CAPÍTULO 3

Shaoran le cerró la puerta en la cara.

- Vayatardó menos de lo que yo pensaba en mandarme a volar.

Sakura suspiró resignada y entró a su nueva oficina. Aún tenía que decorar un poco, pero le gustaba mucho el lugar. Tenía un pequeño sofá, un librero vacío que seguramente ella podía llenar con sus amados libros de arte, un escritorio amplio y un restirador de cristal (1) justo frente al ventanal del fondo. Había una excelente iluminación, y seguramente disfrutaría crear ahí sus diseños.

Tomó asiento y empezó a analizar todo lo que estaba pasando. Siempre le agradaba la idea de diseñar algo nuevo, de crear algo desde cero a pesar de que en esta ocasión era algo simple. Ya había trabajado con edificios de oficinas antes y la idea general siempre era la misma. Su reto estaba en hacer de este edificio algo único, el cliente quería un edificio que fuera amable con el ambiente y que a su vez fuera agradable a la vista.

Comenzaron a brotar ideas en su cabeza mientras ella las plasmaba en su cuaderno de dibujo. Sin embargo, pronto sus pensamientos se desviaron a lo sucedido momentos antes – Shaoran… - No pudo evitar pensar en él. Estaba muy guapo. Estando en la misma habitación, uno frente al otro, pudo observar mucho mejor su perfil. Lo maduro y varonil que lucía ahora. Los siete años transcurridos le habían sentado de maravilla.

Recordó la forma en que él la ignoraba en la sala de juntas después de volver de su repentina salida, en el esfuerzo que hizo para no cruzar miradas ni por accidente. En cómo ni siquiera giro a verla cuando dijo su nombre… ¡sólo quería saludarlo y decirle que no tenía por qué ser todo tan raro! Ella estaba segura de que podían trabajar bien juntos, sabía lo talentoso que era. En cambio él, entró a su oficina huyendo como si ella tuviera la peste. Ahora sí, tenía la certeza de que Shaoran no quería verla ni en pintura… - ¿De verdad pensará ignorarme?, tenemos que diseñar esto juntos…

Decidió dejarlo tranquilo por el momento. Seguramente se calmaría y con el pasar de los días, la situación se volvería menos incómoda. Tomó el teléfono que estaba sobre su escritorio y se dispuso a concretar la cita con su cliente.

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Llevaba 5 minutos recargado en la puerta tras haberla cerrado. Sentía una gran agitación en el pecho. Intentó calmar su respiración. Era increíble el efecto que tenía Sakura sobre él. Con solo escucharla decir una palabra, su corazón latía desbocado, sentía sudor frío recorrer su sien y aunque respiraba, parecía como si el oxígeno no llegara hasta sus pulmones. Respiró profundo un par de veces y se sentó tras su escritorio.

- No puedo dejar que me afecte así – se dijo a si mismo frotándose los ojos - tengo demasiado trabajo que hacer.

Comenzó a abrir emails en su computadora, sin poder concentrarse. Se puso nuevamente de pie y abrió el ventanal, corrió las persianas y dejó que el sol le diera de lleno en la cara- ¿por qué estás aquí?...- preguntó una y otra vez con los ojos cerrados. Era muy difícil creer en que fuera solo una coincidencia. Es decir, obviamente lo era. Terada la contactó y con ella viviendo en Europa, era imposible que supiera que él mismo trabajaba ahí.

- Maldición… - Se rindió. Tomó su celular y llamó a la única persona con la que realmente podía hablar.

- ¿Hola?

- ¿Dónde estás?

- Que tal mi amigo. Estoy bien, por si te preocupa, aunque me he sentido un poco resfriado esta mañana, ¿crees que debo tomar un antigripal? o tal vez comer un delicioso caldo de pollo con verduras…

- Déjate de idioteces imbécil y dime dónde estás.

- Tranquilo Li. En estos momentos estoy en el elevador de mi edifico admirando un buen par de piernas. Es sorprendente lo bien que se mira todo desde aquí atrás…

- Te veo en el café de siempre en cinco minutos.

- ¿Pasa algo?

- En cinco minutos Eriol, si me plantas voy a patear tu trasero…

- Caray… relájate. Cuanta intensidad, hace años que no te veía así…

- Te espero ahí – y colgó.

Tomó su chaqueta y salió de la oficina. Antes de llamar al ascensor se acercó al escritorio de Rika Sasaki.

- Sasaki, voy a adelantar mi hora de comida, me he sentido mal esta mañana y necesito salir. Vuelvo en un rato. Cualquier cosa que se ofrezca, llámame a mi celular.

- Claro que si Li, no se preocupe.

Entró al elevador y vio las puertas cerrarse frente a él. Tenía tomar aire. El encierro de la oficina lo estaba ahogando. Y no se podía arriesgar a topársela en los pasillos, en el comedor o en ningún lugar. Sabía que no podría evitarla por siempre, pero aún no estaba listo, aún no podía hablarle. Todo era una locura, había sido demasiado repentino y se sentía completamente fuera de control.

Salió caminando rumbo a la cafetería. Se encontraba cruzando el parque de enfrente, por lo que no demoraría más de algunos minutos. Al llegar pidió solamente un café y se dispuso a esperar a su amigo. Lo vio llegar sólo un momento después. Sabía que Eriol era un idiota excéntrico que disfrutaba de molestarlo, pero era su mejor amigo y siempre estaba para él cuando lo necesitaba.

