Capítulo 6.

Fue en aquel momento en el que las piezas del puzzle comenzaron a encajar, ahora todo lo que Sakura le había dicho empezaba a tener sentido en su cabeza. Se sintió mal al no poder apartar la vista de su amigo pero es que no podía procesar lo que estaba viendo.

Naruto Uzumaki había crecido casi veinte centímetros desde la última vez que se vieron, el flequillo rubio caía sobre su frente y sus ojos azules parecían más intensos que nunca. Él a su lado parecía un fantasma pálido y delgado. Sin embargo, seguía siendo él, lo notó cuando fue abrazado por el Uzumaki con efusividad.

Sakura le había dado permiso para salir a la azotea, quería que se quedara al menos un día en el hospital para poder analizar el alcance de los daños. A ese paso no conseguiría acabar su barrio nunca, últimamente acostumbraba a estar mucho tiempo en el hospital.

─ ¿Qué tanto miras? ─ Le preguntó su amigo divertido.

Sasuke se quedó callado y se sentó a su lado.

─ Luces muy cambiado.

Su amigo se giró y le dedicó una media sonrisa.

─ Tú también, teme ─ dijo enseñándole sus colmillos. ─ Aún no terminé la misión, visité el País de la Cascada y aproveché para entregar un informe. Tengo que volver mañana tal vez pero quería verte ─ añadió.

Aquello no iba bien, podía notarlo pero tampoco quería decirlo. Naruto no estaba siendo sincero con él, su falsa alegría se había notado demasiado cuando abrió la puerta de golpe. Puede que su cara sonriera pero en el momento en el que le vio junto a Sakura, sus ojos dejaron de sonreír. Se había fijado en las expresiones de los demás y había pasado tanto tiempo con Naruto como para darse cuenta de cuándo mentía. No le ofendió que le insultara pero nunca era él quien empezaba, no como aquella vez.

Echó un vistazo a la noche estrellada cuando su amigo se levantó y comenzó a mirar la villa.

─ Apuesto a que sé lo que estás pensando ─ dijo.

Giró su cara y le sonrió, su verdadera sonrisa.

─ Piensas que te miento, ¿verdad?

Él asintió.

¿Cuándo había cambiado Naruto tanto?

Sasuke se sentía en un posición claramente inferior a la de su amigo, sentía que debía mirar hacia arriba para poder hablar con él y eso era algo que no le estaba gustando nada. No estaba cómodo en ese cambio de rol que tenían ahora así que se levantó y se puso a su lado.

Quiso pegarse en la cara en el momento en el que se alegró al ver que, por lo menos seguía siendo unos centímetros más alto que él. Se sintió ridículo después de haberse alegrado así.

Pero, ¿qué podía hacer? No era él quien llevaba el mando de la situación como siempre acostumbraba a tener, casi pareciera que Naruto estaba a punto de explicarle algo a él.

─ Estás en lo cierto ─ dijo interrumpiendo sus pensamientos. ─ No esperaba verte aquí, al menos tan pronto.

─ ¿Pronto?

Naruto le miró de arriba a abajo.

─ Llevas tres años pidiéndome que vuelva, no lo entiendo ─ confesó. ─ Tampoco es que esperase un gran recibimiento por tu parte pero entiende que me resulte extraña tu actitud.

─ Sakura-chan y yo estamos juntos ─ anunció.

Sasuke contó hasta diez mentalmente, estaba empezando a enfadarse y las cosas nunca acababan bien cuando eso ocurría pero era Naruto quien estaba provocándole. Había pensado en miles de escenarios posibles en los que él salía victorioso de esa conversación, Naruto seguía siendo Naruto y no pensaba dejarse pisotear por él.

Pero antes de hablar, la imagen de Sakura apareció en su mente.

Ella había sufrido mucho por sus constantes enfrentamientos, ella había elegido estar con Naruto y él debía respetar eso.

