Capítulo 2. Saku
A pesar de haber tenido una familia, Sasuke no estaba familiarizado con tener invitados. Había perdido a sus padres a su corta edad y aún así, todo lo que recordaba eran cosas que Itachi le había enseñado. Al tener dos padres ninjas y un hermano ANBU, su vida había sido bastante solitaria siempre pero intentó dar la mejor impresión que posible cuando ella puso un pie en su casa.
─ Si quieres salimos, no tengo nada para ofrecerte ─ se lamentó.
Recordó que Itachi le había enseñado a agasajar a sus invitados pero en aquel momento no tenía nada.
─ Estoy bien así, no te preocupes ─ respondió ella con una sonrisa.
La tenue luz que había en su casa parecía alumbrar a Sakura. Los ojos de la chica recorrían su cuerpo maravillada, realmente se alegraba de verle y no lo estaba haciendo por compromiso. No supo qué decir, se quedó sin palabras pero eso no pareció importarle. Jamás se lo hubiera confesado a nadie pero ella era la única persona en el mundo que aceptaba su extraña y peculiar forma de ser. Nunca le echó nada en cara, le entendía con una simple mirada.
─ Perdona por presentarme así, acabo de volver de una misión muy larga. Cuando llegué, Kakashi-sensei me dijo que habías vuelto y esperé a verte por la aldea pero... No te vi ─ le explicó. ─ Salí a dar un paseo y vi la terraza abierta ─ dijo señalando la puerta que Haru habría abierto para salir mientras él dormía.
Estaba un poco avergonzado; aún sin esforzarse en ello, Sakura parecía ser siempre la perjudicada de todas sus acciones aunque ella no pareciera molesta por la parte que le tocaba.
─ Yo... Lo siento, estuve durmiendo todo este tiempo.
Sakura sonrió.
─ ¿Qué ha sido de ti, Sasuke-kun?
No debía, sabía que no era lo correcto.
Intentó echarla de su casa cuanto antes y seguir manteniendo una amistad en la distancia pero no pudo hacerlo. No quería que ella se fuera, quería que se quedase con él.
El tiempo pasaba a una velocidad que Sasuke no creyó posible. Todo se había magnificado desde que llegó a Konoha, cuando se quiso dar cuenta se había llevado la noche entera hablando con Sakura. Al oír a Haru, se había emocionado y quiso salir a la terraza. Como buen anfitrión, le abrió la puerta y ella salió al encuentro de la gata.
─ ¿Por qué te cuesta mirarme? ─ preguntó Sakura a las cuatro de la mañana. ─ He notado que evitas mi mirada desde que llegué y me extraña, siempre me has mirado directamente.
Por primera vez en toda la noche, él la miró a ella y no al revés. Pudo ver el rubor de sus mejillas cuando se giró en su dirección. No le hacía falta el sharingan para darse cuenta de lo nerviosa que estaba y lo mucho que le había costado decirle eso. Tal y como había pensado, ella había cambiado desde la última vez que la vio. Había dejado crecer su larga melena rosa, había crecido unos cuantos centímetros más pero seguía siendo ella.
Aquel brillo en sus grandes ojos no había desaparecido.
─ No creo tener el derecho a mirarte ─ respondió.
Ella se sobresaltó al escucharle pero no dijo nada, se acercó un poco más a él y le apartó un mechón de la cara. No pensó en retrasarlo más, ella merecía una explicación después de todos los años en los que había estado fuera de la villa y qué mejor momento que ese.
─ Te he hecho mucho daño, Sakura, soy consciente de ello. Si me fui no fue sólo por mí, quería darte la oportunidad de que fueras feliz.
Notaba como su labio empezaba a temblar, no podía quedarse ahí.
─ Si te miro veo la vez que te intenté matar y no puedo perdonármelo. No merezco a alguien como tú a mi lado. Sólo te pido que me digas que eres feliz ahora mismo o que estás en camino de serlo ─ susurró.
─ Sasuke-kun...
─ ¿Lo eres?
─ No tienes porqué sentirte mal por eso, yo... También intenté matarte a ti.
Él rio para sus adentros, le resultaba adorable.
─ No quiero que excuses mis acciones, no estuvieron bien. Lo siento mucho por haberte hecho tanto daño, Sakura. No me quedan palabras para expresar lo arrepentido que estoy.
─ ¿Podemos dejarlo en que intentamos matarnos y ninguno lo consiguió? ─ preguntó tímidamente. ─ ¿Amigos? ─ le dijo tendiéndole la mano.
Sasuke dudó pero aceptó su mano.
─ Amigos ─ repitió.
