Capítulo 8. Quiero ver tu mundo

Aunque Sakura no había dicho palabra alguna, Sasuke sentía que algo en él había cambiado. Se sentía más vivo que nunca, una extraña emoción de felicidad estaba empezando a florecer en su pecho al estar sentado en el despacho junto a su amiga. Pese a que sus ojos siempre habían tenido siempre la habilidad más allá de lo normal, había estado cegado por sus propios pensamientos. En aquel momento, sus demonios alojados en su mente le habían abandonado.

Apoyó la cabeza en el respaldo de la silla y miró sus manos. No sabía cuánto había extrañado volver a tener dos, sin querer sonrió.

Los momentos que compartía junto a Sakura eran los mejores, se sentía afortunado de tener a una persona como ella a su lado a pesar de los sucesos pasados. Ella le había perdonado, ella veía más allá de él, ella lucharía por él de la misma forma que él haría por ella.

Aunque era algo extraño verse a sí mismo desde fuera, no la veía como tal; veía a Sakura así que movió su silla y se acercó. Su nuevo cuerpo parecía ser incapaz de controlar sus impulsos y acarició su mejilla para apartarle el mechón de la cara pero ella no se inmutó.

─ Todo saldrá bien, no te preocupes ─ le dijo.

Y por primera vez, lo decía en serio. No dijo algo así para consolarla, el cuerpo de Sakura activaba en él una vorágine de sentimientos positivos que nunca había experimentado pero que no le desagradaban en absoluto.

─ ¿De verdad lo crees? ─ Preguntó ella con un hilo de voz.

Sasuke asintió y apoyó la cabeza en la suya.

─ Nunca te di las gracias por todo lo que hiciste por mí, me siento mejor persona cuando estoy contigo ─ susurró.

Las mejillas de Sakura se tiñeron de rojo, ella tampoco pudo reprimir una sonrisa.

─ Baka… ─ respondió.

A pesar de ser un insulto, no se lo tomó como tal y la abrazó. Sus manos temblaban pero la acogió en sus brazos, era lo que ella necesitaba y lo que él quería hacer. Sin querer, una pequeña lágrima recorrió su propia mejilla. No podía abandonarla de nuevo, sus fantasmas del pasado siempre le recordaban que debía dejarla ser feliz sin él pero en el cuerpo de Sakura, quería ser egoísta.

Quería estar presente en su vida.

Quería ver su evolución desde cerca, tal vez su boda con Naruto.

Aquello le destrozaría el corazón pero sería feliz por ella, porque nada le haría más feliz a él que saber que alguien como Sakura vivía la vida que siempre había ansiado.

─ Sé que Tsunade nos dijo que no debíamos llamar la atención pero no tenemos porqué salir por la villa, podemos ir a otro sitio ─ propuso haciendo un puchero.

Porque el cuerpo de Sakura no temía al peligro.

─ ¿Dónde?

─ A un lugar donde nadie nos conozca ─ dijo sonriente. ─ Dijo que no llamásemos la atención porque el resto de clanes podrían sospechar pero podemos pasar desapercibidos.

Ella se encogió de hombros, parecía tentada a coger su mano e ir donde él le había propuesto.

Finalmente cogió su mano.

Cuando se levantó de un golpe, se sintió ligero, como si no pesase apenas así que se escabulleron.

Mientras corrían por los bosques del País del Fuego, Sasuke observó la belleza de Konoha. Habían pasado horas encerrados en el despacho de Tsunade y ya había oscurecido. Los negocios nocturnos habían abierto y a lo alto de los árboles podían ver la vida en la villa.

Se giró y miró a Sakura con una sonrisa.

─ ¡Oye! ¿Dónde se supone que vamos? ─ Dijo.

─ Es un secreto ─ respondió.

Sacó un pergamino y sacó de él dos capas idénticas para entregárselas.

─ ¿Qué es esto? ─ Preguntó divertida.

─ Tampoco es plan de llamar la atención.

Cerca de una media hora después, se encontraban bajo tierra. Sakura miraba a su alrededor fascinada, y no era para menos, aquel paisaje subterráneo era algo espectacular.

