Sus dedos juegan en las cuerdas del arpa. Con gracia y sentimiento. Piensa en Souma, su persona más importante. Piensa en Souma y el resto del mundo se desvanece. Porque mientras sus dedos juegan, solo puede pensar en ella.
Piensa en la valentía de Souma. Piensa en su determinación, en su fuerza, tanto mental como física. Piensa en su cuerpo: sus fuertes brazos, sus largas piernas, su elegante cuello, sus atrayentes pechos… Y el frenesí aumenta en el juego de sus dedos. Con más entusiasmo. Más y más rápido…
–Souma… – escapa de sus labios. Entonces, la melodía llega a su clímax. Y solo puede pensar en su sonrisa y sus ojos.
Y reflexiona sobre el futuro. Más tarde, se preocupará por su destino, la imposibilidad de estar juntas. Pensará en las heridas que le causará a ambas. Y en la felicidad que ninguna de los dos podrá alcanzar jamás. Pero, en este momento, son solo ellas.
Sus dedos ya no juegan. Una sola lágrima rueda en su mejilla, y solo puede pensar:
"Tal vez en otra vida".
