CAPÍTULO 2

3 semanas antes…

Sakura se encontraba descansando en su departamento en Londres. Se había establecido en esa ciudad casi desde que comenzó a trabajar y a pesar de que extrañaba Tomoeda, su pueblo natal, Londres tenía un extraño encanto que la había atrapado desde el primer día.

Ella era una chica de gustos simples. A pesar de que podía costearse un lugar mucho más grande y lujoso, su pequeño departamento le encantaba. Tenía solo una habitación, sala-comedor y una cocineta de 2 x 3. Su parte favorita, era la pequeña terraza que se encontraba saliendo de la sala, pues tenía una hermosa vista al río Támesis.

Había trabajado sin parar durante los últimos siete años y se encontraba realmente agotada. Aunque le apasionaba su trabajo, pensó que era tiempo de tomarse un descanso. Extrañaba a su padre y a su hermano y tenía deseos de volver a Japón. Estaba analizando el tomar un último proyecto antes de sus vacaciones, cuando recibió una llamada inesperada.

- ¿Hola?

- Hola, ¿con la señorita Sakura Kinomoto?

Alguien le hablaba en chino. Ella había tenido que aprender diversos idiomas debido a su empleo, aunque el chino lo había aprendido desde su adolescencia gracias a él.

- Es ella. ¿Quién habla?

- Buen día, muchas gracias por tomar mi llamada. Le habla Rika Sasaki, asistente del ingeniero Yoshiyuki Terada, director de la Corporación Nacional de Construcción de China, ¿tiene un momento?

- Claro – frunció el ceño confundida.

- Un momento y la transfiero. No cuelgue por favor.

Espero sólo un momento cuando alguien más habló en la línea.

- ¿Hola, hablo con Sakura Kinomoto?

- Así es.

- Buenos días señorita Kinomoto, he tratado de localizarle desde hace algún tiempo. Seguramente se preguntará quién soy y por qué la estoy llamando. Mi nombre es Yoshiyuki Terada y soy director de la Corporación Nacional de Construcción de China. Me atrevo a llamarle porque estoy enterado de que su contrato con la firma inglesa a la que pertenecía terminó y en mi empresa estamos muy interesados en sus servicios como arquitecto.

Directo y al grano. El CEO de la constructora más importante de China le estaba ofreciendo trabajo personalmente. No se sorprendió por recibir esa llamada, pues no era la primera vez que le llamaban para ofrecerle empleo. Pero lo que si le sorprendió, fue que le hablaran del lugar en donde trabajaba él. Era una coincidencia extraña y se preguntó si él estaría enterado.

- Es correcto señor Terada, mi contrato con la OMA1 terminó, pero entre mis planes no se encuentra firmar con nadie más por el momento.

- Permítame persuadirle. Es bien sabido que su trabajo se ha desarrollado principalmente en América y Europa. Esta es su oportunidad de entrar fuerte al mercado asiático. Somos una de las principales firmas de Asia y la más importante de todo China. Que mejor que entrar con un productor local.

- Supe que perdieron el concurso por el aeropuerto internacional de Beijing.

Maldición- pensó Terada. Habían perdido ese proyecto por la estupidez de Zhuang y su afán por diseñar en estilo minimalista.

Sakura estaba enterada de primera mano ya que ella había participado en el diseño conceptual del aeropuerto. El diseño que había logrado ganar el concurso. Fue lo último que trabajo con la OMA antes de finalizar su contrato.

- Justo por eso la estoy buscando. Perdimos el concurso debido a la incompetencia del arquitecto a cargo, y necesito a alguien como usted. Necesito a alguien flexible y comprometido con el medio ambiente, que además sea capaz de jugar con formas y diseños audaces.

- Me temo que no puedo acceder. Justo ahora, estoy por tomar un largo periodo de vacaciones. Tal vez cuando regrese, en unos meses, considere su oferta.

- Señorita Kinomoto piénselo por favor. La necesitamos justo ahora. Voy a despedir al arquitecto titular de mi firma y necesito a alguien con sus capacidades. Que le parece si se toma unos días para pensarlo; medite mi oferta. Estamos muy interesados en su talento. Somos una buena compañía, le aseguro que no se arrepentirá.

