CAPÍTULO 10

ANTES

Estaba frente a su novio con un gesto de tristeza.

Ey ánimo. Vamos a estar bien.

Se encontraban en el aeropuerto, despidiéndose. Ahora mismo, ella estaba a punto de abordar un avión rumbo a Nueva York para tomar una muy buena oferta de trabajo.

Lágrimas se asomaron por sus ojos verdes – Te voy a extrañar muchísimo…

Él la abrazó fuertemente – Vamos a hablar todos los días, cómo si estuvieras aquí. Ni siquiera te darás cuenta de que estaremos lejos. Además, sólo será un año. Tenemos un plan ¿recuerdas? Al final de todo esto seguiremos juntos.

Ella asintió, abrazándolo aún más fuerte.

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AHORA

Tian Chen estaba cansado. Agotado, harto, enojado. Lo que se pudo haber sido una increíble cita con una mujer hermosa, se había convertido en una completa pesadilla.

Era increíble. Tres veces, tres ocasiones, el descarado de Xiao Lang Li se había atrevido a frustrar sus intentos de salir con Sakura. Y es que parecía como si tuviera acceso a todas las cámaras de seguridad del edificio, como si tuviera micrófonos en cada rincón.

Después de esa primera cita frustrada, Tian invitó a Sakura a los bolos. Algo tranquilo, durante la tarde. Bueno, pues Li le sugirió a Terada una reunión de último momento para afinar detalles del proyecto.

Un par de días después quiso llevarla al parque de diversiones. Misteriosamente les surgió a ellos dos un viaje de tres días a Shanghái, para una supuesta reunión con proveedores. Algo que nunca había involucrado a los arquitectos ni ingenieros, sino al departamento de compras.

El colmo fue cuando intentó llevarla a desayunar el sábado. Era día de descanso para todos en la empresa, nadie trabajaba a menos que se tratara de una emergencia. Pensó; ingenuamente; que esa vez tendría éxito. Sin embargo, el viernes por la noche, Sakura recibió una llamada inesperada de Rika Sasaki, en la cual le mencionaba que, al día siguiente, sí, el sábado, tendrían una convención de arte antiguo con un muy famoso arqueólogo chino, uno que resultó ser muy amigo de Li.

No tenía ninguna evidencia incriminatoria en contra de él, nada que pudiera acusarlo directamente. Cualquiera podría pensar que eran coincidencias. Pero no se engañaba, sabía que el castaño estaba detrás de todo eso.

Aún no lograba comprender su comportamiento, cuando ambos siempre habían llevado una relación cordial. La situación le parecía confusa. Por una parte, la única explicación coherente para su actitud de mierda, era que a Li le gustara Sakura, aunque sabía perfectamente que él tenía novia. Pero por otra parte… los dos castaños no llevaban una buena relación. Él mismo los había visto discutir más de una vez.

Ya no sabía qué pensar. De no ser por lo mucho que deseaba salir con Sakura Kinomoto, se habría arrepentido de invitarla.

Debido a todo eso y completamente ansioso por lograr su cometido, ahora se dirigía hacia la chica. Tenía el plan perfecto: iba a secuestrarla sin previo aviso. Entró sigilosamente a su oficina, asegurándose de que nadie lo había visto entrar y cerró la puerta.

— ¿Sucede algo? – le dijo ella, mirándolo actuar al estilo ninja.

— Vámonos.

— ¿A dónde?

— A cenar.

— Mmm ¿justo ahora?

— Justo ahora. Ya terminaste, ¿verdad?

— Si, de hecho, acabo de mandar el último email del día… ¿a qué se debe todo el misterio?

— No quiero que Li se entere y termine estropeándolo todo de nuevo.

Sakura dudó – No creo que él tenga nada que ver con lo que ha pasado las otras veces.

— Tal vez no. Pero no quiero arriesgarme. No habrá ninguna interrupción esta vez.

Ella lo pensó por un momento, pero al final decidió acceder – Está bien.

La tomó de la mano y salieron rumbo al ascensor – ¿Te gusta la comida tailandesa?

— Claro.

— Excelente. Pues conozco el lugar perfecto, te encantará.

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Shaoran Li se encontraba sentado en su oficina, mirando un punto fijo sobre la pared. Quería mantener su mente en blanco solo por un momento. Estaba tan cansado de sí mismo, que se le antojaba abandonar su piel y mudarse a un cuerpo diferente.

Cerró los ojos. Su cabeza flotaba… como si estuviera montado en una montaña rusa eterna… una que daba vueltas y vueltas sin parar, sin darle un solo minuto de tregua.

Ahora mismo, estaba en un proceso de autoevaluación. Intentaba averiguar cómo es que su cuerpo se movía sin su consentimiento. No entendía cómo le hacía, pero ignoraba por completo a su cerebro y se ponía a actuar de una forma completamente irracional.

