Capítulo 1
-No es real-
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4 meses después de la desaparición de Sonic.
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La mayor parte del tiempo no escucha nada, nunca supo si es por algún extraño material aislante de sonido en su cámara o porque sea una zona relativamente apartada. Pero la mayor parte del tiempo, no escucha nada.
Solo puede escuchar su respiración, la cual sospecha se ha vuelto cada vez más temblorosa con el paso del tiempo, sus jadeos por el cansancio de ser apaleado si posibilidad de defenderse para el disfrute del doctor, su llanto por intentar convencerse a si mismo de que aún puede seguir aguantando, que debe seguir aguantando porque ese es el deber de un héroe, nunca rendirse sin importar que.
O al menos a eso se aferraba hasta hace un tiempo.
Ya no sabe cuánto tiempo ha pasado, le es imposible contar el paso del tiempo dentro de esa oscura y fría celda, solo sabe que ha sido el tiempo suficiente como para dejarlo de rodillas, para sentirse derrotado, débil y sin ánimos de querer seguir fingiendo que puede seguir aguantando a la espera de que un milagro ocurra y lo saque de ahí.
Porque el ya no quiere luchar, ya no puede luchar, ya no recuerda cómo hacerlo.
No sabe si es por el dolor de su cuerpo abusado de tantos golpes y cortadas, por el ser el saco de boxeo y sujeto de prueba de todos esos robots que después usaban como pre diseños nuevos que el doctor mandaría mas tarde a formar parte de su ejército.
No sabe si es por permanecer encadenado todo el día a esas esposas que le roban su energía del caos y lo hacen sentir sedado, no sabe si es porque no ha probado alimento real desde que fue encerrado, o si es un efecto prologando por todos esos químicos inyectados en sus venas por el doctor en afán de mantenerlo aún más vulnerable y de vanagloriarse de su insano y sádico genio.
Quizás sea por la falta de sueño notorio en las oscuras manchas debajo de sus ojos, de esos ojos que en sus días reflejaban vívidamente la vida y confianza de su dueño, mientras que ahora solo permanecen inyectados de sangre, temblorosos, ausentes y perdidos.
Porque por mucho que se esfuerce en aparentar, su cuerpo es la prueba misma de su estado de salud. Un completo desastre por donde se mire.
No puede seguir negando la realidad, no puede seguir negando que solamente es un adolecente al cual se le ha sobre exigido mantener un rol imposible. Porque a pesar de todo el poder y fuerza que pueda llegar a tener, aún sigue siendo tan solo un niño, aún sigue siendo frágil.
E Infinite sabe esto de sobra.
De todas las cosas posibles que podrían llegar a mantenerlo asustado, jamás imagino que algo tan sencillo y aparentemente inofensivo, lo pusiera a temblar tan violentamente.
Jamás imagino que el color rojo haría a su cuerpo gritar de alerta.
La única compuerta de acero que lo aísla del resto de la construcción se abre lentamente, dejando ver a un chacal de apariencia oscura, con esa melena blanca que le hace parecer un fantasma sacado de cualquier pesadilla, rodeado de esos enfermizos, e inaguantables para él de seguir viendo, malditos cubos rojos.
Toda el aura del chacal grita rojo, grita violencia, muerte, sadismo, rojo, y el solo quiere ponerse a llorar porque sabe lo que sigue a continuación.
-Exactamente, eso es todo lo que debe haber en tu mente, en tu alma-declama en esa distorsionada y grave voz al paso que se acerca hasta las rejas que lo separan de él, rejas que, por contradictorio que suene, lo hacen sentir a salvo-Puro y absoluto terror.
De toda la tortura a la que ha sido sometido, de todas las palizas que lo doblegan y hacen desfallecer, de todas las drogas en su cuerpo que lo hacen temblar y gritar, él prefiere mil veces todas y cada una de ellas, a tener que enfrentarse eso, a tener que enfrentar esas malditas alucinaciones que solo lo enloquecen y destruyen cada vez más profundo.
