CAPÍTULO 7

ANTES

Las manos de Shaoran estaban por todas partes. En su cintura, en su espalda, en sus piernas. Se encontraban recostados en la cama de Sakura y él la besaba profundamente. Se habían despojado de sus camisas y la rica sensación de sentir su cuerpo encima de ella la hizo estremecerse. La besó en el mentón, bajando por su mandíbula. Beso su pecho por encima del sostén, mientras ella acariciaba su espalda desnuda. Cuando sintió sus manos desabrochar la prenda, una voz familiar le interrumpió.

Sakura, ¡Ya llegué!

Ella abrió los ojos con pánico

Es Touya…

¿Estás arriba? ¡Voy subiendo!

Inmediatamente arrojó a Shaoran fuera de la cama, le aventó su camisa, y recogió la propia del suelo – ¿Qué hacemos?, ¡¿qué hacemos?! – miró a todas partes buscando un lugar en dónde esconderlo. Podía escuchar los pasos de su hermano subiendo por la escalera, cada vez más cerca. – ¡Ya se!¡Por la ventana!

- ¿Qué? ¡Sakura no!

Abrió la ventana y prácticamente lo arrojó al vacío. Apenas la cerró, su hermano entró por la puerta.

Ya llegué, monstruo – Se quedó mirando alrededor del cuarto, como esperando encontrar a "alguien" más – ¿Estás sola?

La castaña puso su cara más neutral – Claro

Touya entrecerró los ojos, inseguro – ¿No vino el mocoso?

Ella rodó los ojos – Ya te he dicho que no le llames así

Responde a mi pregunta

No, no vino hoy

Y, ¿por qué estás tan agitada?

Estaba haciendo un poco de yoga

¿En el piso?

En la alfombra

La mirada penetrante de su hermano parecía atravesarla. Sentía como si estuviera leyendo su mente. Su corazón latía fuertemente ante la expectativa. Sin embargo, al no encontrar evidencia incriminatoria, él no pudo objetar nada más – Bien, bajaré a preparar la cena – salió lentamente sin dejar de mirar a Sakura y su actitud sospechosa.

Una vez estuvo fuera de la habitación, ella corrió a la ventana, esperando encontrar a su novio con una pierna rota, tirado en el jardín. Sin embargo, no había rastro de él. Suspiró profundamente y se arrojó a la cama.

Estuvo cerca…

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.

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AHORA

Sakura se encontraba viajando en un coche de vuelta de una visita que hizo a la construcción. Había pedido autorización a Terada para supervisar su edificio. No era más que una excusa para alejarse de Shaoran Li. Increíblemente, el hombre había accedido e incluso había enviado a Tian Chen a apoyarla.

Se encontraban en uno de los autos de la compañía, el muchacho conducía y la chica estaba sentada en el asiento del copiloto, mirando hacia la ventana. La obra iba por buen camino y habían terminado la supervisión rápidamente. Sin embargo ella se encontraba distraída y distante. La conversación del día anterior el castaño, volvía a su mente una y otra vez. Se sentía muy triste. Estaba arrepentida, de nuevo, de intentar aclararle el pasado. Ahora, no sabía cómo irían las cosas. Inevitablemente tenían que seguir trabajando juntos, pero seguramente sería muy complicado. Tenía un panorama muy gris delante de ella.

— Kinomoto, ¿te encuentras bien? – le llamó el hombre junto a ella, sacándola de sus pensamientos.

— Claro – contestó sin retirar la vista del cristal de la ventana.

Tian pensó que su semblante oscuro y su mirada triste decían todo lo contrario. Durante la inspección ella se portó muy profesional, pero increíblemente seria. Le extrañaba ese comportamiento, siempre había observado a la castaña con una energía luminosa a su alrededor – No quiero ser entrometido – le comentó sin dejar de mirar el camino – Pero desde el primer día en que te vi has tenido una sonrisa en tu rostro. Hoy sin embargo, has actuado de una forma muy diferente. No pareces tú misma.

— Estoy bien – volteó su rostro hacia él y le dio una pequeña, pero sincera sonrisa – Te agradezco la preocupación, pero no es nada. Solo estoy un poco cansada.

— Bueno. Pero debes saber que si necesitas algo, puedes contar conmigo.

— Muchas gracias, de verdad.

Se mantuvieron en silencio durante algunos minutos más. El muchacho descubrió que no le agradaba para nada verla tan decaída. Por lo que decidió hacer una última intervención.

— Tal vez ahora no te sientas demasiado bien – le dijo Tian tranquilamente, intentando ayudar un poco – probablemente nada de lo que yo te diga sirva de mucho, ya que desconozco tu situación. Pero por más difícil que sea, siempre hay una solución. Míralo de esta forma, nada debe desanimarte, porque incluso una patada en el trasero te impulsa hacia adelante.

Sakura rió sinceramente ante las palabras de su compañero – Esa es una frase motivacional bastante rara.

— Pero te hizo sonreír.

Lo miró y se dio cuenta de la mirada limpia y sincera que le dirigía – Lo lamento. Supongo que no he sido la mejor compañera de viaje.

