Sus miradas se intercambiaban intencionalmente sin vergüenza, el abanico de párpados solo cortaba el contacto por imperceptibles segundos como desafiándose a quien sostenía la mirada más tiempo. Congelados en el momento ese día de pronto sus vidas cambiaron sin saberlo, el punto de no retorno, ella perdió su conexión con todo para sólo conectar con él, mientras él por primera vez en años, volvió a sentir que conectaba con algo
L: ¿porqué parece no sentirse incómoda mientras la miro?
M: ¿en qué piensas mientras me ves? ¿Te gusto o me detestas? ¿Eres tan difícil de leer?
Mikasa apretó sus labios haciéndolos florecer en rubor, hizo por un momento desviar la mirada de Levi a ellos, entonces ella miró los de él
L: siento que el pecho me va a explotar...
M:... Mientras más lo miro
Él también los apretó quizás repitiendo lo que ella hacía sin notarlo, entonces Mikasa ahora miró los de Levi por un instante y volviendo a sus ojos nuevamente le sonrió, suave, sin separar los labios.
M: vamos, respóndeme
L: ¿ella...ella me está sonriendo a mí?
Levi abrió levemente los ojos sorprendido, no supo si devolver la sonrisa, hacía muchos años que no se sentía así ante una mujer, ese cotidiano gesto en su simpleza parecía devolverle la música a sus oídos, como la batería que solía tocar, pero sólo eran sus propios latidos frenéticos.
M: ya veo, tú no eres ese tipo de hombre...
Los hombres a los que ella les solía sonreír se le lanzaban como un perro a un pedazo de carne, no tenían reparo en venir a tomar lo que podían de ella, él parecía ser diferente, podía ver la genuina confusión en su rostro y aún así quería conocerlo, le volvió a sonreír pero esta vez ampliamente, sus ojos incluso se hicieron pequeños y no los despegó de él, llevó unos traviesos dedos para acariciar su sonrisa.
L: ¡realmente me está sonriendo a mi!
Levi nunca fue un hombre casanova, nunca prestó atención a las conquistas y menos era necesidad para él, siempre le incomodó relacionarse con los demás pues su introversión en conjunto con la fascinación de pequeños placeres pocos comunes siempre lo hacían ganarse las miradas excéntricas de las personas, por eso aprendió como encajar al deformarse para entrar en el molde que esperaban de él, y era aún peor cuando se trataba de mujeres. Ella parecía haber destrozado ese molde y crear el propio, tenía el ímpetu que él perdió años atrás, sus ojos evolucionaron de una expresión de sorprendido a impaciente, levantó las cejas sugerente al mismo tiempo que también le sonrió con sutileza, no quería ser atrevido y tampoco descortés. El rostro de Mikasa cedió a una expresión desconcertada por un segundo, para luego volver al ángulo en que sonreía con gusto, su mano salió de su boca y fue a cobijar su hombro descubierto, entonces Levi siguió el movimiento frunciendo ligeramente el entrecejo, ella se detuvo.
M: su sonrisa es aún más llamativa que su seriedad, ¿acaso no quiere que cubra mi hombro? Háblame hombre, habla con tus ojos, dime qué quieres, quien eres...
Ella se detuvo y descubrió entonces el otro hombro sólo deslizando la prenda con una suave rotación de su articulación, la comunicación de sus ojos no se quebraba, la expresión de Levi se volvió algo sombría, en sus ojos se asomó un matiz oscuro, como un animal que ve algo de comer después de mucho tiempo en hambruna, y su sonrisa se lateralizó incluso sin notarlo él si mismo.
L: ¿qué es esto que me quema por dentro? Ella no sólo me está mirando, descubrió su hombro para mí, ¿quien es esta mocosa que con sólo verme me hace perder el control?
Mikasa buscaba esa respuesta, quizás más exacerbadas como a las que estaba acostumbrada, pero ese hombre no era fácil de sorprender, ella ahora arrastró densamente sus grisáceos ojos por el cuello de Levi, sugerente, él supo qué hacer, entendió el juego, sus manos grandes rascaron parte de su nuca donde su cabello rapado terminaba, bajó por el cuello girando la cabeza para mostrar las líneas que lo definían, la boca de Mikasa se abrió un par de milímetros como si sus labios fueran esos dedos, sus ojos brillantes de ansias parecían casi ir acompañados de una boca hecha agua, eran casi tan encantador como el rubor tenue de sus mejillas. Ambos sentían que conocían esos cuerpos en sus sueños, los retrataban constantemente pero la maravilla de verlos frente a frente los tenía sumergidos en una burbuja en que sólo ellos podían respirar
L: esa expresión... Realmente le gusto, a una mujer como ella...
El hombre sentado junto a Levi se puso de pie para bajarse en la siguiente parada, ambos se miraron con una mezcla entre miedo y emoción, Mikasa desarmó la comodidad de su postura para ponerse de pie mientras un desconcertado Levi la seguía en todo momento con sus ojos suplicantes
L: ven, háblame, solo quiero sentir tu aroma, sentir el calor que irradia tu piel.
Ella se sentó a su lado sin titubeos, dejaron de verse, debían tomarse un momento para calmar su respiración agitada, para desacelerar sus enloquecidos corazones que les hacía eco en la cabeza, ella se sentó cruzando sus piernas, su pie derecho rozaba la pantorrilla derecha de Levi, sintieron como su piel bajo la ropa respondía, él separó un poco sus piernas acercándose para hacerle saber a ella que sentía su tacto y que no le molestaba, cuando ella se sentó se elevó una deliciosa mezcla de aromas, de la goma de uva que ella mascaba, la crema con olor a jazmines que emanaba tibia de sus piernas descubiertas, y su perfume dulce como a ciruelas y almendras, era encantadora, hipnotizante, sin embargo el olor a jazmines por alguna razón a él le pareció familiar.
