DISCLAMER: LOS PERSONAJES NO SON MÍOS SON DE STEPHENIE MEYER Y LA HISTORIA ES UNA ADAPTACIÓN

BPOV

Bella se había quedado dormida en algún momento, pero se despertó cuando dos hombres le quitaron las cadenas. La arrastraron hasta un cuarto de baño. Para humillarla, se negaron a darle algo de privacidad, la miraron de reojo mientras orinaba. No tuvo otra opción.

Uno de ellos le amenazo con pegarle si no lo hacía. La agarraron de los brazos y la arrastraron hasta una furgoneta blanca. El sol ya se había puesto, supo que había estado inconsciente durante horas. Los dos hombres la sujetaron de las muñecas y le amenazaron con golpearle si se resistía. Solo tuvo que mirarles a la cara, para saber que lo harían. Sus miradas eran frías y sus conductas crueles.

Le pusieron un collar metálico alrededor de la garganta y la encerraron en la jaula grande, en la parte trasera de la camioneta. Le encadenaron los pies. Estaba aterrorizada ¿Por qué tenían una jaula dentro de la camioneta? Tocó las barras de metal, eran muy gruesas, nadie conseguiría romperlas.

Uno de los hombres salió y el otro se quedó con ella. Encendió la luz del techo para mirarla, sonreía. El otro hombre se subió en el asiento del conductor y encendió el motor. Las lágrimas llenaron sus ojos, tenía miedo y no sienta bien por culpa de lo que le habían inyectado. Tenía dolor de cabeza, sentía la lengua un poco hinchada y casi no podía moverse.

-"A nadie le importa tus lágrimas" el hombre se rio. -"A nadie le importa si lloras".

-"¿Por qué haces esto?" Bella odio que le temblara la voz.-"¿Quiénes sois?"

-"¿Por qué? Porque follaste con un animal y no te mato. Por eso. El médico quiere que ver si al 927 le interesa montarte. Sera mejor que le gustes. Créeme. Te matara si no se siente atraído por ti. Será divertido ver cualquiera de las dos cosas".

El hombre que conducía se echó a reír.-"Dudo que a ella le parezca divertido".

El hombre junto a ella se echó a reír de nuevo.-"Si. Es verdad". Sus ojos brillaban de alegría.-"¿Quieres saber lo que te pasara cuando te saquemos de esta jaula?. El médico te atara encima de una mesa e inundara tu sistema con hormonas y medicamentos para que puedas concebir. Después, te meteremos con él, para que pueda follarte. El médico quiere que te quedes embarazada de esa bestia. Puede que lo consiga en unas pocas semanas o puede que tarde varios meses."

El conductor volvió a reír.-"Eso si él la acepta. No tengo muchas esperanzas. Mató a las dos mujeres que encerramos con él. La última me gustaba. Tenía un buen culo. Casi lloré cuando le rompió el cuello y la tiró contra la puerta. Tal vez, a la bestia le gusten más los hombres."

-"Esa estaba muy buena." El hombre junto a ella le frunció el ceño.-"Esta es un linda pero la otra era un bombom. Yo a esta no me la tiraría. Creo que el médico se ha equivocado esta vez. La bestia la matará rápido".

-"Quién sabe", Suspiró el conductor. -"Tal vez la teoría del médico es correcta y la acepta porque follo con uno de ellos y huele como él. Ellos no matan a sus propias mujeres. También esta seguro de que si consiguió atraer a uno de ellos, atraerá a otro. Lo sabremos pronto."

-"Por favor" rogó Bella. -"Déjame ir. Tengo un montón de dinero" mintió.-"Mi abuela murió y me dejó dos millones de dólares. Te lo daré todo si me llevas a un banco".

El tipo la observo. Bella asintió con la cabeza y le ofreció una mirada de estoy-hablando- totalmente-en-serio, la misma que utilizaba con su abuela, cuando era adolescente.

-"Te daré hasta el último centavo, a los dos, si me dejáis ir."

-"No te lo pienses Mike", le advirtió el conductor.-"Sabes que no podrás gastarte el dinero si estás muerto. El médico pondría una recompensa por tu cabeza."

