Capítulo 1. Harukaze, brisa de primavera.
Sasuke miró curioso la carta que tenía en su mano, estaba escrita por su antiguo sensei; nunca se esperó que, después de tres años fuera de la villa, el actual hokage de Konoha le pidiera algo así.
Apoyó su cabeza en el árbol que estaba justo detrás de él y suspiró.
Se había ido de la villa por un motivo: no quería volver a causar daño a nadie. Su mera presencia ya era motivo de conflicto y no quería que ninguno de sus compañeros tuviera que pagar por sus errores del pasado.
Arrugó la frente al recordar como la anterior hokage le había sugerido que debía alejarse, en especial, de su compañera de equipo. La villa entera era testigo del amor que la chica le profesaba, le hubiera seguido hasta el fin del mundo con tal de estar a su lado, con todo el dolor de su corazón tuvo que negarse a que Sakura lo acompañara con una burda excusa.
Hacía tres años que había visto la desilusión en los ojos de la chica, tuvo que hacer de tripas corazón y prometerle que volvería. Por más que quisiera contarle sus motivos, no podía, debía darle la oportunidad de ser feliz con otra persona que no fuera él. Por mucho que eso le doliera.
Se prometió a sí mismo que, si algún día volvía y Sakura le decía que lo había intentado pero que aún seguía pensando en él, Sasuke aceptaría su amor sin condiciones. Por el contrario, si la chica había encontrado a alguien con quien ser feliz, lo aceptaría y la apoyaría en todas y cada una de sus decisiones.
Sería lo mejor para todos.
Lo mejor para Sakura.
Apartó un poco el pelo de su cara y miró al horizonte.
¿Qué debía hacer?
Sintió la mirada de un felino a su lado y sonrió. Aquel animal había tomado por costumbre seguirle allá donde fuera. Juntos miraron aquel espléndido día de primavera. La suave brisa acariciaba su cara, los días así le hacían sentirse demasiado nostálgico.
Cuando en ese momento se percató del árbol en el que se había apoyado, el cerezo ondeaba. Casi parecía una señal rebuscada del destino, quizás la única excusa que Sasuke encontró. Miró al gato que tenía a su lado y se despidió de él agachando la cabeza.
Aun teniendo el rinnegan en su poder, se encontraba cansado desde hacía tres largos años; sabía que no debía utilizarlo para viajes simples. Tres días a un paso normal no era mucho pero la ocasión lo merecía. Sacó de su bolsillo una carta y comenzó a escribir. Prometió volver a la villa tan solo por unos meses, tenía ahorros para subsistir durante algunos meses, y además Kakashi le había ofrecido la posibilidad de realizar misiones para que su tiempo allí no resultase demasiado aburrido
Siempre se había caracterizado por ser una persona muy solitaria y muy calmada pero siguió su impulso. La última vez que la vio tan solo tenía diecisiete años, ahora tendría veinte. Se excusó pensando que debía darle al menos una explicación para que pudieran cerrar aquella historia. Necesitaba saber cómo era la vida en la aldea. En su aldea.
Sasuke volvió a mirar el paisaje que le rodeaba, estaba lleno de paz. La primavera había comenzado y ahora empezaba una nueva etapa en su vida. No se había preocupado mucho por su aspecto en esos tres años, no podía presentarse con una capa hecha añicos y un aspecto desaliñado. Recogió su ahora larga melena en una cola y se puso manos a la obra para recobrar un poco el estatus que solía tener.
Sin querer, una sonrisa se dibujó en su cara.
El primer día de su viaje de vuelta, paró en una de las aldea ninja en la que había estado con anterioridad. Vio una capa exactamente igual a la que traía, así que la compró y continuó su camino. El segundo día no paró de correr hasta llegar a las fronteras de Konoha, durmió a la luz de la luna en una pequeña colina. Se maldijo por no haber escogido un sitio mejor pues la luz de la luna no le dejaba dormir. El tercer día ya había entrado en el País del Fuego.
¿Qué haría?
¿Qué diría cuando volviera?
¿Le recibirían con los brazos abiertos?
Con sumo cuidado, se acercó a su villa. Su pulso se aceleró cuando vio a los guardias que se quedaron sorprendidos de verle, más que sorprendidos, asustados. Sasuke tuvo que levantar la mano en señal de paz y se fue directo al despacho del hokage.
Con el corazón latiendo a gran velocidad, Sasuke miró la puerta del despacho de Kakashi. No sabía cómo le recibiría este, no sabía si aquella carta realmente la había escrito por mera formalidad pero cuando escuchó su voz; sintió que había vuelto a casa.
Los ojos del hokage se abrieron cuando le vio en su despacho, podía sentir el nerviosismo del hombre que estaba frente a él. Ese hombre que había menospreciado, insultado y humillado en el pasado se encontraba contento de su presencia.
─ Sasuke… ─ susurró.
