DISCLAMER: LOS PERSONAJES NO SON MÍOS SON DE STEPHENIE MEYER Y LA HISTORIA ES UNA ADAPTACIÓN

BPOV

Bella Swan de tan solo veintiocho años había experimentado el miedo varias veces en su vida, pero esta hizo que todas las otras veces palidecieran. Ella sabía que en todos los trabajos se corrían riesgos. Conducir era peligroso, un coche te puede golpear al cruzar una calle e incluso podrías morir desangrada si te cortas con los cristales rotos de una ventana.

"Así es la vida". Se había convertido en su lema. Pero realmente nunca creyó que su trabajo sería realmente peligroso. En realidad no. ¿Qué cosa le podía pasar sirviendo comida y bebida? Hizo una lista mentalmente.

Podría resbalar y caerme o quemarme con la comida caliente. En el peor de los casos alguien podría dispararme en una fiesta pandillera. Pero esas posibilidades eran casi nulas cuando vivías en una pequeña ciudad en el norte de California.

Sin embargo... estaba aterrorizada. Ni en un millón de años, incluso con su salvaje imaginación, se había visto en esta situación.

Ella se quedó inmóvil, no importaba cuán fuerte le gritara interiormente a su cuerpo que se diera la vuelta y que corriera. Nop. Su cuerpo se negó a responder. Todos sus mejores intentos de enfrentarse a cualquier cosa, habían huido con su coraje. Se quedo inmóvil como una estatua. Con la boca abierta, pero sin gritar. Ni siquiera gimió. Nada. Su corazón latía con rapidez y casi no podía respirar. ¡Esto es una mierda!

Había oído que tu vida pasaba ante tus ojos cuando estabas a punto de morir. Ella no la estaba viendo. Nop. Sus ojos permanecían fijos en la mirada de un enorme hombre-bestia que le gruñía.

Él no era un hombre del todo, tenía dientes afilados y sus gruñidos eran parecidos a los de un animal. Era hermoso y al mismo tiempo era feroz. Era muy musculoso y media casi dos metros.

Sus brazos eran extremadamente musculosos y su pecho era muy ancho. Su piel tenía un bronceado dorado, pero era su pelo el que lo hacia tan hermoso. Era de un color rojizo- anaranjado con mechas rubias. Le llegaba hasta los hombros.

Su rostro casi parecía humano. Sus ojos eran del color del oro fundido, con súper-largas pestañas y tenían la forma de los de un gato. Su nariz era ancha y más plana de lo que había visto nunca. Su pómulos eran prominentes y su mentón fuerte y cuadrado. Sus labios carnosos estaban separados y revelaban sus dientes blancos y puntiagudos.

-"Aléjate de él Bella." le grito su jefe, Ted Armstrong. -"No hagas ningún movimiento brusco y ven hacia mí. Hazlo ahora."

¿Espera que me mueva? Comenzó a respirar de nuevo cuando sus pulmones se quejaron de la falta de oxígeno. Quería girar la cabeza para mirar a Ted, pero no pudo. No podía apartar

la mirada del enorme hombre-bestia que la estaba acechando con esos grandes y hermosos ojos de gato. Estaba enojado y le estaba gruñendo.

-"Maldita sea, Bella. Retrocede lentamente. Mira al suelo y ven hacia mí. Puedes hacerlo".

Ojalá pudiera hacerlo. Su cuerpo se negaba a cumplir sus órdenes. La única parte de su cuerpo que se movía era su pecho, al respirar.

-"Edward" dijo otro hombre en voz alta.- "Cálmate y aléjate de la hembra. No te esta retando. Esta cagada de miedo."La nueva voz tenía un tono fuerte, profundo y parecía enfadado.

El hombre-bestia gruñó otra vez y dio otro paso hacia Bella.

Quería correr, pero parecía que sus piernas estaban clavadas en el suelo. Trató de apartar la mirada de esos ojos dorados, pero no pudo romper la conexión. Todo el mundo había oído hablar de las nuevas especies. Cualquier persona que hubiera leído un periódico o hubiera visto la televisión sabía que los humanos que habían trabajado en Industrias Mercile habían experimentado con ellos. Y que los sobrevivientes de las instalaciones habían sido liberados.

