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Las Vegas, 11 de junio de 2000

Un divertido grupo de jóvenes amigos, todos españoles, entraron en el hall del impresionante hotel Caesars Palace de Las Vegas. Sus caras al ver la majestuosidad de todo lo que les rodeaba hablaban por sí solas.

—Uoo tío ¡esto es la leche! —gritó Kiba más conocido como el Pirulas, el joven más alocado del grupo.

Todos asintieron boquiabiertos. La recepción de aquel lugar era alucinante. El mármol color marfil y las esculturas romanas eran tan increíbles que parecían estar en la Antigua Roma. Suigetsu, Kiba, Jūgo y Sasuke que habían viajado desde Madrid para celebrar la despedida de soltero más sonada de todos los tiempos sonrieron divertidos. Habían planeado minuciosamente aquel viaje y allí estaban, dispuestos a disfrutarlo.

Suigetsu se casaba el uno de julio y sus colegas de toda la vida habían decidido darle aquella sorpresa. ¡Las Vegas! Un lugar del que habían hablado mucho durante su adolescencia y al que habían prometido ir juntos alguna vez. La ocasión se presentó y allí estaban.

—Tío... tío ¿has visto a la tía esa? Por favor, ¡qué pechugas! —soltó Jūgo, conocido en su pueblo como el Rúcula.

Sin perder un segundo, todos miraron en dirección a una muchacha impresionante. Era una rubia escultural que iba vestida de Cleopatra. Ésta, al pasar junto a ellos, les guiñó un ojo y se marchó con dos tipos que la esperaban vestidos de romanos.

El futuro marido y Sasuke, los más sensatos, al ver a aquella mujer alejarse sonrieron, mientras los otros dos silbaban como descosidos.

—Recuerda lo que hablamos —murmuró Suigetsu a Sasuke—. No me dejes hacer ninguna tontería que cómo se entere mi churri cuando llegue a Sigüenza ¡me mata!

Sasuke sonrió al oír aquel comentario y fue a contestar a su mejor amigo, cuando el Pirulas, que también lo había escuchado, dijo colgándose de su cuello:

—Aprovecha tus últimos días de solteroooooooo y no me seas aburrido. Tío, que estamos en LAS VEGASSSSSSSSS. Nos rodean nenas preciosas y sexys, y hemos prometido que lo que pase aquí, aquí se quedará.

El Pirulas era el típico amigo divertido pero problemático. En un principio pensaron viajar sin él, pero su amistad desde niños y el cariño que le tenían, al final consiguió que no le dejaran de lado. Sin embargo, todos sabían que había que andarse con cuidado. A Kiba le gustaba demasiado la juerga, la bebida y las drogas y era un especialista en liarla en cualquier momento.

—¡Joder! —gritó el Rúcula—. ¿Habéis visto qué culo tiene ese pibonazo?

Sasuke sonrió. Sus amigos eran un caso aparte, pero les quería. Nada tenían que ver con él, ni con su manera de ser, pero para él eran los mejores del mundo, aunque también fueran los más escandalosos del universo. Por ello, y consciente de que los cinco días que iban a estar allí iban a ser gloriosos, cogió su bolsa de deporte y dijo antes de que alguno comenzara a gritar burradas:

—Venga, vamos a buscar la llave de nuestra habitación para dejar el equipaje.

El Pirulas cogiendo su mochila le siguió e indicó:

—Ostras tío. Tu amiguita de la agencia de viajes nos ha buscado un hotelazo tremendo. Recuérdame que le lleve un souvenir de agradecimiento.

—Pilar es muy maja —asintió Sasuke divertido.

—Y está muy buena —apostilló el Rúcula—. ¿Sales con ella?

—¡Ja! Ya quisiera ella —se mofó Suigetsu que conocía a fondo de la vida de su amigo.

—¿No estás liado con el monumento de la agencia? ¡Pero si esta tremenda! —exclamó el Pirulas sacando una botellita de whisky que había comprado al taxista.

