Tengo una sensación extraña en el pecho... Espero que sea un infarto ¿Se imaginan que fuera amor?

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Casi todo el mundo concuerda que la primavera es la mejor época para el amor y el romance, especialmente las jóvenes enamoradas, tal es caso de las kunoichis de la aldea de la hoja. A decir de los mayores, esta nueva generación había crecido en una era pacífica, lo que los había convertido en entes ociosos, engreídos y consentidos, pero bueno, ellos no tenían la culpa de aquello ¿o sí?

Realmente las misiones para unos simples genin eran escasas, las malas lenguas se burlaban diciendo que en la aldea no había suficientes perros para pasear o gatos para salvar como para asignarles misiones diarias a todos ellos, por lo que los jóvenes ninjas ocupaban su tiempo asistiendo a la academia, buscando algo más que sus senseis pudieran enseñarles.

Aquel día en particular ninguno de los maestros encargados apareció por los salones, pero a falta de algo mejor que hacer todos se quedaron en el patio, los chicos (como no) decidieron que era el momento para saber de una vez por todas quien era el más fuerte, se organizaron para pelear entre ellos. Las chicas por otro lado se sentaron bajo la sombra de un frondoso árbol a observar y platicar las novedades.

—Pero les digo que yo misma los vi, era Kurenai sensei en la joyería junto con Asuma sensei —afirmó Ten Ten sin dudar.

—¿Creen que hayan ido a comprar un anillo de compromiso? —preguntó Sakura sin mucha curiosidad, en realidad sólo estaba siguiendo la plática.

—¡Oigan miren esto! —el grito de Ino descolocó a todas.

—¡Casi nos matas del susto Ino puerca! ¿Qué? ¿Qué tenemos que ver? —Sakura observaba a su alrededor alarmada.

—Cállate frentona, esto —dijo levantando la revista que estaba leyendo— en este artículo vienen los pasos para conquistar a un chico.

—Ah, pensé que era algo más interesante —la pelirosa volvió a sentarse mientas le daba un sorbo a su bebida que estaba cada vez más caliente.

—Esto es interesante, y si funciona sería la llave de nuestra felicidad ¿no lo ves? —exclamó indignada ante la falta de interés de su mejor amiga.

—Ino san, yo... yo opino lo mismo que Sakura san, los artículos de esas revistas solo son para entretener —apoyó Hinata apenas alzando la voz lo suficiente para que las otras la escucharan.

—Pues la verdad es que nosotras cuatro estamos bastante aburridas aquí, anda Ino, dinos que dice —animó Ten Ten.

—Dice que el primer paso es hacerle saber al susodicho que te gusta. El segundo paso es ignorarlo.

—¿Qué? —Sakura no daba crédito a aquello— pero si lo ignoras se va a olvidar de ti, eso no tiene sentido.

—Bueno, lady Tsunade dice que los chicos cuando sienten que la tienen segura no actúan, pero por el contrario cuando piensan que están perdiendo a la chica que los quiere empiezan a actuar para evitarlo.

—Si lo piensas fríamente tiene sentido.

—¿Tú también Ten Ten?

—Oye Sakura, este artículo lo escribió uno de los tres sabios de Konoha, si lady Tsunade lo dice por algo ha de ser.

—Lady Tsunade es parte de los sabios por sus habilidades ninja y médicas, no por escribir en revistas de chismes.

—Detalles, detalles —dijo haciendo un movimiento con las manos— lo importante aquí es decidir quién será nuestro conejillo de indias.

—¿A qué te refieres Ino san? —preguntó Hinata confundida.

—Que debemos poner en práctica los consejos de lady Tsunade.

Las kunoichis se miraron entre ellas, pero al final las miradas recayeron en la de cabello rosa, quien intimidada por las otras dio un paso atrás.

—Este... ¿todo bien chicas? ¿Por qué me miran así?

—Tiene que ser ella —sentenció Ten Ten.

—Por su puesto, es perfecta —respondió Ino asintiendo.

Una tímida Hinata asintiendo rendida firmó su sentencia, la operación "conquistando a Sasuke" acababa de comenzar.

Cuando un grupo de personas pasan mucho tiempo juntos, es normal conocer detalles de sus actitudes y comportamientos. Como es el caso del equipo siete. Naruto y Sasuke, a pesar de siempre llamarse "rivales" se conocían prácticamente desde que nacieron y se sabían al derecho y al revés todas sus manías (que siempre usaban a su favor para molestarse entre ellos). Mientras que Kakashi sensei, a pesar de que lo conocían desde hace relativamente poco, era un ser de costumbres arraigadas y rutina poco improvisada.

En el caso del último miembro del equipo, Sakura, lo cierto es que durante sus primeros años de vida ella les fue totalmente desconocida. Los Haruno eran una familia de civiles, y la pelirosa era la primera ninja desde hace varias generaciones, motivo por el cual poco habían tratado con ella hasta su ingreso a la academia. Pero algo era seguro, en el tiempo que esos cuatro han convivido habían aprendido mucho de ella, los dos genin en especial gustaban de mirarla durante largos ratos.

