Capítulo 5
ANTES
Habían pasado un par de meses desde que Shaoran finalmente había conseguido que Sakura aceptara ser su novia. La relación progresaba lentamente, pero se sentía muy feliz de descubrir las reacciones que provocaba en ella. Le fascinaba verla sonreírle tímidamente cada vez que él le daba un cumplido. Como se sonrojaba cuando la tomaba de la mano. Y qué decir de las ocasiones en que se había animado a abrazarla.
Sin embargo, eso era todo. No habían dado ni un paso más allá. Más de una ocasión se había quedado mirándola fijamente deseando besarla, pero siempre se acobardaba a último momento.
Estaban caminando lentamente por las calles de Tomoeda. Habían tenido una espontánea cita en el parque de diversiones y ahora se dirigían tomados de la mano rumbo a la casa de Sakura. La chica tenía una paleta de caramelo de cereza en la boca, mientras recordaba con diversión su paseo por la montaña rusa.
— Me divertí muchísimo hoy Shaoran. Muchas gracias por todo – le dijo con una enorme sonrisa cuando finalmente llegaron a su destino. Desde afuera podía ver que la luz de la sala estaba encendida, lo que significaba que sus padres se encontraban en casa.
Se despidió de él con un ademán, pero antes de que pudiera dar media vuelta, él la tomó de la mano y dio un paso hacia ella. Sakura sintió un estremecimiento recorrer todo su cuerpo cuando sintió el contacto de su mano en su rostro.
Shaoran se acercó aún más bajando la mirada hacia sus labios. La paleta de caramelo les había dado un tentador color rojo. Cortó la distancia entre ambos mientras inclinaba la cabeza en su dirección. Saboreó el delicioso sabor de la cereza en su boca. Ella correspondía el beso ahogada en un mar de sensaciones cuando una sonrisa se formó en sus labios.
— Pensé que nunca lo harías…
Un hermoso sonrojo adornaba sus mejillas. Él la miró con intensidad y correspondió a su sonrisa, besándola nuevamente.
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AHORA
Sakura estaba de pie mirando la escena conmocionada. No sabía si irse o quedarse, si decir algo o callar. Se sentía como una intrusa observando un momento muy íntimo que no le correspondía ver. Estuvo a punto de huir cuando una voz femenina la detuvo.
—Oh, pero si tú eres Kinomoto.
Observó a la chica y se sorprendió de reconocer su rostro.
…"¿Eres nueva aquí?... Solo soy una visita recurrente. Hoy vine por mi novio para ir a comer… Es una sorpresa, aún no sabe que vine."
Claro... La había visto en la oficina un par de días atrás, esperando a su "novio". Empezó a sentirse muuuy tonta. Torpe, torpe Sakura… En ningún momento se le ocurrió averiguar si él tenía pareja. Nunca le pasó por la cabeza preguntarle. Sólo asumió estúpidamente que seguía soltero. Y claro, como Shaoran apenas y le dirigía la palabra, jamás mencionó ese pequeño detalle…
— ¿Viajaron juntos? – Nuevamente la voz femenina la sacó de sus cavilaciones.
— Eh sí – Le dijo Sakura incómoda – Tengo que irme, ya es muy tarde. Un gusto conocerte… eh…
— Wang. Akame Wang
— Claro. Nos vemos luego.
— ¡Espera! – La detuvo – ¿Hacia dónde te diriges? Podemos llevarte.
— Eh... yo no creo que….
—Akame, déjala – intervino Li por primera vez.
— Por supuesto que no. Son casi las 4 de la madrugada. Las calles están solitarias y son peligrosas. La llevaremos.
— Estaré bien, no te preocupes. Tomaré un taxi aquí afuera…
— Te llevaremos – dijo tajantemente dando fin a la discusión.
Empezó a caminar jalando a Shaoran de la mano ignorando las protestas de los dos castaños. Sakura los siguió resignada. Pronto se encontró sentada en la parte trasera de un audi A5 color negro.
— Y ¿dónde vives? – la chica empezó a sacarle plática.
— En el Distrito 5.
— Oh, es perfecto, nos queda de camino.
— Ustedes… ¿viven juntos? – preguntó con curiosidad.
— Más o menos. Bueno no, pero a veces estamos uno en el lugar del otro.
— Comprendo…
Sakura pasó el resto del recorrido en silencio observando a la pareja interactuar. Shaoran trataba de mantener sus palabras al mínimo, pero respondía amablemente y sonreía de vez en cuando. Aunque aún se mostraba algo tenso por su presencia, la incomodidad de siempre había pasado a segundo plano. Por primera vez lo vio actuando naturalmente, como él era en realidad.
Empezó a sentir tristeza por sí misma. Venir a China ahora no le parecía tan buena idea. No había pensado regresar para recuperarlo a él, solo quería aclarar el pasado, desaparecer rencores, poner las cosas en paz. Y ahora, no le veía el caso. Se hundió en el asiento queriendo desaparecer. Solo les dirigió la palabra para darles la dirección que debían seguir hasta su departamento.