Mike suspiró, la miro.-"¡Cierra la puta boca, perra! No digas ni una palabra. No puedes sobornarme. Pete tiene razón. Nos matarían. Ni siquiera intentes suplicar. No nos dieron este trabajo por la calidez de nuestros corazones". Él resopló.-"¿No es así Pete?"

-"Así es.", Se rió Pete, el conductor.-"Corazones cálidos. Eres muy gracioso."

-"¿Cuánto tiempo falta para que lleguemos allí?"

-"Unos diez minutos. Me gustaría estar en Colorado. Aquí hace demasiado calor. No sé por qué el doctor ha trasladado al 927. Podríamos haberla llevado allí."

-"Quiere venirse a vivir aquí. No me preguntes por qué. Tal vez por estar más cerca de ellos."Mike se encogió de hombros.-"Tal vez él quiere observarlos de cerca. Puede que no quisiera trasladarla a ella por miedo a que su aroma cambiara. No podríamos montarla en un avión. Tendríamos que conducir hasta allí. El mes que viene, tenemos que traer a otros diez animales."

-"Mierda. No me lo recuerdes. El transporte del 927 ya fue bastante malo. Ese hijo de puta se despertó antes de que llegáramos. Destrozo una esquina de la jaula antes de pudiera dispararle de nuevo. Casi me cague en los pantalones cuando le vi moverse. Lo drogue como para que durmiera todo el día, pero se despertó a las cinco horas. Pensé que íbamos a quedarnos sin sedantes".

Bella volvió la cabeza y examino la jaula. Efectivamente, una de las esquinas de la jaula estaba un poco doblada. La jaula podría albergar fácilmente a un gran oso. El vehículo era del tamaño de una camioneta comercial. Ella lo sabía porque conducía una en su trabajo. La jaula ocupaba la mitad de la camioneta. Los barrotes eran muy gruesos y sin embargo, el 927 había conseguido doblarlos. Se estremeció. Cuando Las nuevas especies fueron liberados cambiaron sus números por nombres. Eso significaba

Oh, Dios mío! Hay otra instalación de pruebas. -"¿Mercile esta detrás de esto? trabajáis para ellos, ¿no?"

El matón le sonrió, pero no dijo nada. Su silencio confirmo sus sospechas. Industrias Mercile había sido destruida, pero había leído los periódicos, que algunos de los que trabajaban allí, habían escapado. El médico que la había secuestrado, seguramente, seguía trabajando para Mercile, por lo tanto, estos hombres también. Ellos habían torturado, sin piedad y durante décadas a las nuevas especies. Ahora la tenían a ella.

-"No os saldréis con la vuestra." Su voz tembló.

-"¿Escuchaste Pete?" Mike sonrió con frialdad.-"Perra, nunca nos atraparan porque somos los mejores".

Pete volvió la cabeza para mirar hacia atrás.-"En lugar de hacer amenazas, deberías rezar. Reza para que le gustes al 927. Mato a las dos mujeres que metimos en su celda."

Pensaban dejarla con la Nueva Especie que había doblado los barrotes. El médico creía que no la mataría porque olía a Edward. El médico pensaba que porque Edward sentía atraído por ella, la otra nueva especie también lo haría. Ella pensaba que no.

Al principio Edward sólo la deseo porque estado ovulando. No fue hasta después de pasar tiempo con ella, que él quiso mantenerla a su lado. Se había enamorado. Por otra parte Edward era libre, había aprendido que no todos los seres humanos pensaban que ellos no eran más que animales a los que hacerles daño.

El 924 probablemente no conocía la bondad de un ser humano. Ese pensamiento le hizo cerrar los ojos para contener las lágrimas. Tenía que recordarlo todo, por si sobrevivía. Habían dicho que traerían a otras diez nuevas especies. Que las transportarían desde Colorado, por lo que allí era donde estaba la otra instalación de pruebas. Se tranquilizó un poco y se obligo a concentrarse en esa información.