-"No tengas miedo" "No es real"-se repite en su mente otra vez, su fiel mantra, su único desahogo de todos esos meses.
-¿Listo para recordar tus errores?-no puede verlo, pero sabe que está sonriendo complacido debajo de esa mascara, su tono de voz lo delata.
Quiere responder pero toda su boca se siente seca y su garganta rasposa, como desea probar algo de agua. Solo produce un gemido mientras intenta retroceder en vano.
-Que patético, no tomo mucho tiempo dejarte ver cómo eres en realidad-
"No tengas miedo" "No es real"
-Lamentable, solo eras un título, no eres nada - la reja se abre e Infinite lo sujeta por el cuello con demasiada fuerza, intenta luchar, apartar esas garras de él que solo provocan más marcas alrededor de su maltrecho cuello, pero no tiene fuerza, se siente peor que gelatina, le enferma ser tan impotente.
-Inútil-su risa es enfermiza, lo levanta hasta dejarlo de rodillas y presiona su mano libre contra su frente, no quiere, pero no puede controlar el temblor de su cuerpo, su cabeza comienza a doler, conoce bien ese dolor.
-Débil- quedan frente a frente, toda su atención en ese único ojo visible, ese rojo que lo perfora hasta entrar en lo profundo de su mente.
"No tengas miedo" "No es real"
Y todo se vuelve rojo, rojo, rojo…
Esta devuelta en aquella plaza, el día en que fallo, cuando decepciono a todos y los condeno a sufrir una guerra sin sentido por culpa de su incompetencia.
Su pequeño hermano, aterrado, observando todo. Le había fallado tan mal, lo había abandonado, dejándolo solo en el peor escenario posible. Lo extrañaba tanto…
-Débil-
Todos los fantasmas de su pasado, todos a quienes creyó jamás volver a ver, lo rodean y someten con facilidad con el chacal como líder.
-Débil-
Se creía insuperable, tanta arrogancia y confianza lo llevaron a ese punto.
Un dolor punzante en su costado lo doblega, no lo recuerda con claridad, pero puede ver la sangre a su alrededor, puede sentir como su cuerpo falla, como cae al asfalto mientras se ríen de él, mientras la gente grita horrorizada a lo lejos con el sonido de estallidos y bombas, y el solo puede preguntarse qué salió mal esa vez.
¿Qué hizo mal esa vez?
Y entonces está flotando, en un espacio negro, todo está en silencio y no sabe que pensar.
De pronto hay agua a su alrededor, sube lentamente como un remolino furioso y él quiere salir pero solo es jalado aún más abajo. Patalea, grita, pide por ayuda, le aterra el agua y no quiere morir, no de esa forma. Pero entonces se da cuenta, esta agua era más espesa, era más oscura, con olor nauseabundo, y de un tono carmín. Esta ahogándose en un mar de sangre en medio de la negrura más absoluta. No sabe porque, pero una parte consiente de su mente le dice que ya había estado antes ahí, que no debería de seguir temiendo, que esto era solo una alucinación recurrente que Infinite le hace tener, que no es real; no obstante lo vuelve a vivir como nuevo, lo vuelve a sentir como si fuese la primera vez, tan aterrado y confundido.
"No tengas miedo" "No es real"
Y escucha voces, provenir de todos lados, tan fuerte, tan cerca de él, todas gritan, sufren, chillan, balbucean, suplican.
-¿Los escuchas?, las voces de todos los que han muerto por tu culpa, les fallaste…-
¡NOO!
Está completamente sumergido en ese mar del horror, sus ojos cerrados, intenta sujetarse las orejas para callar en vano las voces, le es insoportable oírlas, es imposible para el no sentir culpa, no darle la razón a esa voz que lo acusa. Prefiere ahogarse llegados a este punto.
Siente que lo sujetan, manos en todo su cuerpo, no quiere hacerlo porque presiente lo que vera a continuación, y aun así abre sus ojos inseguro de lo que le espera, está temblando de nuevo; se arrepiente inmediatamente.