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La situación le pareció de lo más retorcida. Estaba en su coche, sentado junto a su novia, dándole un aventón a su ex. – Absurdo…
Por el espejo retrovisor podía ver a una Sakura bastante desconcertada. Le dio un poco de gracia. Pensó que al fin estaba recibiendo una pequeña dosis de justicia divina. Él se sentía incómodo en su presencia todo el tiempo. Le pareció justo ver cómo se invertían los papeles.
Cuando llegaron al Distrito 5, bajó a abrir la puerta del coche. Pero antes de que pudiera hacerlo, la chica bajó apresurada.
— Gracias a ambos por traerme. Gusto en conocerte Wang. Nos vemos en la oficina Li – Dijo con un ademán mientras caminaba rápidamente hacia su edificio.
...¿Ahora soy Li?... interesante.
Regresó al coche y arrancó nuevamente el auto.
— Parece que tenía bastante prisa
— Sí.
— Tienes una compañera muy linda Xiao Lang, empiezo a preocuparme. – Le comentó Akame con picardía – No sabía que las secretarias también viajaban para visitar a los clientes.
— No es secretaria, es arquitecto – le dijo Li corrigiendo su error.
Akame recordaba que cuando se conocieron, Kinomoto estaba en el escritorio de Rika Sasaki, respondiendo el teléfono – ¿De verdad? Que impresionante… no es común ver mujeres ejerciendo esa profesión. No debe ser fácil.
— No lo es. – Shaoran cambió el tema – ¿Vamos a mi casa o a la tuya?
— ¿Mañana vas a trabajar?
— Tengo que estar en la oficina al medio día para reportarme con Terada
— Entonces sí. Nos queda más cerca y necesitas descansar. Te vez agotado.
No era agotamiento físico lo que tenía Li. Era su estado mental el que estaba destrozado. Cuando llegaron al departamento, éste tomó una ducha corta y se dispuso a dormir junto a su novia. Desafortunadamente, las cosas no salieron cómo él hubiera deseado.
Logró conciliar el sueño, pero el descanso no llegó a él. Empezó a tener un sueño. Uno que lo había acechado desde hacía meses, cuando ella había vuelto a su vida.
Estaba con Sakura de pie bajo un árbol de cerezo. La abrazaba por la espalda y veían los pétalos caer lentamente desde el cielo. De pronto un hombre aparecía frente a ellos. Un hombre sin rostro que arrancaba a Sakura de entre sus brazos. Ella se iba con él sin decirle una palabra, sólo volteaba a verlo con burla mientras se alejaba. Empezó a gritar llamándole por su nombre ¡Sakura! ¡Sakura!, sin obtener respuesta alguna. Corría con todas sus fuerzas pero por más que se esforzaba, no podía alcanzarla.
Despertó de golpe con la respiración agitada. La habitación estaba en penumbras y Akame se encontraba tumbada de espaldas a él, completamente dormida.
—Dios mío… – susurró en voz alta sin querer.
Tomaba grandes bocanadas de aire para tratar de calmarse. Pasó sus manos por su cara y su cabello con desesperación. Se puso de pie y se dirigió al baño a mojarse la cara con agua fría. Vio en el espejo el reflejo de sus ojos atormentados. Tenía que parar de pensar en esa mujer. Lo estaba consumiendo poco a poco. Tenía que alejarse de ella de una vez.
Volvió a la cama y se esforzó nuevamente por descansar. Algunos minutos después, por fin lo consiguió. Durmió tranquilo finalmente, sin saber que su novia estaba despierta y se mantenía en silencio deliberadamente. Sin saber que no era la primera vez que escuchaba ese nombre salir de sus labios en sueños. Sakura…
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Cuando los dos castaños llegaron a la oficina del corporativo, Terada los mando llamar inmediatamente.
— Y bien… cuéntenme todo, ¿cómo les fue?
— Pues… logramos recuperar el contrato – respondió Li brevemente.
— Excelente, me gusta recibir buenas noticias – empezó a teclear algunas cosas en su computadora – ¿por qué lo habían cancelado?
—Tenían problemas con el dinero. Sin embargo Kinomoto les…
— Me tomé la libertad – le interrumpió Sakura – de prometer que bajaría los costos de construcción. Cambiaremos algunos materiales por otros más económicos. Además… prometí que no les cobraría nada por mis servicios y tengo la intención de conseguir que otros compañeros de la empresa hagan lo mismo. Espero que no le moleste señor.
—No me molesta Kinomoto siempre y cuando sus compañeros accedan de buena fe. Pero con esos ajustes que usted hará ¿será suficiente? ¿Les alcanza para pagar el resto? no quiero arriesgarme a empezar todo y que al final nos queden a deber.
— No se preocupe, será suficiente. Acordamos con la señorita Yao que el pago se vería reflejado a más tardar el próximo lunes – Li volteó a ver a Sakura, preguntándole con la mirada a qué se debía la mentira. Sin embargo no dijo una palabra para desmentirla delante de su jefe.