—No...No estoy liado con ella —respondió Sasuke dejando sobre el mostrador su pasaporte—. Estoy liado con las pruebas para entrar en la policía nacional. ¿Lo recuerdas?

—Sinceramente, creo que te falta un tornillo —se mofó el Pirulas—. Y no lo digo porque quieras ser policía, sino por no estar enrollado con ese pibonazo.

Tras soltar una carcajada, Sasuke miró a sus amigos y exclamó:

—¿Queréis dejar de marujear y sacar vuestros pasaportes?

Si la entrada del hotel, el hall y la recepción les pareció alucinante, cuando llegaron a su habitación, se asomaron al balcón y vieron las enormes piscinas fue el no va más. Aquella tarde la dedicaron a jugar en las máquinas del hotel, y cuando se enteraron de que en la sala de espectáculos actuaba la cantante Gloria Estefan, no se lo pensaron y fueron allí a cenar.

La actuación fue impresionante. Gloria estuvo magnífica y ellos se divirtieron a rabiar, y más cuando descubrieron en la mesa de al lado un grupo de chicas dispuestas a pasarlo también como ellos.

Como era de esperar, el Pirulas, que iba más bebido que ninguno, se levantó y se dirigió a la mesa de las chicas.

Dos segundos después regresó con las cuatro.

—Colegas, os presento a Crista, Mariana, Sakura y Sheila. ¡Son universitarias californianas!

—Uoooo! —exclamaron al oír su efusión.

Las muchachas les saludaron y pocos segundos después estaban sentadas con ellos. Una vez acabó el espectáculo de Gloria Estefan, unos músicos comenzaron a tocar y al poco las chicas les invitaron a bailar. Kiba y Jūgo aceptaron. Suigetsu y Sasuke se limitaron a ver bailar a sus dos amigos con las cuatro muchachas, que parecían muy animadas.

—Creo que voy a recordar este viaje toda mi vida —sonrió Sasuke al ver a Kiba con una peluca a lo Elvis Presley bailando con las chicas. Aunque su mirada se detenía una y otra vez en la pelirosa llamada Sakura. Sus ojillos llenos de vida y esa sonrisa descarada le atraían... y mucho.

Suigetsu, que conocía bien a su amigo, al ver como aquél miraba a la joven se le acercó y le susurró:

—¿Es solo cosa mía o la del vestido rojo te gusta?

Sasuke sonrió. Bebió de su cerveza y, por su gesto, su amigo le entendió.

—La verdad es que tiene unos ojazos verdes impresionantes —asintió de nuevo Suigetsu.

Una hora después, los ocho salieron de Caesars Palace dispuestos a vivir la noche de Las Vegas. Primero pasaron por uno de los cientos de casinos donde tomaron unas copas y jugaron unas partidas al blackjack. Allí, de nuevo, Sasuke volvió a fijarse en Sakura y comprobó cómo controlaba y ganaba en aquel juego. Con las ganancias, todos se dirigieron a una sala de fiestas donde un grupo de salsa tocaba mientras la gente bailaba. En esta ocasión, y con unas copillas encima, todos saltaron a la pista, incluido Sasuke, quien demostró ser un magnifico bailarín, y a quien se le resecó la boca en exceso cuando la chica de los impresionantes ojos verdes se le acercó y se contoneó bailando delante de él mientras le cogía de la mano. La siguió como pudo y comprobó lo fácil que era bailar con ella. Media hora después, sudorosos y sedientos, los dos se dirigieron a la barra para pedir unas copas.

—Sakura, tu acento no es tan marcado como el de tus amigas, ¿por qué? —preguntó Sasuke.

—Mi padre es americano, pero mi madre es puertorriqueña —cuchicheó ésta—. Físicamente he salido a la familia de mi padre.

Sasuke sonrió y volvió a preguntar:

—¿Dónde vives?

