Hola! Aquí Saori-nee esta vez retomando a una bonita pareja que creé para una de mis historias favoritas que he publicado.
Quienes hayan leído mi historia "La Pareja Original de Saint Michael's" seguro ya las conocerán, y quienes no, las presento rápido. Ellas son Viviana y Luna, Viviana es una chica de campo, alegre y risueña con un gran talento para la pintura, Luna es la hija única de una importante familia, representante de clase y bailarina en sus tiempos libres. Su historia se desarrolla en Saint Michael's de 1920 (100 años atrás) y habla sobre como se conocieron, enamoraron y el legado de amor que dejaron para su escuela.
No hablaré mucho más de ellas para no arruinarles la historia, y si quieren conocerlas más, las/los invito a leer "La Pareja Original de Saint Michael's" en mi perfil (o releerla si ya lo hicieron xD ).
Sin más que decir por el momento, comenzamos! c:
Viaje al Pasado (La Fiesta de Ariana)
Valle en las afueras de la ciudad – Japón, 1922
El mediodía se acerca, el tren avanza tranquilamente sobre el valle acercándonos cada vez más a Viviana y a mí a nuestro destino.
– No puedo esperar a que lleguemos – Viviana sonríe y recarga su cabeza contra mi hombro. No puedo ser más feliz.
Han pasado unos meses desde que me gradué de la Academia para chicas Saint Michael's e inicié la universidad donde participo por las tardes en el equipo de danza clásica de la misma.
Durante mucho tiempo olvidé lo que se sentía emocionarse, soñar, reír, bailar. Viviana fue quien llegó con una sonrisa sanadora a mi vida e hizo que finalmente me despertara y convirtiera en la mujer que deseaba ser.
Si soy tan feliz ahora es gracias a ella, Viviana, aquella que no se dio por vencida y siendo ella se robó mi corazón. Ha pasado mucho tiempo desde que dejó de ser aquella chica distraída que conocí en su primer día y no podía llegar temprano a la escuela.
Ahora se encuentra ya en su último año, ocupada entre sus estudios y esforzarse para los concursos de arte. Dice que quiere obtener una beca para la mejor escuela de arte del país y en verdad creo que puede lograrlo.
A pesar de que ha habido muchos cambios nuestras vidas, nuestra relación es más fuerte que nunca y prueba de ello es el viaje que ahora estamos haciendo, dirigiéndonos por primera vez al valle de Viviana.
Tras casi dos años de relación, es algo raro que jamás haya conocido a su familia en persona, pero hemos estado tan ocupadas que jamás parecía el momento adecuado para realizar este viaje, pero ahora, su hermana menor cumpliría quince años y su madre nos ha invitado a la gran fiesta que se hará.
Por supuesto que cuando Viviana me lo propuso me puse muy nerviosa, sobre todo porque no tengo idea de que clase de familia proviene, sus costumbres o sobre todo, si seré bien aceptada, pero amo demasiado a Viviana y aunque me da miedo, ya tengo bastante tiempo deseando conocerlos, así que al día siguiente compramos los boletos, empezamos a empacar y unas semanas después, aquí estamos a solo unos minutos de llegar.
– Ya quiero que conozcas a todas, seguro que te van a amar.
– Sí… también yo – aún nerviosa.
– ¿Qué pasa Luna?
– Nada, solamente ¿podrías recordarme a tu familia? No quiero cometer ningún error al llegar.
– Luna-chan – divertida.
– ¿Qué sucede?
– Te ves tan linda cuando te avergüenzas.
– ¿Eh? Yo no…
Me volteo a ver a la ventana del tren y veo que me he puesto roja. Froto mis mejillas para que se me pase.
– Jejeje descuida, ahora te explico nuevamente. En primer lugar obviamente están mi madre y mi padre. Se conocieron y casaron ahí mismo en el pueblo y juntos tuvieron siete hijas, Liliana, Evanna, Juliana, Viviana, Ariana, Diana y Tiana, mis hermanas.
– Aja… – "¿Cómo es que no ve lo extraño en eso?"
– En primer lugar esta la mayor, Liliana, ella ya esta casada, vive con su marido a unas cuadras de nuestra casa y esta en espera de su primer hijo.
– Vaya, entonces vas a ser una tía, Viviana.
– Si todo sale bien, quizás… ¿ambas seremos tías?
– Viviana.
Me sonrojo bastante.
– En segundo lugar esta Evanna, la belleza de la familia, también ya esta comprometida y próxima a casarse en los siguientes meses, tan pronto terminen de ver los detalles de la boda. Después esta Juliana, ella es… un poco traviesa y revoltosa, nunca ha estado en una relación duradera y le gusta andar de pareja en pareja sin comprometerse, aunque a pesar de eso tiene un gran corazón. Después estoy yo, la hermana de en medio, y después esta Ariana, quien cumple años este día, de todas creo que es con ella con quien más conviví siempre, al ser la más cercana a mi edad. Y finalmente están las gemelas, Diana y Tiana, un par de traviesas que admiran a morir a Juliana y son cómplices de todas sus travesuras.
