Capítulo 6

Otra vez volvía a tener esa pesadilla. Sabía que no era real, pero la oscuridad que la rodeaba, ese enorme vacío que conformaba la nada. Todo volvía a su mente otra vez, como una especie de película.

FLASHBACK

Hacía muchos años, sus padres habían tenido serios problemas con una banda de narcotraficantes.

Su familia era dueña de una gran farmacia y, a pesar de ello, vendían sus productos a precios accesibles. Sus padres se ocupaban de las cuentas y el inventario, mientras su hermano Sakurai ayudaba atendiendo a los clientes. Ella misma, con tal solo quince años, había ocupado parte de su día atendiendo allí mientras soñaba con convertirse en doctora. En ese momento la conocían como Sakurasou Hiromu.

El monstruo de sus pesadillas era Ginto Kuromoha. Era un hombre de unos treinta años, cabello rojizo, ojos color miel y una enorme cicatriz en su mejilla izquierda. Un día, había aparecido por sus puertas a ofrecerles protección por un módico precio mensual que debían pagar.

"O podría ofrecerle mi protección si una vez por mes paso por la habitación de su hermosa niña… Ya sabe, es una hermosa jovencita… Y adoro a las jovencitas…"

Ella se había asqueado al escuchar esa propuesta. Su padre, un hombre necio pero de gran corazón, no solo se había negado a tal arrebato. Lo había golpeado y echado de la tienda sin miramientos, como si fuera un perro de la calle.

"Se va a arrepentir, anciano…"

Recordó volver de la casa de su amiga Amaru, para pedirles algo de dinero a sus padres e ir a comer con ella más tarde. Estaba anocheciendo y la farmacia estaba cerrada. Ella tenía su llave de repuesto, por si sus padres debían hacer compras o algo. Abrió la puerta y se encontró con que todo estaba destruido. La medicina estaba desparramada, los ungüentos derramados, las paredes pintadas. Entró y comenzó a llamar a sus padres, preocupada. Llegó hasta la puerta de su oficina y en cuanto la abrió, quiso vomitar. Allí estaban, sus amorosos padres, amarrados, amordazados y con caras de terror. Muertos, ambos tenían un tiro en la cabeza. Abrió la boca grande, dispuesta a gritar frente a la horripilante escena cuando una gran mano le cubrió la boca.

"Saku, soy yo. Ellos siguen aquí, debemos huir…" – le había dicho su hermano mayor. Ella solo asintió y se dejó arrastrar por su hermano. Estaban tan cerca de la salida, tan cerca de ser libres…

Entonces lo oyó. El disparo proveniente desde el costado izquierdo, directo a la cabeza de Sakurai. Su hermano cayó, muerto. Esta vez, no pudo evitar gritar y ponerse histérica. Cuatro hombres miraban a ambos jóvenes, riéndose como si aquello fuera un viaje de cacería.

El hombre de sus pesadillas se abalanzó sobre ella y la forzó hacia el suelo.

"Al fin estamos tu y yo solos… Pórtate bien, mi gatita, y tal vez te deje vivir…"

El muy asqueroso tenía las manos sobre ella, mientras sus matones intentaban dejarla fija en el suelo. Recordó ver su ropa volando y al maldito riéndose sobre ella. En su desesperación logró soltar una de sus piernas y darle una patada en los bajos. Al doblarse del dolor, utilizó su cabeza para darle en el puente de la nariz. Sin embargo, sus golpes no habían sido suficientes.

Dos manos cerradas en su cuello, apretando fuertemente. El dolor de su pecho al no recibir oxígeno. Luego la oscuridad…

FIN DEL FLASHBACK

Se levantó violentamente en su asiento, abriendo grandes sus ojos, dándole un manotazo al aire y respirando profundamente, como si hubiese estado sumergida en la piscina por largo rato.

-¿Se encuentra usted bien, señorita? ¿Necesita que haga algo por usted? – preguntó la azafata, al ver la palidez en el rostro de la pelirosa.

Sakura miró a su alrededor. Recordó que habían pasado muchos años desde el incidente con su familia y que ella ya no era una niñita indefensa. Sonrió al recordar que había sido de esos matones y como había disfrutado de su venganza.

-¿Señorita? – volvió a preguntar la azafata.

-Tráigame un vaso de whisky con hielo y una almohada para mis pies, por favor – dijo Sakura, como si fuera una refinada mujer de negocios.