— Perfecto. Siendo así, lo quiero a ambos trabajando en el diseño a la brevedad, quiero los planos oficiales lo antes posible. Les agradezco el viaje y su esfuerzo por recuperar el proyecto, pueden retirarse.
Cuando salieron de la oficina, la chica se adelantó algunos pasos, pero Shaoran la jalo del brazo, deteniendo su caminar – Creo que te faltó mencionar algunos detalles a Terada Sakura, ¿por qué mentiste?
Sakura de zafó de su agarre – El benefactor que va a hacer la donación desea mantener el anonimato. Y no sé por qué el alboroto, a fin de cuentas el dinero llegará a la cuenta de la empresa. Da igual quien lo proporcione.
— No me gustan las mentiras.
— No tienes que mentir. Sólo no desmientas lo que ya he dicho. Por favor.
Shaoran no le dijo nada más y la observó entrar a su oficina. Había algo muy extraño en todo el asunto, pero él sabía dónde podía obtener información. Tomó el teléfono y marcó el número que lo comunicaría con el área de finanzas de la empresa.
— Finanzas
— ¿Akiyama? Habla Li
— ¡Que tal mi querido Xiao, que gusto que me llames! Hace mucho tiempo que no me visitas, me tienes tan abandonada, he estado tan triste…
Shaoran cerró los ojos con pesar. Ling Akiyama era la encargada de administrar la economía del corporativo. Ella recibía los pagos y elaboraba las facturas de los diferentes clientes de la empresa. Sin embargo, era una solterona de 39 años que estaba enamoradísima de él desde el primer día que lo vio poner un pie en la empresa. Aunque la mujer era bastante guapa, el exceso de maquillaje, la ropa ajustada y su voz aguda y falsa lo empalagaban demasiado, por lo que Li limitaba el contacto con ella al mínimo. Ahora, se veía en la necesidad de aprovechar esa fijación que mostraba la mujer hacia él.
—Que tal Akiyama…
— L-I-N-G te he dicho un millón de veces que me llames por mi nombre querido.
— Sí, claro Ling. Te llamo porque necesito que me ayudes con algo.
— ¿Un favor?
Shaoran suspiró – Si, un favor…
— Tú dirás querido, ¿qué puedo hacer por ti?
— ¿Estas al tanto del proyecto del centro comunitario que estamos diseñando?
— ¿El del gobierno federal? Sí, estoy enterada.
— Quiero que me digas… quiero que me informes el momento exacto en que el cliente efectúe el pago.
— Que yo sepa, esa información no le corresponde al área de ingeniería…
— Lo sé, por eso necesito tu ayuda. Sé que yo no tengo por qué saber esos datos pero… esperaba que tú pudieras hacer algo por mí.
—Y supongo que pretendes que Terada no se entere de esto verdad.
Shaoran maldijo. Esa mujer era demasiado astuta, no se le iba una. – Así es…
— Mmm tal vez lo considere, aunque es bastante riesgoso lo que me pides hacer, ¿qué me darás a cambio?
— ¿Qué?
— Vamos, ¿no esperarás que te suelte todo así nada más verdad? Podría incluso perder mi empleo…
Chantaje, chantaje, chantaje. Tenía que aceptar si deseaba averiguar algo de la actitud sospechosa de Sakura – ¿Qué quieres?
— Una cena.
— Akiyama, sabes que tengo novia…
— Msshh ya lo sé, será una cena de amigos nada más. Sólo quiero pasar un rato ameno contigo querido. Y no tiene que ser un secreto, puedes contarle a tu amada Akame. Solo dile que es una cena de negocios con tu querida amiga Ling Ling
Shaoran lo pensó. Lo que le pedía la mujer no era tan descabellado. – Está bien. Tenemos un trato. Cuando tengas la información, llámame.
La mujer soltó un grito en el teléfono que casi lo deja sordo – Ya estoy deseando que ese cliente pague.
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Algunos días después, Shaoran recibió la llamada que estaba esperando.
—Habla Li.
—Xiao querido, tengo lo que me pediste. Pero tendrás que bajar. Sabes que es información delicada y no puedo soltarla así nada más.
— Voy para allá.
Shaoran salió de su oficina ansioso, subió al elevador y presionó el botón que lo llevaría al piso 25 del edificio en donde se encontraba el área de finanzas. Cuando llegó, encontró a Ling Akiyama en la puerta de su oficina esperándolo, lo invitó a pasar y cerró la puerta tras él.
— Tendremos que ser rápidos, porqué tú no deberías estar aquí – empezó a teclear rápidamente un montón de números y códigos en su computadora – Dime, ¿qué quieres saber?
— ¿Ya se efectuó el pago total del proyecto?
— Si, pagaron en dos partes.
— ¿A nombre de quién está el depósito?
— Veamos. El primer pago viene de una institución gubernamental, doce millones de yuanes a nombre del gobierno local de Shanghái.
— Ese debe ser el pago de la señorita Yao – murmuró para sí mismo – ¿Y lo demás?