– Vaya, suena a una familia muy alegre.
– Así es, las amo demasiado y no sé que haría sin ellas.
– Sí… lo entiendo.
Al ser la hija única de una familia tan respetada, jamás tuve hermanas o amigas cercanas con quienes jugar cuando era niña, no imagino lo que debió ser para Viviana compartir su infancia con otras seis chicas y aún al día de hoy ser tan cercanas con todas.
A decir verdad, me siento un tanto celosa. Me pregunto si podré estar a la altura de ellas.
Viviana nota la mueca en mi rostro y me toma de la mano diciendo.
– Cuando te vean seguro que te van a amar. Nada más nada de engañarme con ninguna de ellas ¿eh?
– ¡¿Eh?! ¿Pero qué estás…? ¿Cómo se te ocurre que…?
Viviana silencia mis quejas con un pequeño beso en los labios, cariñoso y lleno de su amor. Al separarnos, aún tengo un poco de su saliva en mis labios.
– Viviana.
– Descuida Luna, todo va a estar bien.
– Sí, de acuerdo.
Sonríe y nos tomamos de las manos.
Valle de Viviana – Pueblo
Tras varias horas en tren finalmente llegamos a la estación al mediodía y una vez ahí tomamos una carroza que nos lleva a las afueras hasta el valle escondido donde se encuentra el pueblo de Viviana.
Conforme más nos alejamos, el paisaje se vuelve más rural y donde veas el verde de los pastizales y el azul del cielo ofrecen una vista espectacular sacada de las mejores postales del mundo.
Tras subir una colina, llegamos a la orilla del pueblo, donde somos alegremente recibidas por cinco chicas, todas pelirrojas y de ojos verdes, alegres e igual de hermosas que Viviana.
– ¡Es ella! Ya llegó ¡Viviana-nee!
– ¡Hermanas!
Viviana se baja de la carroza y corre el último metro hasta sus hermanas. Se abrazan y empiezan a llorar juntas.
– ¡Que gusto que vinieras! Pensaba que al final no ibas a venir.
– ¿Bromeas? Jamás me perdería la fiesta de mi hermana favorita.
– Voy a fingir que no oí eso – dice divertida una de las hermanas.
La chica a la que abraza seguro que es Ariana. Es una copia igualita a Viviana cuando la conocí en su primer año pero con el cabello más lacio y corto. Si se llegaran a vestir igual, será muy difícil que las reconozca una vez estemos en casa.
Las demás son un poco más fácil de reconocer, la más alta imagino que debe ser Evanna, tiene pinta de ser la más adulta y no tiene la panza de embarazada de su hermana mayor. La de cabello corto y apariencia tomboy debe ser Juliana y el par de niñas (que ya no son tan niñas) que están a su lado deben ser las gemelas.
Aún así todas se parecen y si no me ando con cuidado, podría llegar a confundirlas. Sería una muy mala primera impresión siendo la nueva en la familia. Tengo que estar atenta.
Me bajo de la carroza también y me dirijo a ellas con nuestra maleta.
Viviana esta tan perdida reconectando con sus hermanas, que ni siquiera nota mi presencia.
– ¡Quince Años! No puedo creer que mi pequeña hermanita ya es toda una mujer.
– Onee-chan, me avergüenzas.
– Y ustedes dos – dirigiéndose a las gemelas – mírense, están tan altas, si continúan creciendo la próxima vez que nos veamos van a estar tan altas como yo.
– ¡Sí! Incluso seremos más altas que Juliana.
– Eso ya lo veremos, pequeños duendes – agita el cabello de ambas, imponiendo su dominio como mayor que ellas.
– También me da gusto verte Juliana-nee – sonriendo.
Se vuelve con la mayor de ellas y le dice.
– Y Evanna – la abraza – muchas felicidades por tu compromiso.
– Muchas gracias Viviana, espero que puedas venir a la boda.
– ¿Ya eligieron una fecha?
– Aún no, pero por lo pronto ya descartamos el invierno.
– Tan pronto sepan, avísenme por favor – voltea a su alrededor – por cierto ¿dónde esta Liliana?
– Esta en casa con mamá, su embarazo ya esta muy avanzado y aunque quería, no podíamos dejar que viniera. Pensamos que dará a luz muy pronto.
– Sí, incluso en medio de la fiesta de Ariana.
– ¡No digas esas cosas Nee-chan! – le reclama Ariana enfadada.
Las gemelas ríen y con ellas, sus hermanas también.
– Wow, estoy tan contenta, Ariana cumple 15 años, Evanna se va a casar y Liliana va a tener un hijo. Me da tanto gusto que la familia siga creciendo.
