CAPITULO I
Eran las seis treinta de la mañana y andaban por un camino pedregoso. El clima había sido relativamente amable con su viaje pero aun así Neji manejaba con cuidado. Sabía que en esta zona abundaban los aludes y los desprendimientos de roca. ¿A qué hora vamos a llegar, Neji-kun? – Pregunto Shion, su compañera de viaje y principal presentadora del que, posiblemente, iba a ser el mejor proyecto de la clase. Tranquila niña, si te portas bien te daré una paleta – le dijo Tenten, a modo de burla. Qué graciosa eres, aún sigo sin entender por qué no podemos empezar a grabar aquí. Es decir, mírenla. Ni siquiera un muerto vivo podría despertarla… - Dijo Shion señalando a Hinata, la prima de Neji, durmiendo profundamente con un antifaz tapando sus ojos y grandes auriculares en sus oídos. -No está en discusión, Shion – dijo el conductor, intentando contener su rabia por el peligroso camino – Mi prima no está de acuerdo con estas cosas… Se molestara conmigo si se entera con que intenciones la traje… - Nej, sé sincero conmigo… - dijo Shion cambiando el tono - ¿Es real? - Neji la miró un momento a través del retrovisor y le pregunto - ¿Estas preguntándome si creo que Hinata es una médium? No lo creo, yo sé que ella es lo verdadero.
Shion se hizo la tonta y encendió la pequeña grabadora Samsung que traía con ella para este tipo de proyectos. Decidió empezar a grabar, comenzando por la misteriosa presencia de la prima de su compañero. – Estamos llegando a Konoha casi, y nuestra médium sigue dormida. Nej ¿por qué no nos cuentas la historia de Hinata? - ¿Por qué no me preguntas a mi si quieres conocer mi historia? – dijo la joven, quitándose el antifaz y los audífonos. - Hina, estas despierta… rayos – Hablaré contigo luego, mentiroso… - dijo ella furiosa – pero ya que no tengo medios para volver a mi hogar, me van a explicar con detalle qué diablos planean hacer… - de pronto una rueda se pinchó y tuvieron que parar al costado del camino. Mientras Neji y Tenten se ocupaban del cambio de la cubierta, Shion se acercó señalando con la cámara a Hinata. –Cuéntanos tu historia Hinata. Si lo haces, prometo que te diré todo sobre nuestro proyecto. – La lluvia comenzó a caer delicadamente sobre el bosque, sobre el coche, sobre todos ellos. Una noche así había cambiado su vida… Pero no supo cuánto hasta que sucedió lo inesperado…
-Tenía ocho años. Viajaba en el auto junto a mi pequeña hermana de seis y mi madre conducía – dijo Hinata, sintiéndose de pronto como una niña indefensa - Mi padre había volado a Hokaido para terminar un negocio hacia dos semanas y como había cerrado el trato de manera exitosa había decidido invitarnos a celebrar tomándonos unas cortas vacaciones. Vivíamos a tres horas de la ciudad, por lo que el viaje debía ser tranquilo, seguro. No recuerdo bien qué sucedió, porque Hanabi y yo jugábamos en el asiento de atrás. Me había quitado el cinturón porque me molestaba mucho. La lluvia empezó a caer de manera fina, luego más fuerte, y más fuerte. Llegó el punto en el que no podíamos ver bien, ni siquiera con el limpiaparabrisas… Mi madre quería que nos detuviéramos hasta que amainara la tormenta, pero mi hermana y yo estábamos tan ilusionadas que empezamos a protestar y hacer berrinche. Mi madre se distrajo un momento, solo eso basto… - Hinata se quedó helada, como en aquella ocasión. Temblaba de pies a cabeza, sus manos sudaban y su pecho dolía. El ataque de pánico siempre comenzaba al recordar las enormes luces de ese camión viniendo directamente hacia el auto… y lo que pasó luego…
- Hinata ¿puedes escucharme? ¿Qué sucedió? ¿Por qué estás tan pálida? Shion, ¿qué hiciste?
- ¿Yo? Oye solo le pregunte su historia…
-Chicos, dejen de pelear – pidió Tenten intentando ser conciliadora.
