Capítulo 6

ANTES

Sakura sintió la frialdad de la pared en su espalda, sin embargo eso solo la hizo estremecer aún más. Shaoran la estaba besando profundamente mientras sus manos se colaban bajo su blusa, acariciando su piel. La tenía atrapada contra la puerta de su habitación. Una deliciosa sensación la recorrió cuando presionó su cuerpo contra el de ella. Sentía como las emociones arremolinaban en su pecho, tanto que pensó que en cualquier momento haría combustión espontánea.

Sus labios se movieron de su boca a su mentón, luego a su cuello y bajaron hasta su clavícula. Ella soltaba pequeños suspiros mientras enredaba una de sus manos en sus cabellos chocolate y con la otra lo abrazaba de la espalda. La atracción entre ambos había ido evolucionando a algo mucho más pasional. Los besos eran cada vez más intensos y sus caricias mucho más sugestivas. De un momento a otro y sin darse cuenta, se encontraban recostados en la cama.

¿Estás segura de esto? – le preguntó en un susurro bajo, pidiéndole autorización antes de avanzar aún más, con una mirada profunda. Ver a Sakura debajo de él, en su cama y con ese sonrojo en sus mejillas, le pareció la visión más sensual que había visto en su vida. Sin embargo, si ella se lo pedía, no daría un paso más.

Claro que estoy segura. Eres tú y siempre serás tú – le dijo acariciando su rostro.

El chico no pudo evitar sonreír dulcemente ante sus palabras. La amaba más que a nada en el mundo. Volvió a posar sus labios sobre los de ella mientras ambos se entregaban a la pasión por primera vez.

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AHORA

Akame Wang trabajaba en la editorial Akal desde hacía un par de años. Había empezado como una simple ayudante y gracias a su esfuerzo ahora era la asistente de uno de los editores de la empresa: Eriol Hiragizawa, quien también era el mejor amigo del amor de su vida. Gracias a él, que los había presentado, ahora estaban a punto de cumplir dos años de relación.

Estaba inmersa en su trabajo. Tenía que leer un manuscrito, evaluarlo y si le observaba algún potencial, pasarlo a manos de su jefe para que le diera el visto bueno. Sin embargo no podía concentrarse.

Había un hecho que la mantenía inquieta desde hacía algunas semanas. Su novio, su muy amado Xiao Lang Li estaba soñando con una mujer, una mujer que no era ella. Lo había escuchado ya en tres ocasiones y empezaba a preocuparse. La primera vez creyó haber escuchado mal, después de todo ella también estaba medio dormida, pero la segunda vez lo había escuchado claramente. Sakura. Y hace algunas noches, sucedió de nuevo. Claro que había sido lo suficientemente prudente de fingir que no lo había notado. No sabía cómo abordar el tema con él, pues siempre se había mostrado muy renuente a hablar de ello.

No estaba segura si debía preocuparse por la situación o debía dejarlo pasar. Sabía muy poco de la mujer en cuestión, pero recordaba perfectamente el día en que había escuchado ese nombre por primera vez…

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Estaba en el parque sentada sobre el césped con su novio, pues habían decidido salir de día de campo. Tenían más de seis meses de conocerse, pero sólo un par de semanas de haber comenzado una relación amorosa. Se sentía la mujer más dichosa del mundo.

Y tú, ¿cuántas relaciones has tenido antes de mí? Y me refiero a relaciones formales, no aquellas que terminan antes de realmente iniciar.

Ella había querido tener esa conversación desde hacía mucho tiempo. Su novio era muy discreto y nunca había querido soltar una palabra de su pasado, pero estaba decidida a sacarle hasta la última palabra.

Akame ¿es muy necesario hablar de esto?

¡Obviamente! Quiero conocer todos los aspectos de tu vida.

Shaoran trató de ser breve – He tenido algunas novias, pero solo una relación formal.

¿Ah sí? – Li vio la curiosidad instalarse en sus ojos.

Cuéntame más de esa relación formal – le dijo ella con un extraño entusiasmo

No creo que se buena idea…

¡Por favor Xiao Lang! Yo te conté a ti, ahora debes retribuir el gesto.

Mmm…

¡Vamos Xiao Lang!

—… ¿Qué quieres saber? – respondió él a duras penas.

Dime su nombre, cuánto tiempo duraron juntos, porque terminaron y esas cosas – comenzó

Akame…

¡Anda!

