Hola, hoy les traigo un song fic inspirado en la canción "Yo quería" de Cristian Castro. Como ya sabrán los que me leen, yo escucho música para todo y desde que escuché esta canción gracias a mi alma de señora, no pude dejar de pensar en escribir algo relacionado y aquí está.
El siguiente Song Microfic participa en el concurso #DramiLove del grupo de Facebook ~Dramione Fanfics~
Disclaimer: Los personajes y ambientes del mundo de Harry Potter, le pertenecen a J. K. Rowling, yo solo le puse un poco de imaginación y mi amor por el Dramione.
Los gritos de victoria comenzaron a resonar alrededor de Draco. Las personas se abrazaban y reían entre lágrimas, mientras él simplemente se tambaleaba sintiéndose más perdido que nunca.
Alguien tocó su hombro pero apenas pudo registrarlo, todo seguía siendo un borrón lleno de ecos lejanos. También dijeron su nombre y solo tuvo la fuerza de reaccionar cuando sintió como sujetaban sus brazos.
—Draco, Draco, por favor.
Creyó oír la voz de Theo junto a su oído. Luego una suave mano rozaba la suya, y tal vez era su madre, sin embargo nadie sería capaz de moverlo de allí.
—¡No! ¡No, maldita sea! ¡Theo! —se agitó, tratando de soltarse del agarre. —¡No! ¡No me voy a ningún lugar sin ella!
De pronto eran cuatro brazos los que lo sujetaban con ímpetu.
—Draco, ella no…
—¡NO! —pateó y gruñó y agitó sus puños hacia todas partes. —¡Me quedo con ella! ¡Déjenme ya! ¡Ahora! ¡Suéltenme malditos bastardos!
—Ella… Draco… no…
—¡Yo le dije! ¡Maldita sea! ¡Yo le dije! —sus rodillas cedieron. —Yo… yo… le pedí. ¡Mierda! —elevó el puñó y golpeó el suelo. —Yo le… le supliqué.
Draco corría hacia el séptimo piso; desde el momento en el que había pisado el castillo, su prioridad fue buscarla. No podía estar tranquilo después de verla huir de esa forma cuando fue llevada a la Mansión. Necesitaba verla y rogar su perdón por no haber movido un solo dedo para terminar con su dolor, pedirle disculpas por ser un cobarde.
—¡Granger! ¡Granger! —gritó como venía haciendo en cada piso.
Consiguió alcanzar y doblar la esquina del pasillo, y lo reconoció de inmediato, tantas veces caminado por allí a cumplir su misión y otras tantas para reunirse con ella.
Entonces la vio, justo allí, al final del pasillo, respirando agitada con Potter y Weasley.
—¡Granger! ¡Hermione! ¡Hermione!
La chica irguió su postura, se tomó unos segundos y luego giró lentamente.
—¿Draco? —suspiró su nombre entre la incredulidad y el anhelo. —¡Draco!
Soltó su brazo del agarre de Ron y corrió hacia el otro chico.
La distancia entre ellos parecía ser de más de una milla mientras se iban acercando, hasta que finalmente Hermione chocó en el pecho de Draco y él la envolvió en sus brazos.
Le preguntó muchas veces si se encontraba bien y entre pequeños besos le susurró disculpas. El mundo fue solo para ellos dos por algunos minutos y solo hasta que las quejas de Ron se abrieron paso dentro de su burbuja.
—Tengo que ir con Harry… yo...
—No. —negó con firmeza. —Este es el momento, Hermione, podemos irnos, podremos huir. Tú y yo, y luego nada más importará.
—Sabes que no hay manera de que haga eso. —acarició su mejilla. —Peleo esta guerra por los que son como yo, por Harry y por nosotros, Draco. Si nos vamos ahora, tus padres te repudiaran como hijo.
—Ahora o mañana, lo harán de todas formas. Por favor, ven conmigo.
—Tú no lo soportarás. Los amas y eso está bien. —su tono era suave. —Pero estoy segura de que podemos enfrentarnos a ellos y al mundo sin una guerra de por medio. Draco, estamos a un paso de ganar. Necesitamos matar a Nagini y en seguida Harry podrá enfrentarse a Voldemort.
—Por favor, Hermione. —él acarició su rostro e igualó su tono de voz. —Huyamos ahora, Potter tiene a más personas intentando ayudar, si está cerca, conseguirá ganar.
—No puedo Draco.
—Es una batalla, podría pasar cualquier cosa. —le dijo ya desesperado. —Ven conmigo, Hermione, te lo pido.
—Ayudaré a Harry a terminar esto y nosotros podremos estar juntos, sin guerra, sin escondites, solo nosotros.
Él cerró los ojos con fuerza, aceptando su derrota.
—¿Lo prometes?
—Lo prometo.
—Quiero que sepas que si después de todo, mis padres no lo aceptan, seguiré eligiéndote a tí. No interesan las herencias y los apellidos, tú eres mi elección.
Los ojos de ella se conmovieron y su determinación estuvo por tambalear.
—Hermione.
La llamada de Harry fue un claro recordatorio de sus prioridades en ese momento.
