64
A día siguiente, tras pasar la noche en la bonita casa de Beverly Hills de Deidara, Sasuke comía algo mientras miraba por la ventana. Eran las cuatro de la tarde, no había pegado ojo y estaba cansado, pero su cabeza no le dejaba descansar. Pensó en coger el primer avión de regreso a España, pero algo en él no le permitía rendirse. Tenía que volver a intentarlo y cuando Deidara entró por la puerta de la calle le miró y preguntó:
—¿La has visto?
El joven se sirvió un café, se sentó frente a él y resopló.
—Sí..., y le he prometido que te metería en el primer avión con destino a Spain.
—Sabes que eso no va a ser posible, ¿verdad?
Tras dar un sorbo a su café y poner los ojos en blanco, Deidara, con un gracioso gesto murmuró:
—No esperaba menos de ti divine.
Por primera vez desde la noche anterior Sasuke sonrió.
—Ella está en su house viendo por vigésima vez West Side Story.
—¿Viendo qué? —preguntó sorprendido Sasuke.
—West Side Story —y al ver su cara aclaró—: Conoces esa película ¿verdad?
Sasuke suspiró y negó con la cabeza. No la conocía pero sí recordaba haber oído a Sakura hablar sobre aquella película.
—Oh, my God. Esto sí que es terrible, mira que no conocer una de las maravillas del cine americano. Imperdonable.
—Lo siento, pero el cine no es lo mío —se disculpó Sasuke—. ¿Qué tiene de especial esa película para que ella la vea tantas voces?
—Es la película que se pone siempre que está triste o deprimida, es la historia de Romeo y Julieta pero entre estadounidenses de origen irlandés e inmigrantes puertorriqueños. Los Sharks contra los Jets. Un amor imposible que termina en tragedia como en el argumento de Willian Skakespeare. ¿De verdad que no sabes de qué hablo?
—Pues no —insistió Sasuke.
Deidara, incapaz de creer que no supiera sobre lo que hablaba, comenzó a cantar:
I like to be in AMERICA!
Okay by me in AMER1CA! Everything free in AMER1CA!
For a small fee in AMER1CAAAAAA
—¿En serio que nunca has oído this canción?
Sasuke asintió. Sí que había oído esa canción. Ya sabía a qué película se refería y mirándole preguntó conteniendo el aliento.
—¿Regresó sola a casa anoche?
—Sí, my love —Sasuke respiró—. Según me ha contado mi amigo Lionel que estaba en la fiesta, cuando nos fuimos nosotros ella se también se marchó..., sola y very..., very enfadada. Y yo que vengo de su casa he comprobado que ha dado unos días libres al servicio para poder estar tranquila y llorar por las esquinas sin que nadie la vea. Oh, my God, cuánto sufre mi queen.
Aquella información hizo que Sasuke suspirara aliviado. El saber que había regresado a casa sola, sin aquél guaperas le reconfortó, pero sabedor de que ella no se lo pondría fácil miró al Deidara y añadió:
—Solo dime una cosa más.
—¿El qué?
—Lo que dijo el otro día en los Oscar, ¿es verdad?
Emocionado por recordar aquel momento, Deidara gimió y tras retener el temblor de su barbilla respondió.
—Te quiere más que a su life...
Segundos después, y guiado por Deidara, un desafiante Sasuke fue en busca de su vida. De Sakura.