- Entonces – dijo tomando asiento - ¿qué está pasando?, ¿por qué me sacaste de mi preciada oficina a estas horas de la mañana?

- Hay una situación…

- Espera, ya que estamos aquí ordenaré algo.

Llamó con una seña a la mesera, la cual se acercó y le tomó su orden. Pidió un té, como era lo usual y la despacho con una sonrisa pícara mientras la chica se ruborizaba completamente.

- Nunca cambiarás verdad – le dijo Li mirándolo coquetear.

- No sé de qué me hablas, solo estaba siendo amable con una señorita linda.

Shaoran solo rodó los ojos, conociendo perfectamente los trucos que utilizaba su amigo para ligar mujeres. Era algo habitual en él y siempre le funcionaba, pues conseguía citas hasta de abajo de las piedras. La mesera regresó rápidamente con el té que le habían ordenado y un pequeño papelito que sospechó, era su número de teléfono.

- Y bien… ¿vas a contarme qué te traes? – le dijo sorbiendo de su taza.

- Sakura está aquí.

Eriol empezó a ahogarse y a toser fuertemente. Tardó unos segundos en calmarse y cuándo lo logró no hizo ningún esfuerzo por ocultar su sorpresa - ¿QUÉ?

- Lo que escuchaste.

Eriol se quedó sin palabras - Increíble - pensó Shaoran. Hiragizawa siempre tenía algo que decir.

- Pero, a qué te refieres, ¿está aquí en China, en Hong Kong?

- Está aquí en China, en Hong Kong. Y además, ahora trabaja conmigo. Mi jefe la presentó esta mañana.

- Maldición… con razón tienes esa cara de loco.

Shaoran rió sinceramente por primera vez en todo el día - No tienes ni idea. Me siento como si acabara de bajar de una montaña rusa. Y eso no es todo, adivina quién vino con ella.

- ¿Quién?

- Tomoyo Daidouji

Eriol detuvo la taza en el aire. Intentó mantener su rostro neutral y actuar con naturalidad. Un momento después bebió de su bebida sin hacer ningún comentario. Sin embargo Shaoran podía ver a través de él. Pudo ver la vacilación en sus movimientos. Lo conocía demasiado y sabía que la relación que habían tenido, lo había marcado de verdad. Tanto que no había tenido ninguna relación seria después de ella.

- Era de suponerse.

- Sí, después de todo se fue de Japón siguiéndola.

El pelinegro le dio la razón con un simple movimiento de cabeza - Mientras venía camino aquí, nunca me pasó por la cabeza que me dijeras esto. Nunca lo hubiera imaginado. Felicidades joven Li. Has logrado sorprenderme de verdad.

Se mantuvieron unos segundos en silencio, mientras ambos meditaban las nuevas noticias.

- Y dime – empezó con el interrogatorio - ¿qué hiciste cuándo la viste?

Shaoran sonrió con pesar - Actuar como idiota. Terada nos reunió en la sala de juntas, y cuándo la presentó me quedé en shock. No pude ni siquiera mantenerme en la misma habitación.

- ¿Ya hablaste con ella?

- No. Ella lo intentó pero yo…

- ¿Intentó hablar contigo?

- Sí. Pero no pude… - se detuvo mirando al vacío, recordado el frío que le recorrió el cuerpo cuándo la escuchó decir su nombre.

- Es completamente normal Shaoran. Lo que pasaron fue muy intenso, es de suponerse que te sientas confundido.

- Es más que eso. Siento como si me hubiera golpeado un camión. No puedo estabilizarme, por más que intento mantenerme en calma. El aire no me alcanza, mis ideas no conectan. Esto me ha dado una sacudida grande, de la que no consigo recuperarme.

Eriol pudo ver en el rostro de su amigo lo afectado que estaba por la situación. Tenía la mirada perdida, actuaba con nerviosismo, sin esa calma que había adquirido con el paso de los últimos años – Han pasado sólo un par de horas desde que la viste por primera vez después de siete años, tu reacción es natural. Deberías pedir el día libre. Tomate tu tiempo para meditar en todo esto, y en lo que significa para ti.

- No. No quiero darle más tiempo del que ya le he dado en toda mi vida. Sakura Kinomoto no merece que le dedique uno solo de mis pensamientos. Si la dejo entrar va a consumirme, como lo hizo antes.

Eriol lo miró perplejo. Estaba siendo evidente que él aún se encontraba herido por lo pasado, estaba muy dolido y no se molestaba en ocultarlo. Estuvo a punto de preguntarle si aún la amaba, pero decidió dejar el tema para después, hacerlo probablemente lo alteraría mucho más y ahora lo que necesitaba era calmarse - La situación es diferente Shaoran. Ahora no estás solo y tienes tu vida resuelta. Piénsalo, tienes que despejarte. No lo hagas por ella, hazlo por ti.

Li se quedó en silencio meditando las palabras de su amigo. Volver a la oficina seguramente le generaría un estrés incontrolable. Y no deseaba verla de nuevo al menos en lo que restaba del día. – Ni en lo que resta de todos los días... - Decidió hacerle caso y tomó su celular.

- Corporación Nacional de Construcción de China, le atiende Rika Sasaki, buenos días.

- Sasaki, habla Li. No voy a regresar a la oficina, me tomaré el día. Me siento enfermo e iré al doctor. Si Terada tiene algún inconveniente dile que me marque directo a mi celular.

- Pe…pero Li

- Gracias Sasaki, hasta luego.

Colgó.

- Excelente. Esa es la actitud que quería ver – le dijo el de anteojos - ahora ¿quieres que hagamos algo, o prefieres estar solo?