Sasuke hubiera acabado mucho antes si no se hubiera escabullido. Fue entonces cuando descubrió aquella ciudad a las afueras de Konoha. Creyó haber encontrado un lugar peligroso, las personas que vivían allí tenían un aspecto intimidante pero en aquel lugar había una tregua entre ellos y jamás levantaban las armas.

Era frecuentado por ninjas renegados, sin aldea o simplemente ninjas que no se encontraban bien en sus villas y deseaban encontrar un lugar que poder llamar hogar.

Aquel también era su mundo, un mundo que quería enseñarle a Sakura. Caminaron con cuidado por aquel bosque, aunque pareciera poco creíble, la vegetación crecía; quizás con algún que otro color extraño pero siempre pensó que le gustaría a su amiga.

─ ¿Qué… es todo esto? ─ Preguntó asombrada.

Miraba con cuidado el prado cubierto por lavandas. Parecía asombrada, Sasuke sonrió, a ella le gustaba.

─ ¿Todo este tiempo este sitio ha estado aquí? ─ Dijo con la boca abierta.

─ Este es mi mundo también ─ le explicó. ─ Mentí cuando dije que abandoné la villa, no podía contarle algo así a Tsunade, realmente no lo hice… Al menos no del todo ─ dijo rascándose la nuca, cosa que Sakura siempre acostumbraba a hacer. ─ Salía a menudo de la guarida de Orochimaru cuando encontré esto ─ añadió mientras señalaba el cartel de bienvenida de aquella villa subterránea.

Sakura se giró y le miró con ojos brillantes.

─ ¿Por qué?

Él se encogió de hombros.

─ No podía alejarme del todo de las personas a las que quería ─ respondió sin ni siquiera detenerse a pensar en lo que había dicho. ─ Quería verte, aunque fuera por un corto período de tiempo.

─ ¿Cuando me viste en la guarida de Orochimaru no… era la primera vez que me veías? ─ Preguntó sonrojada.

Sasuke negó con la cabeza.

Su respuesta pareció dejarla sin palabras, era extraño verse a sí mismo sonreír tanto pero le cogió de las manos.

─ Enséñamelo ─ le pidió. ─ Quiero ver tu mundo.

Parecía un poco asustada cuando vio a ninjas renegados, la raya en sus bandas era más que evidente pero él la tranquilizó y se acercó a su oído.

─ No te preocupes, nadie ataca en este lugar.

Durante todo el trayecto, Sakura miraba asombrada aquel extraño mundo que desconocía. Intentaba no mirar fijamente a los ninjas que veían tal y como él le había advertido, cosa que le hizo demasiada gracia.

Comieron una bandeja de mochis subidos a lo alto de una rama donde tenían una vista que dejó prendada a Sakura. Estaba contento, no podía disimularlo, casi tenía que controlarse para no estar abrazándola todo el tiempo que pasaron juntos.

Si tan solo no se hubiera dejado llevar por sus ojos y sus sonrisas, la forma en la que se colocaba y en las extrañas ganas que nacieron en él de besar sus labios, tal vez se hubiera dado cuenta de que estaban siendo observados.

A la mañana siguiente volvieron a presentarse en el despacho de Tsunade, traía malas noticias y lo notaron nada más llegar.

─ Lo siento, chicos, he intentado recabar información sobre esto pero ninguno de los Yamanaka entiende cómo puede haber pasado ─ refunfuñó. ─ Mucho me temo que tendréis que esperar hasta que yo misma investigue cómo puedo revertir este jutsu. La parte buena es que mi investigación va por buen camino y no tardaré demasiado. Iría más rápido si ese maldito clan me diera permiso para acceder a su biblioteca y…

En aquel momento, Sasuke volvió a perderse. Miró a Sakura en su cuerpo, imaginaba cómo sería la vida a su lado, cómo sería tenerla más cerca de lo que siempre acostumbraba. Quería verla despertándose por las mañanas a su lado, saber qué le hacía sonreír, qué le emocionaba cuando la puerta del despacho se abrió de golpe.

─ ¡Tú! ─ Exclamó una chica. ─ ¿Veis como tenía razón? Él está aquí.

Con la mirada extrañada, Sakura miró a Karin Uzumaki entrando en el despacho temiéndose lo peor.

