Disclaimer: El Potteverso es propiedad de Jotaká.

Este fic participa en el Reto#61: "Las grandes protagonistas" del Foro "Hogwarts a través de los años".


Cuando los sapos hibernan.


Personaje: Augusta Longbottom.


—Un completo desastre.

Ni siquiera piensa tocarlo. Se ha llevado un disgusto bastante grande. Le ha advertido a Neville que debe ser cuidadoso con el sapo. El regalo del tío Algie para su nieto, no le ha hecho la menor gracia.

Empuña la varita con una firmeza impresionante, con un leve movimiento hace levitar al sapo lejos de su armario.

No está dispuesta a permitir las continuas e inoportunas apariciones del animal en su casa. Estuvo a punto de llamar a Neville y darle una reprimenda, hasta que la pestilencia inundó sus fosas nasales.

Trevor cayó al suelo con un ruido sordo. Muerto.

—¿Trevor?

Verdaderamente esperaba un croar. Pero el pequeño sapo no daba señales de vida.

—Oh, no.

El pequeño Neville, amaba tanto a esa criatura. ¿No había sufrido ya suficiente a su corta edad?

—Es el ciclo de la vida. Y nada puede hacerse—. Se recuerda, observando el cadáver a la mitad de su habitación.

—Quizás una despedida digna.

Entonces se visualiza a sí misma, asistiendo al funeral de un sapo.

—No seas ridícula Augusta.

Tendrá una charla con su nieto. Lo hará simple y directo.

Se reincorpora inmediatamente. No se permitirá sentir pena por el pobre Trevor. Un movimiento de varita más tarde y Trevor había salido volando por la ventana hacia el jardín. Alisa su chaqueta y ajusta su postura, antes de ir en busca del niño.

Encuentra a Neville rápidamente, que en ese momento, sube la escalera a gatas.

Augusta tuerce el gesto instintivamente.

—Neville. ¡Levántate ahora mismo!

El pequeño ni siquiera había reparado en su existencia y obedece rápidamente. Su rostro rechoncho se tiñe de vergüenza.

— ¡Abuela! Perdona, yo…he estado buscando a Trevor, lo he perdido.

Y la preocupación grabada en el rostro del niño, retuerce su corazón. En verdad desearía que Algie, no hubiese ese hecho ese regalo en primer lugar. Ahora mismo, solo puede pensar en cómo consolara a su nieto. El recuerdo de Frank y la horrible lechuza, que mordía cada vez que entregaba una carta. Y lo mucho que la detestaba, aunque su hijo la amase. Jamás creyó que esa horrible criatura viviría más que su amado hijo. No, Frank no estaba muerto. Aun así, jamás volvería a recibir una carta de su parte.

Vuelve en sí, ve a Neville a la mitad del pasillo, en el segundo piso y entiende que la conversación sobre el sapo muerto, no puede posponerse más.

—Neville, con respecto al sapo, eh, Trevor…

—Lo siento, se escapó de mi habitación, debe haber buscado un sitio más cómodo para hibernar. Un lugar más…

— ¿Hibernar? —. Interrumpe.

Y por primera vez en mucho tiempo, Augusta se queda sin palabras, ante la mirada confundida del pequeño. Juraría que se escuchó parpadear. Ha lanzado a Trevor por la ventana.

— ¿Buscaste en el jardín?

— ¿Cómo llegaría hasta el jardín?

—Es un sapo Neville, les gustan los jardines.

—No cuando hibernan, les gustan los lugares cálidos y duermen durante un buen tiempo, sabías que…

—Bien—. Interrumpe nuevamente. —Veamos el jardín y deberás lavarte luego, casi es hora de la cena.


"Si me matan" es una canción hermosa de Silvana Estrada, ha estado rondando mi mente y por eso es el título. Podría usarse de muchas y mejores manera. Pero hoy, esta acá. :)

P.d. Quizás Augusta no sea la abuela número uno en el mundo, en fin, todos hemos pasado por cosas y nadie es perfecto después de todo. Quiero pensar que Neville siempre protegerá a Trevor.

Saludos.