CAPÍTULO 9
ANTES
Estaba recostada de lado en la cama, frente a él. Sentía dolor en su cuerpo. Un dolor exquisito, producto de haber hecho el amor durante toda la noche. Miró al hombre a su lado, el causante de ese delicioso malestar. Pudo ver su reflejo en sus ojos castaños, los cuales se empezaban a cerrar.
— Te amo muchísimo – Puso su mano en su mejilla – Te amaré toda mi vida y aún más allá.
Él tomó su mano y besó sus nudillos – No puedo esperar a tenerte por el resto de mi vida.
— Ya me tienes mi amor.
Él la besó en los labios, iniciando las caricias nuevamente.
Esa noche, Sakura había aceptado ser su esposa y no podía ser más feliz.
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AHORA
Siempre le gustó su cabello corto. Podía apreciar la elegancia de su largo cuello y pasar sus manos por él sin ningún impedimento. Depositó un beso detrás de su oreja, lo que provocó un suspiro de sus labios. Le encantaba provocarla, escucharla.
Continuó bajando. Acarició con su lengua todo lo que estaba a su alcance. Bajó por sus pechos, introduciendo uno a su boca mientras con su mano izquierda jugaba con el otro. Ella jadeaba una y otra vez. Se acomodó entre sus piernas sin dejar de besar su cuerpo.
La penetró lentamente, disfrutando de la deliciosa sensación. Ella gimió sonoramente, excitándolo aún más. Empezó a moverse en su interior.
No había otro lugar en el mundo en donde deseara estar. Sakura lo llenaba completamente. Tenerla desnuda, debajo de él, era uno de las cosas que más disfrutaba en el mundo.
La escuchaba gemir con el vaivén de sus caderas. El placer que recorría su cuerpo lo embriagaba, lo consumía. Empujaba una y otra vez dentro de ella, incapaz de detenerse. Sintió sus pequeñas manos acariciar su espalda, apretando y arañando.
— Shaoran…
La besó profundamente, ahogando sus palabras, sin dejar de moverse. Acarició sus muslos, apretó su cadera. Ella los giró a ambos, quedando a horcajadas encima de él. Tomando el mando. Podía verla completamente desde esa posición. Podía ver el movimiento de sus pechos arriba y abajo cada vez que rebotaba sobre su cuerpo. Le pareció una de las visiones más eróticas de su vida… una imagen que nunca olvidaría. Sus respiraciones eran cada vez más intensas. El orgasmo los estaba alcanzando a ambos. Faltaba poco…
Se encontró de golpe, solo, en la cama de su habitación. Estaba empapado en sudor y respiraba de forma agitada. Afuera, el cielo aún permanecía en oscuridad, aunque en el horizonte se comenzaba a ver tenuemente como el sol empezaba a emerger. El sonido del despertador apagó lo que estaba sucediendo en su mente. Un sueño. Estaba soñando con ella otra vez. Aunque en esta ocasión había sido completamente diferente…
Pasó la mano entre su cabello – Demonios… – murmuró. Un maldito sueño…
Pero… se dio cuenta de que no era un sueño. Era un recuerdo. Una memoria pasada con ella, una de las muchas veces que le había hecho el amor. ¿Cómo rayos, había pasado de las pesadillas en las que ella se iba… a esto?
Salió de entre las sábanas y se topó con una incómoda erección. Encendió la luz del baño y se miró en el espejo. Se vio a sí mismo sonrojado y con una mirada brillante. Se mojó la cara y suspiró fuerte. Las imágenes de Sakura desnuda, encima de él, permanecían frescas en su mente. Sería algo difícil de borrar.
Iba a necesitar un baño de agua muy fría.
Miércoles en Hong Kong y una inusual ola de calor atacaba la ciudad con toda su fuerza. Shaoran Li entró con prisa al edificio del corporativo donde trabajaba. Esperaba sentir la frescura del aire acondicionado del lugar, sin embargo, al entrar no sintió la dicha esperada.