Como vil marioneta…

Todo su desastre de vida se resumía a una mujer. A esa mujer…

Durante los últimos días, estaba actuando como un maniaco sin control. Y todo por celos. Porque finalmente, era capaz de decirlo con todas sus letras, de reconocerlo y aceptarlo: CELOS. Estaba colosalmente celoso de Tian Chen.

Su obsesión estaba alcanzando límites insospechados.

Lo más triste de todo, es que no hacía nada por cambiar la situación. De hecho, hasta se sentía… complacido…

¿Por qué? Pues hasta ahora el mugroso de Chen no se había salido con la suya.

Se había enterado de las salidas de esos dos por simples casualidades, escuchando a hurtadillas o por comentarios al azar de sus compañeros. Y él… conscientemente había interferido para que dichas citas no se llevaran a cabo. Había movido contactos, había manipulado personas… y todo para evitar que salieran juntos.

Sakura Kinomoto iba a terminar por matarlo…

Miró el reloj que se encontraba sobre la pared y se dio cuenta de que su turno había terminado hacía 10 minutos. Suspiró, poniéndose de pie y tomó sus cosas para retirarse a su departamento. Sin embargo, al pasar por la oficina de Sakura, la encontró vacía. No pudo evitar dirigirse a recepción.

Ahí estaba de nuevo la marioneta…

— Sasaki, ¿Kinomoto ya se fue?

— Si, bajó hace apenas un minuto.

— ¿Iba… iba sola?

Rika, quien ya se había percatado de la constante persecución de Li hacia Sakura, lo miró fijamente – Eh, no… Tian Chen estaba con ella.

Él abrió los ojos – Gracias, quería checar algunas cosas con ella, pero supongo que las revisaremos mañana – intentó explicarse – Nos vemos Sasaki.

— Hasta mañana Li.

De inmediato se dirigió al ascensor, pulsando el botón para abrir para puerta con prisa. Cuando finalmente las puertas se abrieron, se introdujo en él y presionó el botón que lo llevaría hasta la planta baja. La ansiedad le picaba en las palmas de las manos.

Sentía que tenía que verla antes de irse. No sabía con certeza que iba a hacer si la encontraba. ¿retenerla contra su voluntad? ¿inventar alguna otra estupidez para que no se fuera? Definitivamente no estaba pensando con claridad.

Bajó hasta el lobby del edificio, pero cuando el ascensor se abrió, ya no había nadie.

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Akame Wang escuchaba una canción mientras preparaba la cena. Recién había llamado a su novio Xiao Lang para invitarlo a comer a su departamento. No lo había visto durante la última semana y lo extrañaba en exceso.

Se sentía inquieta. Si bien, no veía al castaño todos los días debido a sus distintas cargas de trabajo, siempre se habían mantenido en constante comunicación. Una llamada, un mensaje, una visita express. Lo que fuera con tal de mantenerse unidos. Pero… últimamente las cosas cambiaban un poco.

Él no la llamaba tan seguido, siempre era ella quien tenía la iniciativa y lo notaba pensativo y distante.

No era idiota. Algo estaba pasando y definitivamente ese día iba a averiguarlo. Escuchó sonar el timbre y corrió a la puerta. Finalmente había llegado. Al abrir, lo recibió con un efusivo abrazo – Te he extrañado muchísimo.

Él no pudo evitar sonreír a su entusiasmo – Yo también te extrañé.

Se besaron en los labios y entraron al departamento.

Ambos terminaron de preparar la cena, mientras conversaban de temas banales, poniéndose al día.

Mientras consumían sus alimentos él se quedó mirando su plato, picándolo un poco, pero sin comer demasiado. Estaba distraído. Otra vez.

— ¿Sucede algo? – comenzó ella.

— ¿Qué?

— Estas distraído, me atrevería decir que hasta decaído. Has estado así durante algún tiempo. Empiezas a preocuparme.

Él viró la mirada hacia ella y pudo observar auténtica preocupación en sus ojos negros – Es… por el trabajo – mintió.

Ella entrecerró los ojos – ¿Recuerdas cuando tuviste que diseñar el puente de la Bahía de Bohai? Estuviste cerca de tres meses teniendo complicaciones con las estructuras. Tanto que tu jefe prácticamente te obligó a dormir en la empresa hasta que terminaste el proyecto.

El chino simplemente asintió.

— Luego, tuviste que viajar constantemente a supervisar la construcción junto a tu equipo de trabajo. En esa ocasión pasamos casi dos meses continuos sin vernos. Pero siempre tenías tiempo para mí. Me llamabas todos los días, me mandabas mensajes antes de dormir y al despertar. Cuando pasó todo eso, descubrí que eres un hombre atento y maravilloso y me enamoré aún más de ti.

Li fue incapaz de decirle una palabra. Recordaba bien la época de la que ella estaba hablando y sabía perfectamente a dónde quería llegar.