Mierda, pensó. Obviamente es una nueva especie.

Ella sabía que hombres y mujeres habían sido alterados físicamente con ADN animal. El hombre que la estaba acechando no era normal. Tenía el aspecto de un hombre... pero no lo era.

-"Que alguien traiga una pistola de tranquilizantes." dijo una mujer que parecía asustada.- "Ahora. Moveos."

-"Edward" Dijo un hombre nuevo con voz profunda.-"Escúchame, hombre. Ella no tenía intención de traspasar tu territorio. Se perdió porque alguien se equivoco al darle el mapa. Sabes que Carlisle ha contratado una empresa de catering. Ella sólo vino aquí para servir la comida. Esta aterrorizada. No te esta retando. Ella no puedo apartar la mirada de ti porque está congelada por el miedo. Cálmate y da marcha atrás para que ella se vaya."

Carlisle Cullen era el líder de la Organización de las Nuevas Especies. Había comprado el antiguo balneario y todas las tierras a su alrededor para que su pueblo viviera. Ahora se llamaba La Reserva. También era su portavoz y el que hacia todas las entrevistas a la televisión. Había contratado el servicio del catering de Ted para la Reserva y así es como Bella había terminado en el lugar equivocado.

Tragó saliva, al menos su mente seguía funcionando y podía seguir la conversación de la que dependía su vida.

-"¿Me oyes, Edward? ¿Sabes lo molesto que Carlisle estará si la hieres? Se supone que debemos hacer que las personas que viven en la ciudad se sientan cómodas con nosotros aquí. Nos culparan a todos nosotros si atacas a uno de ellos."suspiró el hombre de la voz profunda.- "Déjame entrar a por ella. ¿De acuerdo? ¿Puedo entrar en tu patio para llevármela? "

-"No," gruñó el hombre-bestia. Echó hacia atrás la cabeza y un rugido ensordecedor retumbo por todo el bosque.

Bella se movió finalmente hacia la puerta por donde había entrado. En sus prisas, tropezó y cayó de rodillas. Había reconocido su rugido. Estaba segura de que esa nueva especie era un gran felino. Por el color de su pelo, su nariz ancha y esos los dientes afilados, supuso que era un león. Mierda. Ella se quedó de rodillas en el suelo, mirándole completamente aterrorizada.

-"Mantén la calma", ordeno el hombre de voz profunda.- "Háblame, Edward. De lo contrario alguien te va a poner un tranquilizante en el culo y sé lo mucho que eso te va a cabrear".

El hombre-bestia tenía un nombre, aunque no era uno humano o normal. ¿Qué clase de nombre es Edward? Ella sabía que significaba valiente, algo que ella no era en ese momento. Deseó realmente no haber entrado allí.

Edward aparto la mirada de Bella, para mirar a alguien que estaba detrás de ella.-"Que no me disparen." El tono amenazante en su voz era fuerte y claro.

Hubo un profundo suspiro. -"Vamos, deja que se vaya. ¿Qué te hizo ella? ¿Te dijo algo antes de atravesar tu puerta? Ella no sabía que esta es tu casa. Se le dio mal el mapa. Estoy seguro de que lo único que hizo fue salir de la camioneta y caminar hacia la puerta de tu casa. ¿Por que estas tan enfadado?"

-"Ella está aquí, Emmet. Eso es suficiente."Edward gruñó.

-"Fue un accidente." Emmet trató de ser lógico.

-"Alguien de los nuestros la ha jodido. Es nuestro error. No nos dimos cuenta de lo que había pasado hasta que ella apareció. Ella llego antes que Ted Armstrong, sabes que él se encarga del servicio de catering. Él ha estado aquí un par de veces antes y se dio cuenta de que el mapa estaba equivocado cuando le echó un vistazo. Llamamos a la puerta de inmediato, pero me informaron que la furgoneta ya la había atravesado. Ahora todos estamos aquí. Vamos Edward, ya la has aterrorizado lo suficiente. ¿Recuerdas la charla de Carlisle acerca de intentar encajar en este mundo? Dios sabe que tenemos que hacerlo. No es muy educado asustar a los seres humanos."