Saludó a la recepcionista del edificio – Buenos días Miyasaki.
— Buen día señor Li.
— ¿Por qué hace tanto calor? ¿No encendieron el aire acondicionado?
— El sistema esta averiado.
— ¿En todo el edificio?
— Así es. Al parecer se dañó el centro de carga. Ya lo están revisando, pero me temo que tendremos que pasar algunas horas así.
— Maldición. Y justo hoy que tenemos este clima infernal.
Caminó hacia el elevador para subir al último piso, en dónde se ubicaba su oficina. Apenas salió del ascensor, Rika Sasaki lo abordó.
— Buenos días Li, el señor Terada lo espera en la sala de conferencias. El cliente del proyecto está en la empresa y quiere hacer algunos cambios.
— ¿Por qué no en la sala de juntas?
— Todos los involucrados en el proyecto están presentes. La sala de juntas no es tan grande.
— Comprendo. Gracias Sasaki, voy para allá.
Al llegar se encontró con los inversionistas del centro comercial, con su jefe y todos los líderes de departamento. Había al menos treinta personas en la sala. Algunos más fueron llegando conforme pasaban los minutos.
— Ya sólo nos falta Kinomoto para comenzar – comentó Terada.
Justo al terminar la frase, vio a Sakura entrar por la puerta seguida por Rika Sasaki.
— Buenos días – les comentó la castaña, a lo que todos le respondieron lo mismo.
Ni siquiera intentó no mirarla mientras entraba al lugar y se ubicaba en un asiento junto a Daidouji. Vestía un traje sastre color negro pegado al cuerpo. Inevitablemente, el recuerdo del sueño que tuvo lo azotó con fuerza. Sintió cómo su rostro se ruborizó y desvió la mirada, avergonzado.
Comenzaron la reunión escuchando a su cliente. Sugirió cambios en los diseños y conceptos. Exponía algunas ideas mientras todos tomaban apuntes.
Sakura intentaba prestar atención, pero había algo que la distraía. Se sentía extraña, incómoda. Por un momento pensó que era su imaginación, pero se sentía observada. Levantó la vista, buscando al culpable de esa sensación. Y se sorprendió al ver que, era Shaoran Li quien la miraba intensamente.
— Tomoyo – susurró hacia su compañera, la cual estaba sentada junto a ella – Tomoyo.
— ¿Qué pasa? – le respondió la morena, también en un susurro.
— ¿Tengo algo en la cara?
— ¿Qué?
— ¿Hay algo malo con mi cara?
La miró – Por supuesto que no Sakura.
— ¿Y mi cabello?
— Tu cabello está perfectamente, ¿por qué me preguntas eso?
— Es que… bueno – se mordió el labio girando a ver a Shaoran a la distancia.
Daidouji siguió su mirada, ubicando rápidamente al hombre castaño al otro lado de la habitación – ¿Es porque Li no deja de mirarte?
Sakura asintió en silencio.
— Estas perfecta querida, como siempre. Simplemente no puede dejar de hacerlo.
— ¿Qué?
— Shhh, pon atención.
Sakura dirigió su mirada nuevamente al frente. Tomoyo sonrió discretamente, mirando a Shaoran Li a la distancia. Estaba siendo muy indiscreto. Era bien sabido, que Sakura Kinomoto era muy despistada. Y si ella se había dado cuenta de la estaba observando, cualquiera podría hacerlo.
Un par de horas después, la reunión terminó. Shaoran se estiró agotado.
— Li, este es el resumen de la junta – lo llamó Rika Sasaki antes de salir – El señor Terada quiere que por favor se reúna con Sakura para revisarlo lo antes posible. Ella ya tiene una copia y me comentó que lo esperaba en su oficina.
— Gracias Sasaki.
Se dirigió primero al baño a refrescarse, pues el calor le parecía agobiante. Caminó rumbo a la oficina de la castaña. Al llegar, encontró la puerta abierta y la vio al interior del lugar, sentada en su escritorio. Se había quitado el saco y lucía una sencilla blusa blanca de tirantes un tanto reveladora. Se estaba abanicando el rostro con una hoja de papel, evidentemente sufriendo los estragos del calor.
