CAPÍTULO 12
ANTES
— Hola…
Shaoran Li respondió el teléfono con una sonrisa – Hola nena, justo estaba esperando tu llamada, tengo una sorpresa para ti, aunque tendrás que esperar algunas horas más para verla.
— ¿Tienes un momento? Hay… hay algo que debo decirte.
— Sabes que siempre tengo tiempo para ti – Tras algunos segundos en silencio, él notó por primera vez la seriedad en su voz – ¿Sakura, pasa algo?
— No... Bueno es que… – la escuchó aclarar su voz – Iré al grano. He estado pensando mucho en esto… muchísimo. Y creo que es mejor si terminamos y seguimos cada quien por su camino. No puedo más Shaoran, no puedo seguir contigo.
— ¿Qué?
— No tenemos ningún futuro juntos, además… la distancia me está matando.
— Cariño, no te preocupes por eso, mira… no pensaba decírtelo aún, pero yo estoy…
Ella le interrumpió – No es sólo eso. Tú y yo no tenemos en común ninguna meta. Somos muy diferentes.
— ¿De qué hablas? Sakura por Dios por supuesto que las tenemos, hemos hablado de esto cientos de veces. Hemos imaginado nuestro futuro juntos tantas veces, que estoy seguro de que podemos hacerlo realidad.
— No es así. Tú quieres establecerte y yo… yo no puedo ser solo una ama de casa que se queda a cuidar a los niños. Quiero viajar por el mundo, aprender, quiero superarme. Quiero ser alguien importante.
— Viajemos juntos entonces. Te seguiré a donde sea.
— No funcionará.
— Sakura…
— Además, conocí a alguien…
…
El silencio se hizo presente entre los dos. Li no lograba asimilar lo que estaba escuchando. ¿Es que era una broma? Si era así, era demasiado cruel…
Ella continuó – Yyo-yo… si… eso es, conocí a alguien más, que me hace feliz. Alguien que me hizo darme cuenta de que mi amor por ti, no es tan grande como creí.
— No, eso no es verdad… mientes.
— Por supuesto que no. Ahora me doy cuenta de que lo que tenía antes, contigo, no es nada comparado con lo que tengo ahora. Es mejor si los dos lo aceptamos y seguimos adelante. No es justo atarte a alguien que no siente lo mismo que tú. Lo mejor es… lo mejor es que terminemos ahora.
Un dolor agudo se hizo lugar en su estómago. Tenía que ser una pesadilla.
— No puedes dejarme…
— Lo siento Shaoran… es lo mejor para los dos.
El sonido del teléfono al colgar fue lo único que lo acompañó durante los largos minutos que estuvo de pie, intentando comprender lo que acababa de suceder.
Estaba solo, en el aeropuerto de Tokio a punto de abordar un avión rumbo a Nueva York… hacia ella…
Tenía su boleto de avión en una mano y su equipaje en la otra. Las personas pasaban a su lado, pero él ya no veía nada, no sentía nada y no escuchaba nada. No escuchó cuando lo llamaron por el altavoz del aeropuerto para tomar su vuelo, ni escuchó cuando su teléfono sonó por la llamada de su madre. Solamente podía sentir dolor. Su mundo se había hecho pedazos.
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AHORA
Akame estaba muy aburrida. Tenía que esperar al menos media hora a que empezara la reunión con los editores. Iban a entrevistar a un par de autores muy buenos, para convencerlos de firmar con su editorial.
A pesar de que le avecinaba una cantidad de trabajo bastante considerable, se mantenía tranquila… pensativa. Y todo gracias a Xiao Lang Li.
Durante un largo tiempo, consideró su relación con él como un tipo de utopía. Era simplemente perfecta. Nunca peleaban, se veían con frecuencia, él era un hombre atento, amoroso y paciente y la trataba como a una reina. Habían pasado dos años de amor y dicha. Sin embargo, su vida y su relación habían dado un giro inesperado.
La aparición de Sakura Kinomoto, quien fuera su novia durante 8 años y su prometida, venía a complicar las cosas. El hecho que ella estuviera en China y, además, trabajando a su lado, no era el principal inconveniente. El problema era lo que provocaba ella en él. Xiao Lang se había mostrado perturbado por su presencia, afectado al grado de mentirle en la cara durante 7 largos meses. Eso era lo que la mantenía intranquila.
A pesar de que él la había elegido por encima de su ex, y le había prometido fidelidad y devoción, no podía confiarse. Esa mujer era un peligro inminente y tenía que mantenerla a raya.
Estaba jugueteando en su computadora mientras se le ocurrió una idea.
— Será que hay algo de ella en internet…
Entró al buscador y tecleó el nombre: Sakura Kinomoto. Una serie de artículos periodísticos se desplegaron en la pantalla. Empezó a indagar. Aparecía en páginas de arquitectura, en revistas de ingeniería, rodeada de los grandes edificios que había diseñado. Todas las páginas la alababan. Hablaban de sus diseños vanguardistas y amables con el ambiente, de los premios importantes que había ganado, algo sorprendente dada su juventud. Algunas páginas hablaban incluso de su belleza.