Edward trataría de encontrarla, él no se rendiría y seguramente se daría cuenta de que el abogado la había secuestrado. Tal vez tratara de huir del estado. Tal vez la policía lo capturase y les dijera donde estaba. Ella se aferró a esa esperanza.

-"No te duermas", Mike le ordenó. -"Casi llegamos".

Ella abrió los ojos y lo miró.-"Espero que ardas en el infierno."

Él se inclinó hacia delante y levanto el puño.-"¿Quieres vivir un pequeño infierno?"

-"No", ordenó a Pete desde la parte frontal. -"Ya oíste lo que el médico nos dijo antes de irse. No debemos herirla o tocarla, a menos que sea absolutamente necesario. Esta cagada de miedo y te esta provocando para que la mates. ¿Puedes culparla?" se rió.-"Si estuviera en su pellejo yo también te rogaría."

Mike dejó caer su puño y se echó hacia atrás.-"Si. Preferiría morir antes de que una de esas bestias me follara. ¿Quieres que apostemos? Veinte dólares a que la mata".

El conductor vaciló.-"Por supuesto. Acepto la apuesta. El médico es muy inteligente y estoy seguro que esa bestia querrá follarla cuando la huela. Ya estamos aquí".

-"Fantástico." Mike sonrió a Bella.-"El médico está aquí, esperándote. Y el 924 también."

La camioneta se detuvo unos minutos más tarde. Pete abrió la puerta lateral. Mike agarro unas cadenas con grilletes. Él miró a Bella mientras abría la puerta de la jaula.-"Alza las manos."

-"Vete al infierno". Ella se abrazó a su cintura. Mike la miró.-"Hazlo o te juro que vas a sufrir".

Ella dudó, sabía que él tendría problemas si la golpeaba, pero al final, alzo las manos. Podría luchar, pero también sabía que perdería. Mike le puso grilletes en las muñecas y tiró la cadena hacia Pete, que la agarro. Mike le quito el collar de la garganta, sin tocarla.

-"Muévete" le ordenó Pete.

Ella tuvo que deslizarse sobre su trasero hasta la puerta. Respiró el aire fresco y salió de la camioneta. Miró a su alrededor, pero sólo vio un edificio blanco, muy viejo, de dos plantas. No tenía ni idea de donde estaba.

-"Vamos, perra estúpida." Pete tiro de la cadena.

Las puertas dobles de metal estaban cerradas, Pete introdujo el código en el teclado, pero utilizo su cuerpo para asegurarse de que ella no podía verlo. La puerta se abrió y los dos hombres la arrastraron dentro de lo que parecía ser una vieja recepción. No hacía falta ser un genio para darse cuenta de que el edificio llevaba mucho tiempo abandonado, las ventanas estaban rotas, las paredes tenían grandes telarañas y el polvo cubría unos cuantos escritorios. La llevaron por un pasillo oscuro con olor a moho. La colocaron entre ellos, para asegurarse de que no saldría corriendo.

Escucho un débil gruñido y ella se sobresalto. Los hombres tensaron las cadenas. Mike se rió. -"Ella esta un poco asustada."

-"¿Quién carajo no lo estaría? Vamos, estoy seguro de que el médico está cansado de esperarnos".

Los ojos de Bella se ajustaron a la oscuridad, el suelo y las paredes eran de hormigón. El techo estaba muy alto. Había un muro en la mitad de la habitación, pero no llegaba al techo.

Todas las luces se encendieron de repente, cegándola momentáneamente.

-"Por fin estáis aquí," dijo el hombre mayor con gafas, el mismo que estaba con el abogado. La miro a ella y después a los matones que trabajaban para él.-"Ya era hora. Está despierto y alimentado. Le di un extra de carne para asegurarme de que no tendría hambre. No se la comió toda, por lo que asumo que él está lleno. Me he asegurado de no haya a su alrededor algo que le irrite. Ahora comprobaremos si quiere criar con ella."

-"¿La desnudamos? Le olerá mejor".

-"No." El médico le frunció el ceño a Mike. -"Ella vivía con uno de ellos y seguramente su ropa huele a él. Llevadla con el 924 y volvéis a la habitación de vigilancia. No quiero que él la mate porque tiene audiencia."

