CAPÍTULO 11

ANTES

Un agudo ardor le quemaba el pecho cada vez que pensaba en ella. Como si miles de agujas le traspasaran el corazón lentamente. Nunca habían estado separados durante tanto tiempo. Apenas hacía dos meses que Sakura se había ido a trabajar a Nueva York y ya no podía soportarlo más.

Tenía tantas ganas de abrazarla, se sentir su calor y escuchar su risa, que las llamadas que hacían diariamente no eran suficientes. Contrario a lo que pensaba en un principio, cada vez que le llamaba, en lugar de sentirse mejor, se sentía miserable.

Quería apoyarla, quería que ella cumpliera sus sueños. Pero no a costa de la maldita soledad que estaba sufriendo a cada instante. Se dejó caer en la cama de su habitación, pensando en cómo resolver su problema. Solo había una solución.

Voy por ti, Sakura.

.

.

.


AHORA

Haberse dado cuenta de que se habían estado burlando de ella durante meses, fue un golpe realmente duro para Akame Wang. En este preciso momento, frente a su querido novio y la mujer que bien podría ser su amante, sentía como la furia invadía cada célula de su cuerpo.

— Supongo entonces – dijo fríamente interrumpiéndolos– que tú eres Sakura. SU SAKURA.

Shaoran giró y ahora la estaba mirando – Akame, ¿qué haces aquí? – se dirigió en chino.

Lo ignoró – Dime Kinomoto, ¿hace cuánto tiempo que trabajas en esta empresa?

La castaña la miró fijamente, pero no dijo una palabra. No estaba segura de si debía responder. Sabía el peligroso rumbo hacia donde se dirigía la conversación.

Li dio un paso hacia ella – Akame, vámonos…

— ¡¿Cuánto tiempo?! – comenzaba a alterarse.

— Siete meses – Respondió Shaoran.

Sakura la miraba con profunda pena, lo que solo la enfureció y salió rápidamente de ahí. Llamó al ascensor, pero el castaño le venía siguiendo los pasos y la sujetó del brazo, impidiendo que entrara en éste cuando las puertas se abrieron.

— Espera un momento por favor…

— ¡Déjame! – le dijo jalando su brazo para que la soltara – Siete meses, Xiao Lang, ¡siete meses me estuviste mintiendo en la cara! ¡¿Por qué no me lo dijiste?! ¿Por qué me lo ocultaste? Por eso estabas tan extraño, siempre distraído, ¡pensando en ella, seguramente!

Shaoran alzó las manos, intentando que ella se calmara – Akame… por favor…

Sin embargo, la chica no le daba tregua – ¡Soñabas con ella! ¡La llamabas en tus sueños, carajo! Pero claro… si la dama está aquí. No sólo en China, está en tu trabajo cada día. ¡Pasaste con ella cada maldito día, durante los últimos siete malditos meses!

A esas alturas de la pelea, ella se encontraba hablando a gritos – Me estuviste viendo la cara de estúpida y yo como idiota, preocupada por ti.

Él intentó explicarse – Las cosas no son como estás pensando, por favor no te vayas, hablemos tranquilamente. Por favor, déjame explicarte.

— No, ¡no! Yo quiero irme, quiero estar sola – Las lágrimas empezaron a caer por su rostro – Incluso viajaron juntos, maldición – se tapó la cara con sus manos – Te pregunté… te pregunté tantas veces… ¡pero eres un maldito mentiroso! – apretó las manos en puños, golpeando su pecho con furia – ¿Sabes qué?… no quiero hablar contigo, no quiero verte, no puedo estar cerca de ti ahora mismo. Necesito… pensar, necesito espacio – dio un par de pasos hacia atrás, intentando alejarse de él – Quiero salir de aquí y respirar, que me estoy ahogando.

— Akame…

Ella dio media vuelta y llamó nuevamente al ascensor – Ahora no, Xiao Lang…

— Sólo quiero explicarte…

Lo miró. La súplica era evidente en sus ojos, pero estaba demasiado enojada con él como para permitirse escucharlo.

— Yo te llamaré. Ahora simplemente déjame sola.

— Promételo.

— Te llamaré, Xiao Lang.

Él permaneció de pie, viéndola entrar al elevador.

Akame entró a la cabina y permaneció de espaldas hasta que las puertas se cerraron. Soltó un grito de frustración. Se sentía tan dolida, tan decepcionada. Y ahora… ¿qué demonios haría? Él nunca le había mentido antes. Nunca habían tenido una pelea de tal magnitud. Pero esto… esto era demasiado importante como para ocultarlo, ¿por qué lo había hecho?... ¿Es que se estaba viendo con ella a sus espaldas? No… él no podía, no lo creía capaz.

El ascensor bajaba lentamente. Sentía el encierro dentro de su pecho. Tenía que salir de ahí. Lo primero que necesitaba era un trago, uno fuerte. Llamó a su amiga Wen, quien le respondió al primer timbrazo.

¿Hola?