— Te conozco desde hace años y no es la primera vez que tu carga de trabajo es excesiva – ella continuó – Sin embargo, nunca te habías comportado de esta forma. Estás evasivo, siempre con la mente en cualquier otro lugar y ya casi no me llamas. ¿Hay algo que te esté sucediendo de lo que yo deba enterarme?

Ahí estaba… la pregunta del millón.

La chica lo observó fijamente. Lo vio bajar la mirada y pudo ver la vacilación en sus ojos… la duda. Permaneció en silencio durante algunos segundos. Esperó paciente… y se decepcionó mucho al escuchar la respuesta proveniente de él.

— Yo… lo siento, en serio. No te preocupes por mí. Se que he estado actuando diferente, pero te prometo que no volverá a suceder. Voy a tratar de equilibrar todo para no afectarte.

Ella suspiró ante la desilusión – ¿Estás seguro de que te encuentras bien?

— Si yo… he tenido una semana difícil.

— Tienes más de una semana actuando de esta forma.

Touché.

Él bajó la mirada, avergonzado. Era evidente que tenía meses actuando como un completo imbécil con ella. Negarlo era demasiado cínico.

— Lo siento, de verdad – Se puso de pie y la abrazó – No mereces esto. Estoy siendo un imbécil y lo lamento.

La miró con pesar. Tenía muy claras las razones que lo tenían así: no podía sacar de su cabeza a Sakura Kinomoto. Los celos lo estaban consumiendo. Aún ahora, no podía dejar de pensar en ella. Se preguntaba una y otra vez en donde estaría en este momento, que estaría haciendo con Chen, a qué hora iría a regresar a su casa, o si tal vez no lo haría…

Intentó de verdad enfocarse en su novia, en lo alarmante que era que le estuviera haciendo esas preguntas, pero su voluntad no era lo suficientemente fuerte. Se sentía culpable por no poder concentrarse en ella, por no poder corresponder a sus besos con fervor, por no darle la atención que merecía.

Era un completo idiota por hacerle daño de esa forma. La excusa del trabajo estaba demasiado gastada y ella… no le creía más.

Antes de irse, trató de decir la verdad… de confesarle todo lo que le agobiaba el corazón… pero no pudo. Se despidió simplemente con un sencillo beso en los labios, notando en ella la mirada de decepción. Era un maldito cobarde.

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— ¿Qué te parece?

— Esta delicioso.

Sakura y Tian disfrutaban de su cena en un restaurante tailandés. Era un restaurante muy famoso en la Bahía Victoria de la ciudad de Hong Kong. Era muy complicado conseguir reservación, pero el chico conocía al dueño, así que había conseguido un lugar fácilmente.

Ella estaba disfrutando de la velada. Aunque al principio accedió a salir con él sólo porque Shaoran la estaba molestando, ahora no se arrepentía de haberlo hecho. Tian Chen poseía una sonrisa fresca y contagiosa, que le provocaba sonreír a ella también apenas y lo veía. Además, tenía unos preciosos ojos grises a juego. Era muy atractivo, no podía negarlo. Recientemente había descubierto que era bastante popular entre las mujeres del corporativo. Más de una, lo miraba fijamente durante la hora del almuerzo.

Sabía que él tenía un interés hacia ella más allá de una simple amistad… no era tonta. Pero aún no tenía claridad sobre sus propios sentimientos. Una relación ahora le parecía complicada… aunque… tal vez podría intentarlo…

— ¿Te puedo preguntar algo personal? – le dijo él, interrumpiendo sus pensamientos.

Sakura tomó de su bebida – Claro.

— ¿Hay algo entre Li y tú?

Detuvo sus movimientos para mirar al hombre frente a ella. Rayos. — ¿Por… por qué me preguntas eso?

Él hizo un gesto con las cejas – Es que, yo conozco a Li desde hace años. Y está actuando de una forma... ¿Cómo decirlo?... un poco rara con respecto a ti.

— Lo que pasa es que no le caigo demasiado bien – dijo Sakura pensando que tal vez el chico había visto alguna de sus peleas con Shaoran.

— ¿No le caes bien y por eso no quiere que salgas conmigo? – le rebatió con una sonrisa.

Ella se dio cuenta de que Tian estaba cerca de descubrir lo que verdaderamente había entre Shaoran y ella y se alarmó un poco. Le había prometido al castaño completa discreción sobre su pasado, y pretendía cumplir esa promesa – No, debes estar confundido.

Él la miró con sospecha. Exactamente las mismas palabras le respondió Li cuando en el pasado le preguntó si ya conocía a Sakura. Negándolo todo obviamente.

— Tiene un instinto de posesividad contigo que nunca antes le había visto. Cada vez que nos encontramos, me mira como si quisiera arrancarme la cabeza. Eso sin contar todas las veces en que frustró nuestras citas. Si no supiera que tiene novia, pensaría que está muy celoso.

