Capítulo 7. Este cuerpo no es el mío
Después de una semana en el hospital, finalmente le permitieron ir a visitar a Ino y, aunque quiso librarse de ir, sabía que no le quedaba otra opción.
─ ¿Se puede? ─ preguntó después de tocar la puerta.
Ino se encontraba sentada en la cama con una expresión que no supo descifrar pero pareció alegrarse mucho de verle allí.
─ ¿Cómo te encuentras?
─ Sasuke-kun ─ le saludó. ─ Siento mucho no haberme pasado a verte pero me han tenido aquí encerrada desde... Ya sabes, te di un golpe. Lo siento mucho por ambas cosas ─ dijo algo avergonzada.
─ Yo estoy bien, no te preocupes ─ respondió. ─ Vine a traerte esto, realmente no sé si son de tu agrado pero pensé que regalarte flores era un poco absurdo.
Ella soltó una risita por lo bajo.
─ Me gustan los chocolates. Ven, siéntate a mi lado.
Aquello no le agradó demasiado pero le hizo caso y se sentó en la silla que estaba a su lado. No sabía de qué hablarle tampoco, no la conocía demasiado. Lo único que recordaba de ella era su competición con Sakura y alguna que otra mirada furtiva.
─ ¿Qué es lo que te ocurre?
En aquel momento, su mirada se topó con la de Ino. Estaba muy nerviosa y un poco sonrojada pero estaba mirándole fijamente y con los ojos muy abiertos.
─ No lo sé ─ respondió finalmente. ─ Sólo sé que los jutsus no salen como deberían y tengo una sensación de cansancio muy prolongada. No creen que sea contagioso, no te preocupes.
Se había dado cuenta y sonrió muy incómodo.
No es que fuera una fanático del acercamiento físico, eso ya lo sabía pero estaba en un hospital al lado de una chica que habían mantenido encerrada por seguridad durante varios días. Entrar en esa habitación ya había supuesto un reto para él, quiso pedir una mascarilla pero pensó que ella lo vería como una falta de respeto.
Antes de que le diera tiempo a responder, oyeron que alguien llamaba a la puerta y ambos se encontraron con una mujer de unos veinte años frente a ellos, la cual sonreía pero su sonrisa se esfumó al encontrarse con él.
Sabía perfectamente quién era aunque no la había visto nunca, su voz le era bastante familiar. Hacía tres pasó tardes y tardes con ella mientras estaba siendo retenido después de la guerra. Llegó un punto en el que empezó a considerarlo una tortura, le habían tapado los ojos y se desorientaba con facilidad. A pesar de que la mujer siempre se portó bien con él, sabía que no era santo de su devoción.
De igual manera, se sorprendió. No esperaba que Lady Tsunade tuviera ese aspecto, no se la imaginaba de ninguna manera pero definitivamente no así. La anterior hokage había sido el único contacto que él había tenido con el exterior durante meses y, sin embargo, era ahora cuando veía su cara por primera vez.
Tres años antes
─ ¿Pero por qué no te defiendes? ─ le gritaba Tsunade. ─ No puedo confiar en tu palabra si siempre estás de acuerdo en todo lo que digo. ─ ¿Te das cuenta de que con esa actitud no saldrás de aquí pronto? Yo misma no me fío de lo que dices, menos se fiará el consejo.
Él se encogió de hombros, solía desquiciarse con él a menudo y ya estaba acostumbrado a que ella perdiera los nervios cuando tenían las conversaciones para poder sacarle de prisión. Al haberle privado de su vista, Tsunade sólo era una voz que venía a quejarse de su condescendiente actitud aunque estaba empezando a cansarse de que todos los días fuera lo mismo, no quería que ella perdiera los papeles. La escuchaba llevarse las manos a la cabeza y querer pegarle pero nunca le hizo nada para causarle dolor.