— Lo demás viene del extranjero. Un banco inglés, de Londres específicamente. Es una cuenta privada, no empresarial. Tiene un bloqueo, pero por supuesto que puedo retirarlo.
La mujer estuvo tecleando durante varios minutos, tratando de rastrear al propietario de la cuenta. Shaoran pudo verla actuar con seriedad por primera vez desde que la conocía. Fuera de su personalidad extravagante, al parecer era toda una profesional.
— ¡Ja, lo tengo!
— ¿De quién es?
— Primero dime – le dijo poniéndose cómoda en su silla, mirándolo con satisfacción – para qué quieres esta información.
— Vamos Akiyama… digo Ling. Te juro que no es nada malo, solo es informativo. Te prometo que no haré uso indebido.
La mujer la miró con sospecha, dudosa. Pero al final cedió – Bien, confiaré en ti. No tengo que decir que si alguien se entera de que te di esta información me despedirán ¿verdad? – Suspiró – Como dije, es una cuenta personal… viene en dólares… novecientos cincuenta mil, el nombre del titular es… Sakura Kinomoto Amamiya.
Shaoran abrió los ojos como platos – ¿Qué?
— Oye, ese el nombre completo de la arquitecto que trabaja contigo. La chica súper estrella.
Li rió ante el apodo que se había ganado Sakura por parte de sus compañeros – Sí, ¿cómo lo sabes?
— Porque yo pago su nómina querido. La nómina más cara después de la de Terada. Lo que no entiendo es… ¿por qué el pago viene de su cuenta personal?
Shaoran se hizo la misma pregunta, encontrando una sola respuesta. Sakura había donado el dinero. Ella misma era el misterioso benefactor anónimo. Con razón había resuelto todo tan rápido en Shanghái. No importaba en qué círculo social te movieras, no era fácil encontrar gente de que donara tanto dinero así como así.
Se puso de pie – Te agradezco por la información, como te dije, solo es informativo y ya tengo todo lo que necesito. Nadie sabrá que me has dicho esto.
— Y… ¿cuándo tendremos nuestra cita?
— No es una cita.
— Cena… cita, es lo mismo.
— No, no lo es, ¿mañana te parece bien?
— Genial, ¿tu chica ya lo sabe?
— Por supuesto – mintió. Tendría que explicarle a Akame de alguna manera…
Ling rodó los ojos – Bien, entonces nos vemos mañana querido – la mujer le lanzó una mirada gatuna, extasiada.
Salió del lugar pensativo. Ahora que sabía que Sakura había completado el costo del proyecto se preguntaba por qué quería mantenerlo en secreto. Lo que había hecho era un acto muy noble, aunque prohibido por la empresa.
Subió al ascensor, cuando escuchó el timbre de su celular
—Eriol…
—Que tal mi amigo, ¿estás ocupado?
—Ahora mismo no, ¿qué pasa?
—Nada, pero por lo visto si no te llamo, tú nunca lo harás. Me olvidas y me abandonas. No valoras mi valiosa amistad…
—Que dramático eres. Ya te pareces a Ling Akiyama.
Eriol soltó una carcajada – Tu más grande admiradora.
—Cállate…
—La verdad es que en la editorial van a hacer algunas remodelaciones al edificio y pensé que ustedes podrían hacerlo, ¿tienes tiempo de atenderme ahora?
—Sí, ¿vienes para acá?
—Llego en una media hora
—Bien.
Colgó. Cuando pasó por la oficina de Sakura, la vio a través del umbral de su puerta siempre abierta. Estaba inmersa en una llamada telefónica. Ahora que la había descubierto, quería cuestionarla sobre lo que había averiguado, pero se veía ocupada. Decidió esperar un par de minutos en su oficina antes de empezar el interrogatorio.
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Eriol entró al edificio de la constructora donde trabajaba Li. Llegó a recepción para registrarse y saludar a la recepcionista.
— Buenos días señorita Miyasaki, siempre es un placer verte – le dijo mientras anotaba su nombre en el libro de visitantes.
La chica se sonrojo y le dio una sonrisa rápidamente– Buenos días señor Hirawizawa, que gusto verlo de nuevo.
— Vamos, no tienes que hablarme de usted, eso es demasiado formal. Llamame Eriol. ¿Puedo llamarte Suyin?
— Por... por supuesto.
— ¿Sabes dónde está mi amigo Shaoran?
— El señor Li me comentó que lo esperaba en su oficina.
— Perfecto, muchas gracias, fue un deleite saludarte. Nos vemos luego Suyin…
La recepcionista lo miró embobada mientras se dirigía al elevador. Eriol presionó el botón y esperó un par de minutos a que éste bajara. Cuando las puertas se abrieron una única persona se encontraba en su interior. Una mujer… una visión. Estaba de pie sin moverse en el centro de la cabina. Lo miraba fijamente con esos lindos ojos amatistas. Tomoyo Daidouji.