Sasuke le miró de reojo, él también había cambiado mucho pero no pensaba comentarlo. Se quedó completamente quieto mientras el hokage le hablaba. Realmente no sabía qué decir, había pasado días y días pensando en qué diría. Incluso se quedó a las puertas de la villa pensando en cómo debía presentarse.
─ Me alegro tanto de que hayas vuelto ─ acabó con una sonrisa demasiado emotiva. ─ ¿Puedo?
Vio como el que había sido su sensei se acercaba a él y se esforzó por no apartarse bruscamente del abrazo que este le dio. Era un huraño. Llevaba demasiado tiempo sin tener un trato tan cercano con otras personas que incluso le pareció invasivo.
─ Yo también ─ respondió correspondiendo a su abrazo.
Se quedaron en silencio compartiendo ese abrazo. El olor a menta que desprendía el hombre le hizo sentirse pequeño. Para su sorpresa, se aferró a él con su único brazo. Había pasado por mucho, lleva solo demasiado tiempo y él había sido como un padre en su vida.
Kakashi sonrió mientras se aferraba a él.
Nunca había comprendido el motivo de esa empatía que sentía hacia él, por los motivos que fuera, se había portado muy mal con su maestro. Sin embargo, este no parecía guardarle rencor. Incluso se alegraba de verle.
─ ¿Has avisado a tus compañeros? ─ preguntó deshaciendo la unión.
No estaba nada acostumbrado al contacto físico, nunca le había resultado agradable pero se había sentido extrañamente reconfortado cuando Kakashi le abrazó.
Miró hacia abajo, su silencio hizo el resto.
─ Naruto sabía de mí ─ se limitó a responder.
Como para no.
Kakashi sonrió algo incómodo debajo de su máscara. Nunca culpó a su maestro de proporcionarle la información a Naruto, es más, agradeció el gesto pero sí que fue algo insoportable para él de seguir. Su amigo le escribía con frecuencia pero él jamás respondió.
─ Lo siento, él fue muy insistente…
Sasuke asintió.
─ Antes hay unas cosas que quiero resolver.
─ Claro, ¿de qué se trata?
Kakashi se dirigió a la mesa de su despacho y le ofreció asiento.
─ Sé que el barrio Uchiha sigue intacto desde mi partida pero no me hace especial ilusión volver allí, al menos por ahora ─ anunció. ─ Me gustaría alquilar el apartamento donde viví durante mi época genin, tengo dinero ahorrado y no será un problema mantenerme.
─ Menos mal que lo has dicho tú ─ sonrió aliviado. ─ Verás… La gente tiene un poco de "miedo". Dicen que es un lugar maldito al que nadie quiere acercarse.
Sasuke le miró avergonzado.
Después de todo lo ocurrido, él debía dar la cara por las acciones de todos los Uchiha a lo largo de las décadas; incluso él mismo había supuesto una amenaza para la paz de Konoha. En aquel momento pensó que todo había sido un error, miró la puerta aceptando que debería abandonar la idea antes de que sus excompañeros de equipo supieran de su presencia.
Sin embargo, Kakashi se le adelantó.
─ Hay algo que quiero proponerte ─ le dijo con una sonrisa. ─ Hace meses que quiero cambiar eso. La guerra fue dura para todos nosotros, se fueron ninjas de gran valor pero tú nos ayudaste a ganar. Sin vosotros nada hubiera sido posible y en cierta forma, Konoha está en deuda contigo. Yo también quiero restaurar el clan de los Uchiha. Por ti. Por Obito, por todos.
Él le miró extrañado.
─ Fue difícil entenderlo ─ le explicó. ─ Cuando hablabas de restaurar tu clan fue entendido de una manera errónea, incluso yo lo entendí así ─ rio.
─ Yo… no hablaba de eso… ─ susurró sonrojado.
Su maestro volvió a reír.
Eran pocas las veces que él reía, apenas recordó la última vez que le había visto tan contento. Pecó de engreído pensando que se debía a que el equipo que Kakashi había formado finalmente se había unido de nuevo.
─ Eres el último Uchiha vivo, será únicamente tu decisión pero, ¿qué te parece la idea de renovar el barrio Uchiha?
Sasuke le miró sin entender de lo que hablaba.
─ ¿Qué tendría que hacer?
─ Muchas de las casas están destruidas, el templo también, las plazas y prácticamente todo. Puedes encargarte de su reconstrucción, te daré plena licencia creativa para ello. Tendrás a ninjas a tu disposición si así lo deseas, en tiempos de paz no hay muchas misiones.
Aquello le cogió por sorpresa, no estaba acostumbrado a tener emociones tan intensas y tan seguidas en un mismo día. Le interesó el tema, no podía negarlo. Sabía que había vuelto a casa, no a su hogar.
─ Considéralo tu propio viaje de redención ─ sonrió. ─ Te daré los detalles más adelante cuando te hayas instalado. Por ahora, toma ─ dijo dándole unas llaves. ─ Son las de tu antiguo apartamento.