La chica no supo que responder ante eso, pues ella misma estaba confundida con las actitudes del castaño. No quería verla, no quería que le hablara del pasado, no quería que se relacionara con él. Pero tampoco quería que tuviera citas con Tian Chen…

Shaoran debe estar volviéndose loco…

Intentó despistarlo – Yo creo que está simplemente está cansado, cómo todos los demás. El centro comercial nos ha llevado más tiempo del esperado. Terada ha sido muy demandante y la verdad, yo también estoy agotada.

Para Tian no pasó desapercibido el intento de Sakura por cambiar el tema. Sin embargo, no quería incomodarla y decidió seguirle el juego – Es cierto, es un proyecto grande, aunque yo no participé en él, pude notarlo. Pero bueno, no estamos aquí para hablar de trabajo. Quisiera conocer un poco más a la Sakura que sólo es mujer y no arquitecto.

— Tienes razón, lo siento.

— Cuéntame… ¿estás disfrutando vivir en China?

Comenzaron a charlar de muchos y variados temas. Se conocieron un poco más. Y para sorpresa de Sakura, la velada fue realmente encantadora.

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— Entonces nuestro querido lobo está actuando como un completo acosador.

Tomoyo se encontraba recostada en la cama de Eriol, en su departamento. Había llegado hacía una hora a cenar con él y ahora simplemente charlaban.

— Si. Obviamente está fuera de su control, creo que ni siquiera se da cuenta. Aunque sabes que a mí me encanta recordárselo.

— ¿Amas atormentarlo, cierto?

— Sólo le agrego un poquito de diversión al asunto… nada grave.

— Eres terrible.

Ella rio. Vestía casualmente, un short corto de mezclilla y una blusa sencilla de color rosa pálido. Se había quitado los zapatos al subir a la cama y estaba simplemente recortada en una almohada.

Eriol estaba sentado en un pequeño sillón que estaba en la habitación. Admiraba a la distancia sus piernas de arriba abajo – Tengo que ir a Inglaterra a visitar a mis padres – soltó sorpresivamente.

— Oh… ya veo. ¿Cuánto tiempo te irás?

— Un par de semanas, a partir del viernes – se puso de pie.

— ¿En serio?

Comenzó a acercarse a ella peligrosamente – Si… ¿me extrañarás?

— No lo sé… quizá encuentre a alguien por ahí con quien entretenerme estos días – respondió coqueta.

Él la miró peligrosamente, mientras se subía a la cama – ¿Crees que alguien puede entretenerte más que yo? – comenzó a ascender sobre su cuerpo sin rozarla.

— China es un país enorme… con una población inmensa. Estoy segura de que encontraré a alguien…

Nada lo prendía más que esa mujer desafiante y su lengua afilada – Entonces tendré que dejarte un buen recuerdo de mí. Para que al menos busques a un digno reemplazo.

Besó sus labios con sensualidad mientras le acariciaba las piernas. Iban a ser dos semanas muy largas ahora que nuevamente se había acostumbrado a su presencia. Pero estaba dispuesto a soportarlas con tal de volver y encontrarla otra vez.

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— No lo entiendes Wen, es que hay algo extraño en él, mi instinto me lo dice.

Akame Wang había iniciado el día pensando en lo que había sucedido la noche anterior. No había podido dormir debido a lo que estaba sucediendo con su relación. Se sentía muy agobiada por Xiao Lang, por los recientes cambios de actitud que presentaba y lo poco que le decía. Ahora, tras haberle contado a su amiga Wen lo que estaba pasando, buscaba solucionar la pequeña crisis que atravesaban.

— ¿Estás segura? – respondió su amiga.

— Al principio dudaba, pero después de lo de ayer… estoy segura de que me está ocultando algo.

— Tal vez sólo te sientes así porque no lo has visto lo suficiente.

La morena lo analizó. Era cierto que el trabajo de él lo tenía completamente atrapado y apenas lo había visto un par de veces en las últimas semanas, pero eso nunca había provocado ese sentimiento en ella.

— No creo que sea por eso. Él siempre tiene mucho trabajo y nunca nos había sucedido esto.

— Intenta verlo más, salgan más seguido. Además, ya te había dicho que le pidieras que vivieran juntos.

Ella la miró con duda – Me parece un poco precipitado.

— Tienen más de un año juntos, casi dos. Por supuesto que no es precipitado. Además, eso los acercará aún más. Y así te quitaras ese miedo infundado que traes últimamente.

Akame lo pensó – ¿Crees que sea esa la solución?

— Por supuesto.

— Bueno lo pensaré… definitivamente tengo que hacer algo.

Escucharon un par de voces a la distancia, y ambas vieron a Eriol Hiragizawa y a su asistente salir del ascensor.