Suspiró resignado – Se llamaba Sakura, duramos juntos ocho años y terminamos porque ella me abandonó – respondió rápidamente.

Por un breve momento se quedó sin habla

¿Qué ella te abandonó a ti? ¡Pero qué estupidez!…

Creo que deberíamos irnos ya que…

¿Sakura? ¿Era japonesa?

Sí…

Ocho años es mucho tiempo… – respondió pensativa. No pensó que él hubiera tenido una relación tan larga antes de ella. Se sintió un poco intimidada al respecto. Pero la poca información que él le daba solo la hacía querer saberlo todo.

¿Vas a contarme más?

Preferiría no hacerlo.

¿Te lastimó? ¿Por eso es que no quieres hablar de ella?

Si no quieres irte, entonces me iré yo – respondió él evadiendo limpiamente la pregunta. Se levantó y comenzó a caminar entre los árboles.

¡Espera! Me voy contigo, no me dejes – corrió y lo tomó de la mano. Después de algunos incómodos segundos caminando ella se encontraba un poco tímida – Lo lamento, no quise ser entrometida. Aunque debo confesar que me impresionó bastante saber que tuviste una relación tan formal y seria.

No entiendo tu sorpresa. Es completamente normal – Él seguía intentando parecer neutral. No mostrar emociones.

Lo que no es normal es que alguna chica fuera tan tonta como para dejarte ir.

Ella tenía otros planes.

Estoy segura de que podía haber hecho espacio para ti. Seguramente…

Akame – la interrumpió – No me gusta hablar de mi pasado, y me gustaría que respetaras esa decisión.

Ella lo miró sorprendida por la firmeza de sus palabras. No lo había escuchado hablar con tanta determinación. Eso sólo le confirmó que "Sakura" era alguien muy importante. Decidió dejar el tema a un lado. No quería irritarlo. Sin embargo, tendía cuidado de no permitir que el fantasma de ella se metiera en su relación.

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Hacía casi dos años que habían tenido esa conversación. Y esa era la única vez que habían hablado del tema. Ella había respetado sus deseos y no había vuelto a preguntar por esa mujer. Y se debía más que nada, al hecho de que todo en su relación había ido de maravilla. Su novio era simplemente perfecto. Era un caballero, era fiel, la trataba de lo mejor, y además, era el hombre más guapo que sus ojos habían visto. No podía quejarse.

— Wang – una de las asistentes le llamó, interrumpiendo sus pensamientos – el jefe quiere verte en su oficina

Tuvo que dejar sus cuestionamientos a un lado nuevamente. Pero tenía que averiguar qué estaba pasando. No podía dejar que nada ni nadie se interpusiera entre ellos. Tomó su libreta y se dirigió al llamado de su superior.

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Sakura acababa de colgar una llamada telefónica con su padre, cuando un par de toques se oyeron en su puerta abierta.

— Buenos días – Un hombre de cabello negro y gafas estaba de pie en el umbral de su puerta. Tenía una sonrisa en el rostro y la miraba de forma cariñosa.

— ¡Eriol! – Corrió a abrazarlo – Dios mío que gusto me da verte

— Que tal pequeña Sakura – le dijo el inglés dando una vuelta con ella entre sus brazos.

— Pero que sorpresa tan agradable, ¿qué haces aquí? Siéntate, ¿te ofrezco un café, un té? – lo invitó a sentarse en la salita que había en su oficina.

— Gracias, estoy bien – La miró seriamente – Tenía que venir a verte. Llegaste a China hace casi tres meses y no me has llamado querida.

Sakura abrió los ojos sorprendida. Era cierto. Había pensado en llamarlo un par de veces, pero al final no lo había hecho. Era muy mala amiga. – Lo siento mucho, de verdad. He tenido un mar de trabajo. La verdad ni siquiera me he tomado el tiempo de conocer la ciudad o de socializar con casi nadie. Discúlpame.

—Te perdonaré sólo si aceptar cenar conmigo. Quiero que me cuentes cómo te ha ido todo este tiempo. Hace años que no nos vemos.

— Claro que sí. ¿Este fin de semana te parece bien?

— Perfecto. También vine porque necesito de tus servicios profesionales. Aunque no sé si tengas tiempo disponible ahora para atenderme.

— Por supuesto que sí. ¿Qué tipo de trabajo necesitas?

— Vamos a hacer remodelaciones en la editorial en la que trabajo. En un principio contacté a Li, pero me dijo que eras tú quién podía ayudarme.