─ Empecemos de nuevo ─ le pidió Tsunade con una voz bastante arisca. ─ "Sasuke Uchiha fue visto por última vez el viernes veinticuatro de septiembre a las dos de la madrugada. Burló la vigilancia de la aldea, dejó inconsciente a su compañera de equipo, Sakura Haruno, y fue en busca del legendario sannin, Orochimaru, en busca de su poder" ─ citó. ─ ¿Y por qué fuiste a buscar a Orochimaru?
─ Necesitaba poder.
─ ¿Para qué?
─ Para matar a mi hermano, Itachi Uchiha.
─ ¿Por qué querías matar a Itachi?
─ Debido a la masacre de mi clan ocurrida cinco años antes de la que él fue responsable ─ respondió.
─ ¿Cómo pasaste de querer matar a Itachi a destruir Konoha?
Sasuke suspiró.
─ Me enteré de lo ocurrido por un hombre de mi clan, Obito Uchiha, el cual también había sido cómplice de la masacre, de que Itachi había sido forzado a llevarla a cabo para proteger el orden de la villa.
─ ¿Tienes pruebas de eso?
Él bufó y giró la cabeza en dirección de Tsunade.
─ No es el tipo de cosas que uno apunta en su diario.
─ Vale ─ bufó ella. ─ Tienes muchos cargos pero creo que en la mayoría eres responsable indirecto, ¿quieres contarme un poco acerca de alguno de ellos?
─ No necesito defensa porque no soy inocente ─ respondió.
Tsunade gritó muy desesperada.
─ ¡Pero defiéndete, maldita sea!
A pesar de sus gritos, Sasuke no contestó. No quería que le dieran un mejor trato a base de su defensa personal pues él se merecía todo y lo supo en el momento en el que decidió volver a Konoha después de la guerra que tendría que enfrentarse a la justicia de la villa.
Habían pasado tres casi cuatro años desde sus pequeñas quedadas hasta que, con tal de no escucharla más, dijo exactamente lo que ella quería que dijera. Aún así, él prometió redimirse de una u otra forma a pesar de las constantes negativas de la entonces hokage.
─ Me alegro de verte, Uchiha ─ dijo cuando lo vio. ─ Bonitos ojos.
Le respondió con una sonrisa, al menos lo que era una sonrisa para él. Tsunade le dio un apretón en el hombro y se dirigió hacia Ino.
─ Llevas aquí unos diez días, ha sido tiempo suficiente para que tu chakra se estabilice. Tenemos que cerciorarnos de que todo va según lo previsto. En cinco minutos te espero en el campo de entrenamiento número tres. ─ Se giró hacia Sasuke y le habló con un tono demasiado intimidante. ─ Y tú vienes también.
Mentiría si dijera que no había sentido auténtico pavor de ver la cara de Tsunade así que asintió sin dudarlo. Esperó a que Ino se terminara de vestir y fueron juntos al campo de entrenamiento donde se encontró a la quinta hokage riendo a carcajadas junto a su ayudante.
─ Rápidos y veloces, así me gusta ─ dijo satisfecha.
Mientras Shizune se encargaba de Ino, Tsunade se dirigió a él. No le gustaba nada sentirse tan pequeño y tan inferior a ella. A pesar de mirarla agachando el cuello, las piernas le temblaron cuando ella se acercó. Cerró los ojos esperando algún golpe, al no sentir nada los abrió y la vio ofreciéndole la mano.
─ ¿Significa eso que estamos en paz? ─ Se atrevió a preguntar.
Ella asintió y él se la estrechó.
─ Digamos que después de haberte visto la cara y haber hablado contigo durante meses he entendido los motivos de tu redención ─ le explicó. ─ He de decir que eso te honra y que, dentro de lo que cabe, me alegra contar con ninjas como tú en la aldea. No todos asumen su culpa de la misma forma que hiciste tú así que bienvenido de nuevo.
─ No necesito que se dig-
Fue incapaz de terminar la frase porque se encontró con un golpe en la cabeza que le hizo darse cuenta de que hablar no fue la mejor idea.