— Créeme cuando te digo que eres una de las mejores. Por lo regular solo viajo con Terada.

Ambos rieron ante su declaración. Terada era un buen hombre, pero demasiado aburrido. Hablaba únicamente de trabajo.

— Puedes llamarme Sakura, por cierto.

— Perfecto, ¿tú me llamarás Tian?

— Claro.

El viaje fue mucho más ameno después de esa conversación. Sakura descubrió con gusto que su compañero era muy amable y pensó en que tal vez, se había ganado a un nuevo amigo.


Shaoran salió de trabajar a las 2 de la tarde, ya que era sábado y se dirigió a la editorial Akal, a por su novia Akame. Habían decidido salir a comer juntos y ahora se encontraban sentados en la mesa de un pequeño restaurante, en las orillas de la ciudad.

Generalmente, pasaban un buen rato en compañía del otro. Él era por demás atento, y ella siempre contaba con buen ánimo. Sin embargo, en esta ocasión, la chica pudo notar con disgusto que su novio estaba muy distraído.

Akame Wang era una mujer con una buena autoestima. Tenía confianza en sí misma y un intelecto que no daba cabida a los celos. Gracias a ello, a su sencilla pero agradable apariencia y a su don de palabra, había logrado atrapar al que; a sus ojos; era el hombre más guapo de toda China. Sin embargo, las actitudes extrañas de él, estaban empezando a hacer mella en ella. Su paciencia; la que podía presumir era casi del tamaño de un planeta; empezaba a agotarse.

— Cariño, ¿te encuentras bien? Hoy estás inusualmente callado – le preguntó esperando obtener algo de información. Tal vez no en palabras, pero en si en actitudes, reacciones o gestos.

— Estoy bien – le dijo con simpleza, mientras picoteaba lo que quedaba de su comida.

Akame lo miró fijamente y suspiró – Escucha. No sé exactamente qué pasa por tu mente justo ahora. Pero no quiero que olvides una cosa: te amo y estoy aquí para ti – tomó su mano por encima de la mesa y le dio un apretón – No importa lo que sea que esté sucediendo, puedes confiar en mí. De verdad Xiao Lang.

Shaoran la miró dulcemente – Gracias. Sé que he estado distraído pero, es por el trabajo. No tiene nada que ver contigo y conmigo. Nosotros estamos bien.

La chica le creyó a medias, pues sentía que no estaba siendo completamente sincero. Algo extraño había detrás de sus palabras. Y le dolía que no le dijera la verdad. Sin embargo decidió darle un poco más de tiempo, solo un poco más. Le mostró una sonrisa resplandeciente – Bueno, en ese caso, quiero que hoy vengas a mi departamento. Voy a consentirte. Te haré un pastel de chocolate, de ese que tanto te gusta, nos daremos un baño en la tina y luego haremos el amor tantas veces, que olvidarás todo lo que tenga que ver con el corporativo.

Li no pudo hacer más que sonreír ante las alocadas palabras de su novia. Estaba profundamente agradecido de tenerla. Era como un sol en días de tormenta. La tranquilidad que le hacía sentir, no tenía precio y no estaba dispuesto a perderla.

Salieron de restaurante y empezaron a caminar tomados de la mano hacia el departamento de la morena. Aún era de tarde, por lo que había algo de luz en el cielo. Pasaron por una plaza, en donde había múltiples familias paseando, niños e incluso algunas mascotas.

— Creo que tienes un club de fans – le dijo la chica, rompiendo el silencio

Shaoran volteó hacia su derecha y un grupo de unas 5 adolescentes lo miraban sonrojadas y susurraban entre ellas, soltando algunos suspiros y risillas.

— Muy graciosa…

— No seas tan coqueto o me podré celosa.

Él sólo le respondió pasando su brazo sobre su hombro y susurrándole al oído – No se preocupe mi lady, yo solo tengo ojos para una. Y esa es usted.

Ella le rodeó la cintura con uno de sus delgados brazos – Eso espero mi lord. O de lo contrario tendré que batirme a duelo con cualquiera que ose pretenderlo.

Shaoran la besó en la sien y continuaron su camino abrazados. Aunque aún estaba agotado mentalmente, se sentía mucho mejor. Durante el trayecto pensó en la conversación del restaurante. Akame empezaba a sospechar de su mal humor. Tenía que dar solución a sus problemas de una buena vez. Ella no merecía la relación que él le estaba dando. A pesar de todo, de su actitud de mierda, de su mala energía, de no darle ninguna explicación, ella confiaba en él y lo apoyaba incondicionalmente. No podía pedir una mejor compañera.

Entonces ¿por qué se dejaba perturbar tanto por Sakura?, ¿por qué le permitía meterse en su ser, hasta el punto de no pasar ni un solo día sin recordarla? Si bien, su relación no había terminado de la mejor forma, habían pasado ya siete años desde entonces. Era tiempo de seguir. Tenía que hacerlo, tenía que soltar su recuerdo de una buena vez. Sonaba fácil, sólo el tiempo mostraría si era capaz de lograrlo.

.


