- ¿Y tú? - Lía se molestó al ver a Mikasa sentada en uno de los puestos para modelos del desfile de aquella noche
- me llamaron para audicionar al desfile - Mikasa le dio una sonrisa insegura ante la evidente hostilidad de la chica
- ese es mi lugar - dijo irritada Lía, sólo para molestar a Mikasa pues los lugares no estaban destinados a una modelo en particular aún, Mikasa torpemente se puso de pie y se sentó en el contiguo - ese también, es de April, ella ha cerrado los últimos dos desfiles de Erwin
Mikasa se puso de pie agobiada ante un rechazo tan afilado cuyo origen no entendía, fue a sentarse lejos de aquellas chicas las cuales por más sumisa que la azabache se mostrara parecían no tener reparo en continuar su hostigamiento sin razón aparente, al menos para ella.
- ¡Lía Moore!
La asistente del famoso diseñador de modas Erwin Smith llamó a la joven en voz alta, la rubia rompió la fila de postulantes y se presentó frente a ambos jueces, Smith miró la carpeta de Lía y la dejó a un costado con desdén para volver a buscar algo interesante en su teléfono celular
- ¿Sabes caminar en pasarela? - preguntó la asistente
- sí - afirmó con una amplia y orgullosa sonrisa en sus labios
- adelante
Dijo la mujer viéndola sin interés, Erwin no se molestó en alejar sus ojos del teléfono, la joven caminó con gracia y desplante volviendo a plantarse ante los jueces, el diseñador que revisaba sus redes sociales y su asistente que cubría su boca para censurar su bostezo
- puedo hacerlo de nuevo si desean - trató Lía desesperada por ser vista
- no gracias, regresa a la fila
La rubia con una amarga sensación en la boca del estómago volvió para unirse a las demás
- ¡Mikasa Azumabito! - llamó en voz alta la asistente, esta vez Erwin sí alzó la vista - esta es la chica que nos mencionó Levi
Mikasa quién se encontraba entre Lía y April, caminó temerosa frente a ambos jueces y se presentó con una mirada recatada y sonrisa cándida, los ojos de Smith la recorrieron de pies a cabeza mientras sus labios dibujaban una sonrisa
- ¿Sabes caminar en pasarela? - preguntó nuevamente la mujer
- no realmente - Mikasa negó con un ligero movimiento de su cabeza
- bien, muéstranos qué puedes hacer
Mikasa sonrió para ocultar su nerviosismo, a diferencia de las demás el temple de la joven era frágil y casi vulnerable, una dulzura tan sobrecogedora incluso cuando sólo vestía lencería y tacones altos, caminó lo mejor que pudo rogando no caer o doblarse un tobillo, luchando con la respiración agitada por el miedo, su postura era perfecta, sin embargo desprovista de esa actitud altiva de las demás, la mirada suave y encantadora, sus mejillas ruborizadas en ese cuerpo que parecía esculpido por los dioses, su caminata era imprecisa y notoriamente inexperta, aún así la sonrisa de Erwin no abandonó su rostro, Mikasa volvió a plantarse frente a ambos
- ¡te lo dije!, Levi tenía razón - la mujer sonrió satisfecha
- perfecta - musitó Erwin - Mikasa, tú cerrarás el desfile
- bien, estamos listos, las demás por favor vayan a la habitación de reemplazos
Esa sentencia de la asistente rompió el ego de April quien no pudo evitar las lágrimas frente a las demás, Erwin no se tomó ni siquiera el tiempo de verla, ella había cerrado sus últimos dos desfiles y no pudo dedicarle una mísera sonrisa de cortesía, Mikasa dejó por un instante de pensar en los modales de etiqueta y sonrió ampliamente emocionada, atrapando aún más a los importantes jueces que le otorgaron la mejor oportunidad de su vida luego de tan sólo tres semanas en aquella ciudad, fue dirigida por el mismo Erwin a su propio camerino, ella usaría la mejor prenda de la colección y tendría su propio maquillaje, diferente al de las demás, ambas rubias la miraron con un odio que les hervía las vísceras, una de ellas a pesar de lograr ser seleccionada no dejó de sentir lo poco interesante que evidentemente se había vuelto, Mikasa no sabía modelar, no caminaba bien, no tenía actitud de grandeza y había logrado más que ella en toda su carrera en sólo unas semanas, en sus mentes si no era hija de un pez gordo del rubro, entonces debía ser una prostituta exótica pues nada podía justificar tanta injusticia, aunque no podían negar que era preciosa, realmente hermosa y sin esfuerzo, ninguna operación y un cuerpo por el que ellas no tenían suficiente para pagar, un rostro que parecía haber sido cincelado, la maldita había nacido para esto y ellas odiaban que ella arrasara con todo lo que tuvieron que hacer para lograr algo, todos los tipos asquerosos a los que les permitieron tocar sus cuerpos para conseguir un lugar en ese mundo, si Mikasa seguía creciendo así, pronto las sacaría de la competencia y no iban a permitirlo.
