Tap, tap, tap.
Los pasos se escuchaban con fuerza, sonando como ecos fantasmales que los seguian como chillidos de mal augurio. No sabían a donde iban solo sabia que todo estaba perdido y que todo lo que amaba y conocía se estaba perdiendo en las tinieblas oscuras que quedaban tras ellos. Quería golpear la mano que sujetaba su muñeca, golpearla y correr una vez más a ellos. ¿Pero podia? No, la respuesta era no, porque de hacerlo entonces todo si estaría perdido. Oh eso decía el.
—Aún podemos salvarlos —logro decir entre el oxígeno que sentía que le hacía falta y el sigilo que el le había ordenado mantener.
El no contesto, su mirada seguía firme y sus pasos seguian siendo rápidos. Una explosión se escucho y ella miro atrás, logrando ver una luz rojiza entre naranja resplandecer, lo siguiente que se miro fue como el puente de madera en que estaban comenzaba a caer, su acompañante lo noto y entonces los pasos que antes eran rápidos y sigilosos, se volvieron desesperados y ruidosos. Era cosa de cruzar el puente o caer con el. Pero el ruido que hacían ambos al correr atrajo a sus enemigos.
Hermione sintió su piel erizarse, habia aprendido que desde que inició ese infierno, la opción de mostrar miedo no era una opción obtable pero aun pese saber eso, no pudo hacer nada contra el agobiante sentimiento de miedo y dolor, era como si el solo verla fuera suficiente para provocarle dolor. Aquella mujer que la había marcado como ganado los seguía como una loca, reía como una desquiciada y Hermione no pudo evitar preguntarse si Bellatrix nació con esa mirada tan desorientada y esa risa tan cruel y oscura como ella misma.
—Malfoy no podemos...
No termino de hablar porque unas manos grandes y frias la empujaron, cayó de rodillas al otro lado del puente, raspandose sus rodillas y ahogando un grito, apretando sus manos en puños y cerrando los ojos, pero no tardo mucho en reponerse. Se puso de pie y giro sobre sus talones. Draco Malfoy la había empujado justo a tiempo a que un maleficio impactará en uno de los dos. Y ahora el orgulloso Slytherin se encontraba de pie en lo que habia quedado del puente, haciéndole frente a su tía, sujetaba su varita con firmeza y ella supo y entendió lo que ahora ocurría, eso no quería decir que ella lo aceptaría, razón que la llevo a sacar su varita y apunto a la tenebrosa bruja, la cual no hizo más que burlarse de ambos.
—Cissy estaba tan preocupada por ti pequeño Draco —se burlo, mirando a su sobrino como si de un parásito se tratara.
Draco no titubeó, no movio ningun centímetro de su cuerpo y simplemente miró a su tía con desdén, antes tal vez y hubiera dudado, tal vez hubiera sido el primero en huir, pero ahora las cosas eran totalmente diferentes y el no podía darse la oportunidad de dudar y aquello una vez más lo traía a la castaña tras el, sinceramente no le agradaba tener que depender de ella pero sus opciones eran muy limitadas. Si en su primer año le hubieran dicho que haría un tipo de plan con Dumbledore y Snape, se habría hechado a reír y seguramente hubiera reído hasta la muerte si le hubieran dicho que el en persona hubiera propuesto que su plan fuera ejecutado por una sangre sucia como Hermione Granger.
Estaba cansado, cansado de huir y de dejar que otros murieran en su lugar, esta era su única manera de reparar sus pecados y los de su familia.
—Granger —hablo pausado y distante—. Corre —ordeno fríamente.
—¿Que? —estupefacta, Hermione miró a Malfoy con duda.
Los dos nunca se llevaron bien y aún no lo hacían, solo sabía que tenía que ir a la sala de los menesteres donde Dumbledore y Snape estaban. El porque, no lo tenía claro y Malfoy no había logrado explicarle nada mas que a donde tenían que ir y justo después el caos llego a Hogwarts. Draco la había tomado de la muñeca y la había jalado por los pasillos del castillo, obligandola a dejar a esos pocos amigos que le quedaban atrás, y aunque odiaba a Malfoy, ella simplemente no podia dejarlo a su suerte. ¿Como podría dejarlo atrás? Por muy sobrino que fuera de Bellatrix. Draco no podia vencer a la mortifaga.