-"En realidad no la va a lastimar, ¿Lo hará?" dijo Ted en voz alta. Ella supo en ese momento que la cosas pintaban mal, ya que su jefe nunca perdía la calma.- "Quiero decir,

¡Jesús! ¿Era una broma? "

Emmet suavemente maldijo.- "Estoy seguro de que estaba bromeando." El tono de su voz no convenció en absoluto a Bella.- "Entonces, ¿qué dices Edward? Ella podrá salir si tú retrocedes un poco. ¿Me dejas entrar a por ella? Sólo será un segundo. Entrare, la agarrare y saldremos."

Edward volvió a gruñir y su mirada volvió a Bella. Ella tragó saliva y parpadeó. Respiró nuevamente. Sus piernas se negaban a responder. El hombre-bestia se detuvo a unos metros de ella y sólo la miraba. Eso es un progreso, ¿no? Dios, eso espero.

Ella abrió la boca para intentar pedirle disculpas por entrar sin su autorización, pero ninguna palabra salió de sus labios. Maldita sea. Siempre había pensado que reaccionaria de otra forma. Siempre había sido una listilla que tenía respuestas para todo. Se había ganado la reputación de ser una bocazas. Obviamente, estaba equivocada. Jamás se habría imaginado que estaría frente a un hombre-bestia con dientes afilados y ojos de gato, que además, rugía.

-"Quédate ahí", amenazó Edward. Inhaló lentamente, su mirada aún clavada en Bella. Dio otro paso hacia ella.

-"Edward" Emmet, el hombre de la voz profunda, gritó.- "Déjala. No te acerques más. Maldita sea, no hagas esto."

Edward giró la cabeza hacia un lado, le mostró los afilados dientes y gruñó amenazadoramente y se centró de nuevo en Bella.

-"Ve a por ella", exigió Ted.- "Eres casi tan grande como él. Sácala de ahí".

Emmet soltó una palabrota. -"No puedo. Me mataría en un latido del corazón. Es uno de los hijos de puta más fuertes que tenemos en la reserva. Por eso está aquí y por eso Carlisle compró este lugar. Hay unos cuantos de los nuestros que no son precisamente... amables. Las cosas se pondrán peor si entro ahí, nos matara a los dos."

-"Sedarlo", susurró una mujer en voz baja.

-"No puedo" explicó un varón. -"No han traído todavía la pistola de los tranquilizantes."

-"Usad vuestras armas " ordenó la mujer, más fuerte. -"No podemos permitir que la mate.

¡Dios mío! ¿Puedes imaginarte lo que esto os hará públicamente? "

-"No se le va a disparar a nadie " dijo Emmet.-"Edward" Hizo una pausa-."Dime por qué estás tan enojado con la hembra. Es pequeña. ¿La ves como una amenaza? Es una hembra humana inocente. Ella no quería insultarte o invadir tu espacio. Habla conmigo, maldita sea. Sólo dime que está pasando dentro de tu cabeza."

Edward volvió la cabeza y aparto, una vez más, su intensa mirada de Bella. Cerró los ojos y respiró profundamente. Los abrió de golpe y miró fijamente a alguien que estaba detrás de Bella.-"No la voy a matar."

-"Gracias a Dios", dijo Ted y gimió.

-"¿Sólo querías asustarla?" El alivio era evidente en la voz de Emmet. -"Bueno, hiciste un buen trabajo. Déjala ir ahora" la mirada exótica Edward se clavo de nuevo en Bella mientras inhalaba de nuevo. Él gruño bajo en su garganta y desvió la mirada de nuevo a Emmet. -"No. Ella se queda. Tú te vas."

-"Sabes que no puedo hacer eso", dijo Emmet con calma.-"¿Qué pasa hombre? ¿Cuál es el problema?"