¿Dónde estás? Necesito que vengas. Código rojo. Código malditamente rojo.

Wen se sorprendió, tanto por sus palabras, como por su tono de voz. Akame tenía una buena vida. Un lindo departamento, un buen trabajo, un novio perfecto. El código rojo existía entre ambas desde que cursaban en la universidad, y lo utilizaban solo cuando alguna de las dos, requería con urgencia de la presencia de la otra. Sin embargo, siempre era ella misma la que lo había utilizado, nunca su amiga.

¿Dónde nos vemos? – le respondió, olvidando la sorpresa inicial.

En el bar Dragón, en 10 minutos.

Voy en camino.

Cuando Wen llegó, se encontró a Akame en la barra, acompañada de una botella de buen whisky. Algo debía andar realmente mal. Su amiga nunca bebía alcohol y mucho menos alcohol extranjero.

Se sentó en el taburete libre que estaba a su lado y fue al grano – ¿Qué está pasando?

Akame dio un trago largo a su vaso, casi terminándolo – Xiao Lang Li.

Vaya... Era el día al revés. Frunció el ceño, extrañada. Xiao Lang Li era condenadamente correcto. Era un caballero. Tenía un buen empleo, era fiel y demasiado guapo para su propio bien. Nunca había hecho absolutamente nada malo. Cuando su amiga se lo presentó como novio oficial, se sintió sinceramente feliz por ella, pero no pudo evitar esa puntada de envidia que la recorrió porque ella misma no tuviese tanta suerte.

— ¿Li te hizo algo? – preguntó sin ocultar la sorpresa en su voz.

— Tiene a su exnovia trabajando con él en el despacho, desde hace siete meses – respondió ácidamente.

Wen abrió los ojos como platos sin esconder su estupor. Sabía lo que Akame le había contado hace algún tiempo. Que él estuvo involucrado en una larga relación antes de conocerla con una misteriosa mujer de la que no quería decir una palabra.

— ¿Estás segura? Es decir, tú pasas por esa oficina a cada momento, no puedo creer que nunca te dieras cuenta.

— Estoy segura. Y sabes qué es lo peor: la conozco. He entablado conversación con ella más de una vez, incluso pensé que me agradaba… demonios. Es la mujer que se encargó de diseñar la remodelación en la editorial, ¿recuerdas?

— ¿La castaña?

La morena rio sin gracia – Esa misma. Lo que no entiendo es por qué demonios siempre ha sido amable conmigo. ¡Soy la nueva novia de su ex! Seguramente se burlaba de mí apenas y volteaba la espalda.

— Y ¿por qué apenas te estás dando cuenta de esto?

— Siempre me dirigí a ella por su apellido. No sabía cuál era su nombre hasta hoy, ¿y sabes qué?, los encontré en la oficina de ella, discutiendo como enamorados ¡en japonés!

Wen la miró con una ceja alzada – Si hablaban en japonés, ¿cómo sabes que discutían como enamorados? Creo que estás malinterpretando todo…

— ¡No!, no lo defiendas. Me lo ocultó. Siete meses es demasiado tiempo Wen. No entiendo por qué lo hizo, pero estoy muy enojada – se terminó el contenido de su copa y la rellenó de nuevo.

— Mira amiga. Lo primero que tienes que hacer es sacar esa rabia. Estas actuando estúpidamente, no eres tú misma. ¿Qué te dijo él cuando los encontraste?

— Nada, salí de ahí. No quiero verlo por ahora. No quiero pensar en las razones que provocaron que me mintiera. Sólo quiero embriagarme y olvidarme de Xiao Lang por una noche.

Sin dudarlo, Wen tomó su copa y lo llenó de whisky, chocándola con la de Akame.

— Bueno amiga, salud.

Empezaron ambas a beber. Wen acompañó a su amiga hasta que se terminaron la botella, la escuchó lamentarse con tristeza por lo que había sucedido, limpió sus lágrimas y la llevó a su departamento. Sabía que, por la mañana, además de la resaca, ella tendría muchas cosas que pensar. Pero por ahora, sólo le quedaba cuidarla mientras dormía.

.


Shaoran estaba recostado en su cama mirando al techo. La tenue luz de la lámpara provocaba que estuviera con los ojos entrecerrados. En el buró, tenía una botella de whisky a medio terminar. Aunque aún no se encontraba ebrio, se sentía ligeramente mareado.

Había intentado llamar a Akame una y otra vez hasta el cansancio, pero finalmente se rindió, sabiendo que, seguramente, ella necesitaba espacio para calmarse y pensar.

También había intentado hablar con Eriol, pero su teléfono se encontraba fuera de servicio. Justo ahora que necesitaba hablar con alguien que lo escuchara y lo entendiera, el inglés había viajado a su país de origen a visitar a su familia.

Estas solo en esto, Li…

Suspiró, exhausto. El peso de todas sus estúpidas decisiones lo estaba asfixiando. La culpa lo agobiaba. Había lastimado a Akame, la menos culpable de todo, la única víctima de sus malas elecciones.

