¿Alguna vez has pensado en todas las estrellas que has visto a lo largo de tu vida? ¿Hay alguna en particular que recuerdes? Al igual que esas estrellas, soy fácil de olvidar. Pero tal vez las estrellas son una metáfora demasiado hermosa para compararme.

Y luego pienso en las piedras junto a un lago, en los granos de arena en una playa. O tal vez, en la suciedad y el polvo en una casa vieja y olvidada. Sí, esa es una descripción apropiada.

Y me pregunto si alguna vez piensas en mí. Si al menos lo haces para planear mi asesinato. Si solo pudieras pensar en mí, incluso de las maneras más perversas, eso me haría el hombre más feliz de la vida. Una felicidad cuestionable, sí, pero ¿alguien sabe qué es realmente la felicidad?

Incluso si soy una de esas cosas olvidables en la vida, una de esas cosas olvidables en tu vida, todavía puedo tener esperanza. Espero que cuando llegue el día, pueda pasar el resto de mi vida contigo. Más aún: pasar el resto de mi vida en tus brazos, con tu mano en mi corazón. Y que lo último que vean mis ojos sea tu rostro, incluso aunque no me estés mirando. Y deseo. Y anhelo. Y rezo. Y espero

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Pero al final mi deseo no se vuelve realidad. Porque al final, es él quien se fue. Sin embargo, puedo ser egoísta. Y me alegro en el hecho de que, al menos, el resto de su vida, la pasó en mis brazos. Y de sus últimas palabras, yo fui el único testigo.

"…"

Y lo abrazo. Y lo maldigo. Y lloro por él.