— ¿Puedo pasar?
Ella levantó la vista – Claro, adelante.
Entró y tomó asiento frente a su escritorio. Al estar más cerca pudo notar el sonrojo en su piel y nuevamente vino a su mente el sueño caliente de la noche anterior. Agitó la cabeza, deseando dispersar los pensamientos que se formaban en su cerebro.
— Disculpa mi apariencia – Sakura comentó – pero esto es demasiado para mí. No estoy acostumbrada a un calor tan extremo. Gracias al cielo que decidí cortarme el cabello.
No pudo evitar mirarla ante dicha frase. Sakura pasó la mano sobre su nuca y levantó un poco su cabello para abanicarse. Sus ojos inevitablemente se dirigieron hacia ese lugar. Pudo notar como una gota de sudor se formó en su cuello, bajó lentamente por su piel y se perdió en sus pechos. Pasaron algunos segundos antes de darse cuenta de que le estaba mirando fijamente el escote a la mujer frente a él.
Demonios…
Bajó la mirada con un sonrojo evidente, y aunque la chica lo notó, lo atribuyó al intenso calor que ella también sentía.
Permanecieron trabajando un par de horas, pero entonces ella le interrumpió – ¿Qué te parece si vamos a comer y regresando terminamos con esto? Tenemos que revisarlo también con Terada y estoy segura de que querrá echarle un vistazo. Además, ya es hora del almuerzo, muero de calor y necesito ir a la cafetería a comprar algo muy frío.
— Está bien. Así aprovecho a mandar mis planos al departamento de diseño.
— Perfecto, nos vemos en un rato.
Ella se puso de pie, tomó su saco, algunas de sus cosas y salió, dejándolo atrás. Él permaneció mirando su espalda hasta que la perdió de vista.
Se sorprendió a si mismo con un sentimiento de ansiedad en el estómago. Por primera vez, se percató de una cosa: Sakura únicamente le hablaba por trabajo y empezaba a tratarlo cada vez con mayor indiferencia. Como a un colega.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo. Estaba sucediendo tal como él mismo se lo había pedido, tal como ella se lo había prometido. Por fin… Aunque, no se sentía muy satisfecho al respecto.
Deberías estar feliz ¿no Li? Esto es lo que querías…
Permaneció algunos minutos pensando en ello.
… Mierda.
Al momento del almuerzo, la cafetería se encontraba medio vacía. Probablemente se debía al intenso calor que permanecía en el edificio, pues el aire acondicionado continuaba averiado.
Sin embargo, como era su costumbre, Sakura, Tomoyo y Tian decidieron almorzar ahí a pesar del clima. Estos dos últimos mantenían una interesante plática sobre el tipo de comida que más les gustaba, pero Sakura se mantenía al margen.
En ese preciso instante, tenía esa sensación que se estaba volviendo familiar: la impresión de ser observada. Por un momento se permitió dudar, pero cuando dirigió su mirada discretamente hacia las demás mesas, lo vio. Ahí estaba otra vez. La mirada de Shaoran sobre ella. La veía con descaro, sin ningún intento por disimular.
No entendía qué rayos pasaba con él. Le había pedido hasta el cansancio que lo dejara en paz, le había exigido que no se le acercara. Y ahora que ella lo estaba haciendo, él actuaba así…
Se decidió a ignorarlo completamente y continuó consumiendo sus alimentos. Tras haber terminado, continuaron con el postre.
— ¿Qué tal los postres? – preguntó Tomoyo, quien comía un crème brûlée.
— El mío está ácido – comentó Sakura haciendo un gesto, quien había pedido un helado con moras – creo que las fresas están un poco verdes.
Tian comía un gran trozo de pastel – El mío es bastante dulce – le comentó
— ¿De verdad? – Sakura miró con antojo el plato de su compañero, mordiéndose el labio inferior.
