranquilo, en las avenidas había pocos autos y de vez en cuando lo detenía el semáforo en rojo. Después de 20 minutos manejando se encontraba frente al edificio, el portón del estacionamiento se abrió y el hombre de seguridad se asomó desde la ventanilla de la caseta e inmediatamente lo reconoció, no dudo en saludarlo con un movimiento de mano a lo que el conductor contesto de igual manera.

Estaba cansado y aun sentía el estrés en sus hombros, bajó del auto y se hecho la mochila otra vez al hombro, caminó al elevador y al entrar presionó el botón con el número 10.

Escuchó como la puerta del departamento se abría y el corazón se le aceleró, los nervios combinados con una ligera ansiedad invadieron todo su cuerpo. Permaneció sentada en el sofá y lo vio entrar, el largo cabello rojizo iba en una coleta alta, la camisa dejaba ver los antebrazos de su esposo, su piel se erizo con solo contemplarlo.

Kenshin cerró la puerta y vio a su adorada Kaoru sentada en el sillón, llevaba una bata satinada color melocotón.

Siento mucho la hora– decía mientras colgaba la mochila en el perchero.

Ella se levantó y aun descalza fue hasta él, inmediatamente que Himura se daba media vuelta Kaoru lo beso con pasión; el pelirrojo apenas había podido reaccionar y respondió el beso con la misma intensidad, en el acto sintió como su amante depositaba algo frio en su mano derecha, curioso se separó de los dulces y suaves labios femeninos.

La mirada de Kaoru era profunda y le transmitía un mensaje muy claro, observó lo que ella le había entregado; se trataba de una cadena metálica, en uno de los extremos tenía una agarradera de cuero negro y en el otro un clip de gatillo. Kenshin abrió mucho los ojos cuando poso su vista en el choker de cuero que estaba en el precioso cuello de Kaoru, sin poder preverlo una parte de él reacciono instantáneamente.

Sin perder más tiempo tomo la mano de su pelirrojo y lo llevo a la sala, una vez ahí coloco el clip de la correa en el aro que colgaba del collar.

Algo dentro de Kenshin despertó, era una sensación de poder que lo excitaba; Kaoru era pasión y riesgo total.

Sin dar ni una explicación la arrojo en el sofá y él se puso de pie, la mirada de ella expresaba necesidad, de manera dominante jaló con la fuerza adecuada la correa y Kaoru obediente se acercó a donde la guiaba.

Sus finos dedos desabotonaron y bajaron la cremallera del pantalón para luego acariciar el miembro sobre la tela del bóxer, este inmediatamente se puso rígido y ella no dudo en despojarle de la ropa interior.

Kenshin tenía sobre sus pómulos un sonrojo adorable que incitaba a Kaoru a seguir con su labor de saborear la parte más vulnerable de él. Aquella acción la estaba mojando mucho, tal vez era porque sentía que su pelirrojo actuaba de manera dominante pero quien realmente lo dominaba era ella; un par de mechones rojos se habían escapado del perfecto peinado de su esposo y eso le daba un aire más rebelde, ella al ver que él estaba en una especie de trance se levantó y se quitó la estorbosa bata.

Él se quedó sin aliento al verla, Kaoru llevaba un coordinado de encaje negro y sobre el un arnés que parecía muy elaborado, las palabras no hacían falta para hacerle saber lo sorprendido que estaba con solo ver su expresión ella se sintió complacida.

¿Te comió la lengua el ratón? – intentaba provocarlo, quería que la parte oculta de Kenshin la tomara sin consideración, esa parte que él no dejaba salir tan fácilmente.

La mirada dorada salió de su estupor y la expresión que había adquirido era profunda y pasional, Kenshin volvió a tomar el control pero esta vez fue más lejos, tomo la correa nuevamente y la guio con firmeza a la cocina, ella obedeció sin la necesidad de palabras. El aun llevaba los pantalones puestos, lo único expuesto era su miembro el cual Kaoru moría por volver a degustar.

De un estante tomo una botella de vino y de uno de los cajones saco el quita corchos, con habilidad la destapo y la puso sobre la barra, inmediatamente tomo a Kaoru de la cadera y con un poco de esfuerzo la sentó justo a un lado de la botella. Colocó una de sus manos sobre el pecho de Kaoru y la empujo suavemente hasta que quedo recostada, el frio de la superficie le calaba la espalda pero no se movió pues sintió como el hacía a un lado su pequeña braga y vertía un poco de líquido sobre su feminidad, al sentir la lengua sobre su piel sensible soltó el aire que había estado conteniendo.

Aquel suave y erótico jadeo lo incentivo a seguir, el sabor de Kaoru era el afrodisiaco más fuerte y le encantaba.

El largo cabello oscuro danzaba libre con cada movimiento espasmódico que daba su dueña, los gemidos femeninos no eran exageradamente fuertes, eran suaves y atrayentes; hacia mucho que no sentía la frialdad de las baldosas y solo sentía un calor recorrerle por todo el cuerpo, quería que Kenshin por fin entrara en ella pero el parecía hacer caso omiso de su situación y sus deseos.

Cuando finalmente se deleitó agarro la correa y la jalo para que se reincorporara, la vista era fascinante, Kenshin tenía sobre su rostro un par de mechones más, sus labios estaban enrojecidos al igual que sus pómulos y sus ojos dorados mantenían un brillo singular.

Ella que estaba sonrojada se acercó y paso su lengua sobre los labios masculinos, antes de poder alejarse Kenshin le tomo con firmeza las mejillas con una mano y la volvió a acercar para darle un beso profundo y muy necesitado.

Los juegos previos lo estaban enloqueciendo así que la bajo de la barra y ahí mismo introdujo su miembro en la cavidad húmeda de su esposa. Aquella posición no era de sus favoritas pero con tal de sentirlo lo ignoro, ver todas esas expresiones mientras la penetraba le hacía sentirse totalmente fuera de sí, lo amaba con locura.

Esa noche Kaoru había quedado con ganas de más así que en cuanto el pelirrojo se recuperó de su primer round lo volvieron hacer, esa segunda vez todo fue más primitivo, Kenshin había dejado salir esa parte que tanto le encantaba a Kaoru y que paradójicamente le hacía sentirse aún más viva y libre. El carácter que Kenshin adquiría era muy fuerte y la dominaba a su antojo, era como si se transformara en una persona distinta y eso a Kaoru no le importaba por que seguía siendo su adorado pelirrojo.


Saben se me dificulto mucho ordenar todas la ideas que escribí, pero creo este resultado fue el mejor, como mencione el lemmon se me dificulta y lo hago muy espontáneamente pero sin exagerar (risas).

Entiendo si las ideas fueron muy apresuradas, como dije al inicio a veces no tenía claro que rumbo tomaría esto y ruego a las musas que les guste tanto como a mí me gustó.

YokoGH

DULCECITO311

Umi Himura

Anuket Deux

Ceres ryu

Montse Vallejos Sala

Astalina

Muchas gracias por haberme acompañado en este viaje, sin sus hermosos comentarios habría dado por muerta la historia. Espero encontrarles en otro fic, ¡eso sería fantástico! Con mucho cariño les mando besos.