Abrió las imágenes. Tenía que admitirlo, Sakura era una mujer realmente hermosa. Le provocaba un poco de inseguridad. Es decir, ella misma se encontraba feliz con su aspecto, se consideraba linda. Podía presumir de su lacio cabello negro, y una bonita sonrisa. Pero era realista. No tenía nada que hacer en contra de esos grandes ojos verdes, su cabello castaño y su cuerpo perfecto. Aunque ella tenía un cuerpo delgado y atlético, no poseía las curvas que tenía el cuerpo de Sakura.
Nunca antes se sintió amenazada por otra mujer. Sabía que con el novio tan guapo que tenía, la competencia era difícil, pero ella siempre sintió confianza en sí misma y en los sentimientos que él siempre le había profesado. Sin embargo, ahora tenía a una peligrosa exnovia haciéndole frente y se sentía muy intimidada. Tenía miedo.
El colmo de todo era que la tipa era condenadamente amable con todos. Tenía a todo el mundo hechizado en la empresa de Xiao Lang. La había visto de lejos, un par de veces después de la conversación que tuvieron. Y siempre tenía una sonrisa en el rostro, siempre trataba de ayudar a los demás y era muy cordial. Los demás parecían siempre felices a su alrededor. Tenía una imagen de ángel, pero ella sabía que no era tan buena como quería aparentar.
— Si los demás supieran de lo que eres capaz…
Decidió ponerse atenta. A pesar de que ambos le aseguraron que ya no había nada entre ellos, debía poner mucha atención. Ella iba a ganar esta partida. Definitivamente.
— No dejaré que te lleves a mi novio, Sakura Kinomoto.
Apagó su computadora y con determinación, se dirigió a la reunión.
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Shaoran y Eriol se encontraban charlando de lo sucedido durante las semanas que el inglés estuvo ausente. Simplemente estaban tomando un par de bebidas refrescantes en un restaurante que se encontraba cerca del corporativo. Cómo era lo usual.
Cuando Li terminó de relatar lo acontecido, Hiragizawa simplemente negó con la cabeza, mirándolo con desaprobación – Te diría que estoy sorprendido, pero la verdad es que no es así. Era obvio que esto iba a suceder tarde o temprano. Lo que sí me sorprende, es que pasaran 7 largos meses antes de que la situación te sobrepasara de esta forma tan atroz. No entiendo por qué lo permitiste.
Shaoran se limitó a mirar a su amigo entrecerrando la mirada – ¿Y vas a decirlo?
— ¿Decir qué?
— ¿No me dirás "te lo dije"?
Hiragizawa rio de lado – O sea, que si recuerdas que te lo dije…
— Eres un idiota.
El moreno soltó una carcajada – No pretendo hacer leña del árbol caído. Pero es cierto que intenté convencerte de que tenías que hablar con Akame. Sakura no es cualquier ex, Shaoran, ibas a casarte con ella. Esa mujer, fue el gran amor de tu vida, la que sería la madre de tus hijos y con quien pensabas envejecer.
— No es necesario que recuerdes todo con tanto detalle ¿sabes?
— Solo quiero que veas la situación desde una perspectiva que no sea la tuya, que, por cierto, es bastante limitada. Además, Akame no merece más mentiras.
El castaño suspiró, incapaz de admitir que todo lo que decía el inglés era completamente cierto. Desvió la mirada hacia la ventana cuando dos figuras familiares pasaron por afuera del restaurante. Sakura y Tian Chen iban caminando lado a lado, enfrascados en una conversación. Ella se veía relajada y feliz. La vio reír con entusiasmo, mientras se perdían entre la gente de la avenida.
Sin poder evitarlo, su rostro cambió completamente. Un amargo sabor se asentó en su boca, provocándole ganas de vomitar. Aunque sabía que tenía que mantenerse alejado de ellos, no podía detener la rabia que traspasaba cada centímetro de su cuerpo al verlos juntos.
— No sabía que fueras tan celoso – la voz de Eriol lo regresó a la realidad.
El castaño volvió su mirada hacia él, e hizo un gesto de fastidio – Yo tampoco.
El inglés alzó una ceja, sorprendido de que no negara los celos – Pero… – tomó un sorbo de su bebida – no es la primera vez que la pequeña Sakura tiene un pretendiente. De hecho, siempre ha tenido bastantes. Y nunca te había visto actuar así…
— Porque ella estaba conmigo…
— ¿Qué quieres decir?
— Aunque sí me incomodaba que siempre tuviera algún otro idiota detrás de ella, no me sentía tan… amenazado. Porque al final de todo, ella era mi novia. Estaba seguro de sus sentimientos hacia mí, nunca tuve ninguna duda. Sin embargo, ahora…
— Ahora se te escapa como agua entre las manos.