—No —Hermione apreto la varita en su mano—. No hay forma en que yo te deje aquí a tu suerte Malfoy.
Draco se disponia a responderle a la castaña pero se vio obligado a esquivar un rayo rojo que provenía de la varita de su tía. Hermione reaccionó y contraataco con un hechizo. Y el duelo dio inicio. Hermione trataba de bloquear las maldiciones de la mortifaga a su vez trataba de atacarla con hechizos de desarme y aturdidores, a los pocos segundos Draco se repuso de la sorpresa e igualmente comenzó atacar más a la par de Bellatrix, Draco no usaba hechizos como los de Hermione, no, el usaba maldiciones, su decisión era más que obvia. Matar a su tía.
—Maldición —se quejo Draco cuando un hechizo oscuro de su tía le rozó la mejilla, dejando un ligero cosquilleo de entumecimiento sobre ella.
Malfoy lo supo, tenia que obligarla a retirarse del duelo, no habia manera en que venciera a Bellatrix Lestrange, aun si Granger y el la combatían en duelo en conjunto.
—Granger —esquivo otra maldición—. Solo corre.
—No —repuso con firmeza la castaña—. Aunque se trate de ti Malfoy, no pienso abandonarte.
—Maldita sea Granger —gruñó entre dientes el rubio platinado, entre su enojo y desesperación lanzó una de sus maldiciones que hizo impacto en uno de los brazos de su tía.
Bellatrix gruñó de dolor y rabia, su brazo había quedado inmóvil, poco a poco miró como desde la punta de sus dedos comenzó a surgir un color negro entre morado. Hermione aprovecho la distracción de la mortifaga para lansarle un hechizo paralizante y la bruja que ya hacia sobre una escoba comenzó a caer. Sin poder hacer nada, sin poder frenar la caída.
Draco miró aquello como una oportunidad. El sabía muy bien que su tía se repondria pero ese era más que tiempo necesario para que ambos corrieran, rápido y un tanto brusco, tomo una segunda vez más la muñeca de Hermione y tiro de ella. Corriendo una vez más por llegar a la sala de los menesteres.
Nerviosa y no muy segura, miro hacia atrás. —Malfoy —llamo al muchacho—. ¿Tu crees que ella...
—No —la corto fríamente. Sabía que reapareceria y preferia estar más cerca de su destino cuando lo hiciera.
Subieron escalones, corrieron por pasillos y giraron por más de cinco esquinas. Con cada paso se cansaban más pero Draco no se detuvo y Hermione trato de seguirle el paso.
Y justo cuando solo faltaba un pasillo más y una vuelta más. Hermione pudo sentir como los largos y fríos dedos de Draco resbalaban de su muñeca para posteriormente oír un estrepitoso ¡BAM!. La pared tras ellos voló en miles de pedazos, los trozos de la pared logro impactarle haciendole un corte alargado en su mejilla izquierda. La joven castaña que ya estaba acostumbrada a ver morir a personas entre ellos sus más queridos amigos pero ahora que miraba aquel que la había molestado con insultos y desprecios en sus años de paz y estudios. No sabia como reaccionar al ver a Malfoy en el frío suelo del pasillo de Hogwarts. Un charco de sangre comenzó a ser visible y Hermione pudo darse cuenta que salía justo del lado izquierdo del abdomen de Draco.
No reaccionó a tiempo y eso le costó bastante caro. Cayó al otro lado de la pared cuando un hechizo de la mortifaga dio con ella, adolorida de su espalda alcanzó a ver como Bellatrix sacaba del abdomen de su sobrino su daga y seguidamente Hermione la escucho decir la maldición a la que más le temia "Crucio". La castaña se retorcio del dolor, sintiendo como cada nervio y célula de su cuerpo era alterada a dolores inimaginables, causándole punsadas similares a cuchillos que eran pasados sobre heridas abiertas, lágrimas surgieron de sus ojos. Inevitablemente se preguntó cuantos de sus amigos sufrieron a manos de la escalofriante mortifaga que ahora la torturaba. El odio que sentía a esa mujer era tal que sentía que le quemaba la garganta y le nublaba sus ojos.
