- bien, sólo hace falta una firma - La mujer le acerca el contrato a Mikasa quien lo lee preocupada
- pero... Aquí dice que deben firmar mis padres - inquirió la dulce azabache
- ¿los tienes? - cuestionó incisiva la mujer de coleta - o al menos, ¿querrán firmar sin quitarte el dinero que hagas?
Mikasa sabía perfectamente que la respuesta a esa pregunta era una negativa doble, había huído de casa hace unos años atrás, llegando a la ciudad para buscar su sueño de ser modelo y si necesitaba falsificar una firma para lograrlo iba a hacerlo, tomó los documentos y titubeó unos instantes con el lápiz en su mano, la mujer frente a ella sonrió al verla deslizarlo sobre la línea punteada
- si alguien pregunta querida, tienes 20 años ¿si? - la mujer tomó una de las copias firmadas para guardarlas
- pero tengo dieciocho... - Mikasa dudó
- mira linda, ¿sabes cuantas jovencitas de puebluchos insignificantes llegan a esta oficina buscando una carrera de modelaje, porque el idiota que quería tocarlas en el asiento trasero de su auto les dijo que eran hermosas? ¡Cientos! ¿Sabes cuantas de esas están dispuestas a acostarse con la agencia completa para lograrlo? Todas, pero tú, eres la primera en años que no tiene necesidad de hacerlo, reconozco el potencial cuando lo veo, tú no necesitas nada más que lo que tienes para triunfar, vas a ser grande Mikasa, ¡enorme! ¿Lo entiendes? Pero si no quieres entonces...
- ¡sí! Sí quiero... - primero afirmó alzando la voz y luego sonó más calmada
- ¡eso es!, así me gusta, porque le enviamos tus fotografías del portafolio a nuestros fotógrafos y Levi Ackerman accedió a tomarte algunas más... Profesionales - dijo la mujer dejando caer con desdén las fotografías con las que Mikasa se había presentado días atrás
- ¡¿Levi Ackerman?! ¿Levi Ackerman quiere fotografiarme? - su corazón casi sale por su boca, un fotógrafo de alta costura, editorial e icono de la moda quería fotografiarla
- así es preciosa, te lo dije ¿no? - la mujer se puso de pie y Mikasa la siguió, ella le acercó un papel a la joven - ahora ve a descansar que el martes debes ir a esta dirección a las nueve de la mañana, no llegues tarde porque Levi odia los atrasos, allá van a maquillarte, aún así usa el vestido que mejor te luzca, nada apoteósico, Levi es muy orgánico en su trabajo, está atravesando una fase minimalista
- entendido ¡gracias! ¡No voy a fallar! - la emocionada joven exclamó
- viéndote así querida difícilmente vas a fallar, sólo debo advertirte de una cosa, Levi tiene un carácter... "especial" - la mujer arrugó la nariz haciendo una muesca de incomodidad - por nada del mundo te quedes sola con él ¿entendido?
- entendido - los enormes y afilados ojos de Mikasa acompañaron el movimiento de confirmación de su cabeza, mostrando algo de inseguridad ante lo último que la mujer le comentó
Acompañando a la hermosa joven a la recepción, observó con detalle fugaz a las tres mujeres esperando su entrevista, sin recelo apuntando a una dijo de forma despectiva
- tú, fuera
Volvió a Mikasa para abrazarla con afecto y despedirse agitando enérgica su mano en el aire. La muchacha llegó al motel de mala muerte donde pernoctaba, uno donde no importaba su edad y sólo priorizaban si podían pagar la noche o el mes de tarifa, buscó entre sus escasas tenidas una que cumpliera los requisitos de su asesora y la noche previa al evento la dejó descansar en la silla para evitar arrugas indeseadas, batalló largamente con sus ansias ante la incertidumbre de las posibles expectativas que podría tener el fotógrafo sobre ella. Aquel martes, Mikasa llegó al estudio treinta minutos antes, lo que hizo sonreír a la maquilladora que estaba afuera del lugar fumando un cigarrillo
- ¡maldición! Lizzie tenía razón ¡eres preciosa! - dijo la joven al inspeccionarla en detalle
- gracias - Mikasa casi susurró tímida - ¿cree que Levi quiera fotografiarme?