Li desvió la mirada. No había mejor descripción que esa… Tenía un desagradable sentimiento de impotencia dentro de él. Sin embargo, ya había tomado una decisión. Akame era su presente, lo quería y lo hacía feliz. Iba a amarla y respetarla cómo lo merecía.
— Veo que has estado pensando mucho – le dijo Eriol, mientras lo miraba fijamente de esa forma que el castaño tanto detestaba.
— Demasiado para mi gusto – comentó – Estoy agotado. Espero que con lo que ha pasado pueda seguir con mi vida normal.
— Sabes que estás siendo un completo egoísta de mierda ¿verdad?
Shaoran lo miró directamente, sin decirle una palabra.
— Tienes celos de que Sakura está intentando rehacer su vida con alguien más, pero tú no quisiste terminar tu relación con Akame.
Li hizo un gesto con los labios, aceptando con sinceridad las palabras de su amigo – Lo sé.
— ¿Estás completamente seguro de que tu felicidad es al lado de ella?
— Por supuesto – respondió rápidamente.
El inglés alzó ligeramente las cejas – Es increíble lo convencido que suenas.
— Es porque lo estoy. Akame es lo que necesito para ser feliz. Me pone los pies sobre la tierra, me estabiliza, con ella todo es tan tranquilo. Estar con ella y quererla es muy fácil.
— ¿Y eso es lo que quieres en una relación?
— ¿A qué te refieres?
— ¿Quieres tranquilidad? Discúlpame Li, pero tus razones para estar con ella no me parecen suficientes.
— Es lo que había querido después de años; paz y calma.
—Shaoran, estás completamente equivocado.
— No entiendo lo que me quieres decir.
— ¿Crees que Tomoyo me tranquiliza? Por supuesto que no. Me llena el cuerpo de miles de emociones que no puedo controlar apenas la veo. Lo que tu sientes por Akame está bien, es algo bueno. Sin embargo, a mi parecer, es un sentimiento equivocado para una pareja. Tienes muchas cosas que pensar.
— Por supuesto que no. Para mi está todo muy claro.
— ¿Qué hay sobre Sakura? ¿Cómo te sientes con respecto a ella?
— Sakura Kinomoto vino a China para hacer de mi vida un manicomio. Me vuelve completamente loco.
— Es exactamente lo que intento que comprendas… Carajo… vaya que eres necio. Dime, ¿todavía la quieres?
— No lo sé. Supongo que aún hay algo de mí hacia ella, aunque no estoy seguro si es suficiente.
— ¿Estás diciendo que las quieres a las dos?
— No – soltó en la mesa la cuchara que tenía en las manos – Sabes, Eriol… no deseo que psicoanalices lo que siento hacia Sakura. Ni pretendo poner en una balanza mis sentimientos por ella y por Akame. Tengo muy claro quién es mi pareja y con quién deseo estar. No me interesa si piensas que no es suficiente. Akame me ha hecho feliz y eso es algo que valoro inmensamente.
— Estás cometiendo un error sobre otro. Y cuando menos lo esperes, las cosas tomarán su rumbo natural, quieras o no. Pero está bien, no voy a molestarte más, eres de verdad irritante – bufó – Mejor cambiemos de tema hacia algo con menos tensión… ¿harás algo por tu cumpleaños?
Li lo miró frunciendo el ceño – La verdad es que ni siquiera me acordaba, he estado viviendo en un maldito remolino. No lo creo, no tengo ánimo de festejar nada.
— Deberías intentar algo tranquilo. Una cena, una salida casual. Aprovecha que estás intentando llevar la fiesta en paz con Akame y pásala con ella. Se que por lo regular vas para con tu madre, pero estoy seguro de que lo entenderá.
— No es mala idea. Lo pensaré.
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Terminada la hora de la comida, una prolongada reunión se llevaría a cabo en la sala de juntas del Corporativo. Poco a poco, los encargados de departamento empezaban a llenar el lugar. A la cabeza de la mesa se encontraba Yoshiyuki Terada junto a su asistente, Rika Sasaki.
Lentamente, comenzaron a llenarse los lugares en la gran mesa. Cuando Sakura entró, pudo ver un asiento vacío junto a Li, sin embargo, decidió ir a sentarse hasta el fondo de la habitación.
— Ya ha llegado la mayoría, así que vamos a comenzar – inició el CEO de la empresa – El nuevo proyecto en el que vamos a trabajar es el del hotel Yihe. Será un proyecto grande así que los necesito enfocados, pues nos tomará bastante tiempo – El hombre miró con el ceño fruncido al fondo de la sala – Kinomoto, ¿qué hace ahí? – exclamó, recién percatándose de la ubicación de la chica.
Sakura se sobresaltó ligeramente al escuchar a su jefe llamarla – Yo…
— Siéntese acá – le señaló el asiento frente a él, justo al lado de Li.
