Levi salió de su oficina esa tarde, sus amigos querían ir por unas cervezas otra vez, pero la noche anterior había sido suficiente así que ese día pasó, esperaba el bus a su casa, sus audífonos solo estaban en sus oídos sin emitir sonido más que solo disminuyendo el ruido del ajetreo de la ciudad. Levi era un hombre moldeado por la sociedad, tuvo una pareja en el colegio y luego la misma durante la universidad, una vez que encontró un trabajo óptimo se comprometieron y hace pocos años se casaron, a veces se preguntaba si la amaba, ella era linda, una mujer dulce y buena compañera, pero hacía años que no se preguntaba si la amaba, a pesar de que se lo decía cada día por inercia, suponía que si, es lo que se supone que sientes por alguien que ha compartido toda su vida contigo y además, pretende compartir lo que le queda de ella. Tenían sexo, pero si no lo tenían la verdad le daba igual
"En las noches en que la tristeza besa mi cuello abrazo a esa mujer"
a veces ella iba a ver a su madre fuera de la ciudad y él decía que tenía trabajo sólo para quedarse en casa haciendo nada
"Horas mirando el techo del living mientras las horas se derretian sobre su fría piel, el letargo que arremete, el clamor que nunca llega, lo espero boca arriba como un pez, quizás me ahoguen los minutos, llevo tanto tiempo en el vacío que podría solo seguir creciendo hasta devorarme por completo "
pero le alegraba cuando ella volvía por un momento, luego ya le daba igual, ella lo hacía reír, esa risa a flor de labios que no llega realmente dentro. Ella quería un hijo y él estaba de acuerdo, tienes novia, un trabajo, te casas y tienes hijos, así es como va la vida no? Para eso él estaba trabajando horas extras, necesitaba un ascenso para ganar más dinero y mantener una familia pues ella no podría trabajar si tenía un bebé, ese mismo ascenso fue lo que celebraron con las cervezas la noche anterior con sus amigos. No le gustaba mucho salir a beber pero es lo que hacen los hombres no?
"Grilletes que no aprietan más, no sueltan, arrastro cadenas invisibles por caminos amplios que no llevan a ningún lugar"
La verdad es que él ya no sabía que le gustaba, hace años que dejó de sentir pasión, dejó de sentir fascinación por algo. En su juventud practicaba artes marciales, iba regularmente varias veces a la semana a entrenar, pero una vez en la universidad tuvo que dejarlo para conseguir un trabajo de medio tiempo y pagar sus estudios, además ser buen estudiante y terminar la carrera en el plazo que corresponde también demandaba tiempo. Solía tocar la batería le gustaba la música, conocía muchas bandas y fue a varios conciertos, la sensación de la batería golpeando su pecho en su juventud lo inyectó de adrenalina, ahora sus audífonos solo cubren sus oídos de las conversaciones de las personas en la calle, hacía mucho que no escuchaba una canción que le erizara la piel, finalmente vendió la batería para ahorrar para su luna de miel.
"Ya no recuerdo como se sienten tantas cosas, acaso, las sentí alguna vez?"
Cuando estaban en el colegio, solía soñar con una chica que en ese tiempo parecía mayor luego, de su edad, actualmente podría ser una mocosa, él envejecía ella no, soñaba tan seguido con ella que comenzó a dibujarla, tenía muchos retratos y bosquejos, sus sueños eran muy vívidos, pensó que era por "la edad", tenía un muro de su habitación lleno de sus dibujos, cuando comenzó con su novia empezó a dibujarla desnuda también, no tanto como a la musa de sus sueños ya que con el tiempo decidió no estudiar artes y estudiar algo que pagara bien, iba a ser sostén de una familia y esa carrera no iba a permitirle serlo. Nada realmente lo entusiasmaba, nada en realidad lo apasionaba, vivía su vida como un espectador pasivo.
"Un sorbo de cerveza que sabe a agua, la lengua de una mujer que sabe a nada, mi cuerpo responde, mi mente se apaga"
Veía a la gente pasar frente a él tan ensimismados y se preguntaba si acaso todos se sentían como él, ¿Era así la vida? ¿Se había equivocado en algo? ¿Era sólo él quien había perdido la emoción de vivir o todos en cierto punto lo hacían?, ¿Cuando se abandonó en la fatiga? ¿Era la rutina o la monotonía?, Quizás sólo él era incapaz de conectar con algo, ni siquiera se sentía miserable, no sentía nada, todas las emociones que lo abordaban eran superficiales y efímeras.
"el peso de una pluma o de una roca, corazón de hierro que late sin eco, las notas torcidas en el pentagrama, diferentes compases de silencio"
Había aprendido a mostrarse "normal" como los demás, ¿así eran todos? ¿Viviendo un teatro? ¿Acaso la vitalidad y la pasión eran sólo virtudes de la juventud, luego sólo te desvaneces hasta morir?. Algo faltaba y no sabía qué, hace años comenzó a sentir como un vacío creciente, como si algo se le hubiese perdido pero no sabía qué, a veces incluso sentía como estar de luto, esa sensación era como una bola de nieve que crecía sin control, la oscuridad como alquitrán que se adhería a su trémula piel, sin voluntad de escapar, mas sin deseo de morir.