Al sentarse Mikasa inclinó la cabeza ligeramente hacia él, el aroma a aromatizador de oficina era débil ante su perfume intenso, como a madera y cítricos, un suave olor a té se mezclaba con un aroma húmedo pero dulce en su cuello, sutil, como sudor, su piel tibia despedía un calor acogedor casi como si él tuviera fiebre, encantador, y aún así al parecer, conocido para ella. Mikasa sin prisa como quien se enfrenta a un gato a punto de atacar, hizo movimientos lentos para no asustarlo, sacó su cuaderno de dibujos y se lo acercó abierto para que pidiera verlo sin decir nada, no podía creerlo, ¿acaso era una broma imposible?. Ella tenía un cuaderno lleno de él sin conocerse, como él tenía dibujos de ella, quedó atónito viendo esos bocetos mientras ella aguardaba en silencio por su respuesta, las manos le temblaban y sentía los dedos fríos, ¿cómo era posible que sintiera más emociones en esos minutos que en los últimos años?. La miró con sus ojos rebosantes de anhelo y con menos destreza que ella abrió su maletín, entre papeles del trabajo había una pequeña libreta, es la que usaba en la calle para captar ideas que surgían en el momento, buscó una página y se la mostró, la expresión victoriosa de Mikasa se diluyó en un matiz de colosal sorpresa, ese bosquejo de ella que ese hombre recreaba en muchas de esas hojas, ¿acaso se conocían? ¿Dónde se habían encontrado antes?, ella sabría si alguna vez se hubiera topado con un hombre como él, pensaba Mikasa recordando tanto hombre nefasto que había desfilado por su vida. Una mujer como esa no pasaría desapercibida para él, pensó Levi. El juego de miradas terminó, ambos perdieron el destino ganó .
L: ¿quién es esta mocosa?
M: ¡eres tú! Finalmente después de tanto dibujarte logre hacerte real
Fue cuando sin intención detrás, un dedo de Levi logra hacer contacto con el dedo de Mikasa mientras sostenían esa pequeña libreta, aún no intercambiaban palabras pero ese pequeño contacto bastó para que el ciclo de las almas despertará en ellos, al tocarse una electricidad los recorrió de inicio a fin del cuerpo, miles de recuerdos que estaban esperando el estímulo correcto para salir, sus almas se abrieron para llenar ese vacío en ellos con el valor de las vidas pasadas, vidas en las que Levi y Mikasa fueron muchas cosas, sumaron enormes logros y sobrepasaron grandes fracasos, pero en los cuales siempre estaban juntos, esos recuerdos inundaron sus mentes, se habían amado tantas vidas y de tantas formas para sólo volver a encontrarse una y otra vez, ese era el origen del vacío que sentían, eso era lo que les hacía falta, eran uno cuando estaban juntos, se buscaban sin saberlo, visitándose en sueños, enamorados antes de conocerse
L: Mikasa...
Levi tomó su rostro en ambas manos mientras la miraba sublime lleno de la emoción que lo traía a la vida, sentía de nuevo y con una fuerza que pensó iba a hacerlo explotar en deseo, en anhelo, la vida corriendo por sus venas lo hicieron vibrar ante la desconocida que era el amor de su vida en esta, en las pasadas y en las próximas.
M: ¿Levi?...
Mikasa puso sus manos sobre las de él para ver en sus ojos las imágenes de su historia juntos, tantos primeros besos, tantas noches, tantos abrazos, por eso sólo sus manos podrían cubrir ese agujero en ella, pues sí era su salvador, era lo que sentía que perdió, el deseo que jamás pidió, tenía frente a ella al alma que acompañaría a la suya, fueron todo y ahora incluso nada, pero siempre se vuelve a donde se pertenece, por eso ellos siempre volverían a ser presa de ese amor feroz que los abrasaría hasta la próxima vida. Se detuvo el bus y se iba a abrir la puerta en la parada, Mikasa se puso rápidamente de pie y sosteniendo a Levi con una mano firme sobre su muñeca y lo hizo seguirla para bajarse del bus, una vez abajo, de un certero movimiento ella voltea y rodea su cuello con los brazos.
M: ¡¿Por qué tardaste tanto en encontrarme maldita sea?!
L: no importa ya, aquí estamos
Levi se arremetió con fascinación a los labios del amor de su vida que también era una completa desconocida, sintiendo un dulce sabor que ya habían sentido alguna vez, notaron que sus bocas no se sintieron ajenas, qué incluso eran capaces de fluir con sus labios y lenguas así como sus cuerpos respondieron y eliminaron la distancia entre sus pieles al momento en que sus labios se tocaron, sus cuerpos reaccionaron casi sincronizados en un beso de amantes que no se han visto después de una larga separación, febriles de entrega y satisfacción, estaban al fin completos, olvidaron el vacío, el luto, la perdida, el dolor, al fin habitaban sus cuerpos con autoridad.
M: ¿y qué haremos ahora?
L: lo de siempre, terminar este ciclo juntos...
M: pero... En esta vida soy un caos
L: lo has sido siempre mocosa
M: y qué, ¿sólo no regresaremos?
L: ¿a qué te refieres? Ya lo hicimos, no hay vuelta atrás
M: ¿sólo vamos a dejarlo todo?
L: no tengo nada, tú eres todo, no seguiré otro día sin ti.