- no veo porqué no - la chica dio la última aspirada a su cigarrillo antes de apagarlo casi con castigo por obligarla a consumirlo, y luego lo dejó caer fuertemente al basurero - Levi es... Especial ¿Sabes? Si decide que no quiere trabajar contigo es un idiota, y él es especial no idiota, sé que verá el talento que tienes, vamos a maquillarte linda
Mikasa esbozó una dulce sonrisa e ingresó con la muchacha a los camarines donde fue preparada con sumo cuidado y a gran detalle, escogiendo algo natural y poco escandaloso pues la belleza de la azabache era más que suficiente, incluso el maquillaje era de cierta forma, opacarla. Ingresaron al lugar donde tomaban las fotografías, Levi en sí mismo era como una, sin moverse y con sus ojos fundidos en el lente presionaba el disparador que emitía ese sonido agudo ondulante en el aire, seguido de un haz de luz que parecía abrasar todo por unas centésimas de segundos. Él era un hombre medianamente bajo, contextura fornida, usaba un cuello de tortuga negro muy clásico, enfundado en un traje escocés verde militar, a tono con su corte del mismo estilo, iba perfecto con su cabello negro, frente a él había una modelo muy delgada, posiblemente de unos veintitrés años, un cabello teñido en rubio ceniza, labios gruesos pómulos prominentes, busto reducido y una talla corporal al borde de la anorexia, una imagen muy poco saludable pero ciertamente común en aquel mundo, a un costado estaban los editores frente a una mesa, revisando cada fotografía captada por Levi, sentada de piernas cruzadas y agitando la punta de su pie suspendido estaba la otra modelo ya fotografiada por el azabache, no vale la pena describirla pues era una misma versión del molde que posaba frente al famoso fotógrafo, muy estilo californiano típico, miró a Mikasa con aires despectivos pero con el rostro inamovible pues el botox impedía expresiones complejas, Mikasa le sonrió pero desvió la mirada al notar que la segunda rubia no buscaba ser su amiga
- ¡Levi! - la maquilladora interrumpió su trance, algo que él odiaba pero que ella sabía que iba agradecer al ver la modelo que tenía - la chica de Lizzie está aquí
Levi alzó de golpe su mano en el aire a modo de silenciador, sin alterar su postura volvió a disparar y giró la cabeza molesto por haber sido interrumpido, la maquilladora le sonrió incómoda y señaló a Mikasa para que la viera antes de que le arrancara la cabeza por su intromisión
- ella es Mikasa
Los azules ojos irritados del fotógrafo se encontraron con ella y en ese punto pudo notar que los abría de par en par, su expresión aún tremendamente molesta cedió a una más imparcial a medida que dejaba caer su escrutinio sobre ella, Mikasa era hermosa, su cabello negro intenso que casi brillaba azulado, la piel de porcelana tersa y blanca de tono uniforme, sus rasgos asiáticos le daban ese sabor "exótico" que la diferenciaba de todas las chicas estilo Barbie que abundaban tras las cámaras, sus ojos grises y luminosos, la paleta de colores de Mikasa era perfectamente monocromática a excepción del rosa pálido de sus voluptuosos labios, delgada pero saludable, una silueta que te invita a acariciar pero por sobre todo, la inocencia, Mikasa tenía una actitud inocente que calaba tus huesos, una mirada gentil y dulce que hacía sentir poderoso a cualquiera que la viera, esa aura de cordero que redime tus culpas, la inocencia que no ha sido interrumpida, aquella que aún se preserva incluso, virgen, inmaculada aún siendo poseedora de tanta gracia y por sobre todo, natural, sin vomitar después de comer, sin bisturí que le haya dado nacimiento, Levi la miró de pies a cabeza con el ojo critico más fino que su carrera le había permitido, el corazón de Mikasa estaba desenfrenado, enloquecida ante un rostro que era ilegible pues nada expresaba, y su vida dependía de que él viera algo en ella, sin retirar sus ojos de la azabache, levantó nuevamente su mano en el aire, esta vez sin violencia
- será una sesión cerrada - Alzó la voz clavado en Mikasa
- ¿y yo? - preguntó la modelo frente al lente cruzando los brazos
- terminamos, vete - dijo sin voltear a verla, sus ojos eran tan duros como su forma escueta de hablar, la mujer berreó en silencio dedicándole un desprecio a Mikasa al pasar frente a ella, acto que replicó la otra chica sentada en la mesa de edición, todos se pusieron de pie y comenzaron a salir del lugar, él inalterable ante lo que sucedía a su alrededor seguía encandilado por la simpleza majestuosa de Mikasa, la definición de belleza frente a él, perfecta e impecable, natural, oscura.