— ¿Quieres probar?
Tian Chen tomó una porción del pastel en el tenedor y lo ofreció a Sakura directamente a la boca. Ésta se sonrojó un poco por el gesto, pero aun así se acercó a tomar el bocado.
Cuando estuvo a punto de comerlo, una mano sujetó fuertemente la muñeca de Tian, impidiendo que Sakura metiera la porción en su boca.
Tian miró al dueño de la mano. Xiao Lang Li estaba de pie junto a él con una mirada gélida – ¿Qué demonios…? – Intentó sacar su mano atrapada de entre las garras de Li, pero éste lo sujetaba fuertemente, haciéndolo retroceder hacia atrás, lejos de la castaña. – ¿Qué rayos pasa contigo?
Li entrecerró los ojos – Ella no puede comer eso.
— ¿Qué? – respondió incrédulo. Le parecía una actitud completamente desmedida y absurda.
Sin embargo, el castaño lo ignoró completamente y miró a Sakura, quien veía la situación con la boca ligeramente abierta por la sorpresa. Él simplemente le dijo tres palabras – Es de nuez.
La chica abrió los ojos sorprendida y asintió lentamente hacia él, comprendiendo.
Li soltó a Tian Chen, no sin antes dirigirle una mirada de desprecio, y se fue sin agregar nada más.
El moreno aún no lograba comprender nada de lo que había sucedido.
— Lo siento mucho Tian – dijo la castaña – Es que soy alérgica a las nueces.
— Muy alérgica – agregó Tomoyo – Una porción de ese tamaño, podría asfixiarla hasta la muerte – señaló hacia la cuchara.
La miró avergonzado – Lo… lo siento Sak, yo no lo sabía.
— No te preocupes – le sonrió tímidamente, mientras veía la espalda de Shaoran Li a la distancia.
Un incómodo silencio se impuso entre los tres. Sakura estaba sorprendida, Tian confundido y Tomoyo reía internamente. Agradecía un poco la intromisión de Li, ya que había salvado a su amiga de un inminente ataque alérgico. Sin embargo, lo sucedido había confirmado una de sus teorías: Shaoran Li estaba al pendiente de Sakura a un nivel superior. No podía siquiera despegar sus ojos de ella. Tanto así, que se percató del tipo de postre que comía Tian Chen y del momento exacto en que éste, lo ofreció a su amiga.
— Supongo que ya es hora de irnos – se decidió a romper el hielo – Vamos Sakurita, que tengo mucho trabajo por tu culpa.
— ¿Por mi culpa?
— Por supuesto, si no fueras tan malditamente eficiente y no hicieras todo tan rápido, todos podríamos llevar un día tranquilo. Pero no… te encanta atormentarnos.
Los tres rieron ante la broma de la morena, mientras subían al ascensor. Cuando Tomoyo bajó, Tian se acercó un poco a Sakura – Oye Sak… de verdad lamento lo que pasó hace rato.
— No es tu culpa, no tenías forma de saberlo.
— Aun así, te puse en peligro.
Ella le hizo un gesto con la mano subestimando la situación.
— Me preguntaba… si te gustaría ir a cenar conmigo – le dijo él con el rostro ligeramente rojo.
La castaña lo miró sorprendida – ¿Cómo… en una cita?
— Si, yo quisiera…
El celular de Sakura comenzó a sonar. Ella lo tomó y vio en el identificador que era su padre quien la llamaba – Lo siento, tengo que responder, es de mi familia.
— Descuida, ya llegué a mi piso. Hablamos luego.
Él salió por la puerta, mientras veía a la chica responder el teléfono con una sonrisa.
— Buenas tardes Li
Shaoran alzó la mirada, sorprendido por encontrar a Tomoyo Daidouji entrando a su oficina. Entrecerró los ojos con sospecha. Seguramente nada bueno vendría de esa mujer.
— Estoy aquí para aclarar algunas dudas sobre una estructura que tu diseñaste y que quedará expuesta en el centro comercial.