– Y parece que lo seguirá haciendo pronto por lo que veo ¿verdad, Viviana?
– ¿Eh? ¡Ah!
Por primera vez, Viviana se fija en mí y da un grito de sorpresa como recordando mi presencia.
De inmediato se pone a enmendar su error y me toma de la mano dirigiéndome con ellas.
– Chicas, ella es Kaguya Luna-san, mi novia. Luna, ellas son Evanna, Juliana, Ariana, Diana y Tiana.
– Un placer conocerlas.
Hago una reverencia formal que parece dejarlas impresionadas.
– Wow.
Noto que ellas no hacen la reverencia, me pregunto si he hecho algo mal, pero antes de que pueda decir algo.
– ¡Kawaii!
– ¡Kyaaa! – Se lanzan y me empiezan a abrazar.
– Es tan hermosa.
– Tan bellísima.
– ¿Así son todas las chicas de la ciudad?
– Viviana – asustada – ¿qué es lo que esta pasando?
– Te están dando la bienvenida, están impresionadas, jamás han visto a una chica de la ciudad.
Las chicas me sueltan y me toman de los brazos al igual que a Viviana.
– Hay que llevarlas con mamá y Liliana para que las conozcan.
– ¡Andando!
– ¿Eh? ¡Esperen!
Hacen caso omiso a mi súplica y me llevan con ellas. Viviana solo ríe ante mi reacción. Algo me dice que este será un largo fin de semana.
Casa de Viviana
Las hermanas nos guían hasta la casa de Viviana en las afueras del pueblo. Casi todas las casas se encuentran separadas de la otra, siendo el mayor punto de encuentro la plaza central por la que pasamos. Al pasar por ahí me doy cuenta de la atención que atraigo, supongo que efectivamente no es normal ver a una chica de la ciudad caminando por esta plaza. Con mi cabello azul oscuro corto y mis ojos del mismo tono, sin duda destaco entre ellos.
Finalmente llegamos a la casa donde al entrar, encontramos a la madre de Viviana y su hermana mayor sentada en la cocina ayudando con lo que puede debido a su embarazo.
– ¡Mamá! ¡Liliana! ¡Qué gusto me da verlas!
Corre hacia ellas y las abraza.
– Viviana, nos da mucho gusto volver a verte.
Viviana regresa conmigo, me toma de la mano y me lleva con ellas.
– Mamá, Liliana, les presento a mi novia, Kaguya Luna-san.
– Es un placer conocerlas.
Vuelvo a hacer mi reverencia y esta vez me es correspondida al menos por la madre.
– Luna-san, es un honor al fin conocerte. Viviana nos ha hablado mucho sobre ti en sus cartas.
– ¿En serio?
– Así es, cada carta que manda habla solamente de ti y su relación – dice Liliana – te has vuelto muy famosa en la familia debido a ella.
– Liliana – Viviana se avergüenza. Sonrío.
– Me alegra que Viviana les haya hablado de mí. Ya tenía muchas ganas de conocerlas – vuelvo a hacer reverencia.
Esta vez la madre ya no hace la reverencia y se dirige a darme un abrazo. Al principio me saca de onda, pero pronto lo acepto ya habiéndome acostumbrado un poco con las hermanas.
Al separarse, vuelve a adoptar el rol de madre.
– Están muy delgadas ¿no han comido nada?
– Oh, no se preocupe – empiezo a decir – almorzamos un aperitivo en el trayecto.
– No digan más, vayan a lavarse las manos y siéntense en lo que preparo la comida.
– Descuide, nosotras en verdad…
– Luna-chan, vamos a sentarnos.
– Uh… esta bien.
Durante la comida
Nos sentamos y tenemos una muy buena comida con la familia de Viviana. Platicamos, reímos, y nos cuentan todo tipo de historias de lo que había pasado, desde la boda de Liliana, la propuesta de matrimonio a Evanna, la graduación de Ariana y por supuesto, todas en la mesa se morían por escuchar como nos hicimos novias. Aparte de navidad, esta es la primera vez que Viviana venía a visitarlas por varios días.
Les contó toda la historia, desde que nos conocimos, la pequeña rivalidad que tuvimos, como el amor empezó a florecer entre nosotras y finalmente, el primer beso que nos dimos en el templo de mi familia bajo la luz de la luna y las estrellas.
Todas suspiran cuando Viviana les cuenta la historia y cuando nos preguntan por nuestro futuro, simplemente nos tomamos de la mano y decimos que planeamos estar juntas por tanto tiempo como la vida nos permita.
Por supuesto las bromas sobre boda e hijos no tardan en llegar.
– ¡Eso es genial! ¿Podemos ser las damas de honor en su boda? – las gemelas emocionadas.
– Nada más no se vayan a casar antes que mí ¿eh? – Juliana bromeando.
– Al contrario, deberían apresurarse y casarse lo antes posible, así, sus hijos y los míos podrían crecer juntos y ser mejores amigos – Evanna emocionada.