Aquella vez y sólo en esa ocasión, no cedió a sus impulsos.

─ Lo sé, ¿piensas que ella no me diría algo así?

Su respuesta sí que le sorprendió, su rostro se suavizó y sonrió.

─ ¿Sakura-chan te habló de mí? ─ Preguntó esperanzado.

─ Sí.

─ Me siento un poco tonto ahora… ─ rio avergonzado. ─ Pensé que no volveríamos a verte el pelo, ya había perdido toda esperanza y voy te digo algo así. Estás tan cambiado que hasta siento un poco de envidia.

─ Tonterías ─ dijo. ─ Estás en mejor forma que yo.

Naruto se rascó la nuca mientras reía.

─ Veo que has cambiado también, no esperaba un elogio tuyo.

─ Tampoco te acostumbres a eso, dobe.

─ Siento haberte metido en esto.

─ ¿Quién ha metido a quién en qué? ─ dijo una voz detrás de ellos.

Los dos se giraron y Sakura se acercó sigilosamente. Rodeó a ambos por el cuello y los acercó.

─ Por fin estamos todos ─ dijo con una sonrisa.

─ Sakura-ch…

Pero ella le propinó un golpe que le hizo reír.

─ Cállate, había sido un momento muy bonito ─ le regañó.

Naruto sonrió con la cabeza apoyada en el hombro de Sakura.

Tampoco es que fuera un experto en la materia pero sabía que debía dejarles algo de privacidad a la pareja, el único que sobraba allí era él. Deshizo el abrazo con la excusa de sentirse algo mareado y se fue.

No es que estuviera herido pero ver la cara de ilusión de Naruto cuando dijo algo de Sakura era un aviso: él no debía meterse en lo que fuera que tuvieran sus amigos. Se prometió a sí mismo que, cuando le dieran el alta, tomaría algo de distancia con Sakura, al menos durante un tiempo. Sabía que tenerla presente durante todo el día no era algo en lo que la chica saliese beneficiada con su novio.

La había escuchado hablar acerca de los celos y la desconfianza que solían ser los protagonistas de su relación y la sensación que le transmitió Naruto no era precisamente la de alguien que se alegrase de que él pasara tanto tiempo junto a Sakura. Debía contentarles a los dos en la medida de lo posible, eso hacían las buenas personas.

¿No?

Se subió a la cama de un salto y sin quererlo, volvió a dormirse. No le costaba conciliar el sueño, aquella cama era bastante más cómoda que el suelo o las ramas de los árboles. Antes de quedarse profundamente dormido recordó que Sakura le había comentado que también habían ingresado a Ino, así que pensó que tendría que presentarse en su habitación; tal vez con un obsequio.

Así que a la mañana siguiente, después de que Sakura le diera el alta y supiera que Naruto había vuelto a su misión. Se había quedado prendado de ella durante el proceso, le había dado una serie de medicamentos post-it explicándole cada cuánto tenía que tomarse la medicina. Según la había dicho, tenía que ganar algo de peso debido al cansancio que solía sentir y descansar.

Se despidió de ella y se fue a su apartamento, donde Haru le recibió algo preocupada. También vio una cesta con onigiris que Kakashi le había enviado junto al mensaje de que no tuviera prisa con la renovación. No sabía si era una sensación suya pero parecían querer retenerle a toda costa y lo peor es que él también se estaba planteando quedarse más tiempo del necesario.

Mientras comía un onigiri de atún salió nuevamente para ver qué podía comprarle a Ino. Sabía por su hermano mayor que había que agasajar a las personas cuando estaban enfermas y en cierta forma se sentía culpable de haber deseado que algo le pasase con tal de que cerrase la boca durante cinco minutos.

Quizás no había sido la mejor idea del mundo pensar en comprarle flores. Leyó "Yamanaka" en el letrero de la floristería, no podía regalarle algo que su propia familia vendía así que pasó más tiempo del que le hubiera gustado admitir buscando algo adecuado para la chica para acabar comprando una caja de chocolates que tan siquiera sabía si podía comer.