Con las llaves en su mano, una extraña sensación de calidez le invadió el cuerpo. Se sentía extrañamente arropado. Miró a Kakashi y después volvió a mirar las llaves.
─ Muchas gracias por todo, Kakashi-sensei.
Ese comentario pareció emocionarle demasiado y le pidió que se retirara.
Cuando llegó a su antiguo apartamento se sorprendió enormemente de que todo siguiera igual que él lo había dejado cuando se marchó. Miró el gran ventanal que siempre miraba durante los días de lluvia.
Se vio a sí mismo de pequeño con el rostro completamente consumido por la tristeza mientras la soledad abundaba en el apartamento que el tercer hokage le había dado en "compensación".
No había ni una mota de polvo, parecía haberse mantenido durante todos estos años. Cogió la foto del equipo siete que tenía encima de la mesa con mucha nostalgia cuando escuchó un ruido que venía desde la terraza y cuando la vio, sonrió. Nada parecía haber cambiado y fue directo a abrirle.
─ Haru... ─ susurró agachándose para acariciar a la pequeña gata negra que ronroneaba entre sus piernas. ─ ¿Cómo has sabido que estaba aquí? ─ le preguntó dulcemente.
Sasuke cogió a Haru en brazos y juntos entraron en su antiguo apartamento, ésta parecía no guardarle ningún tipo de rencor desde su partida. Cuando volvió de la misión con el constructor de puentes, la encontró en su terraza y decidió ponerle comida. Con el tiempo, la gata le visitaba con más frecuencia y le hacía bastante compañía durante las noches. Después de todo lo que vivieron juntos, Sasuke pensó que la gata necesitaba un nombre así que la apodó "Harukaze".
Tal y como pensaba, no tenía nada que darle a Haru así que se dio una ducha rápida y salió en busca de comida para ambos. Se aventuró demasiado pero tenía mucha hambre, eran raras las veces que comía "bien" durante sus viajes y se dejó llevar. Caminaba por las calles de Konoha un poco maravillado, la villa había cambiado muchísimo en aquellos tres años y se perdió unas dos veces intentando recordar dónde estaban los sitios a los que frecuentaba.
Compró una bandeja de onigiris de pescado y té de arroz que planeó tomarse nada más llegar, además de un poco de comida para Haru. Muy amablemente le dio las gracias a la señora que se los vendió. Por primera vez en mucho tiempo lograba tener la vida normal que ansió tener y aquello le agradaba, aún así miró con nostalgia la puerta de la villa.
Cuando llegó a su apartamento, Haru le recibió. Ambos subieron a la terraza del apartamento y se sentaron mientras miraban la villa. Tenía mucha hambre, se comió la bandeja entera y el litro de té casi de una sentada. No solía comer en grandes cantidades durante sus viajes y su cuerpo lo notaba, necesitaba descansar y recuperar un poco de chakra; así que decidió irse a dormir.
Se tumbó en su antigua cama planeando todo lo que haría al día siguiente. Debía empezar cuanto antes la renovación del barrio Uchiha.
Planeaba irse cuanto la terminara, al fin y al cabo, él era una persona que disfrutaba de su soledad y sabía que la vida en la villa no estaba hecha para él pero se permitió a sí mismo regodear en aquella habitación. Sintió las patas de Haru sobre él, esta parecía masajearle mientras ronroneaba cuando sin darse cuenta, se quedó dormido.
Maldijo las veces en las que había tenido que dormir en el suelo a merced de posibles ninjas renegados, en las ramas de los árboles o en el mejor de los casos en una de las pensiones que encontraba durante sus viajes pero nada de eso era de su agrado. Su viaje era de redención, no tenía que disfrutar, tenía que sufrir por todo el daño que había causado.
Vagó por el mundo de los sueños durante demasiado tiempo. Tener de nuevo una cama fue algo que ni siquiera contempló cuando decidió volver a Konoha.
Despertó al oír el sonido de la puerta. Se vio muy asustado que cogió sin querer el kunai que siempre traía para evitar cualquier ataque imprevisto. Algo desorientado, le llevó varios segundos darse cuenta de dónde estaba hasta que se percató que simplemente era alguien que llamaba a la puerta, así que se levantó con cuidado y fue a abrir.
─ Sakura... ─ susurró al verla en su puerta.
Ella abrió los ojos al encontrarse con él.
─ Sasuke-kun... ─ susurró al borde de las lágrimas.
¡Hola~! Esta es una historia un poco tonta que escribí de Sasuke porque es mi personaje favorito de Naruto a pesar de que es un poco intenso y no siempre hace las cosas bien. Dado que es una novela sobre él y él no habla mucho, hay más texto que diálogo porque he intentado ser lo más fiel posible a eso.
Realmente tengo un problema porque me gusta mucho el NaruSaku pero el SasuSaku también y el NaruSasu así que no sé muy bien cómo encaminarla pero algo se me ocurrirá.
Está también publicada en wattpad pero la estoy reescribiendo aquí porque no me gustó mucho el resultado y quiero cambiarlo.
Un saludo ❀