Wen giró al verlos pasar frente al cubículo. Tenía una especie de enamoramiento por el inglés desde el primer día en que lo vio, cuando entró a trabajar como secretaria a la editorial. Le pareció un hombre guapísimo y encantador. Adoraba su acento y su aura misteriosa. Sin embargo, él apenas y notaba su presencia.

Suspiró – ¿Debería invitar a Eriol a salir?

Akame rio ante la ocurrencia de su amiga – Wen, Eriol estuvo disponible por años y nunca te atreviste. ¿Por qué ahora que está saliendo con alguien quieres hacerlo?

— Precisamente por eso. No quiero que me lo quite.

— Vamos, Eriol y tú nunca han sido nada, ¿cómo podría quitártelo?

Wen abrió la boca sorprendida ante las palabras mordaces de su amiga y le aventó un lápiz, que la morena apenas y alcanzó a esquivar.

— ¡Oye eso fue peligroso! Pudiste haberme sacado un ojo.

— Eso te pasa por malvada – le respondió sacándole la lengua. Se puso de pie – Ya voy a mi cubículo, mala amiga.

— Wen, sabes que te quiero.

Cuando su amiga se fue, Akame volvió a pensar en Xiao Lang y las dificultades que estaba enfrentando su relación. Analizó las sugerencias de Wen. Pedirle a Xiao Lang vivir juntos en este momento, le parecía una pésima idea. Sentía que él estaba vez cada vez más lejano a ella, corría el riesgo de que la rechazara. Aunque el pasar más tiempo juntos tal vez sí podría considerarlo…

Comenzó a idear un plan para el resto de la semana, uno en el que pudieran pasar juntos cada vez más tiempo.

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Sakura había pasado toda la mañana encerrada en su oficina. Aunque estaba agotada, por fin sentía que su trabajo daba frutos, pues estaba a punto de terminar. Soltó el mouse y se estiró. Se había perdido el almuerzo y ahora mismo, tenía bastante hambre. Se levantó para ir rápidamente a la cafetería del edificio.

Tomó su teléfono y caminó por el pasillo, pero tras dar algunos pasos, una voz a su espalda la detuvo.

— ¿Te divertiste anoche?

Shaoran Li estaba de pie a un par de metros con el ceño fruncido y los brazos cruzados. No traía puesto el saco de su traje y tenía las mangas de su camisa arremangadas hasta el antebrazo. Parecía enojado.

Sakura pudo ver el peligro que emanaba de su cuerpo – No sé a qué te refieres.

— ¿El imbécil logró entretenerte?

— Si te refieres a mi cita con Tian, pues sí, la verdad es que me divertí mucho y la pasé de maravilla – le dijo con una sonrisa irónica en el rostro. Se preguntó en silencio cómo Shaoran se había enterado de ello. Le dio la espalda, ignorando su mirada furiosa.

El castaño entrecerró la mirada – Te advertí que no quería que salieras con él.

Ella se detuvo nuevamente – Que yo recuerde, tú no tienes derecho a advertirme nada.

— No entiendo por qué, de todas las personas en el mundo – empezó a caminar lentamente hacia ella – tienes que salir con mi compañero de trabajo. Sal con alguien más. Alguien que yo no conozca, que no trabaje conmigo.

— ¿Ahora eres dueño de todos los hombres de la empresa?

— No voy a repetirlo Sakura.

Una tercera voz se unió a la conversación – ¿Sak, está todo bien?

Shaoran rodó los ojos y soltó una risa sarcástica – Maldita sea, ¿qué quieres Chen? ¿Por qué siempre tienes que meter la nariz en dónde no te llaman?

— No es contigo con quién estoy hablando – le respondió de mala manera, pues estaba harto de su actitud – ¿Sakura? – se dirigió nuevamente hacia la chica.

— Tian, está bien. Por favor bajen la voz… – respondió Sakura intentando calmar los ánimos. Los dos hombres lucían como si estuvieran a punto de perder el control.

— Ella está bien – agregó Li rápidamente – Ahora lárgate.

— ¿Y dejarte solo con ella? – bufó – No lo creo…

— Deja de entrometerte – intervino el castaño.

Comenzaron a acercarse uno al otro peligrosamente – Eres tú quien se está entrometiendo. ¿Quién demonios te crees que eres, que la consideras de tu propiedad? ¿Piensas que tienes algún tipo de derecho sobre ella?

— No voy a repetirlo… ocúpate de tus asuntos.

— Sakura es mi amiga, sus asuntos se han convertido en los míos.

— No me hagas reír.

— Estás acabando con mi paciencia.

Li sonrió de forma burlona – ¿A sí? – se acercó a Tian hasta que su altura ventajosa le permitió verlo ligeramente hacia abajo – ¿Y qué piensas hacer al respecto?

— Agradece que mi respeto hacia Sakura es muy grande. Porque de lo contrario, ya te habría partido la cara.

La situación empezó a llamar la atención y a atraer algunos espectadores curiosos, que se fueron acercando a la escena.