Mi madre aprueba la idea.
– Por supuesto, estoy segura que si se casaran el próximo año…
– Madre, por favor…
Viviana esta muy avergonzada e intenta hacer que paren, pero ninguna la escucha.
Si bien yo también estoy avergonzada, otra parte de mí no puede evitar sentirse tan feliz.
La verdad es que ya tuvimos esta conversación en privado hace unas semanas, y si bien tenemos planeado casarnos algún día, aún somos muy jóvenes para ello y tenemos muchas cosas que cumplir antes de hacerlo.
Decidimos primero esperar a que Viviana termine su último año en Saint Michael's, y entonces hablaremos más a detalle de ello.
Aunque si soy muy sincera, desearía que ese día llegara ya.
Más tarde ese día
Al terminar la comida, cada una se levanta a lavar su plato, pero cuando Viviana y yo nos levantamos a lavar los nuestros.
– No se preocupen por ello, deben estar cansadas, déjenmelos a mí y ustedes vayan a descansar.
– Oh, no se preocupe por…
– Descuida. Viviana ¿por qué no llevas a Luna a dar un paseo por el valle y conocer el pueblo?
– ¡¿En serio?! – emocionada.
– Por supuesto, solo regresen antes del atardecer para arreglarse y estar a tiempo para la fiesta.
– De hecho yo ya voy a comenzar a arreglarme – dice Ariana alegre – la fiesta es a las seis, las esperamos.
– Ahí estaremos ¡Vamos, Luna!
Viviana me toma de la mano y sale corriendo de la casa.
Pasamos el día entero recorriendo la plaza y viendo los maravillosos paisajes a nuestro alrededor. Las grandes montañas, los enormes pastizales y el gran lago cristalino con el cielo azul reflejado en él. Todo es tan maravilloso, pero nada de ello es mejor que poder pasar el día acompañada por la mejor chica en todo el universo.
Viviana me lleva a ver las ovejas, a meter los pies en el río, a algunos de los lugares en los que pintó cuando vivía aquí y para terminar, nos relajamos recostándonos en una pradera sobre la cual, nos besamos y comenzamos a jugar con la otra de la manera que solamente lo hacemos cuando estamos a solas.
De nos ser porque estamos en el exterior, seguro que hubiéramos acabado haciéndolo.
Pronto el atardecer se acerca y mientras vemos el cielo tornarse naranja, me volteo con Viviana y le digo.
– Gracias por traerme aquí, Viviana. Te amo.
– También te amo, Luna.
Nos besamos y nos quedamos unos cinco minutos más ahí sentadas. Aunque al sol no le queda más que una hora en el cielo, el día debe continuar.
Cuarto de baño – Más tarde ese día
Al regresar a casa, Ariana, Liliana y la mamá de ellas ya se han ido y ahora, solo quedaban Evanna, Juliana y las gemelas quienes se estaban terminando de arreglar.
Evanna también ya esta por irse, pero antes de hacerlo nos dice.
– Ya les dejé el baño listo para que se laven y arreglen lo más pronto posible. Aquí tienes una toalla Luna, para que te bañes primero.
– Sí, gracias, pero…
– ¡Juliana! En cuanto estén las niñas también tráetelas por favor.
– ¡De acuerdo! – le grita desde su cuarto.
– Las dejo en su casa, nos vemos en un rato.
– Sí, gracias Evanna.
– Pero…
Evanna me mete en el cuarto de baño y se lleva a Viviana con ella dejándome a solas.
– Uhh...
Me quito mi ropa y entro a la bañera aunque no estoy segura de cómo usarla. Es muy antigua, debí haber preguntado antes.
Justo cuando estoy pensando en pedir ayuda para ello, la puerta del baño se abre y en ella entra.
– ¡Viviana!
De inmediato cubro mi cuerpo desnudo, y Viviana divertida me hace una seña para que guarde silencio.
– ¿Qué haces aquí? – le pregunto susurrando sin descubrir mi cuerpo.
– Vine a ayudarte.
– ¿De qué estás…?
– Estabas teniendo problemas para usar la bañera ¿cierto?
– Eso…
Me avergüenza reconocerlo.
Viviana sonríe y se empieza a quitar la ropa frente a mí.
– Viviana…
– Shhhh – pone su dedo en mis labios – hay que ser silenciosas o mis hermanas podrían oírnos ¿de acuerdo?
Asiento avergonzada, Viviana se termina de quitar sus panties y entra conmigo a la bañera.
– Bien, vamos a lavarte y dejarte lista para la fiesta.
Se pone detrás de mí y comienza a lavar mi cabello y espalda, prestando especial atención en la nuca y en mis hombros.
Más que una lavada parece más bien un masaje. Uno muy cómodo y sexy. Me relajo y dejo caer mi cabeza hacia atrás, recargándome sobre los pechos de mi amada. Al darme cuenta de ello, me alarmo y le digo.