-Enseguida señorita… - respondió la azafata. La observó detenidamente mientras se iba. ¿Cómo una mujer formal de negocios estaba vestida de una forma tan estrafalaria? La joven llevaba un kimono color vino con orquídeas blancas distribuidas como si fueran una enredadera. Sobre el, llevaba una capa de color blanco y una sombrilla blanca en su asiento.

"La suerte de los que tienen dinero" pensó la joven "ella se ve altiva y elegante utilizando un kimono tan bello… Si yo lo usara, me vería ridícula"

Se preguntó qué haría una dama elegante en un lugar tan provincial. Decidió no seguir pensando en ello y ponerse en marcha con el pedido. Pronto aterrizarían en Igarakure.

Una hora y media más tarde, ya habían aterrizado y la señorita Haruno había sido la última en descender. Así lo prefería en realidad. Era más sencillo recoger su equipaje cuando todos los demás ya se habían ido. De todas formas era fácil de reconocer. La maleta negra con un kanji grabado que ponía "ojo" estaba justamente pasando frente a ella. La tomó y salió rápidamente del aeropuerto donde debía estar su coche alquilado. Observó a un hombre con un trozo de cartón intentando espantar a un cuervo que estaba sobre un coche elegante. ¿Acaso ese era su auto?

-¿Señorita Haruno? Lamento no haberla estado esperando apenas bajo del avión, pero estoy teniendo problemas… - dijo el hombre volviendo a sacudir el cartón, logrando que el pájaro solo saltara de una punta del auto a otra.

-No se preocupe, señor Mien. Tal vez, en vez de ser violento con el pobre animal… - dijo ella mientras se acercaba a un puesto de comida donde había un trozo de hamburguesa a medio comer – debería ser más listo… ¿sabe que se atrapan más moscas con miel que con hiel?

Al levantar la mano con el trozo de carne, el animal voló directamente hacia ella y lo devoro con fruición, mientras se apoyaba en el brazo de la joven.

-Señorita Haruno, ¿acaso usted es domadora de bestias? – preguntó el chofer, anonadado por la situación.

-Claro que no, yo solo pensé en lo que el animal necesitaría... Es cuestión de… - de pronto sintió un escalofrío. Esa sensación de que algo no iba bien se instaló en su pecho y comenzó a mirar hacia todos lados. Cuando su mirada se dirigió hacia los ojos del cuervo notó que uno de sus ojos era rojo como la sangre mientras que el otro era negro como la noche.

Mientras ambos se miraban fijamente, el hombre a su costado seguía parloteando sin cesar acerca de sus habilidades de control sobre los animales.

"Más vale que salgas de mi camino, o voy a destruirte" dijo el cuervo en su mente para emprender vuelo raudamente.

-Oh, señorita Haruno. Cuanto lo siento, mire lo que ese inmundo animal le hizo a su precioso kimono – dijo el hombre al ver la manga rota de su kimono.

Sakura observó el pequeño desastre de tela y sonrió. Sabía que ya estaba cerca de enfrentarse con un demonio, pero parece ser que ahora había dos demonios tras la médium.

"Esto va a ser interesante" pensó la mujer mientras le daba la maleta al chofer para ir hacia su destino final: Konoha.

-¡MOCOSO INUTIL! – Reprendió Kurama a su aprendiz – ¿Apenas si se conocen y le pides matrimonio? Yo soy un zorro y no entiendo las relaciones humanas, pero tú… ¿cuál es tu excusa?

Naruto estaba contra la puerta del cuarto de Hinata apoyado con cara de derrotado. Todo había sucedido demasiado rápido. Ella había escupido su café sobre casi todo el comedor, se había levantado velozmente de su asiento con la cara roja cual tomate y dirigido a su cuarto donde se encerró con llave

-Lo sé, Kurama. Lo siento, es solo que me emocione… Siento sus emociones y me vuelven loco. No sé qué siente, y eso me encanta. Nunca había estado tan motivado. ¡HINATA, ABRE POR FAVOR! Siento mucho haberte ofendido…

-D-d-déjame en pa-pa-paz Naruto… - dijo Hinata mientras temblaba apoyada contra la enorme puerta – Yo no quiero casarme ni tener hijos. Ni hoy, ni nunca. No puedes obligarme, Naruto.

-Pero, ¿por qué no me aceptas?

-Porque para casarse con alguien uno debe amarlo y yo no te amo… Ni siquiera te conozco…

El joven volvió a apoyarse contra la puerta, esperando que estar en esa posición pudiera darle algo de fuerza para la confesión que debía hacerle.