- Iré al gimnasio, creo que algo de box o kung fu me servirán para descargar todo lo que traigo encima, ¿vas? necesito un saco de huesos a quien golpear…

- Por supuesto, hace un rato que no pateo tu trasero…

- ¡Ja! voy a acabar contigo Hirawisawa.

Salieron del café en un ambiente mucho más relajado, dirigiéndose al gimnasio al que ambos asistían. Eriol se sintió satisfecho consigo mismo, pues había conseguido distraer a su amigo de sus pensamientos sombríos por esta ocasión, aunque sabía que era temporal. La tormenta apenas comenzaba…

.


Sakura intentó hablar con Shaoran Li un par de veces más durante la siguiente semana. Aunque en ninguna de esas ocasiones tuvo éxito. La primera vez se toparon en el pasillo, pero él entro a su oficina antes de que pudiera decirle absolutamente nada. La segunda vez, él estaba en la copiadora de pie cuando ella llegó a utilizarla. Apenas la vio, se fue dejando abandonados todos los papeles que estaba fotocopiando. Y la tercera vez, él subió al elevador y ella logró entrar justo antes de que se cerraran las puertas. Estando adentro, pensó que por fin lograrían entablar una conversación, pues no tenía a donde huir. Sin embargo el pulso el botón para abrir las puertas apenas un piso abajo. Por lo visto, prefería bajar 29 pisos por las escaleras antes de dirigirle la palabra.

Ella era una chica muy perseverante. Y a pesar de todas esas situaciones decepcionantes no se rindió, y optó por esperar a que el destino los obligara a convivir. A fin de cuentas tenían un largo camino por recorrer durante el siguiente año.

Días después, Sakura había conseguido entrevistar al cliente. Se dio cuenta de que aunque era un alguien muy profesional, era muy amable. Era un hombre mayor que estaba invirtiendo gran parte de su fondo de retiro en el edificio de oficinas, el cual pensaba alquilar y vivir de ello. Por lo que quería algo con lo que se sintiera identificado. Algo que sintiera como parte de él.

Ahora se dirigía a la oficina de Yoshiyuki Terada para mostrarle sus primeros avances. Tocó tres veces antes de entrar.

- Pase – escuchó tras la puerta

- Buenos días señor Terada – saludó Sakura con una sonrisa entrando al lugar.

- Pase Kinomoto, tome asiento. Dígame, ¿ya me trae avances del proyecto? – su jefe lucía ansioso, de verdad le emocionaba ver lo que traía para mostrarle.

- Así es señor. Tengo un primer borrador y me gustaría que me diera su opinión.

- Espere un momento.

Terada marcó un número de extensión en el teléfono por altavoz, lo que permitió a Sakura escuchar la llamada.

- Habla Li

- Li ven a mi oficina.

- En seguida jefe.

Un minuto después, Shaoran entró a la oficina con confianza, pero se paralizó al ver a Sakura sentada ahí. Trató de ocultar su sorpresa y se sentó en la silla junto a ella.

- Ahora si Kinomoto, muéstrennos lo que tiene.

- Solo es una idea. Me falta diseñar los espacios interiores, y trasladar todo al plano oficial y…

- Si, si no importa – dijo con un gesto de mano - eso ya lo harán los dibujantes. Ahora quiero ver el diseño.

- Bien… - Estaba un poco nerviosa. Sentía confianza en su trabajo, aunque tener que mostrárselo a él y contar con su aprobación la hacían sentir cosquillas en el estómago. Sakura les mostró la tablet que tenía en las manos y abrió el primer render (2)

- Esta es mi primera idea, estoy abierta a opiniones, de verdad no se detengan si algo no les agrada…

- Kinomoto… - le advirtió su jefe.

- Lo siento… – dijo apenada. Una maqueta virtual se desplegó en la pantalla - La estructura imitará un cristal de roca por su forma asimétrica, lo que le permitirá recolectar las gotas de lluvia que se podrán utilizar en baños y para el riego de plantas. Por la forma angulosa, podemos garantizar una iluminación natural para el interior. Además, contará con un sistema de ventilación natural, con aberturas controlables en la fachada, reduciendo así el coste de ventilación mecánica. Para este tipo de edificio, recomiendo usar ventanas de triple cristal, para maximizar la eficiencia de aislamiento térmico.

Terada y Li se quedaron viendo al aparato sin habla. El diseño era impresionante. Como ella misma lo mencionó, parecía un cristal de roca transparente.

- Habrá un sistema fotovoltaico en la azotea que generará electricidad para el edificio. Consumirá fuentes de energía renovables y no se hará uso de ningún recurso fósil, como gas o petróleo. Será completamente eléctrico, pero consumirá 46% menos de energía que un edificio convencional, y emitirá un 65% menos de dióxido de carbono. Mi idea es que disponga de calefacción solar y paneles LED… – Se detuvo al ver las caras de sorpresa de los dos hombres - sólo es un primer borrador… – dijo Sakura tímidamente- ¿no… no les gusta?

Se miraron uno a otro – Kinomoto, ¿hizo esto en tres días? (3)

- Bueno, empecé a hacer bocetos desde que vi los planos del arquitecto anterior, y como dije, es solo el concepto – dijo ella rápidamente - falta el trabajo pesado, que son los planos de instalaciones, estructuras, el diseño del interior, aunque Tomoyo ya está en eso. El cliente fue muy, MUY específico en que quería un edificio ecológico. Usaremos solo materiales de la región y no afectaremos el entorno natural. Además, sé que quiere hacer rendir cada centavo, por lo que creo que el coste no será demasiado excesivo.

