Disclaimer: Inuyasha, ni Hanyo no Yashahime son de mi de mi propiedad, yo solo quería sacar la idea que tenía en mi cabeza. Primer fic en este fandom y primer fic de esta pareja.
De noches oscuras y labios dulces.
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La oscuridad de la noche en esa época era todo un deleite para sus ojos, era increíblemente fascinante poder observar el cielo despojado de toda contaminación y así detallar a la perfección la cantidad de estrellas en el cielo nocturno. Siempre ha sentido una extraña admiración por el universo infinito, y aunque el motivo que la lleva ir al bosque a estas horas de la noche no es precisamente estudiar el cielo y sus astros, aun así, lo hace y se embriaga de tanta inmensidad pretendiendo diluir toda esa sensación incómoda que está sintiendo su cuerpo en estos momentos.
Está ahí corriendo velozmente entre la maleza, saltando árboles sin detener sus pasos, sin un rumbo fijo, solo correr. Towa había despertado a mitad de la noche, lo cual ella supuso serian fácilmente como las dos o tres de la madrugada, no era nada bueno a su punto de vista.
Desde que puso un pie en la Era antigua fueron contadas con los dedos de una mano las veces que había tenido que salir a escondidas de la casa de la señora Kaede para despejar su mente. Towa aún tenía que asimilar tantas cosas en su cabeza y a su vez, lidiar con tantas dudas que aleteaban en ella incesantemente, de tal manera que, a veces se le hacía bastante difícil dormir correctamente. "Afortunadamente" otras veces eran unos fuertes dolores de cabeza los cuales debía menguar con los medicamentos que, hábilmente, había traído su prima en la infinita mochila amarilla. Pero, en otras ocasiones, una como las de esta noche, era amenazadora la necesidad de huir.
Sí, huir. Towa recuerda haber hecho esto muchas veces en la Era Reiwa sin que papa Sota, ni mamá Moe se dieran cuenta, pero a veces huía, corría sin un rumbo fijo hasta que sus piernas no pudieran más, después se sentaba en una banca de alguna plaza o en el borde la acera y sacaba un trozo de chocolate, que se encargaba siempre de traer consigo para echárselo a la boca y descansar hasta que los latidos de su corazón se regularan por completo, jugueteando con el trozo de chocolate en su boca, deleitándose poco a poco con la dulzura que desprendía el cacao.
Tiempo después, una psicóloga de uno de sus tantas escuelas le había dicho que padecía de ansiedad y le dio unos cuantos tips para controlar esos crecientes impulsos nocturnos. Recuerda que con el pasar del tiempo, esas necesidades fueron disminuyendo paulatinamente y asumió que se debía a las constantes peleas que empezó a tener con los chicos de su escuela justo después de esos acontecimientos, hasta que esa ansiedad fue reducida completamente por las tantas luchas que tenía y a la cantidad de actividad física que hacía.
Sin embargo, las cosas no estaban siendo tan fáciles como lo había sido en la Era moderna, donde en realidad la cantidad de peligro que ahí había no era nada comparada con la que existía en esta otra, si bien, los humanos no eran la mejor representación de la misma humanidad, los demonios eran muchos más temibles, fuertes y resistentes.
Towa se detuvo por completo apoyando la espalda en un árbol viejo, descendiendo lentamente hasta quedar sentada sobre el húmedo pasto. Respiró por ciclos como había aprendido en aquellos tiempos, mientras llevaba su mano hasta su bolsillo y sacaba lo que antes había sido una barra completa de chocolate y ahora no quedaba más que una ínfima parte de su contenido. Miró con pesar el pequeño cuadrado que quedaba sin dejar de respirar como era debido. Cuando el trozo de chocolate llegó hasta su boca sintió una cantidad inimaginable de emociones, sentía como se le arremolinaba la nostalgia con la ansiedad en partes iguales. Cerró sus ojos dejando que el sabor la invadiera, así como lo había hecho tantas veces en el pasado, mientras sentía como su corazón se desaceleraba y los sentimientos empezaban a menguar. Jugueteó con el trozo de chocolate dentro de su boca concentrada en deshacerlo hasta que no quedara rastro de aquel dulce dentro de su boca.
—Que afortunado me siento al encontrarla aquí, princesa. —Towa abrió de golpe sus ojos al sentir el sonido de esa voz muy, muy cerca de ella— Oh, es una lástima, esa expresión era verdaderamente hermosa. —
—R-Riku… ¿Qué haces aquí? —preguntó mientras observaba los ojos verdes de Riku cerca, él se encontraba a gatas frente de ella observándola detenidamente con una sonrisa lobuna en el rostro, a menos de un metro de distancia, haciéndola sentirse acorralada entre él y árbol.
—Me pareció sentir su olor y creí que estaba en peligro, princesa. —Dice detectando algo extraño, acercándose un poquito más oliendo algo que realmente no había podido asociar que era— ¿Qué es ese olor?, viene de usted, pero no es usted… —murmura mientras buscaba con su olfato el artífice de su curiosidad— Huele dulce. —olisqueó sobre su cuello y Towa sintió como la piel reaccionaba.