- yo puedo quedarme por si necesitas que retoque algo - dijo nerviosa la maquilladora
- dije... - ahora sí volteó a verla y esta vez sí estaba furioso al ser interrumpido en su devoción mezclada con la idea artística que gestaba en su mente -...fuera todos
La chica se retiró reticente a dejarlos solos, miró en su camino a la salida a Mikasa sonriendo con un dejo de preocupación, ella a sabiendas de que Levi aún la observaba no respondió, en su mente oía aquel consejo de Lizzie
"por nada del mundo te quedes sola con él ¿entendido?"
Cuando la maquilladora que era la última persona que aún permanecía dentro del estudio, además de ambos azabache cerró la puerta, Levi le señaló el camino frente a la cámara
- sin zapatos
Dijo mientras caminaba a su instrumento de trabajo, Mikasa se sacó las zapatillas antiguas y muy usadas para avanzar descalza en ese trayecto a su primera sesión profesional, una vez frente al lente inevitablemente jugó con sus dedos nerviosa y viendo a todos lados como si aún hubiera alguien ahí
- sácate la ropa - Levi dijo sin mirarla mientras hacía ajustes en su cámara, Mikasa con los dedos temblorosos luego de dudar unos segundos, abrió el cierre del vestido floreado comprado en la ropa americana a un precio ridículo pero accesible, lo dejó caer encogiendo sus hombros avergonzada, los brazos que ilusamente no cubrían su piel volvieron a jugar con sus dedos erráticos mientras sus ojos se posaban en Levi y luego los retiraba tremendamente nerviosa, él frunció el entrecejo y la miró directamente a los ojos pues al parecer ella no entendió la orden - toda
Mikasa retiró lentamente su ropa interior frente a la mirada del azabache, su corazón parecía explotar y pensó que había comenzado a sudar de ansiedad o el miedo tal vez, Levi dio la vuelta y se alejó siendo devorado por las tinieblas, ella se inclinó para sacar del campo visual las vestimentas entonces todo se volvió oscuro, comenzó a respirar agitada, milésimas de segundos que se sintieron siglos
"por nada del mundo te quedes sola con él ¿entendido?"
Pero antes de que tuviera que gritar por su vida una luz fría había vuelto a iluminarla, un foco directo hacia ella, sólo para ella, pudo ver a Levi quien se había quitado su chaqueta y había subido las mangas de su beatle hasta los codos, cargando una cubeta caminó hacia ella abriéndose paso en la oscuridad, de pie y tremendamente tensa lo sintió acecharla, girar a su alrededor observando descaradamente su desnudez, al parecer sin importar cuanta incomodidad traía esa acción en la joven, se ubicó tras de ella y su mano buscó su pecho sin pedir permiso, una sensación fría y acuosa le erizó la piel, aquella mano masculina estaba inmersa en una pintura plateada que complementaba su maquillaje, desde el lugar de aterrizaje en su pecho, ascendió de regreso diagonalmente hacia su cuello, la respiración agitada de Mikasa ahora había abandonado la ansiedad y se había vuelto fascinación, el perfume del mayor y su mirada absorta en ella la hacía sentir tan deseada, nadie y menos un hombre que acostumbra a ver la belleza día tras día, le habían dedicado tan minuciosa atención, ella inclinó la cabeza a un lado exponiendo su hombro y Levi masajeó cuidadosamente el área dejando caer más líquido plateado, avanzando cautivadoramente hasta casi la mitad de su seno izquierdo, regresó para hacer un movimiento circular sobre su hombro, delicado, con suma solemnidad, ella suspiró al sentir la respiración cálida del azabache en su oído, ambos bajo el foco frío rodeados de oscuridad, él no dejaba de observar cada detalle de Mikasa con una seriedad difícil de inquietar, un profesionalismo que por un instante, Mikasa deseó fuera destruido cuando su mano subió rodeando cuidadosamente su cuello, tiñendo todo de plata para luego bajar por el centro de su pecho justo entre sus senos, lo que acercó por la postura el rostro de Levi a un par de centímetros de su piel, sentía su aliento y ella apretó ligeramente las piernas ante esa oleada de indecorosas sensaciones que su próximidad desencadenó, ella sigilosa giró su rostro enfrentándose al de Levi, quien le dedicó una volátil mirada con sus ojos azul naval a una peligrosa cercanía entre sus labios, impasible, dio los pasos suficientes para quedar frente a ella, ubicó delicado su mano sobre su pecho, donde el corazón que parecía querer tocarlo desde el interior del tórax y deslizó de un seco movimiento su mano hacia arriba, esparciendo la pintura por todo el frente del cuello de Mikasa hasta la quijada, haciéndola seguir el movimiento levantando el mentón, ella abrió la boca dejando salir un suspiro, Levi observó detenidamente la obra que había realizado y cómo ella parecía