─ Te he hecho un elogio, acéptalo y ya ─ sentenció amenazante. ─ Sé lo que me vas a decir pero me gustaría que reconsiderases lo del brazo. Sigue preparado desde que te fuiste e imagino que reconstruir el barrio Uchiha con la mitad de tu fuerza debe ser un poco tedioso.
Aún seguía recomponiéndose de golpe cuando la miró y prefirió no llevarle la contraria.
─ Prometo reconsiderarlo.
─ ¡Eso quería oír!
Sasuke no supo qué debía hacer, tanto Tsunade como Shizune se quedaron mirando el entrenamiento de Ino. Quiso irse pero eran pocas las ocasiones que tenía de ver un entrenamiento de un jounin de Konoha por lo que se sentó a observar.
Todo aquello estaba resultándole agradable, esa primavera estaba resultando la mejor que había pasado desde hacía mucho tiempo. Escuchaba a los pájaros piar mientras sentía la suave brisa le daba en la cara cuando sintió un chakra muy conocido y sonrió.
Se giró y encontró a Sakura sentada a su lado con una sonrisa, llevaba un bonito vestido verde que resaltaba su pelo rosado.
─ ¿Cómo van? ─ Susurró.
─ Raro ─ respondió, ─ le salen los jutsus al revés.
Después de una risita, abrió su bolso y le enseñó lo que traía consigo.
─ Toma ─ le dijo entregándole un bote. ─ Creo que acerté con el tono pero es un antiojeras ─ añadió.
─ ¿Existe algo así? ─ Preguntó divertido.
─ Claro que sí, ¿puedo?
Sin saber muy bien qué haría, asintió.
Mientras acariciaba su mejilla, aplicó aquel producto con sus dedos mientras él la miraba atentamente.
─ Puedo cortarte el pelo también ─ comentó.
Sasuke sonrió.
Los dedos de Sakura eran muy agradables, bajó la guardia cuando escucharon un grito de advertencia de Shizune.
─ ¡Ino, cuidado!
Fue demasiado rápido, no le dio tiempo a reaccionar en el momento en el que una fuerte corriente de agua empujó a Sakura a varios metros de distancia. Cuando abrió los ojos y vio a su amiga en el suelo, su corazón se paró y corrió a socorrerla.
En un ataque de nervios, Ino intentó ayudarle para que llegara más rápido a ella pero una segunda corriente de agua provocó que él también cayera junto a Sakura.
─ ¡Pero quédate quieta! ─ Gruñó Tsunade mientras corría tras Ino para evitar que complicase más las cosas.
Fue una clara mala idea porque Sakura ya le había comentado que Ino también estudiaba para convertirse en ninja médico pero que no se le daba demasiado bien y, en efecto, fue como salió.
Eso de desmayarse se estaba volviendo una costumbre que no le gustaba nada pero lo último que recordó fue verse a sí mismo en un espejo antes de perder el conocimiento. Tenía que haberlo visto mucho antes pero no entendía qué había pasado y por qué no lo vio pero se sentía demasiado ligero, como si algo hubiera amortiguado el golpe.
Cuando abrió los ojos volvía a estar en el hospital y maldijo su suerte. Había salido indemne de múltiples peleas sin ningún rasguño pero era volver a su propio hogar y sentirse atacado en todo momento por Ino Yamanaka.
Rodó los ojos, no quería darle más importancia de la que tenía.
Siguió tumbado en la cama mientras miraba al techo y recordaba el olor a vainilla del pelo de Sakura que Kakashi le había pedido millones de veces que cambiara y ella se había negado. Era su esencia y no pensaba cambiarla por nada del mundo y rio.
Pero entonces notó que algo no cuadraba.
Extrañado, rio otra vez.
Y otra.
Y otra.
Aquella no era su voz.
Con el corazón en un puño se atrevió a mirar abajo y lo que vio lo asustó demasiado. Se encontró unos pechos y rápidamente se llevó las manos a la cara. Pero aquellas no eran sus manos, eran mucho más pequeñas. Se levantó corriendo sin pensar en nada más, necesitaba un espejo pero cuando se vio en el reflejo de la silla de metal que estaba junto a la cama.