─ Ya que estamos con disculpas... A mí también me gustaría pedirte perdón por cómo me comporté contigo cuando éramos genin ─ dijo algo sonrojada. ─ Te agobiaba tanto como Naruto me agobiaba a mí y eso no estaba bien.
Él se sorprendió por sus palabras.
Nunca la había considerado una molestia más que en momentos puntuales, él disfrutaba de su compañía siempre. Reprimió en sus recuerdos la vez en que abandonó la villa por primera vez y le susurró aquellas crueles palabras con intención de alejarla de su lado.
Pero no fue así.
Él no lo pensaba de verdad.
─ No era lo mismo ─ se limitó a contestar.
─ ¿Por qué no?
─ Yo sí te correspondía, tú a él no ─ dijo con una sonrisa.
─ ¿M-me c-correspondías? ─ preguntó incrédula.
Sasuke se quedó parado.
Habían sido demasiadas emociones juntas, había vuelto a casa, se había reencontrado con su antiguo maestro y su apartamento, había vuelto a comer y a dormir como solía hacerlo. La presencia de Sakura había provocado que bajase la guardia, no estaba acostumbrado a hablar con nadie, no vio venir que su lengua cobrase vida para dejarle en evidencia.
Sin embargo, ¿a qué le importaba?
Había vuelto y eso lo cambiaba todo, ver a Sakura nerviosa siempre había sido una de sus grandes pasiones y estaba recuperando viejas costumbres. Se acercó a ella y colocó el dedo índice y el medio para dar un pequeño golpecito en la frente de la chica.
Realmente él no pensaba qué estaba haciendo, no sabía de los protocolos sociales que debían llevarse a cabo sólo le contó cómo se sentía cuando tan solo era un genin de la aldea.
Se limitó a asentir.
─ ¿Y aún...? ─ pero él la interrumpió.
─ Mereces algo mejor que yo.
Acto seguido, se levantó y caminó para bajar a Haru, la cual no podía bajar del tejado. Se lamentó, la había visto bajar en numerosas ocasiones pero la gata se empeñaba en tener su atención ahora que Sakura estaba a su lado. Dejó a su compañera con la boca abierta, cosa que disfrutó en cada momento.
Sin embargo, Sasuke no era tonto, se había percatado de algo. Si bien Sakura le conocía lo suficiente como para saber de él sin intercambiar palabra; era lo mismo para él. Había notado el pequeño rubor en sus mejillas cuando hablaba.
Y no le importó.
Es más, pensó que sería algo que le haría daño saber pero después de haber hablado con Sakura, lo único que quería era que fuera feliz porque eso hacía que su conciencia estuviera más tranquila. Se giró y la miró, con una sonrisa pícara le susurró las palabras que probablemente ella no esperase escuchar de su boca.
─ Eso no importa ahora, eres feliz con Naruto, ¿no?
─ ¿Lo sabías?
Él se encogió de hombros.
─ Simplemente lo supuse y tú lo confirmaste ─ respondió acunando a Haru en sus brazos.
─ Sasuke-kun, yo... Quería habértelo dicho, de verdad que sí pero...
─ No tienes que disculparte, tus sentimientos son la prioridad ahora. Estuviste en la sombra y mereces brillar por ti misma, Sakura. A menos que él no te haga feliz no me interpondré entre vosotros. Además, somos amigos ahora, ¿no? ─ dijo con una sonrisa.
La miró al no encontrar respuesta, ella sonrió y asintió.
─ Sí.
Mal.
Se había equivocado.
No pensó que oírla responder algo así le fuera a doler tanto pero intentó que no se notara. Una cosa era lo que él pensaba pero la confirmación de la chica dolió más de lo que se esperaba.
Tenía que enmendar sus errores, no sabía cómo pero lo haría pero estaba seguro de que lo conseguiría. Se acercó a ella lentamente, podía oír el corazón de la chica latiendo sin control y la abrazó torpemente. Tardó en acostumbrarse al calor que desprendía pero ella le rodeó con sus brazos y apoyó la cabeza en su pecho.
A decir verdad, nunca había tenido una cercanía de ese modo con Sakura que fuera empezada por él mismo pero era agradable. Apoyó la cabeza en la de la chica y sonrió, todo el tiempo había merecido la pena. Podría ocultar sus sentimientos fácilmente si con eso podía conseguir que ella fuera feliz junto a su amigo, el perdón hubiera sido mucho más reconfortante para él.
─ Sakura... Gracias.
─ Espero que no vayas a noquear ahora ─ dijo ella aferrándose a él con una expresión muy dramática.
Él rodó los ojos y la abrazó aún más fuerte.