Tian Chen se encontraba en su oficina de excelente humor. Era inicio de semana, y tenía muchas ganas de trabajar.

Él se consideraba a sí mismo, un hombre con suerte. Era joven, tenía un trabajo que le encantaba, un buen departamento y un auto genial. Si, era feliz. Además, se estaba ilusionando con cierta personita castaña, que empezaba a agradarle bastante. Recordó lo acontecido el fin de semana y la cara de tristeza que ella tenía y se dispuso a visitarla a su oficina. Cuando llegó a su puerta abierta, se anunció con un par de toques.

— Toc, toc

— Tian, buen día. Pasa, ¿qué te trae por aquí?

— Solo quise pasar a verte. Y a asegurarme que te encuentras un poco mejor. Me quedé algo preocupado el sábado.

A Sakura le conmovió la preocupación que le mostró – Oh, muchas gracias. Me encuentro mucho mejor. Definitivamente seguiré tu consejo y tomaré esa patada que me dio la vida como un empujón hacia adelante.

— Excelente, esa es la actitud.

Los dos rieron ante la paradoja, cuando una fría frase les interrumpió.

— Buenos días.

Tian y Sakura voltearon hacia el dueño de la voz.

— Buenos días Li – le respondió el joven. Sakura no dijo una palabra, simplemente bajó la mirada hacia sus manos.

— Chen, me das un momento con Kinomoto por favor. A solas.

Para Tian Chen, no pasó desapercibido el tono hostil con el que Li le estaba hablando – Sí, por supuesto. Nos vemos en el almuerzo Sakura.

— Claro Tian, bajo en un rato.

Shaoran entrecerró los ojos al escuchar los nombres de pila que usaron ambos para dirigirse al otro. Cuando el moreno hubo salido de la oficina, cerró la puerta tras él.

—Preferiría que la dejaras abierta – le dijo ella, aún sin mirarlo a la cara

— Lo sé, pero no quiero que nadie escuche lo que vengo a decirte. Sólo será un momento – tomo asiento frente a ella.

— Bien, ¿qué se te ofrece?

— Primero, quiero ofrecerte una disculpa por la manera en que me comporté el viernes. No me encontraba bien y… la pagué contigo. Fui grosero y hostil y lo lamento.

La castaña analizó sus palabras y asintió – Lamentas la forma en que lo dijiste, pero no lo que dijiste, ¿verdad?

Li encontró en los ojos verdes de Sakura una tristeza que pocas veces había presenciado. Bajó la mirada – Lo que te dije… es verdad. No deseo hablar más del pasado. De absolutamente nada. Es una decisión tomada y no creo que haya manera de que cambie de opinión. Soy feliz ahora Sakura, y aunque lo que tú y yo tuvimos fue algo bueno, quiero dejarlo atrás de una vez. No puedo obligarte a nada, porque, así como es mi pasado, también es el tuyo. Pero me gustaría que respetaras mis deseos.

Ella asintió nuevamente dándole la razón – Lo haré. No te preocupes. Será trabajo y nada más. Lo prometo.

— Te lo agradezco – se puso de pie

— Shaoran… – lo llamó antes de que saliera por la puerta.

El castaño se detuvo y volteó a verla.

— Si tuvieras la oportunidad elegir, ¿desearías no haberme conocido… con tal de evitar todo el sufrimiento que te causé?

Él quedó pensativo algunos segundos – No lo sé Sakura. Probablemente. Me gustaría… no haber tenido que pasar por ello.

— ¿Aun a costa de la relación que tuvimos tú y yo?

Shaoran la miró con tristeza y encogió los hombros, negando con su cabeza – No lo sé.

Sakura interpretó eso como un sí. Cuando se encontró sola en su oficina, tuvo que tomar un par de respiros, para evitar llorar nuevamente por sus palabras.


Cuando llegó la hora del almuerzo, Shaoran vio bajar a Sakura hacia el comedor

Seguramente a comer con ese tonto de Tian Chen – pensó. No le agradaba demasiado pensar en ellos dos juntos. Él salió del edificio. Había quedado con Eriol para comer juntos en un restaurante que se encontraba cerca. Cuando ambos llegaron, tomaron una mesa junto a la ventana y se dispusieron a tomar sus alimentos.

— Y entonces, estás saliendo con ella de nuevo – Li le preguntaba sobre sus encuentros con Tomoyo Daidouji. No le había sorprendido enterarse de que su amigo había retomado su relación. Esa mujer, lo tenía en la palma de su mano desde hacía años.

— No lo creo. Ella no se deja echar el lazo. Simplemente nos estamos viendo de vez en cuando.

La frase provocó una sonrisa en el castaño – Interesante que seas tú quien quiera atarla. Todos estos años te la has pasado huyendo del compromiso.

Hiragizawa soltó una risa – Amigo, sabes que es la mujer de mi vida. Si tengo alguna oportunidad de atraparla, definitivamente la tomaré. Aunque si ella vuelve a botarme de nuevo, respetaré sus deseos, aún en contra de los míos.

A Shaoran le sorprendieron sus palabras – ¿Estás dispuesto a dejarla ir otra vez?