Sakura se quedó pensativa. Tenía una mejor oferta que la que le estaban haciendo ahora. El aeropuerto de Beijing era un proyecto gigantesco. Le daría fama y prestigio. Además, podía trabajar en él sin el compromiso de pertenecer a ninguna firma, lo haría como agente libre. Pero Terada tenía una ventaja que seguramente desconocía, una persona que se encontraba dentro de sus filas.

- Está bien señor Terada, lo pensaré. Llámeme el lunes, y le daré una respuesta.

- Perfecto. Le llamaré, gracias por atenderme.

- Por nada. Hasta luego.

Y colgó. Se quedó reflexiva sin saber qué hacer. Pensó y pensó. Sabía que era peligroso aceptar, pero tenía mucha curiosidad por verlo de nuevo. Empezó a analizar los pros y los contras.

Hong Kong estaba a sólo 3 horas de Tokio, podría visitar a su padre y a su hermano con más frecuencia. Por otra parte, tendría que posponer sus vacaciones, y además, rechazar el proyecto de Beijing.

Pero podría verlo de nuevo. En definitiva, la curiosidad era implacable. Aunque seguramente él no estaría nada feliz. Tal vez la despreciaba y la odiaba. Puede que incluso renunciara a su trabajo con tal de no verla nunca más.

Se arrojó a la cama y lo meditó por horas. Terada había traído la tentación a su puerta sin saberlo. Shaoran Li fue el gran amor de su vida. Habían tenido una relación que duró 8 años, y le dolió con el alma tener que dejarlo. Aunque se conocieron siendo muy jóvenes, se enamoró de él rápidamente, de una forma muy intensa.

Sin embargo siempre tuvo en orden sus prioridades. Su desarrollo profesional era muy importante para ella y le había prometido a su madre lograr todos sus sueños. Después de dejarlo, salió con más personas, pero nadie logró hacerla sentir de la forma en que él lo hacía.

Sabía que tenía algunos años trabajando en esa empresa, pues secretamente había investigado todos los proyectos en los que había participado. Probablemente él no estaba enterado de lo que su jefe estaba tramando.

Decidió pedir la opinión de su mejor amiga. Hablar con ella siempre le ayudaba a aterrizar sus ideas.

- ¡Hola querida!

- Hola Tomoyo, ¿estás ocupada?

- Sabes que para ti jamás.

- Es que…

- ¿Pasó algo?

Sakura titubeó – El día de hoy, me llamó un hombre ofreciéndome trabajo… – Tomoyo calló invitándola a continuar – un hombre… de China… de Hong Kong… el jefe de Li.

- ¿Estás de broma? – susurró una Tomoyo muy sorprendida.

- ¡No!, imagínate mi sorpresa cuando me dijo quién era. Es una coincidencia increíble.

- Sabes que no creo en las coincidencias.

- Lo sé, lo sé, no entremos en esos detalles. Quiero saber tu opinión… ¿crees que debo aceptar?

Tomoyo suspiró. Era impresionante. El destino estaba haciendo una jugada que afectaría el futuro de Sakura para siempre. Aunque sabía que su amiga había disfrutado mucho trabajando y viajando por el mundo, podía ver que no era completamente feliz. Shaoran Li había dejado un hueco en su corazón que ningún hombre había sido capaz de llenar hasta la fecha.

- Pensé que tomaríamos unas vacaciones.

- Lo se Tomoyo, lo siento. Pero es que esto… es demasiado tentador.

- Deseas verlo de nuevo – afirmó.

Escuchó a Sakura suspirar al otro lado de la línea – Debo admitir que tengo mucha curiosidad, pero no sé si debo hacerlo. Sabes que seguramente me odia, no me gustaría volver a verlo solo para sufrir desplantes. A pesar de que para mí, todo está en el pasado, odiaría que me dijera a la cara lo mucho que me desprecia.

- ¿Es un riesgo que estas dispuesta a tomar?

Sakura calló. Quedó unos segundos en silencio antes de responder – No sé Tomoyo, ¿qué hago?

- Tú eres la única que sabe si está lista para dar este paso. Sabes que te quiero y que cualquier cosa que decidas cuentas con mi apoyo total.

Saber que tenía una amiga tan buena y fiel, y sus palabras la convencieron para dar el paso final - Muchas gracias Tomoyo. Lo haré. Aceptaré el empleo.

- Muy bien amiga. Obviamente me iré contigo.