─ Claro que no, Saku.
Escuchó la risa de Sakura ante su comentario y se sintió un poco avergonzado. Se había quedado a mitad de camino para decir su nombre completo pero estaba abrumado, era una noche con demasiadas emociones que no sabía cómo gestionar.
Pero ella no se lo tomó a mal, de hecho, le sonrió muy emocionada.
─ ¿Saku? ─ repitió ella con una sonrisa.
─ Perdona ─ se disculpó. ─ No sé cómo va esto de los honoríficos, lo lamento, Sakura.
─ "Saku" está bien ─ rio. ─ Me gusta que me consideres tan importante como para referirte a mí de una forma en la que no lo hacen los demás.
Ambos siguieron hablando, parecía no haber pasado el tiempo. Una de las cosas que más le pesaba cuando abandonó la villa era el sentimiento de soledad que sentía, se había acostumbrado a que Sakura estuviera junto a él. Ya fuera callada o hablando, él estaba acompañado.
Cuando el sol empezó a salir, ella sacó unas gafas de su bolso y se las ofreció. Miró la forma de corazón que estas tenían pero no objetó nada al ver como ella se ponía unas iguales. Vieron el amanecer juntos desde la parte de arriba de la azotea, se sintió culpable por estar disfrutando tanto de su presencia.
Mientras ella sonreía, apoyó su cabeza en su hombro y ambos vieron salir el sol para que un nuevo día comenzase. Algo decepcionada de que durase tan poco tiempo, Sakura acabó tumbada a su lado.
─ ¿Puedo preguntarte algo?
Sakura asintió.
─ ¿Cómo ocurrió lo tuyo con Naruto?
No le había alegrado en exceso que Sakura tuviera una relación con Naruto, era su amigo y eso lo apreciaba pero ella era la única mujer a la que él había querido realmente; ningún hombre sería lo bastante bueno para ella a su parecer pero Naruto menos.
─ Si te soy sincera, no hay nada ─ se excusó.
Él la miró con curiosidad cuando por fin lo comprendió.
─ Te da vergüenza ─ afirmó con una sonrisa pícara.
─ ¡Sasuke-kun! ─ gritó avergonzada.
Había intentado ocultarlo pero después de dos días seguidos durmiendo, volvía a tener mucha hambre y su estómago rugió, sorprendiendo a su amiga.
─ No te preocupes, a mí me pasa igual ─ le había dicho Sakura. ─ Nunca me habían dicho que los ninjas médicos debían comer de más para mantener un nivel de chakra normal ─ le explicó. ─ ¡Vayamos a por algo para comer!
Y ahí se encontraban, era muy temprano por la mañana así que no le preocupó encontrarse con alguien por la calle. Sakura le había asegurado lo mucho que Naruto se alegraría de verle cuando volviera de la misión en la que llevaba unas semanas y la curiosidad le invadió.
─ No te preocupes, entiendo que te la dé. Lo que tenga que ser, será ¿recuerdas? ─ dijo encogiéndose de hombros.
Nada malo ocurría con su amigo pero tanto Sakura como él habían logrado entenderse sin necesidad de explicación. No había sido nada fácil, el Uchiha tendía a encerrarse en su mundo. Cuando salía, ella siempre estaba dispuesta a tener una conversación hasta el punto en el que ambos tenían su propia jerga y una manera común de bromear.
─ Sí, lo que tenga que ser será ─ respondió ella con una sonrisa.
─ No hace falta que me lo cuentes si no quieres ─ dijo Sasuke mientras miraba qué podía comer de una máquina expendedora que supliera la falta de comida.
─ No es eso... Es que no quiero arruinar la noche. Bueno, el día ─ respondió.
Un remordimiento le subió de los pies a la cabeza, sabía que ella minimizaría los daños pero cada palabra suya era como una pequeña aguja que se clavaba en sus dedos.
─ Yo llevaba una temporada muy mala... Te habías ido y no sabía nada de ti. Siempre esperé que volvieras ─ se limitó a decir pero intentó rectificar cuando le miró a la cara. ─ Te esperé porque YO quise esperarte, ni tú ni nadie me obligó ─ dijo con una sonrisa. ─ Naruto siempre estuvo conmigo, me apoyó y me soportó durante demasiadas noches.
.
.
.
¡hola! quiero avisar que el siguiente capítulo, el punto de vista es el de Sakura, no el de Sasuke pero únicamente será en la primera parte. También decir que si muchas cosas de las que dicen ellos no tienen sentido para nosotros es porque siempre he pensado que los dos tienen una forma de entenderse suya propia y me gusta romantizar ese tipo de cosas.
¡un saludo!
