Situado en Luna Nueva


Edward POV
—Vámonos Bella— dije.

Bella le dio una última mirada a la familia, se despidió en silencio y empezó a caminar hacia la puerta. Toda la familia me miró con una expresión triste, especialmente Jasper que tenía un fuerte sentimiento de culpa.

Lo siento decía su mente

Negué con la cabeza y salí detrás de Bella. Una vez estuvimos dentro del auto escuché la voz de Alice en mi cabeza.

Edward, no lo hagas repetía de forma desesperada. Ignoré esos pensamientos y encendí el auto. El camino a su casa fue en un tenso silencio. Bella se vio incomoda y adolorida por los puntos. Su olor había cambiado, además de su sangre también estaba el de los analgésicos.

—¿Te vas a quedar esta noche? —pregunto Bella en voz baja.

—¿Quieres que me quedé?

Ella asintió, sus ojos se veían llorosos y parecía querer llorar pero se contuvo.
-All Right.

Bella entró a su casa, habló unos minutos con su padre y subió a su habitación, se dio un baño y se metió a la cama. Espere media hora hasta que su padre se vaya a dormir y así poder entrar sin problemas.

Mi teléfono vibró...era un mensaje de Alice.

Edward, no lo hagas, no sean tan infeliz, no lastimes a Bella

Gruñí, apague el teléfono y lo tire al asiento trasero. Cuando Charlie se fue a dormir entre a la habitación de mi novia, ella tenía la mirada perdida en el techo, se veía muy cansada y triste.

—Hola—susurro. Bella me miró, pero no dijo nada.

Me hizo un espacio en la cama para que pudiera sentarme y es justo ahí donde se quebró. Empezó a llorar de forma desesperada, pero en silencio, de inmediato la tomé entre mis brazos y la abracé.

Definitivamente Bella tuvo una mala noche, con el dolor de su brazo y el llanto que por momentos disminuyó. Dos horas después por fin logro dormirse profundamente y mi mente iba a trabajar a mil por hora, el suceso de ayer había sido la gota que colmó el vaso, no quedaron dudas de que yo representaba un peligro inminente para mi Bella. Pudo haber muerto en ese momento solo por el capricho de mantenerla a mi lado.

Estaba más que claro lo que tenía que hacer.

Tenía que dejarla.

bella punto de vista

A la mañana siguiente Edward ya no estaba en mi habitación, pero había dejado una nota.

" No te olvides tomar tus medicamentos luego del desayuno, hoy no iré a la escuela. Tengo unos asuntos que arreglar. Te quiero"

Eduardo.

Ignore esa mala sensación que se instaló en mi luego de leer la nota y fui a alistarme para ir a la escuela, me cambie con lo primero que encontré, baje a tomar desayuno y de paso tomar los medicamentos. Charlie había salido muy temprano por lo que no se encontró en casa.

Subí a la camioneta y partí camino al instituto, durante todo el trayecto esa sensación de pérdida solo se aumentó más y más, hice un par de paradas para poder llamar a Edward; sin embargo, no me contesto, también intento llamar a Alice, pero nada.

Durante el receso Jessica y Ángela me preguntaron por Edward y sus hermanos.

—Tuvieron un problema familiar—respondí cortante. Jessica me miro de forma extraña como si supiera que estoy mintiendo.

El tiempo restante deje de prestarles atención porque estaba preocupada por toda la familia, nadie respondió los mensajes ni llamadas.

Decidí saltarme la última hora para ir a la casa Cullen y averiguar qué demonios estaba pasando.

eduardo punto de vista

Estaba esperando a Bella en el bosque que estaba detrás de su casa, no podía verla aún, si la veía todo el poco coraje que había juntado para hacer lo iba estaba pensado se iba a ir por la borda.

En algún momento escuche la camioneta de Bella a 2km y le mande un mensaje.

" Estoy es tu casa"

Se lo envié y esperé mientras el odio a mí mismo me estaba carcomiendo por dentro.

Fui un idiota y egoísta al querer estar con ella, sabía perfectamente que conmigo nunca podría tener una relación normal…ella merecía más, merecía el mundo entero, una familia, hijos…cosa que yo nunca podría darle.

Bella podría morir en cualquier momento por mi causa, por un beso, un abrazo o con solo tomare la mano.

-¡EDUARDO! —escuche el grito de Bella mientras seguía martirizándome.

—Estoy aquí—hable lo suficientemente alto para que pueda escucharme.

Cuando doblo la esquina, la vi, se veía tan hermosa como siempre, aún tenía sus ojos un poco hinchados, pero eran casi imperceptibles.

—¿Por qué demonios no me contestas el teléfono? ¿Sabes la preocupación que sentí cuando ninguno de ustedes me contesto? ¿Paso algo grave? —eso último lo dijo en un tono más amable aun así se vio muy molesto.

—Tengo que hablar contigo—me di la vuelta y camino hacia el bosque. No podía verla, me iba a arrepentir.

—Espera Edward…demonios—escuché sus pasos y un tropiezo, por un momento quise girar y ver si estaba bien pero no debía.

No seas cobarde

Cinco minutos después Bella rompió el silencio incómodo.

—¿Ahora si me vas a contar de paso?

No seas cobarde

No seas cobarde

—Nos vamos—susurro.

-¿What? —sentí como se ponía en alerta—Pero…por que recién me dices ahora, no tengo nada listo…—siguió hablando de forma rápida.

No seas cobarde se repetía en mi mente

—No Bella, voy con mi familia.

Ella se quedó en silencio, su expresión cambió y sus ojos se humedecieron.

—¿Por qué? —se quebró y empezó a llorar de nuevo—Es por lo de ayer verdad—más que una pregunta era una soberbia, se acercó a mi tomo mi cara con sus manos—Respóndeme Edward.

—Perdón—fue lo único que pude decir, si fuera capaz de llorar lo estaría haciendo.

—¿Ya no me amas?

Me quedo en silencio.

—¡Respóndeme! —veía el dolor en sus ojos.

—No— sí, si la amas grandísimo idiota, siempre la amaras.

—Mírame a los ojos Edward.

Lo hice y volví a repetir el "No" como ser sin vida.

Bella parecía estar en shock, quería decirle que todo lo que decía era falso, que la amo y que olvide todo lo que acaba de pasar. Pero no podía hacerlo, su vida corría riesgo al estar conmigo.

—Me estas mintiendo—entrecerró los ojos—Lo haces, tú me amas, me prometiste que nunca me dejarías—se oía la desesperación en su voz.

—Soy un gran mentiroso—respondí de forma seca, aunque por dentro me estaba muriendo.

Parecía no querer creerme y me obligo a verla a los ojos que gritaban dolor y amor al mismo tiempo.

—No me dejes Edward—rogó.

Fue ahí en donde me di cuenta del gran error que había cometido.

Mi cabeza empezó a dar vueltas, me sentí mareado y confuso.

—Edward…cariño—escuchaba la voz borrosa de Bella.

Cientos de imágenes de todos los momentos junto a ella corrieron por mi mente. En todas ellas, Bella sonreía…y era por mí.

Era yo la causa de esa felicidad. Bella reía cuando coqueteaba con ella, cuando le contaba una anécdota, cuando me metía a su cama todas las noches porque la necesitaba conmigo.

Yo era capaz de estar con ella y hacerla feliz sin hacerle daño.

Bella merecía ser feliz…y yo también, ambos perteneceríamos el uno al otro.

Sabía que nuestro futuro era incierto, pero la amaba más que a nada y hare todo lo que está a mi alcance y más para hacerla feliz.