Su teléfono sonó con la alerta de mensaje de texto. Lo miró de inmediato, pensando que podría ser su novia, queriendo por fin responderle, pero se sorprendió al ver el remitente.

Era un mensaje de Sakura. Leyó el texto.

¿Está todo bien?

A pesar de que tenía a Kinomoto entre sus contactos casi desde que había llegado a China, era la primera vez que tenía comunicación con ella vía celular. Le respondió rápidamente.

No quiere hablar conmigo. Se fue de la oficina y no sé dónde está.

Miró el aparato para esperar la respuesta, pero estaba demasiado ansioso. Pulso el botón de llamada sin siquiera pensarlo.

Ella le respondió casi de inmediato, con clara sorpresa en su voz – ¿Hola?

Hola Sakura.

Shaoran…

Él tartamudeó un poco – Yo… lamento mucho molestarte, yo solo…

¿Dónde estás? Te escuchas ebrio. No conduzcas en ese estado, es peligroso y…

Estoy en casa no te preocupes. Y solo estoy bebiendo un poco.

Ella permaneció en silencio durante algunos segundos. Luego le habló tan bajito, que apenas pudo escucharla – Lo siento Shaoran. No… no quise causarte problemas.

Li imaginó su rostro consternado – No es tu culpa. La culpa es mía por no decirle la verdad – se mantuvo un par de segundos en silencio – Sabes… hace mucho tiempo que tú y yo no hablábamos por teléfono. Más de ocho años… ¿Recuerdas la última vez? Yo todavía me acuerdo…

Una punzada de dolor recorrió a Sakura tras escucharlo. Por supuesto que recordaba la última llamada. No la olvidaría en lo que le restaba de vida. Por un momento quiso hablar con él de todo lo que había sucedido entre ellos, pero sabía que no era el momento. Él se encontraba sufriendo por su novia y hablar de ello sería muy egoísta de su parte.

No fue capaz de responder su pregunta y optó por cambiar el tema — ¿Por qué no le dijiste la verdad? Es decir, por lo que sucedió hoy puedo entender que sabe algo sobre mí. Pero… ¿por qué no le dijiste que yo estaba en China, trabajando en el mismo lugar que tú?

Hubo un silencio en el auricular. Shaoran aun no tenía clara la respuesta a esa pregunta – No lo sé. Soy un estúpido. Al principio no quise…

Silencio de nuevo. Sakura tuvo que animarlo a continuar. Presentía que ahora que estaba ebrio, tenía más posibilidades de obtener información, que en cualquier otro día con él en sus cinco sentidos.

¿No quisiste…?

No quise darte importancia. La verdad es que estaba muy enojado. Aún lo estoy.

Conmigo… – afirmó.

Contigo... Por volver a mi vida sin previo aviso. Por aparecer y voltear mi mundo de cabeza. Yo estaba saliendo adelante Sakura y verte otra vez… me volvió completamente loco. Quise actuar como si no me importaras, como si el hecho de que tú regresaras fuera algo sin ningún valor para mí – rio con ironía – Claro que me estaba engañando a mí mismo – suspiró – Poco a poco me di cuenta de que no podía hacerlo. Actuar como si tú fueras una persona más, es realmente difícil. Estamos demasiado unidos por el pasado y eso es algo que no va a cambiar. Al principio pude alejarme un poco, pero cuando tú… cuando empezaste a salir con Chen… perdí totalmente el control.

¿Por qué?

Yo… supongo que debes entenderlo. Es la primera vez que te veo tener una relación con alguien que no sea yo. Empezamos a salir desde la adolescencia y prácticamente crecimos juntos. No fui lo suficientemente maduro para asimilar que tú también tienes que seguir con tu vida. Fui egoísta y lo lamento. Lamento haber actuado como un cretino.

Sakura comprendía totalmente lo que Li quería darle a entender, pues para ella también fue un choque enterarse de que tenía novia – Entiendo perfecto tus sentimientos y… la verdad es que no pensé en ello cuando accedí a venir a este país. Yo solo… solo quería verte. Tal vez nunca debí hacerlo… – le comentó pensativa – Pero, Shaoran, eso no explica el por qué no se lo dijiste a Akame.

Me afectas Sakura. Tu cercanía me descontrola. Me quitas la estabilidad que logré conseguir con tanto esfuerzo desde tu partida. Esa fue la razón por la que no se lo dije conforme pasó el tiempo. Además, estaba seguro de que se daría cuenta de mi situación.

¿Tu... tu situación?

Todavía te quiero.

Si él pudiera ver su cara, se daría cuenta de que ella estaba completamente en shock.

A pesar de que Sakura tenía claro que sus sentimientos hacia él, habían permanecido en su corazón aun con el transcurso de los años, no pensó que a él le pasara algo ni siguiera parecido. Shaoran había sido muy claro con respecto a su posición: tenía novia, se había olvidado de ella y había conseguido seguir adelante.