—En Los Ángeles y, por cierto, mi abuela, la madre de mi madre, es española.

—¿Española? ¿De dónde? —dijo sorprendido.

—De Asturias. Un lugar que lleva clavadito en el corazón. Siempre me habla de aquella tierra como algo maravilloso y difícil de olvidar.

—¿Y cómo terminó una asturiana en Puerto Rico?

Retirándose con coquetería el pelo de la cara, mientras llamaba al camarero para pedirle otras copas la joven murmuró:

—El amor. Conoció a mi abuelo, se enamoró de él, y cuando este tuvo que regresar a su país, se casaron y mi abuela se marchó con él.

—¿Y tu abuela ha vuelto alguna vez a Asturias?

—Sí... sí. Ella ha viajado algunas veces allá, y yo espero acompañarla algún día. Aunque ahora con los estudios lo tengo difícil —respondió clavándole sus verdosos ojos.

—Sé que te estoy acribillando a preguntas, pero ¿qué estudias?

La joven tras ver que el camarero preparaba sus bebidas le miró y respondió con seguridad.

—Publicidad. Me gusta mucho ese mundillo. —Y dando un giro a la conversación preguntó—: ¿Y tú de qué lugar de España eres?

—Vivo en Madrid. Pero mi familia es de un pueblecito de Guadalajara llamado Sigüenza. Donde, por cierto, hay un maravilloso castillo que es una auténtica preciosidad.

—¿Un castillo? Adoro los castillos. —sonrió encantada—. En uno de los viajes que tengo planeado hacer a Europa quiero conocer muchos de ellos.

—España está lleno.

—Lo sé. Mi abuela siempre me habla de España, de sus castillos y de su historia.

Su gesto aniñado al escucharle, sus ojazos verdes y sus bonitos labios enamoraban a Sasuke, y pasándole la mano por el fino óvalo de su cara le susurró:

—Si alguna vez vienes a España, yo mismo te los enseñaré ¿de acuerdo canija?

—¡¿Canija?! —rio la joven con las pulsaciones a mil—. Así me llama mi abuela.

Ambos rieron y se miraron a los ojos deseosos de intimidad. Pero los dos sabían que sería una locura. Por ello, para romper ese momento mágico, Sakura preguntó:

—¿Estudias o trabajas?

Sasuke sonrió. Ahora era ella la que preguntaba.

—Me estoy preparando para ser policía en mi país. Bueno, en realidad, Suigetsu y yo nos estamos preparando para ser policías.

Sorprendida por aquella contestación ella asintió y sin darle tiempo volvió a preguntar.

—¿Y qué hacen unos futuros policías españoles en Las Vegas?

Dando un trago a su cerveza, Sasuke se acercó un poco más a ella y, decidido a dejar de imaginar para pasar a la acción, le respondió con voz ronca:

—Divertirse. ¿Y vosotras?

Sakura al sentir su cercanía, olvidó sus precauciones y, acercando sus labios a los de él, susurró cautivada:

—Divertirnos.

Dejando su cerveza sobre la barra, Sasuke se acercó más a la muchacha para tomar con avidez aquellos labios tentadores. Ella era dulce, suave y olía a sensualidad, una sensualidad que a Sasuke le volvió loco. Tras ese beso cálido y sensual, llegaron muchos otros, regados con alcohol y diversión. La noche enloqueció, llena de colores, música, risas, bebida y descontrol. Por primera vez en su vida, Sasuke, el muchacho que siempre controlaba sus actos, bebió tanto que llegó un momento en que perdió la razón y la noción del tiempo.


Esta historia es de María DCRDAL. Y los personajes utilizados en la misma son de M. Kishimoto. Esta historia esa siendo adaptada por Nellycitacg41 en equipo con magabel9101 y su Servidora, esperamos y sea de su agrado, nos gustaría que nos lo dejaran saber, se agradecen todos sus comentarios. Gracias.