Disclaimer: El Potteverso es propiedad de Jotaká.
Este fic participa en el Reto#61: "Las grandes protagonistas" del Foro "Hogwarts a través de los años".
Myrtle Warren toma un baño.
Personaje: Myrtle Warren.
Los recorridos por las tuberías son un sano entretenimiento. Podría considerarse un ejercicio maravilloso. Si tuviese músculos que entrenar. Aun así, resultaba divertido y al ser fantasma, pocas cosas lo eran. Los clubes en realidad no eran lo suyo, algunos podían resultar demasiado bizarros y en otros, aburrirte hasta la muerte.
La ironía en su pensamiento la hizo soltar una risita tonta. No solía tener muchas conversaciones, así que hablar consigo misma, era ya una costumbre.
Había escuchado cosas interesantes en los baños del segundo piso. Se había estado hablando mal de Harry últimamente, las chicas podían llegar a ser muy estúpidas. Olive Hornby se instaló rápidamente en sus pensamientos.
—Sí, a veces pueden ser muy crueles.
Se contempló en el espejo, aun en la muerte, ni siquiera podía deshacerse de las malditas gafas.
Suspiró.
No quería pasar por eso de nuevo. Habían sido demasiadas noches contemplando su reflejo, pensando en todo lo que le hubiese gustado cambiar. Si la vida no le hubiese jugado de esa forma. Todo lo que no pudo experimentar.
—Además, siempre tienes acceso a los chismes más novedosos. —Se recordó, tratando de no sonar triste para sí. —Sí, claro. Pero al menos, le di una buena lección a Olive.—Pesándolo mejor, se lanzó por el escusado una vez más, el remolino siempre lograba desorientarla, era bueno salir de la rutina. El baño de prefectos solía ser un buen lugar para visitar. En el trayecto, Myrtle habría podido jurar que aquello que se deslizaba por las tuberías junto a ella, era poción multijugos.
—Ay Harry, ¿Portándote mal de nuevo? Quizás deba hacerte una visita.
Una nueva risita salió de sí. No le molestaría ver al gato gigante de Granger, nuevamente.
El vitral pretencioso del baño la había ignorado olímpicamente. No es que ella quisiese gozar de su compañía tampoco.
El baño de prefectos tenía la capacidad de hacer burbujear el agua, a Myrtle le gustaba. Pero alguien se le había adelantado.
Un muchacho que debía ser muy alto, para que su torso sobresaliera de la bañera de aquella manera, descansaba en el agua. Era apuesto e ignoraba totalmente su presencia.
Parecía concentrado en algo más. Sostenía algo entre sus piernas. Myrtle hubiese sentido su rostro arder, si tuviese la capacidad de hacerlo. Lo que ese chico estuviese haciendo en el baño, no era asunto suyo. Podía ser un tanto pesada a veces, con los chicos de cursos inferiores. Pero aquel muchacho, era uno de los campeones de Hogwarts. El favorito sobre Harry.
—Cedric Diggory.
Cedric levantó la vista y Myrtle no hizo más que permanecer oculta. No debería estarlo espiando. Aunque esa no había sido su intención en primer lugar. Pero había curiosidad en ella. Algo en él inspiraba esa curiosidad, aunque ella no sabría decir con exactitud de que se trataba, quizás fuera por causa de esos hombros anchos y los músculos en sus brazos. La forma en que el agua se resbalaba graciosamente por sus cabellos. O el hecho, de que debía ser uno de los cuerpos más hermosos que ella hubiera visto. Aunque no estaba segura de lo que significaba aquello. Pero aun así, había tenido el impulso de pensarlo.
Podía ser que el tiempo que llevaba espiando tuviese algo que ver, como prueba, casi todas las burbujas en la tina habían desaparecido o simplemente debía estar alucinando, pero el muchacho estaba brillando.
Excepto que no deliraba. Sostenía el huevo del Torneo y se había sumergido por completo en el agua de la tina.
¿Sería prudente interrumpirlo? Llevaba un tiempo bajo el agua. Y eso casi la hizo preocuparse, excepto que si moría, ella tendría un compañero con quién charlar. El muchacho era un Hufflepuff. Uno que parecía ser exactamente quien decía ser. Sería lindo contar con alguien así, aunque no fuese correcto dejarlo morir, casi se había decidido por ayudarlo, cuando Cedric emergió.
Una gran sonrisa resplandecía en su rostro. Parecía tener buenas noticias. Comenzó a reír y prosiguió con su baño.
Un par de minutos después, Cedric se marchó.
Myrtle hubiese querido no ver. Pero no pudo evitarlo. Su curiosidad había podido más. No es como que espiaba a todos los chicos que se duchaban o tomaban un baño.
—Así que, así son los chicos—. Myrtle reflexionaba sobre lo aprendido, en uno de sus paseos. Por mero instinto, volvió a dar una vuelta por el baño de prefectos un par de noches después.
Harry Potter se encontraba en la tina, sosteniendo el enigma. Pero con mucha menos seguridad de la que Cedric había mostrado.
Ella podría ayudarlo. Después de todo, Harry le agradaba. Y ya había aceptado compartir su retrete, en el inevitable final de su vida, que podría ser muy pronto con ese torneo celebrándose en Hogwarts.
Saludos.