— Por supuesto. Cuando se fue de Japón, le supliqué hasta el cansancio que me permitiera estar a su lado y lo único que conseguí, fueron migajas de lo que fue nuestro amor. Esta vez, quiero que ella deseé quedarse conmigo. Si no es así, prefiero terminar definitivamente con esa relación insana. No pienso caer de vuelta a lo mismo – tomó un largo sorbo a su té – Dime algo Li, ¿no piensas decirle a Akame?

— ¿Decirle qué?

— Que Sakura está aquí.

Li lo miró con sorpresa ante el abrupto cambio de tema. Decirle a Akame… Ni siquiera le había pasado por la cabeza hacerlo – Yo… No lo sé. No quiero hacerlo, no creo que sea necesario. Lo que paso entre Sakura y yo está en el pasado y no quiero inquietar a Akame y que empiece a tener dudas de nuestra relación.

A Eriol le pareció completamente absurdo ese razonamiento – Deberías hacerlo. Por lo que me cuentas, ella ya sospecha que algo te está pasando. Y debes aceptar que no has actuado como tú mismo últimamente. Siempre estás distraído.

Shaoran se quedó pensativo. No consideraba que fuera una buena idea. Y mucho menos ahora que Sakura había accedido a dejarlo en paz – Lo pensaré, pero… no creo que sea lo mejor.

Eriol se limitó a observar. Las cosas se estaban saliendo de control. Su amigo actuaba como si nada ante la bomba que tenía debajo de él. Solo esperaba que no le fuera a explotar en la cara.


Un par de días después, Tomoyo, Sakura y Tian, estaban conversando en la terraza del comedor de la compañía. Habían terminado de comer temprano y simplemente esperaban matar el tiempo libre que les quedaba del almuerzo.

Se había vuelto una rutina pasar el tiempo juntos. Se llevaban bastante bien y el chico agradaba bastante a las dos chicas. Hablaban animadamente mientras soltaban algunas risas y Tomoyo se dio cuenta, con gusto, de que la cara larga de su amiga empezaba a desaparecer. Desde luego no podía esperar que sucediera inmediatamente, pero al menos veía algunas mejoras.

Observó también al joven sentado a su lado. No le quitaba a Sakura la mirada de encima. Pudo darse cuenta con facilidad de que el hombre mostraba interés hacia su ella y escalofriantes ideas surgieron en su cabeza. Tian Chen era amable, considerado e inteligente. Físicamente no estaba nada mal y era bastante guapo. Tenía el cabello negro y era poseedor de unos preciosos ojos grises. Si bien el tonto de Shaoran Li, se daba el lujo despreciar una belleza como la de Sakura, fácilmente podría conseguir algún otro buen partido interesado en su amiga.

— Y dime Tian… ¿tienes alguna novia de la que no nos hayas contado?

Sakura empezó a toser un poco ante el atrevimiento de la pelinegra – Tomoyo no seas indiscreta.

Tian rio – No te preocupes, no me molesta. Pues no, ninguna novia.

— Ya veo. Tal vez podemos salir los tres a algún lado de vez en cuando.

Los dos chicos se sorprendieron por el rumbo que había tomado la conversación. Si bien los tres se caían bien, se veían seguido en la empresa y habían empezado a compartir durante el almuerzo, no se podían considerar amigos de fiesta.

— Llegamos a China desde hace más de tres meses - continuó - y no hemos salido de este edificio. Empiezo a echar raíces. – dijo con sarcasmo – Un día de estos podrías mostrarnos la ciudad.

Sakura entrecerró los ojos con sospecha preguntándose las razones que llevaban a Tomoyo a tomar esa repentina confianza con Tian Chen.

— Claro, me encantaría – respondió éste con una sonrisa

— Perfecto, que les parece el próximo fin de semana. Invitaré a Eriol y salimos los cuatro a algún bar. O a bailar por ahí.

Sakura inmediatamente replicó – Eh, Tomoyo, yo no creo que…

— No Sakura, no puedes simplemente trabajar todo el tiempo. Entiendo que ames lo que haces, pero todo tiene un límite querida. Vamos a salir los cuatro. Somos amigos, a fin de cuentas. ¿O no?

La castaña suspiró. Obviamente no iba a convencer a Tomoyo de absolutamente nada. – De acuerdo, el fin de semana me parece bien. Ya llevo avanzados todos los planos y supongo que podré terminarlos para entonces.

Daidouji dio un pequeño grito de triunfo y abrazó a su amiga – Gracias, gracias. No te arrepentirás, lo prometo.

De pronto, el celular de Sakura empezó a sonar. Vio en el identificador de llamadas, que era Rika Sasaki quien le llamaba.

Habla Sakura, ¿qué pasa Rika?

Sakura, ¿ya terminaste de comer?

Si, ya terminé, ¿necesitas algo?

El señor Terada quiere verte en su oficina

Bien, voy para allá

Se puso de pie – El deber me llama chicos

Los tres subieron por el ascensor. Cuando Sakura llegó a su piso, se dirigió a la oficina de su jefe. Tocó la puerta antes de entrar.