Edward gruñó otra vez y dio un par de pasos hacia Bella. Ella dejó de respirar. Esos ojos de gato volvieron a fijarse en ella. De pronto se puso a cuatro patas delante de ella, olfateó de nuevo e hizo un sonido que no había oído antes. No era exactamente un gruñido, se parecía más a un brusco ronroneo.

-"Oh mierda," maldijo Tiger.- "Edward. No lo hagas, hombre."

Edward miro amenazadoramente a Emmet. Ella pudo oler su olor masculino ya que él estaba lo suficiente cerca. Respiro profundamente y aguanto la respiración, ya que no la estaba mirando. Ella bajó la mirada. Era grande, incluso estando agachado frente a ella. Llevaba vaqueros y una camiseta, pero no llevaba zapatos. El tipo tenía las manos y los pies enormes. Él se acercó más a ella. Ella podría tocarle si moviera una mano, pero no lo hizo. Se quedo inmóvil sobre sus rodillas.

-"¿Qué está haciendo ahora?" la voz de Ted reflejaba su pánico.

-"No preguntes," dijo Tiger. -"Edward, vamos hombre. ¿Qué estás haciendo? Se lo que estas pensando. No te gustan las humanas, además, ella es muy poca cosa".

Edward parpadeó.- "Ella está en celo."

-"Oh maldito infierno," maldijo Emmet. Edward gruñó.-"¡Hijo de puta!" Maldijo Emmet más fuerte. -"Ted, te dije que te asegurases de que ninguna de tus mujeres estuviera ovulando. Maldita sea. No me extraña que él este tan loco".

-"¿Cómo iba yo a saberlo?" Farfulló Ted.- "¿Sabes cuántas demandas por acoso sexual me pondrían si les pregunto sobre eso? Vamos. ¿Y como en el infierno él puede saberlo Emmet?

¿Cómo? "

Emmet maldijo de nuevo.-"Lo sabemos, Ted. Te dije que podemos olerlo a un kilómetro de distancia y te dije que algunos de nuestros hombres reaccionan mal a ese olor. Estoy en contra del viento, así que no puedo olerla. Pero si él dice que está ovulando, confía en mí,

lo esta. Es un problema. No me extraña que él este actuando de esta manera." hizo una pausa. -"¿Quién estaba de guardia cuando ella entro?"

-"Mike". Dijo un hombre en voz baja.- "Es primate y su sentido del olfato no es tan bueno. Obviamente, él no la olio."

-"¿Qué pasara si está ovulando? ¿Es por eso que él quiere matarla? "dijo la mujer.- "¿Se vuelve loco con el olor de la sangre como un tiburón?"

Emmet se quedó en silencio durante unos largos segundos.-"Ella no esta sangrando. Como mujer deberías saber que una cosa es la menstruación y otra la ovulación. Ella está ovulando. Él no quiere matarla. Él quiere criar con ella."

-"Gracias a Dios". La mujer se echó a reír. -"Yo pensé que la iba a hacer pedazos."

-"Marcy" gritó Ted. -"¿Cómo puedes reírte de esto? No es gracioso. Estamos aliviados porque no este pensando en matarla, pero ¿has oído lo que dijo Emmet? Tenemos que sacarla de allí."

-"¿Está casada?", Preguntó Emmet.

-No." Ted vaciló. -"Espera un minuto. No va a pasar nada entre ellos. Sácala de ahí."

Bella se quedó mirando el perfil de la nueva especie. No quería matarla. Quería criar con ella. Ella todavía estaba en shock. Dejó que su mirada recorriera al enorme hombre-bestia, desde la cabeza hasta las rodillas y se estremeció. Ella había sido horrible con las matemáticas en la escuela, pero sabía sumar dos más dos.

El cuerpo del chico era casi el doble que el de ella y no había manera de que una relación física fuera posible entre ellos. Y además de eso-¿En que diablos estoy pensando? Quería gritar para pedir ayuda pero nada salió de su boca. ¡Estoy jodida! ¡NO! No digas eso. Estoy en un buen lío. Si. Eso está mejor.

