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Aquella noche cuando Sasuke y Deidara se marcharon para tomar unas copas con los chicos, Sakura aprovechó para hacer sus compras de Navidad en Internet. Tenía muy claro que era lo que quería regalar a cada una de las personas que le alegraban la vida y aquel era el mejor momento.

Sobre las once y veinte de la noche, Sasuke llegó al Loop con un Deidara que sonreía encantado. Era consciente de que sus compañeros reaccionarían de un modo u otro ante su amaneramiento. Era de esperar. Pero también les conocía y sabía que aquello no supondría ningún problema. Una vez traspasaron la puerta del local, Sasuke señaló hacia el grupo del fondo. Allí estaban sus amigos. Deidara escaneó con la mirada a todos los miembros y esbozó una gran sonrisa, se retiró su glamuroso flequillo de la frente y dijo:

Oh, my God... ¡Cuánta barbaridad junta!

Aquel comentario hizo sonreír a Sasuke. Cruzaron el local y llegaron hasta donde se encontraban sus compañeros que al verle le saludaron, aunque no les pasó desapercibido el joven de mechas color pistacho, al que miraron de arriba abajo extrañados.

—Os presento a Deidara —dijo Sasuke con tranquilidad—. Él es el primo de Sakura la...

—La morenaza que me levantaste, ¿verdad? —acabó Naruto apoyado en la barra.

—Exacto —asintió Sasuke.

Tras intercambiar una significativa mirada. Sasuke continuó presentando a Deidara al resto de hombres.

—¿Ese Atila con cara de peligro también le tiró los trastos a mi prima?

Sasuke miro a Naruto y sonrió.

—Por el amor de Diorr, ¡qué suerte tiene la puñetera!

Diez minutos después Deidara hablaba animadamente con Suigetsu y Sasuke, hasta que reparó en uno de los camareros del local y cuchicheó animado:

—Uis nenes, ese guapo camarero, el de la camisa chocolate de Dolce & Gabbana, y los pantalones Versace de color blanco roto, entiende más que yo.

Suigetsu y Sasuke miraron hacia la barra.

—Te equivocas. Jesús no... —dijo Sasuke.

—Ojo de loca no se equivoca —insistió Deidara.

Dos segundos después le pareció escuchar un comentario sobre él que le obligó a darse la vuelta y moviendo las manos con exageración y poniendo pose de diva divina preguntó:

—Perdona rey Midas, ¿qué has dicho?

—¿Me hablas a mi, palomita? —preguntó Naruto.

Colocándose el fular beige con glamour sobre los hombros, Deidara le clavó la mirada y respondió.

—Te he escuchado decir algo sobre mí, y como veo que te intereso tanto solo me queda decirte una cosa: no tengo novio. ¿Te interesa el puesto?

Los hombres se carcajearon por aquello y Naruto, molesto por la mofa de sus compañeros, apoyándose en la barra preguntó en actitud chulesca:

—¿Eso es una proposición para mí, palomita?

—Sí, primate. En este momento, only para ti.

Sasuke se sentía incómodo ante la escena. Sabía que la presencia de Deidara ocasionaría algún comentario, pero nunca pensó que terminaría en disputa. Por ello, poniéndose en medio de aquellos dos, dijo alto y claro:

—Naruto, estamos aquí para pasar un rato divertido, no para ocasionar problemas. Y tú, Deidara..., déjalo pasar.

Pero el glamuroso joven no estaba dispuesto a callar.

—Pues va a ser que no my love. Esta... Mariliendre y sus heteropetardas han dicho algo que yo estoy dispuesto a aclarar.

—¡¿Mariliendre?! —se mofaron varios.

—¡¿Heteropetardas?! —se carcajeó Suigetsu divertido.

—No me cabreéis más —gruñó Naruto ofendido—. Y tú deja de decir mariconadas o al final tendrás problemas.

—Uis..., ¡qué salado! —rio Deidara—. Pero déjame decirte que ahora entiendo por qué mi prima eligió al divino antes que a ti. Tú eres demasiado corto de sesera para una woman como ella.

Todos volvieron a reír, y Naruto siseó.