– Whops, lo siento.
– Descuida, puedes acostarte en ellas si quieres.
– Viviana.
Han crecido mucho desde que nos conocimos, sin duda podría amamantar ya con ese par. No ¿qué estoy pensando? no puedo pensar en esas cosas en este momento... aunque la idea de pensar en Viviana como una madre amorosa, con nuestros hijos y esas tetas… amamantando con ellas, yo…
Esto es malo, me empiezo a excitar con estos pensamiento, lo cual Viviana parece notar, así que lleva su mano a mi entrepierna y…
– Luna-chan, acaso… ¿estás muy feliz de verme? – inserta el primer dedo.
– ¡Kyaaaa! Viviana.
En ese momento, tocan la puerta.
"Knock, knock, kock"
– Viviana ¿estás ahí? – es Julianna.
– Iiiiiiiiihhhh – me alarmo. Viviana me calla.
– ¿Sabes si ya salió Luna-san?
– Sí, ya salió, se fue a cambiar y me dejó el baño para que me lavara.
– Ah, que bueno. Las gemelas y yo ya nos vamos a ir y queríamos preguntarle si quería venir con nosotras para mostrarle el lugar.
– No se preocupen, ahorita que salga yo la llevo conmigo.
– De acuerdo, entonces nos vemos allá.
– Gracias Juliana.
Se escuchan los pasos alejarse al otro lado de la puerta y al irse, Viviana saca su dedo de mí y ya puedo respirar.
– ¡Viviana! ¿En qué estabas…?
"Knock, knock, kock"
– Onee-chan, soy Tiana, voy a entrar.
– ¡Iiiiiiiiiiihhhh!
De inmediato Viviana me toma de la nuca y me sumerge en la bañera al tiempo que Tiana entra.
– Tiana ¿qué haces aquí?
– Olvidé mis aretes y nos los encuentro por ningún lado.
– Descuida, seguro deben estar en algún lado.
– ¡Tiana! – Diana la llama desde abajo.
– ¡¿Qué?!
Mientras se distrae, aprovecho para salir a respirar, agarro aire y me vuelvo a sumergir en la bañera.
– ¡Te estoy diciendo que los dejé aquí! – le grita a su hermana gemela desde arriba – Onee-chan ¿de casualidad no los has visto?
Mientras estoy abajo, observo la entrepierna expuesta de Viviana frente a mí y decido que es hora de la venganza.
– Para nada, no los he visto en ningún ¡Momen…!
Viviana es forzada a reprimir un gemido cuando le comienzo a dar placer oral debajo del agua con mi lengua.
– Onee-chan ¿estás bien?
– Por supuesto que estoy bien ¿qué te hace pensar lo contrario? – ocultando lo mejor posible su excitación.
Tiana empieza a sospechar de su reacción, cuando Diana llega al baño con unos aretes en mano.
– ¡Los encontraste!
– Te dije que los habías dejado en la cocina.
Juliana también sube las escaleras.
– Niñas, tenemos que irnos, la fiesta ya va a empezar. Viviana, tú también… oh.
Sin necesidad de acercarse a la bañera, Juliana ve el rostro sonrojado de Viviana y parece que ha notado algo, sonríe, toma a las niñas con ella y les dice.
– Vamos niñas, hay que ir a la fiesta o mamá se va a molestar.
– Sí, Juliana-nee.
– Dejemos que estás dos se terminen de arreglar.
– ¿Uh? ¿Cuáles dos?
– Se los explicaré cuando sean mayores.
Cierra la puerta tras de sí y finalmente salgo a respirar.
– ¡Wuaaaaaaaaahhh! – recuperando la respiración – ¿Pasó algo?
– No, nada – sonríe – ahora ¿en que estábamos?
Sonríe y nos empezamos a besar, tumbándonos en la bañera.
Fiesta del pueblo – Esa noche
Unos minutos más tarde salimos de la bañera, nos terminamos de arreglar y salimos corriendo hacia la fiesta en la plaza del pueblo. Afortunadamente apenas esta empezando, así que nadie nota nuestro retraso.
Al llegar, todos voltean hacia nosotras y nos saludan alegremente, especialmente a Viviana a quien no veían en mucho tiempo. Viviana me presenta a todos como su novia y no puedo evitar sonreír cada vez que lo hace.
Finalmente llegamos con Ariana, quien esta siendo felicitada por todos y cuando nos ve, va corriendo hacia nosotras y nos abraza.
Viviana parece que va a llorar, no puede creer lo mucho que ha crecido su hermana. Nos agradece por estar ahí y pasamos a nuestro asiento en la mesa con la familia.
Afortunadamente todas las felicitaciones ya han pasado y llegamos justo a tiempo para la cena. Habiéndose puesto ya al día con todas sus hermanas, pareciera que Viviana ha retrocedido un par de años atrás en el tiempo y ahora actúa de una manera en la cual nunca había visto.