Mikasa era la última que quedaba para hacer su irrupción en la pasarela, rodeada de muros de espejos viéndose en dos colores dada la iluminación roja, maquillada profesionalmente, sus ojos profundos y el mejor vestido de toda la colección del mejor diseñador de la actualidad, se miró en el espejo y se permitió alimentarse a sí misma de su belleza, había llegado hasta ahí sacrificando todo lo necesario, tragando desprecios y vejaciones de las que supuestamente debían guiarla, se veía poderosa y determinada, casi no pudo reconocerse a sí misma, siendo sólo ella misma había llegado más lejos de lo que muchas nunca soñaron en su vida, su cuerpo enfundado en aquella prenda que más que exhibirla al modelar, la prenda la exhibiría a ella, sonrió satisfecha ante aquella imagen que al fin alcanzó y mostraría a cientos de personas, esa fuerza y bestialidad que por fin era valorada, esa sed de querer beber mares y devorar al mundo, si tan sólo esa misma eléctrica sensación la hubiera poseído en aquella sesión, quizás sí hubiera saltado sobre la famosa verga de Levi Ackerman, no por buscar llegar a algún lugar pues ella podía llevarse a sí misma donde su voluntad decretara, lo había corroborado en ese instante, en esa epifanía con verdadero yo, aquel que conoce sus secretos pero debe ocultar, lo habría hecho por el mero placer de hacerlo, de saber si toda aquella fantasía que tomó rienda suelta en su mente habría sido mejor en la realidad, si él realmente la habría tocado tan maravillosamente como imaginó, si se habría estremecido en frenesí bajo su mirada de safiro, pero a él parece no interesarle la fantasía de corromper su inocencia, otro, como muchos antes habrían cedido, él era diferente, sonrió al verse en los espejos, ese ego desmedido que usualmente ocultaba ante los demás, ocultando quién era realmente. Fue su turno y fue perfecto, pudo mantener su paso implacable a pesar de las luces que amenazaban con cegarla, su modelaje poco pulido y algo sucio pasó a segundo plano cuando su rostro azucarado fue atrapado por los irises de los espectadores, efectivamente el traje era hermoso, pero Mikasa aquella noche podría haber salido envuelta en periódico y haber sido tendencia mundial, no necesitaba más que a ella misma para romper esquemas, para robar miradas e incluso, el lente de Levi que por supuesto asistió al desfile de la línea de ropa de su mejor amigo Erwin, habría deseado el azabache que su cámara fuera capaz de captar más imágenes en menos tiempo pues nada parecía ser suficiente cuando se trataba de Mikasa Azumabito, había algo en ella que lograba hechizar a todos, Erwin creía saber qué, pero sólo Levi lo sabía.