Hubo otro extraño silencio.

- Debo decir… – dijo Terada saliendo de su estupor - que estoy muy impresionado.

Sakura se relajó. Por un momento pensó que no les agradaba para nada – Que susto, por un instante pensé que me diría que es horrible – dijo suspirando aliviada con una mano en el pecho.

- Veo que ha trabajado con rapidez, y que sus ideas son muy concretas. La felicito, la idea preliminar me parece excelente. La estructura será todo un reto ¿verdad Li?

- Estoy seguro de que puedo manejarlo jefe.

- Por supuesto que sí, para eso te pago tan bien. Estoy muy satisfecho Kinomoto. No cabe duda de que todo lo que se dice de usted es cierto, es realmente buena.

- Gracias señor Terada.

- Ahora quiero que los dos vean el diseño estructural. Quiero que para el final del día me hagan una presentación, vamos a agendar la presentación al cliente para pasado mañana temprano.

Sakura miró de reojo a Shaoran, eso definitivamente no le gustaría.

- Claro jefe – respondió él con indiferencia.

- Gracias. Entonces manos a la obra.

No importaba que tal mal se sintiera en su presencia, Shaoran Li se consideraba un profesional. Sabía que tarde o temprano tenía que hablarle, pues iban a trabajar juntos un buen rato. Para él, era como arrancar la bandita de una herida, había que hacerlo de un solo golpe.

- Kinomoto – dijo Shaoran llamándola por primera vez sin mirarla – te espero en mi oficina.

Se puso de pie y salió, dejándola sola con el director general.

.


Estaba sentado en su escritorio cuando ella llamó a la puerta tres veces.

- Adelante.

Sakura abrió la puerta y se introdujo dentro de la oficina de Li. Estaba pintada de color verde olivo con un par de cuadros esparcidos por las paredes. El librero estaba lleno de publicaciones sobre ingeniería y la persiana color verde del ventanal se encontraba abierta. Había un delicioso olor a cedro en la habitación, proveniente del perfume que ella conocía muy bien. Tomó asiento frente a él con algo de timidez. Temía por su reacción. Así que decidió ir por camino seguro.

- En esta USB están todos los datos que obtuve del cliente. Sus gustos y preferencias. También está el render, el plano preliminar y la investigación que hice sobre las energías alternativas.

- Gracias, ¿qué material sugieres para la estructura del edificio? – le dijo él, escribiendo "algo" en su computadora.

- Supongo que acero será lo ideal. Es material local, perfectamente reciclable y sé que lo trabajas bastante bien.

Shaoran ignoró esa declaración. No tenía idea que tanto sabía sobre él, pero no deseaba averiguarlo. Había decidido que con ella se iría sobre la superficie, nada profundo y peligroso…

- Se adaptará perfecto a tu diseño. Haré un cálculo previo y se lo presentaré a Terada, así no te quito tu tiempo, seguramente tienes cosas que hacer – La estaba despachando educadamente mientras seguía usando su computadora.

- De hecho – reviró Sakura - creo que tenemos que ver el diseño de la explanada. El cliente pidió un pórtico de acceso. Sugiero una serie de láminas hexagonales que le darán una buena vista.

- Entiendo tu idea general. Y como te acabo de decir puedo hacerlo perfectamente.

- Es un diseño asimétrico, sé que eres completamente capaz de resolverlo pero necesitas que te explique la distribución de cada piso.

- Lo analizaré cuando tengas el plano oficial, será más fácil y…

- ¿No vas a mirarme ni una sola vez? – Sakura interrumpió su discurso.

Shaoran calló y dirigió lentamente su mirada hacia ella. Vio sus ojos verdes por primera vez desde que regresó. Esos ojos que lo habían hecho soñar despierto tantas veces. Los ojos que más había amado y que después lo hicieron tener pesadillas por las noches…

- No sé de qué hablas.

- No le hagas al tonto – le dijo con un tono más alto de voz, pues empezaba a perder la paciencia - me has estado evitando toda la semana, negándote a hablarme, incluso a verme a la cara, ¿y por qué me llamas por mi apellido? no lo habías hecho jamás…

- No deseo que las demás personas en la empresa sepan que ya te conocía – le respondió evadiendo su primera afirmación.

- ¿Por qué no?

- No quiero que hagan preguntas. Mi pasado está atrás KINOMOTO, y deseo dejarlo ahí. Así que te pido que te refieras a mí con mi apellido, como todos los demás. No te encuentras dentro de mi círculo de confianza, no tienes ningún derecho a llamarme por mi nombre.

Sakura abrió los ojos perpleja. Shaoran la trataba con la misma indiferencia que a una piedra. A ese paso, jamás lograría siquiera retomar su amistad. Se lo estaba poniendo realmente difícil.

- Shaoran…

- Mi apellido es Li.

- No puedes fingir que no me conoces.

- Claro que puedo, y es lo que pienso hacer.

- A Terada no le gustará saber que me desplazaste de esto.

- Yo trataré con él. Lo conozco desde hace años y confía en mi capacidad. No tendrá ningún inconveniente en que lo haga yo solo.

- Yo no dudo de tu capacidad, pero es un trabajo que tenemos que hacer en equipo.

- Cuando sea necesario hacer especificaciones, lo haremos. Ahora solo es una presentación preliminar., no tenemos que hacerlo juntos. Además aun no tienes los planos técnicos.