— Pase Kinomoto, pase

Tomó asiento frente a él

— Sabe que estamos por iniciar una remodelación en la editorial Akal ¿verdad?

Sakura recordó que ese era el nombre de la editorial en donde Eriol trabajada – Si señor

— Bien. Quiero que mañana a las 9 am vaya para allá. Van a tomar medidas del piso y se tomaron todas las fotografías. Sin embargo, prefiero que personalmente, supervise que todo se haga bien. Se que es un trabajo sencillo, pero bueno, usted accedió a hacerlo. Obviamente espero que esto no la distraiga del proyecto del centro comercial que estamos por arrancar.

— Por supuesto que no. Pasa, que un amigo personal me pidió trabajar en esa remodelación. No pude negarme. Y como le había mencionado a usted anteriormente, no tengo inconveniente en hacer proyectos pequeños.

— Perfecto. En su visita de mañana, puede hacer su entrevista con el dueño del proyecto, se bien que le gusta hablar con los clientes en persona.

— Gracias señor, mañana iré sin falta.

— Bien, le agradezco su tiempo.

Sakura salió de la oficina y se dirigió con Rika Sasaki, a que le diera toda la información disponible de la editorial Akal.


Al día siguiente, por la mañana, Akame Wang se encontraba en su oficina, observando todo el alboroto que había ahí. Había personas tomando fotos a cada espacio del piso, y otras más tomando medidas. De las paredes, de los pisos, de los techos. De ventanas, puertas... De absolutamente todo.

— Van a remodelar el piso – le dijo su compañera y mejor amiga Wen

— Si, eso escuché.

Miraban con atención el agitado movimiento. De pronto, un rostro conocido surgió de entre la gente. Kinomoto, la compañera de Xiao Lang salió del ascensor. Dejó sus cosas a un lado y empezó a observar todo con ojo meticuloso. Se acercó a los trabajadores y daba algunas indicaciones mientras analizaba los papeles.

— Parece que llegó la jefa – le dijo Wen

Y si, eso parecía. Su presencia se hizo notar rápidamente. Todas las personas empezaron a seguir sus órdenes, todos comenzaron a moverse en torno a ella. Cada instrucción que ella daba, era realizada de inmediato. Al parecer era muy respetada por todos.

— Es la compañera de Xiao Lang – le dijo Akame simplemente – La llevamos a su casa hace algunas semanas.

— ¿En serio? – la miró de pies a cabeza – Es bastante guapa.

Vestía un traje sastre color azul marino ajustado al cuerpo y altos tacones de aguja. Era cierto, se veía muy bien. De pronto la mirada sorprendida de Kinomoto llegó hasta ella. Aparentemente, no esperaba verla ahí. Le dio una sonrisa tímida y Akame se dirigió a saludarla personalmente.

— Buenos días, que sorpresa encontrarte aquí.

— Buenos días. Si, yo tampoco lo esperaba – Kinomoto le respondió con una pequeña sonrisa – ¿Trabajas aquí?

— Si, soy asistente de uno de los editores. Supongo entonces que tú vas a diseñar la remodelación.

— En parte sí. La haré en conjunto con los diseñadores de interiores. Aunque los aspectos más técnicos me corresponden, por eso tuve que hacer una visita. Por cierto, ¿sabes dónde encuentro al encargado del proyecto?

— El editor en jefe está en su oficina, es esa del fondo. Su secretaria es la que está en ese escritorio de ahí.

— Te agradezco, fue un gusto saludarte

— Igualmente

La vio dirigirse al escritorio de la secretaria y pronto salió el editor a recibirla.


— Tome asiento señorita Kinomoto.

— Gracias señor. Solo le haré algunas preguntas, no le quitaré mucho tiempo. Sé que es un hombre ocupado.

— Adelante, no se preocupe. Por cierto, Hiragizawa no se encuentra en la empresa en este momento, tuvo que salir de emergencia a visitar a un autor y me pidió que le diera sus saludos.

— Ya veo.

A Sakura le costó recuperarse del shock de ver a esa mujer ahí. Definitivamente no esperaba encontrarla en la editorial donde Eriol trabajaba. Supuso entonces, que así había conocido a Shaoran. Hiragizawa seguramente los había presentado. Suspiró aún sorprendida por los acontecimientos y se dispuso a hacer la entrevista

— Bien, comencemos.


Cuando todas las personas ajenas a su empresa hubieron dejado el edificio, Akame se dispuso a llamar a su novio para invitarlo a almorzar. Éste contestó rápidamente.

Hola cariño

Hola amor, ¿cómo estás?

Buenos días, muy bien.

¿Vamos a comer juntos hoy?

Lo siento. Tengo una reunión con Terada en diez minutos, y probablemente se extienda un poco.

Oh, ya veo. No te preocupes, entonces ¿te veo en la tarde? Ven a cenar a mi departamento

De acuerdo, paso cerca de las 6.

Ah, por cierto, hoy vi a tu compañera

¿A quién?

A Kinomoto.