Sin embargo, él le regresó los pies a la tierra rápidamente.

Es decir, aún guardo sentimientos por ti. Es estúpido negarlo, y seguirme mintiendo a mí mismo no tiene ningún caso. Pero Akame es mi pareja, la quiero y me hace feliz. No deseo herirla… y mi relación con ella es realmente importante para mí.

Ella asintió, aún cuando él no podía verla – Comprendo.

Él continuó – Te digo esto porque estoy cansado de esta maldita situación. Estoy harto del maldito estrés que me provoca. No puedo dormir, no puedo trabajar, no puedo pensar. Estoy cansado de estar cerca de ti con recelo y miedo. Quiero que sepas que aún te quiero, que soy débil a tu lado y que eres para mí una tentación. Y quiero que lo sepas para que me ayudes a no serlo. Por favor Sakura, no me pongas situaciones que no puedo controlar. No me busques, porque no quiero fallarle a Akame. Ayúdame a estar lejos de ti.

Se quedó sin habla. Lo que él le estaba pidiendo era algo muy difícil de hacer. Se dio cuenta entonces, de que la relación de él, era algo realmente serio e importante, que él la atesoraba y que no deseaba perderla y que ella con su presencia la estaba arruinando. Ahora, Akame Wang sabía quién era ella en realidad y seguramente la odiaba.

La situación la sobrepasaba completamente.

Sakura era una buena chica. Tenía sentimientos puros hacia los demás y deseaba más que nada, que Shaoran fuera feliz. Ya había tenido suficiente dosis de egoísmo para toda su vida, ya le había hecho suficiente daño. No podía seguir pensando en ella misma y tenía que empezar a pensar en él. Así que se armó de valor y dijo algo que le rompió completamente el corazón:

Está bien Shaoran. Te ayudaré a estar lejos de mí.

.


Habían pasado once días desde el encuentro que tuvo con Akame en su oficina. No había rastro de ella. No le había llamado, no lo había ido a visitar y no le respondía los mensajes. Incluso en la oficina de ella le negaban su presencia.

Sakura estaba cumpliendo su palabra. No se acercaba a él a menos que fuera para preguntar algún aspecto del proyecto que estaban diseñando juntos, terminaban el tema y ella se retiraba de inmediato. Había dejado de verla en el almuerzo en la cafetería del edificio y cuando él pasaba por su oficina siempre se encontraba cerrada. Incluso había comenzado a llamarlo por su apellido. Sentía una punzada en el pecho cada vez que la veía huir de él.

Aunque se encontraba abrumado por toda la situación, se alegró de que, al fin, el control estaba volviendo a su vida. Retomaría su relación con completa honestidad y se alejaría de Sakura. Era lo mejor. A fin de cuentas, Akame lo amaba y había estado con él cuando más la necesitó. Con ella tendría la tranquilidad que tanto anhelaba.

Se encontraba en casa cuando sonó su teléfono. Pudo ver en el identificador de llamadas, que era justamente ella quien le estaba llamando. Se sintió ansioso.

¿Hola?

Xiao Lang…

Akame… por fin me llamas – respondió él, aliviado.

Quiero hablar ahora. ¿Estás ocupado?

No, ¿paso a tu departamento, o quieres hablar aquí?

Me gustaría vernos en la cafetería que está frente al centro comercial. – Ella deseaba pisar terreno neutral. Lo que tenían que hablar decidiría su relación y no quería tener que correrlo de su casa o tener que huir de la de él.

Está bien. Te veo en 10 minutos.

Ya estoy aquí. Te espero.

Bien, no tardo.

Se subió a su coche y con prisa llegó a su destino. Aunque la cafetería era un lugar público, sabía que podrían hablar con tranquilidad debido a las cabinas que tenía instaladas y que daban a los clientes total privacidad. Habían descubierto el lugar un día que paseaban por el parque y les había encantado. Incluso terminaron en una sesión de besos dentro sin que nadie pudiera verlos.

Tenía la cortina abierta cuando llegó. Al entrar en la cabina, él la cerró y se sentó frente a ella. Ella estaba tomando un capuccino y jugueteaba con la cuchara.

— ¿Quieres tomar algo, Xiao Lang?

— La verdad es que no creo que nada me caiga en el estómago.

Estaba muy tranquila. Era extraño. Dio un sorbo a su café.

— Vayamos al grano – comentó ella, con decisión – Quiero que me prometas que serás completamente honesto. No quiero más mentiras. Quiero entender por qué tuvimos que llegar a esto y para eso, solo nos servirá la verdad.

— De acuerdo.

Akame lo miró fijamente – Antes que nada, quiero que me digas… si estás involucrado con ella – preguntó directamente. No le veía el caso a tontear con preguntas inútiles.

— Por supuesto que no, Akame – respondió rápidamente – Yo estoy contigo y con nadie más.

Ella asintió, aliviada. Al menos eso era algo bueno – ¿Por qué no me dijiste que estaba aquí?