Si tan solo ella pudiera regresarle todo el dolor y sufrimiento que le habia causado a sus seres queridos y a ella.
—¡Avada Kedavra!.
Adolorida y aturdida por el dolor, logro ver como un rayo verde como un relámpago se estrelló contra la pared a la que ella estaba acoralada, el rayo había dado impactó a la pared a unos centímetros de su rostro, si aquel maleficio hubiera sido movido un poco más a la derecha, habría impactado en el lado izquierdo de su cabeza.
—¡Niño estúpido! —Bellatrix estalló colérica, girandose para ver a su sobrino—. ¡Pudiste matarme! —dijo angustiada e histérica.
—Falle —Draco trataba de mantenerse de pie, ajustaba su abdomen con su mano izquierda y con su mano derecha apuntaba a su tía—. Esta vez no fallare — le prometió.
Enfurecida Bellatrix ataco a su sobrino, Draco bloqueo su maldición asesina y trato el mismo de lanzarle la maldición, siendo totalmente evitada por la bruja, iniciando un nuevo duelo. La herida y pérdida de sangre estaba jugandole una mala jugada y la mortifaga no se detuvo, tomo aquella desventaja de Draco a su favor.
Hermione se puso de pie, tambaleando y logrando tomar control de su cuerpo con sobre esfuerzo. Todavía temblaba y su cuerpo estaba entumecido del dolor, aún así logró ver el duelo entre Bellatrix y Draco, notando que el Slytherin estaba perdido, era más que obvio que perdería, ciertamente a Hermione no le agradaba Draco. Malfoy era un mortifago y ella los odiaba pero para su gran sorpresa aquel que la había molestado en el pasado había decidido salvarla y sólo Merlín sabía el porqué. Si Hermione era honesta, ella bien podía dejar a ambos en su duelo y regresar a sus amigos, pero de alguna forma y otra sabía que lo que Malfoy quería era el beneficio de los de ella, así que confiaría en el, se arriesgaría.
Alzo su varita.
Una vez Alastor Moody le dijo a ella y a sus amigos que no había nada más deshonroso que atacar a un mago de espaldas o desarmado y justo por esa razón es que detuvo su acto. ¿Que diría Ojoloco si estuviera observándola? Nada. Los muertos no hablan y eso encendió su odio a los mortifagos, especialmente a ella. A esa mujer que no conforme de rebatarle la vida a sus padres, torturó sus mentes y cuerpos. Recordó los gritos de Neville, recordó la luz desaparecer de los ojos de Fred, recordó el dolor y el llanto de George y Molly Weasley. La risa y el sentido de la diversión de Ron desaparecido con la muerte de muchos de sus hermanos, Ginny sonriendole antes de morir en sus brazos, Harry... El niño que sobrevivió se había tornado en alguien amargado, se había marchitado. Su inocencia había desaparecido y con el su brillo.
Hermione albergaba mucho odio en su interior. Una bruma negra se desprendía de ella y ella sabia que hacer con esa oscuridad y odio. Más decidida que nunca apunto a la mujer.
—Avada Kedavra —fue un susurro, uno solo. Pero todo su odio y rencor se fue en el.
Bellatrix había desarmado a su sobrino y cuando se disponia dar su último ataque. Draco perplejo miró y escucho a su tía caer en un completo sonido sordo. Draco no supo como interpretar esa última mirada que su tía dio. Sus ojos se habían abierto de tal manera que Draco tuvo la impresión de que saldrían de sus orbes, junto a su último aliento aquellos ojos habían dado la impresión de que la luz había escapado de ellos.
La luz verde le dio entender que había pasado y quien lo había provocado. Cuando levantó la mirada de su tía para ver a la castaña, la encontró totalmente ida y petrificada. El sabía lo que sentía y lo que seguramente estaba pensando, pero un estruendo a la distancia lo alertó y le indicó que no podía reconfortarle y darle palabras de aliento, sin mencionar que el era terrible para ese tema.