—Sasuke, ¿qué tal si te llevas a la nena esta de aquí antes de que tenga problemas? Si sigue por ese camino, voy a tener que sobarle los morritos con mis puños.

Sasuke fue a hablar pero Deidara, acercándose a Naruto, le miró con gesto serio e indicó:

—No me asustan ni tus músculos, ni tus puñitos, ni tu divina cara de machote español. Y ¿sabes por qué? Pues simplemente porque en peores rodeos me he encontrado con tipos como tú y nunca me he callado. Vamos, para que te enteres, soy gay pero si tengo que sacar mis afiladas uñitas de gata siamesa, las saco. ¿Me has oído Mariliendre?

Sorprendido por aquella declaración y, sintiéndose humillado al ver que todos se reían Naruto bufó:

—¿Qué me has vuelto a llamar?

—Mariliendre y, por favor, ¿podrías repetir lo que has dicho hace unos minutos para que podamos acabar ya con esto?

Naruto, al sentir las miradas de todos clavándose en él, se envalentonó.

—Mira, palomita, no te voy a mentir porque no es mi estilo. Acababa de decir, que tú no habías salido del armario, porque a ti te habían echado a patadas.

Todos se carcajearon, incluso Deidara. Aquel tipo de comentario homófono era muy de machitos.

—¿Sabes, Mariliendre? Con lo bueno que estás, pensé que serias más original.

—No me llames Mariliendre —protestó aquel. Conocía a sus compañeros y sabía que aquel mote le perseguiría el resto de sus días.

—No me llames tú a mi palomita. El que sea gay no significa que tú puedas llamarme como te dé la gana. Por lo tanto, si no quieres que yo te llame Mariliendre, ya sabes ¡llámame Deidara! Y, en cuanto a lo del armario, oh, my God!, nunca lo he necesitado. ¿Tú si?

Naruto, con una mirada asesina, respondió dispuesto a partirle la cara.

—Me gustan las mujeres más que respirar y...

—Qué curioso, a mí me ocurre lo mismo pero con los hombres —gritó Deidara—. Es más, si yo fuera tú, me enamoraría de mí. ¿Y sabes por qué inútil? —al escuchar la risotada de todos continuó—: pues porque soy más hombre que lo que tú podrías llegar a ser, y más mujer de lo que tú nunca serás.

Aquel comentario volvió a hacer reír a todos y Konohamaru le preguntó:

—Tío, ¿sigues vivo? —le preguntó Konohamaru a su colega.

Naruto miró a Sasuke, quien le pidió precaución con un gesto. Era consciente que todo aquello lo había provocado él mismo con sus comentarios y solo había una forma de solucionarlo. Con gesto tosco, cogió dos cervezas del barril de hielo que había a su lado y, retándole con la mirada, se acercó al joven que se había atrevido a desafiarle. Le tendió una de las cervezas y dijo:

—No soy un completo inútil, Deidara. Por lo menos sirvo para dar mal ejemplo. —Y, tras chocar su cerveza con la de aquél, murmuró—: Te pido disculpas por mi comportamiento. En ocasiones soy un bocazas y esta ha sido una de ellas.

—Ay que monooooooooo. Es que es para comerteeeeeeee —gritó Deidara. Y, brindando de nuevo con él añadió divertido—: Disculpas aceptadas, guapetón.

—Bravo, Mariliendre. Creo que por primera vez me siento orgulloso de ti —se mofó Suigetsu sorprendido.

—¡Capullo! —rio Naruto dándole un puñetazo en el hombro.

Oh, my God... Cuando habláis con esas terribles palabrotas de machotes, ¡me ponéis un montón! ¡Qué sexys!

—No me jodas —soltó Konohamaru. Y todos comenzaron a blasfemar.

—Por el amor de my life, ¡me acabo de enamorar! —y al ver que todos le miraban de nuevo aclaró inmediatamente—: Se dice el pecado, pero no el pecador. Pero tranquilos machomenes, ya sé que sois heteros de los de verdad, os digo como a mi Sasuke, si alguna vez queréis probar algo divine, llamadme.

—Sigue viviendo en las nubes —sonrió Sasuke.

—Vivir en las nubes no es lo malo, my love, lo terrible es bajar —se mofó Deidara, haciendo sonreír a todos.