-"Por favor" rogó Bella. -"No hagas esto". Ninguno le hizo caso.

-"Vamos" dijo Pete, tiro de la cadena y salieron de la habitación. -"Reza porque tu olor le guste."

Mike se rió entre dientes. -"Lo sabremos muy pronto."

Pasaron por delante de un arco y Bella se detuvo. Había una gran jaula frente a los muros de hormigón, en una esquina. Los barrotes eran muy gruesos. Había una cama doble en el centro y una especie de baño, en una esquina. El macho que había dentro era terrorífico.

Era grande, el pelo negro le llegaba a la mitad de la espalda y solo vestía unos pantalones. Él se volvió y les gruño. Sus rasgos eran los mismos que los de las otras nuevas especies, dientes afilados, nariz achatada y pómulos muy marcados.

Pete tiró con fuerza de la cadena atada a sus muñecas para que siguiera andando. Bella gimió.

Ella no pudo apartar la mirada del macho de las nuevas especies, que furiosamente tiraba de los barrotes. Sus manos eran grandes, sus brazos musculosos. Olfateo. Y sus ojos negros se encontraron con los suyos.

-"Te hemos traído una amiga", se rió Mike.

-"Pórtate bien", se burló de Pete.-"Ella podría gustarte. A ella le gusta follar con las bestias. Esta con uno de tu especie. La raptamos para ti 927."

Se detuvieron junto a la puerta de la jaula. El macho enfurecido de las nuevas especies olfateo de nuevo. Ella apenas se dio cuenta de que le habían quitado las cadenas. Estaba aterrada y centrada en la nueva especie. La empujaron dentro de la jaula.

Era casi tan alto como Edward. Tal vez un par de centímetros más bajo. Sus hombros, el pecho y los brazos eran muy musculosos, como los de Edward. Era su rostro lo que la aterrorizo más.

Un gruñido de advertencia salió de su garganta y le mostró los dientes. Como Edward, parecía más animal que la mayoría de las nuevas especies. Sabía que podría destrozarla sin esfuerzo. El miedo la congelo en el mismo lugar. Pero una mano la empujó lejos de la puerta de la jaula. Una pared gruesa de cristal, se interponía entre el hombre gruñendo, sus dos captores y la puerta de la jaula. El macho se estrelló contra el cristal y este se agrieto.

-"Hijo de puta", susurró Mike. -"Date prisa. El cristal no aguantara mucho tiempo. Está muy agresivo hoy".

Pete empujo duramente a Bella, ella tropezó, pero no cayó al suelo metálico. La puerta de la jaula se cerró de golpe y corrió hacia ella. Ella tiró con fuerza, pero la puerta no se abrió. Vio como Mike y Pete se marchaban. Su respiración se acelero y sus dedos se aferraron con fuerza al metal frío, hasta que volvieron blancos.

No puedes salir. Tienes que enfrentarte a él. Tienes que razonar con él. Respiró hondo. No tengo elección. Hablare con él. No tengo nada que perder.

Bella soltó lentamente las barras y se volvió. El macho de las nuevas especies la miraba desde el otro lado de la jaula. Entrecerró los ojos y volvió a gruñirle. Ella retrocedió hasta que choco contra las barras de la jaula. La nueva especie levanto las manos y se las miro.

Ella siguió su mirada y al instante deseo no haberlo echo. Sus uñas eran como las de Edward, pero estas no estaban cortadas. Arranco un pedazo del cristal. Ella quería gritar, pero ningún sonido salió de su garganta.

Con las uñas volvió a arrancar un pedazo del cristal y lo tiro al suelo.

-"Por favor" rogó suavemente Bella. -"No me hagas daño. Me secuestraron y me han traído aquí en contra de mi voluntad. No soy tu enemigo. Yo no trabajo para las Industrias Mercile".