— Tenía miedo.

Akame frunció el ceño, confundida – ¿Miedo de mí? ¿De que pudiera reclamarte algo o exigirte que dejaras tu trabajo?, pensé que me conocías mejor…

— No. Tuve miedo de la situación que tenía enfrente. No quería… no quería hablar de ella. Hace años, cuando se fue… tomé la determinación de dejarla en mi pasado. Me costó mucho trabajo superar nuestro rompimiento y no quería tener que explicarte nada. Ni a ti, ni a nadie. Al principio quise ignorar todo, hacer de cuenta como que no me importaba, como que no me afectaba su presencia. Pensé que lograría tratarla como alguien más y…

— Pero no fue así – le interrumpió – Ella te afecta y te perturba. Soñaste con ella más de una vez, la llamabas. ¿Qué crees que pasaba por mi cabeza cuando despertaba a tu lado y te escuchaba decir su nombre? Fui una tonta por no mencionarlo, una gran tonta, pero se suponía que ella era alguien del pasado y que estaba fuera de tu vida. Fui muy ingenua, porque pensé que de vez en cuando la recordabas y que por eso la llamabas. Ahora veo que cometí un error y que no le di la importancia que debía.

— Lo sé. No supe cómo abordar la situación y lo lamento.

— Te pregunté muchas veces qué era lo que pasaba, tuviste muchas oportunidades de contarme la verdad.

— Lo sé.

— Y aun así me mentiste. Eso es lo que más me duele... que no pudieras confiar en mí.

— Lo siento. Siento haberte lastimado, de verdad.

— ¿Me puedes decir de qué discutían cuando los encontré en la oficina?

Él desvió la mirada. No podía decirle la verdad, ella seguro que terminaría definitivamente con él. No podía decirle que, estúpidamente, le estaba armando una escena de celos a Sakura por haber salido con otro hombre. Que sentía furia ahora mismo solo de pensarlo. Se permitió mentir una última vez.

— Solo discutíamos por diferencias en el trabajo.

— ¿Discutes siempre tu trabajo en japonés? – La desconfianza estaba clara en sus palabras. No le creía…

— Akame viví muchos años en Japón. Desde que la conozco hemos hablado en ese idioma. Es algo natural para ambos, aun cuando ahora, ella también hable chino. No lo hice con el fin de mantener una conversación secreta o lo que sea que estás pensando.

— Me gustaría que me hablaras de lo que hubo entre ustedes. Y me refiero a que quiero saberlo todo.

Li sintió una oleada de frustración ahogar su pecho. Era el único tema del que no quería hablar, pero tenía que hacerlo si pensaba en rescatar algo de lo que quedaba de su relación – ¿Es muy necesario?

— Lo es.

Agarró una bocanada de aire – Bien. Nos conocimos cuando éramos niños, tendríamos… unos 10 u 11 años. Mi madre y yo estábamos teniendo tiempos difíciles en China, así que nos mudamos a Japón, justo frente a su casa. Estudiábamos juntos en el colegio y empezamos a convivir, lógicamente, lo que nos llevó a iniciar una relación. Que cómo ya te había mencionado antes, duró ocho años hasta que ella terminó conmigo.

La chica alzó la ceja – ¿Por qué lo hizo?

— Es más sencillo de lo que crees. Se fue a América a cumplir sus objetivos laborales.

— ¿Así de simple? Quisiera que fueras un poco más hondo en los detalles. Estoy cansada de imaginar cosas y que tú no digas una maldita palabra. Ayúdame a creerte, Xiao Lang.

Li asintió, comprensivo – Bien, pero es una larga historia.

— Tengo bastante tiempo.

Comenzó – Sakura ganó un premio de arquitectura muy importante mientras cursaba el último año de la universidad. Fue toda una sorpresa, ya que solo era una estudiante. El premio era un trabajo en una firma americana de gran renombre.

Él miró a un punto fijo en la mesa, recordando todo lo que había pasado años atrás – Era joven e inexperta, pero tenía mucho talento. Y por supuesto que, al ganar, aceptó el empleo sin dudarlo. Era su sueño y se estaba volviendo realidad. Pero… para ese entonces, yo ya le había propuesto matrimonio y ella había aceptado.

Akame lo miró, abriendo ligeramente los labios por la sorpresa. Habían estado comprometidos… Sus palabras despertaron una mezcla de sentimientos en ella, todos absolutamente malos.

Esa era la explicación de todo, por eso él la recordaba con tanta nostalgia, por eso le afectó tanto su llegada a China… por eso la ocultó. Se estremeció – ¿Iban… iban a casarse?

El chino simplemente asintió.

— ¿Te opusiste a que se fuera?