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Cuando Sakura hubo terminado su llamada se sorprendió de ver a Shaoran Li en su oficina. Era la primera vez que lo veía entrar ahí. Por lo regular, lo veía en los pasillos, en la sala de juntas, en dónde Terada o en su propia oficina. Sabía bien que eso se debía a que él quería permanecer en su territorio. Terreno seguro. Y ahora de la nada estaba en su puerta con las manos en los bolsillos, mirándola como con autosuficiencia, como si supiera todos sus secretos.
La veía fijamente sin decirle una palabra, lo que a Sakura le pareció algo incómodo – ¿Te puedo ayudar en algo?
No le respondió la pregunta. En cambio entró a la oficina y se sentó confianzudamente en la silla en frente de su escritorio.
— Sé que tú pagaste por el centro comunitario – le soltó de pronto sin más.
— ¿Qué? Por supuesto que no, cómo se te ocurre – le respondió la chica con una risa nerviosa.
Li entrecerró los ojos analizando cada uno de sus movimientos – No sabía que hacías actos de beneficencia. Debo admitir que estoy muy impresionado. Aunque sí me sorprende que te sobre tanto dinero.
Ella no dijo nada, desvió la mirada, recogiendo algunos papeles y lápices que tenía desparramados por su escritorio.
Shaoran pensó que la castaña se delataba a sí misma con su actitud – No tiene caso negarlo Sakura. Estoy seguro de que así es. Lo que sé una muy buena fuente.
— Pues tu fuente no es tan confiable.
— ¿Por qué quieres mantenerlo en secreto?
— Shaoran…
— No eres buena mentirosa, no sigas más.
¿Qué no era buena mentirosa?... No tienes idea… – pensó Sakura – Bien. Si quieres pensar así, no te detengo. Aunque estés en un error.
Shaoran se puso de pie, y luego Sakura lo imitó – Le diré a Terada – se dio la media vuelta, pero Sakura lo detuvo del brazo antes de que pudiera salir.
— ¡Espera no!, no puedes hacer eso.
Shaoran saboreó la victoria – ¿Vas a seguir mintiéndome?
Sakura suspiró – Está bien, yo pague por él, ¿feliz? – se dio cuenta de que aún lo sujetaba del brazo y lo soltó inmediatamente.
— ¿Por qué? – le dijo de pie frente a ella mientras cruzaba los brazos.
— ¿Que por qué pague por él? – le dijo con una mueca – Bueno porque quiero en primer lugar. Y en segundo por qué puedo hacerlo, no creo que tenga que explicarte en qué me gasto mi dinero – se estaba molestando.
— Sakura… – le dijo con una baja advertencia – sabes que no me refiero a eso.
— Lo necesitaban Shaoran, lo viste con tus propios ojos. La situación de esa comunidad es muy precaria. Y si está en mis manos y en mis posibilidades ayudarles, lo haré con gusto.
— Eso puedo entenderlo perfectamente. Lo que no entiendo es por qué quieres ocultarlo.
— ¿Quieres que lo presuma a los cuatro vientos?
— No. Pero mantenerlo en secreto no es correcto. Si Terada se entera, se va a poner furioso. Va en contra de sus políticas empresariales, puede incluso cancelar la construcción. No le gusta que nos involucremos de forma personal con los clientes.
— Pues yo no le veo el problema, solo es dinero. Entrará a la empresa como cualquier otro pago.
— Yo lo comprendo, pero él no lo hará.
— ¿Vas a decirle?
Shaoran lo pensó. Si no decía la verdad y Sakura era descubierta, él podía fingir que no estaba enterado, su jefe le creería. Pero si lo decía, lo más probable era que Terada cancelara el proyecto – No lo sabrá por mí. Pero es muy difícil mantenerle algo oculto. Ese hombre controla todos y cada uno de los aspectos de su empresa, no se le escapa nada.
— Ya estoy trabajando en ello, no te preocupes. Si me descubre y cancela el proyecto enviaré a la señorita Yao con otra constructora. Ya contacté a un par de conocidos que tengo en la competencia. Aceptaron tomar algunas de mis ideas e incluso accedieron a tomar en cuenta los ajustes al presupuesto que haré.
Li la miró impresionado. Sakura movía sus hilos en el mundo de la construcción con mucha facilidad.
— ¿Puedo saber cómo lo supiste?
— Tengo mis fuentes – le respondió él a secas. Empezó a caminar nuevamente hacia la puerta – Supongo que… puedo ayudarte un poco.
— ¿A qué te refieres?
— Obviamente no soy el único que lo sabe. Alguien tuvo que decírmelo, y… me aseguraré de que esa persona no diga una palabra, así será menos probable que Terada se entere. Lo que has hecho es algo muy generoso Sakura. Solo quiero que lo sepas. – le dijo antes de salir de su oficina.
Sakura miró su espalda al salir, sorprendida por sus palabras.
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— Desearía tener mi cámara conmigo para poder tomar un cuadro de tu cara. Estás en shock.
Las palabras de la joven lo sacaron de su estado pasmado. Sonrió de oreja a oreja y la jaló para un abrazo.