La nueva especie se detuvo y se miro las manos. Ella sólo vio frialdad en su mirada cuando sus miradas se encontraron. Aparto las manos del cristal y retrocedió. Ella esperaba que sus palabras hubieran significado algo para él. De repente se abalanzó hacia delante, giro su cuerpo en el último segundo y su hombro chocó contra el cristal. Lo agrieto aún más.

Bella gimió de nuevo y se movió hacia la esquina de la jaula. No podía escapar y el hombre iba a romper el cristal.

Sus rodillas se doblaron y se sentó en el frío suelo. Se abrazo a sus rodillas. Él gruñó otra vez y volvió a retroceder.

-"Escúchame. Por favor. Conozco a un montón de gente como tu. ¿Sabes que muchos de ellos son libres ahora? La instalación de pruebas donde estaban encarcelados fue destruida por el gobierno. Ahora son libres. Ellos ya no viven en jaulas." Ella cogió aire. Sabía que estaba balbuceando, pero al menos podía hablar. -"Se hacen llamar las nuevas especies. Ellos son libres y si supieran donde estas vendrían a salvarte. ¿Me entiendes?"

Los ojos del hombre se entrecerraron más y dejo de gruñir. Solo la miraba. Ella esperaba que no rompiera el cristal y la matara. Quería distraerle.

-"Yo vivo con uno de tu especie. Él siempre me dice que le pertenezco. Al principio me molesto, pero dejo de molestarme cuando me dijo que nunca tuvo nada. Se llama Edward. Es parte león. Él tiene los ojos dorados. Él me ama y yo lo amo. Nosotros vivimos en la Reserva de las nuevas especies. Es un gran área de bosques y terrenos abiertos. Es el lugar donde viven los de tu especie. La Reserva les pertenece a ellos."

El hombre gruñó, se tenso y puso las manos contra el cristal. Él empezó a empujar. El vidrio se agrieto un poco más y ella luchó contra las lágrimas.

-"La primera vez que conocí Edward me dio miedo. Él me gruñó como tu lo estas haciendo. Nunca antes había visto a uno como él. Pensé que me iba a matar, pero no lo hizo. Me llevo a su casa. Él me aterrorizaba, pero también era el hombre más hermoso que había visto. Sus ojos son increíbles y también es hermosa su melena de color rojizo." Su voz se rompió y parpadeó lágrimas más.-"Es un poco más grande que tu. Esa es otra razón por la que me asustó. Él me llevó a su casa y empezamos hablar".

La nueva especie continuó empujando contra el cristal y este se agrieto más. No tardaría mucho tiempo en romperlo.

-"Edward me dijo que ahora soy de la familia porque estoy con él. Ninguno de ellos tiene padres o parientes de sangre, así que todos ellos son una gran familia. Eso significa que soy tu familia también. Edward..." su voz se quebró por la emoción y las lágrimas se deslizaron por sus mejillas. -"Él me ama y tiene que estar aterrorizado en estos momentos. Él no sabe dónde estoy. Me sacaron de la Reserva. Me buscara. Por favor, no me mates".

El hombre retrocedió para observar el cristal. Bella dejó de hablar y lo observo. Se abrazó a su cuerpo. Ella sabía que él estaba examinando el cristal, para buscar la parte más débil. Las palabras parecían no importarle y nada de lo que le había dicho evitaría que él le hiciera daño.

Él retrocedió de pronto, su atención fija en una parte del cristal. Ella contuvo la respiración cuando se detuvo, pero quedó sin aliento cuando él se estrello de nuevo contra el cristal. Esta vez la pared cedió y pedazos de ella se estrellaron contra el suelo. Dejando un gran agujero en medio.

Bella gimió. Él se volvió hacia ella, la miro y gruñó. Se acerco a ella hasta que sólo unos centímetros los separaban.

-"Por favor", rogó en voz baja.-"No me hagas daño. Te estoy diciendo la verdad."

Se puso en cuclillas y la inmovilizó entre sus muslos, pero no la tocó, solo la olió. Bella le miró a los ojos oscuros y vio un destello de emociones en la profundidad de su mirada.

El hombre le agarro de la camisa entre sus pechos y la puso de pie cuando él enderezo.