— Por supuesto que no. La amaba y deseaba verla realizar todos sus sueños. Hablamos de ello y llegamos a un acuerdo. En un principio, ella se iría sola. Si no se sentía feliz con el empleo, lo dejaría y volvería conmigo y seguiríamos con nuestra vida en Japón como si nada hubiera pasado. Por el contrario, si ella quería quedarse en América, yo la alcanzaría tiempo después, en cuanto terminara el contrato laboral que tenía en ese entonces. Sería poco tiempo, un año o tal vez dos – sonrió de lado, cómo riéndose de su ingenuidad – Todo era perfecto. No teníamos nada que temer porque al final de todo, seguiríamos juntos.

Bajó el tono de voz, hasta casi un susurro – Sin embargo… las cosas no siempre salen como uno las planea.

Akame vio el cambio en su rostro. Notó exactamente el momento en que el dolor transformó su mirada. Empezó a sentir ansiedad en el pecho y sudor en las palmas de las manos. Lo dejó continuar.

— Cuando ella estaba viviendo allá, conoció a alguien más… y me mandó al diablo por teléfono a solo tres meses de su partida. Luego, me envió por paquetería el anillo de compromiso que le di, con una tarjeta que solo decía: "Lo lamento"

La chica lo miró con pena.

Él sonrió con amargura, sintiendo lástima por sí mismo – Lo que ella no sabe, es que en el momento en que me llamó para darme la grandiosa noticia, yo estaba sentado en el aeropuerto de Tokio con un boleto de avión en la mano, que me llevaría hacia América. Iba tras ella. No fui capaz de soportar la distancia entre los dos. Había renunciado a mi trabajo; un muy buen trabajo en Japón; y estaba dispuesto a seguirla.

Ella suspiró. Toda la molestia que sentía desapareció al escuchar la confesión. Suponía que todo debía hacer sido trágico, pero no esperaba todos esos detalles, no sabía que iban a casarse, ni que ella lo había dejado tan cruelmente – ¿Solo tres meses después?

Asintió – Me costó mucho aceptarlo. Me quedé… en shock, no podía creerlo. Habíamos tenido una relación tan… – cerró los ojos con pesar – No podía creerlo. No supe cómo reaccionar. No sabía si tomar el vuelo a Nueva York o quedarme. La llamé muchas veces, pero apagó su celular y luego dio de baja el número. Quise preguntarle a su hermano o a su padre, pero ambos se negaron a darme información. Me dijeron que debía respetar su decisión y dejarla tranquila.

Intentó respirar profundo, le estaba costando trabajo continuar – Llamé a todo el mundo, llamé a sus amigos, a casi toda su familia, pero nadie me daba nada. Estaba completamente solo y desesperado por encontrarla. Dejé pasar un par de meses angustiantes, pero no pude resignarme. Tenía que hablar con ella frente a frente. Tenía que verla a la cara y exigirle que me dijera por qué demonios estaba haciendo todo eso.

"— Finalmente, me decidí a ir a Estados Unidos. Tenía la dirección que me había dado de su departamento, y sabía dónde estaría viviendo. Pero… cuando llegué, el portero solo sabía que se había mudado un mes atrás. La fui a buscar a la empresa en la que trabajaba y me topé con que había pedido su cambio a Londres. ¡Imagínate! – rio, sin gracia alguna en su voz – Mi mundo se caía a pedazos. Pero yo era tan terco… que busqué en internet el domicilio de la empresa en Londres y lo encontré. Era una firma muy reconocida, no sería difícil llegar a él.

"— Me atreví a viajar hasta Inglaterra y conseguí localizar la dirección del despacho en donde ella se encontraba. Cuando llegué, me confirmaron que estaba trabajando ahí. Por fin tenía una luz entre tanta oscuridad. Quise pasar a su oficina a verla, pero me dijeron que seguramente a esa hora podía encontrarla en la cafetería del edificio. Fui a la maldita cafetería y la vi. Estaba exactamente igual a cómo la recordaba. Pero… estaba sentada con un hombre. Un hombre que le sonreía y que la tocaba con confianza. Supuse que era el hombre por el que me había dejado por la forma en que se comportaban uno en torno al otro. Y entendí. Comprendí que era verdad. Que ella amaba a alguien más.

"— Me regresé a China y me hundí en el alcohol. Tomé tanto, hasta que llegó el día en que una congestión alcohólica severa casi me mata. Eriol me encontró tirado en la puerta de mi casa. Me llevó al hospital y salvó mi vida. Fue el único que estuvo conmigo durante todo ese tiempo. Sólo él vio el desastre en el que me convertí. Me ayudó a salir adelante, me ayudó a buscar trabajo y a recuperar estabilidad.

Él estrujaba una servilleta entre sus manos. Akame sentía mucha tristeza por él. Sakura había sido realmente cruel. Si bien tenía todo el derecho de seguir sus sueños, no tenía por qué herirlo de esa forma tan desalmada.

— Lamento hacerte pasar por esto Xiao Lang, no me gusta verte tan triste. Yo… sólo quería entender porque las cosas son de esta forma. Necesitaba entenderte y entender porque te negaste a hablarme de ella.