- Bien "Li", lo haremos como gustes. – dijo Sakura exasperada poniéndose de pie. Tomó su tablet y salió de la oficina, cerrando con bastante fuerza.

Shaoran se desplomó sobre la silla. Suspiró profundamente y se dio palmadas de orgullo a sí mismo por haber conseguido controlarse. – Lo hiciste bien Li, lo hiciste bien-

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Presentaron el trabajo un par de días después. Todo fue un rotundo éxito, el cliente quedó fascinado. No disimuló su satisfacción al saber que Zhuang había sido reemplazado por Sakura, y estaba muy feliz por el diseño preliminar que le habían presentado.

Y aunque ella no le dijo nada a Terada, éste se dio cuenta de que el trabajo estructural era solo de Li. Conocía a su empleado perfectamente y sabía que los planos presentados eran solo de él. Además, había un par de detalles que no cuadraban con el diseño arquitectónico. Sin embargo, decidió dejar pasar la situación frente al cliente, mientras le presentaban el proyecto. – Esos dos me van a oír

Estuvieron más de dos horas afinando cada requisito con el dueño del proyecto. Cada detalle, cada ventana, cada color de cada pared. Terada observo con sorpresa que Sakura era muuuy buena en relaciones públicas. Buscaba satisfacer todas las peticiones del cliente, y si veía que algo estaba mal o no le convenía, le ofrecía una mejor opción que solo acababa de satisfacerle mucho más. Pudo darse cuenta de que su talento no solo era con el diseño. La castaña era sumamente agradable para el resto de las personas. Con su simpatía y su sonrisa sincera, había encantado a todos en su oficina en tan solo un par de semanas, y todos parecían querer trabajar con ella. – Todos excepto uno – pensó.

Shaoran Li estaba sentado en un rincón con una copa intacta de vino tinto en la mano. Miraba al suelo pensativamente, sin percatarse de nada de lo que pasaba a su alrededor. Tenía cara de querer salir y aventarse por la ventana.

La tensión que había entre él y Kinomoto era más que evidente. Casi palpable. Aunque ambos se empeñaran en negarlo, era obvio que se conocían anteriormente. Quedaba en evidencia que no tenían una relación cordial. Sus actos y reacciones los delataban. Ese asunto a él como jefe, no le importaba en lo más mínimo. Sin embargo, cuando algo afectaba a su trabajo, entonces sí sentía que debía interferir.

Cuando terminó la reunión y el cliente se fue, los llamó a ambos a la sala de juntas.

- Antes que nada, los felicito a los dos por su labor este día. Es obvio que el asunto con los diseños horribles de Zhuang ya quedó en el pasado y todos nos pudimos dar cuenta de que el cliente está muy satisfecho con el trabajo que le presentamos. Bien hecho.

- Gracias señor Terada – respondió Sakura. Shaoran solo hizo una leve inclinación de cabeza.

- Sin embargo, hay un asunto que quiero que dejemos muy claro, para evitar futuros malos entendidos.

Golpeó la mesa con la palma de su mano asustando a los castaños.

- Si yo les digo que trabajen juntos, trabajarán juntos. Si yo les digo que van a hacer juntos un dibujo de mi bella cara, los dos van a hacer JUNTOS un dibujo de mi bella cara.

Sakura lo miró confundida por sus palabras. No entendía nada.

- ¿Quedó claro Kinomoto, Li?

- Señor, no tengo idea de lo que está hablando – preguntó Sakura honestamente.

- Quiero estar seguro de que si les digo que van a diseñar JUNTOS la estructura de un edificio de oficinas, ¡LO HARÁN!

Terada alzó la voz, dejando muy claro su punto. Ambos comprendieron completamente a que estructura se refería su jefe.

- Corríjame si me equivoco Kinomoto, pero… usted no movió un dedo para el diseño de esos planos.

Sakura bajó la cabeza apenada - No señor.

- Por eso el render arquitectónico no concordaba al 100% con el plano de estructuras. Deberían agradecer los dos, que el cliente no se percató de su espantoso error de principiantes.

- Es mi culpa. Yo… no la dejé hacer nada – intervino Shaoran.

- No me interesa cuál de los dos tuvo la culpa. No me importa si Li quiso hacer todo o si Kinomoto le dejó hacerlo. No me importa si se caen bien, se caen mal, si se odian o se aman. NO ME INTERESA. Quiero que sea la última vez que ignoran una indicación directa. Los dos son muy buenos en su trabajo. Pero si van a desobedecer mis órdenes, los enviaré a ambos a diseñar casas de interés social.

- Le ofrezco una disculpa señor Terada – dijo Sakura con una pequeña reverencia - puede estar seguro de que esta situación no se repetirá.

- Gracias Kinomoto. Y como un pequeño castigo para ambos, espero que para mañana a las 9 me presenten el plano de estructuras corregido y con todas las especificaciones de un plano formal. Pueden retirarse.

Salieron los dos con los hombros caídos, regañados como si fueran estudiantes cometiendo su primer error. Ahora tenían una tarea sumamente complicada que hacer y en menos de 24 horas.

- Tenemos que empezar ahora mismo. O no lograremos terminar para mañana – le dijo Sakura de pie en el pasillo fuera de la sala de juntas.

Shaoran suspiró resignado. Era su culpa. Todo por negarse a trabajar con ella. Él conocía bien a su jefe. Era obvio que se iba a dar cuenta de todo – Maldición… - Lo menos que podía hacer ahora era trabajar rápidamente e intentar arreglar el plano a la brevedad.