-Los lazos son débiles, frágiles, dolorosos….-
Sus amigos, su equipo, su familia, todos ellos, lo están rodeando, lo miran con cuencas vacías, carentes de alma, con un abismo oscuro que le reprocha la horrible verdad.
-Tú los mataste-
Y solo grita mientras intenta huir, siente que se ahoga pero no lo hace, sus pulmones arden al igual que sus ojos, siente como lo sujetan cada vez más fuerte, siente la ira, sabe que están todos enojados con él, decepcionados, odiándolo, lo siente en los jalones y gritos que le dan, en los reproches de culpa, en las preguntas sin respuesta, en la desesperanza de todo ese entorno en el que delira.
-Todo es tu culpa-
-Tú nos mataste-
-¿Por qué nos mataste?-
-¡TODO ES TU CULPA!-
-¡Fuiste inútil!-
-¡Nos fallaste!-
-Todos están muertos-
Todo arde dentro de él, solo quiere que termine todo, pues sabe que no importa cuánto suplique, él está condenado. Y aun así, solo quiere ser perdonado, solo quiere descansar, solo quiere respirar de nuevo.
"No tengas miedo" "No es real"
-P.. ….-su voz es tan débil, se sienten horribles las palabras en su boca.
Pero nada se detiene, solo continua más fuerte, más violentamente, mas tormentoso, mientras todo se funde en un rojo cada vez más oscuro, se siente cada vez más débil, hasta que deja de gritar, no le quedan fuerzas ni para seguir delirando, no puede más, solo siente como el rojo se vuelve más intenso, mas abrazador y se cierne sobre él, ve sus rostros todavía, enojados, tristes, agonizantes, aun puede sentirlos, pero solo hay rojo y rojo y rojo…
Y esta devuelta en la celda, una enfermiza risa es todo lo que queda.
Esta es la peor parte, cuando todo acaba, cuando está paralizado y ahogado en su asfixiante llanto lastimero, cuando intenta convencerse a si mismo de que nada de eso fue real, que solo fue una pesadilla, una vivida, muy encarnada pesadilla que lo deja al borde de la locura, porque el mantra en su mente ya no le sirve más, porque ya no tiene significado o quizás algo peor, quizás su significado se volvió demasiado efectivo.
Pues la mitad del tiempo ya no sabe que es real y que no, cada vez le es más difícil distinguirlo con claridad, ya ni siquiera sabe si el dolor en su cuerpo es real, si en verdad todo este tiempo no ha sido tan solo un delirio en su mente, una pesadilla que ha durado demasiado tiempo, pues a veces se siente que aún sigue alucinado en el mundo real, aun ve las manchas de sangre, aun puede sentir el agua arrastrándolo, el mar de sangre, aun puede oír lo gritos, aun puede sentir sus manos rodeándolo. Aun puede verlos.
Pero hay una cosa de la que aún está seguro y no puede durar, algo que es bastante real.
El sigue vivo; y no sabe si eso es bueno o malo a estas alturas.
Escucha su risa todavía al tiempo que lo estampa por completo en el piso –Me pregunto cuando caerás en el abismo, cuando te perderás por completo en el dolor, espero no sea pronto, sigues siendo entretenido para todos aquí- y siente como se aleja hasta escuchar el sonido de la compuerta cerrándose.
Se ha ido, lo que significa también el final de otro día, pues justo después de eso no le queda voluntad alguna para seguir manteniéndose despierto, por lo que no sabe si caer dormido o caer inconsciente, pero ambas cosas son buenas opciones, así puede sentir que puede huir al menos, que puede olvidarse de todo ese infierno.
Nuevamente el silencio, el sepulcral silencio de siempre, le angustia no saber cuánto tiempo ha pasado, el sentir como va perdiendo la esperanza de algún día salir de ahí, de ser rescatado y continuar aferrándose a su optimismo, a su desecho orgullo y confianza de siempre, aunque sospecha haberlo perdido hace mucho, sospecha que ya no es la esperanza para nadie más allá afuera.
Sospecha que ha dejado de ser Sonic The Hedgehog.