— Es difícil Akame…

— Lo entiendo ahora, créeme. Y agradezco de verdad que me estés diciendo todo esto. Pero me hubiera gustado saberlo antes, y también hubiera querido saber quién era ella, y saberlo desde que el momento en que llegó a China, no enterarme por accidente, cuando ya han pasado siete meses. Comprendo tu dolor, y me duele que sufras, pero yo solo quería que confiaras en mí.

Él asintió con comprensión. Entendía que había cometido un error y se arrepentía de ello.

— También… hay algo que necesito saber y quisiera que fueras completamente sincero conmigo – se detuvo un momento, temerosa de preguntar – ¿Todavía la quieres?

Shaoran se quedó pensativo. Era la pregunta que esperaba y temía, pero sabía que era inevitable.

— No voy a mentirte Akame, he estado muy confundido al respecto. Me he preguntado lo mismo una y otra vez. Y a pesar de las dudas y el dolor no puedo negar que aún conservo sentimientos hacia ella y por más que he intentado evitarlos, no lo he conseguido… no estoy seguro de cómo, pero me afecta, y negarlo a estas alturas, es una estupidez.

La chica abrió los ojos sorprendida, sin embargo, él añadió con rapidez – Pero te quiero a ti y quiero estar contigo. Lo único que me une a ella es el pasado. Y estoy seguro de que, con el tiempo, las cosas cambiarán.

Ella derramó una lágrima. No era la respuesta que deseaba escuchar. El aún tenía sentimientos hacia ella. Akame quería tener su corazón completamente, no solo un fragmento.

Lo miró directamente – ¿Crees que debemos terminar?

El castaño respondió con seguridad – Por supuesto que no.

— Xiao Lang… no quiero vivir bajo su sombra.

— No es así. Hemos estado juntos por casi dos años, hemos sido felices y hemos llevado una buena relación.

— Hasta que Sakura Kinomoto apareció en tu vida.

— Lo siento – el arrepentimiento era sincero en su voz – En serio lamento mucho haberte ocultado la verdad. Pero las cosas entre tú y yo están bien. Si quisiera terminar contigo lo habría hecho desde que ella volvió.

— ¿Por qué no lo hiciste?

— Porque te quiero.

— ¿Crees que me amas lo suficiente? ¿Como para estar conmigo, a pesar de que ella está a tu lado, a sólo un par de metros de ti, completamente a tu alcance?

Él sintió un escalofrío por sus palabras. Por un momento se sintió incapaz de hacerlo. Sin embargo, la culpa que sentía lo hizo tomar una decisión.

— Te amo lo suficiente, por favor créelo. No quiero terminar y echar por la borda todas las cosas que hemos pasado juntos. He sido feliz de verdad por primera vez en mucho tiempo, tengo paz y tranquilidad y eso solo te lo debo a ti.

Ella se quedó pensativa, dudosa sobre si debía creerle. Pero no quería perderlo, lo amaba de verdad. Se preguntó si era capaz de seguir adelante, como si nada. Si podía hacer de cuenta de que la mujer que fue el amor de su vida no estuviera tan cerca de él.

Dio un salto de fe y por eso le dijo con el corazón: – Te amo Xiao Lang y no deseo perderte. Solo prométeme por favor que… prométeme que no me vas a dejar por Sakura.

Shaoran respondió rápidamente, sin analizar realmente lo que estaba diciendo – Te lo prometo – dijo, tomando su mano – Estaremos juntos, y no voy a dejarte por ella jamás.

Ella se levantó para sentarse a su lado y abrazarlo. Las lágrimas seguían cayendo por su rostro. Ella se estaba quedando con el hombre, la victoria era suya y sonreía, pero… ¿por qué no era feliz?

.


Era tarde, el turno para Sakura había terminado hacía una hora, pero aún se encontraba en el corporativo. Estaba inspirada y deseaba terminar el diseño que había comenzado. El trabajo le ayudaba a relajarse y últimamente lo necesitaba bastante.

Habían pasado casi dos semanas desde que le prometió a Shaoran alejarse de él. Y aunque era muy difícil, con todo el dolor de su corazón, lo estaba logrando.

Continuó dibujando un poco más y, cuando por fin se sintió satisfecha, apagó su computadora y se estiró. Tenía horas sentada en la misma posición y estaba muy cansada de la vista. Se frotó los ojos con pereza. Sin embargo, una fría una voz provocó que los abriera.

— Sabía que te encontraría aún aquí.

Akame Wang estaba en su oficina, apoyada en el marco de la puerta. La miraba con superioridad y lucía furiosa – ¿Tienes un minuto? – dijo mordazmente – Estoy segura de que sí – y entró sin esperar su respuesta – Tenemos algunos temas que tratar.

Sakura no se intimidó – Adelante – Se esperaba esta conversación hacía un rato. Estaba enterada de que la chica no se acobardaba ante nada y seguramente quería marcar claramente su territorio ante ella.