— Pudiste haberme llamado.
— Me gusta tratar mis asuntos personalmente – se sentó confianzudamente en el banco frente al restirador y abrió los planos.
Estuvieron cerca de media hora resolviendo dudas y opiniones. A pesar de que Tomoyo le parecía una mujer muy extraña, tenía que aceptar que era talentosa y capaz.
Cuando terminaron, ella reunió sus cosas, pero antes de ponerse de pie, cruzó los brazos – Supongo que debo agradecer tu intromisión de esta tarde – empezó, con una de esas miradas que tanto exasperaban a Li.
— No es necesario – le respondió trasladándose a su escritorio, frente al monitor de su computadora.
— Claro que sí. Ambos sabemos lo que habría sucedido si Sakura comía de ese pastel.
En alguna ocasión del pasado, Sakura había comido nueces sin darse cuenta. Había sido muy peligroso y casi mortal para ella, terminando en el hospital por varios días.
— Yo misma no me percaté de que el postre era de nuez, y eso que estaba junto a Tian. ¿Cómo te diste cuenta? Tú estabas sentado en otra mesa, bastante lejana si mal no recuerdo – recargó su barbilla sobre su mano y lo miró con autentica curiosidad.
— Simple casualidad. Yo estaba comiendo lo mismo.
— Claro, ustedes dos tienen gustos similares. No tiene nada que ver el hecho de que no puedes dejar de mirarla, ¿verdad?
La miró de reojo – Tonterías.
Rió – Eres muy transparente. Por eso debo insistir en algo que ya te había dicho. Si quieres mantener todo este enredo en secreto, tienes que ser un poco más discreto. ¿No crees que a Tian le va a parecer sospechoso que sepas de las alergias de Sakura, si se supone que no tienes ningún tipo de relación con ella?
— Me tiene completamente sin cuidado lo que Chen piense de mí.
— Entiendo. Pero si él se da cuenta, los demás lo irán haciendo gradualmente.
— Como dije: no me importa.
— Creí que querías ser discreto…
Él encogió los hombros con indiferencia.
— Akame Wang pasa mucho tiempo en esta empresa.
El hombre suspiró con cansancio – ¿Qué quieres Daidouji? ¿Me ignoras durante meses y ahora de pronto crees que puedes venir a amenazarme?
— Por Dios… claro que no – se puso una mano en el pecho fingiendo estar ofendida – En qué concepto me tienes.
— No me gustan tus juegos. Y te agradecería que mantengamos la distancia, cómo lo hemos hecho hasta hoy. Esta clase de intromisiones tuyas no me agradan para nada.
— ¿Fuimos tan buenos amigos y ahora no quieres ni hablarme? Que malo eres…
— Tú lo has dicho, lo fuimos. Pero dejamos de serlo el día que te fuiste de Japón sin decirme una sola palabra.
— Fue algo inevitable... ¿Quieres saber por qué lo hice?
— La verdad es que no.
La morena se puso de pie lentamente – Puedes huir por ahora Shaoran Li… pero la verdad inevitablemente te encontrará… y tendrás que enfrentarla – dio media vuelta y salió majestuosa por la puerta.
El castaño se masajeó la sien con la mano izquierda. Tomoyo Daidouji era una sádica que disfrutaba demasiado de atormentarlo.
Tomó el mouse de su computadora cuando sintió una brisa de aire fresco. Finalmente, el sistema de aire acondicionado había sido reparado.
Al menos una buena noticia…
El diseño de un centro comercial era algo enorme. Requería una gran labor en equipo y una excelente planificación. Terada, el dueño de la constructora, había asignado a Sakura Kinomoto y a Shaoran Li como los titulares del proyecto.
El centro comercial tendría una gran explanada, cubierta por un domo de estructura de acero. Y ese tipo de trabajos, era justamente la especialidad del ingeniero Li.
En la oficina de Sakura, se encontraban reunidos los dos castaños con su jefe, esperando la aprobación de él para continuar.