-"No puedo", explicó Emmet.- "Él la protegerá, si uno de nosotros intenta acercarse a ellos. Un animal realmente protegería su juguete favorito. Bueno, eso es lo que tenemos aquí."

Emmet permaneció en silencio durante un minuto entero. Nadie habló. Por último, decidió enfocar la situación de otra forma.

-"Edward. Puedo encontrar a otra que este dispuesta a ocupar su lugar. Tienes que dejarla ir. Ella no es una nueva especie, es humana y frágil. Mira que poca cosa es. Es insignificante, es una mujer realmente enana. Me doy cuenta de que huele muy bien e infiernos también es atractiva, pero ella es humana. Hace unas semanas, mientras nos tomábamos unos refrescos, estuvimos hablando de lo frágiles que son. Nosotros no lo hacemos con ellas,

¿recuerdas? Déjala que se vaya y llamare a una de nuestras hembras. Una de ellas estaría más que feliz de ocupar su lugar."

-"Mía", gruñó Edward.

-"Mierda." gimió Emmet.-"¿Dónde está ese tranquilizante? Vamos a necesitarlo rápidamente".

-"Ya voy, Bella", gritó Ted.

-"No", le gritó Emmet."Él te destrozara".

-"¡Pues haz algo!", exigió Ted.-"No voy a quedarme mirando mientras esa….persona la

viola".

Edward volvió la cabeza. Su cara estaba cerca de la de Bella. Ella le miró a los ojos. A corta distancia era increíblemente hermoso. Ella vio los remolinos de color oro en el interior de sus ojos.

Sus pestañas eran muy gruesas, de color naranja- rojizo y largo. Edward estaba sobre sus manos y rodillas, Bella estaba de rodillas sobre la hierba y aun así, sus caras quedaron a la misma altura. Edwasrd tenía la boca cerrada mientras inhalaba otra vez. Un suave ronroneo salió de su garganta. Él solo la miraba.

Muévete, maldita sea. Ordenó a su cuerpo de nuevo, pero no le hizo caso. Edward alzó una de sus grandes manos y ella vio sus uñas. Eran más gruesas de lo normal, pero del tamaño de un humano. Muy lentamente sus dedos le apartaron el pelo de la mejilla. Sus dedos acariciaron su rostro. Las puntas eran callosas. La piel del cuerpo se le puso de gallina. Su tacto se sentía raro, pero no era desagradable. Le acaricio el pelo sobre su hombro y después deslizo su mano hasta su cintura.

-"Hermosa", gruñó en voz baja. -"Tan hermosa".

Ella tragó saliva.-"Esto-" Su voz se quebró.-"Gracias" consiguió decir en un susurro.

No sabía que era lo que le resultaba hermoso a él. ¿Su pelo largo o su cara? No importa Al menos había sido capaz de hablar, aunque apenas fuera un susurro. Esperaba ser capaz de gritar cuando lo necesitara. Y eso seria pronto, ya que este chico grande, quería tener sexo con ella.

Edward cerró los ojos y respiro profundamente.-"Hueles tan bien. A fresas y a miel. Me encantan." gruño suavemente en su garganta. Abrió los ojos.-"No tengas miedo. Nunca te haría daño Bella". Él se acerco más a ella.

A Bella le latía el corazón muy rápido, cerró los ojos cuando su pelo le rozó la cara y se puso rígida cuando le rozo la mejilla con la suya. Su piel se sentía caliente y su aliento le acaricio el cuello.

¿Qué está haciendo ahora? Parte de su miedo disminuyo cuando le dijo que no iba a hacerle daño. Ella se sobresaltó un poco cuando él lamió el cuello.

-"Uh," es lo único que consiguió decir.

La sensación era diferente a lo que antes había experimentado. Su lengua tenía una textura ligeramente rugosa, pero no era áspera. Era extrañamente erótico. Su cuerpo tembló cuando sintió sus dientes afilados rozándole la piel. Esta sensación era extrañamente seductora.