—Un momento. —c ontestó sin despegar sus ojos de los de él. —Me tengo que ir. Mantente seguro. Te amo, Draco. —sonrió notando sus labios entreabrirse. —No tienes que decirlo, lo sé.
El joven dejó caer su frente en la de ella soltando un profundo suspiro. Quería parar el tiempo en ese momento, tenía tantas ganas de quedarse así abrazándola, siendo solo ellos dos y todo lo que sentían más allá del miedo y la incertidumbre.
Lentamente, Hermione retrocedió, le dió la espalda y fue con sus amigos.
Giró con una leve sonrisa y sus ojos cálidos fijos en Draco.
—Nos vemos en el Gran Comedor. —le dijo a través del pasillo.
Draco la observó marcharse nuevamente y cuando la perdió de vista, se recordó a sí mismo que debía ponerse en guardia.
Agitó su muñeca para sacar a relucir la cinta que Mcgonagall le dió para ser reconocido como un aliado de la Orden y se encaminó a la lucha.
Estuvo mucho tiempo peleando con personas que solía ver en cada rincón de su casa, justo hasta esa mañana. Sus rivales tenían las mismas armas y conocimientos que él. Esquivó maldiciones asesinas una y otra vez, fue testigo de la muerte de un niño y ayudó a llevar heridos hacia la enfermería y más tarde hacia el Gran Comedor.
La muerte y la destrucción estaban por todas partes, donde sea que Draco se moviera.
En el intervalo de tiempo en el que el Señor Tenebroso retiró sus fuerzas, esperó en el Gran Comedor como había quedado con Hermione. Pero no llegó. Con temor la buscó entre los heridos y, con mucho más miedo, lo hizo entre los fallecido. No estaba por ningún lado.
El amanecer llegó anunciando la muerte de Harry Potter, entonces Draco buscó a su novia con más apremio. Y solo la encontró pocos segundos antes de la gran hazaña de Longbotton, menos de un minuto antes de que la batalla se reanudara.
Desde allí todo se redujo a segundos y minutos.
Volvió a luchar, cinco minutos después de oír a sus padres gritando su nombre. Tuvo un duelo rápido con Mcnair y cuatro minutos después noqueó con una lluvia de hechizos a Flint. Esquivó la caída de una pared con tres segundos de antipación. Se encontró con Theo dos minutos después de salvar a Blaise de un crucio. Vio a Bella en un duelo solo un segundo antes de que notar que su adversaria era Hermione y que hacia ella se dirigía el brillo verde de la maldición asesina.
Y no pudo hacer nada. Sus piernas se movieron demasiado tarde, su grito desgarrado se oyó cuando la chica caía al suelo y únicamente su cuerpo se lanzó hacia adelante para sostener su cabeza y abrazarla hacia su regazo.
El mundo se detuvo mientras intentaba buscar signos de vida, aunque en su mente lo sucedido fuese tan claro.
—Draco, no puedes quedarte aquí. —Blaise le sacudió el hombro. —Llévala con Pomfrey.
—No, no, no.
—Weasley viene hacia aquí, hazlo tú o lo hará él.
Asimiló esas palabras y se levantó reuniendo la poca voluntad que tenía. Solo fue consciente de Hermione en sus brazos, sabiendo que su amigo cuidaba sus espaldas de hechizos y maldiciones.
Sollozó cuando la dejó al lado de las demás personas sin vida.
—Regresaré, te… te… lo prometo. —la besó y no recibir respuesta lo desgarró.
Apretó su varita y su único motivo para no quedarse tendido junto a ella fue Bellatrix.
Empujó a la señora Weasley de su camino y no sintió más que dolor cuando apuntó con su varita al ser que más odiaba en ese momento.
—No debiste poner tus manos en ella nunca. —su voz estaba tan rota como él. —Avada Kedrava.
Desde su lugar, en una esquina del Gran Comedor, Draco estaba allí. Sosteniendo el cuerpo de Hermione incapaz de dejarla ir, anhelando su olor, su risa y su alegría, pensando en la promesa que ella no había cumplido y en todo lo que pudo haber hecho para parar aquel momento en el que ella se había ido.
Él estaba allí, convertido en un hombre sin una pizca de vida.
Mientras frente a él, todo continuaba.
Las familias se consolaban, los amigos se reunían con sonrisas llorosas, las parejas se reencontraban.
Potter abrazaba a la hermana de Weasley, todavía inconscientes de la muerte de su amiga. No muy lejos, Blaise besaba a Daphne como si ella se le pudiera escapar y Draco comprendía por qué se sentía así. Longbotton estaba sentado al lado de una columna, con su brazo rodeando los hombros de Lovegood.
Miradas de amor por todas partes, tantas parejas amándose así.
Y él, había perdido lo único que tenía sentido en su vida.
Él estaba sin su amor.
N/A: Ya sé que me odian por todo el drama y el dolor en este micro fic, pero créanme, yo también lo sentí. He llorado imaginándome a Draco tan solo y perdido, y a Hermione viéndolo sufrir. Bueno, me encantaría saber que les pareció y no omitan nada si se animan a dejarme un review.
Saludos y nos estamos leyendo.
Muchas gracias.