— ¿Crees que eres capaz? Puedes intentarlo… – Li lo tomó de las solapas de su saco.

— Aléjate de ella…

— ¿Qué está pasando aquí? – Yoshiyuki Terada estaba de pie a un par de metros de ellos. Un silencio se impuso en el pasillo.

— No pasa nada – dijo Li despectivamente soltando al moreno con desprecio.

Terada alzó la voz – Kinomoto, Chen y Li, a mi oficina, ¡ahora! – los espectadores se alejaron poco a poco al ver al jefe presente – Y los demás ¿no tienen trabajo que hacer?, ¿debo encargarles más tareas para que no estén en los pasillos perdiendo el tiempo?

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Eriol se encontraba en una llamada con su madre cuando la puerta de su oficina se abrió con discreción. Akame Wang asomó discretamente la cabeza, preguntando con un gesto si podía entrar, a lo que el moreno le respondió simplemente que sí.

Claro madre, yo me encargo. Si está perfecto, hasta luego.

Tras colgar la llamada, dirigió su atención hacia la chica sentada frente a él – Hola Akame, ¿necesitas algo?

La notó ligeramente nerviosa.

— Supe que te vas de vacaciones.

— Es un permiso especial que solicite para viajar a Inglaterra, como cada año.

— Lo sé, lo recuerdo. Se que hoy es tu último día antes de irte y por eso necesito hablar contigo de algo personal.

— Dime.

— Es sobre Xiao Lang.

Eriol no le dijo una palabra y la dejó continuar.

— Yo… quisiera saber si sabes algo de él de lo que deba preocuparme.

Alzó una ceja¿Algo como qué?

— No sé. Algo inusual, algo que no sea simplemente trabajo.

— No entiendo que es lo que quieres saber.

Ella suspiró – Él ha estado actuando muy raro y la verdad es que no comprendo nada. Casi no lo veo, y cuando lo hago, siempre está ausente. Pensando en no se que cosas, distraído.

— ¿Ya hablaste con él?

— Si. Y me mintió en mi maldita cara.

— ¿Cómo puedes asegurarlo? Tal vez simplemente está cansado.

— No Eriol, no soy ninguna idiota. Lo conozco, se bien que hay algo. Y estoy cansada de no obtener ninguna respuesta. Tu eres su mejor amigo, debes saber algo.

— Sabes bien que no me gusta interferir en relaciones ajenas, aún si es la relación de mi mejor amigo.

— Sólo quiero un poco de ayuda.

— Desafortunadamente Akame, yo no puedo dártela.

Ella suspiró derrotada – Supongo que fui ingenua por pensar que tú me dirías algo.

Se puso de pie y salió de la oficina, molesta por no haber obtenido absolutamente nada del inglés.

Eriol se ajustó los anteojos. El panorama para Shaoran Li no lucía muy alentador. Las cosas comenzaban a salirse de control.

— Espero que estés preparado amigo…

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Los tres compañeros estaban de pie frente al escritorio de su jefe, Yoskiyuki Terada, esperando una reprimenda que seguramente no sería muy agradable.

El hombre entró a su oficina y se sentó frente a ellos – Y bien, ¿cuál de los tres me va a explicar qué demonios estaba pasando allá afuera?

Ninguno de los tres dijo una palabra.

Ante el silencio, el comenzó – Escúchenme claramente porque no pienso repetir lo que voy a decirles a continuación – juntó sus manos sobre el escritorio – No tengo nada en contra de que mis empleados tengan relaciones entre sí. Sé que es algo normal, ya que pasan gran parte del día en esta empresa. Es algo inevitable dada la convivencia entre ustedes – levantó la mirada hacia ellos – Pero si dicha relación afecta el desempeño de alguno de los dos, me veré obligado a separarlos.

Tian intentó defender a la castaña – Sakura no es responsable de esto, yo…

— Chen, eres un buen elemento – su jefe le interrumpió – Puntual y responsable, tienes un talento nato y me gusta mucho tenerte en mi equipo. Pero si tengo que elegir entre tú y Li… sabes a quién no elegiré ¿cierto?

Tian asintió en silencio con la cabeza baja.

— Trabajarás junto a él en el departamento y lo harás con gusto y placer, sin inconvenientes. Sin peleas, gritos o celos… Si algo como esto vuelve a suceder, voy a despedirte, ¿está claro?

— Señor yo fui quien… – Shaoran intentó intervenir, pero Terada levantó una mano callándolo de inmediato.

— ¿Está claro Chen? – lo miró fijamente, esperando una respuesta.

— Si señor.

— Excelente. Espero que esto que acabo de decir, te motive a esforzarte aún más y contribuya a mejorar tu desempeño. Puedes retirarte.

Tian Chen se puso de pie y echó un vistazo hacia Sakura antes de salir de la oficina.

