Debo confesar que hace muchísimo tiempo que no había escrito algo, si mal no recuerdo la última vez fue en el 2018 y luego por circunstancias de la vida no pude continuar. Vi este reto y decidí tomarlo para forzarme a volver a escribir asi que me disculpo de antemano si esto no es tan bueno como otras historias que escribí en el pasado, espero retomar el ritmo lo antes posible. Ahora, sin más preámbulo, que disfruten el fic c:

Día 1 para el reto Angstruary de la página de Facebook "Es de Fanfics"


Norm terminó de limpiar la cocina después de que sus últimos panecillos resultaran quemados nuevamente. Había intentado sorprender a su creador a quien consideraba su padre después de que este había fracasado una vez más con uno de sus planes y sus inventos fuesen destruidos, pero aún no lograba hacer algo lo suficientemente bueno como para sorprenderlo, y más importante aún, que finalmente el doctor lo considerara como su hijo. Desde que había sido construido, había comenzado a ganar lentamente una consciencia, y poco a poco una personalidad y un deseo cada vez mayor de ser amado y querido.

Sintió unos pasos fuera de la cocina, y solo se encontró con la severa mirada de Heinz Doofenshmirtz.

—Norm, ¿qué estás haciendo aquí? ¿Y qué es esto?

—Estaba intentando cocinar algo para ti, papá.

—Bueno, claramente fracasaste. ¡Y no soy tu padre! Ahora limpia este desastre, Vanessa debería llegar hoy en la tarde y no quiero que ella vea esto así.

—Los hice por ti, papá.

El científico se retiró ignorando esto último mientras Norm miraba la bandeja de panecillos quemados en sus manos, sintiéndose profundamente decepcionado de sí mismo. ¿Puede un robot sentir decepción? A veces desearía poder ser simplemente una máquina más, que solo ejecuta y no siente. Algunas veces tener sentimientos parecía ser más una desventaja que una ventaja, lo convertían en un ayudante poco eficiente. Lo único que deseaba desesperadamente era ser reconocido como uno más en la familia. Había observado como era el doctor con su hija Vanessa, y él también quería experimentar un poco de aquello. Su cerebro eléctrico le hacía razonar lógicamente y asumió que si Doofenshmirtz lo había creado, eso lo convertía también en su padre, y por lo tanto merecedor de amor. Lamentablemente el doctor no veía las cosas de la misma manera.

Norm no podía comprenderlo. La lógica le dictaba una premisa clara, pero la realidad le decía lo opuesto. Tenía sentimientos y un razonamiento lógico mucho más avanzado que todas las inteligencias artificiales y máquinas que existían hasta ese momento, pero aún así no era capaz de entender el complejo universo de los sentimientos humanos y por qué estos eran tan irracionales e impredecibles. Él siempre se mostraba alegre y optimista de todas formas, su programación lo forzaba a ser siempre servicial y no podía luchar contra su naturaleza.

Naturaleza.

¿Había algo de natural en su existencia? ¿Quién hubiera pensado que el robot que fue creado para terminar con Perry el ornitorrinco ahora estaba teniendo preguntas existenciales? ¿Aquellos pensamientos le estaban ayudando en algo a comprender dónde estaba él fallando?

Sentía como sus circuitos se sobre calentaban un poco, los cálculos que requería su robótico cerebro para lograr un nivel de consciencia superior lo hacían llegar al límite de sus capacidades. Mejor se concentró en sonreír y limpiar la cocina. De seguro su padre ahora lo felicitaría por su trabajo, estaba cumpliendo con lo que le ordenaron, ¿no?

Vanessa, la hija de su creador (o hermana, como él la llamaba), llegó un poco antes de lo previsto al departamento y Doofenshmirtz fue a evaluar si el trabajo ya estaba terminado. Vio que la cocina estaba limpia y solo dijo un simple "bien hecho, Norm", pero para el robot esa simple frase le abría una esperanza.

—No hay de qué, papá.

A Doofenshmirtz realmente le irritaba que Norm lo considerara su padre. Él no quería tener otro hijo, no veía a Norm como un ser sintiente sino como un invento más que fracasó. Un invento que se supone le iba a ayudar a dominar el Área Limítrofe y nuevamente falló. No se suponía que tenía que ganar conciencia. Uno más de sus fracasos a la larga lista. Pero una parte de él se sentía mal desechandolo como si nada luego de que fuera derrotado nuevamente. Tal vez era culpa suya que el robot haya generado sentimientos por él y ahora no sabía cómo abordarlo o sacárselo de encima sin sentir remordimientos. Se fue de la cocina sin decir nada más sumido en sus pensamientos.

Norm interpretó el silencio como decepción. Lo único que quería era ser llamado hijo. Solo una vez. Su programación fuertemente orientada a hacerle cumplir sus objetivos sin importar qué lo hacían intentarlo una y otra vez hasta lograrlo. A pesar de no tener un corazón, sabía que si tuviese uno este se habría roto cada vez que el doctor se rehusaba a llamarle hijo. ¿Era tener una conciencia algo positivo para un robot? Su lógica le indicaba que robots y humanos eran muy diferentes, pero él se sentía vivo. Tenía sentimientos…

¿Y si...eran sus sentimientos el problema? ¿Sería removerlos entonces la solución?

Doofenshmirtz estaba sentado en el sofá mientras hablaba con su hija Vanessa. La relación de ambos había mejorado muchísimo durante el transcurso del verano y cuando Perry el ornitorrinco no estaba cerca, hablar con ella le ayudaba a clarificar sus pensamientos.

—...la verdad no sé que debería hacer con él, Vanessa. Una parte de mi quiere sentir orgullo por haber sido capaz de crear algo con conciencia, pero siempre está esta otra parte que se siente irritada con solo escucharlo llamarme...padre. ¡No soy su padre! Es uno más de mis inventos, pero al mismo tiempo no es como mis Inadores, no puedo simplemente desactivarlo...no se siente bien. Digo, soy malvado, pero eso se siente como otro nivel.

—¿No has pensado que estás repitiendo el ciclo?—Si bien Vanessa amaba a su padre, no podía ignorar que el trato que él tenía con Norm no le gustaba y deseaba hacerle ver que estaba haciendo.

—¿Qué quieres decir?—Doof se levantó del sofá sintiéndose arrepentido. Sabía a lo que se refería su hija, pero reconocerlo era doloroso. Ella simplemente guardó silencio y dejó que él se diera cuenta de las implicancias.

Luego de un momento que se sintió eterno, el científico se sintió profundamente arrepentido y avergonzado. En el fondo, sabía que era lo que estaba haciendo con Norm inconscientemente al deshumanizarlo y rechazarlo de esa manera y nunca estar satisfecho con lo que él hacía, pero reconocerlo significaba abrir viejas cicatrices que prefería dejar enterradas. Tal vez...tal vez debería cocinar panecillos con Norm para Vanessa esta noche. Nunca compensaría que es lo que había hecho, pero podría ser un punto de partida para reparar la relación entre el creador y su invento.

Cuando regresó a la cocina, solo encontró a Norm desactivado con su pecho abierto y cables afuera, y una nota en la mesa que rezaba "Encontré la falla en mi sistema y voy a removerla para hacerte orgulloso, papá. Lo hice por ti".


Si bien Doofenshmirtz es mi personaje favorito, no puedo negar que está repitiendo el ciclo del abuso con Norm, asi que quise explorar un poco de aquello, ya que siento que es un aspecto muy dejado de lado por el fandom y creo que es importante reconocer cuando nuestros personajes favoritos cometen errores. Al menos en The Last Day of Summer las cosas entre ambos parecen comenzar a mejorar.