Es mucho más suelta y divertida, cuentan historias de su pasado y bromea usando chistes internos que me es imposible entender. A decir verdad me siento un poco fuera de lugar en la conversación, pero de vez en cuando, Viviana se acuerda de mí y me toma de la mano, indicándome que esta ahí.
Sonrío cuando lo hace e intenta meterme en la conversación, aunque me es un poco difícil mantener el ritmo y me conformo con escuchar a Viviana hablar y verla sonreír.
Unos minutos más tarde es la hora del baile y todas se levantan a bailar.
– Vayamos Luna-chan.
Viviana intenta llevarme con ella, pero me da mucha pena, así que...
– Esta bien, Viviana, tú ve y diviértete con tus hermanas.
– Luna…
– ¡Viviana! Vamos a bailar – Ariana llega y secuestra a Viviana.
– ¡¿Eh?!
La llevan con ellas y al poco tiempo se olvida de mí, bailando alegremente con sus hermanas.
Me siento bien, realmente feliz por ella, pero a decir verdad, quisiera que mejor estuviéramos las dos solas. Se que quizás soy un poco egoísta al desear eso, pero no puedo evitar sentir eso y me quedo a sola en la mesa.
Me estoy empezando a sentir un poco mal y pienso si sería una buena idea irme a dormir temprano y dejar que Viviana se divierta, pero…
– Hola Luna-san
Volteo y veo a la hermana mayor de Viviana, Liliana frente a mí.
– ¿Te importa si te puedo acompañar?
– Para nada, siéntate.
Se deja caer con su panza de embarazada y respira.
– Ah, así esta mejor, esto del embarazo es mucho más pesado de lo que todas dicen.
– Sí, lo imagino.
– Seguro que Viviana y tú todavía no están pensando en ello ¿verdad?
– Ah, bueno… – sonrojada.
– ¡No inventes! ¿De verdad lo están considerando? – emocionada.
– ¡No dije eso! – avergonzada – quiero decir… creo que es muy pronto para pensar en ello, pero… – más sonrojada aún.
– En ese caso ¿te parece si platicamos de madre a futura madre?
– P... por supuesto.
Sonrío ante su sonrisa amable y volteamos a ver la fiesta.
– Sabes, Viviana esta muy emocionada de que vinieras.
– ¿En serio? Ella ¿te lo comentó?
– No fue necesario, se nota todo en su rostro. Cuando vivía aquí, ella rara vez estaba en casa, desde que amanecía hasta que atardecía se la pasaba afuera en las praderas, corriendo, dibujando y pintando siempre con deseo de estar en cualquier lugar menos aquí.
– Eso suena… un poco cruel.
– No lo es, así siempre ha sido Viviana. Siempre ha sido nuestra hermanita sonriente por fuera, aunque por dentro, podías ver que le faltaba algo. No es así en esta ocasión.
Sonríe al decirlo.
– Desde que llegaste, no la he visto dejar de sonreír ni un momento, esta todo el tiempo emocionada, platicando, riendo y a lo que veo, no le gusta separarse de ti ni un minuto. Ni siquiera en el baño por lo que he escuchado.
– ¡¿EEEEEEEEEHHHH?!
Me sobresalto y siento que el corazón se me sale del pecho. Liliana ríe ante mi reacción y continua.
– Descuida, era obvio que Viviana no sería una niña por siempre, nada más no dejes que mamá se enteré ¿de acuerdo? – me guiña el ojo sonriendo.
– Uuuhh… – me cubro el rostro de la vergüenza.
– Pero como te decía, jamás había visto esta faceta tan sonriente de Viviana. Ella siempre ha sonreído mucho y era conocida en el pueblo por su perfecta sonrisa, pero no veían a la verdadera ella. No sé que fue lo que hiciste para despertar esa alegría en ella, pero sea lo que sea, te pediré que no dejes de hacerlo. Estoy muy feliz de que hayas venido con ella.
– Liliana-san…
– Por favor, llámame Liliana-nee, a partir de ahora, eres nuestra hermana también.
– ¿Su… hermana?
Liliana me abraza y siento una calidez en mi pecho.
¿Qué es esto que siento? Jamás tuve hermanas, jamás sentí la necesidad de tener hermanas, pero el ser abrazada por esta chica que ahora dice ser mi hermana… se siente muy bien.
La abrazo de vuelta y le digo.
– De acuerdo, Liliana-nee – sonrojada.
Nos separamos y vuelvo la vista hacia Viviana quien continua bailando con sus hermanas, ahora también mis hermanas.
Ahora se lo que quiero, así que me levanto y le digo.
– Regreso Liliana-nee, tengo que ir con Viviana.
– Esta bien, Luna-nee.
Me dedica una sincera sonrisa y me voy con Viviana al centro de la pista del baile.