Sakura se puso de pie, resignada y caminó hasta ubicarse en el asiento vacío, sin mirar a su compañero ni una sola vez.
Shaoran suspiró. Habían transcurrido ya tres semanas desde que ambos decidieron alejarse. Al principio le pareció una excelente idea y se sentía "feliz" de que ella hubiera accedido. Estaba tranquilo y el estrés constante que sentía en el pecho había ido desapareciendo gradualmente. Sin embargo ahora, la situación comenzaba a rayar en lo absurdo.
Inicialmente, Sakura intentó ser discreta. Lo llamaba sólo por teléfono, nunca en persona y únicamente para tratar temas laborales, jamás para preguntar nada de índole personal. Pero poco a poco, comenzó a actuar como si él hubiese dejado de existir. Como si se hubiese convertido en un bicho desagradable al que tenía que evitar a toda costa. Cuando la encontraba en algún pasillo, ella giraba hacia el lado contrario; si se topaban en algún lugar, ni siquiera volteaba a verlo; y cuando necesariamente tenía que hablarle, no lo miraba jamás a la cara y lo trataba mecánicamente, como si fuese una máquina automatizada.
Había descubierto, además, que sentía cierta repulsión al escuchar su apellido. Cada vez que la escuchaba llamarlo "Li" le daban ganas de arrojar todo por la ventana.
Sabía que no podía retractarse, porque eso significaría dañarla más y Sakura no merecía que jugaran con sus sentimientos. Pero es que ella se comportaba como si tuviera alguna especie de enfermedad contagiosa, como si respirar el mismo aire que él fuera a sofocarla hasta la muerte. Definitivamente había llevado las cosas al extremo.
Recordó irónicamente, que hace algunos meses era él quien huía de ella. Era él quien la llamaba por su apellido, quien la evitaba por los pasillos y quien no quería ni siquiera mirarla a la cara. La vida daba vueltas inesperadas.
— Y Chen como ingeniero de estructuras.
Tras escuchar esa declaración, Li volvió a su realidad actual. Levantó rápidamente la cara, dirigiéndose hacia su jefe – Perdón… ¿qué?
— Vas a trabajar en el puente de Cantón – le respondió su jefe.
— ¿No estoy asignado a este proyecto?
— No, Chen lo hará junto a Kinomoto. ¿Es que no pusiste atención a nada de lo que he dicho?
El chino abrió ligeramente la boca, apenado – Yo… lo siento, señor, me perdí un poco, no volverá a pasar.
Terada miró a su asistente – Sasaki, al finalizar la junta, asegúrate de que Li comprenda cada palabra que he dicho.
— Por supuesto – respondió la chica con eficiencia.
Continuaron la reunión con un Li un tanto confundido. Se preguntaba a qué se debía que lo hubieran excluido de un proyecto de tal magnitud, y por qué se lo habían dado a Tian Chen. Era bueno en su trabajo, claramente, pero no tanto como lo era él mismo.
Transcurrieron algunas horas entre planes preliminares y asignaciones. Al finalizar, el castaño se acercó a Rika Sasaki para que le brindara toda la información con claridad.
— El puente de Cantón presenta problemas estructurales en dos de sus bases principales – agregó la asistente, mientras le mostraba las fotografías correspondientes – Es necesario darle mantenimiento y el señor Terada te ha asignado a ti para hacerlo. Este proyecto es prioridad por encima del proyecto del hotel, ya que está en estado crítico. Takashi Yamasaki será tu segundo al mando y puedes disponer de todo el personal y el equipo que requieras. Debido a esto, Tian Chen trabajará con Sakura en el diseño del hotel Yihe.
— Comprendo – murmuró Shaoran.
— Li – le llamó su jefe – cuando termines con Sasaki, te veo en mi oficina.
— Si, señor.
Continuó recibiendo el informe de los demás temas tocados durante la junta. Al finalizar con Sasaki, se dirigió directo a la oficina de su superior. Tocó la puerta y éste rápidamente lo hizo entrar.
— Pasa, siéntate – una vez que el chino tomó asiento, agregó – Te preguntarás porque te he llamado. Dime, ¿Kinomoto y tú han tenido algún problema recientemente?
Desconcertado, frunció el ceño – No, señor.
— ¿Has vuelto a pelear con Chen?
— Por supuesto que no, ¿pasa algo malo?
El hombre suspiró – Kinomoto me ha pedido su cambio de sede a Shanghái.
Shaoran abrió los ojos – Sak… ¿Kinomoto quiere irse?
— Así es. Y me preguntaba si tú tienes algo que ver con ello.
— Yo… ¿por eso… me sacó del proyecto del hotel?
— No. Te saqué del proyecto del hotel porque te necesito revisando ese puente. Tiene serios problemas estructurales y tú eres el mejor que tengo para hacer un diagnóstico certero. Si hubieras puesto atención a lo que dije en la junta, lo entenderías.
Shaoran hizo una mueca – Lo lamento. Y… ¿va a dejarla ir?