—¿T-Te refieres al chocolate? —dijo retrocediendo un poco, alejándose de la curiosidad de Riku, por el bien de ella misma. Luego de su segundo encuentro en el bosque había estado pensando demasiado en él, este hombre provocaba muchas dudas en su corazón, haciendo estragos en su cuerpo y en su mente.
—¿Qué es eso? —preguntó con genuina curiosidad incorporándose un poco, para inclinar levemente su cabeza realmente deseoso de saber que era aquello que estimulaban todos sus sentidos, sus ojos verdes se veían hermosos.
—Es un dulce que traje de la Era moderna, está hecho de semillas de cacao y leche. —explica acomodándose en su lugar, sin despegar la espalda del árbol.
—Eso suena de buen gusto, ¿podría darme un poco de ese dulce del que con tanto anhelo habla? —pregunta emocionado, el olor en verdad lo tenía embriagado, era algo que nunca había sentido y casi se sentía salivar de solo imaginarlo en su boca.
Towa se removió culpable, elevando sus cejas en el centro de su frente y juntando sus manos en el espacio que quedaba entre ella y él.
—Lo siento mucho Riku, acabo de comer el último trozo de chocolate que traía —Vio como lentamente Riku deshacía esa esperanzadora mirada, sintiéndose culpable en el acto.
—Es una lástima… —murmura con una fingida tristeza, inclinando nuevamente su cabeza, escuchó un par de disculpas más por parte de Towa y ese olor volvía a inundar sus sentidos, entonces una idea cruzó por su mente. Abrió los ojos fijando su mirada en los ojos carmín de Towa.
La albina lo miró desconcertada. Riku parecía realmente interesado en algo y eso la colocaba totalmente nerviosa. Intentó empujar más hacia atrás cuando lo vio acercarse peligrosamente. Estaban tan cerca que podía sentir el calor que provenía del cuerpo de Riku, podía sentir sus propios latidos acelerarse una vez más y como sus mejillas comenzaban a tomar una temperatura diferente, se sentía como aquella noche.
—R-Riku —tartamudeó cuando sintió una mano apoyándose en su mejilla, acariciándola con la palma, dejando que el pulgar viajara directamente a sus labios para abrirlos con tortuosa lentitud.
—Princesa… —no estaba segura de haber escuchado algo, de ser así fue destruido luego de que sus labios se unieran a los suyos. El roce fue suave, apenas imperceptible, tomando profundidad a medida que los labios de él se movían con confianza sobre los suyos. Poco a poco fue dejándose llevar cerrando sus ojos, relajándose en el proceso a medida que sus labios le pedían que siguiera su ritmo, pronto la mano que mantenía fija en su mejilla se arrastraba con suavidad hasta su nuca. Abrió su boca en un jadeo de satisfacción cuando sintió los dientes morder ligeramente, momento en que el pirata aprovecho para introducir su lengua dentro, degustando cada recoveco de su boca, dejando a Towa con las mejores sensaciones que había experimentado en su vida. Inconscientemente se unió en esa danza en la Riku era el único participante, guiándolo en nuevos y astutos movimientos como si estuviese deshaciendo un trozo de chocolate. Lo escuchó gruñir por lo bajo sintiendo como el agarre en su nuca se hacía más fuerte, pero antes de pensar siquiera que la ropa la sofocaba Riku se separó de ella abruptamente, manteniendo la distancia con uno de sus brazos, pasándose la manga del otro brazo por la boca, levemente agitado— Gracias por el chocolate, princesa. —dijo con voz ligeramente más ronca, desapareciendo del lugar sin dejar rastro.
Towa se quedó quieta en ese lugar por unos buenos segundos intentando descifrar aquello, se llevó sus dedos a los labios, los sentía calientes e hinchados y todavía recorría en ellos aquella electricidad que los mantendría sensibles unos minutos más, no pudo evitar sonrojarse hasta un punto crítico y rezó cuanto pudo para que nadie la haya visto, tapándose la cara con ambas manos intentando esconder el pudor y la vergüenza.
Riku tonto, ¿Cómo podría calmar su corazón ahora?, Ni con el tiempo infinito del universo podría calmar ese loco corazón suyo.
Hola a todos.
Primero que todo, presentarme, soy ElieGS, si bien tengo muchos años en ff, esta es la primera vez que escribo en este fandom, no porque el resto de los personajes no me gusten, de hecho los amo, solo que nunca me había atrevido antes y ahora quería probar que tal.
Si bien, comprendo de que esta no es una pareja de la que todos gustes, pero espero se pueda respetar los gustos ajenos sin ofender a nadie.
Al fic: No creo que haya quedado tan bien, llevo mucho tiempo sin escribir romance (que de todas formas no se me da bien), así que si quedó medio OC y como forzado, perdónenme.
Eso es todo, espero de todo corazón les guste y quizás vuelva con otro fic.
Saludos.