Hubiera corrido hacia ella pero su herida le impedía moverse con tal libertad, aún así se movio lo más rápido que pudo y la tomo de la muñeca, su tacto sobre ella la trajo a la realidad, reacciono, dejando escapar lágrimas. Draco no supo como interpretarlas y la verdad es que no le dio importancia, jalo de ella..
—Yo...Y-yo —balbuceo Hermione con dificultad—. Yo la mate, yo mate a...
—Granger controlate —hablo fríamente el—. Debes aprender a mancharte las manos para sobrevivir. Esta es tu primera prueba y debes afrontarla como pasarla.
Hermione miró la espalda del mortifago con incredulidad y con cierta ira.
—Yo no puedo simplemente alegrarme de una muerte, como tu y los tuyos lo hacen Malfoy —escupió sus palabras con resentimiento y odio. Dejando el ponsoñoso veneno de su odio caer sobre el muchacho.
—Nadie se puede alegrar de matar a otros, solo lo hacen aquellos que han perdido todo anticipo de humanidad o alma —Draco dio un giro sobre la esquina—. Pero para sobrevivir debes estar preparada para asesinar.
Fruncio el ceño. —Yo e sobrevivido perfectamente bien hasta ahora y sin requerir al asesinato —trataba, ella enserió trataba de no justificar su pecado. Porque arrebatar vidas sin importar del bando que estuviera o de lo correcto que creía que era. Simplemente no se podía justificar un pecado.
—Eso es porque Potter y Weasley han estado a tu lado —Draco se detuvo justo enfrente de una pared común y corriente, una pared sin cuadros, ventanas o puertas. Se giro a verla y Hermione noto el hilo de sangre que resbalaba de los labios de Malfoy, recordó la herida del rubio platinado—. Potter y Weasley ya no están Granger.
Y aquello lejos de reconfortarla, la dejo helada, como si un balde de hielos fríos y pesados hubieran caído sobre ella.
Draco se acerco a Hermione y dejo que sus dos manos tocaran los hombros de la castaña, apretandolos con suavidad y mirándola con seriedad y frialdad, la sangre en la mano izquierda de Draco quedó sobre el hombro derecho de ella, pero Hermione no lo percato, solo miro los ojos grises de Draco.
—Ellos no están Granger, debes saber y entender que sacrificar nuestras almas por otros es estúpido pero valioso si la persona lo vale. A donde iras deberás entender que para ganar debes y necesitas matar no solo a uno si no a muchos mortifagos. Potter y Weasley no están pero tu si y precisamente eres tu y solo tu quien podrá cambiar no solo mi destino y el de muchos, cambiaras el desastroso fin de Potter y Weasley pero para eso debes estar preparada para manchar tus manos y alma. Esta bien si no quieres hacerlo, lo entiendo y lo acepto, bien podemos quedarnos aquí, en lo que alguna vez fue nuestro segundo hogar, con nuestros recuerdos y esperar a que el señor oscuro nos ponga fin o podemos entrar y cambiar el destino caprichoso que se nos impuso. Así que Granger dime ¿entramos o esperamos?.
No creyendo lo que escuchaba, Hermione giro su rostro y miro la puerta que había aparecido en la pared.
—¿Y que pasara cuando ganemos la guerra?.
—Visitaré la tumba de mis padres, Sirius me dijo donde están y quiero ir a verlos antes de iniciar mi carrera como auror.
—¿Y tu Ron?.
—No lo se, tal vez me dedique a estudiar el concepto del tiempo.
—¿Tu estudiar? —Harry miró preocupado a Ron—. Tu odias estudiar ¿y porque el tiempo?.