— Por supuesto que no. El contrato que firmó especifica que trabajará aquí, en Hong Kong. En esta oficina recibimos los proyectos más importantes y ella es la indicada para desarrollarlos.
— Ya veo… Lamento no poder ayudar, pero desconozco las razones que llevaron a Kinomoto hacerle tal petición – mintió.
Terada miró a su empleado con escepticismo. Tenía la impresión de que no estaba siendo completamente sincero, sin embargo, decidió dejarlo ir – Bien, agradezco tu tiempo. Intenta no involucrarte demasiado con ella… me he percatado de que te está evitando. Mantén tus problemas personales lejos de mi empresa, Li.
— Si, señor…
Salió de la oficina dispuesto a retirarse. La junta había absorbido todas las horas de la tarde y se encontraba agotado. Aunado a eso, enterarse de que Sakura quería irse de Hong Kong… era algo inesperado.
Por los ventanales se podía observar como el cielo comenzaba a oscurecer. Tomó sus cosas personales y se dirigió hacia el ascensor. Entró a la cabina, pero cuando la puerta estaba a punto de cerrarse, una mano lo impidió.
Sakura se quedó estática al verlo dentro. Transcurrieron un par de segundos antes de que reaccionara – Yo... yo… lo siento – la chica dio un paso atrás, dispuesta a salir, pero él la detuvo del antebrazo.
— No… no te vayas – Durante algunos segundos permanecieron en la misma posición, sin decir una palabra.
Ella lo miró, con los ojos muy abiertos, pero se mantuvo en silencio.
— Sé que te pedí que nos alejáramos un poco – comenzó Li, un tanto cohibido – pero no me refería a esto, simplemente a dejar de lado nuestras cosas personales. No tienes que huir cada vez que me ves como si tuviera la peste.
Sakura se sonrojó ligeramente – Yo… no quiero incomodarte.
La soltó – Y te lo agradezco, pero creo que estás exagerando – se hizo a un lado – Vamos, que son treinta pisos y no voy a permitir que bajes por las escaleras.
La chica dudó un poco, pero entró tímidamente al fondo del ascensor, ubicándose casi detrás de él.
Él no podía verla, sin embargo, podía sentir su presencia dentro de la cabina con cada célula de su cuerpo. Pronto, el lugar fue inundado con su femenino perfume y, sin poder evitarlo, tomó una bocanada profunda de aire a sus pulmones.
Apretó las manos, nervioso, recordando la conversación con Terada. Estuvo a punto de preguntar si la razón por la que deseaba dejar la ciudad era él, pero no consiguió reunir el valor. No deseaba rebasar la línea que él mismo había impuesto entre los dos.
Cuando el ascensor llegó a la primera planta, ella pasó rápidamente por su lado sin mirar atrás, con una simple despedida cordial – Buenas noches, Li.
Miró su espalda alejarse mientras huía de él nuevamente. Aunque creía firmemente que debían mantenerse alejados, sentía punzadas en el corazón cada vez que ella hacía cosas como esa. Alejarla deliberadamente de él, se estaba convirtiendo en una ardua tarea.
— Buenas noches, Sakura… – respondió a la soledad, cuando ella ya se había ido.
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— Y dime, Eriol, ¿qué tal te ha ido con Bei?
Akame y Eriol charlaban mientras tomaban algunas copas en un conocido bar del centro de la ciudad. Afuera, la noche había bañado la ciudad con una capa de oscuridad que hacía destacar los edificios por sus luces de neón.
— Bei y yo dejamos de salir desde hace muchos meses – respondió el inglés – Ahora salgo con alguien más, pero creo que eso ya lo sabes. Dime, Akame, ¿a qué se debe esta repentina invitación a cenar? – Él no era tonto. Aunque ambos se podían considerar buenos compañeros de trabajo y tal vez, hasta amigos, ella rara vez pasaba demasiado tiempo con él.
— No entiendo a qué te refieres. Eres mi amigo. Es completamente normal que te invite de vez en cuando – comentó ella sencillamente, mientras le daba un sorbo a su bebida. En ese momento deseó que Eriol no fuera tan quisquilloso con todo.
— No lo hacías desde que empezaste a salir con Li. Y estamos hablando de que eso fue hace ya dos años.
— Bueno es que te extrañaba.
— Ve al grano, linda. Ambos sabemos que mientes.
— Quiero que me hables de Sakura Kinomoto.
El hombre simplemente la miró, sin inmutarse por la repentina solicitud. Conocía a Akame Wang desde hacía algunos años y sabía perfectamente de lo que era capaz. Si la chica deseaba obtener información, iba a intentar conseguirla por todos los medios posibles – ¿Puedo saber por qué has acudido a mí cuando ya hablaste con Li?
— Quisiera una fuente de información diferente.
— ¿Y qué te hace pensar que yo te diré algo?
— Que eres tan bueno y noble.