— Claro que puedo ayudarte. Aunque mi intervención será mínima, la especialista en remodelaciones es Tomoyo. Ella es quien hará la mayor parte del trabajo.

Eriol le sonrió – Entonces tendré que invitarla a cenar a ella también.

— ¿Ya se han visto?

— Nos vimos hace un par de días. Aunque estaba tan feliz de verla, que me olvidé completamente de mencionarle lo de la remodelación.

— Me imagino que sí.

Rieron juntos ante la declaración de la castaña, pues Sakura estaba al tanto de la rebuscada situación de esos dos. Aunque no comprendía del todo el por qué no estaban juntos.

— Justo acabo de terminar un proyecto en el que estuve trabajando en estos meses – continuó la castaña – ¿Qué te parece si empezamos con todo la próxima semana? Mandaré a tomar las medidas de tu piso, me explican exactamente qué es lo que desean cambiar y cuando tenga algún diseño preliminar te lo muestro.

— Veo que resuelves todo fácilmente. Muy bien pequeña Sakura. Le informaré a mi superior. Y… – Eriol cambió el tema abruptamente – ¿qué tal te ha ido con él?

Ni siquiera tuvo que decir su nombre, supo inmediatamente de quien hablaba – Pues… más o menos.

— No han hablado verdad.

La mirada de Sakura se volvió un poco nostálgica – No.

— ¿Por qué? – le preguntó el moreno a pesar de que ya sabía la respuesta. Su amigo se negaba a escuchar.

— No me ha dejado decirle una palabra. Aunque la verdad, empiezo a pensar que lo mejor es dejar las cosas como están.

— ¿Qué? Por supuesto que no Sakura.

— Él es feliz Eriol. No tengo derecho a perturbarlo ahora. Ha pasado demasiado y…

— No entiendo dejaste pasar tanto tiempo.

Sakura suspiró – Lo que hice fue… malo. A pesar de que mis intenciones fueron las mejores. Tú lo sabes bien. Pero sé que sufrió mucho por mí culpa y por eso desde el principio me resigné. Acepté las consecuencias. No estaba en mis planes regresar a su vida. Pero… cuando Terada me llamó para ofrecerme trabajo, no pude rechazarlo. Pensé que era cosa del destino. Ahora que lo he visto, me doy cuenta de que fue así. El destino quería que yo viniera a China a ver que él es feliz sin mí. Supongo que lo que corresponde hacer ahora es dejar atrás el pasado y seguir adelante.

El inglés la miró. Nunca había visto una mirada de derrota en el rostro de Sakura Kinomoto. Nunca. Las cosas se estaban saliendo de control – No puedes hacer eso, no es justo. Shaoran merece saber la verdad, para seguir adelante. Y tú lo mereces para que él deje de pensar tan mal de ti.

La castaña tenía una sonrisa triste – En serio creo que es un caso perdido. Pero bueno, aún me quedan algunos meses en la empresa. Si las cosas no salen bien, siempre me puedo regresar a Londres o a Tomoeda con mi familia.

Estuvieron conversando durante algunos minutos más, recordando viejos tiempos y prometiéndose verse con más frecuencia cuando Eriol recibió una llamada de su trabajo.

— Tengo que irme querida, me necesitan en la oficina. Pero ya quedamos para el fin de semana. – Se levantó y le tomó las manos – Me hace muy feliz verte, quiero que quites esa cara larga y me prometas que pensarás en lo que te he pedido.

— Lo pensaré. Te lo prometo.

Se dieron un abrazo y pronto Sakura se encontró sola, pensativa. Las palabras de Hiragizawa la hacían dudar. "Shaoran merece saber la verdad, para seguir adelante"…

Para ella, era obvio que él ya había seguido adelante, Akame Wang era la viva prueba de ello. Aunque eso no debería importarle. Cuando ella pensó en volver a China, no lo hizo con el afán de retomar su relación, sólo quería verlo y explicarle, sólo para que supiera sus razones, aún si él no la perdonaba por ello. El que Shaoran tuviera novia o no, no debía afectarle ¿verdad?, ambos habían dejado de amarse hacía muchos años…

Tal vez debía seguir insistiendo en que la escuchara, solo para cerrar el ciclo. Cuando pensó que por fin había tomado una decisión, sonó el teléfono.

Hola

Hola querida, ¿estás lista para ir a comer? – Tomoyo le estaba llamando. Miró el reloj de pared y se dio cuenta de que era hora del almuerzo.