Ron bajo la mirada, miro las palmas de sus manos como si la respuesta a la pregunta estuviera en ellas. —Desde que Fred y papá murieron mi familia cambió, aunque la guerra termine nada volverá hacer igual que antes para nosotros. George apenas y se mantiene con vida, estoy seguro y temo que después de la guerra George caiga aún más, no se que sería capaz de hacer, la guerra lo mantiene ocupado, por ahora, pero una vez termine no se que pasará. Y mi madre, no hay un solo día que no la vea llorar, trata de ocultar sus lagrimas, trata de mantenerse fuerte por sus hijo pero yo se que ella más que nadie es quien necesita el apoyo y la ayuda, solo que no se que hacer. No lo se —susurro—. Es por eso que e decidido estudiar el tiempo, si Hermione podía regresar en el tiempo solo para ir a sus tontas clases, entonces debe ser posible de alguna manera que yo pueda volver lo suficiente el tiempo para cambiar las muertes de Fred y mi padre.
Hermione miró a Ron y luego a Harry, supo con solo verlos que si Harry pudiera regresar el tiempo lo haría, con tal de al menos conocer sus padres, Hermione supo que aunque ganarán la guerra, por mucho que ganaran se sentiría como si hubieran perdido, todos habían perdido a personas queridas, incluso ella que perdió sus padres, si pudiera volvería en el tiempo y cambiaría la vida de sus amigos y no dejaría que los padres de nadie murieran.
Hermione lo entendió y supo que pasaría con ella si aceptaba. Si la guerra hubiera terminado Ron habría revertido la muerte de su familia, al menos lo habría intentado y Harry habría visitado a sus padres, sólo iría a ver dos lápidas con sus nombres. Ahora ella tenía la oportunidad de que no solo Harry y Ron vivieran mejor junto a sus familiares, podría salvar la vida de Ginny, Luna crecería junto a su madre los padres de Neville lograrían identificar a su hijo y el podría decirles "papá y mamá" sin que ellos rieran y hablaran ignorancias. Si ella podía cambiar todo eso... Estaba decidía hacerlo.
Draco tosió sangre y Hermione se angustio pero el le dedico una mirada pasiva pero satisfactoria, el habia logrado interpretar la mirada de la castaña. Apunto a la puerta.
—Dumbledore y Snape te explicaran todo.
—¿Tu no vendrás? —pregunto.
—No, no lo creo Granger —dijo en un susurro cansado pero extrañamente feliz y calmado—. Yo finalmente dejaré de sufrir —trato de acercarse a la pared, Hermione se apresuro ayudarlo.
El muchacho recargo su espalda contra la pared y miro a Hermione con una sonrisa que ella nunca pensó que vería en Malfoy, pero su mirada le causaba un sudar frío y nervioso, la miro con tristeza y ella no pudo entender esa mirada.
—Perdona Granger por ser tan egoísta.
Sin pensarlo Hermione retrocedió al escucharlo.
—Mi dolor y sufrimiento terminara pero el tuyo solo empieza —el la miro y para sorpresa de Hermione lo miro derramar lagrimas, no supo si eran por el o por ella, solo sabía que ella nunca lo había visto llorar y le resultaba raro—. Sigue Granger.
Hermione sabia que ya nada se podía hacer para salvarlo, ya habia perdido mucha sangre y el no parecía querer ser salvado. Así que solo le dio un asentimiento de cabeza y giro sobre sus talones. Y cuando se disponia abrir la puerta, lo escucho.
—Gracias por salvarme la vida Granger.
Anonadada, Hermione Granger se giro a ver aquel que una vez fue su enemigo. Draco Malfoy ya hacia sobre el suelo, sentado y con su espalda pegada a la pared, sus manos sobre su regazo y una sonrisa que Hermione interpreto como de paz y felicidad adornaba su palido y herido rostro. Una sola lágrima resbalaba de sus grises ojos sin vida.
No sabiendo como sentirse con su muerte o sus palabras. Hermione se acerco a el y poniéndose de cuclillas observó el rostro del rubio.
Malfoy es hijo de mortifagos, el es uno, se lo que les digo, seguramente seguirá los pasos de ellos, debemos tener cuidado de el. Una persona con los antecedentes de el no puede cambiar.