¿Por qué ella tenía que estropearlo todo?

Se moriría de vergüenza si aquella chica comenzaba a contar todas las fechorías que había hecho durante su etapa más criminal. Si Sakura llegaba a enterarse de todo, probablemente la visión que tenía sobre él cambiaría y querría que se alejase de ella.

─ ¡Karin! ─ Le gritó Tsunade. ─ ¡Te he dicho miles de veces que no puedes entrar así a mi despacho!

─ Sa-su-ke ─ canturreó ella mientras ignoraba a Tsunade.

─ Le pido disculpas, Gondaime por el comportamiento de Karin ─ dijo Jugo haciendo una reverencia.

─ Se ha puesto especialmente pesada ─ se quejó Suigetsu. ─ Quería ver a Sasuke por las buenas y por las malas. ─ Uh, ¿qué te ocurre, Karin? Ahí le tienes, ¿tanto drama para quedarte ahí parada?

Pero Karin se quedó callada mientras les miraba. Se acercó a Sakura y la miró fijamente mientras se colocaba sus gafas.

─ Tú no eres Sasuke-kun ─ sentenció.

─ ¡Karin, vete ya! ─ Replicó Tsunade levantándose para echar a la chica.

─ Pero no lo entiendo, sentí el chakra de Sasuke-kun ─ se quejó ante Suigetsu mientras era arrastrada hasta la salida.

Una vez cerrada la puerta y con Karin fuera, Sasuke se sintió en la obligación moral de disculparse en su nombre.

─ Le pido perdón por su comportamiento, es bastante indómita.

Su corazón se quedó parado cuando se dio cuenta de que Sakura estaba evitando su mirada. Y es que Sasuke nunca contempló la posibilidad de volver a coincidir con Karin en la aldea. Sabía que Tsunade tenía trato con ellos porque compartía con Orochimaru la fascinación de ver kekkei genkai de otras villas. No iba a prescindir de ellos tan fácilmente y eso él lo sabía.

─ Hablaré con ella para que se vaya ─ dijo.

─ ¿Cómo lo supo? ─ Dijo Tsunade.

─ Ella es… sensor ─ respondió él. ─ Percibe mi chakra a kilómetros de distancia ─ se lamentó. ─ Lo siento mucho, de verdad.

─ No te preocupes, Orochimaru ya me había avisado de…

Fue incapaz de terminar la frase cuando Sakura abrió la ventana y salió dando un salto dejándoles sin palabras.

─ Quién me iba a decir a mí que tú serías el único que hace caso de mis peticiones, Uchiha, cada día me caes mejor ─ dijo Tsunade. ─ Supongo que ellos te harán caso a ti y no dirán nada, por la cuenta que les trae. Total, Sakura se ha ido y si habla con ellos lo notarán ─ suspiró.

Él se quedó mirando la ventana por la cual Sakura se había ido pero asintió a lo que Tsunade le dijo.

Salió muy enfadado de ese despacho para encontrarse con su antiguo equipo. Jugo fue al primero que vio, se sintió mucho más pequeño de lo que ya se sentía.

─ Sasuke-sama, ¿qué ha pasado? ─ Preguntó él extrañado.

─ Una larga historia, ¿dónde está Karin?

Un chasqueo de lengua provocó que se giraran en dirección a Suigetsu.

─ La has liado, Uchiha ─ dijo abrazándole a modo de saludo. ─ Dejemos el reencuentro de Taka para otro momento, ve a hablar con Karin porque si no hará de nuestro viaje de vuelta una tortura.

Realmente no quería hacerlo, quería ir junto a Sakura. Necesitaba asegurarse de que ella estuviera bien, no quería escuchar los lamentos de Karin sobre lo mala persona que era pero se lo debía. Sakura no era la única a la que Sasuke había agredido e intentado matar.

Después de una larga búsqueda, la encontró pegando a un tronco mientras las lágrimas brotaban de sus ojos.

─ ¿Por qué, Sasuke-kun? ─ Dijo cuando lo vio. ─ ¿Por qué siempre es ella? ¿Qué tiene que yo no tenga?

─ Eso no importa, Karin ─ susurró.