Voy para allá.

Perfecto.

Sakura bajó por el ascensor hasta el comedor de la empresa. Cuando buscó a Tomoyo con sus ojos, la encontró ya sentada en una de las mesas con uno de sus compañeros de trabajo.

— Buenos días – les saludó a ambos mientras tomaba asiento.

— Buenos días Kinomoto – dijo el joven. Tian Chen era su compañero en el departamento de ingeniería. Trabajaba diseñando estructuras junto a Shaoran y las chicas habían entablado conversación con él un par de veces. Era muy agradable.

— Buenos días Sakura – le respondió Tomoyo con una gran sonrisa en el rostro – me tomé la libertad de pedir tu comida.

— Gracias Tomoyo.

Tuvieron una conversación trivial mientras consumían sus alimentos, conociendo más a fondo al hombre que las acompañaba desde hacía varios días. Era un año mayor que ellas, tenía unos bonitos ojos grises y lucía siempre una sonrisa fresca y jovial.

— Entonces ¿tienes mucho tiempo trabajando aquí? – la pelinegra le preguntó.

— Desde hace dos años. Entré de inmediato a trabajar con Li. Aunque claro, no soy tan bueno como él – dijo humildemente – pero me ha ido bastante bien, no puedo quejarme.

— ¿También eres ingeniero?

— Si, compartimos profesión, aunque él es todo un especialista. Por lo general trabajamos en proyectos diferentes, pero en ocasiones le apoyo en el cálculo de cimentaciones y estructuras. Estas semanas, estuvimos trabajando duro en los planos estructurales para tu edificio de oficinas – le dijo a Sakura, la cual no había dicho una palabra – debo decir que fue todo un reto, estoy muy impresionado Kinomoto, lo que diseñaste es increíble.

Sakura sonrió tímidamente – Gracias, aunque no creo que sea para tanto. Cualquiera pudo haber hecho algo mucho mejor.

— Por supuesto que no. Si hubieras visto los diseños de Zhuang, el que estaba antes de ti – rodó los ojos – era increíblemente aburrido. Me parece sorprendente que Terada lo hubiera aguantado tanto tiempo.

Tomoyo notó a la castaña distraída y sumergida en sus propios pensamientos. Casi no había dicho una palabra y apenas y había tocado su comida. Se prometió cuestionarla cuando estuvieran a solas.

Continuaron conociéndose durante algunos minutos más, hasta llegó la hora de volver a trabajar. Los tres caminaron con rumbo elevador. Tomoyo pulso el número 25, Tian el número 28 y Sakura el número 30. Antes de que las puertas se cerraran, Shaoran Li entró al ascensor.

— Hola Li, no te había visto en todo el día – le dijo el moreno animado.

Li saludó con un movimiento de cabeza – Hola Chen. Estuve afuera visitando a algunos proveedores – respondió brevemente, ignorando a las dos chicas que estaban al fondo de la cabina.

— Terminé los planos que me solicitaste, solo falta que me des el visto bueno para entregarlos a finanzas a que nos autoricen el presupuesto.

— Envíamelos por correo. Si hay algún detalle te confirmo en un rato.

— Bien.

Después de ese pequeño intercambio, los cuatro se mantuvieron en un extraño silencio. Sonó el timbre al llegar al piso de Tomoyo y ésta salió, no sin antes despedirse de sus compañeros – Nos vemos amiga, te llamo en la noche. Tian nos vemos mañana a la hora a la misma hora para almorzar.

— Claro Daidouji.

Las palabras sorprendieron un poco a Shaoran, sin embargo no lo demostró. No tenía idea de que su compañero se llevara tan bien con las dos mujeres. Al llegar a la planta número 28, el pelinegro también salió.

— Te enviaré los documentos Li, para que los revises. Kinomoto, nos vemos luego.

— Nos vemos – le respondió tímidamente.

Los dos castaños se quedaron solos. Shaoran le daba la espalda y Sakura permanecía pensativa en la parte trasera, con miedo de hablar. En el encierro de la cabina podía oler su deliciosa colonia y estuvo tentada a tocarlo. Empezó a sentirse nerviosa, pues no sabía cómo hablarle. No sabía si hacer lo que originalmente había planeado o dejar las cosas en el pasado. En un momento respiró profundo, se armó de valor, y cuando abrió la boca, las puertas se abrieron, dejándola completamente sola dentro del ascensor.