Sakura era una chica sencilla, efusiva, algo engreída, tenaz, en ocasiones tímida, y en otras sacaba a relucir su fuerte carácter (especialmente cuando se trataba de las tonterías de Naruto) pero si había algo que definía a la chica de ojos verdes, eso era su atención a Sasuke, misma que hoy, el miembro más joven de los Uchiha no estaba recibiendo, y este hecho lo tenía con el ceño fruncido, siempre aseguraba que la kunoichi era una molestia, pero era su molestia y el hecho de que lo hubiera saludado con un simple "buenos días" a secas, en lugar del efusivo "buenos días Sasuke kun " y su intento de colgarse de su brazo era algo preocupante.

—Oye teme ¿crees que esté enferma? —opinó Naruto preocupado, Sakura estaba unos metros delante de ellos, la misión del día era ayudar a recolectar manzanas.

—¿Por qué? ¿Te dijo algo? — aunque intentó esconder su preocupación, el rubio se dio cuenta.

—No, pero... —expresó dudoso rascándose la nuca— quiero decir, Sakura—chan siempre está revoloteando a tu alrededor y hoy apenas si te ha mirado.

—Hmp. Yo que sé, las chicas son raras —afirmó el Uchiha tratando de convencer a ambos que no le importaba.

—Yo diría que tal vez nuestra flor se cansó de ser despreciada —comentó Kakashi pensativo a espaldas de sus alumnos, poniendo un brazo sobre los hombros de cada uno, se preparó para darles un consejo de vida— el amor es como las flores, si no lo riegas, se marchita.

—¿Qué? —Expresó Naruto confundido— ¿de qué habla Kakashi sensei? ¿Flores, riegos, amor? No entiendo nada.

—Hmp nadie ha dicho nada de amor, viejo, solo estamos diciendo que Sakura está rara, es todo.

—Bueno, si ustedes lo dicen, yo solo quise compartirles un poco de sabiduría.

El joven Uchiha se alejó, pero su mirada seguía clavada en la única chica del equipo, desde su anterior fracaso en los exámenes chunin se había dejado el cabello corto, a pesar de que en el pasado su larga y bien cuidada cabellera era algo que portaba con orgullo. Aquel día algo había cambiado en ella, en los tres en realidad, pero era Sakura quien de los tres se esforzaba más para volverse fuerte, esa determinación había llamado la atención de Sasuke quien siempre esperaba con ansias una nueva misión para observar los logros de su compañera, pero eso no era necesariamente una señal de que ella le gustara ¿o sí? En todo caso, él no tenía tiempo para esas tonterías, sacudió la cabeza y continuó con la tarea que les habían asignado.

Durante las siguientes misiones el comportamiento de la pelirosa fue muy similar. Sakura se veía igual que siempre, risueña y entusiasmada por mostrar sus habilidades, el trato con Naruto era el de siempre: bromeaban y reían juntos y cuando el rubio se pasaba de la raya su compañera le bajaba los ánimos con un coscorrón o golpe en el brazo, a Kakashi lo trataba también como siempre, lo reprendía cuando salía con algún comentario fuera de lugar y lo escuchaba con atención cuando le explicaba alguna técnica, solo con él se mostraba indiferente.

El Uchiha nunca se había dado cuenta en realidad de lo mucho que Sakura se involucraba en su vida hasta ahora. Se sentía algo parecido a estar solo, que tontería, ella estaba ahí, y también los demás, sin embargo decidió que era hora de averiguar qué rayos estaba pasando con la pelirosa.

Las kunoichi de la hoja solían reunirse en alguna cafetería o en la casa de Ino para ponerse al día, precisamente hoy estaban en casa de los Yamanaka compartiendo algunas bebidas y chucherías para ver los avances de la "operación conquistado a Sasuke".

—Les digo que ha sido horrible chicas, me siento muy mal ignorando a Sasuke Kun.

—¿Pero ha servido de algo? —cuestionó Ino impaciente.

—No —respondió la de pelo rosa derrotada— todo sigue igual que antes.

—¿Diremos entonces que los consejos de lady Tsunade en verdad son patrañas?

—Yo digo que hay que darle una oportunidad, igual y Sakura no está ignorando bien a Sasuke —reprochó lno.

—¿Cómo se supone que estaría ignorando mal a alguien?

—No te enojes frentona, solo digo que hay que esperar unos días más a ver qué pasa.

Mientras tanto, el susodicho Sasuke Uchiha, acompañado de su fiel amigo y rival Naruto acudieron a la única persona en quien podían confiar para cualquier cosa: Itachi.

—¿Entonces dices que Sakura ya no te hace caso y por eso estás de mal humor hermanito?

—¿Quién dijo eso? Yo dije que Sakura está rara, es todo.

—No hagas caso Itachi, es así como tú dices, el teme ha estado peor de humor y ya ni siquiera quiere entrenar conmigo —se lamentó Naruto.