Bella escucho la tela rasgarse y gimió de nuevo. La empujo contra los barrotes y se encorvo hasta que su rostro estuvo cerca del suyo. Entrecerró sus ojos negros mientras continuaba olfateándola. Su boca se apretó en una línea sombría y tensa cuando se detuvo.

Un suave gruñido salió de su boca que estaba cerca de la suya. Él se acerco más y ella pudo sentir el calor de su piel en sus brazos. Él metió su nariz entre su pelo le olió, su barbilla se rozo contra su mejilla. Bella cerró los ojos y giro la cabeza hacia un lado, podía sentir su aliento cálido en su cuello.

Por favor, no me arranques la garganta con esos dientes. Estaba demasiado aterrorizada como para decir las palabras en voz alta. Su cuerpo casi la aplastaba contra el frío metal. Sus dientes afilados no la tocaron. Sintió como su cuerpo se tensaba contra el de ella y su corazón martilleo dentro de su pecho con tanta fuerza que empezó a dolerle.

Él se aparto un poco y ella reunió el coraje que tenía y le miro de nuevo.

Él la miro, retrocedió y soltó su camisa rota. -"No te muevas". Él gruñó las palabras. Bella no se atrevió a moverse. Él la miró fijamente y su mirada se deslizo por su cuerpo.

Ella se sorprendió cuando de repente se dejó caer de rodillas, ante ella y con ambas manos la sujeto de las caderas, presiono su rostro contra la piel de entre los pechos. Ella cogió aire, pero no grito, estaba demasiado aterrorizada. Su lengua le lamió el costado de su pecho y gruñó, ella dejó de respirar.

Ella respiro profundamente cuando la nueva especie se echo hacia atrás. Una mano le soltó la cadera para agarrarle la parte baja de la camisa, la subió hacia arriba y su estomago quedo expuesto. Su nariz se presiono contra su vientre, pero sin hacerle daño. Él inhaló profundamente y bajo su cara hasta la cinturilla de sus pantalones. Se detuvo en la cremallera.

No estoy muerta. No me está matando. Eso tiene que ser bueno, ¿no? Trató de pensar en algo que decirle, pero al final decidió que no era un buen momento para hablar. Eso fue hasta que el chico le abrió los muslos y metió la cara contra entre sus piernas.

-"¡Alto!"

Le agarro los hombros y le empujó. Él no se movió ni un centímetro, era demasiado grande. Solo levanto la cabeza, abrió la boca, mostrándole los dientes y le gruñó. Ella retiro las manos como si se hubiera quemado, él bajó la cabeza de nuevo y metió la cara de nuevo en la V de sus muslos y le olio el sexo.

Él se echó hacia atrás, levantó la vista hacia ella y le soltó la camisa, se puso de pie otra vez.

Bella grito cuando él la giro y la empujo contra los barrotes. Empezó a olerle desde el hombro hasta la espalda. Gruñó un par de veces mientras bajaba por su cuerpo. Se agachó detrás de ella y le olio los muslos. Por lo menos no me huele el culo.

Le dio la vuelta y la miró. No parecía que estuviera enfurecido, en realidad, su mirada oscura ya no era fría. De pronto extendió una mano y la agarro del brazo, pero no le hizo daño.

-"Ven." Su voz sonó ronca, profunda, pero al menos, no era un gruñido.

Él retrocedió y tiro de ella para que le siguiera. Ella se movió, las piernas le temblaban.

Retrocedió más y tiro de ella otro par de metros. Volvió la cabeza para mirar la pedazos de la pared de vidrio que no habían caído al suelo y pasó con cuidado entre ellos. Ella mansamente, le siguió hasta que se dio cuenta de que él la estaba llevando hacia la cama.

El miedo le hizo tratar de apartarse de él-"No." El la miro de forma amenazante. -"Acuéstate".

-"Le pertenezco a Edward". Las lágrimas la cegaron y las parpadeó de nuevo.-"Por favor no lo hagas."

-"Es para descansar. No voy a montarte."

Pobrecillos y ahora que pasara? Edward tiene que estar muerto de preocupación y todavía mejor mucha mucha rabia