Y entonces gritó atrayendo la atención de Lady Tsunade, la cual entró rápidamente en la habitación.
Varias horas después.
─ ¿Pero qué tipo de jutsu es ese que te cambia el cuerpo sin quererlo? ─ decía mientras caminaba de un lugar a otro hecho un manojo de nervios.
─ A ver si me aclaro tú eres tú ─ dijo Tsunade mirándole fijamente mientras se frotaba la cara con las manos. ─ Y tú... Eres él ─ dijo mirando a Sakura.
Era demasiado extraño verse desde fuera, Sakura parecía bastante confundida y aún no había dicho nada acerca del tema. Se veía a sí mismo con demasiados gestos, primero hacía muecas, luego pensaba, luego se horrorizaba y finalmente se sonrojaba. Ese había sido su patrón mientras él se encontraba cruzado de brazos y piernas en una silla del despacho que Tsunade tenía en el hospital.
─ Ha pasado demasiado tiempo, esto es muy extraño. Los jutsus de intercambio de cuerpo no duran tanto y han pasado horas de eso ─ dijo mientras buscaba en su biblioteca. ─ Por lo que yo sé, tan solo dos Yamanakas han sido capaz de mantenerlo durante tres horas pero esto es excesivo.
─ ¿Dónde está Ino? ─ preguntó Sasuke.
─ No me hables de Ino, lleva dándome problemas desde que puso un pie en este hospital y no parece cansarse ─ respondió muy molesta. ─ Además se la han llevado los de su clan y yo ya no tengo jurisdicción allí. ¡Que no soy nadie para mandarles dicen! Está Kakashi intentando razonar con ellos pero le están haciendo pruebas sin ninjas médicos autorizados ─ dijo con una expresión de espanto en su cara. ─ Necesito aprender sus jutsus cuanto antes y poder devolveros a vuestro cuerpo antes de que sea demasiado tarde.
─ ¿Ocurriría algo si "es demasiado tarde"?
Tsunade se encogió de hombros.
─ No lo sé y no quiero averiguarlo.
Tanto Sasuke como ella se quedaron en silencio sopesando la información cuando una carcajada rompió el silencio. Él, o más bien Sakura, se estaba riendo a carcajadas. Ninguno se atrevió a preguntarle algo.
─ Estamos atrapados en el cuerpo del otro y no podemos volver al nuestro ─ rio. ─ Tsunade-sama... ¿Por qué me estoy viendo a mí misma? V-voy a quedarme así para siempre.
Se giró para ver a Tsunade, estaba empezando a enfadarse.
─ ¿Vamos a quedarnos así para siempre? ─ repitió. ─ ¡Vamos a quedarnos así para siempre!
En el momento en el que Sakura terminó de hablar, Tsunade dio un golpe en la mesa.
─ No voy a permitirlo, intentad no llamar demasiado la atención, si alguien llegase a enterarse de esto podríamos meternos en líos con otros clanes.
Acto seguido dio un portazo y se fue.
Cuando se quedaron a solas ninguno dijo nada.
─ Siento haber reaccionado así antes, no era mi intención ofenderte.
Se vio a sí mismo levantando la cabeza para mirarle, aquello era un tanto siniestro pero intentó reprimir la mueca. Sakura negó con la cabeza.
─ No, lo siento yo... No debí haber ido a ver la evolución de Ino, igual si me hubiera quedado en casa nada de esto hubiera pasado…
Sasuke se sintió muy mal al escuchar esas palabras e intentó consolarla.
─ Igual si lo hubieras hecho ahora estaría en el cuerpo de Tsunade y no en el tuyo ─ dijo intentando sonreír y que ella no se sintiera mal.
─ Igual sí... ─ dijo hundiendo la cabeza. ─ ¿Qué deberíamos hacer ahora?
Aquella era una buena pregunta.
¿Qué harían ahora?
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