Irónica que es la vida. Hermione sonrio sin gracia, llevo su mano derecha al rostro de Draco limpio su lágrima y con cuidado y respeto cero los ojos del único Malfoy que Hermione consideraba como digno y valiente.
—Creo que no concuerdo contigo Ginny —murmuro Hermione mientras se disponia de pie, dándole una última mirada a Draco Malfoy antes de tener que entrar por la puerta a la sala de los menesteres.
Dejando atrás aquel que una vez fue su enemigo y el que una vez Hermione solo sentía odio por el. Ahora con total seguridad y firmeza Hermione podía decir que admiraba y respetaba a Draco Malfoy.
Cuando entro a la sala de los menesteres se sorprendió de encontrar únicamente una sola persona, estaba segura que encontraría a los dos, aun así se acerco a esa únicamente persona que le sonreía con total confianza.
—¿Profesor Dumbledore?.
—Dígame señorita Granger.
—¿Donde esta el profesor Snape? —estaba segura que el debía de estar presente. Pese ella no confiar en él, Malfoy le habia dicho que el estaría dentro de la sala.
—Nos brindará del tiempo suficiente —dijo el anciano calmado y apacible, como siempre—. ¿El señor Malfoy?.
Hermione desvío la mirada de Dumbledore y el lo entendió.
—Viajaré al pasado ¿cierto?.
Dumbledore le sonrio. —Nunca le había mencionado esto señorita Granger, pero me sorprende mucho su mente.
La castaña ignoro el cumplido y bajo la mirada, percatandose finalmente de las runa antiguas escritas sobre el suelo. Miro cada una con interés, percantandose que eran cinco runas antiguas, siendo la quinta la que estaba en el centro..
—El señor Draco Malfoy pasó sus últimos meses de vida estudiando, investigando y traduciendo las Runa Antiguas —Dumbledore dibujo un circulo con su varita entre las Runas Antiguas—. Y se percato que cinco Runas Antiguas eran las llaves para el ritual.
Dejo de ver las Runa para ver al viejo con intriga. —¿Ritual? —pregunto.
—Si, señorita Granger —y la miro con tanta calma que Hermione enfureció, no entendiendo como podía estar tan calmado con la muerte de todo y todos, con la destrucción de afuera, con el infierno acechandolos, Hermione no podía comprenderlo y no deseaba serlo—. El ritual debe llevarse acabo en una fecha importante, como un solsticio, pero aunque un solsticio es efectivo no es nada seguro como un equinoccio que es cuando el día y la noche tiene la misma duración, es un momento en cuando portales tridimensionales se abren y cuando lo imposible para la magia se hace realidad. Imagino que usted ya sabe sobre la prohibición de los viajes en el tiempo y sus consecuencias.
Hermione asintio.
—Este viaje es posible y es el único que debe ser posible, es por eso que usaremos las Runas Antiguas que el señor Malfoy logró traducir y estudiar. Las Runas abrirán nuestro portal y nuestra oportunidad. La oportunidad para cambiar todo, solo hay un problema con este plan.
Hermione que miraba un libro abierto que estaba sobre una mesa, miro a Dumbledore. —¿Que problema? —cuestiono.
—Señorita Granger.
La calma que Hermione había estado mirando en el, irritandola y molestandola, desapareció, siendo sustituida por una mirada... ¿Extraña? Lucía melancólica, triste, ausente y... ¿Culpable?.
—Usted hará el sacrificio y será el sacrificio más desgarrador que debe hacer.
Mentiría si decía que no tenía miedo. Los ojos viejos de su profesor le daba entender que el no mentia.
—¿Que clase de sacrificio? —pregunto temerosa.
—Como usted está apunto de regresar al pasado, cuantos años, no lo se, como puede darse cuenta esto aquí —dijo apuntando a las Runas Antiguas—. No son más que un experimento y teoría, aún así estoy más que seguro que se logrará, pero debo advertirle que la cantidad de años en que regresara al pasado me es desconocida, podría incluso llegar a un tiempo en que el señor oscuro no es mas que un bebé o adolescente. El ritual requiere de tres cosas, una; la sangre de un inocente, dos; el sacrificio de una vida y tercero; el sacrificio de una línea del tiempo o destino en este caso el suyo.