— Tú eres la única que puede ponerme en ese estado, querida. Siéntete orgullosa – le dijo contra su cabello.
Tomoyo soltó una carcajada poniendo sus brazos alrededor de él – Es un verdadero placer comprobarlo.
Cuando se hubieron soltado, Eriol la tomó de las manos – No esperaba verte, pero me alegro. Mírate, te ves grandiosa, ¿cómo has estado?
— Bastante bien. Disfrutando del clima cálido de Hong Kong después de tantos años de la eterna lluvia de Londres.
— No me llamaste cuando llegaste a China. Debería estar ofendido – le dijo el inglés fingiendo seriedad. Aunque la verdad es que estaba muy feliz de volver a verla.
— Lo sé, lo siento. Pero he tenido muchísimo trabajo, Sakura es una dictadora. Ha tenido que llegar a poner orden a la velocidad de la luz. Además, no sabía en qué andabas, no quise ser inoportuna.
— Jamás. Sabes que siempre tengo tiempo para ti.
— Y ¿qué haces aquí?
— Vine a ver a Shaoran. ¿Vas de salida?
—Sí, voy a ver a un proveedor, ¿crees que podamos hablar en otro momento? Para ponernos al día.
— Por supuesto. Que te parece si paso por ti por la tarde y te invito a cenar.
— Me encantaría.
— ¿A las seis estarás libre?
— A las seis está perfecto.
— Nos vemos por la tarde entonces. Me encantó verte Tomoyo – la abrazó nuevamente antes de subir al ascensor. Ella vio las puertas cerrarse y entonces dio un pequeño grito de emoción. Tenía casi tres años de no verlo. Le pareció que Eriol se veía tan atractivo como siempre. Ya estaba deseando que llegara la noche.
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Eriol llegó a la oficina de Shaoran. Estaban afinando los últimos detalles de la remodelación que requería el moreno en el edificio de la editorial en donde trabajaba.
— ¿Por qué traes esa cara? – le preguntó Li, notando a su amigo más pensativo de lo normal.
— ¿Cuál cara?
— Traes cara de idiota.
— Muy gracioso.
Li rió sonoramente – Tienes una expresión rara en el rostro. Como que algo te pasó.
—Me… me encontré a Tomoyo cuando venía subiendo para acá.
— ¿Ah sí? – claro… tenía que ser. Sólo esa mujer tenía el poder suficiente como para afectarlo – Yo sólo la he visto un par de veces en el comedor a la hora del almuerzo. Ahora que lo pienso, no hemos intercambiado ni una palabra desde que regresó. Y ¿qué te dijo?
— Quedamos para cenar hoy en la noche.
— Veo que no pierdes el tiempo – le respondió alzando las cejas con sorpresa.
El inglés no le contestó, sólo se quedó en silencio con esa enigmática sonrisa que lo caracterizaba. Li siempre se había preguntado cuáles fueron las verdaderas razones de su rompimiento con Daidouji. Sabía bien, que ella había elegido seguir a Sakura cuándo ésta se fue de Japón, pero él nunca pudo entender por qué Eriol no se había ido tras ella. Había algo en toda esa historia que él no sabía, pero Hiragizawa nunca quiso decir nada más.
— Entonces, ¿para cuándo crees que puedan empezar con los arreglos? – le preguntó el inglés volviendo al tema origina.
— Este tipo de trabajo específico no puedo hacerlo yo.
— ¿Por qué no?
— Soy ingeniero en estructuras. Tú necesitas un arquitecto y un diseñador de interiores.
— ¿Y quién aquí hace ese trabajo?
— Nuestras dos mejores amigas – le dijo con sarcasmo rodando los ojos.
— ¿Sakura y Tomoyo?
— Efectivamente. Te programaré una cita con Sakura para mañana.
— ¿No puede atenderme ahora?
— No lo creo. Estoy descubriendo que es una loca obsesa del trabajo. Está diseñando un montón de proyectos al mismo tiempo. Trabaja tanto que no le damos abasto en el departamento.
— Impresionante, quién lo diría de la pequeña Sakura. Y… ¿cómo van las cosas con ella?
— Igual. Aunque la semana pasada, conoció a Akame
El moreno abrió los ojos y sonrió – ¿De verdad? Me hubiera encantado ver su reacción, ¿cómo lo tomó?
— No dijo una palabra, pero su cara de sorpresa fue… épica. Le dimos un aventón hasta su casa. Pude ver que estaba muy desconcertada.
— Supongo que no se lo esperaba, ¿ya no ha tratado de hablarte?
— No en estos días. Al parecer el saber que no estoy soltero la espantó un poco. Está manteniendo un poco su distancia y me alegro mucho por ello.
— ¿No piensas ceder?
— Para nada. No quiero que nos relacionemos ni como amigos ni como conocidos. Solo trabajo.
— Respeto tu decisión y la entiendo, pero creo que deberías escuchar lo que tiene que decir
— No. Nada de lo que ella me diga me sirve para nada. Tal vez antes, durante todos esos años que me la pase extrañándola. Pero ahora no. Sakura regresó a mi vida en el momento en que yo dejé de necesitarla. Ya es muy tarde.