Pero cuando quiso entrar a visitarla, le dijeron que estaba muy débil y que no podía recibir visitas así que suspiró y volvió a su apartamento.

Tal y como había dicho, tomó algo de distancia con Sakura, al menos durante unos días. Se dedicó a avanzar a gran velocidad en su propia misión de reconstrucción. Incluso se había acostumbrado a tener a ese tal Yamato de observador según qué días.

Fueron muchos, quizás demasiado. Desde que no hablaba con ella a diario se sentía hastiado y poco motivado pero a medida que su renovación iba cogiendo forma, al menos se sentía realizado.

Al sexto día tuvo un problema con la fuente, por alguna razón lo lograba hacer que funcionase y estaba un poco desesperado. Hacía calor a pesar de que estaba en la sombra y con la espalda desnuda en el suelo. Cerró un poco los ojos cuando sintió dos chakras bastante conocidos acercarse.

No era extraño que se ofrecieran a ayudarle, de hecho también tenía espectadores. Lo entendía, eran ninjas y la observación era algo que les fascinaba de por sí, razón de más por la que no se sorprendió al ver a Neji y a Sakura en la entrada del barrio Uchiha.

─ ¿Sigues con la fuente? ─ Preguntó Neji.

Él se sobresaltó.

Sobre todo era el Hyuga quien más iba a ayudarle, no hablaban mucho pero le ayudaba más que el resto.

─ No consigo que salga el agua ─ respondió.

Se quedaron mirando el motor fijamente, seguramente algo se les habría escapado. Vio a como Neji lo inspeccionó con interés cuando se giró y vio algo terrible que hizo que su corazón se paralizase.

Sakura se encontraba de brazos cruzados y estaba evitando su mirada.

─ Está muy molesta contigo ─ susurró Neji para que ella no fuera capaz de oírle. ─ Ha venido refunfuñando todo el camino.

Él tragó saliva.

─ Realmente no quería venir ─ le explicó. ─ Le insistí yo así que voy a recoger disimuladamente, ¿de acuerdo?

Sasuke asintió.

─ Hará falta una pieza para esto, hablaré con el hokage ─ anunció antes de irse.

Una vez a solas, Sasuke se quedó callado mientras Sakura avanzaba para examinar ella el motor.

─ ¿He… hecho algo que te… moleste? ─ Preguntó.

─ ¿Por qué me evitas? ─ Respondió ella.

─ No te evito.

─ Hace días que no sé nada de ti, ¿por qué?

Sí que había puesto algún que otro esfuerzo en evitarla pero realmente había estado muy ocupado, no quería pensar en ella. Se había prometido no interferir ni suponer un peligro para ella o para su relación.

─ He estado ocupado.

Sakura se cruzó de brazos y levantó las cejas, debía practicar más para ser creíble.

─ ¿Por qué te alejas? ─ volvió a preguntar.

─ Quiero que seas feliz sola o con él, me da igual ─ dijo mirándola.

─ Yo soy feliz al lado tuyo, Sasuke.

─ ¿No te he ocasionado problemas con Naruto? ─ preguntó apartando la mirada.

Sin obtener respuesta, su silencio fue afirmativo.

─ Él no tiene que interferir en nuestra amistad.

Sasuke suspiró.

─ Podría preguntarte lo mismo a ti: ¿por qué no viniste tú a verme si siempre lo hacías? ─ ella se quedó callada. ─ ¿Ves? No quiero ser un obstáculo para ninguno de los dos.

─ De verdad que... Yo...

─ No hace falta que me des explicaciones, Saku, no estoy molesto. Podemos seguir donde lo dejamos si es lo que tú quieres ─ respondió. ─ ¿Es lo que quieres?

─ Sí.

─ ¿Estás segura?

─ ¡Claro que sí! Eres mi amigo y yo puedo tener los amigos que quiera.