- Vamos a mi oficina - le dijo resignado.

Estuvieron trabajando juntos toda la tarde. Y aunque se trataron de manera cordial, Shaoran lucía sumamente infeliz. La trataba como si fuera una desconocida desagradable. Como si fuera un verdadero martirio verla y hablarle. Para cuando terminaron los planos ya eran las 2 de la mañana.

- ¡Por fin! Estoy tan cansada…

Shaoran apagó la computadora y empezó a tomar sus cosas.

- ¿Dónde está tu coche? – le preguntó ella con interés.

- Abajo – respondió él con renuencia.

- Bien, el mío también.

Los dos subieron al ascensor en silencio - Insoportable silencio – pensó Sakura. No era buena quedándose callada. Intentó romper el hielo con una simple pregunta.

- Y ¿cómo has estado?

- No creo que sea buena idea.

- ¿Qué cosa?

- Esto que estás haciendo.

Sakura lo miró confundida.

- No quiero que me hagas preguntas que no responderé.

- Pero sólo es una pregunta…

- Si, y luego serán dos, luego tres y luego muchas más. Conozco tu modus operandi. Prefiero mantener la distancia.

- Pe… pero Shaoran…

- Recuerdo pedirte que me llamaras por mi apellido.

- ¿Aunque no haya nadie viéndonos? No le veo el caso. No pretendas fingir frente a mí que no me conoces. No lo permitiré.

- Sakura – dijo su nombre por primera vez. Empezó a acercarse a ella peligrosamente arrinconándola contra la pared del elevador. Cuando estuvo a escasos centímetros de tocarla se detuvo - Aléjate de mí.

Salió disparado del ascensor y se subió a su coche. Minutos después, Sakura seguía de pie en el mismo lugar, sintiendo su corazón latir por el impacto de sus palabras.

.


Presentaron los planos corregidos al día siguiente y cada uno se incorporó a sus labores. Sakura se dispuso a crear el diseño oficial, por lo que estuvo muy ocupada durante las siguientes semanas. En todo ese tiempo, no se topó con Shaoran ni una sola vez. Era como si él supiera cuando ella andaba rondando los pasillos y evitara salir de su oficina. Terada la visitaba constantemente para ver sus avances y darle sus opiniones.

En ese momento se encontraban evaluando el diseño del primer piso del edificio, donde se encontraría la recepción, un restaurante y algunos locales comerciales.

- Dígame Kinomoto, ¿cuántos proyectos puede manejar a la vez?

- Por lo regular tres. He llegado a trabajar con cinco, sin embargo no se lo recomiendo. Me pongo un poco loca con el trabajo excesivo – le dijo ella con sinceridad.

- Bien. Hay una trabajadora social que me llamó hace algunos días. Quiere que le hagamos un centro comunitario en Shanghái. No sé si esté enterada, pero tenemos una sede allá. Sin embargo, ahora mismo están completamente saturados y no me gusta contratar gente externa. Por lo que pensé que podríamos hacerlo aquí.

- ¿Qué tipo de centro comunitario?

- Un albergue para gente de escasos recursos. Con habitaciones, algunos talleres de trabajo, canchas deportivas y todo eso.

- ¿Quiere que yo lo haga?

- Si no tiene inconvenientes en diseñar algo de poca magnitud, sí.

- No tengo ninguno. No hay proyecto pequeño y nunca he diseñado algo así. Me encantaría.

- Muy bien Kinomoto, me agrada su actitud. Le compartiré la entrevista inicial con el cliente.

- Y sus datos personales.

- Por supuesto - Terada se había dado cuenta de que Sakura trataba a sus clientes con afecto sincero, y eso se veía reflejado en su excelente trabajo.

En cuanto tuvo el teléfono de la señorita Asako Yao, la trabajadora social encargada de desarrollar el centro, estuvo hablando con ella por más de una hora. La exprimió completamente de información sobre lo que era más necesario para un lugar de ese tipo. Cuando Sakura se sintió satisfecha, registro todos los datos en su computadora, prometiéndose comenzar con sus bocetos apenas tuviera un momento libre.

Continuó trabajando en su primer proyecto hasta la hora de la comida. Cuando sintió el hambre en su estómago, decidió llamar a su amiga para invitarla a almorzar.

- Hola Sakura

- ¡Tomoyo! Siento que hace una eternidad que no hablamos

- Lo sé. Me tienes tan abandonada…

- ¿Tienes tiempo libre? Estoy por salir a almorzar.

- Claro que sí. Nos vemos en la cafetería.

- Voy bajando

- Perfecto

Sakura tomó el elevador y bajó hasta el piso 10 del edificio, donde se encontraba el comedor de la compañía. Había descubierto que servían muy buena comida ahí, lo que le parecía estupendo, ya que no le agradaba gastar demasiado en comida de restaurante.

Al entrar al lugar, Tomoyo ya estaba en la fila de los alimentos y empezó a hacerle señas para que se acercara. Cuando le alcanzó, la recibió con un cálido abrazo muy típico de ella.

- Amiga, no puedo creer que estemos trabajando en el mismo lugar y apenas nos veamos un par de veces a la semana. Me tienes trabajando como una esclava – le dijo con reproche haciendo un puchero.

- Tomoyo, lo siento tanto. Pero tuve que acelerar el paso con este proyecto para no perder al cliente. Estuvo a punto de irse con la competencia.