Eriol no dijo nada más. Deseaba que su amigo se diera una oportunidad, sólo para escucharla. Por su propio bien. Él sabía mejor que nadie que lo necesitaba. Aún guardaba mucho dolor en su corazón y la única forma de borrarlo era sabiendo la verdad. Durante mucho tiempo él mismo deseó decírselo, pero había hecho una promesa y no podía romperla. Ahora solo esperaba que el destino moviera sus hilos y solucionara todo el enredo que era la relación de esos dos.
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Dieron las 6 de la tarde y Tomoyo bajaba por el ascensor para su cena con Eriol Hirawizawa. Se había puesto un poco de maquillaje discreto y algo de lápiz labial. Cuando se abrieron las puertas, lo vio sentado en uno de los sillones de la sala de espera. Él se puso de pie al verla salir y de inmediato una sonrisa se formó en su rostro.
— ¿Tienes mucho esperando?
— Un par de minutos solamente – le dijo mirándola fijamente – estás muy linda Tomoyo
— Gracias caballero – le respondió con una inclinación de cabeza, mientras lo tomaba del brazo – ¿a dónde me llevarás?
— Hay un restaurante muy bueno a un par de cuadras de aquí. ¿Te importa si vamos caminando?
— Por supuesto que no, vamos.
Caminaron durante algunos minutos y rápidamente llegaron al lugar. Era un restaurante pequeño pero lucía acogedor. Cuando llegaron, la hostess del lugar saludó a Eriol con una sonrisa muy coqueta – Buenas tardes señor Hirawizawa que gusto verlo de nuevo.
— Buenas tardes señorita Fu.
— ¿Mesa para dos?
— Por favor.
La mujer los guió hasta un lugar junto a la ventana, les sirvió la carta y nuevamente miró a Eriol con descaro. Un minuto después una mesera se les acercó.
— Buenas tardes Eriol, que gusto verte de nuevo, ¿te sirvo lo mismo de siempre?
Tomoyo miro a la mesera muy sorprendida por la confianza con la que se dirigía a él. Era una joven de cabello rojo muy bonita. Llevaba uniforme blanco y negro, un poco ajustado.
— Eh… ¿qué quieres de beber querida? – le dijo a Daidouji con evidente incomodidad. Empezaba a pensar que había sido muy mala idea llevarla a ese lugar.
— Vino cauvernet sauvignón por favor – respondió ella con una pequeña sonrisa.
— ¿Y para ti? – le preguntó al hombre sin siquiera voltear a mirar a Tomoyo
— Lo mismo.
— En un momento.
La mesera se retiró y la amatista lo empezó a cuestionar – Hay algo entre la mesera y tú – le dijo no como pregunta, sino como afirmación.
— No hay nada.
— Pero lo hubo. – Eriol no supo si debía responder o no
— Y con la hostess también – Tomoyo continuó
— Eh…
— Y con la recepcionista del edificio dónde trabajo
— ¿Cómo…?
— ¡Por favor!, la mujer no paraba de mirarnos cuando salimos de ahí.
Eriol se quedó mudo ante la impresionante capacidad de Tomoyo. Había olvidado que la chica era muy, muy observadora. Definitivamente no se le escapaba nada. La había subestimado y ahora había quedado como un imbécil.
— ¿Te pareció buena idea traerme al lugar a dónde están tus ex novias? ¿Quisiste agregar otra más a la colección? Ahora ya somos tres. Aunque quien sabe cuántas más sean entre el resto del personal – le dijo ácidamente mientras miraba alrededor.
— No son mis ex novias. Ninguna. Salí una vez con la mesera y nada más. Y te traje aquí porque me gusta el lugar y la comida es excelente.
No dijeron nada más, pues la mujer en cuestión regresó con sus copas y les tomó la orden. Cuando les trajo sus alimentos, Tomoyo decidió llevar la fiesta en paz. A fin de cuentas, de verdad se encontraba feliz de verlo. Mantuvieron una conversación tranquila y amena. Fue sencillo de hacer, ya que ambos se conocían a la perfección. Hablaron de los viajes de la amatista y el trabajo que llevaba a cabo con Sakura. De la editorial en donde Eriol trabajaba. Por un momento olvidaron el pequeño episodio con la mesera. Pero solo por un momento…
— Y… ¿qué pasó contigo?, ¿cómo fue que te convertiste en esto?
— ¿De qué hablas?
— ¿Ahora eres un mujeriego que sale con cuanta mujer linda se le cruza en su camino? Me decepcionas.
Eriol rio por su declaración, negando levemente con su cabeza – Si lo dices de esa forma suena horrible. Pero las cosas no son así. Es cierto, salgo con… algunas mujeres, pero lo hago más que nada por compañía. No soy tan precoz como estás pensando.
— ¿Pretendes que crea que sales con ellas, pero no las llevas a tu cama?