Hermione lo miro y examinando sus palabras entendió en sí todo lo que dijo, la sangre de un inocente era la sangre que Draco Malfoy había dado en salvarla, no estaba segura si así funcionaba, pero ella intuía que así era, el sacrificio de una vida la daría el viejo director. Bajo la mirada.
—¿Que pasa si sacrificó lo que usted menciona? —pregunto, pero ella ya tenia ligeras ideas de que trataba.
Dumbledore tomo una botella de vidrio en forma de bombilla de luz y camino hasta el círculo de Ruinas Antiguas. —Quiere decir que su existencia desaparecerá y se restaura en la línea del tiempo en que usted llegué, se podría decir que se reiniciará de cero, por lo que hubo antes de usted desaparecerá, toda su familia, empezando desde tres o cuatro generaciones antes de que usted naciera y deteniéndose en usted. No tendrá familia solo será usted y su final será incierto por el simple hecho que no habrá destino para usted, sus decisiones le darán su propio fin. Todos cuando nacen ya tienen un destino, como la historia de sus vidas acabará, pero la suya será imposible de ver porque usted la estará escribiendo base a lo que haga.
Hermione levanto la mirada y la miro con estupefacción, entendiendo todo. No tendría su vida, podrá volver al pasado y aún así ni idea en que año llegará y para colmo aunque volviera a la correcta línea del tiempo y salvara a todos... Sus padre no se podrían salvar, ellos dejarían de existir. Su sacrificio sería fatal para sus padres y todo por sus amigos, ese acto sería egoísta para ellos, pero aun así la vida de todos sería mejor aún si ellos dejaran de existir, con sólo pensar en la situación que estaban era más que motivo para darle valor de al menos tratar de darle un cambio al futuro de los demás.
Trago en seco, respiro profundo y apreto los puños. —¿Que debo de hacer?.
Dumbledore la miro con un resplandor en sus ojos, como si en ella mirara algún tipo de futuro, esperanza y salvación, sonrio con tristeza. —Lamento que sea usted quien deba dar este tipo de sacrificio señorita Granger, lamentablemente usted es la única que puede hacer el trabajo que nosotros no podemos hacer, se que a sido marginada por sus orígenes, por su sangre y pureza, pero justo eso es lo que nos está brindando esperanza y un cambio. Si alguno de nosotros volviera seríamos descubierto de inmediato o seria vinculado con algún familiar, pero usted no lo será y precisamente eso la hace perfecta para esta misión.
Hermione bajo la mirada a lo que el profesor Dumbledore le estaba dando, se trataba de su bolso, uno que había perdido en una de sus batallas, la única reliquia que le quedaría de su familia además de sus recuerdos, miro el bolso con añoranza antes de tomarlo entre sus manos, el sutil recuerdo de su madre tejiendolo para ella le cruzo en la mente como un rayo de presión y dolor, ese tipo de dolor no era comparable a una herida, las heridas sanan pero esta no sanaria nunca.
—Usted sabe que debe hacer, usted lleva una ventaja que el pasado no tuvo. Usted conoce la verdad y como derrotarlo.
Hermione camino hasta situarse en medio de las Runas Antiguas, en ningún momento dejó de apretar su bolso como si tuviera miedo de que escapara de sus manos. Dumbledore tomo una navaja y corto la palma de su mano, esparció la sangre sobre las escrituras antiguas y éstas se iluminaron de un color carmesí brilloso y oscuro a la vez, pero la runa en que Hermione estaba de pie se ilumino de un color blanco y ella miró al profesor esperando por respuestas.
—Gracias a mi sangre usted sabrá que personas son su cometido de salvar, en cuanto llegue al pasado averigüe inmediatamente el año y si estoy presente en ese año busqueme y dígale a mi yo del pasado todo lo que sabe, el creerá en usted yo lo sé. Mucha suerte señorita Granger.
