Epílogo ~ 4 años después
Supongo que vendrás a echarme la bronca.
Sasuke se encogió de hombros, le importaba entre poco y nada qué era lo que había provocado que Midori abandonara su clase; lo que sí le había molestado era que lo hiciera de esa forma tan escandalosa. No había cumplido la única regla que les puso a sus alumnos y la discreción no era el fuerte de la chica.
- No - respondió con sinceridad mientras se sentaba a su lado tras la puerta del cuarto de baño.
Eran ya casi las seis de la tarde y los pasillos de la escuela estaban vacíos, tendría que haber terminado el entrenamiento a la misma hora y quizás había exagerado mucho pero el grito de la chica le asustó. Únicamente se había dedicado a explicarles cómo debían actuar de cara al examen chunnin cuando Midori cayó, gritó y acto seguido salió corriendo. Sasuke había mirado a sus otros dos alumnos, lo miraron extrañados, él mismo lo estaba y tardaron en reaccionar.
Finalmente tuvo que concentrarse para detectar el chakra de su alumna y salió en su búsqueda. Tenía un claro favoritismo por ella que debía controlar ya que no le beneficiaba a ella con sus compañeros. Se sintió un poco incómodo en el cuarto de baño de las chicas pero tocó la puerta y le preguntó si podía quedarse con ella.
¿Qué ocurrió?
Escuchó a la chica suspirar.
Esto es un poco embarazoso para mí, Sasuke-sensei…
¿Va todo bien con tu familia de acogida?
Sí, ellos son geniales pero…
¿Pero?
Después de una incómoda charla para la chica, se vio obligado a ir al nuevo supermercado que habían abierto en la aldea para comprar una caja de tampones tal y como ella le había explicado. No llegó a entender el motivo por el cual le había dado tanta vergüenza contárselo. De hecho, se sintió ofendido, creía que ella le tenía la confianza suficiente como para decirle por qué se sentía mal. Estaba pensando en lo ocurrido cuando vio a sus otros dos alumnos intentando enterarse de qué era lo que ocurría.
Alzó la mano y les amenazó cuando vio las intenciones.
Volved a casa, el entrenamiento de hoy ha acabado.
Pero, ¿y Midori?
¿Acaso no os he dicho que no repliquéis? - Gruñó.
Sintió a Misaki subirse a su espalda.
Sólo estamos preocupados por ella - se quejó en su oído.
Sasuke puso los ojos en blanco y se giró para mirarle.
Ya sé cómo son vuestras preocupaciones. Dejadla en paz y volved a casa, de verdad que no quiero ver vuestras caras en unos días.
Pero Akihiko cogió su brazo.
En el fondo nos quiere, sensei, asúmalo - rió.
Dejó a los chicos llevándose una mano a la cara para volver al cuarto de baño en el que Midori se encontraba. Llamó a la puerta para avisar de su llegada y pasó el paquete por debajo.
Sasuke-sensei - le llamó. - Gracias…
No hay de qué.
Para darle un poco de privacidad, salió del cuarto de baño y se quedó mirando como los niños más pequeños jugaban en el parque.
Siento también haber salido sin avisar al bosque, Karin-san me pidió que fuera a por unas lavandas para sus experimentos - le dijo cuando salió. - No lo hice para preocuparos - se lamentó.
No le hagas caso a Karin, podrías haberte hecho daño - respondió él sin girarse para mirarla.
De hecho me lo hice - dijo enseñándole su muñeca. - Pero una mujer muy alta y de pelo muy largo me curó. Apenas se nota la herida.
Sasuke se quedó callado, incluso ella lo había notado. Se acercó a él y le miró sorprendida.
¿De qué color? - dijo.
¿El qué?
El pelo, ¿de qué color era?
Rosado - respondió.
En el momento en el que pronunció la primera sílaba, se despidió y salió corriendo por la puerta. Iba a gran velocidad que ni siquiera se dio cuenta de que el suelo aún estaba mojado y se cayó. Al menos agradeció que no hubiera nadie que estuviera mirándole porque lo último que le hacía falta era perder la poca autoridad que parecía tener con sus alumnos.
Miraba por todos lados pero no encontró a nadie.
¿Tal vez Midori lo hubiera imaginado?
No, no era tan pequeña como para tener amigos imaginarios.
Estaba muy ensimismado cuando sintió la mano de Naruto en su nuca.
Teme, ¿qué ocurre? Pareces alterado.
Midori dijo que una mujer alta y con el pelo rosado la curó cuando salió a por las lavandas de Karin.
Su amigo se sorprendió.
¿Crees que es ella? - Preguntó sorprendido. - Últimamente son muchas las chicas que tiñen su pelo para parecerse a Sakura-chan. Incluso Midori lo tiene.
Sasuke se paró y le miró.
No lo sé, ¿tú qué crees? - Preguntó.
Que deberías pasar página con Sakura-chan.
Él le respondió con una mueca.
Teme, si fuera ella no estaría jugando al escondite no es como tú, avisaría si llegara.
Aquello sí que era cierto, miró a su amigo y sonrió.