-"Silencio" le susurró mientras su lengua y sus dientes jugaban con la curva de su hombro. - "No voy a hacerte daño."

-"¿Qué está haciendo?" dijo Ted bastante alarmado.- "Haz que se detenga."

-"¿Dónde está la pistola tranquilizantes?" dijo Marcy.

-"Que todo el mundo cierre la boca" exigió Emmet. -"Él no va a lastimarla. Vamos a hacerle enojar si no guardamos silencio."

El sonido de un vehículo que se aproximaba rompió el silencio. Un gruñido salió de los labios que estaban sobre al cuello de Bella. Ella abrió los ojos. Edward giro la cabeza hacia el vehículo y mostró los dientes afilados. Ella gimió al verlos. La agarro de la cintura más fuerte, pero sin hacerle daño.

Ella jadeó de repente cuando envolvió a su alrededor el otro brazo y se puso de pie. La mantuvo apretada contra su pecho y sus rostros quedaron a la misma altura.

Bella miró al hombre, parecía estar muy enojado y de repente otro rugido salió de sus labios. Él la sostuvo contra su cuerpo y huyó del patio.

EPOV

Mía. Rugía Edward una y otra vez en su cabeza. Mía. Mía. Mía.

Se movió más rápido para llevarla al interior de su casa. No iban a apartarla de su lado. Lucharía hasta la muerte por mantenerla y mataría a cualquiera que tratara de arrancarla de sus brazos. Su aroma le inundó la nariz. Su cuerpo la necesitaba y nada más le importaba.

Ella es humana. Ella no es la compañera que tenía en mente o la que pensé que quería. Las cosas cambian. No importa. Ella es toda mía.

Echó un vistazo a Emmet y a las dos especies que estaban con él, para asegurarse de que no invadirían su territorio. El macho humano tenía la cara roja y estaba agarrado a la valla, como si quisiera saltarla. La mujer estaba con la boca abierta, como si fuera a gritar. Sabía que él los horrorizaba pero le importaba un comino. Ellos no representaban ninguna amenaza para él. Tendría que luchar con las nuevas especies, si le atacaban. Él lo haría. No iba dejar ir a la mujer. ¡Mía!

Su brazo se apretó alrededor de la mujer, con cuidando de no aplastarla. Ella no luchaba. Casi parecía dócil entre sus brazos, como si también supiera que ella le pertenecía. Tenía la esperanza de que le deseara tanto como él la deseaba a ella. Sabía que no estaba siendo razonable, pero no le importaba. Ella olía maravillosamente y quería poder mirar su rostro delicado para siempre. El sostenerla entre sus brazos hizo que su determinación por mantenerla a su lado se volviera más fuerte.

La imagen de ella desnuda en su cama y de poder explorar cada centímetro de su piel hizo que su polla se endureciera dolorosamente.

Podre hablar con ella, podre abrazarla. La convenceré de que seremos felices juntos. Puedo hacerlo. Ella querrá quedarse. Ella tiene que hacerlo. No quiero seguir estando solo. Mía. Mía. Mía. Ella me pertenece.

No tenía ni idea de cómo conseguirlo. Pero era un hombre fuerte, decidido y sabio que podría conseguir cualquier cosa ahora que era libre. Se había pasado toda la vida encerrado en una húmeda celda, sufriendo la mayor parte del tiempo y siempre tan solo. La idea de tener una compañera, alguien con quien poder hablar, con quien compartir su vida, se había convertido en su último sueño.

La abrazó con más ternura y juro protegerla con su vida. No permitiría que nadie la alejara de él. No tenía porque tener sentido. Ella estaba en sus brazos y él no estaba dispuesto a soltarla. De alguna manera, lograría convencerla de que él era su hombre.

Una vez había soñado con vivir fuera de esas cuatro paredes hormigón y lo había conseguido. Cualquier cosa era posible. Inhaló su maravilloso aroma femenino y la apretó más firmemente contra su cuerpo. Solo una palabra se repetía en su cabeza.

¡Mia!

Espero que lo disfruten ^^ AMOOOO a mi EDWARD POSESIVO Y TIERNO