Levi siempre fue profesional, se tomaba su trabajo muy seriamente y con un respeto único, devoto de algo que actualmente escasea en el mundo de la moda, amante de lo natural, de lo real, incluso cuando aquello es desagradable o grotesco, amaba captar la esencia en sus fotografías, que fueran irrepetibles, que nadie quedara indiferente a su trabajo, ya sea que lo odiaran o lo amaran, le era irrelevante mientras lograra causar impacto, buscaba ser irreverente e innovador, asqueado del modelo estándar Hollywoodense, el "arte prefabricado" y "fórmulas plásticas" que habían llevado a la fama fácil a muchos otros colegas suyos, él buscaba algo diferente, es lo que encontró en Mikasa. Varios años atrás una chica de dieciséis a la cual accedió a fotografiar como un favor para un amigo, intentó seducirlo con el fin de que él le consiguiera un contrato jugoso con Erwin, al negarse entonces ella corrió la voz de que en las sesiones a solas Levi abusaba de sus modelos, debido a la falta de pruebas e inconsistencias en el caso, como el hecho de que la misma joven falsificó la firma de sus padres para trabajar en agencias siendo menor de edad, el caso se desestimó, a pesar de que Levi salió del juzgado siendo declarado inocente la mancha de la duda opacó su carrera para siempre, es por ello que todas las chicas y chicos eran advertidos de no aceptar estar a solas con él, Mikasa era la primera en años que accedía sin protesta, quizás porque no estaba al tanto de esa noticia, aún así, resultó ser ella quien deseaba que él fuera un depredador.
Al finalizar el desfile, todos fueron trasladados a la casa de Levi para celebrar en una fiesta privada, dado que él era muy estricto en proteger su intimidad era ese inmueble el indicado para no ser molestado por la prensa amarillista, sentados en un sillón semilunar en el enorme hall, Erwin, Lia, April y Levi bebían unos cócteles, mientras para ambos era sólo trabajo ellas no perdían el tiempo buscando la forma de meterse en sus pantalones y conseguir más tiempo de carrera, quizás, sacar a Mikasa del mapa sin tener que ejecutar el plan que sus mentes torcidas ya habían elaborado y pensaban llevar a cabo aquella misma noche, fue cuando Mikasa pasa frente a los cuatro en compañía de uno de los productores que trabajó en el desfile aquella noche, el sujeto la había invitado un trago y ella ante la amabilidad del joven aceptó con su tierna sonrisa, los cuatro pares de ojos la siguieron con la mirada, todos con diferentes intenciones
- ¡mira quien apareció! - Erwin detuvo a la pareja en su andar al ponerse de pie y abrir los brazos a Mikasa, quien congelándose fue envuelta por esas enormes extremidades - ¡mi musa!, tenías razón Levi, ella es simplemente única, vengan, siéntense con nosotros
Levi chasqueó la lengua, ambas chicas rodaron los ojos y la pareja se unió como Erwin solicitó alegre
- ¿entonces Levi...? - April acarició el antebrazo del mayor, sugerente - ¿qué es lo que tiene Mikasa que es tan especial?
- si tienes que preguntar, no vale la pena que pierda mi tiempo explicándoles - Levi finalizó con un sorbo silente de su whisky, sin retirar sus ojos de los grises orbes de Mikasa
- ¡Oh vamos! - April insistió ahora dejando caer su mano sobre el muslo del fastidiado fotógrafo, obligándolo a cambiar el destino de su mirada para pedirle con clara molestia el cese inmediato de su indeseado contacto, contacto que la misma Mikasa deseó no presenciar
- bien, vamos April ponte de pie, el joven junto a Mikasa va a servirnos de ayuda, mírala por favor - Erwin alentó a la rubia que derrochando seguridad se plantó firme frente al joven productor quien incómodo la observa sin saber qué debía llamar su atención, ella usó su mejor postura de fotografía - ¿Qué te parece April?
