En algunas mañanas su vecino de cabellos blancos se ponía a escuchar música a todo volumen o hacía mucho ruido en su apartamento
Sobre todo, los días cuando Utahime trataba de tomar una siesta porque trabajo durante la noche en el bar...
Esas discusiones con su vecino de enfrente era comunes sobre todo los sábados y los domingos por la mañana
—¡Puedes bajarle a la música! ¡intento dormir un poco!— gritaba Utahime tocando fuertemente la puerta del 512
Al abrirla, aquel hombre de cabellos blancos le sonrió
— ¡Nueva Vecina! ¿Qué dices? Es que no te escucho— decía acercando su mano a su oreja
—¡Dije que le bajes al volumen, está muy fuerte! ¡No me dejas descansar! — gritaba Utahime muy molesta
—¿Qué le suba más? ¿Qué es tu canción favorita?— decía el albino riendo un poco
—¡Ash! ¡idiota!— resoplo Utahime y mejor se giró muy molesta para regresar a su apartamento
—¡Por cierto! ¡linda pijama vecina!— grito Gojo recargandose en el umbral de su puerta mirandola con una gran sonrisa
Utahime cerró su puerta muy roja por eso último, ni se acordaba que iba vestida con un diminuto short y una camiseta de tirantes
Después de eso Utahime compró tapones para los oídos