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— Oye Li

Shaoran estaba en el departamento de ingeniería del piso 28, trabajando en el modelo tridimensional de una estructura con Tian Chen. Los papeles que le había enviado tenían un par de errores y tuvo que bajar con el moreno a corregirlos.

— Mmm – le respondió vagamente sin dejar de teclear en la computadora.

— ¿Ya conocías a Kinomoto?

Vaciló en sus movimientos brevemente, pero trató de disimularlo – No.

— ¿Estás seguro?

— Si… ¿por qué lo preguntas?

Tian puso su mano en su barbilla, pensativo – Porque hace un par de días los vi hablando en el pasillo y te escuché llamarla Sakura.

Cerró los ojos durante un segundo con pesar. No recordaba a qué momento específico se refería, pero se maldijo por ser tan descuidado. Desde el principio, su intención era que nadie se diera cuenta de que compartía un pasado con ella. Quería evitar preguntas y rumores.

— No, debes estar confundido – le dijo.

Tian recordaba el momento exacto en qué había sucedido. No estaba confundido, lo escuchó claro y fuerte, por lo que le sorprendió bastante que Li lo negara, sin embargo lo dejó pasar – Bueno, ya que pasas mucho tiempo con ella… ¿sabes si tiene novio?

— No que yo sepa… – respondió vagamente aún con la mirada en la pantalla del computador.

— Excelente.

— ¿Por qué?

— Pretendo invitarla a salir.

Ahora si se detuvo por completo. Tian Chen estaba de pie tras su espalda, por lo que no pudo ver la reacción de sorpresa en su rostro.

— ¿Salir? Pero… ¿por qué?

— ¿Por qué? – Soltó una risa ante la absurda pregunta – Porque está preciosa. Me sorprende muchísimo saber que está soltera. Aunque me alegro, eso me da una oportunidad.

Shaoran sintió una pequeña opresión en el pecho – No te lo recomiendo – le dijo rápidamente, sorprendiendo al pelinegro y a sí mismo con sus palabras.

— ¿Qué? ¿Por qué no?

— Es una mujer molesta. Odiosa, sí. Es odiosa y presumida y no deberías salir con ella – las palabras salían de su boca sin poderlas controlar.

— Jajaja – empezó a reír fuertemente – veo que no te cae muy bien. Pero a mí no me parece que sea así. Siempre que hablamos se porta conmigo de lo más amable. Es linda y considerada. Además esos ojos, ese cabello, ¡y ese cuerpo!... uff cómo no babear por ella. Es un encanto.

Li lo escuchaba sin decir nada, mientras sujetaba en su mano el mouse de la computadora. Lo sujetaba tan fuertemente que en un momento se escuchó el crujir del plástico.

Tian lo miró atónito con los ojos muy abiertos – Wow, creo que lo rompiste… ¿Estás bien?

Li soltó el aparato como si le quemara, muy sorprendido por su propia reacción – Si, estoy bien – se puso de pie – bajaré al departamento de sistemas por otro mouse. Lo… lo siento.

Salió de la oficina con la mano en el pecho. Sentía su corazón latir muy fuerte y su respiración irregular. No le gustó escuchar a ese hombre hablar de Sakura de esa forma. La rabia entró a su sistema con facilidad y un ceño profundo se formó en su cara mientras tomaba el ascensor rumbo al piso de informática.

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No entiendo por qué tienes miedo – le dijo Tomoyo al teléfono, cuando ya estaban ambas en la comodidad de su hogar – Eres la persona más valiente que he conocido.

Sé que me va a rechazar y… no estoy segura de poder soportarlo.

Tal vez te rechace, pero tal vez no. Si no te arriesgas nunca lo sabrás. Además, supongamos que le cuentas todo y se pone aún más furioso. Al menos sabrá la verdad, enojado o no.

Sakura se quedó pensativa durante algunos segundos. – Tienes razón. No creo que sea peor de lo que es ahora – suspiró profundamente – Mañana se lo diré. Me tendrá que escuchar quiera o no.

Colgó el teléfono decidida. Lo haría.

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Shaoran estaba de muy mal humor. Se sentía pésimo, con el peor humor del mundo. Durante la noche había soñado con ella otra vez. Se había despertado a la una de la madrugada y no había vuelto a conciliar el sueño. Estaba harto. Esa mujer estaba acabando con él lentamente. Sentía como su energía se consumía, el estrés que tenía en el cuerpo lo estaba acabando poco a poco. Se dio cuenta de que estaba perdiendo peso, tenía ojeras en los ojos y casi nunca tenía apetito. Incluso Akame lo había notado extraño. A pesar de que no le había dicho una palabra, notaba miradas en ella, miradas de desconcierto y confusión.

