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Disclaimer: Todo pertenece a JK, ojalá Draco fuera mío:(

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Draco Malfoy siempre se había considerado privilegiado al tener su posición de sangre pura, tenía lo mejor cuando él quería y todos lo respetaban por el apellido que cargaba, todos querían ser su "amigo" y presumir que tan cercanos eran; por eso nunca entendió como es que el famoso "niño que vivió" lo había despreciado sin miramientos ¡Y por un Weasley! Un pelirrojo pobretón que no podía tener túnicas propias.

Desde ese día una rivalidad nació, nadie despreciaba a Draco Malfoy.

No se preocupó por el sorteo de casa, el sombrero no había más que rozado su cabeza cuando vocifero "¡Slytherin!", vistió con orgullo los colores de plata y verde esmeralda, generaciones de Black y Malfoy habían estado en esa casa ancestral y habían traído orgullo, excepto por algunos que obviamente debían de ser borrados del árbol familiar, deshonras para el apellido si se lo preguntaban a él; repugnantes amantes de los sangre sucias, traidores a la sangre y a la familia era lo que siempre había escuchado de su padre.

Por años trató de hacerlo sentir orgulloso, necesitaba y buscaba con desesperación la aprobación de Lucius y no perdía la oportunidad de retar a Harry Potter para poder demostrarlo, no entendía como alguien con nulo conocimiento del mundo mágico podía ser mejor que él pero duelos, Quidditch y copas de la casa le eran arrebatados a manos del gryffindor y su par de amigos, una sangre sucia que osaban comparar con Rowena Ravenclaw por la inteligencia magistral que tenía y un pelirrojo sin chiste, siendo siempre sombra de Potter. Draco no perdía la oportunidad de restregar su poder ¿Cómo iba a creer que eso se convertiría en su maldición años después con el regreso de Voldemort y el fracaso de su padre?

El dolor que veía en los ojos de su madre cuando encarcelaron a su padre tras el ataque al Departamento de Misterios fue demasiado, el apellido Malfoy ya no provocaba miedo sino burla y todos lo volteaban a ver como si fuera un asqueroso elfo, lo vinculaban con Voldemort y nadie quería mantenerlos cerca, hasta que llegó el día antes de que el verano terminara y lo que pensó que era un orgullo se convirtió en su ruina.

Fue maldecido con la marca tenebrosa, su madre sintió su mundo caer, su único hijo estaba siendo usado para vengarse del fracaso de su esposo, sabía que eso venía con el apellido pero estaba lejos de los planes que tenía para él, Draco Malfoy no eligió ser mortigafo pero lo abrazó como se abraza a la muerte, sabiendo que un día te va a tocar y sólo es cuestión de asumirlo; el precio a pagar para demostrar que era mejor que su padre, que él podía llevar el apellido Malfoy a la cima una vez más; dejarían de ser las parias que eran ahora y volverían a tener poder en la comunidad mágica.

Su misión sólo era matar al mago más poderoso: Dumbledore.

Pero Narcissa no era estúpida, y sabía que sólo lo había mandado a morir y esa sería la venganza para Lucius, por su fracaso y su poco liderazgo sin embargo también comprendió que Voldemort volvió a cometer el mismo error que esa noche de Octubre... se olvidó del amor de madre y en un movimiento desesperado pidió ayuda a la única persona que sabía se preocupaba por su hijo.

Severus Snape hizo un juramento inquebrantable, juro proteger a Draco por sobretodas las cosas y ayudarlo a finiquitar su misión cuando llegará el momento.

"Es sólo un niño" había suplicado Narcissa, pidiendo porque alguien entendiera eso.

Pero Draco Malfoy no lo veía así, se veía como el elegido, el que traería gloria a su apellido nuevamente incluso si en el camino se perdía él, fueron varios los intentos que el hizo para acabar con la vida de Dumbledore, todos y cada uno con un resultado peor a otro, la desesperación lo invadía y físicamente se veía tan acabado como lo estaba mentalmente, creyó que sería sencillo, creyó que hasta con los ojos cerrados podía hacerlo pero él no era un asesino.

Cada intento se vio frustrado pero no pasó desapercibido por Harry Potter quien en cada movimiento estaba seguro que lo iba a atrapar, hasta el incidente de Katie Bell, Draco Malfoy esperaba no verla con vida pero en el momento que vio a Potter hablando con ella, la desesperación lo invadió; huyó a donde pudiera estar solo y volver a llorar por la estúpida responsabilidad que tenía encima, él no había pedido eso, nunca quiso tomar la marca pero esta picaba en su antebrazo y sólo quería que todo terminara.

Harry Potter lo enfrentó, un duelo donde el niño que vivió usó una maldición que no conocía, impactó directo en el pecho del rubio y cayó al suelo, sintiendo como los cortes se formaban en su pecho y la sangre brotaba... fue Severus quien lo salvó y mientras perdía la conciencia el pensamiento de que él no quería convertirse en asesino nuevamente lo invadió.

La noche que el armario evanescente por fin funcionó, fue la noche que él decidió cumplir con su misión, cuando encontró a Dumbledore en la torre de Astronomía, sabía que era algo decisivo, que eran él y su madre o ese anciano mago, debía de matarlo, era su misión pero ¿Por qué no podía hacerlo?

Su cuerpo temblaba con gran fuerza mientras caminaba hacia el mago, parecía que ya sabía porque estaba él ahí y eso le sorprendió, intentaba convencerlo de no hacerlo pero él jamas entendería que era su misión que no había tenido opción pero tenía que hacerlo por su madre, por él porque no quería morir.

Además parecía no entender todas las cosas que había estado haciendo a lo largo del año, Dumbledore lo justificaba y dudaba que sus intenciones fueran letales, el fracaso invadió su mente y su corazón, la varita extendida comenzaba a dudar y lo enfureció que no creyera que podía hacerlo, que todos lo consideraban un cobarde.

"Yo fui elegido" gimoteó mientras enseñaba su marca tenebrosa, la sentía arder aún y la tinta estaba tan fresca como cuando recién se la habían hecho, con la poca arrogancia que le quedaba la levantó, fingiendo estar orgulloso de ello, como si hubiera sido algo que anhelaba mostrar. Observó al mago levantar la varita y con un expelliarmus lo desarmó mientras escuchaban que la cerradura de la torre se abría. Dumbledore estaba sorprendido de que hubieran más personas y Draco le confesó que había sido mediante un armario evanescente.

Dumbledore incluso secretamente admiró el ingenio pero no quería perder más tiempo y trataba de evitar que Draco cometiera un error y se convirtiera en una persona que no era, en una persona capaz de asesinar pero el miedo te hace hacer cosas impensables, las amenazas de muerte te hacen pensar en mil maneras de cumplir con tu objetivo y eso lo sabía muy bien el ojigris.

"¿¡No lo entiende?! Debo hacerlo, debo matarlo... o él me matará a mi" la agonía en su voz era palpable y todo lo que vino después fue como verlo en cámara lenta, cuando escuchó la maldición asesina salir de los labios de su profesor, supo que todo había sido real y que él jamás habría tenido la fuerza para poder cumplir con su misión, porque él no había escogido esa vida, ni había escogido tomar la marca, ni habría querido dejar entrar a los mortifagos al castillo y ciertamente no había escogido convertirse en un asesino pero eran cosas que venían de la mano por ser un Malfoy y en su mundo eran acciones que venían con el apellido.

Él sólo había sido el chico que no había tenido opción.

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Algo pequeño para la madrugada, espero lo disfruten tanto como yo al escribirlo.

Moon L.