Abren los ojos y ven a un hombre y una mujer. Un mago y una bruja. Observan, aprenden, aman. Luego, se van a dormir.
Cuando despiertan de nuevo, solo hay un chico. Se parece mucho al mago, pero no hay señal alguna del mago. Pero sí ven a la bruja. Y conocen gente nueva: tres chicos y una chica. Luego, se separan. "Nos veremos pronto".
Se encuentran en sueños. Hablan del chico que se parece al mago, y de los tres chicos y la chica. Hablan de la bruja y de cuánto extrañan al mago. Esperan el día en que puedan estar juntos de nuevo. Luego, hay caos.
Y en medio del caos, su única opción es esperar. Y esperar es doloroso, pero van a esperar, por el bien de sus seres queridos. Decisiones son tomadas, se hacen las despedidas, se derraman lágrimas por los que ya no están. Luego, tienen que seguir adelante.
Separados en contra de su voluntad, pero voluntariamente se quedan con estas nuevas personas. Pues a estas personas aprecian. Y a estas personas aman. Así que esperarán un poco más, hasta el día en que puedan volver a estar juntos.
Mientras tanto, recuerdan. En lo profundo de sus corazones, siempre atesorarán todos estos recuerdos. Recuerdos de un día soleado, de un día lluvioso, de la comida que comieron, de los libros que leyeron, de las personas que amaron… La imagen de un mago y una bruja, las personas a las que una vez llamaron "hogar".