Shaoran calló inmediatamente. Le costó un poco ocultar su sorpresa, por suerte Akame no podía verlo a la cara. Sabiamente decidió dejar a su novia continuar con el relato

Vino a la editorial. Estuvieron tomando medidas y fotos y esas cosas

Ya veo. Ella será la encargada del proyecto

¿Por qué no lo haces tú?

Yo soy ingeniero. Necesitan un arquitecto

Que pena, así podría verte en mi oficina de vez en cuando. ¿Y es buena en lo que hace? ¿Puedo al menos obtener una oficina linda?

Es muy buena. Seguramente lo hará bien. Cariño, tengo que irme, ya me están llamando para la junta

Bien. Te veo en la tarde, te quiero

También yo. Nos vemos

Cuando Shaoran colgó la llamada, las palabras de Eriol vinieron rápidamente a su mente… ¿no piensas decirle a Akame?

Decidió dejar ese pensamiento para después. Por ahora tenía una junta a la que asistir.


Sakura llegó minutos después de que la reunión hubo empezado. Pudo ver en la sala de juntas a varios compañeros de trabajo, entre ellos Takashi Yamasaki, Tomoyo Daidouji y Shaoran Li. Terada y Rika Sasaki también estaban presentes. Fue una reunión prolongada. Discutían un nuevo proyecto, de un centro comercial muy grande que estaba por comenzar. No tuvieron tiempo de ir a comer, simplemente hicieron una pausa para un refrigerio rápido y volvieron a la reunión para permanecer hasta muy entrada la tarde.

Cuando finalmente la reunión terminó, todos salieron hasta sus respectivas oficinas. Shaoran estaba completamente agotado. Recogió su maletín y echó dentro todas sus cosas dispuesto a irse a casa, sin embargo, no pudo localizar su celular. Regresó a la sala de juntas y nada. Hizo memoria de los lugares en los que había estado recientemente: su oficina, sala de juntas, sanitario, bodega de papeles. Tal vez en ese último podría encontrarlo. Se dirigió hacia allá y al entrar se sorprendió de ver a Sakura en la habitación, sacando algunas copias. Se limitó a ignorarla mientras buscaba su teléfono. Lo encontró justo a un lado de una pila de papeles.

Feliz de haberlo encontrado, quiso salir de la habitación, pero sorpresivamente, la puerta estaba cerrada. Intentó nuevamente abrirla, fracasando. La estiró, la estrujó y la zapateó sin éxito alguno

— Tienes que estar bromeando – susurró – está completamente atascada.

— ¿La cerraste al entrar? – escuchó de pronto a la castaña – Todos saben que esa puerta se atasca, por eso está siempre abierta.

Shaoran la miró como si tuviera tres cabezas – ¿Y por qué rayos no me lo dijiste antes de que cometiera esa estupidez?

— Lo hiciste antes de que pudiera decirte una palabra. ¿Tienes 5 años trabajando aquí y no lo sabías? ¡Yo me di cuenta al tercer día que entré a trabajar!

— No acostumbro a venir a esta sala. Siempre utilizo la copiadora de Sasaki, me queda más cerca – se revolvió el pelo con frustración – Demonios…

Sakura suspiró y se sentó cómodamente en el único sofá que había en la bodega, como si quedar atrapada en una habitación con Shaoran Li no significara nada para ella.

Él gruñó, mientras marcaba al personal de seguridad del edificio, para reportarle lo que estaba pasando. Colgó y se pasó la mano entre el cabello nuevamente, estresado. Su celular comenzó a sonar. Era Akame. Seguramente estaría ya lista para la cena que habían planeado.

Hola Akame

— ¡Hola corazón! ¿Aún no terminas? Ya estoy en casa, puedes venir.

— Lo siento, creo que no llegaré a tiempo. Tengo un problema y estoy… ¿Hola? ¿Hola?

Vió la pantalla de su teléfono completamente oscura. Se quedó sin batería. Obviamente no llevaba su cargador con él – Maldición… – ella se iba a preocupar, ahora con su celular muerto no tenía forma de decirle en donde estaba metido. Empezó a caminar de un lado a otro.

— Puedes usar el mío – vio a Sakura de pie a su lado con la mano extendida ofreciéndole su celular – llámale y dile que estás bien, y que probablemente nos vengan a sacar en unos minutos.

Shaoran se sorprendió por el gesto, y aceptó el celular – Gracias, solo será un minuto.

— Tómate tu tiempo – le dijo ella tranquilamente mientras regresaba a sentarse al sofá. Empezó a hojear una revista fingiendo que no podía escuchar la conversación.

¿Akame? Soy yo, me quede sin batería. Escucha, estoy atrapado en la oficina. Si, literalmente atrapado, la puerta no abre. Tengo que esperar a que venga un cerrajero a sacarnos de aquí. No, no estoy solo, Kinomoto y yo nos quedamos atorados. Espérame en tu departamento, en cuanto salga iré para allá. No, no te preocupes, no es necesario que vengas. Quédate, seguramente esta situación se resolverá pronto. De acuerdo, yo también. – Y colgó.

— Toma. Te lo agradezco – Le entregó el celular a su dueña, y se fue a sentar a la silla más lejana que encontró.