- ¿qué? - titubeó el joven distraído, mientras tras ese duelo por romper egos Mikasa y Levi encontraban sus miradas y se adherían cómplices, sin dejar de prestar atención a lo que Erwin decía
- ¿no crees que es bella? - insistió ansioso ante la discordia que traería este pequeño experimento práctico
- sí... Sí, digo... Ella está bien - tartamudeó el muchacho y la seguridad en el rostro de April se desplomó
- ¡exacto! ¡Ahí esta! "Está bien" esa es la expresión exacta que buscaba, siéntate cariño - exclamó mientras April se sentaba iracunda, Mikasa y Levi prestaban atención al remate del rubio e incisivo diseñador, sin perder tiempo para observarse fuera del contexto profesional esta vez - ahora, mira a Mikasa
Erwin la apuntó con su dedo y todas las miradas cayeron en ella, quien se vio en la obligación de vacilar y dejar de perderse en los azules ojos del fotógrafo rudo
- nada es ficticio... - April y Lía se miraron amargamente -... Nada es falso... - apretaron la mandíbula controlando la furia ante la voz del mayor
- el diamante en un mar de vidrio - sentenció Levi recuperando sus ojos plateados, reclamándolos como suyos de forma sutil pero muy evidente para ambos
- la belleza real, es la moneda más costosa... - Erwin insistía en derramar sal en aquella herida sangrante en las desdichadas rubias - sin ella ustedes no serían nada
- no estoy de acuerdo - dijo el productor arrastrando ahora las miradas a él, incluída la de Levi
- ¿disculpa? - Erwin dijo sin entender
- dije que no estoy de acuerdo
- ¿ahora vas a decir que es lo interno lo que cuenta para mujeres que son modelos? - Erwin fue sarcástico y Levi dejó salir una risa nasal sumando mofa
- yo creo, que si Mikasa no fuera hermosa no te habrías siquiera molestado en acercarte a ella - Levi miró a los ojos al joven quien exhaló pesadamente y se puso de pie
- ¿vamos por ese cóctel? - le ofreció su mano a Mikasa pero ella no despegaba su atención de la tentación a la que Levi la arrastraba
- ve tú si quieres, voy a quedarme aquí
La bella joven dijo sin molestarse en retirar sus ojos de Levi quien hizo lo mismo para mostrar su victoria, el joven productor se retiró ante el desaire sin saber que eso lo ubicaría muy lejos de una tragedia de la cual nadie habría querido formar parte.
Los cócteles refinados siguieron colmando la mesa, el intercambio de miradas entre ambos azabache era cada vez más descarado, a Mikasa le comía por dentro lo que un hombre como él tenía tras esa estoica fachada, la verdadera razón por la que él había mostrado interés en ella ¿acaso él podía ver su verdadero yo? ¿Levi pudo ver tras su fachada? ¿Porqué no la vulneró cuando pudo? ¿Eso fue lo que captó su atención? ¿Qué pensaba de eso? ¿Qué podía esconder una muchacha tan dulce e inocente? ¿De qué se trataban aquellos secretos que guardaba en su interior?, la oscuridad espesa y densa como el alquitrán que se aglutinaba dentro de su alma, el mayor no le quitaba los ojos de encima manteniendo su silencio y ella no dudaba en corresponder, hacían preguntas mentales al otro mientras se respondían en sus cabezas. La noche y su manto oscuro de bizarras corrientes había comenzado a mover hilos entre los asistentes, música, droga, poder, sacaban a pasear sin correa los más temibles monstruos, en aquel mundo de belleza por muy perfecta la pantalla, los demonios asomaban su mirada por las grietas imperceptibles, aquellas que el maquillaje y las cirugías no cubrían, pero cuando tienes el don de Mikasa, en que no hay grietas, eres capaz de esconder celosamente al monstruo dentro, sacarlo a caminar de tu mano sólo cuando es requerido, como aquella noche.