Al llegar con ella, le toco el hombro para que me vea y dice.
– Viviana, yo…
– ¡Luna!
Me toma del brazo y me mete con sus hermanas al baile.
Me empiezo a preocupar, pensando que tendría que bailar sin conocer los pasos, pero en ese momento empieza una melodía lenta, de esas que solamente se baila en pareja.
Todas agarran una pareja, los padres de Viviana, Evanna con su prometido, Juliana se turna con las gemelas e incluso Liliana se levanta para bailar con su esposo.
También vemos a Ariana bailar con una chica bastante hermosa de su edad, muy pegadas y riendo mientras bailan. Sin duda estará siguiendo los pasos de Viviana. Sonrío al verla.
Por supuesto Viviana y yo bailamos juntas, nos tomamos de las manos y bailamos lentamente al compás de la música.
Parece que Viviana nota algo extraño en mí, así que me pregunta.
– Luna-chan ¿estás bien? Has actuado un poco extraño desde que llegamos a la fiesta ¿no te estás divirtiendo?
– No, yo solo…
– Si gustas, nos podemos ir temprano a la habitación y… hacer muchas otras cosas en lo que las demás no están ¿es eso lo que deseas?
– Viviana…
La tentación es demasiada, el deseo de cumplir mi deseo egoísta de acaparar a Viviana para mí sola me tienta, pero recuerdo lo que platiqué ahorita con Liliana, y le digo.
– Lo que deseo es estar aquí contigo, aquí o en cualquier otro lugar pero a tu lado, Viviana. A decir verdad, me sentí un poco celosa de lo bien que te llevabas con tus hermanas y… me sentí un poco alejada.
– Luna, yo no…
– Pero ahora me doy cuenta… que más que celosa, estaba deseosa de formar parte de ella. Quiero ser parte de tu familia, Viviana.
– Luna – me abraza – tú ya eres mi familia.
– Viviana.
Me abraza, nos miramos a los ojos mientras la sostengo de su cintura y nos besamos.
Un beso dulce y apasionante, intercambiamos lenguas en la boca de la otra, al tiempo que la melodía termina y las luces se vuelven a encender. Sonreímos.
De inmediato, empieza otra pieza musical mucho más movida, de pueblo que invita a todos a bailar.
– ¡Ven Luna! Bailemos.
– Lo quiero, pero… no puedo, no conozco los pasos.
– ¿De que hablas? Eres una bailarina experta, te presentas en concursos y has practicado desde los 3 años. Claro que sabes bailar.
– Pero esas son melodías clásicas, esta música…
– Puedes hacerlo Luna, confía en ti.
Sonríe, me dirige a la pista con ella, cierro los ojos e intento identificar el ritmo de la melodía y moverme como deseo.
Empiezo a sacar mis propios pasos de baile, mostrando el mejor baile de la región, usando mis conocimientos de música para bailar y cuando termino todos en el salón me están viendo.
Entro en pánico, siento que he hecho algo mal pero entonces todos empiezan a aplaudir, alabando mis pasos de baile.
Soy aceptada entre ellos, sonrío y disfrutamos toda la noche, bailando bajo la luna y las estrellas de aquel valle.
Casa de Viviana – Esa noche
Eventualmente la fiesta llega a su fin y poco a poco las personas se empiezan a retirar. Los últimos invitados felicitan a Ariana, y pronto todas volvemos a la casa a dormir.
Mientras las hermanas de Viviana duermen en las literas de su cuarto conjunto en la planta de abajo, a Viviana y a mí nos instalan en una habitación de arriba en camas individuales para pasar la noche y así darnos algo de privacidad.
Nos cambiamos la pijama, lavamos dientes y tras despedirnos de nuestras hermanas, subimos a nuestra habitación listas para dormir.
Veo a Viviana terminando de desmaquillarse y sonrío al verla tan bella.
– ¿Qué pasa Luna? – sonriendo.
– Nada, solamente creo que eres hermosa.
– Cielos, me avergüenzas.
Se termina de arreglar y se sienta a un lado de mi cama donde ya estoy acostada.
Nos tomamos de las manos.
– Muchas gracias por invitarme, Viviana, no solamente a tu pueblo, sino también a tu familia.
– Ya, no sigas con eso, después de todo, tú no tardaste nada en invitarme a tu familia ¿verdad?
– Sí, por cierto, recuerda que quedamos de ir cenar con mis padres la próxima semana para empezar a ver los detalles de la boda.
– Sí, lo sé.
Viviana me muestra su anillo de compromiso en el dedo matrimonial de su mano.
– Aún no se lo he dicho a mi familia para no robarle el día a Ariana, pero mañana en la mañana les daremos el anuncio oficial durante el desayuno. No puedo esperar a que lo sepan.
– Tampoco yo.
Sonreímos totalmente alegres y nos besamos.