La miró sentarse confianzudamente en la silla frente a ella y cruzarse de brazos – Iré al grano. Quiero que me digas, qué pretendes con mi novio, quiero saber por qué no me dijiste quien eras tú y por qué demonios fuiste siempre tan amable conmigo. Todo debió haberte parecido muy gracioso y divertido.

Sakura sonrió de lado, impresionada. La chica estaba a la altura de su reputación. Había hablado sobre ella con Eriol un par de veces y él la había descrito como una mujer fuerte, que sabía bien lo que quería.

— Shaoran y yo sólo somos compañeros de trabajo. Por lo regular, hablamos únicamente de trabajo y cualquier persona en esta oficina te lo puede confirmar. Así que no pretendo nada con él.

Akame entrecerró los ojos, desconfiada.

— No te dije quién era yo, porque a mí no me correspondía hacerlo. Él es TU novio. Es él quien debe hablarte de su pasado. A él, es a quien debes pedir explicaciones. ¿O qué esperabas?, que llegara diciendo: ¡Soy Sakura Kinomoto, la ex prometida de Shaoran, mucho gusto!

Akame rodó los ojos. No le gustó la forma sarcástica como la japonesa le estaba respondiendo.

Sakura continuó – Y yo, SIEMPRE soy amable con todo el mundo. Es mi forma de ser y nada ni nadie va a cambiarlo. Eres la primera persona que se molesta por ello.

La morena alzó una ceja con disgusto. Kinomoto le estaba dando batalla. – No sé qué pretendas viniendo a trabajar aquí. Pero que sepas que no lo conseguirás. Él y yo tenemos una sólida relación y no va a terminarse solo porque, de pronto, quieres volver a su vida.

La castaña consideró que sus palabras mostraban algo de inseguridad. La chica se encontraba obviamente celosa y no hacía ningún intento por disimularlo – No tengo idea de lo que estás hablando. Vine a China a trabajar. Me ofrecieron un buen contrato y lo acepté, sin saber que él estaría aquí – mintió.

— ¿Vas a involucrarte entre nosotros?

— No es esa mi intención. Sé que ahora mismo no lo crees… – suspiró, intentando hablar más calmadamente para convencerla de que sus palabras eran verdad – pero no tengo nada en tu contra. No soy tu enemiga y no tienes que preocuparte por mí. Formé parte del pasado de Shaoran y eso es algo que nadie puede cambiar. Sin embargo, ahora tú eres su presente y tienes su futuro en tus manos. No tengo ningún deseo de arruinar su relación. Llegué hace siete meses. Si quisiera involucrarme, lo hubiera hecho ya.

— Sé que aún lo quieres.

— Sí, por supuesto – le dijo honestamente – Pero eso no cambia nada. Está contigo. Te quiere.

— También te quiere a ti.

— Tal vez. Pero tú eres su elección.

Akame meditó sus palabras. Sakura tenía un semblante sombrío, algo nunca antes visto. Pero tenía razón, Xiao Lang la había elegido. Y al parecer la castaña, ya había aceptado esa realidad.

Él tenía la posibilidad de regresar con Sakura. Era evidente que ella aún lo amaba, y que lo recibiría con los brazos abiertos. Pero él se había decidido por continuar la relación que ambos habían iniciado hace casi dos años. Una oleada de placer la recorrió.

— Quiero que me prometas que lo dejarás en paz – le dijo, altiva.

Sakura sonrió con burla – Yo no tengo que prometerte nada a ti. No te debo absolutamente nada y estamos muy lejos de ser amigas. Confórmate con lo que ya te he dicho – le señaló la puerta, invitándola a irse.

Akame se puso de pie y salió de la oficina completamente furiosa. Esa mujer le parecía realmente irritante. Al menos ahora le había dejado claro que no se dejaría vencer tan fácilmente.

Cuando la castaña se encontró sola nuevamente, suspiró. Esperaba que, tras esa discusión, la novia de Li se sintiera un poco más tranquila.

Tenía completamente claro, que Shaoran y Akame seguirían juntos. Ella, con tristeza lo había aceptado y, como le había prometido a él, intentaría salir adelante.

A pesar del dolor constante que tenía en el pecho, sintió que había hecho lo correcto. Shaoran lo merecía y a esas alturas, ella haría lo que fuera para verlo feliz.

La mitad de su corazón había sido arrancado en el momento que terminó con él, hace más de siete años. Ahora, estaba destrozando lo que le quedaba con tal de hacerlo feliz. La travesía era difícil, y al parecer, al fin había terminado.

.

.

.


Notas de autor:

Hi!

Les dejo el capítulo número once, que, por cierto, lo siento un poco denso, pero era necesario. El pasado está saliendo a la luz y ésta es la versión de Shaoran.

Debo confesar que cuando empecé la historia, no tenía idea de que tan larga sería, pero increíblemente ya llevo once capítulos. Espero que no me abandonen conforme avanza la historia, me encanta leer sus mensajes n_n

Les mando abrazos y besos con todo mi cariño.

¡Nos leemos!

Besos xoxo