Cuando Arashi eligió vivir, hace ya tantos años, nunca imaginó que sería así.

Estar tan cerca de perderlo a él la hizo comprender, aceptar, muchas cosas. Ahora está segura de que si él hubiera muerto, ella lo habría seguido de inmediato.

También sabía las consecuencias de lo que ella... De lo que ellos estaban haciendo. Pero de ser merecedores de un castigo, bien valía la pena el fin del mundo por ello. Porque nunca antes se había sentido tan viva como ahora. Con vida. Preciada. Amada. Y ella quería hacerle sentir lo mismo. Darle a él todo eso, y más. Más y más y más…

–Sorata… – susurró ella, aferrándose a sus hombros.

–N-Nee-san… – sus dedos acariciaban su espalda baja.

Ella sabía las consecuencias de sus acciones. Ella lo sabía. Pero en ese momento, no le importaba. No esta noche.

Esta noche hacen el amor.

¿Mañana?

Mañana otro día será.