Hermione miró como la varita del director comenzaba a despedazarse, rompiéndose en miles de pedazos, pero surgiendo una luz blanca cegadora de ella, sus ojos marrones miraron con horror como su querido director comenzaba a tomar un color oscuro, como si su piel estuviera pudriéndose lentamente. Escucho explosiones y el suelo temblar bajo ella pero no supo decir si era por lo que el profesor estaba haciendo al conjurar magia oscuro antigua en runa para traspasar el tiempo y violar las leyes mágicas y naturales o por el hecho que el profesor Snape aún estaba afuera peleando los mortifagos, dándole tiempo a ellos de terminar todo el conjuro.
—Fores temporis et lineae mediae aperiantur. Animam meam ad ostium et sanguinem innocentis do. Utinam historia et sors redeant ad id quod fuerunt et sacrificio temporis transducer nova fata rescribe, convocavit antiquas copias magicas ut nunc aperiat!.
Hermione lo escucho recitar lo que parecía ser una melodía, una melodía antigua en una lengua que parecía ser latín. Un remolino surgió entre sus pies y ella solo pudo sentir como era tragada en el remolino, metida en una densa neblina con luz tan blanca y brillante que dejó su mirada completamente opacada, el remolino que la había atrapado golpeaba su rostro, brazos, piernas, abdomen, pecho y espalda como si se tratase de latigazos fríos y metálicos. Apreto su bolsa morada entre sus manos y puso sus brazos frente su rostro en forma de "x" y trato de soportar lo que ella llamaría después el túnel donde el tiempo no existe. No supo cuanto tiempo estuvo dentro de ese remolino, pero para cuando abrió sus ojos se topo con un cielo despejado y un frío que cobijaba su cuerpo, permaneció de aquella forma, mirando el cielo, asimilando lo que estaba pasando.
¿Realmente había viajado en el tiempo?. Temia levantarse y toparse con algún escenario escalofriante, un escenario que le recordará su dura realidad. Respiro ondo, absorbiendo el frío aire, levanto su mano derecha en la que sentía los dedos de su mano entumecidos. Su bolso había sobrevivido junto a ella, estaba un poco maltratado y cubierto de nieve, pero era todo lo que tenia, dejó su mano caer inerte a su lado y siguió mirando el cielo, hacia mucho que no miraba un cielo así de hermoso, libre de nubes grises, sin lluvia o... Parpadeo dos veces y de un salto se sento, nieve, habia nieve a su alrededor, estaba literalmente sentada sobre una superficie cubierta de nieve. Si no lo recordaba mal, en Hogwarts apenas estaba comenzando el otoño, faltaba unos meses para el invierno y no había nieve la última vez que estuvo en el bosque prohibido.
—Que diablos —se puso de pie y miro a su alrededor ¿que hacia en el bosque prohibido?.
—¿Quien eres y que haces aquí?.
La voz profunda y afable tras ella le produjo un suave cosquilleo en su nariz y un ardor en sus ojos, se giro y ahí, justo tras ella estaba Hagrid, un amigo al que ella había perdido y que más sin embargo ahí estaba frente ella, de pie, completo, vivo y observándola, trato de contener sus lágrimas pero le fue difícil, era difícil ver a los seres vivos que perdió vivos, respirando y de pie, justo frente ella.
—Hagrid —susurro antes de acercarse a él, con duda, temia que fuera solo un sueño, algún tipo de ilusión mágica creada por su mente rota.
Su mano se puso sobre la chaqueta café, grande, pesada y peluda. El tacto era rasposo pero placentero, su mano bajo hasta la de el, grande, callosa y sucia, tan grande como la tapadera de los botes de basura, contraste a la de ella. El la miro con preocupación e incomodidad. Hermione sonrio mientras lagrimas caían de sus ojos, rio y sonrio. Lo abrazo y el la miro con inquietud, el pobre medio gigante tenía la ligera impresión que estaba frente una loca de San Mungo que habia escapado a sus costo diantes. Y el verla toda andrajosa, con heridas y su castaña cabellera hecha un remolino que bien podía acunar un nido de aves, solo le confirmaba más su idea de que era paciente de San Mungo.
—Oh Hagrid, creí que nunca volvería a verte.