Cuando el moreno se hubo retirado, continuó – Bien, ahora ustedes – hizo un gesto con las cejas – Conozco perfectamente el pasado entre los dos – comenzó, sorprendiendo a la pareja frente a él, los cuales lo miraron con evidente sorpresa en el rostro.

— Al principio pensé que sería un problema, ya que tú te negabas a trabajar con ella – le dijo a Li – pero me di cuenta de que sabiamente, supieron separar lo personal de lo laboral. Y han trabajado muy bien juntos, durante meses. Estoy muy satisfecho con lo que han hecho hasta ahora y creo que se los he dejado ver en múltiples ocasiones. Pero la situación que tenemos ahora no pienso tolerarla.

— Ella no es responsable de esto – comenzó Li – es mi culpa. Tampoco Chen es el causante, fui yo quien lo provocó y estoy dispuesto a aceptar las consecuencias por ello.

— No me interesa quien ha empezado esto, yo lo estoy terminando.

— Señor…

— Creo que les he dado demasiada libertad – suspiró, como quien regaña a un par de niños – Li involucró a Ling Akiyama para dar información confidencial de finanzas y Kinomoto incluso pagó un proyecto, siendo que está estrictamente prohibido relacionarse de forma personal con los clientes – los miró. Tenían un evidente gesto de asombro en el rostro – ¿Qué?, ¿pensaron que nunca iba a enterarme? Lo sé desde hace mucho tiempo.

Shaoran giró hacia Sakura discretamente, la cual bajó la mirada avergonzada.

— Conozco mi empresa perfectamente – continuó su jefe – Ningún lápiz de dibujo y ninguna hoja de papel entra a mi negocio sin que yo lo autorice. Pero confío en ustedes y en su buen juicio, ¿debo arrepentirme?, ¿debo empezar a tomar medidas drásticas ante lo que está pasando?, ¿o son lo suficientemente maduros como para resolver esto por su cuenta?

— No pasará de nuevo, señor – respondió Sakura, interviniendo por primera vez.

— Eso espero. Porque si vuelve a suceder algo como lo que pasó hace un momento en el pasillo, Chen será despedido, Kinomoto se va a Taiwán y Li se irá a la nueva sede que estoy por abrir en Corea del Sur. ¿Es eso lo que quieren?

— No, señor – respondieron ambos.

— Perfecto. Entonces espero actitudes renovadas a partir de ahora. Son dos de mis mejores elementos, valoro su esfuerzo y su talento. Pero quiero respeto para mí y para mi empresa. Es mi única advertencia, no habrá otra más. Pueden irse y quiero resultados satisfactorios a partir de hoy.

Los dos castaños salieron de la oficina de Terada. Sakura estaba muy agobiada y avergonzada. Ignoró completamente a Shaoran y se dirigió a su oficina, cerrando de un sonoro portazo.

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Shaoran se sintió ligeramente culpable por la situación que había pasado hacia un par de horas con Sakura y Chen. Pero maldita sea… en definitiva no podía controlarse. No podía simplemente hacerla de espectador ante la ridícula telenovela que se montaban esos dos.

Ahora mismo, estaba dando el toque final a una de las estructuras del cine que habría en el proyecto del centro comercial, pero al hacerlo, se dio cuenta de que su plano, no cuadraba con la planta arquitectónica. Era un error en el diseño y sólo había una persona capaz de resolver dicha interrogante…

Mierda… tenía que ir a su oficina.

Suspiró resignado. Se puso de pie y se dirigió hacia allá, pero al llegar, se topó a Tian Chen saliendo por la puerta.

A la mierda su buen humor…

No le dijo una palabra, simplemente se limitó a mirarlo fríamente mientras éste se retiraba.

Cuando finalmente lo perdió de vista, se detuvo en el umbral de la puerta abierta, dando un par de toques – ¿Puedo pasar?

— Adelante.

Sakura estaba de pie junto al restirador. Cuando entró apenas y lo miró y puso toda su atención en el plano que tenía sobre la mesa. Aún molesta.

— En esta USB está el plano estructural del cine, pero no cuadra con tu diseño. ¿Podrías revisarlo y ayudarme a corregir el error?

— Claro – respondió tomando la USB – lo reviso y te confirmo mañana.

Metió la USB entre sus cajones y empezó a guardar sus cosas, ignorándolo. Él entrecerró la mirada. Sakura lo estaba despachando de su oficina. Dio media vuelta para irse, pero antes de salir por la puerta, escuchó su voz.

— ¿Puedo saber qué pasa contigo?

El giró a mirarla – ¿De qué hablas?

— Hablo de la forma en que has estado actuando y de lo que sucedió hoy, ¿Qué demonios te traes con Tian? No sabes la vergüenza que me dio con Terada. Me sentí como una niña reprendida y castigada por no hacer sus deberes. Espero que sea la última vez que te comportas de esta forma tan infantil.