— Esos trucos baratos te funcionarán con Li, pero conmigo son pura basura.
— Me lo debes – lo señaló con el dedo – Estoy molesta contigo porque no me dijiste la verdad. Tú sabías quien era ella, sabías que ella estaba aquí, y al igual que él, me dejaste como tonta haciendo el ridículo. ¡Te lo pregunté! Y lo negaste todo.
— En primer lugar, yo no negué nada. Y en segundo, no es algo que me correspondiera a mí decirte. Era él quien tenía la obligación de hacerlo. Son cosas de pareja en las que los demás no deberíamos involucrarnos.
— Pero tú pudiste haberme advertido.
— Akame, eres una buena persona y te tengo estima, pero mi lealtad está con él.
— Y con ella… – exclamó la china, ácidamente.
— Sakura es mi amiga, no voy a negarlo. La conozco desde hace muchos años y la quiero. Pero eso no significa que yo sería capaz de hacerte algún daño a ti.
— No entiendo por qué la defiendes. Lo que hizo fue espantoso, es una mala mujer.
— Las cosas no son como estás pensando.
La china entrecerró la mirada – Te pones de su parte…
— No es así. Yo simplemente estoy intentando ser lo más respetuoso posible con todas las partes involucradas. Si lo piensas, mi posición es muy difícil. No puedo hacer parte por uno de ustedes, porque significaría perjudicar a otro. Solamente me limito a escucharlos y aconsejarlos. Si buscas respuestas, el único que puede dártelas es Li.
Akame suspiró con pesar y terminó lo que quedaba en su vaso. Entendía perfectamente lo que Eriol le estaba dando a entender, lo comprendía. Sabía que él no diría una palabra, su lealtad hacia Xiao Lang era muy destacable. Pero, aun así, tenía un sentimiento de frustración en el pecho que no lograba quitarse.
— Sabes cómo es él, tan cerrado y necio. Lo que me dijo… no es suficiente, quiero saberlo todo, cada detalle. Al menos dime cómo se conocieron, cómo se relacionaron entre sí. Sé bien que me puedes dar algunas respuestas.
— Bueno, lamento informarte que cuando yo los conocí, ellos dos ya eran pareja. Me mudé a Japón cuando cursábamos la preparatoria y para entonces, ya llevaban años juntos. No puedo darte información que desconozco.
Ella suspiró – Yo sólo… sólo quiero entenderlo más. Es evidente que él está lastimado, tanto que solo me la mencionó una vez desde que lo conocí. Y ahora me dijo algunas cosas, pero… lo hizo porque yo descubrí la verdad por casualidad. Si no hubiera sido así, estoy seguro de que no me habría dicho nada. Eso sólo me hace suponer la importancia que tuvo hacia él. Y yo… no quiero terminar recogiendo sus sobras.
El moreno meditó esa respuesta, y se convenció que la chica no tenía malas intenciones, por lo que trató de ayudarla sinceramente – Entiendo que te sientas traicionada, pero piensa simplemente en una cosa: Li está contigo. Sabes que tiene muchas mujeres a su alrededor, pero aun así se decidió por ti. Eso es todo lo que debe importarte.
Akame se quedó pensativa analizando las palabras de Hiragizawa. A pesar de que sabía que Xiao Lang estaba a su lado, tenía un sentimiento de ansiedad en el pecho del que no lograba desprenderse. Como si estuviera al borde de un acantilado. Sentía que, si daba un paso en falso, caería a un abismo y no habría vuelta atrás.
Eriol, quien notó la turbación en su mirada, añadió – Akame, tal vez mis palabras no te sirvan de mucho, porque en esto soy simplemente un espectador, pero ¿quieres un consejo honesto? Si lo amas lucha por él, sigan adelante. Tú eres quien lo tiene ahora. Las dudas solamente crearán grietas en su relación – tomó su mano – Eres una buena mujer Wang, no cambies debido a esto.
La chica simplemente asintió, intentando tomar valor, pero temiendo que sus intentos no fueran suficientes.
.
Sakura y Tomoyo se encontraban en la cocina del apartamento de la castaña. Estaban preparando un poco de sushi casero mientras escuchaban música.
Tomoyo se estaba sirviendo un poco de vino tinto cuando su teléfono comenzó a sonar. Se alejó un poco, lejos de la música para contestar.
— Hola guapo.
— Hola belleza – le respondió Eriol al otro lado de la línea – ¿dónde estás?
— En casa de Sakura. Estamos preparando la cena.
— Ya veo… salúdala de mi parte. Estaba pensando en pasar a verte, pero si estás ocupada lo dejamos para después. Por cierto… ¿qué vas a hacer mañana? ¿tienes algún plan en especial?
— No… ¿estabas pensando en algo? – respondió, de forma sugerente.
— Akame preparó una cena para Li en su departamento para celebrar su cumpleaños y nos invitó.
La morena alzó una ceja tras el teléfono – Querrás decir que te invitó a ti.