Sakura le lanzó una mirada – Sé que no quieres verme ni hablarme, pero esa silla se ve muy incómoda. Deberías venir a sentarte acá. No sabemos cuánto tiempo estaremos esperando a que abran. Prometo no hacer ningún ruido y no moverme. No notaras mi presencia para nada.

— No gracias. Vendrán por nosotros pronto.

— Ya es muy tarde. No será tan fácil encontrar un cerrajero.

— Estoy bien aquí.

— Entonces intercambiemos lugares. Yo me iré para allá y tú siéntate acá.

Se acomodó en la silla y cerró los ojos ignorándola. Ella encogió los hombros y continuó con la lectura de su revista. El artículo hablaba sobre arquitectura verde, y aunque ese tema le interesaba demasiado y deseaba saberlo todo, no pudo evitar echarle un ojo a cada movimiento de Li. Él siempre le provocaba distracción. Pasó media hora y aún no sabían nada del personal de seguridad.

— Ya tardaron demasiado – dijo un Shaoran muy desesperado.

Sakura lo ignoró y se puso de pie y empezó a abrir las gavetas de la bodega buscando algo que comer. Había muchos papeles, y nada de comida. Finalmente, consiguió una botella de vino tinto, un par de vasos desechables y un montón de servilletas.

Abrió la botella y se dispuso a servirse.

— ¿Estás loca? ¿Cómo puedes beber en un momento como este?

— Tengo muchísima hambre. Te recuerdo que gracias a "alguien" a quien no le gustaron mis ideas, la junta se extendió durante toda la hora de la comida hasta muuuuy tarde.

— Tus diseños son muy caros y ostentosos.

— ¡El cliente pidió que fueran llamativos y no impuso un límite al presupuesto!

— Si podemos ahorrar recursos ¿por qué no hacerlo?

— Es un diseño auto sustentable. La mitad de la energía será producida por el mismo edificio del centro comercial. Además… no tengo que darte explicaciones a ti. Si al cliente le agradan, es suficiente para mí.

Shaoran la miro. Ella empezó a beber generosamente del vaso de vino – Ni creas que pienso hacer el cálculo estructural de esa monstruosidad.

— No me importa. Le pediré a Tian que lo haga.

Shaoran bufó molesto y se giró decidido a ignorarla otra vez – El maldito Tian Chen de nuevo – pensó. Su compañero en el departamento de estructuras se estaba convirtiendo en una verdadera molestia. Debía admitir que era bueno, aunque no tanto como lo era él. Y ahora, estaba rondando a Sakura como una mosca. Al principio, cuando supuso que se conocían, lo acechó con un montón de preguntas sobre ella, que si era soltera, que si tenía novio, que a donde le gustaba salir. Obviamente se rindió al ver que Li solo lo ignoraba sin dar nada.

Pasó otra media hora y se levantó de la silla agotado. Le dolía la espalda. – Maldito pedazo de chatarra…- Tal vez debió hacerle caso a Sakura y sentarse con ella en la sala. Volteó a verla y se sorprendió al ver que la botella de vino estaba prácticamente vacía. - ¿en qué momento?... – Sakura estaba sonrojada y se veía bastante relajada.

— ¿Estás borracha?

Ella soltó una carcajada – No. He tomado vino antes y nunca me he embriagado con una botella.

Él levantó una ceja, incrédulo. Por el tono de voz que estaba utilizando Sakura, podía deducir que estaba un poco ebria.

— Tenías el estómago vacío.

— Ups. Entonces tal vez este un poquito mareada.

Él se sentó junto a ella, apoyó sus codos sobre sus rodillas y la miró fijamente – Es muy mala idea beber en la oficina.

— Lo sé, soy la peor. Qué bueno que el jefe ya se fue... – ella comenzaba a arrastrar las palabras. – ¿Sabes una cosa? – continuó bebiendo del vaso desechable que tenía en la mano – cuando me ofrecieron este trabajo, sabía que tú estabas aquí. He seguido tu carrera desde que renunciaste a CNJ y te regresaste a China.

Él abrió los ojos.

— Entonces me mentiste.

Ella sonrío lentamente sin dar ninguna respuesta. Parecía muy orgullosa de sus acciones. Shaoran la miró entrecerrando los ojos. Recordaba haber visto a Sakura ebria solo un par de veces en su vida. Fácilmente pudo darse cuenta de que se ponía bastante más parlanchina cuando bebía. Aunque a diferencia de esta ocasión, al final de aquellas noches, habían terminado en la cama haciendo el amor. Se sonrojó ante el recuerdo y sacudió la cabeza, decidido no pensar en eso. Era terreno peligroso.

— Sabías que estaba aquí, ¿y aun así aceptaste el empleo?

— Esa fue la única razón por la que lo acepté. Es decir, no te ofendas, esta empresa es la mejor que hay en este país, pero tenía mejores ofertas. Originalmente si tenía intenciones de venir a China. Quería participar la construcción del aeropuerto de Beijing. Zaha (1) ya me había extendido la invitación y solo me quedaba aceptarla y mudarme para allá.