Sakura rio. Tomoyo había sido su diseñadora de interiores desde que consiguió su segundo empleo y la siguió en su travesía por el mundo. La había incluido en cada uno de sus proyectos y estaba muy agradecida por su sincera amistad. Además, era muy buena en su trabajo.

- Somos un equipo. No te dejaría jamás.

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Yoshiyuki Terada le llamó nuevamente el lunes a las 9:00 a.m. Para ese momento, ella ya había tomado una decisión. Se encontraba en Japón, visitando a su familia. Le había dado mucho gusto volver a ver la sonrisa amable de su padre. Touya se encontraba en un congreso de medicina fuera de la ciudad, por lo que no pudieron coincidir.

-¿Hola?

- Señorita Sakura, habla Terada

- Bueno días señor Terada

- ¿Ha pensado ya en mi propuesta?

- Lo he pensado. Primero quisiera solicitar algunas cosas antes de acceder.

- Usted dirá…

- Me gustaría empezar en un par de semanas. Tomé un descanso y estoy en Tomoeda, mi pueblo natal, y deseo permanecer aquí al menos el resto de la semana. Cuando viaje a Hong Kong tendré que buscar un departamento y un coche y necesito algo de tiempo para hacerlo. Además me gustaría agregar a mi equipo de trabajo a mi diseñadora de interiores. Trabajamos juntas hace tiempo y ella ya conoce mi forma de trabajar.

- Ya tengo un equipo de diseñadores en la empresa…

- Somos un equipo. Entramos las dos o no entra ninguna. Le aseguro que no se arrepentirá, ella es muy buena.

- Bien, la integraremos al equipo.

- Firmaré el contrato solo por un año. Si transcurrido ese tiempo la relación laboral entre ambos no prospera positivamente, seré libre de irme. Y usted será libre para deshacerse de mí.

- Había pensado en firmar por lo menos 3 años…

- Mi contrato con la OMA fue por 7 años. Y aunque fue un contrato excelente, fructífero tanto para ellos como para mí, no quisiera atarme a nadie más por ahora.

- Mmm… estoy seguro que podemos discutirlo…

- No daré mi brazo a torcer señor Terada…

- Bien. Pero estoy seguro de que la convenceré de permanecer con nosotros durante mucho tiempo más. ¿Alguna otra cosa que desee?

- Quiero trabajar con Shaoran Li.

¡Sorpresa!…Terada no se esperaba una petición tan específica. No tenía idea de que Kinomoto conociera a Li. Él era muy bueno, un ingeniero bien reconocido en China, el mejor de su compañía. Pero su fama no se comparaba con la de Sakura Kinomoto. Desde un principio él pensó que ambos harían un equipo estupendo, así que le pareció ideal.

- Por supuesto. Estoy seguro que el joven Li estará encantado con la idea.

Ja, lo dudo – pensó Sakura.

- ¿Es todo? – preguntó el hombre al otro lado de la línea. Sus exigencias eran muy fáciles de complacer. Se sentía muy complacido de haber logrado convencerla de entrar en su empresa.

- Es todo… pero ¿señor Terada? por favor, no le diga a Li que yo pedí esto. Me gustaría que él pensara que fue idea suya. Por favor ni una palabra de nuestra conversación.

Extraño - pensó, pero estaba tan feliz que no le importó ni un poco – Por supuesto. Será como usted desee. ¿señorita Kinomoto? No me ha dicho nada sobre su salario…

- Lo hablaremos cuando esté en Hong Kong. Nos vemos en dos semanas señor Terada.

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- Cariño, ¿estás segura de hacer esto?

Fujitaka Kinomoto, miraba a su hija con preocupación mientras terminaba sus maletas. Habían pasado juntos la última semana cuando ella de pronto le contó que se iba China a trabajar a la misma empresa en donde se encontraba Shaoran Li.

Hace 7 años, cuando le contó que tenía que terminar su relación con él, la apoyó. A pesar de que sabía que ella lo amaba, también sabía que su carrera era muy importante. La madre de Sakura les había enseñado desde pequeños lo importante que era cumplir sus sueños. Nadeshiko había soñado con ser una modelo de pasarela, sin embargo su abuelo nunca se lo permitió. Cuándo ella se independizó de él al casarse, rápidamente quedó embarazada de Touya. Por lo que su sueño quedó suspendido y nunca lo pudo cumplir.