— Ya estuve viendo el diseño de la explanada con Daidouji – inició Li – la estructura quedará expuesta y será circular.
— Me parece muy bien – le respondió Terada mirando el diseño – la estética es bastante buena Li, te felicito, aunque será bastante pesado de calcular. Si lo crees necesario, pídele a Chen que te apoye. Ya terminó su proyecto, solo le quedan algunos detalles.
— Gracias señor, creo que lo haré por mi cuenta.
— Como prefieras – se puso de pie – espero sus avances al terminar la semana.
— Entendido.
Cuando se encontraron solos, Sakura se dirigió al castaño.
— Será complicado. Deberías pedirle a Tian que te ayude.
— No, gracias. Soy perfectamente capaz de hacerlo yo mismo.
— No pongo en duda tu capacidad. Sólo lo decía para que no tuvieras que trabajar tanto. Él es muy bueno en su trabajo y sé que se complementan muy bien.
Rodó los ojos – Claro… – respondió con sarcasmo – Prefiero hacerlo solo, así tenga que trabajar por días sin descanso.
— ¿Tienes algún problema personal con Tian? ¿te cae mal o algo?
Bufó – Pfff… no. Me es completamente indiferente su existencia.
Sakura frunció el ceño – ¿Y entonces a qué se debe tu hostilidad hacia él? Porque, de hecho, siempre eres muy grosero en su presencia.
— Estás en un error.
— ¿Lo tratas así porque es mi amigo? Es conmigo con quien debes estar enojado, no con las personas que me rodean, ¿te molesta que intente llevarme bien con el resto del mundo?
— No me molesta. Lo sea que hagas con tu vida a mí no me interesa. No tengo nada en absoluto que opinar al respecto.
De pronto, y como por arte de magia, Tian Chen tocó la puerta abierta y asomó una cabeza sonriente por el umbral – ¿Interrumpo?
— Por supuesto que no, adelante – lo invitó Sakura a pasar con un gesto de excesiva y falsa dulzura.
— Sak, estoy por salir a campo, tengo que ir a finalizar obra a las afueras de la ciudad y regresaré bastante tarde, pero antes de irme quería saber si… – se detuvo mirando a su compañero. Esperaba que se levantar y saliera de la oficina, pero éste no se movió ni un centímetro. Se aclaró la garganta – Li, ¿no tienes nada que hacer en tu oficina, o… muy lejos de aquí?
El castaño lo ignoró deliberadamente mientras se veía las uñas son sumo interés. Tian rodó los ojos – Bien. Me preguntaba si vas a aceptar mi invitación a cenar – se dirigió nuevamente a la castaña.
Shaoran soltó una risa sarcástica y dijo en voz baja – Tienes que estar bromeando.
— ¿Disculpa?
— Me escuchaste… – Shaoran se puso de pie de forma lenta y amenazante. Le sacaba unos buenos diez centímetros a Tian y estaba deseoso de romperle la cara.
— Estoy hablando con ella Li.
Los dos hombres se acercaron uno al otro peligrosamente.
— Ella no quiere salir contigo Chen.
— Ella está de pie aquí amigo – dijo Sakura callando la discusión – Y si mal recuerdo, lo que yo haga con mi vida a ti no te interesa y no tienes nada en absoluto que opinar al respecto – le dijo devolviendo sus palabras con una media sonrisa triunfal. – Tian, me encantaría cenar contigo, ¿el viernes te parece bien, después del trabajo?
— Me parece más que perfecto – dijo el moreno con una sonrisa de oreja a oreja – ¿Yo paso por ti a algún lado, nos vamos saliendo de aquí, o…?
— Nos vamos saliendo de aquí, mi departamento está un poco alejado.
— Estupendo, ¿prefieres algún tipo de comida o restaurante en especial?
— Lo que tú decidas estará bien para mí.
— Estupendo.
— Nos vemos el viernes.
— Ya lo estoy esperando.