─ ¡Sí que importa! ─ Respondió ella en un bufido. ─ Yo te he seguido, te he apoyado, te he curado, ¿por qué no puedes enamorarte de mí? ─ Preguntó acercándose a él. ─ ¿Por qué?

─ Escucha, yo… De verdad que no quiero hacerte daño pero, por lo que veo, eres consciente de los sentimientos que tengo por Sakura. Lo siento pero no puedo hacer nada.

Karin dejó de golpear el tronco y se sentó en el suelo.

─ Era a ella a quien llamabas mientras dormías, ¿verdad?

Sacó un kunai y apuntó a su cuello, no se vio sorprendido por tal hazaña, tampoco era la primera vez que ella le amenazaba.

─ ¿Por qué, Sasuke-kun? ¿Por qué? ─ Repitió.

─ Siempre ha sido ella ─ respondió. ─ Siento si alguna vez te hice creer que algo entre nosotros podía pasar pero yo no siento lo mismo por ti. Eres una buena amiga y siempre lo serás…

─ No te atrevas a continuar esa frase ─ dijo ella interrumpiéndole.

Sasuke cogió su mano y le quitó el arma que tenía.

─ ¿Puedo hacer algo para que te sientas mejor?

─ Bésame. Prometo olvidarme de ti si no sientes nada.

─ No voy a hacer eso, Karin, y menos en el cuerpo de Sakura.

Pero su respuesta no pareció ser escuchada pues Karin agarró su nuca y posó violentamente los labios en los suyos.

Estaba incómodo.

Muy incómodo.

Cerró los ojos y la apartó.

─ Por favor, para ─ susurró. ─ Sabes que yo no…

─ Cuando te vi por la ventana de Tsunade-sama creía que era ella quien seguía amándote y deseándote pero ahora veo que todo era mentira. ¡El que siente deseo ahora eres tú! ─ Se quejó. ─ ¡Te odio tanto ahora mismo, Sasuke Uchiha!

Él suspiró.

Ni siquiera el cuerpo de Sakura tenía paciencia con Karin, para su suerte, Suigetsu y Jugo les localizaron siendo este último el que acogió a la chica en sus brazos y la apartó del foco de atención.

Era todo muy triste, Sasuke lo sabía.

Sintió como una mano chocaba contra su espalda.

─ Ella estará bien, no te preocupes ─ dijo Suigetsu. ─ Tenemos que volver ya, no podemos estar tanto tiempo lejos de la guarida del viejo serpiente pervertido ─ se burló. ─ Me ha alegrado verte, la verdad, aunque sea… Así ─ dijo haciendo pequeños círculos con sus manos.

Él sonrió algo incómodo.

─ Realmente te has puesto en sus zapatos ─ rió consiguiendo sacarle una sonrisa. ─ Nos vamos ya pero… Me gustaría verte más, ven a visitarnos cuando quieras ─ dijo con una sonrisa.

─ Lo haré ─ respondió.

─ Nos vemos, Uchiha ─ dijo moviendo su mano. ─ ¡Ah! ─ gritó cuando se estaba alejando. ─ ¡Me alegro de que hayas curado, pervertido!

Con la cara roja de vergüenza, miró a ambos lados rogando que nadie hubiera escuchado lo que Suigetsu había dicho.

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¡hola~! estuve un poco vaga hoy viendo un anime que bueno jaja tenía sus cosillas pero después me puse a ver fotos del SasuSaku y me inspiré para volver a escribir.

Me he dado cuenta de que pongo muchas mujeres en mi historia porque me da la sensación de que ellas son como más comprensivas con Sasuke que los hombres y bueno… también es que yo soy mujer y no sé cómo se relacionan los hombres entre ellos así que pido perdón por eso porque lo hago lo mejor que puedo :(

decir aparte que Sasuke, al menos en su cuerpo, no tiene deseos carnales por decirlo de alguna manera, pero Sakura sí y cuando está en el cuerpo de ella empieza a despertar sentimientos relacionados con la sexualidad y por eso le dice Suigetsu que se alegra de que se haya "curado". No voy a decir que es asexual porque no creo que lo sea, simplemente que ha estado muy deprimido y no tuvo tiempo de pensar en esas cosas.