— Es verdad. La última vez que tuve una relación con todo lo que implica, fue hace un par de años.
— Con Kaho Mitzuki.
El moreno levantó una ceja sorprendido – Veo que estás muy bien informada.
Tomoyo reveló una sonrisa perversa – Por supuesto mi amor. Sabes bien que te he mantenido vigilado todo este tiempo.
La relación que ellos tenían finalizó en cuanto ella se fue de Tomoeda, siguiendo a Sakura. Aunque las cosas terminaron de mutuo acuerdo, Eriol fue el más afectado. No pudo dejarla definitivamente y de vez en cuando viajaba a Inglaterra para encontrarse, pero todo eso acabó cuando él conoció a Kaho Mitzuki. La mujer logró atraparlo por algunos meses al grado de que él terminó con sus encuentros con Tomoyo. Sin embargo nunca formalizaron la relación.
— Y… ¿puedo saber por qué terminaron?
Eriol bajó la mirada – Nunca estuvimos realmente juntos. Solo nos encontrábamos ocasionalmente.
— ¿Al igual que lo hacías conmigo?
Esa frase le entró como punzada al corazón al inglés – No hay punto de comparación entre ella y tú Tomoyo y lo sabes bien.
Tomoyo lo miró y suspiró con nostalgia. Lo sabía. – Te he extrañado Eriol.
— Lo sé cariño – le dijo acariciando su mano sobre la mesa – ¿Quieres ordenar algo más?
— Preferiría irme.
Pidieron la cuenta y salieron del lugar. El auto de Eriol estaba a un par de cuadras, por lo que tuvieron que caminar de vuelta por algunos minutos. El trayecto fue bastante cómodo. Recordaron algunas anécdotas del pasado, riendo como si hubiese sido ayer que todo paso. Sus encuentros siempre eran así. Fáciles. Sus almas se reconocían de inmediato cada vez que se volvían a ver, y en vez de pelear, recuperaban el tiempo perdido. Cuando llegaron al edificio donde ella vivía, él le abrió la puerta del coche y la ayudó a bajar.
— Te acompaño – le indicó con una seña hacia su departamento.
Entraron al ascensor en silencio. Ninguno de los dos sabía muy bien cómo actuar. Podían sentir tensión en el ambiente y ninguno se atrevió a moverse ni a decir nada. Las puertas se abrieron y salieron tomados de la mano, sin soltarse.
— Es aquí – le dijo al llegar a su puerta – Te agradezco la cena, la pasé realmente bien. A pesar de esa situación extraña con todas tus mujeres.
Eiol rió roncamente y llevó su mano hasta sus labios, dejando un pequeño beso en sus nudillos – No hay mujeres para mi cariño – se acercó a ella poco a poco, atrapándola contra la pared – Siempre ha habido sólo una – la chica pudo ver la mirada profunda de sus ojos detrás de sus anteojos – Aun cuando ella no me quiere lo suficiente.
Tomoyo empezó a sentirse mareada por su cercanía – ¿Quieres entrar? – le dijo en un susurro muy cerca de su boca.
— ¿Qué te hace pensar que quiero estar entre tus piernas? – respondió mientras acariciaba su cuello con su nariz, reconociendo su delicioso olor.
— No lo sé. Estoy esperando tener un poco de suerte – dijo con un jadeo.
Bajó a su clavícula, dejando besos húmedos hasta llegar a la parte superior de su pecho – Definitivamente estás de suerte
Tomoyo hundió su mano entre sus cabellos y sintió su respiración agitarse. Como pudo, abrió la puerta y entraron sin soltarse. Estando dentro, él arremetió contra su boca en un beso profundo y sensual. No la había besado desde hacía años y realmente la extrañaba. Ella rodeó su cuello con sus brazos y sintió como sus manos se colaban bajo su camisa.
No llegaron a la cama. Se desplomaron en el sillón más grande y la ropa empezó a desaparecer. Eriol presionó su cuerpo contra el de ella, provocándole un gemido mientras acariciaba sus piernas y besaba sus pechos desnudos.
Hicieron el amor como muchas veces lo habían hecho antes y después de su partida. Se reconocieron aún después de años y se entregaron totalmente. No sabían si su relación podría retomarse, o sería simplemente sexo. Pero no les importó.
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Notas del autor
Hi :)
Aquí me tienen con un nuevo capítulo en donde pudimos dar un pequeño vistazo a la chica de Shaoran. Sé que muchos esperaban a Meiling Li, pero preferí meter un personaje nuevo. Siento que Meiling no va con la personalidad que quiero darle a Akame, además de que siempre la he visto sólo como su prima, me cuesta cambiarle el rol. Vienen muchas cosas para ese triángulo amoroso.
Y tuvimos un poco más de ExT. Espero que a los amantes de esa pareja les agrade la interacción. Entre ellos todo es un poco más sencillo, pues su pasado no es tormentoso y doloroso. Ya lo irán descubriendo.
Gracias por leer y comentar, me hacen una chica muy muy feliz.
Besos xoxo