Mikasa se negó a un nuevo cóctel que Lía le ofreció, parecía algo mareada ya, un tercio de los asistentes en la fiesta ya se habían retirado, el otro tercio estaba ya inconsciente, Mikasa se puso de pie sosteniendo su cabeza y buscando un foco en su mirar para poder aventurarse a caminar a un baño, o en el mejor de los casos una habitación donde descansar, una vez que ella se había interiorizado en el largo pasillo las rubias se miraron, sonriendo ampliamente con sus afilados dientes y ojos rojos, las enormes grietas habían dejado escapar sus bestias macabras, aquellas destinadas a ejecutar un plan que solucionaría la encrucijada a la que Mikasa las sometió sin saberlo. En silencio Levi quién a diferencia de los demás, su demonio estaba fuera y guardaba dentro a su humano, conservando la calma y dando un sorbo de whisky saca su teléfono y se dispone a buscar cuál es la cámara de su sistema que tiene en la mira a Mikasa, las rubias ya han desaparecido de su campo visual y su amigo Erwin estaba por lo que vio en su sistema de vigilancia, arremetiendo contra su asistente en uno de los baños. Mikasa cambió al entrar en una de las habitaciones, Levi sonrió, ahí estaba ella, la verdadera, la que vio tras el lente, estaba de pie en la habitación enfrentando la puerta y ocultando algo tras su espalda, ya carente de esa visión dulce y la postura inocente, su desplante era igual al que tenía al salir a la pasarela, altiva y fuerte, el mentón en alto y la ceja elevada, la espalda recta y los pies firmes sobre el suelo, esperando algo que ella al parecer había anticipado que tocaría a su puerta. April, fue aceptada para ingresar a la habitación mientras Lía, cuyo coeficiente intelectual era ligeramente más bajo tenía la misión de resguardar la privacidad de aquello que sucedería dentro de esa habitación
- sabes Mikasa, mujeres como Lía y yo hemos dado todo por estar aquí, hemos tenido que permitir a cerdos detestables hacernos asquerosidades que nos den el dinero suficiente para mejorar nuestra imagen, tanto que ya no tuviéramos que volver a ellos, hemos hecho todo... Y cuando digo todo, es incluso aquello que nadie nunca debería hacer para mantener nuestro lugar, lamentablemente tú nos has obligado a tomar una decisión terrible, pero no es justo que después de tanto sacrificio, tú te lleves todo, ¡simplemente no lo es!
- ¿justo? - Mikasa dejó salir una risa nasal - ¿cómo es que no es justo que una mujer más hermosa que ustedes en la industria de la belleza no deba ser reconocida? ¿No es justo acaso que una mujer, cuya madre usaba su casa como un burdel y fuera dejada tocar por algunos hombres por dinero no tenga la posibilidad de ascender? Yo conocí a esos cerdos de los que hablas y no recibí pago por ello, a diferencia de ti esas decisiones que han tomado han sido por voluntad propia, mi primera decisión real fue huir de esa realidad, borrar ese pasado de la historia, no iba a dejar que ellos se jactaran de haberme tocado cuando mi rostro estuviera por todo el mundo - Mikasa sonrió - ¿es justo que yo sea castigada porque soy mejor? La industria del plástico nunca tuvo lugar para mi, pero ahora que codician lo que yo tengo es momento de que ustedes, monstruos de pabellón vuelvan a sus cuevas, ¿no es justo? ¿Ustedes lo son? ¿debo sentirme avergonzada por quien soy? ¿Pedir disculpas por verme como me veo? Si una mujer sin experiencia es elegida por sobre ti ¿qué dice eso de ti? Quizás tú nivel siempre ha sido... Mediocre
- ¡maldita mocosa! - April se abalanzó sobre Mikasa alzando unas afiladas tijeras para atacarla, rebanarle el cuello, por un momento pensaron solo escarmentarla y dejar una marca en su rostro, pero sabían que de una u otra forma ella lograría ser aún más adorada por esa razón, había que borrarla de las listas antes de que ellas fueran olvidadas, Levi dejó su vaso de whisky en la mesa frente a él pensando si era o no su momento de intervenir, él era el único que había visto a la verdadera Mikasa, la bestia tras esa inocencia que era tan cotizada por la industria, su perfección natural por la cual había un alto costo en sangre que ser tributado, eso le había cautivado de ella, mostraba lo que querías ver, ella es quien tú quieres que sea. Mikasa habituada a tener que defender su vida, tras forcejear un par de minutos con April logra inmovilizar su mano al dejarse rozar por el filo de las tijeras al nivel del pómulo, April era detestable, vengativa y mal intencionada pero en el fondo, profundamente desesperada por la atención que siempre le fue negada, una milésima de segundo la hizo detenerse al oír la voz de su conciencia que intentó detenerla, lástima que en ese mundo cruento es devorar o ser devorada, Mikasa bajo April, usó esa milésima de segundo para sacar la navaja que tenía oculta tras su espalda y desgarró la carne de la rubia las suficientes veces como para hacerla retroceder y caer sobre su espalda para darle unas estocadas que aseguraran que ella no lograra salir de esa habitación con vida, Levi supo entonces que tenía razón con ella, tras el lente de la cámara su ojo es un lente aún más detallista, logra captar aquello que no vemos a simple vista, aquello que la belleza enmascara, él ya había fotografiado a esa Mikasa, tomó otro sorbo entonces de whisky esperando su momento de dirigirse a la habitación.