-Hinata, lo siento mucho… - dijo él apesadumbrado – he estado solo tanto tiempo que… Lo que quiero decir es que creí que nos entenderíamos. No quiero seguir así, necesito tener a alguien a mi lado, y de verdad creo que ese alguien eres tú Hinata…

Al otro lado de la puerta de madera, la joven se encontraba totalmente ruborizada al escuchar tamaña confesión. Es cierto lo que él decía, ella comprendía perfectamente lo que era estar solo en la vida, aislado. Recordó lo miserable que se sintió mientras crecía con este poder que nunca quiso. No pudo evitar sentir pena por él, tal vez si ella pudiera… ¡Era un hecho! Tomó una decisión, al menos podían comenzar conociéndose, al fin y al cabo ¿qué le esperaría al regresar a casa?

-Naruto, quiero que te apartes de mí puerta… - dijo ella delicadamente.

El muchacho dio dos pasos atrás seguido de cerca por Kurama. Hinata abrió la puerta de su dormitorio aún sonrojada y le dijo.

-No puedo aceptar ser tu esposa ni tener hijos contigo, Naruto… - dijo enroscándose un mechón de cabello en su dedo – pero ¿aceptarías que fuésemos amigos por ahora?

Naruto sonrió ampliamente y con cierta efusividad le respondió – Claro Hinata, y cuando estés lista, volveré a hacerte la pregunta. Sé que podré lograr que te enamores de mí…

La abrazó fuertemente, la levantó y besó su mejilla. La dejo nuevamente en el suelo y mientras miraba a Kurama dijo.

-¿Viste, viejo zorro apestoso? Al fin tengo una amiga… mi primer amiga… - dijo sonriente.

Ambos se alejaron mientras se insultaban entre ellos, con risas de por medio.

"¡Ay, Naruto! ¿Qué me estás haciendo? ¿Qué es esto que siento cuando estoy a tu lado?" – se preguntó Hinata mientras sostenía su pecho. Sentía que su corazón latería desbocado.

….

No muy lejos de allí, posado en la rama de un gran abeto, un cuervo observaba la escena con gran atención. Solo desvió la misma cuando a su lado aterrizo su compañero.

-¿Has ido a ver que fue ese gran despliegue de energía? – le dijo Itachi a su hermano menor.

-Si hermano, traigo mi informe: es otra médium. No es como la que Naruto trajo a su hogar. Ella parece no solo haber aceptado sus poderes, sino que posee gran entrenamiento. Me capto casi enseguida… - dijo Sasuke mientras le tendía a su hermano el pedazo de kimono que había arrancado de la muchacha.

-Vaya, y aún tiene un rastro de sangre. Excelente Sasuke… - dijo su hermano volviéndose humano y dando una lamida al trozo de tela – Otra virgen, vaya sorpresa…

Sasuke se transformó en humano y lamió la sangre restante - ¿Cuál es nuestro plan, hermano?

-Por ahora esperaremos… Cuando el momento llegue y todas las piezas estén en el tablero, será nuestro turno de movernos – dijo Itachi con una sonrisa malévola - Tendremos una médium para cada uno, destruiremos al maldito zorro que se quedó con el templo que debería haber sido nuestro. Tendremos templo propio y nos adoraran como espíritus que somos…

-La gran tradición de los Cuervos de la Guerra, protectores de las almas perdidas en batalla, resurgirá Itachi. Es mi más solemne promesa… - dijo Sasuke, con un nuevo fulgor en su mirada.

-Lo sé hermanito, lo sé… - dijo Itachi riéndose – siempre fuiste el orgulloso de la familia, no dejaras que nada ni nadie se interponga en tu camino. Por mi parte, voy a disfrutar tener entre mis garras a la recién llegada…

Antes de poder terminar de hablar, Sasuke lo tomó del cuello y le dijo.

-No, eso no… Ella será mía… ¿te queda claro, Itachi?

El joven se quedó sorprendido al ver a su hermano actuar así. Luego volvió a sonreír y le preguntó.

-¿Por qué la quieres a ella en particular?

-Eso… no te incumbe… - dijo el muchacho volviéndose a transformar en un cuervo y volando lejos de allí, hacia la montaña.

-"Qué raro…" – pensó Itachi para sí –"Primero el zorro y ahora mi hermano… ¿Qué tienen estas médiums para volver locos a los espíritus más poderosos?