Y para colmo de males, no podía evitar recordar la conversación del día anterior con su compañero Tian Chen…

…"Pretendo invitarla a salir"

Se estrujó el cabello con desesperación. Imaginar a Sakura con alguien más, le provocaba sensaciones extrañas en el cuerpo. Se negaba a admitir que estaba celoso. Absolutamente no. Atribuyó todo al hecho de que nunca la había visto con ningún otro hombre que no fuera él. Bueno, excepto uno

La única solución que se le ocurría era desaparecer. Irse de la ciudad a un lugar en donde ella no pudiera encontrarlo. Pero sabía que no era tan simple. En primera, Terada no lo dejaría. El hombre se mostraba inflexible a aceptarle la renuncia y ni siquiera quería cambiarlo a la sede se Shanghái. Y en segunda, no podía abandonar a Akame. Su relación estaba en su mejor momento y no era justo para ella.

Había pasado varios días pensando en alguna solución, y solo pensó en una cosa que podía intentar: decirle a su jefe la verdad. Confesarle la verdadera relación que había tenido con Sakura y explicarle lo mucho que le estaba afectando su presencia. Tal vez así, el hombre se mostrara más comprensivo. Ya ni siquiera podía decir que hacía su trabajo con eficiencia.

Estaba sentado en su oficina mirando la pantalla de su computadora sin poder conectar sus ideas. Por suerte ya habían terminado la estructura del proyecto de oficinas, porque su mente era un completo desastre. Incluso tuvo que pedirle ayuda a Tian Chen, debido a sus muchas dificultades para concentrarse.

Se puso de pie y salió de su oficina. En su piso había una pequeña sala donde podían tomar algún refrigerio rápido sin tener que bajar hasta el comedor. Se dirigió hacia ella a prepararse una taza de café bien cargado que lo ayudara a despejarse. Cuando estaba de pie, manipulando la cafetera, la última voz que deseaba escuchar le habló a su espalda.

— Shaoran, buenos días. ¿Podemos hablar?

Maldición…

— Sakura ahora no por favor – le contestó con cansancio.

— Por favor, solo será un minuto.

— ¿Es algo de trabajo? – seguía de espaldas a ella.

— Eh, no pero…

— Entonces no, gracias – tomó una taza del gabinete y se sirvió el café.

— Shaoran…

Detuvo sus movimientos – No me siento bien ahora. Ten un poco de consideración hacia mí por una vez y déjame en paz – su voz sonó más dura de lo que hubiese deseado. Su mal humor estaba saliendo a flote.

— Por favor – lo jaló del brazo, sorprendiéndole con su cercanía – Ya estoy harta de que me mandes al diablo de todas las formas posibles.

Miró sus ojos verdes frente a él – Entonces déjame tranquilo, por Dios ¿aún no captas el mensaje? He sido bastante claro.

— Es importante. Te prometo que seré breve.

— No quiero saber nada que tengas que decir que involucre la relación que hubo entre los dos.

— Shaoran…

— ¿Cambiará algo Sakura? ¿Cambiará el pasado?

— Cambiará el presente.

— No, tú ya no tienes el poder de cambiar mi vida. Mi presente es mío y tú no estás incluida en él. ¿Por qué no puedes entenderlo?

La chica abrió los ojos sorprendida por la amargura que había en sus palabras – Shaoran…

— ¿Cómo te atreves a hacerme esto? ¿Por qué ahora? Sakura, tenía paz en mi vida hasta que regresaste. Ahora no puedo ni siquiera dormir en las noches.

— Lo siento, de verdad. Pero tienes que saberlo.

— No. Por favor, por favor, solo quiero que me dejes tranquilo – se pasó ambas manos por el cabello. La desesperación en su voz era casi palpable – Continúa con tu vida para que yo pueda hacer lo mismo. Haz lo mismo que hiciste cuando me abandonaste, olvídate de mí.

Sakura retrocedió un paso, como si hubiera recibido un golpe – Contrario a lo que piensas, lo que sucedió no fue fácil para mí.