- la envidia que corroe lo poco que aún pueda interesar de ti, hace que tu belleza se vuelva vulgar
Mikasa se puso de pie sentándose en la cama sin dejar de ver como April se ahogaba con su propia sangre, los ríos carmesí que se abrían paso por diversos orígenes en su carne destrozada, la tos de una moribunda y su mirada que va vaciándose a medida que los segundos pasan lentos, era algo que Mikasa ya había visto antes, cuando borró a todos esos cerdos que la tocaron, acomodó su flequillo para despejar su vista dejandando rastros sanguinolentos sobre su alba piel, volvió a respirar con normalidad mientras acompañaba a la rubia en sus últimos jadeos
- ¿quién resultó ser la inocente? Es curioso... A todos les fascina la fragilidad de mi imagen, la pureza que se vuelve hermosa en mi desplante tímido, cuando lo único que sueñan al verme, es fantasear sobre las mil formas de corromper todo aquello en mi, tu maldad no era sorpresiva y sin embargo dudaste matarme, a pesar de cuánto lo deseabas y yo... Siendo tan supuestamente frágil no lo dudé un segundo, la inocencia no existe y la belleza tampoco, ¿por qué debería avergonzarme de quien soy? ¿Porqué no sentirme orgullosa? Habiendo mujeres que matarían por ser yo, por verse como yo soy naturalmente, ¿cuanto dinero habría válido verte medianamente similar a mi? Pero yo tengo algo que ustedes no pueden comprar, le doy a los demás lo que desean ver
La rubia iba derritiéndose contra el muro de la habitación viendo con horror el monstruo que finalmente resultó ser esa dulce niña que no reprochó cuando la llamaron prostituta, a la que trataron con desprecio, pero que resultó ser el demonio encarnado esperando cuando morder.
- una tijera ¿eh? - Mikasa limpiaba el rastro hemático que la herida en su pómulo había dejado a lo largo de su mejilla - ¡qué romántico! ¿Iban a cortarme de sus vidas verdad?
- e... Es... Estás... Estás loca... - April usó las últimas energías para expresar el pavor ante la manifestación real de la azabache, la crueldad con la que había planeado todo, la frialdad que habitaba en sus ojos grises como la Luna llena, aquella que presagia tragedias como aquella. Levi se puso de pie y comenzó a caminar a paso lento con una sonrisa en sus labios hacia aquella puerta de su casa que habían remodelado con crueldad y sangre
- "eres peligrosa" - Mikasa se miraba las manos bañadas en sangre en proceso de coagulación, las piernas y antebrazos teñidos - es como me decía mi madre
Lía quién custodiaba la puerta siendo poseída por los nervios y el terrible silencio, decide entrar y ser testigo de la dantesca escena, Mikasa con su expresión inalterable la mira casi con compasión a su rostro deformado ante el pánico que se apoderó de ella, la aterrada expresión sin vida de April vistiendo una tunica de sangre y el nuevo temple de Mikasa, oscura como la más siniestra maldición, el sentido de supervivencia de Lía la hizo entrar en alerta y retroceder un par de pasos, entonces tropezó con Levi quién había aparecido en el cuadro.