sentirse arte, por primera vez sonrió solamente elevando las comisuras de sus labios, la mirada volvió a examinarla y sus ojos se encontraron compartiendo en silencio la intimidad de ese momento, el pulso frenético y la respiración inquieta, la seriedad volvió al rostro del mayor quien caminó calmadamente hacia su cámara, entre la oscuridad era sólo visible de forma intermitente por la luz fría que difundía por el denso negro que inundaba el lugar, esta vez sin timidez o nerviosismo en su cuerpo enfrentó la cámara y los ojos de Levi, entre los flashes al pulsar el disparador podía encontrar sus ojos clavados en ella, no posaba para las fotografías lo hacía para él, de cierto modo él lo sabía y disfrutaba esa nueva seguridad en el desplante de la joven, firme y segura sosteniendo con determinación su mirada, haciendo suyo cada espacio del estudio, ella acomodó su melena, él lamió su labio inferior, Mikasa abrió su pecho resaltando el plateado sobre sus senos generosos, Levi la recorrió con los ojos la gota de la pintura corporal que cayó de un pezón al suelo, siguió toda la trayectoria sin perder detalle de su cuerpo, ella exhaló
- ¿porqué no debería quedarme sola con él? No ha hecho más que fotografiarme en silencio, desearía que realmente algo más sucediera - lo vio peinarse con su mano el flequillo que dejaba ver sus ojos espesos, la hizo nuevamente sentir la piel erizada
- ¡hey! Mocosa...
Su voz grave rompió la atmósfera y sus pensamientos pocos respetables, Levi levantó la mirada con su pulgar sobre su labio inferior, el detallado escrutinio en su mirar volvió a acariciarla a distancia, dejó la cámara a un costado para volver a acercarse entre las sombras hacia ella, Mikasa sentía su estómago revuelto ante la ansiedad de su paso que acortaba la distancia entre ambos, su rostro severo y tosco que alojaba unos hermosos safiros como orbes, los que se dejaron descansar sobre los labios de la anhelante azabache, sintió como la mano firme del mayor alcanzaba su nuca para traerla a él con violencia aguardando con sus labios abiertos para devorarla, ella no fingió sorpresa pues había estado clamando por ese momento desde que lo vio voltear a verla, un beso condensado y amplio que la hizo girar la cabeza para seguirlo, sintió la lengua de Levi acariciar la suya y la emoción encendió por cada centímetro de su piel, vio como él la observaba con los ojos entre cerrados casi ofensivo en su rudeza, besó su quijada hasta el lóbulo de su oreja y ella suspiró, sintió como él iba ávido por su cuello, sus ojos sentían la intensa luz del foco teniéndolos en el centro del huracán, él salió de su cuello y volvió a buscar su mirada entregada a aquel momento en que buscaba ser suya, el azul de sus ojos siendo atravesado por la luz lo hacía resplandecer, su rostro con la expresión de un lobo hambriento con la boca manchada de plata al besarla lo volvía perfecto, quiso que él se alimentara de ella, respiraron el aliento del otro sin entregar la tensión en sus ojos y Mikasa no pudo controlar el abrupto gemido que salió de su garganta cuando sintió la cálida mano del azabache sobre su intimidad espectante por él, sus dedos tan delicados como cuando dejó caer la pintura sobre ella, fueron buscando la forma en que las caricias hacían sus piernas temblar, empapando sus dígitos con sus fluidos, viéndola detenidamente para observar el momento exacto en que su inocencia drenaba dejando en ella sólo insolencia, quería ver sí esa dulce niña era la carcasa donde se ocultaba un demonio, y dejar que ese demonio lo rompiera, las caricias en su interior la hacían contraer el abdomen y sentir un extraño deseo por ser poseída por aquel hombre cuyo atractivo superaba su expresión tosca, su tierna mano tomó la muñeca del mayor y le pidió que sumara intensidad en su tacto, él nuevamente pareció sonreír y obedeció, su boca y sus manos plateadas de tanto sentir su cuerpo escultural, ¿está tan deseoso como yo? Pensó Mikasa, sentía una deliciosa presión aumentar entre sus piernas a medida que él la tocaba con dominio y sus respiraciones se hacían sonoras, una sensación avasalladora estaba amenazando con estremecer cada fibra de su cuerpo cuando un golpe de flash iluminó el rostro de Levi, ella enarcó su ceja, ¿quien apretó el disparador? Pensó confundida y sintiendo que algo iba a explotar en sus piernas volvió a ver el flash
- yo... Yo nunca he hecho esto con nadie - ella susurró ante el rostro autoritario de Levi - nunca he estado de esta forma con alguien
Un nuevo flash la cegó, esta vez al abrir los ojos y al borde de dejarse llevar por esa incontrolable sensación, pudo notar que no estaba Levi frente a ella, nunca lo estuvo
- ¡hey! Mocosa, ¡mocosa!