Un día pasaba como el anterior y de seguro como el siguiente, igual al mes anterior, al año pasado y de seguro al que vendrá. A veces deseaba sentir desesperación, ira o frustración por su suspensión en la nada, por su muerte anticipada. El bus se detiene frente a él, la gente de agolpa, podría empujar y golpearlos, pero es como vivir en cámara lenta, en blanco y negro, sólo interferencia de fondo.
"Quisiera querer tocarme pero no tengo el deseo
Quisiera querer arriesgarme pero no quiero
Simplemente permanezco
Drogas
Fiestas
Infidelidad
Deportes
Ego
Dinero"
Todos mencionaban una vía para volver a respirar, pero nada de eso realmente le llamaba la atención, porque sentía que lo suyo no podía llenarse, un vacío certero, como que le arrebataran una porción de su pecho, sabía que estaba por ahí pero no sabía dónde ni qué era, necesitaba una obsesión con urgencia, algo que nublara su mente, que desenfrenara su corazón, pintar de colores su vida otra vez. La puerta se abre, espera paciente su turno para entrar y tomar un asiento
"Paciente,
No quiero morir congelado
Pero he estado frío por tanto tiempo "
Pensó que quizás ese era su vicio, esto de la paciencia, una virtud que sin dudas ha traído hastío envuelto de paz, un trago amargo de nada, tener sed y beber desaforado sin poder saciarla, la boca seca, pero no lo suficientemente árida para sembrar nada, los colores desfilan frente a él en sepia, dormir sin estar cansado y despertar exhausto.
Sentado en su lugar en el bus que lo llevará a su casa, un lugar normal en un barrio sin novedad, para conversar cosas de todos los días.
"Un diálogo que pueda tener solo, un sermón conmigo mismo, mi sobra que le sonríe a mi fastidio"
Reclina la cabeza para dormitar su trayecto, entre risas y llantos de niños tratando de ver y sin embargo, sin mirar, la señora que estaba frente a él avanza al fondo del bus y tras ella.
"¡ahí estaba, sentada!, ¡la mocosa!"
Esa, que soñaba cuando él era un mocoso también, la de los dibujos, sintió como si ese vacío en el pecho exhalara fuego, los pulmones parecían no poder expandirse más, sus ojos abiertos de par en par veían a una chica de melena negra, usaba Audífonos pero ella sí estaba escuchando algo pues la música estridente se oía incluso desde su asiento en frente, un delineado oscuro en los ojos hacían que el gris de su iris resaltara como cenizas de brasa, era pálida, tan pálida casi enferma, de no ser por el aún más pálido de sus piernas habría pensado que estaba a punto de desmayarse, las piernas llenas y semiabiertas cubiertas de una falda corta y negra, casi cubriendo sólo lo ilegal, los bototos sin atar, usaba una chaqueta de cuero un par de tallas más grandes que la suya, su hombro tatuado al descubierto pues la chaqueta la llevaba puesta de un lado y el otro sólo por encima, una cadena de gruesos eslabones descansaba sobre las delineadas clavículas, su bralette sobre sus pechos sin hacer presión, sin marcar la tierna carne, todo tras un velo de transparencia negra con pabilos, los labios carnosos con sólo el rubor natural de la irrigación, ella mordía su labio inferior, casi con rencor, incluso las pestañas eran desordenadas, uñas oscuras de esmalte craquelado y picado, uñas largas y otras rotas, era desprolija, entrópica, desordenada, no podía dejar de verla en su inexplicable caos.
"¿a que olía? ¿Era ella? ¿La mujer que se aparecía en sus sueños?"
Soltó el nudo de su corbata y abrió los primeros botones, la presión estaba asfixiándolo, "bum bum, bum bum, bum bum", su palpitar sonaba en su cabeza como la batería que vendió. Ya no escuchó el ajetreo del mundo, llevaba mirándola por mucho tiempo de seguro, él sólo sintió unos escasos segundos en que ella detuvo el mundo para él, todo a su alrededor congelado y en sepia, sólo ella en colores, mirando con desdén hacia un costado, mascando goma, aunque fuera principalmente negro y rosa, el rosa de sus labios.
¿Cómo se sentirá su piel bajo mi mano?
¿Cómo se sentirá su cuerpo sobre el mio?
¿A qué huele su cuello?
¿Cómo se sentirá su melena entre mis dedos?
¿Cómo es su voz?
Llevaba una eternidad viéndola fijo pero no le importó, hace años que su corazón no se desenfrenaba de esa manera, hace mucho que su pulso no le subía la temperatura, entonces ella dirigió sin vacilar sus ojos a él, un disparo certero de un demonio a un ángel, o quizás al revés, un ataque directo de electricidad a un corazón moribundo.
"vuelvo a sentir mi cuerpo, tengo anhelo, deseo, codicio, sé cual es el objetivo ahora, ya sé qué es lo había perdido, esos ojos ceniza de brasas que ahora ardían, ¿sabías que estaba viéndote? ¿Qué quieres de mi?. ¿Arrastrarme a la vida desde la nada en la que estoy? ¿Vas a envolverme en tu torbellino? ¿En tus piernas? ¿Vas a vibrar vida en este hombre insípido? ¿Porqué no escupes tus colores sobre mi lienzo desteñido?.