Se odiaba a sí mismo por sentirse tan querido por ella.

─ Apártate ─ ordenó. ─ ¡Suiton: Mizurappa!

Se quedó impresionado cuando vio un gran cuerno de agua estallar en su fuente de una forma ordenada. Se giró y miró a Sakura.

─ Somos amigos, Sasuke, si necesitas ayuda no tienes más que pedírmela.

Él sonrió y se acercó a ella.

─ Lo siento, no debería tomar decisiones apresuradas sin antes consultar contigo.

Sakura suspiró y le dio un pequeño golpe en el hombro.

─ ¡Cuántos problemas dais los Uchihas, de verdad! ─ exclamó.

Sasuke sonrió, cuando se dio cuenta de que ella le había cogido de la mano se quedó un poco confundido pero aún así no la apartó. Era agradable volver a estar con ella, la había echado de menos. Sabía que no debía pero sintió el impulso de acercarse a su frente y ejercer una pequeña fuerza con sus dedos haciendo que ella Sakura se sonrojara.

─ ¿Qué significa eso? ─ preguntó sonrojada.

─ Lo que tú quieras que signifique.

Sakura sonrió.

─ He comprado comida de verdad, ¿puedo invitarte a cenar o tienes planes?

Ella dudó pero finalmente, aceptó.

Aún no tenía infraestructuras suficientes en el barrio Uchiha así que se dirigieron a su apartamento en silencio cuando una duda le acechó.

─ ¿Va todo bien? No sueles enfadarte conmigo, siempre me dices lo que te molesta y ya.

Ella suspiró.

─ Bueno... Naruto está un poco pesado contigo, la verdad.

─ ¿Por qué?

Ella dudó.

─ No lo sé, no ha habido nada entre nosotros. Aunque... yo también me sentiría un poco insegura si fuera él.

─ Yo también lo estaría.

─ ¿Tú también? ─ repitió.

─ Tenéis una imagen un poco distorsionada de mí, ¿no crees? ─ dijo con una media sonrisa. ─ No soy muy distinto al resto, tengo inseguridades como cualquiera.

Lamentó haber dicho eso, ella estaba mucho más curiosa.

─ ¿C-cómo cuáles?

Sasuke se encogió de hombros, lo había dicho por humanizarse un poco así que escarbó todo lo que pudo.

─ No he comido ni dormido bien en mucho tiempo y eso se nota ─ dijo señalando sus ojeras. ─ He dormido muchísimo últimamente pero ellas parecen no haberse dado cuenta. Debería cortarme el pelo también, me hace parecer más lánguido.

─ Te quedan muy bien ambas ─ respondió ella con una sonrisa.

─ A ti también la frente despejada ─ dijo.

Pensó que había dicho algo que no debía cuando su mirada se encontró con la de Sakura. No pudo evitar mirar sus labios, eran tan carnosos y brillaban por el gloss que ella se había echado. Nunca llegó a saber porqué lo hizo pero ella se dio cuenta.

Había química entre ellos y podía notarlo.

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¡hola~! este capítulo ha sido un poco más largo de lo normal pero es que estaba muy inspirada y, a decir verdad, a mí es que me gustan mucho las novelas largas y con muchos detalles.

Quiero aclarar que (al menos para nosotros como espectadores) sabíamos que Naruto iba a ser el mejor de los mejores pero desde la perspectiva de Sasuke no, por eso es una sorpresa para él verle brillar tanto.

También, y no es por hacer publicidad de mis otras novelas, siempre suele haber similitudes entre ellas así que en el caso de que leáis otras cosas que yo he escrito, suelen parecerse pero lo hago aposta, es mi seña jaja.

En fin, me está gustando mucho escribir esta, la tengo en wattpad pero estoy haciendo el fanfic del fanfic, cualquier cosa me lo podéis decir o preguntar porque estoy abierta a conversar con todo el mundo :3.