– Bueno, será mejor que nos durmamos, va a ser un gran día mañana.
– Sí, esta bien.
Se levanta, va hacia su cama y apaga la luz.
– Buenas noches, Luna.
– Buenas noches, Viviana.
Empezamos a acomodarnos, pero no puedo dormir, estoy tan ansiosa, emocionada y alegre que siento que aunque lo intente, no podré dormir nada esta noche. Siento un sin fin de emociones en mi pecho y entrepierna, así que me levanto y sin encender la luz, me quito toda la ropa y me acuesto a un lado de Viviana en su cama.
– ¿Eh? Luna ¿Qué estás haciendo? – susurrando.
– No podía dormir sin ti.
– ¿En serio?
– Desde que nos mudamos, hemos dormido cada noche juntas que ahora la sola idea de estar separada de ti es demasiada para mí.
– ¿Y por qué tienes que estar desnuda?
– ¿Acaso no es obvio? Además, hemos pasado tantas noches durmiendo así que ahora, hasta se siente raro dormir con ropa ¿verdad?
– Luna-chan…
Basta de charla, sin más que decir, comienzo a besar a Viviana en la oreja, en el cuello y finalmente en los labios al tiempo que desabrocho los botones de su camisa y acaricio sus pechos expuestos con mis manos.
– Ahhh… Luna-senpai…
– ¿Luna-senpai? Hacía tiempo que no me llamabas así – sonriendo.
– Lo sé, es solo que… me haces sentir en las nubes y me es imposible pensar.
– Viviana, eres tan linda.
– ¡Aaaaaahhh! ¡Luna!
Viviana intenta contener sus gemidos lo mejor que puede al tiempo que tomo su pezón izquierdo y comienzo a succionar de él como si de una bebé se tratara.
– No creo poder dormir hasta que lo hagamos, entonces ¿qué dices Viviana? ¿Lo hacemos?
– Uuuhh… yo… – preocupada – de acuerdo, pero seamos silenciosas ¿esta bien?
– Encantada, Viviana.
Viviana se termina de quitar la ropa y nos cubrimos bajo las sábanas al tiempo que nos besamos, nos tocamos y sentimos el calor del interior de la otra hasta llegar al clímax una y otra vez esa noche.
Después de la segunda ronda, nos miramos a los ojos, con nuestros cuerpos mojados y sudorosos y nos decimos.
– ¿Aún aguantas una ronda más antes de dormir?
– Por supuesto ¿y tú?
– Claro que sí.
Sonreímos, nos besamos y antes de insertar el dedo en los pétalos de la otra, le digo.
– Te amo, Viviana.
– Y yo también te amo, Luna.
Bonus Short Story – Habitación de abajo
Mientras tanto en la habitación de abajo, las hermanas de Viviana observan como caen pequeñas partículas de polvo debido al movimiento de allá arriba.
Ariana y Juliana esperan a que terminemos para ya poder dormir, mientras las gemelas platican riendo y se dicen.
– Te dije que lo harían aún si las poníamos en camas separadas, paga.
– Uh, esta bien.
Diana le paga 300 yenes a Tiana.
– Ya váyanse a dormir ustedes dos – Ariana las regaña – y dejen de apostar sobre esas cosas que aún son muy pequeñas para saber de eso.
– Vaya ¿y supongo que tú ya sabes de esas cosas, Ariana-nee? – Juliana divertida – o será que ¿tú y tu amiga con la que bailabas han estado estudiando mucho al respecto?
– Wuuuuu… – las gemelas le siguen el juego a Juliana.
Ariana, roja como un tomate, explota en susurro y les dice.
– ¡No tengo porque explicarles nada y ya váyanse a dormir o van despertar a mamá!
– Si esas dos allá arriba no la despiertan, dudo que lo hagamos nosotras lo haga. Pero es cierto que no queremos interrumpirlas, así que será mejor que durmamos. Buenas noches chicas.
– ¡Buenas noches!
¡Hasta aquí esta fantástica historia! Como extrañé a estas dos jaja c':
Desde que terminé "La Pareja Original" me dije que quería seguir profundizando su historia creando fanfics para ellas como las demás, pero son tantas las parejas que no me da tiempo de escribir para todas jajaja ahorita mismo tengo como 20 historias SonoHana que deseo publicar y ni siquiera he terminado de leer la New Generation (Hitori dake nante erabenai yooo! xD)
Pero volviendo al fanfic, me alegró muchísimo haber vuelto a escribir sobre ellas y dar a conocer un poco más sobre su familia y la manera en que su relación ha madurado. Esta vez conocimos a la familia de Viviana ¿quizás para la próxima conozcamos a la de Luna y los detalles de su boda? *-* No lo sé jajaja dependerá de la historia que quiera escribir para ellas en su momento c:
Hasta entonces, continuaré con mi trabajo para las demás parejas y nos seguiremos leyendo! :D