— Me dijo que podía llevar compañía.
Daidouji rodó los ojos ante la simpleza del inglés – ¿Sabe ella que Sakura es mi mejor amiga? – se alejó aun más de la cocina, intentando evitar que la castaña la escuchara.
— No tengo idea, supongo que no. Pero no creo que tenga inconveniente.
Tomoyo soltó una carcajada – Estás bromeando ¿cierto? Si no lo sabe y me llevas, seguro que se llevará un disgusto. Así que no, gracias. Iré con Sakura al cine o a bailar o algo que se me ocurra.
— ¿En serio no quieres ir?
— No.
— Pero, ¿por qué?
— Simple solidaridad femenina.
Eriol entrecerró la mirada – Tarde o temprano tendrás que convivir con ella.
— Evitaré ese momento en la medida de lo posible – bajó la voz – No pretenderás que nos volvamos amigas, ¿verdad?
— Es la novia de mi mejor amigo.
— Si, y la exnovia de ese mejor amigo es como mi hermana. Así que no quieras mezclar nuestros mundos porque no aceptaré. Puedes ir, sé que quieres celebrar el cumpleaños de Li. Diviértete, acompáñalo en su día. Nos veremos en otra ocasión.
— Está bien, está bien. Te llamaré luego. Te quiero.
Tomoyo colgó sin responder a su última declaración. Eriol venía expresando sus sentimientos hacia ella de forma cada vez más directa, pero aún no se sentía lista para responderle. No estaba segura de lo que le deparaba el futuro y no deseaba arriesgarse. Se dirigió nuevamente a la cocina.
— Ya está listo el sushi – comentó Sakura.
— Excelente, porque me muero de hambre – añadió mientras tomaba su copa de vino y le daba un sorbo largo.
— ¿Hablabas con Eriol?
— Si, te manda sus saludos. Me invitó a salir con él mañana, pero le dije que ya tenía planes contigo.
— ¿Tenemos planes?
— Claro, iremos al cine. Hay una película buenísima que quiero ver. Por cierto, ¿qué estás horneando? – comentó, recién notando que su amiga estaba un poco llena de harina y el horno estaba encendido.
— Eh… estoy haciendo algunas cosas – respondió nerviosamente, mientras se ponía frente al horno para "esconder" lo que había en su interior.
Tomoyo levantó una ceja ante la limitada respuesta de su amiga, pero no profundizó mucho en los detalles – ¿Te sirvo vino?
— Por supuesto.
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Cuando Sakura llegó al corporativo, al día siguiente, no se sorprendió al ver las múltiples cajas de regalo que estaban en recepción. Sabía bien que el destinatario de dichos regalos, era una persona admirada y apreciada por todos, en especial por las mujeres de la empresa. Y es que, era un día especial.
Shaoran Li estaba cumpliendo 31 años.
Un hormigueo recorrió su estómago al pensar en él. Cuando el ascensor se abrió tras ella, empezaron algunos murmullos y se dio cuenta de que el aludido estaba llegando a la empresa. Varias personas se acercaron a felicitarlo por su cumpleaños, por lo que ella se dirigió inmediatamente a encerrarse en su oficina.
Entró sintiendo su corazón latir rápidamente. Abrió su bolsa y extrajo de ella una pequeña caja. La miró fijamente mientras la apretaba ansiosa entre sus manos. Un sentimiento de miedo e inseguridad la invadió rápidamente. No estaba segura si debía utilizarla para el fin con el que fue creada, o si debía tirarla a la basura. Caminó en su oficina de un lado a otro.
Sabía que entre ellos dos había límites, límites claros y establecidos. Pero… es que era su cumpleaños. Aun así, ella no quería rebasar la línea, especialmente ahora que estaba logrando alejarse de él con éxito. Pero… él no tenía por qué enterarse de que había sido ella quien lo entregó. Aunque… vamos, claro que lo sabría…
Se estaba debatiendo entre entregar el presente o no, cuando un par de toques se escucharon en su puerta, y Tomoyo asomó la mitad de su cuerpo – ¿Puedo pasar?
— Claro, Tommy, adelante.
La morena entró y tomó asiento en uno de los sillones de la salita – Aún se me hace extraño ver tu puerta cerrada.
— Bueno yo…
— Sé que lo haces por Li – le dijo rodando los ojos – Pero no creo que debas cambiar tus hábitos por él.
Sakura se sentó junto a ella – Yo solo quiero llevar las cosas con calma.
Tomoyo bufó – Él tipo te aleja y, aun así, preparaste eso para él – señaló hacia la caja misteriosa que Sakura tenía entre sus manos.
La castaña se sonrojó y puso la caja en una de las mesitas, alejándola de la mirada voraz de su amiga – Yyo… yo… ¿quién dijo que es para él?
— Es su cumpleaños, Sakura Kinomoto, por supuesto que es para él.
Fingió ignorancia – ¿Lo es?