- Lo sé querida, solo bromeaba. Ya sé cómo eres con el trabajo. Ahora quiero que me cuentes que tal te va en el piso de las grandes estrellas.

Sakura trabajaba en el piso 30, en donde estaban los empleados más importantes de la compañía, líderes de departamento, ejecutivos, diseñadores. Los que dejaban más dinero a la empresa. Por eso era conocido como "el piso de las estrellas". En cuánto ambas chicas tuvieron sus alimentos, tomaron asiento en una de las mesas. – Está bastante bien. En realidad, todo es muy semejante a la OMA. ¿Y a ti?

- Fue difícil al principio. El departamento de diseño ya estaba formado. Y cuándo yo llegué, pensaron que alguien sería despedido y que yo venía a reemplazarlo. Fueron un poco hostiles. Aunque cuando se dieron cuenta de que no era así, todo cambió.

- Lo siento mucho Tomoyo, no pensé en eso cuando te traje aquí.

- No me trajiste querida, yo te seguí. No te preocupes por mí, como te dije, las cosas están mejorando. Y que tal te va con "ya sabes quién"…

Sakura picoteó su comida y suspiró – Mal. No me habla, no me mira, no me da ni los buenos días. Definitivamente creo que jamás volveremos a hablarnos. Empiezo a perder la fe.

- ¿Sakura Kinomoto perdiendo la fe? Eso es algo difícil de creer. No te desesperes, ten paciencia. Han pasado sólo unas semanas desde que regresaste. Supongo que para el joven Li, no ha sido fácil.

- Ya pasó más de un mes y aun me llama "Kinomoto". No sabes cuánto lo detesto. Ni siquiera cuando nos conocimos me llamaba así.

- Está protegiéndose Sakura. Si la gente se entera de que ustedes ya se conocían empezarán a hacer preguntas. Luego, todos sabrán que tuvieron una relación y que terminaron. Querrán saber porque te fuiste y todo se tornará horrible. Habrá una oleada de chismes en la empresa que Li no podrá soportar. Tendrá que renunciar y se quedará en la calle siendo un indigente y viviendo de las sobras que dejan los restaurantes de comida rápida…

Miró a Tomoyo estupefacta. Era increíble lo que una cabeza tan bonita podía maquilar en pocos segundos – ¡Estas completamente loca! – le dijo soltando una carcajada

Tomoyo rio con ella y continuo convenciéndola – Sabes que lo que digo tiene sentido. Es decir, no creo que se vuelva un indigente ni nada, pero seguramente será difícil para él tener que enfrentar su pasado. A Li nunca le gustó darle explicaciones a nadie y seguramente aún no le gusta. Al menos mientras están en presencia de otras personas, deberías dejarlo que te llame por tu apellido.

La castaña meditó lo que le decía su amiga. Debía admitir que tenía algo de razón. No quería levantar chismes en la empresa. Aunque después de un mes al menos él podría fingir que ella le importa más que un gusano de seda…

- Da igual todo lo que yo piense. Él no quiere hablarme. Ni por mi nombre, ni por mi apellido ni de ninguna forma posible.

Tomoyo tomó la mano de su amiga para darle ánimo. Sabía que la situación era complicada y que era muy difícil que mejorara.

- Venga amiga. Pase lo que pase estaré apoyándote, lo sabes.

- Gracias Tomoyo.

Continuaron comiendo su almuerzo platicando de cosas banales y algunos chismes de oficina, sin percatarse de que un par de ojos castaños las observaban a lo lejos.

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Con el transcurso de los días, Sakura comenzó a trabajar en los dos proyectos al mismo tiempo, por lo que pasaba cada vez más tiempo en la oficina. Le estaba gustando mucho la forma de trabajar de Yoshiyuki Terada. El hombre era un líder nato y conseguía que todos dieran lo mejor de sí.

Estaba concentrada en su diseño, cuando Tomoyo le llamó para avisarle que ya era hora del almuerzo. Se habían acostumbrado a comer en el edificio, pero siempre era su amiga la que le llamaba, ya que Sakura perdía completamente la noción del tiempo. Guardó los cambios en su computadora y salió a llamar elevador.

Cuando estaba a punto de entrar, el teléfono de recepción empezó a sonar. Rika Sasaki no se encontraba en su lugar. – Que raro – tomó el teléfono al cuarto timbrazo y contestó.

- Corporación Nacional de Construcción de China buen día…

No había nadie en la línea. - Probablemente colgaron… con lo lenta que fui al responder…

Una voz interrumpió sus pensamientos - ¿Eres nueva aquí?

Una chica desconocida la miraba fijamente. Era un poco más alta que ella, con un largo cabello lacio cayendo por su espalda. Tenía en su rostro una sonrisa resplandeciente y lo que parecía una vianda, en las manos.

- Hola – respondió amigable – relativamente nueva. Tengo un par de semanas de haber comenzado. ¿Trabajas aquí?, no te había visto antes.

- No, solo soy una visita recurrente. Hoy vine por mi novio para ir a comer - Sakura notó en su pecho el gafete que decía "visitante".

- Que lindo gesto, no debe tardar, ya comenzó la hora de la comida.

- Eso espero, aunque es una sorpresa, aún no sabe que vine.

- Seguramente estará feliz de verte. Tengo que irme, fue un gusto conocerte, mi nombre es Sa…

- ¡Kinomoto! – Rika Sasaki venía literalmente corriendo con cara de espanto.

-¿Qué sucede Sasaki?

- El señor Terada quiere verte. Hay problemas con el cliente del centro comunitario. Quiere hablar contigo de inmediato.