— ¿¡Fácil para ti!? – Perdió completamente la paciencia y explotó – ¡Sakura me mandaste al demonio por teléfono! Cuando íbamos a casarnos, cuándo te tenía en un pedestal, incluida en todos y cada uno de mis planes. Cuándo más te amaba…

Sakura empezó a jadear fuertemente, con desesperación. Estaba muy asustada. Cuando pensó en decirle lo que sentía no esperaba que las cosas se tornaran tan desastrosas. Empezaba a arrepentirse de todo otra vez. De hablar con él, de intentar decir la verdad, de regresar a su vida…

— Decidí seguir adelante. Casi me cuesta la vida arrancarte de mi corazón. Y tú egoístamente regresaste como si nada. Queriendo dar las explicaciones que debiste haber dado hace siete años, ¿qué esperabas encontrar? Tuve que aprender a vivir sin ti Sakura. Tuve que olvidarte. Y ahora te corresponde a ti también hacerlo.

Ella lo miró con los ojos muy abiertos. No porque le sorprendieran sus palabras, sino por el dolor que había en ellas. Sabía que esto podría pasar, lo imaginaba. Incluso había soñado con el día en que él le dijera todas esas cosas horribles. Después de esa espantosa llamada no podía esperar otra cosa. Pero le dolía como el infierno escucharlo de su boca. Saber que ya no la amaba. Saber que la había olvidado.

— Lo entiendo Shaoran. Y me da gusto saber que... has salido adelante. Yo solo quería decirte la verdad… solo quería… – cerró los ojos para impedir que las lágrimas cayeran – Pero tienes razón, ya no tiene ningún caso. Te prometo no interferir más en tu vida. No indagar, ni preguntar. Perdóname por esto… – empezó a caminar hacia la puerta cuando lo escuchó hablarle en voz baja.

— Creo que lo mejor es que no nos veamos más.

— Pero… sabes que tenemos que seguir trabajando juntos.

— Pediré que me cambien de oficina.

Abrió los ojos como platos – No lo conseguirás. Nos quieren juntos en esto.

Él se froto el cabello con frustración. Ahí estaba uno de sus obstáculos más grandes. La compañía la había traído a China exclusivamente para trabajar con él. Y no podía negarlo. Ellos complementaban su trabajo de manera extraordinaria.

— Por lo menos podríamos intentar ser amigos… – le dijo ella en un susurro.

— No…

— Shaoran, pasamos mucho tiempo juntos.

— No. Somos colegas. Solo hablaremos de trabajo, te ayudaré y me ayudarás y punto. Como lo hemos venido haciendo hasta ahora. Pero quiero que detengas esto. Nada de hablar del pasado, de querer dar explicaciones, de recordar lo que hubo entre nosotros. No quiero tener ninguna relación fraterna contigo Sakura. Es lo mejor para los dos.

— No hables por mí…

— Basta. Seremos compañeros. Es todo.

— ¿No vas a darme nada más verdad?

— En absoluto – Tiró su café a la pileta en donde se lavaban los platos y salió de la sala.

Fue entonces cuando ella se permitió soltar las lágrimas que estuvo conteniendo durante toda su conversación con él. Un doloroso sollozo salió de su boca y sintió debilidad en sus piernas, por lo que se sentó en el sillón mientras tapaba su boca y cerraba los ojos con angustia. Nunca espero sentirse así. Sabía que sería muy difícil, que él la rechazaría, y que ella era la única culpable. Había actuado mal y todo era consecuencia de sus decisiones. Pero le dolía. Su corazón estaba completamente fragmentado en pedazos y no estaba segura de cómo iba a sobrevivir con esa presión que la ahogaba en el pecho.

Una persona entró de pronto a la sala y pudo visualizar a una Tomoyo completamente preocupada.

— Sakura ¿qué pasó? Vi a Li salir de aquí muy aprisa, con un semblante muy descontrolado.

— Tomoyo, él me odia – se tapó la cara mientras el llanto bañaba completamente su rostro – Me desprecia, no quiere verme más.

— Cariño lo siento tanto – la abrazó y la dejó llorar y llorar. Le permitió recostarse en su regazo, mientras le acariciaba el cabello con suavidad. Tomoyo quería mucho a su amiga Sakura, pero estaba consciente de que ella era la única responsable de todo el sufrimiento que sentía ahora. Ahora sólo le quedaba dejarla desahogarse y apoyarla en su dolor. Tranquilizarla y hacerle comprender que tenía que seguir adelante.

