Y no solo la molestaba de esa manera, sino que este iba seguido a tocarle a su puerta para pedirle cosas
—¡Buenas tardes Nueva vecina! ¿Crees que podrías regalarme una taza de azúcar?— preguntaba el albino con una linda sonrisa
Utahime lo miraba con una mueca, lo miro de pies a cabeza ya que iba vestido con un pans y una camiseta algo sucia de pintura
—¡Buenas noches Nueva vecina! ¿No tendrá una cacerola que me preste para preparar arroz? — decía aquel hombre con una gran sonrisa
Utahime lo miro extrañado por esa petición
—¡Nueva Vecina! ¿No tendrá...
—¡Nueva Vecina! ¿Cree que pueda...
—¡Que tal Nueva Vecina!
Decía aquel hombre siempre de manera alegre con ella
Y cada que iba con ella, siempre vestía pijama o casi no vestía nada, ya que en algunas ocasiones llego a tocar a su puerta sin camiseta
Parecía que aquel hombre de cabellos blancos le gustaba molestarla solo a ella porque con todos los demás ni se dirigía
Y cuando digo que solo a ella le hablaba, me refiero a que el únicamente iba a la puerta de esta para pedir cosas que simplemente podría comprar en la tienda de conveniencia que había al lado del edificio
Al contrario... ella debería estar tocando a su puerta pidiéndole esas cosas