Shaoran rodó los ojos con hastío mientras Tian Chen salía de la oficina. Le lanzó a la chica una mirada penetrante. Era absurdo que Sakura quisiera salir con un tipo como él. Bufó molesto – Es realmente patético… ¿saldrás con él de verdad?
— No veo porque te sorprende. Es un buen chico, es guapo, atento. Y me trata maravillosamente bien. Además, no necesito tu aprobación.
— Él no te gusta.
— ¿Cómo puedes decir eso con tanta seguridad?
— Simplemente lo sé – Dio un par de pasos hacia adelante, mismos que ella retrocedió, la miró intensamente por unos segundos y antes de dar vuelta y salir, sólo le dijo con certeza: – No saldrás con él Sakura.
Cuando ella vio la espalda del hombre salir por su umbral se sorprendió así misma sonriendo como una boba.
Shaoran Li… estás celoso.
Shaoran estaba sumergido en su computadora. El cálculo de la "monstruosidad" de Sakura le estaba dando más complicaciones de lo que esperaba. Y es que no tenía sus cinco sentidos puestos en su trabajo; había pasado toda la mañana tratando de idear alguna cosa para evitar la cita de Sakura con el imbécil de Tian Chen, pero no se le ocurría nada que fuera de utilidad.
No es que estuviera celoso, obviamente no. Simplemente quería evitarle una molestia. Tian Chen no era alguien para ella. Era demasiado… tonto y aburrido. Si claro... Se iba a aburrir mucho con él. Era mejor que saliera con alguien más.
Pasó algunas horas pensando en ello cuando recibió una llamada que lo iba a dejar muy satisfecho.
— Habla Li
— Joven Li, ¿cómo se encuentra? Soy Kei Hakami
— Buenos días señor Hakami, que sorpresa saludarlo – el hombre al teléfono, era el encargado de supervisar en campo la construcción de cada proyecto. El manejaba a todo el personal: albañiles, pintores, electricistas, plomeros...
— Disculpe que lo moleste, pero he intentado localizar a la señorita Kinomoto y no me responde el teléfono. Tenemos la obra detenida. Hay dudas sobre el diseño y la estructura y nos gustaría que vinieran a campo a supervisar personalmente lo que estamos haciendo.
¡Bingo!
Los dioses le sonreían. Ahí tenía su gran oportunidad: llevaría a Sakura a la obra y así evitaría que saliera con el idiota. Sonrió al teléfono.
— ¿Hasta qué hora estarán trabajando hoy?
— El turno nocturno sale hasta las diez de la noche, así que aún nos quedan unas buenas cinco horas de trabajo. Aunque si no pueden venir hoy mismo, no hay problema, podemos entretener a los muchachos en otra cosa hasta mañana.
— Claro que no, estaremos ahí cerca de las seis.
Colgó y lanzó un suspiro triunfante. Ese inconveniente le había caído del cielo. Definitivamente aprovecharía la oportunidad. Se dirigió con Terada a informarle la situación. Tocó la puerta dos veces antes de entrar.
— Señor, me ha llamado Hakami. Quiere que vaya a supervisión de obra en campo con Kinomoto, creo que tienen algunas dificultades con la interpretación de planos.
— ¿Vas ahora mismo para allá?
— Si, tienen la obra detenida, les urge nuestra presencia. El lugar está algo retirado, entonces tenemos que salir de inmediato.
— Bien. Me mantienes informado.
— Claro.
Salió a darle las buenas nuevas a Sakura. Desafortunadamente, no la encontró en su oficina siempre abierta. Se fue a preguntar a la asistente de Terada.
— Sasaki, ¿sabes dónde está Kinomoto?, no la localizo.
— Creo con Tian Chen en el piso de ingeniería.
Li rodó los ojos. Seguro esos dos ya se estaban preparando para su mugrosa cita – Gracias – le dijo brevemente y abordó el ascensor. El piso de ingeniería se encontraba solo dos plantas debajo de donde se encontraba, por lo que llegó rápidamente. Se dirigió a la oficina de Chen y la encontró desagradablemente cerrada. Tocó antes de escuchar un "adelante" del interior.