- Lo siento, tengo que irme – le dijo a la visitante, mientras era prácticamente arrastrada a la oficina del director general.

Cuando llegaron al lugar, Shaoran ya se encontraba sentado frente al escritorio. Lucía incómodo, como siempre que estaba en su presencia. Entró la oficina, y sintió a la asistente cerrar la puerta tras ella mientras se ubicaba junto a su jefe. Li ignoraba a todos y sólo se miraba las manos. Eso se había vuelto un hábito. Cada vez que ambos se encontraban en la misma habitación; si no huía de inmediato, la ignoraba olímpicamente. Sakura se preguntó por cuánto tiempo más pretendía mantener esa actuación. No podía fingir que no la conocía por siempre ¿o sí?

Se sentó en la silla junto a Li, y lo sintió removerse. Tenía la misma expresión desconcertada que ella. Al parecer tampoco sabía a qué se debía todo el alboroto.

- Gracias por venir Kinomoto.

- ¿Qué sucede señor?

- Tenemos problemas. El cliente ha cancelado el proyecto.

-¿Cómo? Pero ¿por qué?

- La señorita Yao me llamó hace un momento diciéndome que ya no era posible que construyeran el centro comunitario y me colgó sin darme ninguna otra explicación. Así que tendremos que ir a hablar con ella.

- ¿Hablar con ella? O sea… ¿convencerle de no cancelar?– Sakura se veía confundida.

- Debería saber Kinomoto, que algo que me caracteriza es que no me gusta perder clientes. Aún si son clientes pequeños. El mismo Li te lo puede confirmar.

Sakura volteó a ver a Shaoran esperando alguna confirmación encontrándose con la misma cara de indiferencia de siempre.

- Así que se van los dos a Shanghái.

- ¿Qué? – dijo Shaoran hablando por primera vez.

- Lo que escuchaste Li. Los quiero a los dos montados en un tren lo antes posible. Sasaki ya reservó los boletos, por lo que deberán estar hablando con el cliente a más tardar mañana en la mañana.

- Pero yo no tengo nada que hacer ahí… ni siquiera es mi proyecto.

- Todos mis proyectos, son tus proyectos Li.

- Señor, estoy trabajando en el edificio de oficinas…

- Kinomoto también. Además espero que tarden solamente un día. En tren estarán allá por la mañana, y tienen todo el día para localizar al cliente y resolver esto.

- En tren, pe… pero ¿por qué no en avión?

- No hay vuelos próximos hasta dentro de dos días. Y los quiero en Shanghái ya. El tren sale hoy a las 10 pm, así que estarán llegando a las 6 a.m., hora perfecta para que desayunen, busquen al cliente y averigüen que demonios está pasando. No los quiero de vuelta sin una respuesta positiva.

- Pero… relaciones públicas es quién se encarga de estas cosas, nosotros no tenemos que…

- Relaciones públicas no sirve para esto. Lo sabes y no es la primera vez que te envío a hacer algo así, no entiendo cuál es tu problema.

Shaoran calló. El problema era obvio. No quería montarse en un tren con Sakura durante tantas horas. No dijo una palabra más, para no evidenciarse frente a su jefe.

- Excelente – dijo Terada ante el silencio de Li - por ahora se pueden retirar a preparar cualquier equipaje que puedan necesitar. Sasaki se encargará de proporcionarles los boletos, viáticos y todo lo demás.

Salió de la oficina resignado. Al parecer su jefe estaba empeñado en hacerlo sufrir. Se preguntó cómo demonios iba a sobrevivir un viaje con ella. Un viaje en tren que duraría 8 horas, para luego pasar todo el día juntos y volver a encerrarse en un tren 8 horas más de regreso.

- Estupendo… - entró a su oficina y cerró un sonoro portazo.

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Aclaraciones

(1) Un restirador es una mesa alta de superficie amplia y generalmente inclinada, que usan los dibujantes y arquitectos para fijar los pliegos de papel.

(2) Un Render es una imagen en tercera dimensión de algún diseño. En este caso, es una imagen del edificio que Sakura está diseñando.

(3) Un proyecto arquitectónico, por lo general tarda algunos meses en diseñarse y años en construirse, especialmente si es de gran magnitud, aunque hay sus excepciones. Los que saben del tema no me dejarán mentir. Como esta historia es ficción, decidí reducir los tiempos entre proyectos (bastante), para que la historia central tomara sentido, de lo contrario todo avanzaría muuuuy lentamente. Además se supone que Sakura es una experta y sabe lo que hace, por lo que para ella es muy fácil hacer todo rápidamente xD

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Notas del autor:

¡Qué tal!

Estoy muy feliz por sus comentarios tan positivos. Me dan mucho ánimo para continuar. Me alegra mucho que les esté agradando la historia. Sé que en ocasiones se torna un poco pesada por toda la información de arquitectura, pero intento explicar todo lo más simple posible. Si de pronto se vuelve demasiado, me gustaría que me lo hicieran saber. Y es que no me gusta dejar cabos sueltos.

Como algunos han notado, la historia no es tan convencional. Quise pintar un par de protagonistas un poco más reales, volubles, con sentimientos y errores. Sakura no es perfecta y quiero que se note. Y Shaoran no es un magnate millonario dueño de media ciudad peluche (los mexicanos entenderán mi referencia xD)

Les presento el tercer capítulo con todo mi cariño. Estoy abierta a críticas constructivas, especialmente de aquellos que ya tienen experiencia en este medio.

Besos xoxo