- Estaré bien papá, no te preocupes. Es un buen empleo.

- Sabes que no me refiero a eso…

Suspiró – Lo sé, pero eso forma parte del pasado. Estoy segura que podremos llevar una relación cordial. Pasaron ya 7 años y…

Fujiutaka sorprendió a Sakura con un cálido abrazo – Mucha suerte pequeña. Sobra decir que estaré contigo pase lo que pase. Te has convertido en una gran mujer y no podría estar más orgulloso de ti.

Pronto las lágrimas inundaron sus ojos – Muchas gracias papá, te quiero muchísimo.

Tomó sus maletas y se subió a un taxi camino al aeropuerto, no sin antes prometerle a su padre que lo llamaría apenas bajara del avión y que lo visitaría más seguido.

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Sakura estaba de pie en la sala de juntas de la nueva empresa donde trabajaba. Escuchaba como Terada se esmeraba en presentarla con bombos y platillos, aunque a ella le pareció un tanto exagerado. Se consideraba una chica sencilla y no le gustaba llamar la atención. La fama que inevitablemente la había alcanzado, no había alterado su carácter humilde.

Desde su estratégica posición podía ver a todos los presentes, incluido Shaoran Li. La primera visión de él la impresionó mucho. Estaba más guapo que antes, lucía mucho más maduro y varonil. Seguía teniendo el mismo cabello despeinado de antes, aunque eso solo lo hacía verse más atractivo. Era evidente que él aún no se percataba de su presencia. Estaba sentado en una posición relajada junto a sus compañeros.

Poco a poco se dio cuenta del cambio en su rostro. Vio como palidecía conforme la presentación de Terada avanzaba. Cómo abría los ojos con sorpresa. Pudo ver el momento exacto en que él se dio que ella estaba ahí. Vio como la buscaba con la mirada, sin éxito. Por el momento ella se encontraba protegida detrás de alguien más. Empezó a inquietarse, y justo cuando Sakura pensó que se pondría de pie, su jefe dijo su nombre:

- Les presento al arquitecto Sakura Kinomoto.

Entonces la vio. Se quedó estático, sin mover un solo músculo. Escuchó como sus compañeros la recibían con aplausos.

- Muchas gracias señor Terada, creo que no era necesaria toda esta presentación. – Expresó sinceramente apenada- Me da mucho gusto estar aquí con ustedes, ojalá que podamos formar un buen equipo. Espero que me ayuden a adaptarme y sepan que pueden contar conmigo para cualquier cosa que necesiten.

- Gracias Kinomoto. Aprovecho también para presentar a Tomoyo Daidouji. Ella se incorporará a partir del día de hoy al departamento de diseño interior. La señorita ha trabajado con firmas muy importantes especialmente en Europa y trabaja con la señorita Kinomoto desde hace algunos años. También es portadora de múltiples reconocimientos internacionales y deseo que le den la bienvenida como es debido.

La presentación de Tomoyo fue una sorpresa para todos, pues nadie esperaba una contratación más, sin embargo también le dieron la bienvenida. Cuando Terada pretendía continuar con su discurso, se dio cuenta de que Li estaba saliendo de la sala.

-Li ¿a dónde vas? – preguntó su jefe extrañado.

- Lo siento jefe, no me siento bien.

Y salió sin dar ninguna otra explicación.

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Entró al baño y se mojó el rostro con agua fría. Tenía que ser una maldita broma retorcida. El mundo era inmenso. Había 5 continentes. Cientos de países en el mundo, millones de ciudades y ella estaba en el mismo edificio que él.

Hasta donde sabía, vivía en Londres. La mayor parte de su trabajo estaba en América y Europa, por lo que siempre supuso que se quedaría allá para siempre. Nunca se le ocurrió que el arquitecto súper talentoso del que su jefe tanto le había hablado sería ella. Nunca, nunca, nunca. Fue un idiota por no haberle preguntado a Terada. Si lo hubiese sabido antes podía prepararse para su llegada, largándose a vivir a Alaska o lanzándose desde la azotea del edificio más alto. Seguramente, ella había visto su numerito en la sala de juntas. Se arrepentía de haber salido. Deseó haberse mostrado más indiferente, más estoico, tener más control sobre sí mismo.