Pestañeó varias veces para poder volver en sí, la voz de Levi quien nunca se había movido de su sitio la alcanzó para arrastrarla fuera de sus pensamientos impuros, se abrazó avergonzada al pensar en qué pudo haber hecho durante esos momentos en que imaginó ese encuentro con el fotógrafo
- ¿eh? - respondió retornando a su timidez natural
- ¿que edad tienes? - Levi se acercó con una manta a través de la oscuridad
- veinte - musitó aún secretamente excitada por su fantasía
- ¿según quien? ¿La agencia? - le ofreció la manta para que cubriera su cuerpo y ella se envolvió en la suave tela, asintió ante su pregunta
- entonces debes tener dieciséis ¿no? - dijo severo
- dieciocho - corrigió Mikasa esperando que él no notara su incómodo estado
- no es necesario que hagas eso - "eso", aludiendo a lo que sea que ella haya hecho en esos momentos de pérfida abstracción frente a la cámara mientras él la fotografiaba - hemos terminado.
Mikasa acababa de salir de la ducha en el camarin y se encuentra con las dos modelos que fueron expulsadas de la sesión
- ¿cómo estuvo? - dijo una con tono irritado
- ¿la tiene grande? - dijo la otra apoyándose contra la pared de azulejos
- ¿disculpa? - Mikasa detuvo el movimiento agitado con el cual secaba su melena con la toalla
- vamos niña, sabemos como es esto - la rubia se acercó desafiante - mientras más famosa es la verga sobre la que te montas más lejos llegas
- yo... Yo no hago eso - Mikasa desvío la mirada desenvolviéndose de la toalla
- ninguna lo hacía - se burló la otra
- bueno si no quieres hablar... - la muchacha hizo un gesto desinteresado agitando su mano en el aire - Por cierto, ¿quién es tu cirujano?
- ¿cirujano? Yo no tengo uno - Mikasa respondía confundida al sorpresivo cuestionario
- ¿ese trasero es tuyo? - Lía, la rubia que estaba frente al lente de Levi dirigió una mirada incrédula a esa área de la anatomía de la azabache
- s... sí, es decir... No me he operado si es lo que preguntas - Mikasa se abrazó a sí misma, gesto característico ante la abrumadora timidez que solía siempre tener que combatir
- ¿no? - April, la rubia que parecía haber salido del mismo útero que Lia, pero sólo habían salido del mismo quirofano inquirió
- no, ¿ustedes si? - ingenua Mikasa las observó, era hermosas
- ¡por supuesto! Ya tengo veintitrés, los contratos dejan de llegar si no te mantienes - Lía dijo con un tono soberbio
- ¿este color es tuyo? - April tomaba unas hebras de cabello de la humeda melena azabache de Mikasa - está muy de moda ese look "grunge"
- ¡lo odio! - dijo Lia en mofa
- ¡aburrido! - April la miró perpetuando la burla
- es mío, es mi color - Mikasa se alejó terminando de subir el cierre de su vestido y tomando sus cosas
- ¿y como te llamas? - Lía preguntó fingiendo desinterés mientras se miraba al enorme espejo de en frente
- Mikasa ¿y ustedes? - la joven trató de instaurar una conversación medianamente cordial, estaba sola en la ciudad y en ese mundo, a pesar del desagradable encuentro no podía evitar la urgencia de encajar en algún lugar
- Lía
- April ¿eres China Mikasa? ¿Tal vez tailandesa? A los degenerados les gusta eso, niñas de esos países raros
- japonesa, tengo sangre japonesa, pero soy de aquí como ustedes - las observó decepcionada ante el inútil esfuerzo por agradarle a esas mujeres
- oh bueno, es casi lo mismo ¿no? ¿Y qué edad tienes Mikasa? - April retocaba su labial púrpura
- veinte - mintió
- no es cierto, mi agencia decía que yo tenía veinte cuando tenía dieciséis - Lía cuestionó
- dieciocho... - Mikasa notó como el rostro de ambas víboras se desfiguró, el silencio contaminó el ambiente y Mikasa se despidió saliendo del camerino para volver a casa
- ¿viste cómo la miró Levi? ella va a quitarnos los mejores trabajos - Lía cruzó los brazos frustrada
- no, no lo hará, hemos invertido demasiado en vernos así, ya veremos como solucionar esto - April decretó riendo maliciosa a su colega.