Y si cierro mis ojos, puedo sentir su mirada sobre mí. Lo miro también, y me sonríe. No entiendo mucho sobre este mundo. Tampoco entiendo mucho sobre mí, o sobre lo que sucede a mi alrededor. Solo una cosa tengo clara: que mientras Hideki esté a mi lado, con su sonrisa tan cálida, no hay nada que temer.

"¡Hideki!"

Y el lugar entre sus brazos es el más seguro del mundo.