— ¿Y no accediste?

— Nop

— ¿Por qué no querrías trabajar en un proyecto de esa magnitud? Es absurdo.

— Oh, si trabajé en él. El diseño conceptual es mío. Se puede decir que fui yo quien los venció a ustedes en el concurso (2)– soltó una carcajada, producto del alcohol – lo siento, no quise sonar tan engreída – de nuevo una carcajada.

— Y entonces… ¿qué haces aquí?

— Quería verte de nuevo. Solo verte… No pensé que las cosas salieran tan mal.

Increíble… El despacho de Zaha Hadid era uno de los más importantes del mundo. Trabajar con ellos era un prestigio que no cualquiera lograba. Y Sakura ya lo había hecho en varias ocasiones. Incluso era considerada como su hija prodiga. No podía creer que hubiese rechazado una oferta de tal magnitud solo por verle. Estaba muy confundido. La castaña se había ido de Japón para desarrollar su carrera, superarse, aprender de los mejores. El proyecto del aeropuerto chino era una mina de oro. Cualquiera que trabajara en él, se convertiría en una estrella mundial. Claro que Sakura ya lo era, pero eso la podía catapultar hasta lo más alto.

— Sabías que te rechazaría.

— Sip

— Y aun así viniste.

— Sip

— ¿Por qué Sakura? ¿Tu trabajo y tu vida de súper estrella de la arquitectura ya no eran suficientes para ti? – preguntó él, sin ninguna intención de ocultar su amargura.

— Nunca fueron suficientes. Logré todo lo que siempre quise y mucho más. Desarrollé mi talento y cumplí la promesa que le hice a madre. Pero nunca logré llenar el vacío que tú me dejaste en el corazón.

Sintió una presión en el pecho. Ella no podía estar diciendo la verdad. Se fue y lo abandonó cruelmente y ahora salía con esto. No, todo eran puras mentiras. Precisamente por esto no quería escuchar nada que saliera de su boca. Cada vez que hablaba con ella, solo lograba confundirlo aún más. Seguramente solo quería manipularlo.

Ella se quedó mirando al vacío con nostalgia, recordando. Por un momento, él pensó que tal vez, no diría nada más. Pero lo hizo.

— Te amaba… – dijo con tristeza.

— ¿Me abandonaste porque me amabas? – el escepticismo estaba claro en su tono. Se puso de pie, furioso con ella y consigo mismo.

— Sí. Suena tonto, pero… no podía permitir que tú estuvieras conmigo cuando…

Escucharon sonidos en la puerta y se dieron cuenta de que por fin iban a sacarlos de ahí. Sakura se puso de pie y se dio cuenta que, tras esa breve y triste conversación con él, el alcohol estaba perdiendo su efecto. Era lo mejor. Le prometió no tocar el pasado y estuvo a punto de romper esa promesa.

Shaoran la miró levantarse y salir de la habitación con prisa apenas abrieron la puerta. Estaba confundido. Las acciones de Sakura eran completamente contradictorias.

¿Qué rayos acaba de suceder?...

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Aclaraciones

(1) Zaha Hadid es una arquitecta maravillosa, anglo-iraquí (aunque pasó la mayor parte de su vida en Londres) que desafortunadamente ya murió. Si pueden investiguen un poco sus obras, era muy muy talentosa. En la historia, nuestra Sakura se va a Londres para trabajar con ella.

(2) Si recuerdan, la empresa de Shaoran perdió el concurso del diseño del aeropuesto de Beijing, por culpa de los malos diseños de Qiang Zhang, el arquitecto que tenía el puesto de Sakura antes de ser despedido :P

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Notas del autor:

Que tal!

Estoy de vuelta 😊
Primero lo debido: una sincera disculpa por el enorme tiempo que me tarde en actualizar. Esto del confinamiento me ha dado más trabajo de lo normal y no estuve disponible para sentarme a escribir. Pero quiero pensar que ahora que las cosas empiezan a regresar a la normalidad, todo se regularice y pueda avanzar a la historia.
También he tenido algunos problemas de salud.

No acostumbro contar mis problemas en la vida real, pero ya que aquí tengo un seudónimo, me gustaría desahogarme.

Mi pareja y yo, descubrimos hace algunos meses que esperábamos un bebe. Todo era felicidad y algo de miedo (por eso del coronavirus, ya saben, miedo a contagiarnos y de más).

Sin embargo, la vida ha decidido que mi angelito no llegará. Fue un momento de susto, pánico y estrés para todos los que nos rodean y especialmente para nosotros dos. Hubo mucha tristeza, y la verdad no me sentía muy inspirada para escribir. Tarde algunas semanas en recuperarme anímicamente.

Afortunadamente, ya me encuentro mucho mejor y mi pareja es un hombre maravilloso que ha estado conmigo a cada instante.

No escribo esto para provocar lástima, ni como una excusa. Simplemente deseaba sacarlo con alguien más.

Agradezco los comentarios que me han dejado en sus reviews, prometo sinceramente no dejar pasar tanto tiempo entre una actualización y otra y ojalá les guste este nuevo capítulo 😊

Besos xoxo