Se tomó unos minutos más y decidió regresar a la junta. Se encontraba más sereno y tenía un plan. Le diría a Terada que lo enviara a la oficina de Shanghái. Sí… aunque de pronto recordó a Akame… no, no podía irse así como así. Entonces se negaría a trabajar con ella. ¡Claro! a fin de cuentas, Sakura no sería el único arquitecto de la firma, había muchos más. - Que los demás en el departamento de ingeniería trabajen con ella. Yo diseñaré para los otros.

Si… era una excelente idea. Sólo tenía que convencer a su jefe…

Maldición…

Dudaba mucho conseguirlo. Terada se pasó las últimas dos semanas parloteando sobre el estupendo trabajo que harían juntos, lo bien que se complementarían, el excelente equipo que seguramente formarían. Bajó la cabeza y suspiró resignado. Obviamente no podía renunciar. Acababa de renovar su contrato y había negociado el mejor sueldo de toda su vida. Además, Terada nunca se lo perdonaría. Él le dio una oportunidad en la empresa cuando más hundido estaba y no podía defraudarlo. Al menos tenía que intentar hablarlo con él…

- Debiste haberte quedado en el otro lado del mundo Sakura…

Salió del baño y se dirigió nuevamente a la sala de juntas.

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- Son todas las presentaciones por ahora. Quiero que los involucrados en el proyecto del bloque de oficinas permanezcan en la sala. Los demás pueden regresar a sus funciones.

Uno a uno los empleados fueron desalojando el lugar. Al salir miraban de reojo a sus nuevas compañeras y se preguntaban si dos chicas tan jóvenes serían tan buenas como todos presumían.

Cuando Shaoran regresó, únicamente estaban Terada, con su asistente Rika Sasaki sentada junto a él como era lo habitual, Takashi Yamasaki, la gerente de diseño y decoración interior Naoko Yanagisawa, el maestro de construcción Kei Hakami, ella… y Tomoyo Daidouji.

Qué demonios… ¿?

Shaoran se sorprendió de verle. Antes de salir de la sala de juntas, ni siquiera había reparado en su presencia, pues apenas puso sus ojos sobre ella, perdió noción de todo a su alrededor.

- ¿Te encuentras mejor Li? – preguntó su jefe. Nunca había visto una actitud tan extraña de parte de su empleado y de verdad se preocupó. Shaoran solamente asintió en silencio tomando asiento junto a Yamasaki.

- Bien. A partir del día de hoy quiero que empecemos a trabajar en los cambios que le haremos al edificio de oficinas. El cliente nos dio una segunda oportunidad y no quiero defraudarlo. Kinomoto, no quiero presionarla pero ¿qué necesita para empezar?

- Quiero ver los requisitos del cliente sobre el proyecto. Les agradeceré si me pueden compartir las entrevistas iniciales.

- Encontrará todo en esta carpeta – le respondió Rika - en la USB está el audio original, aunque ya transcribí todo al documento.

- Perfecto – Sakura empezó a hojear los documentos - No veo los datos personales del cliente, me gustaría llamarle.

-… ¿Lla… llamarle?

- Así es.

- ¿Falta algún dato? – preguntó la asistente preocupada, tal vez había dejado pasar algo…

- No. Solo quiero presentarme e invitarle a comer. Acostumbro conocer personalmente a las personas para las que voy a diseñar.

- Cla.. claro – respondió dudosa mirando a Terada.

- Dale a la señorita Kinomoto todo lo que necesite Sasaki, si es necesario consíguele una cita con el cliente y reserva en algún restaurante. Que todo sea a la brevedad.

- Le agradezco pero no es necesario, puedo hacerlo yo misma. Solo necesito que me faciliten su número de teléfono. Trataré de resolverlo lo antes posible para empezar a trabajar en el diseño conceptual.

- Como usted prefiera, ¿cuándo cree que podamos ver el primer avance?

- Probablemente para este fin de semana.

- Excelente. Nos reuniremos nuevamente el viernes. Gracias a todos, pueden retirarse.

Se levantaron todos, cada uno a su propia oficina, pero antes de que Terada saliera Shaoran le increpó – Jefe, me puede dar un momento.

Cerraron la puerta y ambos tomaron asiento nuevamente – Tú dirás Li.

- Me gustaría hacerle una petición. Yo… me preguntaba si puede asignar este proyecto a Chen…

- ¿Por qué? – dijo frunciendo el ceño.