—Bueno Sasuke, tú has sido malo con esa niña desde siempre, es obvio que se cansara de perseguirte. Tú solo te lo has buscado —sentenció el mayor— en todo caso solo pídele perdón y dile que te gusta, seguro con eso se arregla todo.

—¡Ya les dije que no me gusta Sakura! —exclamó el pelinegro, varias personas lo voltearon a ver y él solo atinó a salir corriendo del lugar con rumbo desconocido.

El sol casi se ocultaba cuando una Sakura cabizbaja se dirigía a su casa después de la reunión con sus amigas. Al día siguiente saldrían con su equipo a una misión fuera de la aldea, ignorar a Sasuke sería más difícil, estaba harta de las tonterías de Ino, pero no podía negar que en el fondo deseaba que ese método funcionara y Sasuke la mirara aunque sea un poquito.

Justo cuando iba pasando por el río vio al objeto de su afecto, estaba sentado en el muelle, era un lugar donde podía encontrársele de vez en cuando. Lo observó de espaldas, solitario, las personas solían pensar que su afecto hacia Sasuke era mero capricho, un enamoramiento infantil, pero ella sabía que no era así. Sakura conocía lados de Sasuke que otros no: sabía que le encantaba todo lo que llevaba tomate y detestaba las cosas dulces, sabía que aunque parecía antipático solo es que le costaba trabajo iniciar conversaciones, sabía que aunque se mostraba serio e indiferente en realidad consideraba a Naruto su mejor amigo y admiraba a Kakashi sensei.

Solo ella era consciente de esos pequeños gestos que el Uchiha tenía cuando nadie lo miraba, por ejemplo, sabía también que a Sasuke le gustaban los gatos y de vez en cuando les daba de comer a los gatitos callejeros, y no es que ella fuera una acosadora, simplemente por casualidades de la vida le había tocado presenciar esos momentos.

Sasuke fue consciente de que alguien lo estaba observando pero no sintió peligro, sino todo lo contrario, solo había una persona que le hacía sentir de esa manera, de reojo pudo ver a Sakura a lo lejos, se puso de pie de un brinco y con un par más llegó hasta ella.

—¿Qué haces fuera tan tarde?

—No es tarde Sasuke Kun, apenas son las siete —respondió la pelirosa divertida.

—Hmp —como siempre, esa fue toda su respuesta— te acompaño a tu casa.

—No te molestes, estaré bien, me he vuelto más fuerte.

—Lo sé, solo... Solo quiero acompañarte, es todo.

Caminaron a paso lento por las calles de Konoha, Sakura con sus manos enlazadas tras su espalda, trataba de no verse tan emocionada cómo se sentía por dentro al ser acompañada de Sasuke. Él por su parte caminaba tranquilo con sus manos en los bolsillos, pensando que su compañera seguía rara, ya que no le había dicho ni una sola palabra desde que emprendieron la marcha.

—Oye Sakura... —se animó a hablar por fin.

—¿Pasa algo Sasuke Kun?, desde hace rato te noto raro.

—Soy yo quién debería decir eso, ¿Acaso te hice algo?

—¡Claro que no! —se apresuro a contestar ella— ¿Por qué lo dices?

—Bueno... No sé, igual y es mi imaginación, pero siento que desde hace unos días estás ignorándome —dijo sacando por fin eso que tanto le inquieta.

—No es eso, es solo que tú... Bueno, tú siempre dices que soy una molestia, así que pensé que lo mejor era darte tu espacio, es todo —respondió ella con tristeza y agachando la mirada, en parte era cierto, cada vez que Sasuke le decía aquello la alejaba.

—Hmp —Sasuke suspiró, abrió la boca para responder, pero no dijo nada, lo pensó mejor y finalmente encontró las palabras que creyó correctas en esa situación— es verdad que yo te digo eso, ya sabes... que eres una molestia, pero bueno, tú... Eres mi molestia y se siente raro que no estés alrededor.

Sakura se quedó sin palabras, no alcanzando a comprender del todo lo que Sasuke acababa de decirle. ¿En verdad le había dicho que aunque era molesta no le importaba que estuviera cerca? ¿O lo había malinterpretado?

Sasuke a su vez siguió caminando como si nada, solo con un ligerísimo sonrojo cubriendo sus mejillas, ¿De dónde había sacado el valor para decirle que era su molestia? Seguramente había enloquecido, al voltear pudo ver de reojo como su compañera sonreía ampliamente.

—¿De verdad Sasuke Kun? ¿Entonces puedo seguir estando cerca de ti?

—Sí, solo no te pases de molesta —dijo colocando su mano sobre su cabeza y alborotando su cabello rosado.

Al final tal vez Lady Tsunade tenía algo de razón y sus consejos para conquistar a un chico no eran tan descabellados después de todo.

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Historia realizada como regalo en el intercambio de San Valentín del Club de Lectura de Fanfiction para Gali Haruno, espero que te haya gustado.