Lo que sucediera con la discusión no le estaba importando a Hinata al recordar el peor momento de su vida… - desperté desorientada, el auto había volcado y el conductor del dichoso camión o no supo de lo sucedido o prefirió ignorarnos – siguió relatando su historia a la nada, para nadie en particular – encontré a mi hermana en el interior. Estaba golpeada y raspada, pero no era de gravedad. Pero no encontré a mi madre. Me aleje un poco del auto, solo unos cuantos metros. Allí la vi, sentada sobre una roca. Su cabeza tenía un gran corte y sus brazos también, probablemente por el vidrio. Parecía brillar, no como había hecho ella siempre. Era más bien un brillo misterioso, etéreo. Corrí a abrazarla, pero se sentía muy fría. Casi congelada. No debí haberla abrazado, detrás de ella lo pude ver. Nuestros cuerpos estaban abrazados, en medio de la tormenta. Llenos de cortes y magulladuras. ¡Estábamos fuera de nuestros cuerpos! Rompí a llorar como nunca antes, creyendo que no volvería a ver a papá ni a Hana… - Hinata volvió a inspirar hondo, tratando de contener el llanto que amenazaba fuertemente con destruir la poca voluntad que le quedaba – Luego la vi… Esa luz dorada de la que todos hablan. Mamá se levantó, rompió nuestro abrazo y camino directo hacia ella. No dijo una palabra. Solo me miro y sonrió tanto como pudo, antes de desaparecer como un bello haz de luz. Me acerqué a ese lugar, vi su brillo, sentí su calor… Era mi turno. No había nadie de quien despedirse. Solo hice una pequeña oración interna. Pedí que alguien encontrara y cuidara a mi hermanita hasta que pudiera reunirse con mi padre. Estaba a punto de pasar, tan cerca… Pero una fuerza extraña me devolvió a mi lugar. Desperté varios días después, en una habitación de hospital. Mi tía Haru se encontraba allí, dormida con Hana en su falda. Recuerdo que había una amable enfermera en mi habitación, con un ridículo traje organizando los estantes. Se paró frente a la puerta de mi habitación sonriéndome y justo cuando iba a hablarme la puerta se abrió y la atravesó. Entró un doctor a la habitación y la atravesó también. Esa fue la primera vez, el momento en que me di cuenta de que todo había cambiado… Para siempre…"
-Vaya, que historia tan… triste… – dijo Shion, mientras se secaba una lagrima que bajaba por su mejilla – Lo lamento Hinata, pero oye. ¡Seremos famosos! Gracias a tus poderes, nos ayudaras a demostrar que la historia de este pueblucho es solo para atraer turistas y nada más. Será el mejor documental de la historia…
-¿Historia? ¿Cuál historia?
-Dicen que si andas por el lado sur del bosque Shinoji en la madrugada o siquiera intentas dañar el bosque, un enorme espíritu con forma de zorro de nueve colas te arrastra al infierno y nunca vuelves a ver la luz del sol…
-Neji, ¿es eso cierto? ¿Me traes aquí, engañada, para semejante locura? ¡Quieres provocar a un demonio! ¿Cómo crees que podría terminar esto?
-Hinata, lo siento… Perdóname, pero realmente te necesito. ¿Podrías ayudarme? Quiero pasar esta clase con el mejor proyecto documental de investigación para poder graduarme. Tenten y Shion son parte de esto también… Por favor…
Hinata lo miró furiosa ¿cómo podía su propia sangre hacerle tal cosa? Se recordó a si misma que si todo esto pasaba y realmente esta historia era falsa, iba a pegarle una patada en las pelotas a Neji. No tenía realmente muchas opciones. Este era un pueblo remoto y salvo que esperaras unos días en la carretera a que pasara un auto que fuera de vuelta a su ciudad, estaba atrapada en este pueblo con esos tres. Decidió ser más práctica. Subiría al auto y esperaría a llegar al lugar. En cuanto tuviera la oportunidad escaparía, de la forma que fuera.
Ella asintió, mientras todos sonreían felices de tenerla a bordo en este proyecto "Esto será como una mala copia de la Bruja de Blair" se dijo a sí misma. Ahora que la llanta estaba arreglada, decidieron volver a subir al auto. Hinata estaba a punto de subir cuando de pronto escucho un gruñido a la distancia. Ella miro el lugar de donde provenía el sonido y vio dos puntos rojos observándola detenidamente.
-Vamos Hinata, apresúrate… - dijo su primo, haciéndola salir de su ensimismamiento.
-Ya voy, Nej… - respondió ella mirándolo a los ojos y al voltear notó que estaba todo nuevamente en calma. Estaba a punto de cerrar la puerta del vehículo cuando escuchó unas palabras que le provocaron escalofríos.
"Nos veremos muy pronto… Medium Hinata"