Cuando abrió la puerta se encontró a una sonriente Sakura sentada frente al escritorio. Sintió nauseas. La chica se veía impresionante. Usaba un poco de maquillaje, un ajustado vestido negro hasta la rodilla que complementó con unos altos tacones color rojo. La cabeza le dio vueltas… Se había arreglado para él…
— ¿Por qué no estás en tu puesto de trabajo? – le dijo con calma, esforzándose por no armar un verdadero escándalo.
— ¿Disculpa?
— Te he estado buscando por horas. Vamos, tenemos que irnos.
— ¿Irnos? ¿A dónde?
— Me ha llamado Hakami porque tú no le respondes el teléfono.
Sakura empezó a buscar su celular entre sus ropas, pero no pudo encontrarlo – Debí dejarlo en mi oficina.
— Bueno, entonces me llamó a mí. Requieren nuestra presencia en la obra de inmediato.
— ¿Qué? Pero son casi las cinco de la tarde, y nosotros… – le dijo, mirando a Tian.
— Son órdenes de Terada. No sabía que tener citas entorpecía tu trabajo Kinomoto – comentó ácidamente – ¿o pretendes que dejemos la obra detenida sólo para que te puedas ir a divertir con… éste?
Tian Chen se defendió – ¿Con éste…? – Le dijo señalándose a sí mismo con una ceja alzada. Li empezaba a sobre pasar los límites – ¿Desde cuándo se te ha olvidado mi nombre? ¿Y por qué demonios le hablas así?
— No estoy hablando contigo.
— Basta. – les dijo Sakura suavemente. Suspiró – Lo siento mucho Tian, pero tengo que ir a ver qué está pasando. Tendremos que posponer la cena para después.
— No te preocupes Sak, ya habrá más oportunidades – le tomó la mano sobre el escritorio y le dio un beso en los nudillos, acto que sorprendió a Sakura.
Shaoran al verlos apretó fuertemente las manos en puños, sintiéndose mucho más molesto de lo que ya estaba. Tuvo que retirar la mirada, incapaz de seguir viendo la interacción entre esos dos.
Salieron del edificio en el auto de él. Li iba en completo silencio, pero su mirada… seguramente podía traspasar una pared con tanta intensidad.
La escena de hace un momento lo había puesto furioso y no conseguía sacarla de su mente. Odiaba cada vez que el tipo se acercaba demasiado a ella, detestaba cuando le hablaba y cuando ella le sonreía… pero cuando se atrevía a tocarla… sentía como si su cabeza fuera a explotar.
Sakura sospechaba que algo raro había en toda la situación. Le parecía mucha casualidad que justo el día de su cita, la obra requería de su presencia.
— ¿Estás seguro que esto es algo verdadero? No me gustaría llegar hasta allá y que al final resulte que no era todo tan grave.
— No tengo ninguna razón para mentir. Ahora que, si lo prefieres, llama tu misma a Hakami para que puedas escucharlo de su boca – tomó su celular y se lo ofreció a la castaña, pero ella no lo tomó.
No dijo nada más. Una hora después llegaron a la obra y pudo comprobar que efectivamente los necesitaban. Les tomó toda la tarde resolverlo y para cuando volvió a su departamento, ya eran las 10 de la noche.
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Notas del autor:
Hi!
Esperando que se encuentren maravillosamente les dejo mi humilde actualización. Debo confesar que me divertí mucho escribiendo este capítulo, a pesar de que es un poco más corto que los demás.
Agradezco como siempre, sus mensajitos. Deben saber que me lleno de una inmensa alegría cada vez que leo algo de ustedes, por más sencillo que sea.
Ojalá estén disfrutando de una vida dichosa. El mundo se ha convertido en una lucha diaria, pero recuerden que somos fuertes, y que juntos podemos salir adelante.
Besos xoxo