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Llegó a su departamento al fin y se desplomó sobre el sofá. Estaba muy agotado. La discusión con ella había acabado con él. Se sentía frustrado, dolido y amargado. Deseaba olvidarla, no pensar más.

Sabía que se había excedido. La había tratado muy mal, había sido un completo imbécil. La mirada dolida que vio en su rostro casi lo hizo retractarse de cada palabra que le dijo. Pero su orgullo no se lo permitió. Simplemente soltó todo el rencor acumulado en su contra.

Y todo eso solo lo hacía sentirse aún más miserable. Escuchó su celular sonar y lo contestó sin ver el identificador de llamadas.

Habla Li

¡Hola amor! – escuchó a Akame saludarlo en la línea y se lamentó haber contestado. Estaba de muy mal humor y no quería que su novia se diera cuenta.

Hola cariño.

¿Estás bien? Suenas extraño…

Mierda… Estoy bien, sólo estoy algo cansado… ¿cómo te fue en tu día, estás ya en tu casa? – le preguntó para distraerla y que no notara su mal genio.

Voy llegando, pero estaba pensando en que podría pasar a tu departamento a prepararte la cena y luego ver una película juntos, para después besarnos mucho y hacer el amor en el sofá en el que estás sentado ahora.

Una sonrisa genuina se instaló en sus labios. Akame era como una bocanada de aire fresco. Siempre lo hacía olvidar todos sus problemas. Tal vez era lo que necesitaba. Ver a su hermosa novia y hundirse en ella hasta terminar de sacar a Sakura Kinomoto de su sistema de una buena vez.

Me encantaría. Pero qué te parece si me adelanto con la cena, así cuando tu llegues ya estará lista y luego seguimos con el resto de tu plan.

¡Perfecto! Tomaré un baño y te alcanzo en media hora.

Bien. ¿Te parece un poco de wonton? Creo que tengo algunos en el refrigerador.

Excelente, aunque me apetece más llegar a final de mi plan.

Bueno, entonces date prisa.

Lo haré. Te veo en un rato.

Se puso un delantal y comenzó a hacer la cena. Media hora después sonó el timbre y se apresuró a abrir. Akame se arrojó en sus brazos y comenzó a besarlo con profundidad. Le encantaba su pasión, su energía. Lo distraía, lo embriagaba.

Cerró la puerta y la aprisionó contra la puerta, sujetándola del trasero y envolviendo sus piernas alrededor de su cintura. La besó en la mandíbula, bajando por su cuello y besando entre sus pechos. Ella con audacia le quitó la camiseta y se quitó la propia. Sin bajarla se dirigió al sofá y la sentó a horcajadas sobre él.

Podría escuchar sus jadeos mientras le quitaba el sostén y las bragas. Mientras tocaba su cuerpo y la penetraba con urgencia deseando descargar todas sus frustraciones en ella. Minutos después los dos yacían desplomados uno encima del otro acariciándose lentamente.

— Xiao Lang Li se supone que este era el final de mi plan – comento ella mientras dibujaba pequeños círculos con sus dedos en el pecho de él, lo sintió vibrar debido a su ronca risa.

— Bueno, es difícil resistirse a ti. Aunque seguramente la comida ya se enfrió.

— Ahora tengo más hambre que antes, ¿dónde está mi blusa?

Su idea había funcionado. Su humor había mejorado considerablemente y ahora se encontraba cenando frente a la chica que alegremente le contaba cómo había sido su día. Por un instante pensó que todo estaría bien. Sin embargo en la noche, cuando ya todo estaba sumido en oscuridad, soñó otra vez con esos ojos verdes.

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Notas del autor:

Hola!

He tardado en esta ocasión más de lo normal en subir este capítulo. Ha sido una semana muy pesada para mí, y les ofrezco una sincera disculpa.

Este capítulo me ha costado un poco. Más que nada porque deseaba que ustedes sintieran en las letras el dolor que le ha causado a Shaoran toda la situación. Él tenía una vida feliz (al menos así lo ha creído siempre) cuando llega Sakura y le pone todo patas arriba. No ha sido nada fácil.

Espero que sea de su agrado, pero en caso de que no sea así, toda crítica constructiva es bienvenida. Siempre estoy deseosa de aprender y mejorar.

Muchas gracias por sus reviews, 100 es un número gigante para mí y me hace muy, muy feliz leerlos. Valoro sinceramente sus opiniones y me emociono cada que alguien me escribe.

Les dejo mi 6to capítulo con todo mi cariño.

Besos xoxo