Tan solo esperaba que ella volviera pronto, nunca la sufrió pues sabía que era algo que ella necesitaba hacer y estaba seguro de que se alegraría como el que más de volver a verla cuando estuviera preparada.
Sin embargo, una mujer de pelo rosado llamó su atención.
¿Qué sabes tú de Midori? - Preguntó molesto.
Me pidió ayuda para aprender el rasenshuriken. Por cierto, se te nota bastante el favoritismo, casi pareces Kakashi-sensei.
Cállate.
Sasuke bufó.
Quería que su alumna le admirase a él, no a Naruto pero ella era una indudable fan del equipo siete en general. Se había convertido en su favorita en el momento en el que él les estuvo enseñando el control de chakra y ella fue la primera en subir al árbol mientras sus dos compañeros le pedían que les enseñase cómo lo había logrado.
Por cierto, ¿llamaste a Aiko? - Preguntó mientras caminaba a su lado.
¿Podrías dejar de montarme citas a ciegas con Hinata? Empieza a ser tedioso conocer a tanta gente.
Sólo queremos que encuentres a alguien, no puedes esperar a Sakura-chan toda la vida. Igual cuando ella vuelva ha rehecho su vida con otra persona y tú te quedarás solo y triste.
Vaya, muchas gracias por tu apoyo pero no me importa.
Naruto rió.
Venga, no seas así, encontramos a una que te encantará. Hazlo por Hinata, la pobre estuvo insistiéndole hasta que ella aceptó.
¡Que no quiero!
Piensa en Hinata, sabes lo que le cuesta insistirle a alguien.
¡Dobe, ya, para!
Pero la mirada triste de su amigo le hizo sentir culpable. Si bien nunca hacía nada con las chicas que le presentaba, por lo menos intentaba ser cortés con ellas. Eran muchos los que le preguntaban cómo era que cedía a las extrañas peticiones de Naruto y el problema residía en lo mal que podía llegar a caerle y la pena complementaria que usaba en su favor.
¿Dónde y cuándo? - Preguntó agotado.
No lograba negárselo, acababa con dolores de cabeza. Naruto sonrió y le abrazó con efusividad.
En media hora en el Ichiraku, no llegues tarde que no lo soporta.
Miró su reloj, aún tendría tiempo de darse una ducha y parecer más o menos presentable. Antes de que Naruto pudiera decirle algo más, desapareció.
No pensaba arreglarse demasiado, se puso la capa que siempre solía llevar a sus viajes y se presentó en el lugar indicado.
Después de varios minutos esperando, ella no apareció, así que se sentó y comenzó a hablar con Teuchi acerca del nuevo ramen que tanto trabajo le había costado sacar pero que estaba teniendo mucho éxito en la villa. Sobre todo por Naruto, el cual ingería grandes cantidades de ramen todas las semanas a pesar de las súplicas de Hinata de que no lo hicieran.
Los dos rieron pero, veinte minutos después, le miró con pena.
¿Sigues esperando a la chica del pelo rosa? - Preguntó Teuchi.
Así es pero Naruto y Hinata no paran de organizarme citas a ciegas con chicas con las que no quiero tener nada.
Ese chico ha sido siempre muy insistente…
Él asintió derrotado cuando el señor Teuchi se fue al interior del local que había conseguido ampliar hacía meses mientras él jugueteó con dos palillos.
¿No te interesan las citas? - Dijo una mujer que estaba sentada a su lado.
En absoluto - respondió.
Vaya, si eres un hombre muy apuesto.
Sasuke rió.
También al que dejaron plantado.
La mujer bajó la capucha de su capa y le sonrió mientras él la miraba sorprendido.
Me llamo Sakura Haruno - dijo extendiéndole la mano. - Sé que te había dicho que odiaba esperar pero tenía que comprobar qué clase de hombre me esperaba detrás de esta cita a ciegas - dijo en tono dramático. - ¿Cómo te llamas tú?
Sus ojos se llenaron de lágrimas y acercó su taburete al lado.
Sasuke Uchiha - respondió con una sonrisa.
Encantada, ¿Dasuke habías dicho?
Ella se vio sorprendida por su abrazo pero le correspondió.
Sí, Dasuke - respondió con la cara escondida en su cuello.
Las manos de Sakura se aferraron a él y le miró a los ojos.
Hay tantas cosas que tengo que contar…
En aquel momento, Sasuke la interrumpió posando los labios sobre los suyos.
Este cuerpo sí que es el tuyo - dijo.
Sí - rió ella. - Este sí es el mío.
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siento que después de escribir todo esto me he vuelto un poco cliché pero de verdad que necesitaba algo así porque en el fondo soy muy romántica.
me ha encantado escribir todo esto, ya lo dije en el capítulo anterior y estoy muy sorprendida porque me encanta el NaruSaku pero apenas escribo nada de eso.
si has llegado hasta aquí, hazme saber si te ha gustado o qué hubieras hecho tú si te sientes creativx porque estoy siempre abierta al diálogo. También decir que tengo muchísimas ideas que quiero escribir y estoy segura que acabaré escribiéndolas aquí también.
un beso muy grande a todxs!