— ¿Me vas a decir que no has visto todos los regalos que están en el lobby de Rika? ¿Que no tienes grabada esa fecha en tu memoria desde hace casi veinte años?
— Eres muy cruel, Tomoyo…
— Solo digo que el tipo no merece que te esfuerces ni un poco. Suficiente has hecho ya.
— ¿Y viniste sólo a regañarme?
— Por supuesto que no. Te envié por correo algunas sugerencias de materiales para las vistas del hotel. Solo quiero que los revises y me des tu punto de vista. Además… no necesito excusas para venir a verte. Eres mi mejor amiga – señaló nuevamente hacia la misteriosa caja – Y… se lo vas a dar, ¿verdad?
— Yo… no sé. No quiero molestarlo.
— Debes hacerlo. Seguro que le agradará el gesto, aun y cuando están distanciados.
— ¿Y si me rechaza?
— Claro que no. Hazlo… lo amará.
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Cuando Shaoran ingresó a su oficina, después de una reunión con Terada. El día transcurría de forma positiva. Aunque era agradable recibir todas las muestras de afecto de parte de sus compañeros, también era agotador. Se sentó en su silla, estirándose con cansancio cuando escuchó su teléfono sonar.
— Habla Li.
— ¡Hola, mi amor! – escuchó a Akame en la otra línea.
— Hola, Akame – respondió.
— ¿Cómo la estás pasando hoy? Espero que todas esas mujeres lujuriosas se estén portando decentemente contigo. No quiero enterarme de que se han querido propasar aprovechando que es tu cumpleaños.
Él rio – Tranquila, no ha habido ninguna indecente.
— Me alegra escucharlo. No olvides la cena de hoy. Espero que puedas salir un poco temprano para pasar más tiempo juntos. Me habría encantado almorzar contigo, pero hay mucho trabajo en la editorial.
— No te preocupes, ahí estaré puntual.
— Perfecto. Te amo.
— Yo… yo también. Te veo por la tarde.
Cuando estaba colgando el teléfono, notó una caja pequeña sobre su escritorio. Se estiró un poco y tomó el presente entre sus manos, extrañado. Era una bonita caja en color blanco, con un listón verde olivo. Definitivamente no pertenecía a su oficina. La giró un poco, analizándola y estiró el lazo que la mantenía cerrada. Al abrirla, se quedó estático, contemplando el interior sin saber que hacer o que decir.
Sin embargo, al cabo de algunos segundos, no pudo evitar que una sonrisa se formara en su rostro. Dentro de la caja, se encontró la cosa más perfecta que se podría imaginar. Sus galletas favoritas en todo el mundo: galletas de chocolate con chispas.
Tomó una en su mano y la miró, incrédulo. Había sólo una persona en todo el mundo que sabía hornear esas galletas tan perfectas… una persona que lo conocía bien, que sabía cuánto amaba el chocolate y sabía que, hacía más de siete años que no probaba una. Para él era evidente el remitente de dicho obsequio.
Sin poder evitarlo, llevó la galleta a su boca y le dio una buena mordida, cerrando los ojos cuando el rico sabor del chocolate invadió sus papilas gustativas. Numerosos recuerdos llenaron su cabeza al saborearla.
A pesar de la distancia que había entre ellos, del silencio que él mismo había impuesto entre ambos, se sintió realmente dichoso. Su corazón se expandió y un agradable calor le colmó el pecho.
Durante todo el día, llevo a cabo sus labores con una sonrisa en su rostro, una que no pudo quitar ni siquiera cuando se dio cuenta de la cantidad de trabajo que se le venía encima.
Al finalizar su turno se encontró con Sakura nuevamente en el ascensor. Esta vez, ella no huyó de él, sino que se situó a su lado durante el trayecto a la planta baja.
Cuando llegaron, se despidieron cordialmente, como dos simples colegas. Ninguno de los dos mencionó nada acerca del regalo. Él sabía que ella lo había enviado. Ella sabía que él lo había recibido. Ella lo entregó con sigilo, de forma anónima, y él simplemente lo recibió de forma silenciosa. Los dos disfrutaron de ello y los dos fueron inmensamente felices con un gesto tan pequeño.
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Notas del autor:
Hola!
Primero que nada, quiero que sepan que lamento mucho haber tardado tanto en actualizar. He tenido algunas semanas muy ocupadas y recién pude editar el capítulo para dejarlo medianamente presentable. Intentaré que no vuelva a suceder.
Muchas gracias a cada persona que me deja sus mensajes, si bien no he respondido ninguno (porque recién descubrí que se puede hacer) me hacen muy feliz n_n
De hecho, me he dado cuenta de que muchas personas de las que me escriben tienen historias geniales y me he ido acercando a leerlas y conocerlas. Si ven mis reviews en sus historias ya terminadas, no se sorprendan :P
Espero que les agrade este capítulo, que fue un poco más tranquilo que el resto. Pero era hora de tener algo de calma.
Besos xoxo