Rayos… se olvidó de inventar una buena razón.

- Porque… quiero trabajar en el otro proyecto, el de las residencias.

- Absolutamente no – respondió Terada recordando la exigencia de Sakura para entrar en la empresa… "Quiero trabajar con Shaoran Li"

-Pero…

- Ya conoces a este cliente, el otro proyecto ya está avanzado y casi listo para empezarse a construir, no tienes nada que hacer ahí. Además ya te había dicho que vas a trabajar palmo a palmo con Kinomoto. No tengo a nadie más capaz que tú para hacerle frente.

- Envíeme a la oficina de Shanghái.

- Eso es aún más absurdo…

- Renunciaré…

Una sonora carcajada salió del pecho de Terada – Tengo un contrato por tu alma por los siguientes cinco años Li. Pon un pie fuera de mi empresa y acabaré legalmente contigo.

- ¿Es capaz de demandarme?

- ¿Eres capaz de abandonarme? – reviró.

Shaoran suspiró. No, no era capaz, le debía mucho a ese hombre. Y él obviamente disfrutaba aprovechándose de ello.

Era en vano, su jefe no iba a ceder - Al menos lo intenté

- ¿A qué se debe esta repentina actitud?, cuando te conté que traería a alguien nuevo parecías satisfecho, nunca te mostraste inconforme.

- No es ninguna actitud, es solo que…

- No quieres trabajar con ella.

No lo dijo como una pregunta, sino como una afirmación. En la sala de juntas, cuando presentó a Kinomoto, Li salió prácticamente huyendo. Y ahora de la nada, incluso le estaba amenazando con renunciar. Esos dos se traían algo extraño, y él iba a averiguar que era.

- Dime Li… ¿Tú y Kinomoto ya se conocían?

- Eh… no – mintió.

- ¿Seguro? – lo miró con sospecha

- Eh… si

- Entonces ¿qué pasa? Mira, dame una sola buena razón y tal vez considere cambiarte.

Shaoran calló. Maldijo para sus adentros, pues no tenía ninguna razón verdaderamente válida. No podía decirle que Sakura formaba parte de su pasado sentimental y que no deseaba tener nada que ver con ella.

Al ver que el castaño no respondía se puso de pie - Como no tienes nada más que decirme, me voy a mi oficina. Investiga un poco el trabajo de Kinomoto estos días, para que te familiarices con sus diseños y formas, en lo que ella nos presenta algo. Podrías preguntarle si tiene alguna preferencia en el uso de materiales, para que aventajes algo de tiempo.

Antes de abrir la puerta sentenció - Y saca esa estúpida idea de tu cabeza. Van a trabajar juntos por lo menos durante un año, así que vete acostumbrando – y salió.

Pasó ambas manos por su cabello con resignación. Un año. No sería nada fácil. No la quería en su vida, no quería estar cerca de ella, ni mucho menos tener que trabajar juntos. Ni siquiera quería respirar su mismo aire.

Se dirigió a su oficina pensativo. No le agradaba hacía donde se dirigía la situación. Cuando estaba a punto de abrir la puerta, una conocida voz detuvo de golpe sus pasos.

- Shaoran…

Sujetó fuertemente el pomo de la puerta, sin girarse a mirarla. Hacía siete años que no le escuchaba decir su nombre. Siete largos y tormentosos años. La última vez, ella le rompió el corazón en pedazos con una sola frase: "Lo siento mucho Shaoran, pero es lo mejor para los dos"

Su respiración se agitó.

- No - fue lo único que dijo. Entró a su oficina y cerró la puerta.

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Aclaraciones:

(1) OMA. Oficina de Arquitectura Metropolitana. OMA por sus siglas en inglés.

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Notas del autor:

Muchísimas gracias a las 8 bellas personas que me han dejado reviews :´) no lo podía creer cuándo lo vi.

Soy lectora de FanFiction desde hace años y es la primera vez que me animo a escribir algo de mi propia creación.

Comencé a hacerlo como un pasatiempo y poco a poco la historia fue tomando forma dentro de mi mente. Así que espero y sean buenos conmigo y comprendan que mis errores son por mi inexperiencia. En muchas ocasiones me cuesta transmitir con palabras lo que realmente quiero decir, pero tengan paciencia por favor.

Aquí tienen el segundo capítulo, que espero y les guste.

Besos xoxo