— Eso depende… ¿vas a seguir saliendo con él? – las palabras salieron de su boca antes de siquiera procesarlas en su cerebro.

Ella detuvo sus movimientos para mirarlo, incrédula – ¿Disculpa?

— Responde a mi pregunta.

— Eso no es de tu incumbencia. Y no tengo porque darte explicaciones.

— Nada de esto estaría pasando si no estuvieras saliendo con ese imbécil.

Ella soltó con fuerza el lápiz que tenía en las manos, incrédula por la actitud del chino – Déjame ver si entendí. No puedo hablar contigo, de nada más… que de trabajo. No me quieres cerca, no me quieres ni siquiera en este país. Pero estás aquí cuestionando mi vida personal. Yo no puedo opinar nada con respecto a ti ni a tu vida, pero tú me prohíbes tener citas con tus "compañeros de trabajo". ¿Estás completamente loco? ¿Con que derecho te crees tú, de que puedes prohibirme algo a mí?

— No voy a tolerarlo más… – le dijo en un susurro bajo, amenazante.

— ¡No tienes ningún derecho!

Sakura de pronto desvió la mirada hacia la puerta detrás de él. Y palideció.

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— Hola Rika, ¿ya te vas?

— Buen día Akame, si, ya terminó mi turno. ¿Vienes a buscar a Li?

— Así es, quiero darle la sorpresa – respondió animada.

— Debe estar aún en la oficina de Sakura. No creo que demore mucho, ya deben estar por salir. – La recepcionista tomó sus cosas y se dispuso a retirarse.

La morena frunció el ceño – ¿Con… Sakura?

— Sí, Sakura Kinomoto.

Se quedó pensativa. No tenía idea de que Kinomoto se llamara Sakura… Un recuerdo vino de pronto a su mente, uno muy antiguo y poderoso… "Se llamaba Sakura, duramos juntos ocho años y terminamos porque ella me abandonó"

Sintió un escalofrío helado recorrerle el cuerpo.

— Akame ¿estás bien?, luces un poco pálida – le dijo la asistente mirándola fijamente.

— Sí, si claro. Dime Rika, cuál es la oficina de… de Sakura.

— Al fondo a la izquierda. Justo al lado de Li. Debo irme, ya que me esperan, nos vemos luego.

Pero ya no hubo respuesta. Akame se quedó esperando algunos minutos sin ver rastro de su novio. Dudaba si dirigirse a la oficina o no. No le gustaba el rumbo que estaban tomando sus pensamientos. No podía ser posible. Definitivamente era una coincidencia. No podía ser ella. Xiao Lang se lo hubiera dicho. Sí. Sólo era una casualidad.

Trató de convencerse de ello y se sentó firmemente en la salita de espera. Pero no duró ni un minuto cuando se puso de pie y se encaminó a la oficina de Kinomoto. A unos metros de llegar pudo escuchar una acalorada discusión. La puerta estaba abierta. Se detuvo antes de ver a las personas que estaban dentro.

Podía escuchar a Xiao Lang discutir con la castaña. Definitivamente eran ellos, pudo reconocer las voces de ambos. Sin embargo, no podía entender lo que decían. No entendía una maldita palabra – ¿qué está pasando? –Entonces se dio cuenta de que estaban discutiendo en japonés. La pelea se escuchaba muy dramática. No era una discusión laboral, de dos colegas. Se escuchaban más como una pelea de pareja.

Sintió su sangre irse al suelo.

Pudo escuchar claramente a Xiao Lang decir ese nombre. Sakura... No entendía de qué iba la discusión, pero pudo escuchar cómo él, la llamaba por su nombre. Dio unos pasos más hasta ser visible para los dos. Él le estaba dando la espalda. Los dos estaban muy cerca uno del otro. Entonces la castaña la vio.

— Supongo entonces – dijo fríamente interrumpiéndolos– que tú eres Sakura. SU SAKURA.

La vio palidecer, lo que para ella significó una respuesta afirmativa.

El dolor se expandió en su pecho como llamas ardientes. Cuando él giró a verla, un doloroso sentimiento la invadió… Decepción.

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Notas de autor:

Me encanta el drama jaja

¡Saludos a todos! Mis muy queridos y amados lectores.

Iba a esperar para publicar este encuentro, pero al releer la historia me di cuenta de que había llegado el momento. Espero que haya sido de su agrado. Ahora que la verdad ha salido la luz, ojalá que se ponga todo más interesante.

Un abrazo grande por su tiempo dedicado a esta historia, me encanta saber que existe al menos un par de personas que se interesan en ella :D

Se que soy una completa novata en esto y creo que se nota, pero de verdad que intento poner todo en orden para hacer que la historia fluya de forma natural. Así que acepto sus comentarios. Toda crítica constructiva es bienvenida, me ayuda a crecer y aprender.

¡Besos y abrazos! xoxo